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viernes, 20 de noviembre de 2015

Grave abuso infantil

pequeños de la zona rural, los más vulnerables


 


Denuncian que en Yucatán cada dos días y medio se comete ese delito
Ayer se lanzó una nueva alerta a la sociedad yucateca por los casos de niños que son víctimas de abuso sexual en la entidad.
De acuerdo con diferentes agrupaciones de la sociedad civil que dieron a conocer ese problema, en promedio cada dos días y medio algún menor sufre ese tipo de delito.
Sin embargo, la cifra se elevaría si se toma en consideración que muchos casos no son denunciados ante las autoridades.
En el marco de un llamado a la sociedad civil para combatir esa realidad, también se informó que en los primeros seis meses de 2014 la Fiscalía General del Estado recibió 200 denuncias por abuso sexual contra menores.
Asimismo, salió a la luz que los niños de las comunidades rurales de Yucatán son más vulnerables a ese delito y pocas veces se denuncian los hechos que ocurren en esos poblados.
Cecilia Vior Fuentes, representante de la agrupación “A.S.I. Nunca Más”, aseguró que los niños que son víctimas de abuso padecen graves problemas en su desarrollo, como depresión, ansiedad y adicciones.
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domingo, 13 de septiembre de 2015

Señales que indican que un niño podría ser víctima de abuso sexual

Es indispensable que los adultos, en especial aquellos que tienen bajo su cuidado a los niños y tratan con ellos diariamente (padres y docentes), reconozcan las señales que podrían indicar que se está ante un caso de abuso sexual, y que, a partir de allí, sepan cómo intervenir. 
Por Karen Núñez
El abuso sexual en niños es una terrible realidad en nuestra sociedad. Según la Dirección de Denuncias del Ministerio público, fueron recibidas, de enero a mayo de 2015, 421 denuncias de abuso sexual infantil. Aunque el número de casos descubiertos va en aumento, los números reales siguen escondidos, lo que significa que quizá miles de niños son o han sido víctimas de este crimen y no reciben la ayuda que necesitan.  Ruth Villar, quien es máster en Consejería Familiar, Matrimonial y de Niños, nos comparte algunas señales de alerta que debemos tener muy en cuenta.
Señales de alerta
Las señales pueden ser físicas, conductuales, clínicas, emocionales y manifestaciones sociales. Algunas de ellas son:
  • Preocupación excesiva del niño o niña sobre el tema sexual.
  • El menor busca provocar actividad sexual con otros niños/as.
  • Puede orinar en la cama o en su ropa (enuresis).
  • Se queja por dolor de panza o picazón en la zona vaginal o anal.
  • Tiene dificultades para andar o sentarse.
  • Presenta manchas,  roturas o moretones en el cuerpo.
  • Manifiesta cambios de humor pronunciados.
  • Tiene una actitud sumisa.
  • Rechaza  la proximidad física (tiene miedo a que le toquen).
  • Presenta agresividad o retraimiento.
  • Manifiesta trastornos en el habla o pérdida de entusiasmo.
  • Tiene problemas de aprendizaje y cambios en la conducta escolar.
  • Expresa rebeldía y enojo con las personas.
  • Tiene miedo al estar con ciertas personas.
  • Pierde confianza en las personas.
  • Desarrolla escasa relación con sus compañeros.
  • Manifiesta sentimientos de ansiedad, dolor o tristeza.
  • Tiene ira y muchas veces puede llorar, gritar o hacer rabietas.
  • Se victimiza de manera constante.
  • Se siente con baja autoestima, lo que le lleva a una depresión y hasta a lastimarse a sí mismo.
 Cómo proceder ante la sospecha de abuso
Ante la presencia de manifestaciones específicas, como la evidencia física, el docente o encargado debe de comunicarlo a los encargados y buscar ayuda y/o diagnóstico médico de manera inmediata. Ante el diagnóstico de abuso, se debe brindar protección al niño y proceder a la denuncia, que puede hacerse en lacomisaría más cercana, en la CODENI, en el Ministerio Público o llamando gratuitamente al 147 (Fono Ayuda de la SNNA).
Si el niño relata que es víctima de abuso, es importante:
  • Reconocer y valorar el esfuerzo del niño/a al contar el relato.
  • Decirle que le creemos.
  • Decirle que no es culpable de lo que pasó.
  • Darle seguridad que siempre se le va a escuchar.
  • No expresarle sentimientos negativos.
  • Decirle que se le va a ayudar.
Si las señales o manifestaciones no son muy específicas, pero nos hacen sospechar que algo ocurre, deberíamos indagar las razones de estas conductas, afirma la profesional. En estos casos se recomienda:  
  • Hacer una intervención con el niño/a para la búsqueda de un posible abuso.
  • Confirmar el diagnóstico con algún profesional de área.
  • Comunicar a los responsables del menor para la intervención de ayuda adecuada  y hacer  la denuncia. 
El ciclo del abuso
La profesional explica que es posible que la madre o encargado del niño no caiga en la cuenta de que el menor está sufriendo el abuso. Afirma que "esto es debido a la misma dinámica del abuso, puesto que hay todo un ciclo, que lleva un tiempo y forma de preparar al menor hasta llegar al abuso propiamente dicho. La preparación se hace en silencio y con estrategia (tales como entrar en confianza con el niño/a, los toqueteos, el abuso propiamente dicho, la amenaza y el silencio del niño), y este ciclo propicia que muchas veces integrantes de la familia se conviertan en abusadores". Lastimosamente, hasta que el niño no lo diga o manifieste algunas señales de alerta, pasa el tiempo y el abuso no es descubierto. Entonces, el niño entra en la cadena del abuso.
 Todo niño debería tener garantizado poder disfrutar de su niñez y recibir el apoyo necesario para desarrollarse de manera integral y ser protegido de todo tipo de abuso. Foto: Freeimages.com/ Afonso Lima
Es posible recuperarse

Además de la posibilidad de un embarazo precoz, el abuso sexual deja profundas secuelas en las niñas y niños de cualquier edad, incluyendo manifestaciones físicas como: pesadillas y problemas de sueño, cambios en el hábito de comer, pérdida de control de esfínteres; efectos en la conducta: autoagresión, hiperactividad, bajo rendimiento académico; consecuencias sicológicas: miedo generalizado, culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad y rechazo al propio cuerpo. También acarrea consecuencias sexuales: conocimiento sexual precoz o inapropiado para la edad, masturbación compulsiva, exhibicionismo, problemas de identidad sexual; y sociales: déficit en sus habilidades sociales, retraimiento y conductas antisociales.
Estas consecuencias, sin embargo, a criterio de Villar, pueden ser superadas por el niño con una buena intervención de profesionales, juntamente con la participación y ayuda del sistema familiardel niño.
"Debido a que el abuso ocurre de manera muy frecuente en el hogar, el colegio es un buen espacio para detectar los abusos, pues los niños tienden a tener sus manifestaciones conductuales en la escuela", expresa Ruth.
La profesional considera que el docente o encargado debe intervenir siempre ante la sospecha de un abuso sexual infantil. Para eso, es importante que conozca los indicadores y la forma de intervención. Finalmente, resalta: "No olvidemos que, si callamos este flagelo, somos cómplices del abuso de un niño/a".

domingo, 9 de noviembre de 2014

Abuso sexual infantil y el dilema de la regulación desigual

Se estima a nivel mundial que del total de menores de edad que han sufrido abuso sexual, 75 por ciento son niñas.

Entre los actos más aberrantes que comete el ser humano resaltan los delitos sexuales contra niños y adolescentes, porque estos los afectarán en toda su vida de forma física, emocional y psicológica, limitando su desarrollo pleno como individuos.
Esta no es una preocupación menor, ya que en México, en promedio, de los delitos sexuales cometidos, casi la mitad son contra niños y adolescentes.
En el ámbito mundial se estima que 120 millones de niñas han sufrido abuso sexual, es decir, una de cada 10 niñas o jóvenes en todo el mundo ha sufrido algún tipo de acto sexual forzado, según un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), presentado a principios de septiembre de este año.
El informe titulado “Ocultos a plena luz” que incluye información de 190 países, recopiló información general de violencia contra los niños, que con frecuencia es considerada socialmente aceptable.
“No conocíamos hasta ahora la magnitud del problema”, indicó Geeta Rao Gupta, vicedirector ejecutivo de Unicef. “Demasiadas víctimas, perpetradores y espectadores lo ven como normal, y cuando la violencia pasa inadvertida y no es denunciada, alimentamos la creencia entre los niños de que es normal”, añadió.
El ‘diablo’ está dentro de la terminología
Laura Martínez Rodríguez, directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, A. C. (Adivac) explica a Newsweek en Español que socialmente se ocupan diversos términos para dirigirse al abuso sexual o la violación en menores de edad; sin embargo, hay que tener mucho cuidado con ello, ya que no es lo mismo “pedofilia” que ‘violación’:
“Nosotros no estamos de acuerdo con el término ‘pedofilia’, el cual está en el diccionario mundial de enfermedades psiquiátricas DSM IV. Ahí se nombra como enfermedad mental, y cuando se nombra así entonces los abogados se apegan al diccionario y se le quita al acusado la carga de la culpa y el castigo es menor, por lo que, en lugar de que los sentencien por ser violador, lo sentencian por ser pedófilo y lo canalizan a un hospital psiquiátrico y en determinado tiempo sale libre, que es lo que pasó con Succar Kuri”.
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domingo, 13 de julio de 2014

Los abusos sexuales infantiles

Los abusos sexuales infantiles representan un problema mucho más amplio de lo que se cree.  Se estima que una de cada 4 niñas y uno de cada 7 niños sufre, antes de cumplir los 17 años de edad, este tipo de maltrato, que sucede en todos los niveles sociales y en la mayoría de los casos lo cometen los familiares y allegados, de forma repetida.  
Este es, además, el principal motivo que ocasiona que se silencie en 
un alto porcentaje de los casos, alrededor del 86 por ciento.

Los abusadores suelen ser varones aparentemente normales, integrados socialmente, que desarrollan a menudo habilidades interpersonales importantes y mantienen una vida sexual normal.
Las consecuencias inmediatas del abuso sexual infantil pueden ser 
físicas (pesadillas, cambios de hábitos de comida) y emocionales (miedo, agresividad, aislamiento). A largo plazo, algunas de las secuelas más importantes que pueden acabar desarrollando la víctima van desde la anorexia, depresión, psicosis y prostitución, hasta la drogadicción, autolesiones, e incluso el suicidio.
Se puede enseñar a niños y niñas a protegerse ellos mismos de estos abusos, dándoles herramientas para reconocerlos y saber decir que NO 
a tiempo. O bien, si el maltrato ya se ha producido, animar a contarlo cuanto antes a una persona de su confianza para que le dé solución al problema, reduciendo al mínimo las secuelas. 

jueves, 12 de junio de 2014

Sólo debe creerse


Mucho se ha escrito sobre este delito de características especiales. Poco y concreto, es lo que debería decir el sistema judicial, cuando a su mundo de decisiones e intervenciones, llega un niño/a abusado/a. Sólo debe creérsele, sólo debe escuchársele y con ello, decidir. Tan solo eso.
El ASI (Abuso Sexual Infantil) es un delito contra la integridad sexual que se comete respecto de todo sujeto de derecho menor de 18 años, es decir, respecto de un niño.
Aquí, los dos elementos a destacar: 1) la afectación a la integridad sexual y 2) que la víctima es un niño. Sobre este último elemento, es decir, la característica de la víctima, debe el sistema de intervención poner especial mirada protectora.
Gran avance legislativo ha habido desde hace más de una década en el abordaje de esta problemática, pero ello no significa igual avance desde la intervención.
El niño hoy es un sujeto de derecho, como los adultos, y aún más que los adultos. El niño legislativamente es un "sujeto con plus de protección". Así nos lo indica la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN), de rango constitucional y supranacional, así nos lo indica la Ley 26.061 y tantas otras disposiciones que, en pos de la brevedad, me eximo en citar. Lo destacable es la existencia de la norma y lo importante es que no siempre ella es interpretada y aplicada a favor de la víctima niño/a.
Así las cosas, surge la inevitable pregunta: ¿por qué? La conciencia social de este nuevo paradigma. NIÑO SUJETO CON PLUS DE PROTECCION, en verdad no ha encarnado en los sujetos que tienen a su cargo las distintas intervenciones; y dentro de ese universo de sujetos se encuentran quienes deben juzgar y sancionar las conductas de los victimarios.
A modo de sentar posición, quizás esa carencia de conciencia nazca de una mirada sesgada de la problemática, de una mirada sin abordaje interdisciplinario, de una mirada única omnipotente y no múltiple y por ello, más incompleta.
El nuevo paradigma de la niñez viene a romper con las estructuras de antaño, y con ello, nace una nueva conciencia jurídica que debe hacer efectivo aquello que la norma nos dicta, y en este sentido, la norma nos dice que el niño debe ser escuchado (art. 12 CIDN) y cuando de ASI se trata, delito cometido "en la oscuridad/en el ámbito privado" la escucha activa del niño víctima suele ser la gran prueba incriminante.
El Sistema debe predisponerse para esa escucha activa y eficiente. El niño, como sujeto que es, se expresa; y los sujetos nos expresamos no sólo con el lenguaje verbal, sino también con el paralingüístico. El relato, base principal del develamiento del ASI, no sólo se construye con la palabra, sino también con la conducta, con el cuerpo, y esto es lo que la norma nos pide: escuchar. Escuchar no sólo con los oídos, sino con el resto de los sentidos y con la completud que nos brinda la interdisciplina. Los operadores deben privilegiar todos los mecanismos interdisciplinarios.
La realidad nos señala una generalizada postura de descreimiento de la palabra del niño, y de este modo, no sólo se viola lo que la Convención Internacional de los Derechos del Niño nos manda, sino lo que es peor, se invisibiliza al victimario.
El Sistema Judicial, está obligado a tutelar el superior interés del niño. Todos los sujetos que forman parte del Estado están obligados por los tratados y convenciones internacionales a intervenir en pos de los derechos de los niños. En el conflicto de intereses, en cuanto a los derechos del niño víctima de ASI y los derechos de quien aparece como victimario no condenado, el norte es el sujeto con plus de protección, es decir el niño.
Desde la psicología se expresa que creerle al niño víctima de abuso es reparador para su psiquis. Esa reparación es responsabilidad sólo de los adultos que intervienen en el drama que ese niño atraviesa. Existen algunos valiosos pronunciamientos judiciales que reflejan la escucha activa y eficiente y otros, que siguen entrampados en la mirada del niño como sujeto "menor-chico".
La herramienta legislativa existe, será ya tiempo de utilizarla.

CORANI F. TAMBUSSI
ABOGADA ESPECIALISTA EN FAMILIA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA (UNR)

domingo, 11 de mayo de 2014

Los monstruos no sólo existen en los cuentos.


No siempre se ven, pero los abusos sexuales en la infancia se dan mucho más de lo que la gente suele pensar. Según el Consejo de Europa, uno de cada cinco menores sufre algún tipo de violencia sexual. Sólo uno de cada diez lo cuenta. En la mayoría de los casos, los abusos son continuados y se dan en el ámbito familiar.



Unos datos escalofriantes que ponen de manifiesto la necesidad de concienciar a la sociedad sobre la importancia de prevenir, detectar y denunciar esta terrible realidad, derivada de la desprotección infantil.





Aunque no existe un perfil definido de la persona abusadora, ésta siempre manipula al menor y aprovecha su situación de poder y la vulnerabilidad de la víctima. En un 75% de los casos, se trata de familiares del menor; en un 20%, personas cercanas al núcleo familiar; y sólo en un 5%, desconocidos.

«El maltrato y la violencia sexual infantil suelen ocurrir en el entorno más próximo del niño. 
Lamentablemente, los monstruos no sólo existen en los cuentos, también fuera de ellos»

 los abusos se dan en todos los estratos sociales, si bien existe una mayor detección en familias desestructuradas ya que hay muchos profesionales velando por el bienestar de estos menores.

jueves, 8 de mayo de 2014

Una cicatriz difícil de borrar cuando se violenta la integridad



La Organización Mundial de la Salud dice al respecto “se considera abuso sexual infantil a
involucrar al niño en actividades sexuales que no llega a comprender totalmente, a las cuales
no está en condiciones de dar consentimiento informado, o para las cuales está evolutivamente 
inmaduro y tampoco puede dar consentimiento, o en actividades sexuales que transgreden
 las leyes o restricciones sociales”. 

El licenciado Diego Sauan, es el especialista quien introdujo el análisis de la temática, a
 partir de jornadas brindadas en Posadas sobre detección temprana de abuso, a lo que 
sumó la evaluación de estos casos desde la Ley Piazza. A partir de investigaciones y el
 contacto directo con víctimas, Sauan trabaja junto a un grupo de personas que integran el
 ministerio de restauración “Mano Fuerte, Brazo Extendido”. Desde sus conocimientos, 
pretenden dar herramientas a personas que sufrieron maltrato para que puedan superar el
 trauma.   

Cuando ocurren casos de abuso, se habla generalmente en términos de abuso de poder 
porque es una situación que implica sometimiento de una persona vulnerable a través del
 poder de otra. Hay que tener en cuenta que esto se trata de violencia, la cual puede 
manifestarse de dos maneras: activa, mediante agresiones y golpes corporales, o pasiva
 que implica la descalificación, desvalorización, abuso psicológico. 

Diego Sauan, experto en psicología social y periodista, desde la perspectiva de la praxis y
 su experiencia en atención de casos en consultorio sostiene que “el silencio es el 
mecanismo de defensa por excelencia en esta problemática. Muchas veces la persona no 
puede indicar su abuso porque lo tapó, lo negó, lo despersonalizó o intelectualizó
” Este psicólogo define al problema a partir de una frase “un abuso es un arma al alma
”. “Viola la intimidad de una persona”, agrega. Considera al respecto que en la actualidad 
hay una sociedad que está disgregando la familia. “Todo lo que es biológico y natural hoy
 se ataca y degenera”, sostiene.

Y ante casos de abuso sin duda “hay parámetros e indicadores que hablan de ello por
 ejemplo las conductas represivas o hiperkinéticas en los niños”, indicó. Siguiendo esta
 línea dijo también que el agresor premeditadamente elige abusar del niño/a, ignorando 
su rol de adulto responsable y capaz de controlar sus instintos sexuales.

Otra de las voces que se sumaron al análisis de abuso sexual infantil (ASI) fue la de la
 psicóloga Ana María Longarzo quien consideró que “estas situaciones se dan en todos 
los niveles de la sociedad, en cualquier sector ya que la persona que ejerce el poder,
 desde lo económico o social, de alguna manera somete a otra ya sea por sus características
 personales vulnerables, por su historia de vida o circunstancias particulares que le hacen 
obedecer cualquier directiva o acción del agresor”, dijo la especialista a quien también se
 consultó sobre la temática. 

“Semejante cuadro hace temer a la víctima y continuar castigando al victimario, porque el
 miedo de la primera le confiere un aparente poder prolongado al abusador. Y en general,
 en el caso de los niños el abuso es mayor porque por sí mismos o por su propia evolución 
son vulnerables”, sostuvo.

Y continuó explicando que los niños dependen total y absolutamente de los adultos; ellos 
no tienen condiciones para autoabastecerse, tienen una mirada omnipotente de los familiares
 o adultos que están a su alrededor. Por tal motivo, son proclives a ser débiles y ultrajados.
 En cuanto al abusador, generalmente se trata de una persona del entorno familiar o allegada
 al círculo íntimo, amigos de los padres por ejemplo, “es raro que sea una persona extraña”,
 explicó Longarzo.  

¿Cómo actúan los abusadores? 
En principio establecen una relación empática, afectiva, es decir se hacen “amigos” del niño.
 Juegan con los chicos hasta que despiertan en ellos una afectividad a la que justamente, 
por las características cronológicas y vulnerabilidad propia de su etapa, sumado al
 convencimiento de los mensajes, los hace indefensos. “Los niños no tienen conciencia ni 
hacen lectura crítica de lo que está bien ni de lo que está mal porque eso lo aprenden en el
 desarrollo social, por ende no pueden discriminar ciertas situaciones”.
 El abusador aprovecha y a través de lo afectivo somete a su víctima. Una vez que comienza
 con el sometimiento, amenaza desde lo afectivo diciéndole al niño que no lo va a querer más
 si no cumple con determinadas acciones. 

Por otra parte, siguiendo el análisis de la psicóloga, dijo que “en algunos entornos familiares
 los chicos no están cuidados o hay otro tipo de mirada con respecto al abuso, hasta lo
 piensan quizás como un temprano inicio de la sensualidad en el cuerpo de las niñas que
 llama la atención a los hombres y por eso se cometen esos hechos abusivos”. También 
hay factores económicos que inciden en los casos de abuso,  donde el que somete a un 
niño es el que trae el dinero a la casa, entonces se prioriza esa situación a la salud mental 
y física de su hijo/a; “son muchos los factores que juegan en el medio”, manifestó.

¿Qué se debe hacer ante casos de abuso?    
“Lo primero que se hace es separar al niño del abusador, en este caso si es un familiar o un 
amigo y, después hay que trabajar con el niño porque ha sido abusado no sólo física sino
 también psicológicamente, siendo el abuso psicológico más difícil erradicar”, dijo Longarzo.

Ese tipo de dominación hace que el chico este subvaluad, descalificado, no tenga una
 mirada de amor hacia sí mismo; son esos aspectos entonces en los que hay que trabajar
 porque se debe levantar la autoestima, el amor por sí mismo y generar que esa criatura
 empiece a mirarse con otro sentido, diferente al que tiene en el momento post trauma. 
Si se trata de un niño pequeño, la terapia se hace mediante actividades lúdicas; además
 hay que trabajar con la familia porque, ya sea por acción u omisión, sin querer en muchas
 ocasiones se transforma en cómplice de la situación.  

“Si a veces hay elementos económicos que están determinando este cuadro, hay que poner
 límites. Indudablemente, cuando se trabaja con niños también hay que hacerlo con adultos
 ya que todo es parte de un sistema familiar que no lo podemos descontextualizar”,
 observó la experta. Y prosiguió “hay que ver dentro de ese entorno cuáles son las personas 
significativamente más importantes para el niño y también darle apoyo a ellos, encauzarlos 
en recursos para que todos puedan afrontar la situación. Cuando hay un niño abusado, de
 alguna manera se vulnera todo un grupo, por ello el trabajo interdisciplinario resulta 
fundamental”. 

“Generalmente accionan en conjunto el trabajador social y psicólogos, porque uno trabaja
 desde lo grupal y el otro desde lo individual”, señaló.

Amparo legal contra el abuso sexual infantil (ASI)

Ley “Piazza”
Amplía los plazos de prescripción para los delitos de abuso sexual contra chicos
El 4 de octubre de 2011 se sancionó, promulgó y reglamentó la “Ley Piazza” 26.705 contra 
el abuso infantil. La propuesta elevada al Congreso durante ese año se convirtió en ley
 nacional y, desde entonces, quedó estipulado que los delitos contra la integridad física 
y psíquica de los niños comiencen a prescribir a partir de que la víctima cumple 18 años. 
Cabe destacar que la legislación amplía el artículo 63 del Código Penal. “De esta manera
 se extiende el plazo para reprimir este tipo de ofensas con el objetivo de darle la posibilidad
 a las víctimas para hacer las denuncias correspondientes en un contexto temporal que
 encuentre al delito aún punible”. (*) 

El marco normativo recibe dicho nombre porque el proyecto había sido propuesto por el
 diseñador de moda argentino Roberto Piazza en conjunto con sus abogados Lidia Morselli
 y Rafael Matas, y luego presentado en el Congreso por la senadora María Eugenia
 Estenssoro. Fue una decisión tomada por el modisto luego de publicar su libro “Corte y 
Confesión” en el que justamente dio a conocer un prolongado abuso sexual que sufrió de
 parte de su hermano mayor, situación que duró desde que el diseñador tenía 5 años hasta
 los 17. 

 En este sentido Longarzo consideró que “Los delitos contra los abusos sexuales no tienen
 que prescribir nunca porque las personas que cometen el acto, son individuos con 
características psicofásicas, donde no hay conciencia de enfermedad ni actitud crítica,
 no tienen culpa, entonces realmente es muy difícil hablar de personas que han abusado a
 niños, porque en esos casos no hay arrepentimiento”. Agregó que  “esos tipos de delitos no
 tienen que caducar porque son parte de personas con caracteropatías complejas de
 modificar y es una conducta repetitiva que lo van a hacer y lo van a provocar siempre que se
 den las condiciones para que ellos lo puedan efectuar”.
(*)  Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-176288-2011-09-08.html

Indicadores de abuso
Al respecto también la especialista advirtió acerca de los parámetros que se deben 
observar para detectar posibles casos de abuso en niños: /CUADRO
• “Siempre hay que tener en cuenta como actitud preventiva cuando el niño se aísla,
 cuando deja de jugar;
• Como el niño no puede describir lo sucedido manifiesta ciertos temores a situaciones
 antes consideradas normales;
• Cuando hay cambios de temperamento y de conductas en el niño tenemos que empezar
 a ver qué le puede estar pasando;
• Si el chico que jugaban y deja de jugar, o siente dolor físico;
• Presenta trastornos del sueño;
• Niños que antes eran alegres y pasan a ser tristes, son algunos de los indicadores
 más comunes de este tipo de problemática”
Algunos Porcentajes de abuso sexual infantil 
Según un relevamiento realizado por Unicef en el año 2010 en Argentina, se calcula que un
 25% de las niñas y un 12,5% de los niños menores de 16 años han sido abusados.
 En el 90% de los casos, el abusador es un hombre y en el 80%, es un conocido de la víctima.
 Los casos sin denuncia son, dentro de estos índices alarmantes, también mayoría.
Además el dato que se logró registrar es que 1 de cada 5 niños son abusados sexualmente
 o violados en nuestro país.


miércoles, 5 de marzo de 2014

abusos sexuales prevenir menores



"Si le hubiera pasado a mi hija, estoy segura de que me lo habría contado". 
Ese es uno de los comentarios que podían escucharse a muchos padres y madres después de que, hace poco más de dos semanas, saliera a la luz el caso de los supuestos abusos sexuales a varias menores en el colegio madrileño de Valdeluz por parte de un profesor. Al menos tres de ellas han admitido ante el juez que no comunicaron los hechos a ningún adulto, ni de su familia, ni del centro escolar.

Cuando algo así sucede, lejos de criminalizar al menor, habría que preguntarse cuál es el porqué. Los abusos sexuales a menores "son una realidad tan extendida como silenciada", explica Margarita García Marqués, psicóloga especializada en la materia y presidenta de la Asociación para la Sanación y Prevención del Abuso Sexual Infantil (Aspasi). Una de cada 4 niñas y uno de cada 7 niños lo sufre antes de cumplir los 17 años, según esta asociación, datos que vienen avalados por un informe del Consejo de Europa y por el único estudio realizado en España a nivel nacional, realizado en 1994 por orden del entonces ministerio de Asuntos Sociales. Sucede en todos los niveles sociales y en el 85% de los casos lo cometen familiares y allegados, gente de confianza. 

Esto último es la principal razón por la que, además, estos abusos se silencian en un 86% de los casos. Recomendamos que al menos una vez a la semana tengan un espacio en privado para hablar con cada uno de sus hijos Ante este panorama, muchos padres se preguntan qué hacer para prevenirlo, cómo detectarlo y, en caso de que suceda, cómo actuar. Aquí hay algunas pautas: -No bajar la guardia. "La negación del problema y la creencia de que es algo que le puede suceder a otros niños, pero nunca a los nuestros, conduce a bajar la guardia y descuidar uno de los pilares de la lucha contra el abuso sexual: la prevención familiar", explica García Marqués. "No hay que pensar que tu hijo puede estar exento; si no piensas que pueda existir, nunca serás capaz de verlo", añade Pilar Polo, responsable de sensibilización de la Fundación Vicki Bernadet, especializada en el asesoramiento y la prevención de este tipo de abusos. -Mantener una buena comunicación y buscar momentos de diálogo. Ambas expertas coinciden en que la forma más eficaz de prevenir el maltrato sexual a los niños es mantener una buena comunicación con ellos. "Mucha gente cree que tiene una buena comunicación con sus hijos", pero no es así, afirma la presidenta de Aspasi. "Recomendamos que al menos una vez a la semana tengan un espacio en privado para hablar con cada uno de sus hijos, de lo que les preocupa, de lo que es importante para ellos. Hay que invitar a los niños a hablar y a confiar en los padres". 

Pilar Polo añade: "Es bueno propiciar un momento de papá o un momento de mamá; ya sea en un paseo, en el coche... Hay que buscar espacios para ello". -Empezar en torno a los tres años. ¿Cuando empezar? Tanto García Marqués como Polo lo tienen claro: en torno a los tres años, cuando tengan adquirido el lenguaje y control de los esfínteres. Esto último es muy importante porque, como explica Margarita, es difícil decirle a un niño que cualquiera no puede tocarle en sus partes íntimas si luego hay que quitarle el pañal y limpiarlo. "Hay que usar un lenguaje adecuado a su edad, explicarles que hay partes públicas de su cuerpo, como los brazos, y partes íntimas. "Su cuerpo es suyo, les pertenece. Los padres tienen que dar herramientas a sus hijos para reconocer los abusos y saber decir no a tiempo. Es importante que aprendan a reconocer lo que les gusta y lo que les molesta. Por ejemplo, te pones a peinarle y le das un tirón, y le instas a que si le duele o no le gusta, que lo diga". Lo más fácil es empezar por evitar la manía de que los niños den un beso a todo el mundo-Enseñarles a expresar lo que les gusta y lo que no. "Lo más fácil es empezar por evitar la manía de que los niños den un beso a todo el mundo", explica Pilar Polo. "El primer no y el más importante es el no de piel. Hay que enseñarles a decirlo y nosotros tenemos que aprender a aceptarlo. Tener educación es saludar, despedirte, dar las gracias y pedir las cosas por favor, pero no pasa por el contacto físico". Otro aspecto esencial para Polo en este sentido es "aceptar el pudor o no pudor del niño". "A veces les obligamos a hacer pipí en un árbol, o a quitarse el bañador en la playa, o le cambiamos la ropa delante de terceros, y hay niños a los que les da vergüenza. Si tú no les enseñas que su no es importante, nunca podrá decirlo. No basta enseñárselo con palabras, sino con hechos. Los niños no pueden ni saben pedir respeto, hay que proporcionárselo". -Trabajar con toda la familia. Polo aclara que es clave trabajar con los abuelos, tíos y demás miembros de la familia que tengan contacto con los niños. Muchas veces no entienden que estos no quieran darles un beso y que a los padres les parezca bien. "Está bien que los niños digan que no, pero son sus padres quienes tienen que protegerlos y ponerles voz a veces, aunque te cueste una discusión con el pariente". Además, "cuanto más gente haya pendiente, menos vulnerables serán". -Evitar los secretos.

En la lucha contra el abuso sexual infantil es clave que los niños entiendan que todo lo que les pase, absolutamente todo, lo pueden contar y nadie les puede obligar a guardar silencio. "Los abusadores son grandes manipuladores, y recurrir al secreto es su gran baza", explica Pilar. Suele ser gente allegada, en quien el niño confía y a quien incluso quiere, por lo que suele recurrir a aquello de "te quiero mucho, eres muy especial para mí, no me traiciones, es nuestro secreto, si lo dices me harán daño...". Tanto ella como Margarita coinciden en que los niños tienen que saber que dentro de la familia no hay secretos, e instan a distinguir entre cuando callamos algo para dar una sorpresa a papá o mamá, y el resto. Hay que evitar situaciones del tipo "hemos roto esto, calla no se lo digamos a mamá".  "Sea lo que sea, se puede contar", agrega Margarita. -Utilizar un lenguaje adecuado a su nivel. Si se trabaja bien desde la base, desde los años en que empieza a haber lenguaje, luego será más fácil abordar la sexualidad cuando tengan 7 o 8 años", explica Pilar. "A partir de esa edad ya se puede empezar a hablar de ciertas cosas, pero siempre a su nivel. No se trata de hacer un tratado fisiológico, cada familia tendrá que encontrar su propio vocabulario, pero se les puede decir que hay personas que hacen cosas que inapropiadas y que nadie puede acceder a su cuerpo ni obligarles a hacer lo que no quieren". Margarita recomienda no hablarles de gente mala, "sino enferma". La razón es que, como decíamos, muchos de los abusadores son gente querida por el niño y tacharlos de malvados puede crearles resistencia a hablar. -Observar mucho y estar pendiente de cambios de conducta. Los abusos sexuales a menores no son fáciles de detectar. El 40% de los niños son asintomáticos, sobre todo sin son muy pequeños, según Aspasi, y esto es porque suele tratarse de tocamientos que no dejan rastro y los niños lo integran en su vida cotidiana. Los síntomas pueden variar en función del niño, pero los más habituales suelen ser tristeza, cambios repentinos de conducta, agresividad, aislamiento, comportamientos excesivamente sexualizados, vocabulario inadecuado para su edad, pesadillas, terrores nocturnos, fobias, ansiedad... Las secuelas del abuso pueden ser como un cáncer que va comiendo por dentro al niño-No ignorarlos ni poner el grito en el cielo. "Muchas veces los niños no cuentan cosas porque temen que los padres se sientan mal, por ello hay que mostrarles en todo momento que podemos con cualquir cosa que nos cuenten", cuenta Margarita. "Por mucha alarma que nos cree, hay que mostrarse neutral, sin ignorarlos pero sin poner el grito en el cielo. Los niños mandan globos sonda, van dando pequeños indicios, pero si les hacemos ver que nos desborda la situación o les ignoramos, dejarán de contarnos". -Escuchar y hacer preguntas abiertas. "Hay que hablar sin imponer, es importante escuchar y no condicionarles ni poner en boca del niño palabras que no ha dicho haciendo preguntas directas. Lo mejor son las preguntas abiertas, algo como últimamente te veo triste, ¿estás preocupado por algo?, ¿quieres que hablemos de ello?", añade la presidenta de Aspasi. "Hay que observar y abrir mucho los ojos".  -No minimizar el problema y darles confianza. "Hay que pensar que, cuando un niño hace algo, casi siempre hay una razón detrás. Si ves algo que no te cuadra, pregunta, y cuando te cuente, actúa, porque no hay nada más frustrante que expresarte y que no te hagan caso. Hay que explicarles que vas a solucionar su problema, sea el que sea, que vean que das la cara por ellos. Si ven eso confiarán en ti. No hay que minimizar lo que nos cuenten", indica Pilar. Ambas expertas alertan, no obstante, de que no todo cambio de conducta implica un abuso. "Simplemente es un indicativo de que algo pasa y hay que averiguar qué es. Si nos vemos desbordados, pues vamos a un especialista que nos ayude. A veces es que han visto algo inadecuado en la tele o en Internet, no siempre es que alguien les haya hecho algo", explica Margarita.

O puede ser que le suceda cualquier otra cosa, como una situación de acoso escolar, o que se haya peleado con sus amigos, o que no esté a gusto con su nuevo equipo de natación, aclara Pilar. -Si se detecta, actuar cuanto antes para reducir las secuelas. En cualquier caso, si se sospecha que ha habido abusos y el niño lo confirma, hay que trabajar cuanto antes para reducir las secuelas. "Cuanto antes se detecte y comience a curar un abuso mucho mejor, porque así las secuelas para el niño podrán reducirse al mínimo. Si no, las secuelas del abuso pueden ser como un cáncer que va comiendo por dentro al niño", afirma Margarita.