miércoles, 12 de junio de 2019

La niñez, vulnerable ante el abuso




La ONU ha calculado que en nuestro país hay más de un millón de pedófilos que contactan a los pequeños por medio del internet y las redes sociales. La Asociación Mexicana de Internet estima que el 38 por ciento de usuarios tiene entre 6 y 18 años; con estos dos datos ya podemos intuir el riesgo que enfrentan tantos pequeños y jóvenes.

En nuestro país los lugares más peligrosos para los menores de edad son: Acapulco, Cancún, Tijuana, Guadalajara y Tapachula en donde la actividad pedófila sigue creciendo y ocupando los primeros lugares.
Unicef advierte que la pornografía infantil, después del narcotráfico, es uno de los negocios más lucrativos del mundo con ganancias aproximadas de siete mil millones de dólares anuales, y según una investigación en 2014 del Senado Mexicano la pornografía infantil genera en nuestro país utilidades por 34 mil millones de pesos.



De igual modo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha señalado a México como el país número uno a nivel mundial en materia de abuso sexual, violencia física y homicidios perpetrados en menores de 14 años de edad.

También ha destacado que la cifra asciende a unos 4.5 millones de niños mexicanos víctimas de abuso sexual y que tan solo al 2 por ciento de los casos se les da seguimiento legal, a pesar de que este tipo de delitos va en aumento, como constan las cifras de los años anteriores que registran un incremento sostenido.

Otro foco de alarma encendido es que se nos sitúa a nivel global como el primer país en difusión de pornografía infantil y el segundo en consumo de la misma, situación que ha sido corroborada por la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, de la FGR, además de decir que el 80 por ciento de las víctimas del delito de trata de personas y explotación sexual son menores de entre 10 y 14 años.




Nuestro Estado no escapa de la problemática nacional, ya que al año se registran aproximadamente 150 casos de abuso infantil, y si tomamos en cuenta las consideraciones de la ONU que calculan que solo el 7% de los menores abusados se atreven a hablar con sus papás de lo que está sucediendo, eso ya nos da una idea que cuánto tenemos que hacer como sociedad para proteger a la niñez de ese estado de vulnerabilidad en el que se encuentra.

El Movimiento Lazo para María ha unido los esfuerzos de varias organizaciones y personas que comprometidas a favor de la niñez están trabajando para combatir este flagelo tan doloroso buscando no solo prevenir el abuso sexual infantil sino lograr que un día no se hable de ningún caso más que hiera a la infancia.

Para ello se han estado implementado diversas acciones que se agrupan en tres vertientes, a saber: la primera de Sensibilización y Difusión para la prevención; la segunda de Capacitación y Atención a Víctimas para evitar que se repitan las acciones y no permitir la revictimización, y la tercera de Iniciativas de Reformas y Homologación en materia de abuso sexual infantil para contar con un marco legal que evite que los victimarios repitan el delito y se les dé atención para que puedan reintegrarse a la sociedad después de haber cumplido su sentencia.



El abuso deja heridas muy graves en la persona, cuanto más si no se trata a tiempo, por ello es imperante trabajar para fortalecer a la familia y hacer que nuestros pequeños se sientan seguros y protegidos.

Si alguna persona tiene conocimiento de algún tipo de abuso contra un menor de edad, no dude en reportarlo al 911.

Los obstáculos para crear un estándar mundial contra el abuso sexual eclesiástico

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CIUDAD DEL VATICANO — En diversas partes del vasto mundo católico, algunos obispos consideran que el abuso sexual cometido por el clero es más un pecado que un delito. Otros lo atribuyen a la homosexualidad o dudan que exista. Donde los católicos son minoría, como el Medio Oriente, denunciar a un sacerdote pedófilo a las autoridades civiles es igual a sentenciarlo a la pena de muerte.
En la víspera de la reunión del papa Francisco con los líderes de la iglesia en el Vaticano que comienza hoy y busca abordar el ignominioso tema de los abusos sexuales perpetrados por el clero, los defensores de las víctimas están exigiendo leyes urgentes y uniformes para imponer tolerancia cero a los sacerdotes que abusan de menores y a los obispos que los encubren, sin importar la cultura en la que trabajen.

Antes de la conferencia, The New York Times entrevistó a obispos y sacerdotes de cuatro continentes, y sus opiniones variaron en gran medida respecto de la urgencia, el alcance e incluso la existencia misma de los abusos sexuales de niños y menores de edad cometidos por sacerdotes, un problema que se ha documentado detalladamente en muchas partes del mundo.
Sin embargo, los representantes del Vaticano dicen que este reclamo refleja la idea errónea de que el papa tiene el poder para imponer cambios inmediatos en una institución global y antigua. La diversidad de barreras legales y culturales para identificar a los abusadores y apoyar a las víctimas, así como la negación arraigada, hacen que sea prácticamente imposible poner en vigor un estándar mundial, señalan los expertos.
“No es tan simple”, dijo el padre Hans Zollner, uno de los organizadores de la reunión, miembro de la comisión de protección infantil del Vaticano y presidente del Centro para la Protección Infantil de la Pontificia Universidad Gregoriana. Los líderes del Vaticano han trabajado durante semanas para aplacar las expectativas de una revolución en la extensa burocracia que gobierna la iglesia.
En cambio, la conferencia será una suerte de curso intensivo de cuatro días para instruir a los líderes eclesiásticos acerca de cómo manejar los casos de abuso con responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia, así como para convencer a algunos de que el problema es real.

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Peter Isely, líder de Ending Clergy Abuse, un grupo de defensa de sobrevivientes de abuso infantil perpetrado por miembros del clero CreditVincenzo Pinto/Agence France-Presse — Getty Images

Eso apenas ha tranquilizado a los sobrevivientes de abusos y otras personas en la iglesia que acusan a los líderes de lavarse las manos con sus argumentos en contra de medidas más concretas. “Están diciendo que hay muchos obispos que no entienden el abuso sexual, ¡lo cual es sorprendente!”, dijo Peter Isely, sobreviviente estadounidense de abuso y líder de Ending Clergy Abuse, un grupo de defensa de sobrevivientes de abuso infantil perpetrado por miembros del clero.
“¿Cómo puedes llegar a ser obispo si te tienen que educar sobre la violación de un niño?”, dijo después de que se reunió el miércoles con el padre Zollner y los prelados que están organizando la conferencia. Estaba furioso de que el papa Francisco no hubiera asistido. “La única manera de resolver el problema es desde los altos mandos”, dijo Isely. “Puede hacerlo firmando un documento”.
El padre Zollner dijo que entendía el llamado desesperado de las víctimas y los defensores a favor de tomar medidas. No obstante, aunque el Vaticano es una monarquía, no es monolítica y tiene “contextos tan diversos como pueden imaginarse en la humanidad”, señaló. “Si creen que solo se necesita que el papa dicte unos lineamientos específicos para resolver el problema, entonces creo que corren el riesgo de quedar muy decepcionados”, comentó el padre Zollner durante una entrevista en su oficina en Roma.
El sumo pontífice ya ha establecido leyes de tolerancia cero en la iglesia, argumentó Zollner y agregó que, si Francisco introducía nuevas normas de manera prematura, se arriesgaba a erosionar la autoridad pontificia pues sería muy probable que las ignoraran. Según el eclesiástico, cuando el papa enfatizó que el cambio debía comenzar desde el fondo, no estaba eludiendo la responsabilidad, sino usando la única opción disponible porque ahí era donde el cambio tenía que suceder.
El religioso aseguró que Francisco aprovechará la reunión para presionar a las conferencias episcopales reacias en los países en vías de desarrollo, aun si esta presión llega de manera tardía, con el fin de que adopten los lineamientos para proteger a los menores que ya existen en países con mucha más experiencia respecto a ese problema.

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Una conferencia de prensa celebrada el lunes, en el Vaticano, sobre la prevención del abuso sexual por parte del cleroCreditGregorio Borgia/Associated Press

Algunos líderes de la iglesia entrevistados por este medio insistieron en que el problema no existía en el lugar de donde provienen y que en otras partes los medios que se oponen a la iglesia estaban exagerándolo o le daban demasiada importancia. En muchos lugares, sobre todo África, India y otras partes del mundo en vías de desarrollo, no es una prioridad combatir los abusos.
En el llamado “sur global”, señalan muchos expertos, a menudo se cree que el abuso sexual cometido por el clero es resultado de la homosexualidad, una opinión que también comparten los detractores conservadores del papa Francisco en Estados Unidos y el Vaticano.
En todo el mundo, “la situación es realmente distinta”, dijo el sacerdote Federico Lombardi, moderador de la conferencia y exportavoz del Vaticano, y describió todo el rango de casos y culturas que debe tomar en cuenta la iglesia.
“Puedes tomar como ejemplo a un arzobispo de Bangui”, en la República Centroafricana, una nación destrozada por la guerra, comentó. “Es un tanto distinto de un obispo estadounidense. Cuando sale de su casa no está seguro de que regresará vivo una hora después. No estoy seguro de vaya a sentarse a escribir los lineamientos y procedimientos ni a proponer a su delegado en materia de abusos”.
Sin embargo, ese no es el caso de todo el continente africano. Desde 2003, se han reportado 35 casos de abuso perpetrado por sacerdotes en Sudáfrica, que en octubre expulsó a tres eclesiásticos por abusar sexualmente de niños. El sacerdote Lazarus Anondee, secretario general de la conferencia episcopal en Gana, también reconoció que, en el tema del abuso sexual cometido por miembros del clero, “las comunidades nos consideran personas con poder, y eso siempre implica la tendencia a aprovecharse de los demás”.

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Un grupo de religiosos en la Plaza de San Pedro. Los defensores de las víctimas exigen la implementación de leyes eclesiásticas urgentes y uniformes. CreditGregorio Borgia/Associated Press

Aunque no se ha enfrentado a un caso de este tipo, dijo que estaba trabajando en una nueva política de protección infantil para asegurar que “el sistema judicial del país se encargue de los abusos”.
No obstante, ese remedio no es una opción en algunos países del Medio Oriente. El obispo Paul Hinder, líder del Vicariato Apostólico del sur de Arabia, que incluye a los Emiratos Árabes Unidos y a Yemen, dijo que su conferencia episcopal habló una vez de las complejidades de denunciar a un sacerdote abusivo en un país donde es probable que lo castiguen con la pena de muerte.
“Me mostraría reacio a exponer a un hombre, aunque fuera culpable”, señaló y añadió que, dado que la mayoría de los curas a su cargo son migrantes de otros países, “preferiría que los enviaran de regreso a sus lugares de origen y decirles: ‘Debes enfrentar la justicia que imponga tu propio pueblo en tu nación’”.
Pero incluso en sus propios países, no siempre se enfrentan a la justicia. Muchos de los sacerdotes del obispo Hinder son originarios de India, que no ha cumplido con los estándares de tolerancia cero de Occidente.
Una diócesis en India, por ejemplo, permitió que el padre Joseph Palanivel Jeyapaul volviera a estar activo después de regresar de Estados Unidos, donde pasó tiempo en prisión por haber acosado sexualmente a dos niñas de 14 años mientras atendía una parroquia en Minnesota.
El cardenal filipino Luis Antonio Tagle, el orador principal del jueves y uno de los candidatos a ser el próximo papa, se rehúsa a aplicar la tolerancia cero a los sacerdotes que cometen abusos, según el grupo de defensa BishopAccountability.org. El cardenal Tagle dijo en 2012 que algunos clérigos a los que les dieron una segunda oportunidad “resultaron ser muy buenos sacerdotes”, aunque otros “fracasaron miserablemente”.
El padre Zollner, quien ha visitado más de 60 países, se mostró claramente frustrado con los obispos que insistían en que no existía ese problema.

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Luis Antonio Tagle, cardenal de Filipinas, dijo en 2012 que algunos clérigos a los que se les dio una segunda oportunidad "resultaron ser muy buenos sacerdotes", aunque otros "fracasaron miserablemente". CreditEloísa López/Reuters

“Es aún más sorprendente si lo escuchas de los labios de personas que deberían tener otra actitud porque se han enfrentado a ese tipo de casos”, comentó. “Y si no han visto casos hasta ahora, es porque la gente no ha comenzado a alzar la voz”, agregó.
Incluso en Europa, el progreso al respecto no ha ocurrido de manera homogénea. En parte debido a que el abuso ha devastado de manera tan uniforme a su iglesia, Irlanda se ha convertido en la vanguardia en materia de defensa de las víctimas.
Ese no es el caso de Italia, país al que el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas criticó este mes por su falta de investigaciones respecto de “numerosos casos” de abuso infantil perpetrados por el clero.
En España, el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, dijo que sospechaba que la falta de madurez y preparación llevaba a los sacerdotes abusivos a “caer en la tentación de los impulsos sexuales”. Y aseguró que jamás ha enfrentado un caso de abuso sexual en sus 22 años como obispo.
En Polonia en 2012, el arzobispo Jozef Michalik, expresidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, culpó a los políticos, a los padres divorciados y a las feministas por los abusos del clero, así como a los niños que seducían a los sacerdotes. Otros obispos polacos rechazaron esas declaraciones.
El miércoles por la mañana, Marek Lisinski, un hombre polaco de 50 años que fue abusado sexualmente a los 13 años por un sacerdote que sigue en el ministerio, se reunió con el papa y le entregó en persona un informe sobre los abusos en Polonia. “Evidentemente creemos que se puede hacer algo, y estamos esperando acciones específicas”, comentó.
El obispo Oswaldo Escobar de Chalatenango, en El Salvador, dijo creer que la pedofilia era predominantemente un fenómeno anglosajón, pues los sacerdotes latinoamericanos tendían a pecar con mujeres adultas. “Parecen tener estructuras muy conservadoras”, dijo sobre los países anglosajones. “Pueden ocultarse más cosas”.
Luciano Bergamin, obispo en Río de Janeiro, dijo que el problema “probablemente existe” pero sostuvo que era motivado por una “campaña difamatoria en contra de la iglesia” impulsada por dinero.
Sin embargo, otros obispos brasileños esperan que Francisco acelere la aplicación de estas políticas en la reunión en Roma. “Tener instrucciones comunes es útil porque mucha gente está perdida y no sabe qué hacer”, dijo el obispo Flávio Giovenale de Cruzeiro do Sul, en Acre.

Su iglesia evangélica era todo para ella, hasta que su hija acusó a un pastor por abuso sexual



HURST, Texas — Christi Bragg escuchó sin poderlo creer. Un domingo de febrero, Matt Chandler, el conocido pastor evangélico de su iglesia, predicaba sobre la maldad de los líderes que abusaban sexualmente de aquellos a los que se suponía que debían proteger. Sin embargo, Chandler le aseguró a los feligreses de The Village Church que las víctimas de ataques sexuales serían escuchadas y sanarían: “Nosotros sí las vemos”.

Bragg casi vomitó. Se levantó y salió del recinto.

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Exactamente un año antes, el 17 de febrero de 2018, Bragg y su esposo, Matt, denunciaron a The Village Church porque su hija, que en ese entonces tenía 11 años, había sido abusada sexualmente en el campamento de verano de la iglesia.

Desde entonces, Matthew Tonne, quien era el ministro asociado para la infancia de la iglesia, fue investigado por la policía, acusado formalmente y arrestado por el abuso sexual de la hija de Bragg.

Bragg esperaba que los líderes religiosos explicaran lo ocurrido e informaran a otras familias de la congregación. Esperaba que la iglesia asumiera su responsabilidad y se disculpara. Esperaba poder hablar, aunque fuera una vez con Chandler, un líder al que admiraba desde hace mucho tiempo.

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Los secretos de Costa Rica detrás de un decorado de lujo
Nada de eso sucedió.

“Ni siquiera puede cuidar de la familia que conoce”, pensó mientras salía del enorme auditorio. “No les diga a más víctimas que acudan a usted, porque lo único que causará es más sufrimiento”.

Desde hace mucho tiempo, las iglesias evangélicas se han distanciado de la crisis de abuso sexual que ha consumido a la iglesia católica. Muchos bautistas del sur han desestimado el abuso sexual por ser un problema ocasionado por el “Hollywood corrupto” o “la teología liberal”. Sin embargo, llegó la hora de la verdad.

Alrededor de cuatrocientos líderes bautistas del sur, desde pastores juveniles hasta altos ministros, se han declarado culpables o han sido sentenciados por delitos sexuales contra más de setecientas víctimas desde 1998, según una investigación reciente de The Houston Chronicle y The San Antonio Express-News. Pastores superestrellas como Bill Hybels y Andy Savage han sido obligados a renunciar por acusaciones de conductas inapropiadas.

Tras años de resistirse a la reforma, la Convención Bautista del Sur, la denominación protestante más grande de Estados Unidos, prometió que atendería el problema esta semana en su reunión anual de miles de pastores. El nuevo presidente de la organización, J. D. Greear, ha hecho un llamado para hacer un acto de contrición por “una cultura que ha hecho del abuso, el encubrimiento y la evasión de la responsabilidad algo demasiado sencillo”.

En The Village, una de las iglesias bautistas más destacadas del sur del país y un pilar de la cultura evangélica de Texas, Bragg mencionó que los líderes le ofrecieron sus oraciones. En ocasiones se sintió agradecida y trató de respetar sus decisiones.

No obstante, a medida que transcurrieron los meses, se dio cuenta de que el instinto de los líderes de proteger a la institución pesaba más que la preocupación por su hija o su interés en investigar la verdad.

Durante años, confió en que los principales líderes de su iglesia actuaban pensando en lo que era mejor para la congregación y que, si ella no estaba de acuerdo, era su problema. Tenía un motivo espiritual: dudar de ellos era dudar de Dios.

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The Village Church en Flower Mound, Texas, es una de las cinco sedes de la iglesia en el área de Dallas. La familia Bragg perteneció a The Village Church durante casi once años. Credit Annie Flanagan para The New York Times
No obstante, el calvario de su hija le mostró el otro lado de su iglesia. The Village, como muchas otras iglesias evangélicas, usa un acuerdo de membresía por escrito que contiene cláusulas jurídicas que protegen a la institución. El acuerdo de The Village evita que sus miembros demanden a la iglesia y, en vez de ello, piden mediación y luego arbitraje vinculante, procesos jurídicos que suelen darse en secreto.

The Village también recurre a una firma de prevención del abuso llamada MinistrySafe, que muchas iglesias evangélicas citan como una salvaguarda de responsabilidad. Bragg dio por hecho que MinistrySafe defendería a su hija, pero luego descubrió que los líderes del grupo eran los asesores jurídicos de la iglesia.

The Village retiró a Tonne de su personal, semanas después de que la familia Bragg mencionó su nombre. A la fecha, la iglesia niega que haya sido despedido por la acusación de abuso sexual.

El abogado de Tonne afirmó que fue acusado falsamente.

The Village se negó a contestar una lista de preguntas detalladas sobre este tema, y Chandler rechazó varias solicitudes para entrevistarlo.

“Desde nuestros inicios ha sido una de nuestras prioridades no solo procurar el cuidado espiritual de nuestros miembros e invitados, sino además la seguridad de aquellos que asisten a nuestros servicios, campamentos, eventos comunitarios y otras actividades”, mencionó The Village en una declaración. “Empleamos una serie de mejores prácticas desarrolladas como resultado de nuestro trabajo con expertos externos, que incluyen la verificación de antecedentes, capacitaciones de seguridad y varios protocolos de seguridad para hacer todo lo posible con el fin de garantizar el cuidado y la protección de todos los participantes”.

The Village afirmó que la iglesia se reunió “a la brevedad” con los Bragg, les ofreció asesoría profesional externa y que todas sus comunicaciones públicas contaron con la aprobación de ellos “en un esfuerzo para ejercer la honestidad, la transparencia y para evitar que alguien se sintiera avergonzado o preocupado”.

La iglesia también dijo que había presentado una denuncia ante la policía y que sigue apoyando el trabajo de las autoridades civiles asignadas al caso.

No obstante, los Bragg, junto con varios de sus amigos, no comparten esa opinión. Ya no forman parte de The Village, puesto que creen que criar a sus hijos en un entorno en el que la familia no recibe apoyo es, en palabras de Christi Bragg, “un abuso espiritual”.

“Nadie veló por lo que era mejor para nuestra hija”, dijo hablando de manera pública por primera vez. “Ella importa. Jesús dice que importa. Nosotros decimos que ella importa”, agregó.

Y continuó: “Ahora vemos su postura muy claramente. La iglesia no está haciendo esto bien, y no solo en mi caso”.

‘Tu mundo entero se viene abajo’
Desde que se unieron a la iglesia hace casi once años, The Village fue un hogar para la familia Bragg. El lugar estaba tan abarrotado, que les tomó dos domingos para que toda la familia —Christi Bragg, su esposo y sus hijos— pudiera entrar. La comunidad que encontraron fue magnética.

En una ocasión, cuando su podadora se descompuso, amigos de su grupo de estudio de la Biblia les compraron una nueva. Los líderes pagaron los análisis médicos de Bragg cuando sintió un dolor en el cuello y subsidiaron el pago a los campamentos de la iglesia para que sus hijos asistieran.

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Matt Chandler, el pastor principal en The Village Church, tiene seguidores en todo Estados Unidos. Se presentó durante una conferencia en Irvine, California, en 2013. Credit Ryan Longnecker
Era el tipo de comunidad que Bragg, quien no fue criada con apego a la iglesia, quería para sus hijos. Firmaron el acuerdo de membresía de la iglesia, un contrato que declaraba que se someterían a la Biblia y a la autoridad y disciplina espiritual de los líderes. Los miembros prometen “practicar la castidad absoluta” salvo que se encuentren en un matrimonio heterosexual, “abstenerse del consumo de drogas ilegales, de embriagarse, de diseminar rumores” y “luchar de manera diligente por la unidad y la paz dentro de la iglesia”. Los líderes prometen “ejercer amorosamente la disciplina cuando sea necesario”.

Bragg podía sentir que su fe crecía. Aceptó los principios evangélicos, como confiar en Dios, no en los sentimientos personales. Aprendió la importancia de ser lenta para enojarse y rápida para perdonar.

Admiraba a Chandler, un guapo pastor que era una estrella en ascenso de 1,95 metros de estatura, cuyos sermones siempre hacían reír a la gente.

Chandler se ha convertido en un nombre reconocido del evangelismo estadounidense con una infinidad de seguidores en todo el país. Muchos jóvenes consideran que su fe es auténtica, incluso atractiva.

Con más de diez mil asistentes semanales, The Village ahora tiene cinco iglesias en la región de Dallas. Chandler está recaudando dinero para construir una nueva sede que probablemente cueste más de 70 millones de dólares. Hace poco declaró que The Village ha “entrado en una especie de era dorada”.

Esta comunidad, dijo Bragg, fue “nuestra vida entera”.

Pero en un día frío de febrero del año pasado, Christi Bragg estaba empacando la camioneta para que la familia pasara un fin de semana en un lago con amigos. Su hija le preguntó si podía hablar con ella en el porche trasero, a solas.

En el campamento de verano para niños al que había ido unos seis años antes, relató su hija, estaba durmiendo en el dormitorio de las niñas cuando se despertó al sentir que alguien le había bajado la ropa interior. Un hombre, a quien no mencionó, estaba sentado en la cama, tocándola. Se encendió una luz en el baño y el hombre se fue.

“Tu mundo entero se viene abajo”, recordó Bragg.

Sin respuestas claras
Bragg, quien también fue víctima de abuso sexual, se dio cuenta de que su peor pesadilla se había vuelto realidad. De repente, todos los problemas en la vida de su hija cobraron sentido. Las pesadillas recurrentes. La noche que decidió no suicidarse para que sus hermanas no la encontraran muerta. Las horas de terapia y tratamientos médicos.

Cuando la familia llegó al lago, Bragg presentó una denuncia policial. También alertó a la iglesia. No sabía cómo era el proceso de denuncia, así que una amiga la puso en contacto con uno de los pastores de alto nivel.

Tuvo noticias de inmediato. El pastor, Josh Patterson, dijo que la iglesia también presentaría una denuncia ante la policía y que oraría por su familia. El pastor le dio el nombre de alguien que se pondría en contacto con ella.

Cuando la policía comenzó a investigar, Bragg buscó información.

Llamó a la mujer que había estado a cargo del campamento de The Village para tratar de confirmar qué líderes habían asistido ese año. Trató de conseguir que el centro de retiro bautista donde se realizó el campamento le diera una fotografía, una lista de las asignaciones de las cabañas, cualquier cosa. Incluso comenzó a llamar a otras iglesias que también habían realizado campamentos en ese centro. No obtuvo respuesta a ninguna de las llamadas que hizo.

Pasaron semanas, y su hija, por primera vez, comenzó a mencionar el nombre de un hombre que había frecuentado su cabaña: el ministro asociado para la infancia en la iglesia, Tonne.

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"Nadie velaba por los intereses de nuestra hija", dijo Bragg. Credit Annie Flanagan para The New York Times
Incapaz de esperar más para recibir noticias de los líderes de la iglesia, Bragg solicitó reunirse con ellos. La iglesia respondió que podrían reunirse dentro de algunas semanas, tres meses después de que la familia denunció el incidente.

En la reunión, ninguno de los tres principales pastores de la iglesia estuvo presente. Bragg y su esposo llevaron una lista de quince preguntas sobre las políticas de la iglesia y el campamento. No recibieron respuestas claras.

Bragg mencionó la posibilidad de que el abusador pudiera ser alguien de The Village. Eso era imposible, recordó que le dijo Doug Stanley, un director de alto nivel, porque los líderes seguían el código moral de la iglesia que estaba consagrado en el acuerdo de membresía.

Ella volteó a mirar a su esposo cuando salieron. “Gracias a Dios” por el detective de policía asignado al caso, dijo. “Si dependiéramos de nuestra iglesia para que nos diera información, nos estaríamos yendo con las manos vacías”.

‘Conflicto de intereses’
Los líderes de The Village le aseguraron a Bragg que se estaban asesorando con expertos sobre su caso, incluida Kimberlee Norris, fundadora de MinistrySafe, una empresa cuyos servicios son populares entre las iglesias evangélicas.

La firma, que anuncia que su visión “se centra en las víctimas”, ofrece capacitación sobre seguridad infantil y prevención del abuso sexual a las iglesias deseosas de demostrar que están al día sobre cómo proteger a sus congregaciones. Muchos miembros de la iglesia confían en que, si su congregación trabaja con MinistrySafe, debe ser en beneficio de las víctimas.

En su sitio web, The Village cita actualmente su trabajo con MinistrySafe como prueba de que es “un lugar seguro para los niños y las víctimas”.

Bragg pensó que MinistrySafe defendería a su familia. “Dicen que protegen a los niños de los depredadores. Nuestra hija ha sido víctima de un depredador”, afirmó.

No obstante, cuando Bragg preguntó a The Village si podía hablar con un representante de MinistrySafe, la iglesia dijo que no. Uno de los pastores de alto nivel, Brian Miller, dijo que, dado que la iglesia era clienta de Norris, habría un “conflicto de intereses” si ella hablaba con la empresa, relató Bragg.

Lo que Bragg no sabía era que Norris y su esposo son abogados y socios en un bufete jurídico dedicado a gestionar crisis y minimizar riesgos para sus clientes. El sitio web de MinistrySafe ofrece asesoría jurídica y esos servicios se proporcionan a través del despacho de abogados de Norris, Love & Norris.

En una entrevista, Norris se negó a comentar sobre cuestiones específicas de su trabajo con The Village y mencionó que desconocía que la familia Bragg quería ponerse en contacto con MinistrySafe. Comentó que, en general, aconseja a las iglesias retirar a cualquier miembro del personal acusado para que no tenga acceso a los niños durante el tiempo en el que se realiza la investigación penal y emprender pesquisas para ver si otros menores también fueron afectados. Norris explicó que su trabajo consistía en trabajar con la iglesia, no con víctimas particulares, pero que no representaría a un acusado en un caso de abuso sexual infantil. “Mi trabajo es preparar ministerios”, dijo. “Soy abogada, pero no los represento”.

Algunos defensores de sobrevivientes han manifestado su preocupación por la manera en la que las iglesias usan los servicios de MinistrySafe después de que se ha denunciado un abuso.

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Bragg cree que los líderes religiosos se preocupaban más por proteger a la iglesia, que por el bienestar de su hija. Credit Annie Flanagan para The New York Times
MinistrySafe puede encargarse de los riesgos jurídicos para las iglesias, pero no ayuda a promover una mayor transparencia como parte de su respuesta al abuso, dijo David Pittman, un sobreviviente.

“Los cristianos quieren creer que todo lo que la iglesia hace por ellos es por su seguridad y salvación”, afirmó. “Sencillamente, eso no es cierto, no ahora”.

Noticias sorprendentes
A comienzos de junio, los Bragg le habían informado a The Village que el nombre del hombre que creían que había tocado a su hija era Tonne, pero miles de miembros de la iglesia seguían sin saber que se había denunciado un abuso.

Bragg supo que Tonne acababa de ausentarse debido a un permiso por motivos “personales” que no se dieron a conocer. The Village había enviado correos electrónicos a las familias y les había pedido que le enviaran cartas de aliento.

Ella preguntó a los líderes de la iglesia si su ausencia se relacionaba con su familia. Uno de los pastores de mayor rango le contestó que no.

Luego, de manera repentina, Tonne fue retirado de manera permanente del personal. “Esta decisión es resultado de un problema de consumo de alcohol y es triste para todos nosotros”, dijo Chandler en un correo electrónico que envió a los miembros de la congregación el 15 de junio. “Matt quiso que ustedes supieran la razón específica de su destitución en vez de recibir un noticia vaga y general”.

Bragg no entendía nada: ni el motivo que se dio ni por qué se tomaban en cuenta las preferencias de Tonne, pero no las suyas, ni por qué a él le enviaron cartas, pero no a su familia. Sus amigos se preocuparon más.

“Las cosas siempre me parecieron un tanto extrañas”, dijo una amiga de los Bragg, Ericka Eskam, quien asiste a otra iglesia. “¿Y si no era la única? ¿Por qué no quisieron averiguar de inmediato si no había más niños afectados?”.

La iglesia le pagó a Bragg para que asistiera a ocho sesiones de terapia y le entregó 1000 dólares a su familia en Navidad, no para la atención de su hija, sino para bendecirlos, dijo Bragg.

Tabatha Pino, quien educa a sus hijos en casa junto con Bragg, dejó The Village a principios de este año en parte debido a la falta de respuesta de los pastores. Las nuevas madres tienen más atención que los Bragg, dijo.

“Uno pensaría que estarían con la víctima”, dijo. “Eso lo dice todo”.

Cuando terminó el verano, Bragg recibió noticias alentadoras. El detective de policía había llevado el caso ante la fiscalía de distrito del condado de Dallas, y The Village por fin estaba dispuesta a emitir una declaración pública. Aliviada, preparó una declaración de la familia para acompañar el anuncio de la iglesia, que se publicó en línea.

Entonces, un domingo de septiembre, Chandler dijo a la congregación que había surgido una acusación de abuso sexual. No mencionó al sospechoso. “Es una muestra de la valentía del menor y la fortaleza de la familia el haber compartido esto, y queremos apoyarlos de todas las maneras en las que sea posible”, declaró.

Lo que dijo a continuación, enfureció a Bragg. “Queremos anunciar con toda claridad que no hay personas de interés en esta investigación que tengan acceso a los menores de The Village Church”, dijo. “No dejaríamos que alguien que esté siendo investigado por un delito semejante esté cerca de ninguno de los niños de The Village Church”.

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Matthew Tonne, que era el ministro asociado para los niños de la iglesia, fue arrestado por cargos de conducta sexual inapropiada con la hija de Bragg. Credit Cárcel del condado de Dallas
Se trataba de un tecnicismo. Tonne ya había sido destituido.

The Village dijo en la declaración que el detective policial había pedido a la iglesia “no mencionar el nombre del acusado a sus miembros en aquel momento”.

“Cumplimos su petición”, afirmaba la organización en la declaración. “Posteriormente, comunicamos el nombre del acusado cuando fue parte de los archivos públicos porque los cargos ya se habían presentado y estuvimos en condiciones de hacerlo”.

Para la mayoría de las personas que estaban en la iglesia, la noticia fue una sorpresa. Lancine Aday, de 41 años, dijo que Chandler parecía realmente afectado, pero se sintió un poco intranquila. Su hijo había asistido al campamento en 2012, y tenía dudas.

No obstante, esperaba que la iglesia le estuviera dando a la víctima “todo lo que quiere y necesita”.

“Conociendo a Matt y sabiendo el gran corazón que tiene, me imagino que hizo todo lo posible por hacer por la víctima todo lo que pensó que era correcto”, dijo Aday, en referencia a Chandler.

‘No tenemos ni idea de qué hacer ahora’
En noviembre, el caso se hizo público después de que un gran jurado sentenció a Tonne y los cargos en su contra se publicaron en el sitio web del tribunal del condado de Dallas. Fue arrestado a principios de enero y puesto en libertad tras pagar una fianza de 25.000 dólares.

En vista de que la iglesia seguía sin nombrar a Tonne ante la congregación, Bragg dijo que se sentía tan desesperada que quería pararse frente a todos con un letrero un domingo, con el nombre de Tonne y su número de caso, F1800705, que había memorizado.

Pero el 20 de enero, estuvo presente cuando Chandler se levantó para dirigirse a la congregación. Ella había tenido muy pocas noticias suyas; él le había enviado a su familia una tarjeta breve escrita a mano en julio, disculpándose por no haberse puesto en contacto con ellos. Cuando Bragg le preguntó si aceptaría tomarse un café con ellos, la asistente de Chandler le ofreció una fecha para la que faltaban meses.

Esa mañana de enero, Chandler dio una actualización vaga sobre “el incidente del campamento infantil de 2012”.

Refirió a los miembros de la congregación a una declaración en el sitio web de la iglesia, agregando que no quería entrar en detalles. “Todo aquello” lo hacía sentirse “débil, cansado, fatigado y dolido”.

Chandler agradeció a Dios por la “evidencia de gracia” en la familia de la víctima. “Todavía están aquí”, oró desde el escenario. “Todavía estamos caminando con ellos. El Señor se mueve con ellos”.

La declaración decía que Tonne había sido acusado formalmente, pero no mencionaba los cargos; decía que había sido retirado del personal “por otras razones”.

La abogada defensora de Tonne, Sheridan Lewis, dijo recientemente que le preocupaba cómo la iglesia había manejado el caso y que estaba analizando la que pareció ser una “decisión calculada” de los líderes de la iglesia de retirar a su representado después de “una investigación evidentemente superficial”.

Durante meses, familiares de los Bragg los habían presionado para que contrataran a un abogado pero la familia estaba nerviosa. Sus amistades de la iglesia decían que contratar a un abogado no sería bíblico, citando las Escrituras y el acuerdo de membresía.

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Bragg con su hija en casa. La familia ya no asiste a The Village Church. Credit Annie Flanagan para The New York Times
Bragg recordó un episodio que presenció en The Village unos años antes, cuando una mujer anuló su matrimonio tras descubrir que su marido veía pornografía infantil. Los líderes de la iglesia la sancionaron por no seguir los protocolos para el matrimonio establecidos en el acuerdo. Al final, los líderes se disculparon, pero Bragg temió un castigo similar por parte de la iglesia.

Sin embargo, cuando los Bragg se reunieron con representantes de The Village para una mediación jurídica a mediados de mayo, la pareja acudió con sus abogados. Ningún pastor estuvo presente ni se llegó a una resolución. Al día siguiente, Christi Bragg y su marido cancelaron su membresía de The Village.

“Lo que encontramos el miércoles fue una iglesia que tomó la decisión consciente de protegerse en lugar de reflejar al Jesús que dice seguir”, escribió al pastor de su iglesia en Southlake.

“Es una broma tremendamente triste”, continuó. “Nosotros seguimos las reglas. Seguimos los estatutos. No tenemos ni idea de qué hacer ahora”.

Los pastores no han pedido a los Bragg que regresen, según la familia.

En una declaración, The Village afirmó: “Continuamos rezando para que se sepa la verdad, para que se haga justicia y por la sanación de todos los involucrados”.

Boz Tchividjian y Mitch Little, los abogados que representan a la hija de la familia Bragg, quien ahora es mayor de edad, dijeron que su clienta planeaba seguir adelante con el litigio formal a fin de hacer a The Village “responsable por el trauma sexual infligido a su persona, cuando era una niña, por parte de un empleado adulto”.

Una iglesia que fuera su casa
La Convención Bautista del Sur no tiene ningún procedimiento ni mecanismo de seguridad para responder a una acusación de abuso cuando surge en alguna de las iglesias de la denominación, las cuales son autónomas. La convención se ha resistido a peticiones de reforma desde hace años, pero atender la cuestión del abuso sexual será una parte importante de su convención anual de esta semana en Birmingham, Alabama.

Se espera que los representantes voten para determinar si se creará un nuevo comité que evalúe las acusaciones contra las iglesias por manejar mal los casos de abuso, y respecto a una modificación constitucional propuesta que permitiría expulsar a dichas iglesias de la convención si las acusaciones se comprueban. Hace poco, los líderes también dieron a conocer un nuevo programa para atender a los sobrevivientes.

Analizar cómo se protegen jurídicamente las iglesias en los casos de abuso no forma parte de la agenda. Algunos de los altos funcionarios a los que se les ha dado responsabilidad para atender este problema también han buscado asociarse con MinistrySafe.

Un pequeño grupo de defensores ha planeado realizar una protesta durante la conferencia, siguiendo el ejemplo de la reina Ester, una mujer que según la Biblia fue escogida para enfrentarse a los líderes “en momentos como estos”.

Al presidente de la denominación, Greear, le preocupa cada vez más que las familias puedan ver hipocresía y se vayan.

“Dios entregó su vida para proteger a los vulnerables”, señaló Greear. “¿Qué mayor mentira podríamos haber dicho sobre el Evangelio si hacemos de la vista gorda cuando la gente recurre a nosotros en busca de ayuda?”.

Christi Bragg dijo que todo lo que había querido era una iglesia que fuera su casa y se preocupara por su familia. Los evangélicos de Dallas están encantados con The Village, con Chandler y con todo lo que la iglesia representa, dijo ella recientemente. Luego comenzó a llorar.

“Es nuestra palabra contra la de esta gente”, afirmó. “¿Dónde podremos ir y decir: ‘Esto es lo que nos ha pasado’, y que realmente nos respeten?”.

martes, 11 de junio de 2019

Los colegios de Calvià tendrán sistemas de prevención ante el abuso Infantil

El Ayuntamiento de Calvià y la Fundación RANA han firmado el cuarto convenio de colaboración de protección a la infancia, que permitirá reforzar la prevención del abuso y maltrato.
Calvià ampliará este año el ámbito de actuación para la prevención del abuso y maltrato en la infancia con un nuevo proyecto que se implantará en la etapa infantil, a propuesta del profesorado de los centros educativos que han solicitado iniciar las actividades en edades más tempranas.
Es una de las novedades del convenio que el alcalde de Calvià, Alfonso Rodríguez Badal, y la presidenta de RANA (Red de Ayuda a Niñas y Niños abusados), Elizabeth Homberg, han firmado por cuarto año consecutivo, y al que han asistido también la teniente de alcalde de Cohesión Social e Igualdad, Nati Francés; la directora general de Desarrollo Social y Equidad, Ana Pérez, Pilar Sevilla, directora de la Fundación Rana.
Con la firma del convenio, se tiene previsto seguir avanzando en la formación y sensibilización en todos los ámbitos municipales y, además, abrir una nueva linea de trabajo encaminada a crear protocolos de prevención ajustados a las características de cada centro y de sus profesionales. Se empezaría por el ámbito deportivo, con las instalaciones del Institut Calvianer d'Esports.
En 2018, han pasado por los distintos programas coordinados por RANA más de 450 personas:
  • Con el profesorado (32 en total) han trabajado cómo valorar una sospecha así como pautas para atender la revelación de un menor y la comunicación con la familia.
  • Con las familias (21 en total) han trabajado la importancia de generar un vinculo afectivo con sus hijos e hijas y sobre cómo pueden abordar el tema de la sexualidad con ellos como aspectos clave en la prevención del abuso sexual infantil.
  • Con 148 adolescentes han trabajado cómo perder el miedo a hablar de situaciones que pueden suponer riesgo y les han facilitado herramientas de autoprotección.
  • Con 145 niños y niñas de primaria han trabajado cómo pedir ayuda, cuidar el propio cuerpo y decir no.
  • Se ha trabajado también con 98 profesionales del ámbito deportivo (profesionales del ICE) y del ámbito del tiempo libre que trabajaban en los servicios municipales de verano durante 2018 (aulas de verano, campus deportivo y actividades juveniles de dinamización), y con alumnado del ciclo formativo de monitores de tiempo libre del IFOC (10 jóvenes en total).

Pederastas en Alabama serán sometidos a castración química antes y después de salir en libertad



El procedimiento comenzará un mes antes de que el preso cumpla su condena, quien además deberá costear el precio de los medicamentos inhibidores de la testosterona. En caso de que el abusador abandone el tratamiento será puesto de nuevo en custodia.

La gobernadora republicana de Alabama, Kay Ivey, firmó este lunes un proyecto de ley aprobado por ambas Cámaras de la Legislatura estatal, según el cual alguien condenado por un delito sexual contra menores de 13 años de edad debe comenzar un proceso de castración química un mes antes de ser liberado de custodia.

La castración química implica la administración de medicamentos, en forma de tabletas o inyecciones, para bloquear la producción de testosterona y eliminar el interés sexual. Si la persona deja de tomar el medicamento, los efectos pueden revertirse.


La ley requiere que los pederastas condenados por tal delito continúen con los tratamientos hasta que un tribunal considere que ya no es necesario.

La nueva legislación estipula que los delincuentes deben pagar por el tratamiento, y que no se les puede negar la libertad condicional únicamente por la incapacidad de pagar.

De acuerdo con la ley, si un exconvicto condenado por abuso de menores decide dejar de recibir el tratamiento, estará en violación de la libertad condicional y se verá obligado a volver a la custodia.

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Alabama aprueba la castración química para abusadores sexuales de menores y doctor explica el proceso por el que tendrán que pasar
"Este proyecto de ley es un paso hacia la protección de los niños de Alabama", dijo Ivey, citada por CNN. El proyecto fue presentado por el representante estatal republicano Steve Hurst.

La legislación define la castración química como "la recepción de medicamentos, incluyendo, pero no limitado, al tratamiento con acetato de medroxiprogesterona o su equivalente químico, que entre otras cosas, reduce, inhibe o bloquea la producción de testosterona, hormonas u otras sustancias químicas en el cuerpo de una persona".

El pasado miércoles, Hurst declaró que no aceptaba las críticas de que tal medida era "inhumana", preguntando "qué es más inhumano" que el abuso sexual infantil.

Varios estados tienen versiones de la castración química en sus leyes. California fue el primer estado en aprobar en 1996 la castración química para pederastas condenados por ciertos delitos sexuales con niños de 13 años o menores, como la violación o la sodomía. Los estados de Florida, Georgia, Iowa, Louisiana, Montana, Oregon, Texas y Wisconsin también tienen medidas similares.


El uso de este procedimiento es internacionalmente controvertido, y los críticos dicen que su aplicación forzosa atenta contra los derechos humanos.