lunes, 30 de noviembre de 2009

Me pongo en sus zapatos


Lorna Norori Gutiérrez

En mi experiencia con personas que han vivido abuso sexual he visto las diferencias con que son tratadas las niñas y las adolescentes, cuando el abuso se revela. Este tratamiento es muy similar en la casa, la comunidad, las instituciones y organizaciones, los medios de comunicación. Trataré de abordar mejor esto, expresando primero algunos aspectos comunes a partir la visión y el tratamiento que se les da a las niñas y adolescentes.
Ambas son vistas desde la estigmatización, que además está impregnada de mitos, de tal forma que, se trate de niña o adolescente será nombrada “la violada”, igualmente ambas ya son “mujeres”, a partir de la pérdida del himen. Ese hecho las hace diferentes a las niñas y adolescentes “porque ya conocieron hombre”.
De esta forma he visto cómo en un colegio religioso se retira a una niña de 12 años, luego que la madre ha buscado apoyo en la dirección de dicho colegio, para llevar adelante el proceso judicial por la violación vivida por la niña. El argumento de la directora fue que la niña “podía contaminar a las otras”.
Una madre me dice con tristeza que ahora su niña de siete años “está desgraciada”, porque ya no tiene un himen intacto, es decir “porque ya es mujer”. Otra adolescente de 14 años me dice llorando que su sueño de celebrar sus 15, algo que su familia ha promovido por varios años; ahora no será posible porque si lo hacen “yo voy a ser la burla de la gente, porque ya no soy señorita”.
Una mujer de 40 años me refiere que, siendo una niña de 13 la golpearon y corrieron de su casa, cuando se enteraron que estaba embarazada. Nadie le preguntó qué había ocurrido. Ella ahora ante el abuso que identificó en sus hijas, me dice por primera vez, que ella vivió abuso sexual por parte de un hombre de 40 años que era su vecino, que ocurrió durante tres años y que él era quien la cuidaba mientras su mamá y papá trabajaban.
Cada una de estas expresiones está determinada por mitos, que conllevan al castigo para las niñas y adolescentes, un trato revictimizante, a partir del desconocimiento que hay sobre el tema.
De forma contradictoria, a las niñas se les da un tratamiento basado en el sentimiento de pesar, de lástima. “Pobrecita”, es la expresión más común cuando se ha identificado el abuso sexual en una niña.
En las investigaciones policiales es muy frecuente escuchar estas expresiones, aunque también es posible observar que hay mayor dedicación de las investigadoras, considerando particularmente que son niñas.
Esto cambia cuando se trata de adolescentes, porque a partir de los mitos que se han establecido, se considera que la adolescente “ya sabe”, es decir ella pudo evitar el abuso, hablar sobre el abuso, denunciar al abusador, y si no lo hizo probablemente es porque “le gustó”, porque “estaba de acuerdo”. Entonces se plantea la duda, la desconfianza hacia la chavala.
En algunas ocasiones he observado en los medios de comunicación un titular que refiere “Hija huye con el padrastro” y se señala a la adolescente como alguien que le “robó el amor” a la madre. En ningún momento se aborda la situación desde la condición de abuso sexual que tuvo que vivir esa adolescente para verse sometida a la pareja de su mamá.
Cuando se trata del proceso judicial, algunas adolescentes me han referido que la médica forense le ha hecho expresiones como: “Vamos, decime la verdad; vos ya tenías algo con él”. Algo similar se produjo la semana pasada en Managua, en el juicio por violación hacia una adolescente y la jueza Ana Justina Molina objetó una pregunta realizada por la defensa, por resultar revictimizante.
Desde mi punto de vista, no se trata de culpabilizar a nadie por estas actitudes y expresiones; sobre todo se trata de llamar la atención sobre una situación que se está produciendo y que en última instancia a quien afecta es a las niñas y adolescentes que han vivido abuso sexual, revictimizándolas, estigmatizándolas, desvalorizándolas.
Nadie en la sociedad se puede sentir exenta/o de generar una situación, sobre todo por el desconocimiento que tenemos hacia el tema y porque prevalecen muchos mitos alrededor de este.
Una alternativa más adecuada será que tratemos de ponernos en los zapatos de niñas y adolescentes, antes de mostrar una actitud ó de tener una expresión que puede ser inadecuada y por supuesto, hacer mucho daño.
Debemos preguntarnos cómo lo viviría yo si fuera esta niña o adolescente, cómo sería si se tratara de mi hija. La prevención del abuso sexual, también considera esto, como parte de la sensibilidad humana que podemos desarrollar desde cualquier espacio, hacia las personas que han vivido abuso sexual.
Al escuchar por años, a tantas niñas y adolescentes que han vivido abuso sexual, pienso que es importante poder llevar un poco de la voz que ellas tienen y decir que cuando se atreven a hablar, están esperando que se produzca un cambio que les haga recuperar un poco la confianza que el abuso sexual les ha hecho perder.
Podemos hacerlo. Les invito a ponernos en sus zapatos

martes, 24 de noviembre de 2009

Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil.


Ma. Teresa Crespín.
Desde hace nueve años, cada 19 de noviembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, que fue creado por la Fundación Cumbre Mundial de Mujeres (llamada WWSF por sus siglas en inglés).
Esta fecha es un punto de encuentro alrededor de los temas de prevención, protección y rehabilitación de los niños y niñas víctimas de abusos. El programa está específicamente dirigido a resaltar la importancia de la prevención y la eficiente protección contra la pedofilia. En países como México y Costa Rica esta fecha fue asumida como día nacional para la prevención del abuso.
En Nicaragua, muchas personas desconocemos que en esta fecha se realizan una serie de actividades a escala mundial, para visibilizar el problema del abuso sexual. Igualmente en nuestro país, las políticas públicas y las acciones estatales no muestran indicios de estar preparadas para combatir este flagelo.
Desde hace más de 20 años, organizaciones civiles han investigado, denunciado y acompañado a las víctimas, mientras los gobiernos de turno se hacen de oído sordos.
Siendo un problema social con repercusiones graves en la vida de la niñez y la adolescencia, pareciera que eso no basta, ni tampoco la alarma por el incremento de este delito en Nicaragua.
En 2008 se registraron 3 mil 214 denuncias en la Comisaría de la Mujer, en lo va del primer semestre de este año se han registrado mil 863 denuncias de delitos sexuales a personas menores de 18 años. La cifra aumentó un poco comparándola con el primer semestre de 2008 (un 15.93% más).
Ya hemos dicho que una consecuencia frecuente del abuso sexual es el embarazo infantil y adolescente. Confirmamos que toda niña embarazada fue violada, y para remate esto se agrava por la falta de acceso al aborto terapéutico. En Nicaragua el aborto terapéutico se condena, y se persigue a quienes en su desesperación ante la falta de alternativas acuden a un aborto clandestino en condiciones inseguras. Y aquí las niñas se quedaron sin opción, las obligan a ser mamás aunque peligre su vida porque su cuerpo no está preparado y por supuesto ni siquiera se piensa en los traumas y efectos sicológicos y emocionales ni en que se les trunca su vida.
Es por ello que las personas sobrevivientes de abuso sexual, sus familias y la sociedad civil organizada ya no queremos seguir viendo pasivamente la falta de sensibilidad de funcionarias/os públicos que limitan el acceso a la justicia. No queremos que el trato del personal en las instituciones públicas se dé como un favor y no como un derecho que tenemos como ciudadanas y ciudadanos de este país.
El Movimiento contra el Abuso Sexual, las más de 50 organizaciones civiles que lo constituyen, nos comprometemos a realizar acciones permanentes para generar una nueva cultura que permita el respeto a las niñas, niños y adolescentes, sin atropello a su condición y respetando sus derechos.
Por eso nos comprometemos con la niñez a:
1. Promover una cultura de prevención del abuso sexual infantil
2. Fomentar una educación no sexista que promueva la igualdad real entre mujeres y hombres desde que nacemos, no el abuso de unos sobre el cuerpo y la vida de quienes tienen menos poder
3. Impulsar una educación sexual científica que promueva los derechos de la niñez y el abordaje de este tema desde un punto de vista laico
4. Empoderar las comunidades para que asuman la responsabilidad por el futuro de sus hijos e hijas, enseñándoles a protegerse a sí mismos
5. Demandar del Estado de Nicaragua políticas y acciones claras de protección a las niñas, niños y adolescentes ante el incremento del abuso sexual
6. Desarrollar conocimiento local y alternativas para niños y niñas en condiciones de riesgo y proveer filtros de protección e instrucciones para un buen uso de Internet
7. Ser una plataforma para el intercambio de información y la toma de conciencia acerca de la prevención, protección y programas de rehabilitación efectivos
8. Incentivar que más personas y organizaciones se sumen a los espacios de prevención y protección contra el abuso sexual infantil
9. Fortalecer los conocimientos sobre la problemática dentro de las organizaciones y los medios de comunicación, para que incorporen los temas en su trabajo diario
10. Invitar a los medios de comunicación a ofrecer espacios como esta columna, para que grupos organizados, víctimas y sobrevivientes expresen sus sentimientos, demandas y necesidades.
11. Pedirles a los abogados y abogadas, jueces, magistrados y Policía que cumplan con el papel que les corresponde, aplicando la justicia a favor de las víctimas, no de los abusadores
12. A que las instituciones estatales se unan a una gran coalición nacional que permita tomar medidas urgentes para atender el problema del abuso sexual
Todas las voces y las voluntades contra el abuso sexual.
Movimiento contra el Abuso Sexual – Nicaragua
hablemosde.abusosexual@gmail.com

LAS PALABRAS PUEDEN CURAR.


ELVIRA LINDO 22/11/2009.

Las palabras pueden curar. Hace unos años una lectora se puso en contacto conmigo con la intención de contarme su historia. Desconfío de ese tipo de relación. Lo más común es acabar decepcionando. Sería largo de explicar porque esto no me sucedió con S. Al principio, intercambiamos varias cartas. Ella había leído una novela mía en la que aparece una criatura de la que su abuelo abusa mientras la madre está en el trabajo. Esa pequeña historia estaba inspirada en lo que me contó una persona cercana, así que a pesar del envoltorio literario había en ella detalles específicos que se repiten en los casos de abusos a niñas que mi lectora reconoció. Buscaba a la autora de esas palabras. Quedamos en un café. Fui con la sensación de que no debía haber ido. No es prudente entrar a saco en el corazón de un desconocido. Nunca se sabe. Allí estaba. Era, es, una mujer guapa, con una sensualidad voluntariamente borrada, una sonrisa dulce y una mirada dura. Como suelo hacer cuando una situación me desconcierta hablé compulsivamente de asuntos triviales. Pasó una hora sin que dijéramos nada importante, salimos del bar, y me propuso llevarme a casa. No me gusta montarme en el coche de alguien que no conozco, pero tampoco sé decir que no. Aparcó cerca de casa, me miró y me dijo que se sentía decepcionada. ¿Decepcionada? Ya estamos. "Venía dispuesta a contarte lo mío y me voy igual que vine". Quise largarme. No me moví. Allí, en el interior del coche, me contó esa historia que jamás había sido contada. La historia que su madre fingía desconocer y su familia prefería ignorar. Fue desde los cinco años hasta los quince. Diez años de terror resumidos en media hora. Yo me preguntaba por qué me había convertido en la depositaria de aquel secreto. No era la clásica historia de una familia lumpen y no se trataba de un maltratador de mujeres: nuestro hombre era un profesional y se dedicaba exclusivamente a violar a sus dos niñas. Las marcas aún están ahí, en el pecho. El individuo fue progresando en sus abusos siguiendo un sistema: antes de la llegada de la regla las sometía a todo menos a la penetración y las avisaba de que ésta llegaría después de que "fueran mujeres". La niña, para que el mal trago pasara pronto, hacía lo que su padre le pedía, las palabras sucias exigidas, los movimientos requeridos; esa sumisión, que naturalmente se da en todas las niñas, es lo que acaba por hacerles creer que son cómplices de un pecado. ¿Es posible que una madre no se entere de que su marido se levanta de la cama para violar a sus hijas? Éste es el lado más turbio del asunto. La madre. La madre de nula personalidad y escasa autoestima hace que no oye ni ve. Mi lectora tenía razón: qué fácil es apoyar causas en abstracto y qué costoso enredarse en las penas concretas. Ésa es la razón por la que las víctimas se tienen por bichos raros de los que la gente huye. Pero pasó el tiempo, a mí se me quitó el miedo y a ella se le suavizó la mirada. Hoy casi puedo decir que mantenemos una amistad distante pero sólida. Nos seguimos la pista. Quise escribir un libro sobre ella y sobre mí, sobre esa inusual relación. No citaría nombres ni ciudades, le dije, y reproduciría parte de las cartas que ella me había escrito: nunca he conocido a nadie que describiera mejor el dolor infantil. Pero ella estaba muerta de miedo. Su padre, el violador, vive. Aunque hace años que no lo ve, sabe dónde disfruta de su vida de jubilado meapilas, de cabrón refractario al arrepentimiento. Desde hace unos días me acuerdo intensamente de ella mientras leo una novela, Push, que causó un gran impactó en América en 1996 y que llegará pronto a España en forma de una película, Precious, que ha cosechado ya numerosos premios. Precious es una chica de Harlem, gorda, fea, negra, pobre, y su nombre, Preciosa, es como una broma de mal gusto. Está escrita por Sapphire, una escritora que durante años dio clases de alfabetización en el Bronx. El ambiente de Push no tiene nada que ver con el ambiente social de mi lectora; sin embargo nada iguala a los seres humanos tanto como la desgracia. El padre lumpen y el padre profesional esclavizan de la misma forma a sus niñas; de manera perversa, las hacen creer que ellas también disfrutan. Eso atormenta su mente infantil, la invade de vergüenza y culpa. La madre inválida de Harlem y la señora burguesa española hacen la vista gorda para retener a su hombre. Su silencio cómplice es el mismo. No sé si Push es buena literatura, creo que a veces eso no importa. Es una voz poderosa, la de esa pobre muchacha que se salva gracias a la escuela de los servicios sociales y al afecto de una maestra. Yo he visto a muchas Precious en el metro: obesas, de mal humor, adolescentes que no saben cómo tratarse a sí mismas ni a sus hijos, niñas violadas, jóvenes analfabetas. De vez en cuando se produce el milagro y alguien reconduce su vida. La vida de Precious no es la de mi lectora, pero cómo se parecen en el recuerdo de su tormento infantil. Las dos, como tantas niñas, aprendieron a desdoblarse mientras el padre las violaba. Mientras el monstruo perpetraba su delito, ellas se concentraban en una canción cursi, de esas que cantan las niñas con otras niñas, y volaban lejos, muy lejos de aquella cama.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Violencia sexual y derechos del niño


Javier Corral Jurado :
A la pobreza y la miseria en la que viven cientos de miles de niños en nuestro país, se suma transversal a todas las clases sociales y con la más variada complicidad social y gubernamental, uno de los rostros más siniestros de la crueldad en el abuso y la explotación infantil: el de la violencia sexual.
Y pocos delitos como éste desgracian para el resto de sus vidas a los menores. No obstante esta gravedad, por la forma en que se truncan aspiraciones y se derrotan esperanzas, de los dos protocolos opcionales que tiene la convención de los derechos del niño, el relativo a la pornografía y el tráfico sexual infantil y el otro relacionado con la participación de los niños en conflictos armados, más de treinta países no los han ratificado. Ann Veneman, presidenta de Unicef, en una estrujante declaración ha recordado que, ni más ni menos que Japón “tiene problemas para aprobar una ley contra la pornografía infantil, hay un gran debate en relación a ello”.
En nuestro país la violencia sexual contra menores se llama pederastia y tiene casos de impunidad escandalosa, dentro de la iglesia, la política, y la alta vida social. Cuando uno se asoma a casos concretos del abuso sexual a menores, se generan exponencialmente sentimientos de rabia y abatimiento a la vez al comprobar las redes de complicidad que en torno de la pederastia se tejen en nuestro país, y es ahí cuando también se confirma ese dramático fenómeno que ha descrito Miguel ángel Granados Chapa como “cinismo social”.
Un eje vertebrador de la complicidad-impunidad-cinismo social en materia de delitos sexuales a menores son precisamente los procedimientos judiciales. Y quien ha puesto el dedo en esa llaga es el Diputado panista Agustín Castilla Marroquín, quien el miércoles pasado tocó un campanazo en las puertas de San Lázaro para que los diputados pongan atención al asunto, precisamente cuando veremos izar por estos días la bandera en defensa de los derechos del niño. Qué mejor manera de retar al discurso político en tan sonora celebración.
Castilla, joven y talentoso abogado y representante del poder legislativo ante el IFE, elaboró más que una iniciativa un tratado sobre protección a menores en el proceso penal como víctimas de un delito. Sustentado en doctrina y diversos instrumentos internacionales va configurando el enorme corpus iuris desde el que propone reformas a diversas disposiciones del Código Federal de Procedimientos Penales y el Código Penal Federal, para que el sistema de procuración de justicia deje de ser el segundo victimario de menores ultrajados.
“El sistema de procuración de justicia en México está trazado de tal forma que revictimiza a los menores de edad víctimas de un delito, ya que está diseñado en función de las capacidades cognitivas de los adultos y sin considerar las necesidades especiales de la infancia. Esto es aumentado por el ambiente formalista, distante, muchas veces carente de atención y mucho menos de atención especializada para los menores de edad, aunado a que se exige el desempeño de habilidades que no pueden llevar a cabo de acuerdo a su nivel de desarrollo”.
“La toma inadecuada de declaraciones, valoración inapropiada de pruebas, práctica innecesaria y errónea de peritajes no especializados, interrogatorios repetidos, las demoras prolongadas e innecesarias, la posible declaración frente al acusado, entre muchas otras inconsistencias más, revictimizan al niño, provocándole un daño emocional y a la vez, entorpeciendo la procuración de justicia”.
Todo ello, sustenta el diputado Castilla, “genera temor, ansiedad, impotencia y sensación de vulnerabilidad en los niños que participan en el proceso, efectos que evidentemente afectan en la recuperación por el delito sufrido y que pueden llegar a provocar consecuencias graves a largo plazo”.
En el ámbito judicial, el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, establece un conjunto de garantías que constituyen un enorme desafío tanto para los legisladores ya que exigen simultáneamente modificaciones importantes al sistema de justicia penal y al de protección de los derechos de la infancia:
Artículo 8
1. Los Estados parte adoptarán medidas adecuadas para proteger en todas las fases del proceso penal los derechos e intereses de los niños victimas de las prácticas prohibidas por el presente protocolo y, en particular, deberán
a) Reconocer la vulnerabilidad de los niños víctimas y adaptar los procedimientos de forma que se reconozcan sus necesidades especiales, incluidas las necesidades especiales para declarar como testigos;
b) Informar a los niños víctimas de sus derechos, su papel, el alcance, las fechas y la marcha de las actuaciones y la resolución de la causa;
c) Autorizar la presentación y consideración de las opiniones, necesidades y preocupaciones de los niños víctimas en las actuaciones en que se vean afectados sus intereses personales, de una manera compatible con las normas procesales de la legislación nacional;
d) Prestar la debida asistencia durante todo el proceso a los niños victimas;
e) Proteger debidamente la intimidad e identidad de los niños víctimas y adoptar medidas de conformidad con la legislación nacional para evitar la divulgación de información que pueda conducir a la identificación de esas víctimas;
f) Velar por la seguridad de los niños víctimas, así como por la de sus familias y los testigos a su favor, frente a intimidaciones y represalias;
g) Evitar las demoras innecesarias en la resolución de las causas y en la ejecución de las resoluciones o decretos por los que se conceda reparación a los niños víctimas.”
En la práctica del derecho penal, la infancia se enfrenta al proceso penal en su carácter de víctima casi en las mismas circunstancias que un adulto, ya que no existen marcos jurídicos nacionales o internacionales que permitan dar un trato diferenciado razonable.
La propuesta, en términos resumidos, pugna para que a las víctimas u ofendidos menores de edad se les garantice una adecuada y necesaria asistencia legal, médica y psicológica especializada. Propone que al momento de que el Ministerio Público tome la declaración del menor de edad, pueda solicitar el apoyo de personal especializado en la atención psicológica y emocional del niño.
Asimismo, al hecho de enfrentar el proceso de administración de justicia, se le suma la actuación específica que le será requerida al menor. El niño que ha sido víctima deberá recordar y relatar el hecho que ha violentado el bien jurídico que tenía tutelado por la ley, con lo cual, debido a su imposibilidad de separar el recuerdo de la realidad actual, revive y vuelve a experimentar lo sucedido. Es por ello que resulta necesario usar medios alternativos para registrar la declaración principal del niño y utilizarla para evitar toda repetición de información, ya que el número de veces en que el niño deberá prestar declaración puede variar, según las circunstancias de cada caso en particular, pero no es razonable que tenga que contar la situación en que fue víctima una y otra vez a diferentes investigadores y en distintas instancias. De ahí que la iniciativa de Castilla Marroquín proponga que la diligencia practicada a los testigos menores de edad sea videograbada, lo mismo en toda diligencia en donde participe, a efecto de evitar duplicidad innecesaria de diligencias que sólo revictimizarán al niño.
Por supuesto que se trata de un amplio compendio de ideas y propuestas lúcidas para ser tomadas en cuenta; sólo destaco algunos aspectos. Se trata en suma de generar una conciencia entre los interesados y las organizaciones sociales comprometidas con el tema, para que entre todos empujemos la acción legislativa que, no sólo confiera a los 20 años de la Convención de los derechos del niño una dimensión realmente celebratoria, sino pagar una deuda con la niñez mexicana en uno de los peores abusos que enfrenta.

viernes, 20 de noviembre de 2009

SOBREVIVIENTE.


"hoy he estado en terapia intentando reconstruirme pero aún no consigo encontrar lo que han dejado de mi, esto es un crimen cometido con un inocente que jamás debe ocurrir, esta es mi descripción aquí dejo mi dolor, la monstruosidad que se comete con un niño/a cuando ocurre esto, yo no puedo escribir hoy algo especial por que esto que hay aquí soy yo es lo que he sido siempre y soy todos los dias de mi vida, gracias por tu atención, sólo pido una cosa que luchemos y se pongan los medios necesarios para que esto no ocurra jamás, nadie merece pasar por esto y un niño es lo más inocente que existe en este mundo y merece cuidado,respeto y protección.
Esta es mi presentación, no existe otra para mi por que no hay un día concreto para escribir sobre el dolor que siento dentro del alma, por eso este escrito siempre permanecerá para recordar algo que jamás debe suceder a ningún niño/a por mi y por todas las personas víctimas de abuso infantil no importa el día, mes o año por que mi dolor no tiene fecha de prescripción, las primeras líneas que verán tus ojos cuando entres en este blog va a ser algo que me ha acompañado durante toda mi vida sin calendario ni hora determinada, cuando llegue esa fecha concreta (20 de Noviembre del 2009) decides unirte al dolor de muchas personas como yo y luchar por los niños con unas líneas en tu blog, desde aquí y desde lo más profundo de mi corazón te doy las gracias, no busques una entrada concreta ni un día concreto para mi por que yo he sido y soy esto durante todos los días de mi vida
Hoy día 20 del 2009 muchas personas dentro de la red vamos a escribir sobre un crimen el peor de todos la víctima es un niño/a alguien que no puede defenderse del verdugo por que aún no ha crecido lo suficiente ni física ni psicológicamente para poder hacerlo...El pederasta, yo prefiero llamarlo monstruo, destruye la vida de un ser inocente, le roba su infancia, su adolescencia, su juventud, le despoja de todo lo que tiene un ser humano y también del derecho a ser feliz, cuando ocurre la agresión sexual la vida de la víctima se congela queda bloqueada sin poder desarrollarse y crecer de forma normal, anulando todas sus facetas todas las etapas que la persona debe recorrer y vivir hasta llegar a ser un adulto/a y en su lugar sólo deja dolor, angustia, ansiedad, depresión y miedo...Hoy quiero escribir una poesía de silencios los silencios de las víctimas, esos silencios que se clavan en el alma y te hunden en un pozo sin fondo, los que te quitan el aire y la voz y apagan tu vida lentamente como la llama de una vela, la víctima calla durante mucho tiempo por diversos motivos como es el miedo a que nadie pueda entenderla, creerla o escucharla, también por vergüenza y otras veces en la mayoría de los casos por no hacer daño a la familia ya que por desgracia y lo más terrible de todo es que en su gran mayoría suele ser un familiar muy cercano el que comete el abuso con el niño/a con lo cual esta implicada toda la familia y piden el silencio de la víctima aunque no lo hagan de forma verbal la hacen sentir culpable para que siga callando y poder mantener la bonita fachada, la gran mentira ante la sociedad...Si hoy tropiezas con estas letras quiero que sepas que has encontrado a una superviviente de las muchas que lamentablemente hemos pasado por este horror, si alguna vez tienes cerca a una superviviente de abuso infantil te pido que lo escuches y la trates con respeto, si ha decidido quitar la mordaza de silencio de sus labios por favor dejala hablar escucha a ese niño/a que lleva en su interior aunque no llegues a entender totalmente su dolor, deja que llore que hable que rompa la mordaza de tantos años que la asfixia lentamente no le des la espalda no veas al adulto que esta delante de ti intenta ver al niño que está saliendo de su interior a ese niño que intenta escapar de una tumba callada y fría... "



ESTE ES MI TRIBUTO, MI HOMENAJE, A TODAS Y TODOS LOS SOBREVIVIENTES.
CON AMOR Y RESPETO ´POR ESO LO INCLUYO EN MI BLOG:MIGUEL ADAME V.

El abuso sexual es una realidad en muchos países y, sin embargo, continúa siendo un tabú. En las últimas dos décadas, el movimiento de mujeres ha contribuido enormemente a abrir la discusión del abuso sexual. Ese trabajo básico ha hecho posible que los hombres que, al igual que yo, han sufrido abuso sexual hablemos sobre nuestras experiencias y busquemos ayuda para superar el trauma del abuso.

Tanto las mujeres como los hombres son víctimas de abuso sexual. En Australia, las estimaciones conservadoras indican que uno de cada 11 niños y una de cada cuatro niñas han sufrido algún tipo de abuso sexual antes de cumplir 18 años. Los hombres son los perpetradores de casi todos los casos de violencia sexual (97 por ciento), pero los hombres también constituyen una significativa proporción de todas las víctimas: 26 por ciento de menores de 18 años.

Investigaciones recientes realizadas en los Estados Unidos sugieren que hasta un 20 por ciento de los hombres sufrió abuso sexual en la niñez. Adicionalmente, debemos reconocer la incidencia de ataques sexuales contra hombres adultos. El ataque sexual se presenta en muchas formas, que incluyen abuso sexual infantil, violación, acoso sexual, incesto y cualquier otra forma de violación sexual de la cual la víctima nunca es culpable. La responsabilidad recae en el ofensor y en nuestra sociedad, una sociedad que permite y promueve la violencia sexual.

El abuso sexual tiene consecuencias devastadoras en las víctimas, incluyendo aquellas que lo sobreviven. Las víctimas deben luchar por superar los efectos emocionales y sociales del trauma que han sufrido.

UNA CULTURA DE SILENCIO

Es particularmente difícil para los niños y los hombres revelar que fueron sexualmente atacados. Nuestra sociedad nos condiciona a creer que los hombres deben estar siempre "en control": de sus emociones, de otras personas y de su entorno. Se les enseña a definirse a sí mismos como hombres por el grado al que puedan alcanzar con éxito este control. Como consecuencia, la mayoría de hombres no cree que será una "víctima", y especialmente no en el terreno sexual. Cuando esto ocurre a menudo provoca un fuerte choque emocional, siendo algo tan alejado de la experiencia normal de los hombres.

No sólo es difícil para los hombres aceptar el ser sexualmente atacados, sino también común que vivan en silencio, ya que las reacciones de otras personas aumentan la sensación de ser victimizados. Al igual que al sobreviviente le resulta difícil creer lo que le ha ocurrido, también otras personas responden con incredulidad. Si un hombre revela que fue abusado sexualmente, a menudo se le castiga aún más cuando su "hombría" y orientación sexual son cuestionadas.

SEXUALIDAD Y VIOLENCIA SEXUAL
El motivo del ataque sexual no es primordialmente el placer o la satisfacción sexual, indiferentemente de si la víctima es masculina o femenina, sino que tiene que ver con poder, control, dominación y humillación. El ataque sexual es una forma de violencia en la cual el "sexo" es utilizado como arma contra la persona de quien se abusó. Como consecuencia, a la mayoría de hombres sobrevivientes nos preocupa en alguna medida nuestra sexualidad, ya sea en lo relacionado a nuestra identidad masculina, nuestra posición entre hombres, la masculinidad de nuestra conducta, nuestras preferencias sexuales, la frecuencia y satisfacción de nuestra actividad sexual o nuestra capacidad para la intimidad sexual. Estos problemas afectan nuestras vidas cotidianas, a menudo durante años después de que terminó el abuso.

Por lo general, la gente asume que cuando un hombre ataca o viola sexualmente a otro hombre, el ofensor es homosexual y la víctima también lo es. Estas nociones, populares pero equivocadas, tienen su raíz en el mito de que el asalto sexual busca principalmente la gratificación sexual, y la gente ignora los asuntos del poder y el control. Las investigaciones han mostrado que la mayoría de hombres que atacan a otros hombres tiene una orientación heterosexual y que la mayoría de sobrevivientes de violencia sexual también es heterosexual.

Asumir que los ofensores son homosexuales protege y exonera al ofensor heterosexual e injustamente hace surgir sospechas y culpabilización hacia la comunidad homosexual. Asumir que la víctima es homosexual tiene consecuencias negativas para el sobreviviente, quien, sin importar que sea heterosexual u homosexual, sufrirá el estigma social de ser considerado homosexual, además de la sensación de culpa por el ataque. Esta culpa está basada en la incapacidad de hacer una distinción clara entre el sexo con consentimiento y sin consentimiento.

Aunque el abuso sexual crea confusión y preocupación acerca de la sexualidad, no determina la preferencia sexual del sobreviviente. Es solamente el sobreviviente, y no el ofensor, quien determina sus preferencias sexuales y con quién está dispuesto a tener relaciones sexuales.

¿DE VÍCTIMA A VICTIMARIO?
Otro mito estigmatizante que hace que los hombres sobrevivientes callen es la noción errada de que las víctimas llegan a convertirse en ofensores. Aunque no se puede negar que muchos y probablemente la mayoría de ofensores sexuales fueron abusados en la niñez, el afirmar que el abuso sexual predestina a un niño a convertirse en ofensor sexual sería irrisorio si no fuera una suposición tan seria y ofensiva. El ataque sexual es siempre la elección del ofensor, sin importar si éste fue abusado en la niñez.

Los hombres que fueron sexualmente abusados en la niñez responden al abuso en una variedad de formas. A algunos les abruman tanto los devastadores efectos del abuso que sufrieron en su propia vida que deciden firmemente ayudar a que el mundo sea más seguro. Así, se aseguran de que, al ser padres, la relación con sus hijos e hijos sea responsable y libre de abuso; se dedican al servicio de la humanidad, aprendiendo habilidades de asertividad y comunicación o combatiendo la injusticia social a través del activismo. Otros sobrevivientes continúan viéndose a sí mismos como víctimas indefensas, y luchan continuamente por sobrevivir día tras día. Carecen de la capacidad y voluntad de abusar de otros, y a menudo están sujetos a sufrir nuevos abusos.


DOMINIO MASCULINO
El ataque sexual de hombres contra hombres apoya y refuerza la naturaleza patriarcal de nuestra sociedad; construye y fortalece jerarquías de poder masculino, y es una extensión de la dominación de los hombres sobre las mujeres. Tal como afirman Ann Game y Rosemary Pringle en su libro Género en acción (Gender at work), "El patriarcado es una estructura que da a algunos hombres poder sobre otros hombres, y a todos los hombres poder sobre las mujeres".

La forma en que esta jerarquía de poder masculino es reforzada a través de la violencia sexual contra los hombres varía de una situación a otra, pero parece ocurrir en por lo menos tres contextos amplios:

1. Dentro de las familias y las familias extendidas
El ofensor es usualmente un hombre mayor, quien a menudo tiene una posición de confianza y acceso directo regular a la víctima. Algunos ejemplos son: padre, tío, primo, hermano, padrastro, abuelo, vecino, dirigente juvenil, maestro, guía espiritual/religioso, entrenador. Una consecuencia del abuso sexual es que este ofensor ejerce un poder considerable sobre la víctima y consolida su poder sobre otras personas, incluyendo mujeres, en la familia o el contexto social general.

2. Donde el hombre busca ganar o mantener una posición de superioridad
En este contexto, el ofensor se concentra en otro hombre a quien percibe como significativamente más poderoso en la sociedad, particularmente entre otros hombres. Usualmente, este poder social ha sido obtenido a través de la agresión, la rudeza y el machismo. Al humillar a este hombre mediante la violación sexual y crear un clima general de temor y terror, el ofensor se coloca en la cima de la pirámide. Este clima de temor basado en la fuerza bruta ayuda a quitarles aún más poder a las mujeres. Este tipo de ataque ocurre más frecuentemente en ambientes dominados por los hombres, tales como los clubes de hombres, las prisiones y las fuerzas armadas.

3. Donde un hombre o grupo de hombres castiga a un hombre por ser diferente
Aquí, el ofensor u ofensores castigan a otro hombre por comportarse o verse diferente de la norma machista estereotípica. Al violar sexualmente a este hombre, le hacen ver que su conducta es inaceptable para los hombres, y pueden continuar su propia conducta conformista sin cuestionamiento alguno. Esta acción abusiva ayuda a mantener una brecha entre la conducta aceptada de los hombres y la conducta aceptada de las mujeres; efectivamente mantiene a los sexos diferentes y polarizados, y facilita el dominio general de los hombres sobre las mujeres. Dividir y conquistar. Algunos ejemplos son: castigar a un hombre o niño por disfrutar de la poesía, por hablar suavemente, usar una camisa de colores fuertes, ser artista, tener poca estatura, hacer tareas domésticas, parecer homosexual, ser educado o expresar sentimientos tiernos.

Muchos de los ofensores son hombres, pero el ataque sexual contra hombres o niños también puede ser y es perpetrado por mujeres. Es importante reconocer que algunos hombres y niños han sido sexualmente abusados por una o más mujeres, y siendo así merecen apoyo. Tal como lo expresara "Eduardo", miembro de un grupo para hombres sobrevivientes de la ciudad de Melbourne: "Nadie, ya sea heterosexual u homosexual, hombre o mujer, tiene el derecho a violar a otra persona, sea heterosexual u homosexual, hombre o mujer".

CONCLUSIÓN
El ataque sexual es una experiencia traumática y devastadora para las víctimas o los/as sobrevivientes, indiferentemente de su sexo. Se requiere de un gran coraje para hacer frente a lo que ocurrió e iniciar el camino hacia la sanación.

Para los hombres sobrevivientes existen muchas presiones sociales y patrones de acondicionamiento masculino que dificultan el reconocimiento de haber sido abusados, hablar de ello y buscar ayuda adecuada para superar el trauma.

Cuando un hombre sobreviviente nos revela que sufrió abuso sexual, es esencial que le creamos, le tomemos en serio y nos abstengamos de juzgarlo o culpabilizarlo. No es probable que esté mintiendo, ya que usualmente no se gana nada con inventar una historia de abuso.

Por encima de todo, los hombres sobrevivientes de abuso sexual necesitan ser escuchados y aceptados.

© 1995 Publicado originalmente en la revista australiana XY: men, sex, politics

jueves, 19 de noviembre de 2009

19 de Noviembre es el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil



El día de hoy 19 de Noviembre es el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil, tal vez para la mayoría es una fecha que pasa desapercibida a pesar de la cada vez mayor difusión sobre este delito.
En nuestro país el abuso sexual cometidos contra niños es un problema que va en aumento, una de cada cinco mujeres adultas y uno de cada diez hombres adultos recuerda abusos sexuales durante su infancia. ¿Que estamos haciendo al respecto?

Para quien ha sufrido de abuso sexual o una violación, así como para sus familiares, no es accesible la justicia, ya que aún se sigue produciendo en casi todas las instancias un hecho irracional: la inadmisible protección al abusador.

En la Pasada Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito federal quedo en comisiones una Iniciativa que con el fin de evitar la re-victimización se propuso reformar diversas disposiciones del Código de procedimientos Penales, Código Penal y la Ley de Atención y Apoyo a las Víctimas del delito.

Debido a la necesidad de que la ley recoja la defensa de los derechos más elementales de las niñas y los niños quienes deben ser protegidos en todo momento por el Sistema de Procuración de Justicia, en la Presente Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito federal y en la Cámara de Diputados a nivel Federal se presentará una Iniciativa que busca proteger la integridad y los derechos más elementales del menor abusado.

Los abusos sexuales no son sucesos aislados, el silencio y el secreto que rodean esas experiencias permite que sigan repitiéndose impunemente, esta realidad esta cambiando poco apoco pero se necesita de la voluntad política para aprobar y apoyar Iniciativas que tiendan a cambiar esta realidad.



MIGUEL ADAME VÁZQUEZ.

ABUSO SEXUAL INFANTIL, NUNCA MÁS.

http://migueladame.blogspot.com,

http://asi-nunca-mas.com.mx

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL ABUSO SEXUAL INFANTIL


Patología de diagnóstico complicado, que suele deslizarse en las posibilidades diagnósticas del médico tratante.

Desarrollo
El abuso sexual infantil no es una patología nueva, sino una de las formas de maltrato infantil que acompañó al desarrollo del hombre durante toda su historia. Aparece en la literatura, en el cine y frecuentemente en noticias periodísticas. Es el más escondido de los maltratos y del que menos se conoce, tanto en el ambiente médico legal como en el social.

El abuso sexual infantil no ocurre solo en poblaciones marginales sino que abarca todas las culturas y todas las clases sociales. La estimación de mayor demanda que hay en la actualidad se debe a que recién ahora las personas involucradas se están animando a denunciarlo, lo que se refleja en una mayor cantidad de consultas, tanto en el nivel hospitalario como en el privado.

El diagnóstico no es nada fácil y como suele pasar desapercibido durante mucho tiempo deja marcas emocionales, que cuanto más antiguas, mas difícil son de tratar. La confirmación diagnóstica es difícil y se basa en el relato del niño, sus juegos, la historia clínica, el examen físico y los exámenes complementarios. Sin embargo, pocas son las veces que se encuentran signos físicos de certeza como los relacionados con enfermedades venéreas, desgarros en zona genital o embarazo.

La sospecha llega al consultorio por la demanda familiar (en general la madre) o por sospecha de un profesional (médicos, maestros) ante signos indirectos (masturbación compulsiva, lesiones genitales, vulvovaginitis reiteradas, trastornos de sueño, enuresis , etc). Pero, aquí cabe acotar que estamos aún poco preparados para un abordaje útil y efectivo, con recursos humanos suficientes para este problema tan complejo y extendido.

El ámbito más frecuente donde se produce el abuso es el ámbito familiar, lo que hace su abordaje muy problemático. Cuánto más cercano a la familia es el acto de abuso más difícil es trabajar, teniendo en cuenta, además, que en el caso de niños pequeños o personas con discapacidad, la información solo llega a través de terceros.

En América latina, 1 de cada 5 niños son abusados por un familiar cercano; en más del 50% hay evidencias de situaciones incestuosas; el 80% son amigos, vecinos o parientes. Pero el 70% ocurren en el ámbito familiar, y allí en el 75% de los casos el perpetrador es el padre o quien cumple con el rol de padre.

Parece no haber una definición universal acerca de qué constituye el abuso sexual infantil. La claridad de algunas de estas definiciones es obviamente útil, pero existen variaciones considerables entre las que se adoptan en los diferentes estudios. Estas variaciones resultan muy importantes porque pueden explicar algunas de las que se observan en las estadísticas de abuso sexual infantil dadas a conocer.

Las mejores definiciones usadas corrientemente combinan una especificación clara del significado del término “sexual” con alguna guía sobre la edad y el nivel de desarrollo de los participantes. Los abusos sexuales pueden consistir en coito, contacto anal-genital, manoseos o un encuentro con un exhibicionista. Otros han ampliado la definición para incluir cualquier actividad que produzca gratificación sexual en el abusador. Así podemos afirmar que abuso sexual es la participación en cualquier actividad sexual de menores inmaduros con un adulto que los somete. Pueden ser menores con una diferencia de edad mayor de 5 años.

Se entiende que la víctima no comprende totalmente ni se encuentra capacitada para dar su consentimiento. En general no es un acto violento. Abarca desde exhibicionismo, el manoseo, la manipulación de genitales, la participación en material pornográfico hasta coito (violación).

Un elemento central en el abuso sexual es que se trata de una acción que lleva a cabo un adulto para su propia finalidad sexual, tomando al niño como un objeto. Una segunda cuestión concierne a la edad y el nivel de desarrollo del niño y del abusador. Para definir los límites del abuso, la mayoría de las definiciones selecciona una edad cronológica sobre la base de características psicológicas, por ejemplo, 16 o 18, que es la edad del consentimiento.

En todos los casos, el abuso sexual incluye el uso de la coacción de un modo implícito o explícito, y esto es indudablemente un factor central para calificar el acto como abusivo (la víctima está impedida de prestar su consentimiento) .

Todas las formas de abuso incluyen la explotación de una diferencia de poder, el cual puede ser explícito y obvio, como cuando se usa la fuerza física, ya sea en forma directa o sutil, jugando con la situación de dependencia de la víctima. Este es el escenario más frecuente en el abuso sexual de niños.

Estructuralmente, los niños dependen de los adultos, es decir su dependencia es uno de los factores que los define como niños. La actividad sexual entre un adulto y un niño siempre señala una explotación de poder; a este respecto, difiere de otras formas de encuentro sexual y nunca puede ser otra cosa que abuso.

Es sabido que, 1 de cada 3 niñas y 1 de cada 7 niños han sufrido algún episodio de abuso sexual durante su infancia, esto quiere decir que es un hecho sumamente frecuente, de difícil diagnóstico clínico, dentro de los signos de alarma o de sospecha que deberían hacernos pensar en ello están:

Masturbación compuliva (interfiere con la vida normal del niñ0).

Síntomas urogenitales a repetición en niñas(disuria: dolor al orinar, dolor genital, sangrado) 60% en un reporte de casos 1.
Ante la sospecha de esta grave patología que puede dejar secuelas en la esfera psíquica y del desarrollo del niño, pida ayuda profesional, considerando que la mayoría de las veces, quien abusa de un niño, es alguien conocido por el ejerciendo coacción y generándole miedo.
Por otro lado, en la primera infancia, y cerca de los 3-5 años, el niño es capaz de comprender el concepto de PROPIEDAD privada de su cuerpo, hecho protector FUNDAMENTAL en la salud sexual infantil; se debe enseñar y reforzar este concepto de que, su cuerpo le pertenece y nadie tiene derechos a tocarlo.
Fuentes: Intramed Noticias, La Dra. Gloria Sacroisky es Médica pediatra. Jefa del Servicio de Pediatría Ambulatoria del Hospital de Agudos E. Tornú. Ciudad Autónoma de Bs. As. Integrante del Comité de Familia y Salud Mental de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Signos y síntomas urogenitales en niñas abusadas sexualmente
Las niñas abusadas sexualmente que experimentaron contacto genital directo reportaron síntomas urogenitales relacionados con los episodios abusivos.


Dres. Cynthia DeLago, Esther Deblinger, Christine Schroeder and Martin A. Finkel
Pediatrics 2008; 122; e281-e286

Maltratos y abusos sexuales contra menores.


Rocío Toledo

Actualmente, vivimos un período donde se comienza a estudiar el problema de los efectos de la violencia, sea ésta del tipo que sea, sobre las personas y, dentro de este problema, el abuso sexual sobre menores es tan sólo un problema más, particular, acotado y con sus propias connotaciones y características.

El primer motivo para la represión legal del abuso sexual sobre menores, es que existe una evidencia clínica creciente de que el abuso sexual durante la infancia afecta verdaderamente al desarrollo psicológico posterior del adulto.

La hipótesis del abuso sexual como “trauma” dentro del desarrollo evolutivo del niño ha adquirido peso específico durante los últimos años. En este sentido, Mullen et al., demuestran que existen secuelas en las víctimas infantiles que les afectará en su desarrollo adulto y que son:
* Declive del status socioeconómico
* Problemas sexuales crecientes
* Propensión a percibir a sus parejas como poco cariñosas e hipercontroladores
Mullen también asegura que existen otros factores de privación y desventaja asociados al abuso sexual y que, por lo tanto, sería inadecuado realizar intervenciones terapéuticas centradas exclusivamente en el trauma sexual.

Henry Kempe, en su libro “Síndrome del niño maltratado”, establece: Maltratos sexuales: implican la explotación de niños mediante actos tales como incesto, abusos y violación. Los abusos sexuales se definen como la implicación de niños y adolescentes dependientes e inmaduros en cuanto a su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden plenamente y para las cuales no son incapaces de dar su consentimiento voluntario o que violan los tabúes sociales o los papeles familiares. Incluyen:
Paidofilia: supone el contacto sexual, no violento, de un adulto con un niño, y puede consistir en manipulaciones, exhibiciones de genitales, o contactos buco-genitales. La edad del niño suele oscilar entre los dos años y el comienzo de la adolescencia.

Incesto: corresponde a individuos que consideran a sus hijos como objetos, siendo frecuentemente violentos. Se puede iniciar a la edad de uno o dos años y continuar hasta la adolescencia.

Proxenetismo: explotación de menores con fines lucrativos por parte de individuos con o sin parentesco con ellos
Violación: es un abuso sexual violento.

En el tema de los abusos sexuales infantiles, existen numerosas creencias erróneas, las cuales, de forma más o menos consciente, contribuyen a ocultar el problema, así como a tranquilizar a quienes no desean afrontarlo:
* Muchas personas piensan que los abusos sexuales no existen o son muy infrecuentes, sin embargo, la frecuencia es muy elevada.

* La mayor parte de las personas creen que los agresores son personas con graves patologías o con desviaciones sexuales, sin embargo, casi todos los abusos sexuales son cometidos por sujetos aparentemente normales.

* Es usual creer que si los abusos sexuales ocurrieran en nuestro entorno inmediato, nos enteraríamos. La realidad es que la mayor parte de los casos de abusos sexuales no son conocidos por las personas más cercanas a las víctimas y estas tienden con mucha frecuencia a ocultarlos.

* Se suele creer también que los abusos sexuales a menores sólo ocurren en ambientes muy especiales, asociándolos con la pobreza, baja cultura, etcétera. Aunque es posible que en determinados ambientes sean más frecuentes, los datos confirman que están presentes en todas las clases sociales, zonas geográficas, etcétera.

* Es también muy frecuente la tendencia a creer que los niños, cuando los cuentan, no dicen la verdad o que están fantaseando. Por el contrario, cuando un niño dice que ha sido objeto de estas conductas, prácticamente siempre dice la verdad y, por consiguiente, debemos creerle.

* También parecería razonable creer que si la madre de un niño se enterara de que su hijo ha sido objeto de un abuso sexual, no lo consentiría y lo comunicaría a alguien o lo denunciaría. Sin embargo, la realidad nos demuestra que si el agresor es un miembro de la propia familia, bastantes madres reaccionan ocultando los hechos.

* Otro error consiste en creer que en la actualidad hay más abusos a menores que antes, lo que pasa es que ahora son estudiados.

* Tampoco es correcto creer que los agresores son casi siempre desconocidos. Los agresores pueden tener relaciones de muy diversos tipos con la víctima y no conviene hacer simplificaciones erróneas.

Los abusos sexuales contra niños se cobran al año un número desconocido de víctimas. Y lo que podemos hacer es, a través de programas de prevención y tratamiento, educar al público sobre los peligros de estos abusos sexuales y sobre la necesidad de denunciar dichos abusos y los intentos de abuso.
Licenciada en Psicología
Tomado de http://www.psicocentro.com
hablemosde.abusosexual@gmail.com

México y el auge del abuso sexual infantil


En México existen casi 20 mil niños, niñas y adolescentes expuestos a la explotación sexual, cuyas víctimas más vulnerables son los denominados "hijos de la calle". La Alameda Central de la capital del país se ha convertido en una zona donde se presenta la explotación sexual comercial de menores, muchos de los cuales trabajan desde temprana edad y totalmente solos, como vendedores ambulantes, alertó la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.De acuerdo con testimonios de las víctimas, mexicanos y extranjeros entre 40 y 60 años de edad acuden a La Alameda, ubicada en el centro de la populosa urbe capitalina para convencerlos, engañarlos e intimidarlos.Todo sucede en medio de la intensa actividad comercial y turística de la atractiva zona, dijo el director de la Asociación Mexicana Pro Niñez y Juventud, Cuauhtémoc Abarca, quien describe el modus operandi: "El contacto ocurre en las inmediaciones del metro Hidalgo y en las glorietas de La Alameda. Los hombres se sientan y observan el escenario. Cuando eligen al niño o a la niña se acercan a ellos y conversan"."Les ofrecen dinero, comida o droga a cambio de aceptar el acompañamiento hasta el automóvil o a un cuarto de hotel".Según Abarca, cuyo centro atiende a 250 menores víctimas de la pederastia, los captados por extranjeros son trasladados a hoteles del Paseo de la Reforma, mientras aquellos menores que se oponen y no aceptan los ofrecimientos son drogados y llevados por la fuerza a tales inmuebles.Un informe de la Cámara de Diputados de la República indica que, en México, las bandas de traficantes de personas han crecido y operan en 21 estados del país, pero la Procuraduría General de la República sólo reportó 20 denuncias el pasado año.La Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) coincide con la cifra y señala que en 21 estados mexicanos se han detectado actividades de turismo sexual infantil.México es considerado uno de los países más afectados por esa problemática, debido a las flexibles leyes y la impunidad de que gozan los pedófilos.La ONU cita en su análisis a la Coalición Internacional contra la Trata de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, con sede en la capital mexicana, la cual ubica a este país en el quinto lugar mundial, en lo concerniente a ese delito. "Al menos 250 mil niños y adolescentes están en el comercio sexual", refiere la Coalición.Actualmente esta nación es catalogada como país de origen, tránsito y destino de víctimas de explotación sexual.La institución, que reúne a unas 250 organizaciones no gubernamentales de 25 países, indica que el turismo sexual infantil continúa creciendo principalmente en Acapulco, Cancún, Tijuana y Ciudad Juárez.
Internet, otro activo escenario para pederastas

La Internet ha propiciado el desarrollo de redes de pederastas quienes, según la policía federal, en apenas 12 minutos contactan a una niña o niño y lo inducen a desnudarse o ver pornografía.A partir de ese momento el menor pasa, sin saberlo, a ser parte de redes de los llamados ciberpederastas.En cinco años se detectaron en México más de cuatro mil páginas de pornografía infantil en Internet, pero los pederastas cibernéticos se escapan por agujeros legales y suelen quedar impunes.Activistas de la referida Coalición atribuyen la expansión de ese delito a la tolerancia o descuido de los proveedores de los servicios de conexión a esa red y de los administradores de sitios como hi5, Facebook y My Space.En América Latina existen al menos 100 foros virtuales donde se intercambia pornografía infantil, un tercio de esos se ubican en México.Uno de los motores que impulsan tales redes es la falta de controles de los padres sobre sus hijos cuando navegan por Internet, además de la ausencia de programas educativos sobre el tema en las escuelas, expresan activistas de la citada organización latinoamericana.Sin embargo, otros analistas señalan que el combate a la pobreza y el acceso a la educación, que limite la estancia de niños trabajando en las calles, podría reducir el fenómeno.De igual modo, consideran que hace falta más educación, pero también mayor infraestructura policial para seguir la pista a los pedófilos.La unidad de policía cibernética de la capital mexicana cuenta con menos de una docena de agentes para 20 millones de personas. A nivel nacional, la policía cibernética, dependiente del gobierno federal, tiene unos 300 agentes, para una población de poco más de 107 millones.Pese a que ya 21 estados del país y el Distrito Federal han promulgado la legislación que criminaliza algunas formas de trata de seres humanos a nivel local, no se reportaron sentencias o castigos importantes contra tratantes de personas en el último año.Mientras las autoridades no saben o no pueden combatir el flagelo, los niños, en especial los más pobres y en situación social más riesgosa, siguen siendo presa fácil de quienes toman ventaja de la impunidad que otorga la letra muerta de las leyes, sostienen los especialistas en el tema.

Un nuevo comienzo bajo el sol.


En una de las más de 7.000 islas que forman Filipinas, con la frondosa jungla entrando a saco en la playa y el violento sol situado en el cenit, unos niños juegan alegres a la pelota. Viéndoles así, nadie adivinaría las historias que esconden sus sonrisas y sus cuerpos. Estamos en Puerto Galera, en la isla de Mindoro Oriental, punto caliente de la prostitución infantil. Precisamente aquí está la Fundación Stairways, que, desde hace 20 años, recoge a niños víctimas de abusos sexuales en la cruel área metropolitana de Manila y los trae a este paraíso tropical.

Uno de ellos es Jake Salvador, de 13 años (los nombres son seudónimos elegidos por los mismos niños para preservar su identidad). Risueño y algo tímido, de su boca sale una dura historia: un mal día se despertó en un autobús de línea y descubrió que su padre, que le acompañaba, no estaba a su lado. Le buscó en el autobús, le buscó en la parada y en los alrededores, sin ningún éxito: le había abandonado. Algún tiempo antes, su madre, una stripper en un night-club, había abandonado a ambos, padre e hijo. Jake estaba solo y en la calle, donde mendigó y esnifó pegamento durante dos años hasta que fue recogido y llevado a un centro de rehabilitación. A pesar de su nombre, estos centros son una especie de cárceles donde se hacinan gentes de todas las edades en malas condiciones de salubridad (abunda la sarna). Allí Jake fue víctima de abusos por un hombre que se infiltraba en el centro para tal fin.

este otro niño tiene una mirada torva. Es Armando Pasco, de 13 años. Tal vez se deba a su pertenencia a una banda callejera durante cinco años. Aparte de la expresión de su rostro, de la banda le queda un punto tatuado en la frente y otro tatuaje a la espalda. Con ellos robó bolsos, allanó moradas, y vendió su cuerpo por lo que al cambio son unos céntimos de euro. “He cambiado, ahora ya no digo tacos”, dice Armando. Lleva poco tiempo en la fundación y los responsables dicen que aún se muestra irritable y violento con los compañeros. Pero todo es cuestión de tiempo.

En el mundo, según estimó Unicef en 2006, hay 700.000 niños explotados sexualmente. El problema es grande en Filipinas, porque, según informa la agencia del país, esta práctica, aun estando perseguida por la ley, goza de cierta aceptación social (algo similar a lo que pasaba en España con la violencia de género). Para comprobarlo basta pasearse por el distrito rojo de Manila, en el que las menores se venden en masa a los turistas occidentales.

En la Fundación Stairways los niños aprenden a recuperar la confianza, a entender su cuerpo, y reciben cariño. Muchos de ellos no saben cuáles son sus zonas íntimas o no tienen conciencia de haber sido víctimas de abusos. Son aún muy jóvenes. “Aquí he aprendido a respetar, a controlar mi temperamento. Quiero cambiar y conocerme mejor a mí mismo”, dice Luis Pérez, un niño de 13 años que muestra una madurez inusual.

Luis, que como casi todos los demás niños fue arrojado a la calle del seno de una familia desestructurada, fue víctima de abusos en un arrabal chabolista por un atracador que le amenazó de muerte: “Me dijo que me encontraría y me mataría si se lo contaba a alguien”.

Luis quiere ser psicólogo y ayudar a los demás. Armando quiere ser profesor y enseñar a los niños sus derechos. Jake quiere ser arquitecto y construir casas para los pobres. Todos estos niños tienen deseos semejantes: ser solidarios como en este lugar lo son con ellos. Aquí aprenden a leer y a escribir, se divierten haciendo manualidades o deporte, y conocen sus derechos. “Ahora sé que tengo a derecho a decir no”, dice Luis. Tal vez el sol tan alto en el cielo, al borde del mar cristalino, borre todas las sombras de sus cuerpos.

ELPAIS.com

Día Mundial y Nacional contra el Abuso Sexual Infantil.


El próximo jueves se celebra el Día Mundial y Nacional contra el Abuso Sexual Infantil. Distintas ONG impulsan actividades para sensibilizar y concientizar a la población sobre este grave problema. Una cinta blanca es el emblema de lucha contra el ASI.

martes, 17 de noviembre de 2009

AUMENTA EL ABUSO SEXUAL INFANTIL ¿Y QUE HACEMOS?


El abuso sexual y violación cometidos contra niños en la ciudad de México es un problema que va en aumento, pero las denuncias aún son mínimas, asegura Marcela López, de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac).
La responsable del Centro de Documentación de esa organización civil explica que cada semana registran hasta 500 solicitudes de apoyo a víctimas de esos delitos; en alrededor de 70% de los casos son menores de edad.
Desde el 24 de agosto pasado, cuando comenzó el ciclo escolar 2009-2010, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Distrito Federal (DIF-DF) ha atendido cada semana en promedio dos casos de abuso contra infantes, que le han sido canalizados por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Adriana Monroy, directora de Prevención y Atención al Maltrato Infantil, considera esta cifra elevada porque en otros ciclos escolares, la SEP les enviaba sólo casos de maltrato o de mal comportamiento de los niños.
El que sean canalizadas fundamentalmente niñas de primero, tercero y quinto grado de primaria, víctimas de abuso, lo atribuye a la facilidad que existe ahora para hacer visible el hecho, y a la cantidad de información que se ha difundido en torno al tema.
"Si tenemos un número elevado de abuso es porque los niños tienen posibilidad de decirlo, y existen adultos que tienen posibilidad de creerlo", asegura.
En lo que va de 2009, el DIF capitalino también ha atendido a 24 menores de 12 años de edad que han ejercido abuso sexual contra sus compañeros, han recibido acusación directa de la familia del afectado y son derivados de la Fiscalía Central de Investigación para Menores de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
La intervención del DIF en estos casos es para proporcionar apoyo emocional y seguimiento a los menores acusados de abuso con el propósito de conseguir un cambio de conducta: "En algunos casos son niños de 12 años y de ocho". La cifra de menores que han incurrido en esta falta es igual a la del año pasado.
Juana Camila Bautista Rebollar, fiscal central de Investigación para Delitos Sexuales de la PGJDF, asegura que aunque se tienen varias denuncias por abuso sexual y violación contra niños, al concluir el año la cifra será similar a la de 2008. "Hay una estabilidad relativa", dijo.
En todo 2008 se registraron alrededor de 180 denuncias de menores de tres a 17 años, en su mayoría mujeres, que fueron agredidas. Hasta octubre de 2009 había en total 120 casos.
Sobre la cifra negra de denuncias por esta causa, la funcionaria de la Procuraduría del DF no puede establecer ninguna estimación, aunque está consciente de su existencia porque "muchas veces es la mamá del menor agredido quien oculta al familiar".

Los principales agresores de los niños son los padrastros, los abuelastros, las parejas de las mamás, los primos e incluso amigos. Por eso, quien suele denunciar es la abuela o algún vecino.
La población que llega a Adivac en busca de apoyo sicológico ha sufrido algún tipo de abuso, pero únicamente 2% decide denunciarlo ante la autoridades, según Marcela López.
Al iniciar sus actividades en 1990, esa asociación civil contaba sólo con dos sicólogos, pero en la actualidad tiene 35 debido a la demanda en su servicio, y aún tiene lista de espera.
"Todos los días recibimos muchísimas llamadas, no nos damos abasto y luego la gente que está en lista de espera llama porque está desesperada, ya quiere la atención, pero priorizamos los casos que son urgentes", señaló.
El abuso sexual, que se relaciona con tocamientos y manoseos de las partes genitales, es lo que se presenta con mayor frecuencia entre los menores de edad, pero también se reportan casos de violación, explica Marcela López.
También es lo más común que se detecta en la Fiscalía Central de Investigación para Delitos Sexuales de la PGJDF, sobre todo en niños de tres años de edad, aunque en menores de siete a 17 años sí se ha reportado violación.
A través de las entrevistas que se realizan en Adivac, se ha detectado que las personas víctimas de abuso se sienten culpables de haber sido violadas, sobre todo cuando acuden ante el Ministerio Público a levantar la denunciar.
Según el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres-DF), el abuso sexual se puede manifestar con o sin contacto físico, mediante el acoso verbal, el exhibicionismo, los tocamientos, la incitación de los menores a participar en actividades sexuales y la penetración.
Signos de alerta
Detectar entre los pequeños que su ropa interior se encuentra rasgada o manchada, que presentan repetidas infecciones genitales y urinarias, lesiones, cicatrices o magulladuras en sus órganos sexuales que no tengan como origen algún accidente o incluso enfermedades venéreas, son indicadores de que puede haber padecido algún tipo de abuso sexual.
El Inmujeres-DF además considera que cambios bruscos de conducta, temores repentinos e infundados, retrocesos en el comportamiento y los estudios, conductas sexuales no acordes con su edad, masturbación compulsiva, agresión sexual a otros menores, conocimiento sexual inadecuado para su edad, miedo a la soledad o a alguna persona, intento de suicidio o de autoflagelación, pueden alertar a los padres sobre este problema en sus hijos.
México, 15 Nov 09 (EL UNIVERSAL).-

lunes, 9 de noviembre de 2009

Maltratos y Abusos sexuales contra menores


Actualmente vivimos un periodo donde se comienza a estudiar el problema de los efectos de la violencia, sea ésta del tipo que sea, sobre las personas y, dentro de este problema, el abuso sexual sobre menores es tan sólo un problema más, particular, acotado y con sus propias connotaciones y características.

El primer motivo para la represión legal del abuso sexual sobre menores es que existe una evidencia clínica creciente de que el abuso sexual durante la infancia afecta verdaderamente al desarrollo psicológico ulterior del adulto.

La hipótesis del abuso sexual como “trauma” dentro del desarrollo evolutivo del niño ha adquirido peso específico durante los últimos años. En este sentido, Mullen et al., demuestran que existen secuelas en las víctimas infantiles que les afectará en su desarrollo adulto y que son:

· Declive del status socioeconómico

· Problemas sexuales crecientes

· Propensión a percibir a sus parejas como poco cariñosas e hipercontroladores

Mullen también asegura en su artículo que existen otros factores de deprivación y desventaja asociados al abuso sexual y que, por tanto, sería inadecuado realizar intervenciones terapéuticas centradas exclusivamente en el trauma sexual. Esto es completamente coherente con los datos que aportó: “Las reacciones de las víctimas son mucho más complejas y multidimensionales, y se trate del tipo de abuso que se trate, y en su conjunto, tan sólo el 50% de los niños nos informarán de alguna consecuencia para su salud mental a largo plazo”.

Aunque a veces se tiende a hablar del maltrato infantil como concepto global y éste se suele definir como “el tratamiento extremadamente inadecuado que los adultos encargados de cuidar al niño le proporcionan y que representa un grave obstáculo para su desarrollo”, se podrían establecer diferentes tipos, cada uno con características propias. En la actualidad se consideran cinco tipos diferentes de maltrato:

1) Abuso físico (maltrato físico activo): acción no accidental llevada a cabo por un adulto encargado de cuidar al niño, que le produce daño físico o que le sitúa en riesgo de sufrirlo.

2) Abuso emocional (maltrato emocional activo): acción no accidental, llevada a cabo por un adulto encargado de cuidar al niño, de naturaleza psicológicamente destructiva y que deteriora gravemente el desarrollo psicológico del niño, o que representa un grave riesgo para ello. Incluye: hostilidad, rechazo crónico, corrupción, aterrorizar al niño/a, etc.

3) Negligencia física (maltrato físico pasivo): persistente falta de atención de las necesidades físicas del niño (alimentación, vestido, higiene, vigilancia médica, …) por parte de los adultos encargados de su cuidado.

4) Negligencia o abandono emocional (maltrato emocional pasivo): persistente falta de atención a las necesidades psicológicas del niño (seguridad, afecto, …) por parte de los adultos encargados de su cuidado. Incluye: falta continuada de disponibilidad psicológica e interés hacia el niño, falta repetida de respuesta a las conductas iniciadas por el niño, …

5) Abuso sexual: cualquier acción de tipo sexual (que transgrede los tabúes existentes en ese sentido en una determinada sociedad) por parte de un adulto hacia un niño.

Si nos guiamos por esta definición de abuso sexual, hay que destacar un primer elemento: los abusos sexuales distan de ser algo objetivo, es decir, dependiendo del contexto social donde se den serán vividos como abusos o no. El único tabú universal es el tabú del incesto y proviene prácticamente del nacimiento del hombre como especie. Según esta prohibición, los hombres de la tribu no pueden tener contacto carnal con las mujeres de su familia.

Este último tipo de maltrato, el abuso sexual, es el que se produce fundamentalmente contra las niñas, distribuyéndose de forma inversa en los demás tipos de maltrato.

Existen otras clasificaciones de tipos de maltrato, por ejemplo la realizada por Henry Kempe en su libro "Síndrome del niño maltratado", en el cual establece cuatro subtipos:

a) Maltratos físicos: la violencia física implica la existencia de actos físicamente nocivos contra el niño. Queda definida por cualquier lesión inflingida (hematomas, quemaduras, lesiones en la cabeza, fracturas, daños abdominales o envenenamiento, administración a un lactante de las dosis de sedantes correspondientes a un adulto o bien drogas alucinógenas, ...). Las lesiones producidas requieren atención médica. La negligencia física también estaría incluída aquí e implicaría un fallo del progenitor en cuanto a actuar debidamente para salvaguardar la salud, la seguridad y el bienestar del niño. Incluye el abandono alimenticio, la falta de cuidados médicos, o bien la ausencia de una suficiente protección del niño contra riesgos físicos y sociales.

b) Maltratos psíquicos: el maltrato psicológico es el más difícil de diagnosticar por la dificultad de encontrar unas manifestaciones características. Es la consecuencia de un rechazo verbalizado, de falta de comunicación, insultos y desvalorización repetida, educación en la intimidación, discriminación en el trato en relación con el resto de hermanos o compañeros y exigencias superiores a las propias de la edad. La negligencia y el abandono emocional se dan cuando el niño no recibe las atenciones afectivas, nutricionales, educacionales, sanitarias e higiénicas que necesita. Un ejemplo de esto sería la mendicidad.

El abandono emocional coincide casi siempre con los malos tratos físicos, pero también puede darse en casos en que los cuidados meramente físicos son buenos, ocasionando entonces el mismo daño a la personalidad en vías de desarrollo. De vez en cuando surgen noticias de niños a los que se ha dejado atados en un desván o un sótano, aunque lo más frecuente son las formas sutiles de maltrato emocional, en las que un niño es constantemente aterrorizado, regañado o rechazado. Cuando el progenitor está constantemente ausente en el sentido emocional, el niño puede sufrir por causa de una privación que puede pasar perfectamente inadvertida.

El maltrato emocional, en ausencia de daños físicos, resulta difícil de demostrar, aunque sus efectos pueden ser invalidantes. Suelen ser diagnosticados por psiquiatras o psicólogos tan sólo años después, cuando los síntomas de la alteración emocional se hacen más evidentes. Los actos nocivos son sobre todo verbales, diciéndole constantemente al niño que es “odioso, feo, estúpido” o haciéndole ver que es una carga indeseable. Puede incluso no llamársele por su nombre, y referirse a él como “tú”, “idiota” o de cualquier otro modo insultante. Un niño así se siente el “chivo expiatorio” dentro de la familia, e incluso sus hermanos y hermanas son activamente animados, y quizá recompensados, por ultrajarle o ignorarle.

c) Maltratos sexuales: implican la explotación de niños mediante actos tales como incesto, abusos y violación. Los abusos sexuales se definen como la implicación de niños y adolescentes dependientes e inmaduros en cuanto a su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden plenamente y para las cuales son incapaces de dar un consentimiento voluntario o que violan los tabúes sociales o los papeles familiares. Incluyen:

- Paidofilia: supone el contacto sexual, no violento, de un adulto con un niño, y puede consistir en manipulaciones, exhibiciones de genitales, o contactos buco-genitales. La edad del niño suele oscilar entre los dos años y el comienzo de la adolescencia.

- Incesto: corresponde a individuos con personalidades psicopáticas y sexualidad indiscriminada, que consideran a sus hijos como objetos, siendo frecuentemente violentos (relación materno/paterno-filial). Se puede iniciar a la edad de uno o dos años y continuar hasta la adolescencia.

- Proxenetismo: explotación de menores con fines lucrativos por parte de individuos con o sin parentesco con ellos (p. ej.: la prostitución infantil).

- Violación: es un abuso sexual violento, sin consentimiento por parte del menor.

d) Maltratos institucionales: se pueden definir como “cualquier legislación, programa, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos, o bien derivada de la actuación individual del profesional o funcionario de las mismas. Comporta abuso, negligencia y detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración o que viole los derechos básicos del niño y de la infancia”. También como institución, nos referimos a los medios de comunicación ya que tienen la suficiente fuerza como para poder modificar, aleccionar y formar hábitos en la población en general y también en la infancia.

A diferencia de los otros tipos de abusos cometidos contra el niño, en la variedad institucional, no es necesario el contacto directo entre el niño y las personas que van a dictar las disposiciones, normativas, etc., que pueden constituir malos tratos. Detrás de una mesa de despacho también se puede ser responsable de malos tratos. Tampoco hay que olvidar que el profesional o funcionario también pueden actuar directamente sobre el niño y producir un mal trato. Hay dos diferencias fundamentales: mientras que en el maltrato familiar aparecen síntomas evidentes a corto plazo o desde el momento de la agresión, en el maltrato institucional son raras las manifestaciones a corto plazo, provocandose las alteraciones a medio y largo plazo.

En el tema de los abusos sexuales infantiles, al igual que en todos los demás temas tabúes, existen numerosas creencias erróneas. A continuación apuntaré las más comunes, las cuales, de forma más o menos consciente, contribuyen a ocultar el problema, así como a tranquilizar a quienes no desean afrontarlo:

· Muchas personas piensan que los abusos sexuales no existen o son muy infrecuentes y, sin embargo, la frecuencia es muy elevada.

· La mayor parte de las personas creen que los agresores son personas con graves patologías o con desviaciones sexuales y, sin embargo, casi todos los abusos sexuales son cometidos por sujetos aparentemente normales.

· Es usual creer que si los abusos sexuales ocurrieran en nuestro entorno inmediato, nos enteraríamos. La realidad es que la mayor parte de los casos de abusos sexuales no son conocidos por las personas más cercanas a las víctimas y estas tienden con mucha frecuencia a ocultarlos.

· Se suele creer también que los abusos sexuales a menores sólo ocurren en ambientes muy especiales, asociándolos con la pobreza, baja cultura, etc. Aunque es posible que en determinados ambientes sean más frecuentes, los datos confirman que están presentes en todas las clases sociales, zonas geográficas, etc.

· Es también muy frecuente la tendencia a creer que los niños, cuando los cuentan, no dicen la verdad o que están fantaseando. Por el contrario, cuando un niño dice que ha sido objeto de estas conductas, prácticamente siempre dice la verdad y, por consiguiente, debemos creerle.

· También parecería razonable creer que si la madre de un niño se enterara de que su hijo ha sido objeto de un abuso sexual, no lo consentiría y lo comunicaría a alguien o lo denunciaría. Sin embargo, la realidad nos demuestra que si el agresor es un miembro de la propia familia, bastantes madres reaccionan ocultando los hechos.

· Otro error consiste en creer que en la actualidad hay más abusos a menores que antes, lo que pasa es que ahora son estudiados.

· Tampoco es correcto creer que los agresores son casi siempre familiares o casi siempre desconocidos. Los agresores pueden tener relaciones de muy diversos tipos con la víctima y no conviene hacer simplificaciones erróneas.

Los abusos sexuales contra niños se cobran al año un número desconocido de víctimas. No podemos arrancar las raíces de los abusos sexuales contra los niños, pero lo que sí podemos hacer es, a través de programas de prevención y tratamiento, educar al público sobre los peligros de estos abusos sexuales y sobre la necesidad de denunciar dichos abusos y los intentos de abuso.

Estos programas de prevención pasan, en primer lugar, por educarnos a nosotros mismos como padres o futuros padres, a nuestros hijos y a los profesionales que les rodean sobre los peligros y las consecuencias de los abusos sexuales. Esto será vital porque la experiencia demuestra que los niños alertados sobre la posibilidad de ser atacados sexualmente están mejor preparados para protegerse de ello que los que no son conscientes de dicho peligro. Además, tendrán más probabilidades de revelar un incidente que los niños que sólo reconocen vagamente lo que les ha ocurrido.

En segundo lugar, los padres deben crear un ambiente en el que los niños sean libres de comunicar y discutir cualquier situación que les haga sentirse incómodos, y de revelar cualquier ataque sexual que hayan podido sufrir.

Se ha de romper la barrera de silencio que rodea a este delito porque únicamente cuando se es consciente de la gravedad del problema y de sus consecuencias, disminuirán los sentimientos de culpabilidad y vergüenza que suelen experimentar las víctimas de este tipo de delitos. Solo entonces se romperá el silencio y dejarán de considerarlo un profundo y oscuro secreto.

Extraído de http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art19001

El abuso infantil altera las bases genéticas de la respuesta ante el estrés


El maltrato infantil puede derivar en trastornos de ánimo e, incluso, puede llevar al suicidio. Según un estudio de la Universidad MacGill en Canadá, todo es debido a la modificación de un gen derivada de un comportamiento agresivo de los padres hacia sus hijos.
Esos niños sufrirían durante su desarrollo alteraciones en una parte de su cerebro que podrían acabar en problemas mentales. Este descubrimiento podría servir para intentar evitar estas enfermedades y las conductas suicidas.
El estudio
Los factores genéticos tienen un importante papel en los trastornos neuropsiquiátricos pero no se conocen bien los mecanismos por los que los factores ambientales afectan al genoma y contribuyen a la depresión u otros trastornos mentales en la vida adulta.
Los investigadores también descubrieron que en estos pacientes, el gen del receptor del glucocorticoide había sufrido una modificación para limitar la cantidad de ARNm y por ello de la proteína funcional que producía.
Trabajos anteriores han mostrado que el abuso infantil causa cambios genéticos a largo plazo en el mecanismo de la respuesta ante el estrés en ratas pero esta es la primera vez que se demuestra lo mismo en humanos.
Según los autores, el estudio sugiere un medio por el que el abuso infantil podría tener efectos a largo plazo sobre la respuesta al estrés de las víctimas en su vida adulta.
Fuente:
http://www.antena3noticias.com/PortalA3N/noticia/ciencia-y-tecnologia/abuso-infantil-altera-las-bases-geneticas-respuesta-ante-estres/4871972

NICARAGUA


¿Qué podría justificar la muerte atroz de una niña de 9 años en Las Tejas - Matagalpa que salió de su casa rumbo a su catecismo como todos los sábados? ¡Nada!.
No hay ninguna razón por la cual Keyling Dayana no pudiera regresar a su casa sana y salva. ¡Claro! Faltaría que viviera en una sociedad en la que se respeta el derecho a las niñas y a las mujeres a caminar por las calles sin temor a la violencia. Pero no, desafortunadamente en las calles de ésta y de muchas ciudades y comunidades de Centroamérica las mujeres no contamos con seguridad para sentirnos a salvo de las agresiones de asesinos y violadores que se ensañan en las niñas y las mujeres por quienes sienten un profundo odio que se manifiestan en el maltrato, violación, tortura y asesinato.
Formas extremas de violencia ejecutadas contra las mujeres por el hecho de ser mujeres como una manera de demostrarnos que el poder es un bien que sólo el género masculino puede detentar, y que los más convencidos de que esa superioridad les viene por nacer con cuerpo de hombre lo mantendrán a cualquier costo utilizando formas de dominación y control.

Ya algunas personas de Las Tejas habían notado la presencia de tres sujetos en los alrededores, lugar donde sucedieron los hechos. ¿Cómo imaginar que una niña caminando por ahí podría desencadenar la violencia por parte de los agresores?
Pensemos en la vulnerabilidad doble de una niña por su edad y por ser mujer. Miremos alrededor o recordemos a una hija, sobrina, hermana con el cuerpecito de una niña de 9 años e indignémonos frente a estos actos de terror que niños y niñas viven o han vivido al ser abusados sexualmente o torturados hasta morir.

Una madre y una familia entera hoy lloran y claman justicia ante este abominable acto y se preguntan, ¿cómo es posible que cuando se denuncia la desaparición de una niña la Policía les diga que deben esperar 72 horas para actuar? Lo que esperaba la familia de Dayana era que buscaran, investigaran y encontraran a la niña con vida, porque según el dictamen forense, la hora probable de muerte fue en la madrugada, así que hubo tiempo para encontrarla. Afortunadamente la comunidad mostró solidaridad y apoyó en la búsqueda, así como el Ejército, pudiendo encontrar a la niña aunque ya sin vida y con muestras de la violencia sufrida.

Ahora, vemos declaraciones de parte de la Policía afirmando que el caso está siendo investigado y priorizado. ¡Y nos parece excelente!, pero creemos que como ciudadanas y ciudadanos tenemos el derecho al empleo de mecanismos efectivos y ágiles que contribuyan a la prevención del delito, a la investigación científica y a la salvaguarda de la vida humana. Las mujeres, niñas y niños necesitamos sentir que contamos con la seguridad y la protección de las instituciones del Estado que garanticen nuestros derechos.

Recordemos que cuando hay impunidad, cuando los crímenes suceden sin castigo, toda la sociedad recibe un mensaje funesto: que hay permiso para seguir abusando y que estamos en la indefensión.

Las personas que formamos esta sociedad debemos comenzar a demostrar nuestro profundo rechazo a la discriminación y los comportamientos que violentan los derechos de las mujeres, las niñas y los niños. Sólo de esa manera se pueden empezar a ver los cambios. Tenemos que empezar a creer en las víctimas, a mostrar nuestra solidaridad y a oponernos a las actitudes sexistas en las que el poder absoluto lo tiene una sola persona en la familia, una sola institución.

En nuestro país no podemos seguir sumando números a las ya altas tasas de violaciones, abusos, asesinatos y múltiples formas de violencia. Necesitamos acciones decididas para prevenir y sancionar la violencia, así como brindar acompañamiento y resarcimiento a las víctimas. Necesitamos juntar esfuerzos entre las instituciones y la sociedad civil para dar respuestas efectivas a esta problemática que día a día cobra más vidas y enluta a Nicaragua.

No te quedés callada, no nos quedemos callados, ya no podemos seguir permitiendo que actos atroces como el cometido contra Keyling, contra “Anita”, de 13 años asesinada por su padrastro en el Tortuguero, o contra Meyling Raquel, de 15 años asesinada en Xiloá, sigan truncando la vida inocente de quienes debieron ser protegidas por las autoridades y respaldadas por todas y todos. Alcemos nuestras voces para decir NO MÁS. “Todas las voces, todas las voluntades contra el abuso sexual”.

¡Cárcel para los asesinos y violadores! ¡Justicia para las mujeres!
12 de noviembre: Día internacional por la prevención del abuso sexual infantil.
Grupo Venancia- Matagalpa Movimiento contra el Abuso Sexual
hablemode.abusosexual@gmail.com

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL MEJOR REGALO


Siempre e sostenido que el mejor regalo que un ser humano puede tener, son los hijos.
Yo tengo el privilegio de tener una hermosa niña, mi única hija que el día de mañana tendrá diez años.

Brenda es el motor de mi vida, por ella me esmero cada día en ser mejor, la amo más que a nada en el mundo.
Ella quiere que todo el mundo se entere que esta creciendo, y el mundo entero sabrá que mañana cumple diez años.

MIGUEL ADAME VÁZQUEZ.

jueves, 5 de noviembre de 2009

LA HISTORIA DE ADELA


Identificando las Consecuencias del Abuso Sexual Infantil:

Me llamo Adela, tengo 9 años...yo vivo en una ciudad que se llama Campito....es un lugar muy lindo, en donde tengo muchos amigos. Vivo con mi papá, mi mamá, y mis hermanos, Claudia de 11 años, Viviana de 15 años, y Sergio de 6 años...además vive con nosotros mi abuela Rosa...o sea la mamá de mi mamá.. Yo voy en tercero básico...la verdad es que no me va muy bien en el colegio, y repetí el año pasado...y casi siempre mejoro las notas al final del año...lo que pasa es que no soy muy buena para estudiar...eso dicen todos...por eso me saco puros cuatros y a veces rojos....
En mi casa a la que más retan es a la Viviana porque sale y no dice a donde va...a mi también me retan pero menos...casi siempre por lo de la escuela...el más enojón es mi papá porque si uno lo molesta altiro pega una cachetada o un coscorrón...mi mamá es también enojona pero ella no nos pega....sólo grita y dice que nos va a castigar...pero se le olvida y nosotros la hacemos lesa, y al final salimos igual a la calle a jugar....
Yo tengo muchos amigos, algunos en la escuela, como el Juan y la Denis, con ellos jugamos al pillar, a la pinta y cambiamos láminas de Pókemon, que son unos monitos de la tele que a mi me gustan mucho...mis otros amigos son de mi población...la Rocío, el Julio, la Susi y el Pedro...a ellos los conozco de chica porque vivimos cerca.....lo que más me gusta es jugar a la escondida...a veces nos quedamos hasta tarde jugando....
En mi casa yo me llevo super bien es con la abuelita Rosa.....a ella yo le cuento todo lo que hago y le digo la verdad cuando me porto mal.... y ella también me dice cosas de cuando ella era más joven y vivía todavía el abuelo Raúl...ella está viejita así que no puede salir sola porque se puede caer dice mi mamá...así que yo la acompaño a comprar el pan y a la feria.....
Hace como un mes me pasó algo que no se lo he contado a nadie...es que me da vergüenza..hay un hombre que se llama Don Mario.....Que vive a dos casas de la mía, es medio amigo de mi papá y juegan a la pelota a veces...él vive con la Señora Pilar que vende en el kiosco, ese caballero es medio raro....siempre cuando andábamos con las chiquillas nos leseaba y nos decía cosas raras como “que andan bonitas chiquillas” o preguntaba si estaban mis papás en la casa....Un día a la Susi le dijo que si la acompañaba a su casa a ver unas revistas, él le iba a dar un regalo que tenía...la Susi se asustó y no fue...

martes, 3 de noviembre de 2009

LA PUERTA FALSA


Brigitte Hauschild*

Hoy quiero dedicarme a sembrar esperanza. La quiero sembrar en aquellas mujeres adolescentes, jóvenes y adultas que están pasando por lo que yo también pasé: por las ganas de morir.

Es cierto que no solo el abuso sexual vivido en la niñez puede llevarnos a la conclusión de que nuestra vida no vale nada, que no tenemos fuerza para seguir viviendo, o que la vida que llevamos no es vida, sino más bien tortura. Pero particularmente para las sobrevivientes de abuso sexual infantil escribo este artículo, ya que para muchas de nosotras es muy difícil aguantar una vida con las secuelas que nos deja esta dolorosa experiencia. Se nos hace muy difícil concluir el también largo y atormentado camino de sanar, ya que este camino está lleno de momentos cuando casi nos derrumbamos, cuando nos falta la fuerza de seguir viviendo.
El abuso nos aísla, sea por amenaza, sea por vergüenza, por miedo de no ser creída o por otras razones. De un momento al otro sentimos que nuestra vida no vale nada. Así pasé muchos años de mi vida, sin raíces de amor a la vida Yo no recordaba el abuso que mi padre había cometido contra mí desde muy tierna edad.

Ya adulta imprevisiblemente y de repente me llegaron los primeros recuerdos. Yo pensé que estaba volviéndome loca: La situación casi me aplastaba. No sabía cómo seguir con mi vida. ¿A quién dirigirme para buscar ayuda sobre un tema del que nadie hablaba en Nicaragua? Sentí un peso encima que me hacía difícil levantarme. Pasé días en la cama sin poder moverme. Caí en una crisis inolvidable y no sabía cómo sobrevivir a esta crisis. Me dolía todo el cuerpo y me pregunté:
¿Es eso vida? ¿Quiero seguir viviendo así? Quería tanto volver a la vida de antes: trabajar 18 horas cada día sin sentirme. Después de varios días sin dormir y casi sin interrupción en llanto, mis propios recursos de sobrevivencia se reactivaron y busqué ayuda donde una psicóloga. Mi vida estaba conformada de llantos interminables, de sentimientos de incompetencia, nulidad, dolores en todo el cuerpo y una tan profunda desolación, soledad y angustia que nada logró levantar mis ánimos. Me fue imposible imaginarme que esta vida podría tomar algún día otro rumbo.

¡Cuánto me costó a veces irme a la terapia y qué duro ha sido el trabajo tanto en mi proceso terapéutico como en mi grupo de apoyo mutuo! Me parecía que mi vida solo trataba de abuso sexual, por la mañana, al mediodía, por la tarde, durante la noche, los fantasmas de mi niñez me acompañaban como duendes de películas de terror. Me acompañaba el miedo, si no era el miedo, la rabia, si no era la rabia, la angustia, si no era la angustia el insomnio, si no era el insomnio, el sueño interminable… ¡Qué vida! Ganas de tener pareja, miedo de tener pareja, ganas de salir, miedo de salir. Miedo de la oscuridad, miedo de las puertas cerradas, pánico con puertas abiertas, miedo a la luz, desconfianza en cuartos cerrados, miedo al estar sola, turbación estando con otras personas. Muchas veces estos estremecimientos/emociones eran tan fuertes que no viví. No estaba muerta, pero tampoco vivía. Tiesa, las manos contraídas, las uñas dejando huellas en la palma de mis manos. Incapaz de moverme, las piernas con cada paso más pesadas. ¿De dónde sacar la fuerza para seguir luchando? ¿Y luchar para qué? No tenía una visión de cómo puede ser mi vida “al final del túnel.

Sí, tenía ganas de saber mi historia del abuso con todos los detalles, a veces queriendo desbaratarme la cabeza para encontrar las grabaciones en el disco duro de mi cerebro. Tenía ganas de matar al abusador, de la forma más cruel, ya que morirse así me parecía más vida de la que yo llevaba
Tenía tantas ganas de no seguir sintiendo estas emociones aplastantes, tenía tantas ganas de sentir un dolor FISICO para dominar mejor el dolor indominable. Tenía tantas ganas de dormir sin despertarme más: ¡NUNCA MÁS! Pero hoy sé que es la puerta falsa pensar en suicidarme.

Estos tiempos ahora son del pasado. Estas emociones puedo memorizar, pero ya no me duelen. Puedo confirmar a otras sobrevivientes que les entiendo, que reconozco sus sentimientos, y aunque duelen, son pasajeras.

El largo túnel de mi proceso de recuperación emocional al final me dejó ver el sol brillante de una vida entera, completa, feliz, digna. Siento una abundancia de felicidad que comparto generosamente con otras que me solicitan mi acompañamiento, mi apoyo, mi abrazo, mi ternura. Las invito a permitirse estas emociones, son parte del proceso, nos llevan a recuperar nuestra capacidad de sentir, nos llevan a la más intensa profundidad de los sentimientos dolorosos que hemos tenido en el momento del abuso. Soportar esta etapa – bien acompañada – de testigos empáticas, del apoyo terapéutico, de las mujeres del grupo y vivir esta etapa es la puerta correcta. Hay apoyo para ti. Mereces una vida feliz y tienes la puerta abierta, la que verdaderamente te da esta oportunidad. Nos puedes contactar. No estás sola.
*Soy sobreviviente.Teléfono: 2251-0110.aguasbravas_nicaragua@yahoo.comhablemosde.abusosexual@mail.comyotecreo@gmail.com