viernes, 30 de noviembre de 2012

Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que afecten a niñas, niños y adolescentes suprema corte de justicia de la Nación.



Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que afecten a niñas, niños y adolescentes suprema corte de justicia de la Nación.











http://www.scjn.gob.mx/Documents/Protocolo2012_v3.pdf



Este protocolo está fundamentado en una pluralidad de fuentes jurídicas, tanto del orden interno como del internacional, concreta-mente de los sistemas universal e Interamericano de derechos Humanos.

Orden jurídico interno
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece en su artículo 1°, párrafos primero, segundo y tercero lo siguiente:

“En los estados unidos mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta constitución y en los tratados internacionales de los que el estado mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta constitución establece. 
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta constitución y con los tratados Internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a 
las personas la protección  más amplia. 
todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de 
universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. en consecuencia, el estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, 
en los términos que establezca la ley.






Elaborado por la presidencia de la suprema corte de justicia de la Nación



jueves, 29 de noviembre de 2012

LA VOZ INTERIOR

Todos nosotros tenemos una voz interna que puede ser una herramienta muy útil para guiar nuestras acciones. Tu voz interior te alerta del peligro y te guía para hacer elecciones sabias. Cuando la escuchas, tú puedes evaluar lo que quieres hacer en cierta situación. Sales a una cita y reconoces pistas que te dicen que la otra persona está actuando como tu abusador; tú decides no volver a ver a esa persona nunca más. Estás caminando en la calle y presientes el peligro, cruzas la calle justo a tiempo para evitar una confrontación con una persona violenta.
La voz interior es un monitor silencioso de las elecciones que hacemos en nuestra vida diaria. Tienes que decidir si tomas un riesgo particular. Te preguntas si debes hacer un compromiso en una relación. Debes elegir entre dos empleos. La voz interior puede darte información y guiarte para tomar tales decisiones.

La voz interior no es en realidad una voz que escuchas. Más bien es una combinación de sensaciones, pensamientos, sentimientos, corazonadas e impulsos que te dicen cómo te sientes respecto a una cierta situación. Cuando la gente dice: “Tengo esta sensación extraña”, o “Algo estaba molestándome”, o “No sé como lo supe. Sólo lo supe”, ellos están hablando de su voz interior.

La mayoría de las personas no está consciente de que tienen esta voz. Pocos de nosotros hemos estado entrenando para prestar atención a nuestros sentimientos e intuiciones. Conectar con tu voz interior requiere, soledad, tiempo en calma e introspección, cualidades que no son alentadas (o valoradas) en nuestra sociedad orientada a los logros. Pero aun así tu voz interior existe. Incluso si no le has prestado atención en años, está ahí. Está esperado que la descubras.
Cada uno de nosotros experimenta su voz interior de diferente manera. Cuando estás apunto de tomar una mala decisión, podrías tener pesadillas, tener la sensación de estar enfermo(a) del estómago. Tener un deseo repentino de darte un atracón con chocolate, perder el apetito, o ser incapaz de conciliar el sueño. Algo o alguien podría haberte “puesto los pelos de punta”.
Tomará tiempo aprender acerca de las formas cómo tu voz interior se comunica contigo. Puedes empezar por pensar acerca de las formas cómo respondes a las siguientes situaciones:
Cuando estoy a punto de tomar una mala decisión:
· Me siento muy confundida y tengo la constante sensación de que algo está mal. Usualmente trato de ignorarla.
· Generalmente me da una migraña.
· Parece que no puedo decidirme.
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· ________________________________________________________________________
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Cuando estoy a punto de hacer algo que está bien para mí:
· Usualmente tengo un sueño donde floto en el océano.
· Me siento especialmente relajada.
· Algunos pensamientos verdaderamente auto-destructivos surgen siempre en el último minuto. Si los ignoro, entonces estoy bien.
· ________________________________________________________________________
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Cuando algo está mal:
· Empiezo a comer en exceso.
· Me descubro deseando azúcar y alcohol.
· Tengo insomnio y no puedo dormir sin importar lo que haga.
· Limpio mi casa una y otra vez.
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Cuando estoy en peligro:
· Mi estómago se hace un nudo y empiezo a respirar rápido.
· La cara de mi padrastro aparece frente a mis ojos.
· Me siento como si tuviera 8 años y estoy a punto de ser golpeada.
· Tengo esta terrible sensación de inmovilidad. No me puedo mover o hablar.
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Tal vez no eres capaz de señalar, inmediatamente, con precisión las formas específicas como tu voz interna se comunica contigo. Si no puedes responder las preguntas ahora, espera hasta la siguiente vez estés en esa situación (enfrentando peligro, haciendo algo bueno para ti) y toma notas acerca de la forma cómo te sientes antes, durante y después del incidente.
Cosas para reflexionar:
· ¿De qué manera mi voz interior puede ser útil para mí?
· ¿Qué está evitando que yo esté en contacto con mi voz interior?
· ¿Qué es diferente entre las ocasiones que le presto atención a mi voz interna, de las veces en que no lo hago?



Tomado de El Coraje de Sanar, libro de ejercicios de Laura Davis.
Espera los siguientes ejercicios.

TRADUCCIÓN CONY DIAZ


martes, 27 de noviembre de 2012

Ejercicios para mejorar la auto estima


En primer lugar debemos de dejar de pensar en cualidades y defectos, en lugar de ellos englobemos todos en un solo concepto: características. Para términos de este ejercicio es importante no juzgarse. Tómense su tiempo, no tienen que hacer todo el ejercicio de una sola vez. Puede ser que quieran hacer un paso cada día, que quieran esperar en el primer paso hasta haber anotado todo. Puede ser que no quieran ir a la cama hasta terminarlo. Como sea, no se presionen, no se fuercen. Ya nos forzaron mucho en el pasado como para que ahora nosotros solos lo hagamos.

Primero: 
Haz una lista con tus características, pueden ser emocionales, físicas, intelectuales… todas las que recuerdes y conforme recuerdes más agrégalas a tu lista.
Ejemplo:

Soy inteligente
Soy dormilona
Soy gorda
Tengo ojos cafés
Soy bajita
Soy aburrida
Soy desidiosa
Soy pésima cocinera
Soy mala para las matemáticas
Soy muy parlanchina
Soy torpe

Segundo:
 Una vez que tengas tu lista, anota frente a cada afirmación quién fue la primera persona de quien escuchaste eso, quién te lo dijo la primera vez, o lo dijo.
Ejemplo:
Soy inteligente mi maestra de 1er grado
Soy dormilona mi mamá
Soy gorda mi papá
Tengo ojos cafés mi mamá
Soy bajita mi papá
Soy aburrida mi papá
Soy desidiosa mi mamá
Soy pésima cocinera mi mamá
Soy mala para las matemáticas mi papá
Soy muy parlanchina mi abuelo
Soy torpe mi mamá lo decía de sí misma

Tercero:

 Ahora analicen cada afirmación y pongan una V por verdadero o F por falso. Las que resulten falsas táchenlas y remplácenlas con la verdad. Si alguien te dijo algo que te hizo sentir mal y que internalizaste, imagina a esa persona y patéale el trasero. Rechaza esa mentira con fuerza. Dile a esa persona, en tu mente al menos, “Eso no es cierto, no soy cómo tú dices. Yo soy [aquí di la verdad que sustituye a esa mentira]”. Si deseas confrontar a esa persona acerca de la forma cómo te trato y cómo te hizo sentir, haz un plan antes de la confrontación. Necesitas protegerte para no salir lastimada(o).
Soy inteligente mi maestra de 1er grado V
Soy dormilona mi mamá F Todos los días me levanto a las 5 am para ir a trabajar
Soy gorda mi papá F Mi peso es adecuado para mi estatura
Tengo ojos cafés mi mamá V
Soy bajita mi papá V
Soy aburrida mi papá F Soy culta
Soy desidiosa mi mamá V
Soy pésima cocinera mi mamá F Preparo comida sabrosa los domingos cuando estamos todos en casa
Soy mala para las matemáticas mi papá F Llevo bien las cuentas del negocio
Soy muy parlanchina mi abuelo F Me gusta conversar y soy amena
Soy torpe mi mamá lo decía de sí misma F Ella era muy hábil con las manualidades y le gustaba mucho tejer ropa para toda la familia. Yo soy muy buena bailarina

Cuarto: 
hagan una lista con todas las verdades. Si internalizaron algunas de estas afirmaciones porque las escuchaban a menudo aun cuando no se refirieran a ustedes. Como la última del ejemplo, en esta nueva lista, sólo anoten la verdad acerca de ustedes, no sobre la persona a quién se la escucharon.
Soy inteligente
Todos los días me levanto a las 5 am para ir a trabajar
Mi peso es adecuado para mi estatura
Tengo ojos cafés
Soy bajita
Soy culta
Soy desidiosa
Preparo comida sabrosa los domingos cuando estamos todos en casa
Llevo bien las cuentas del negocio
Me gusta conversar y soy amena
Soy muy buena bailarina
Quinto: Ahora has develado tus verdaderas características. Puede ser que algunas de ellas no te gusten o que te estén causando problemas. Pon un * frente a todas aquellas que no te gustan.
Soy inteligente
Todos los días me levanto a las 5 am para ir a trabajar
Mi peso es adecuado para mi estatura
Tengo ojos cafés
Soy bajita *
Soy culta
Soy desidiosa *
Preparo comida sabrosa los domingos cuando estamos todos en casa
Llevo bien las cuentas del negocio
Me gusta conversar y soy amena
Soy muy buena bailarina
Sexto: escribe delante de * si es algo que puedes cambiar o no.
Soy bajita * No lo puedo cambiar.
Soy desidiosa * Sí lo puedo cambiar.
Séptimo: Haz compromisos que te ayuden a sentirte mejor. No te presiones, sé comprensiva(o) contigo misma(o). Acepta esas cosas que no puedes cambiar y escribe algo positivo frente a esas características. Con aquellas otras que sí puedes cambiar da un paso a la vez. Elige una forma en particular cómo vas a tratar de cambiar, sé específica y sé realista. Si quieres hacer cambios radicales de una vez puede sentirte agobiada y claudicar al tercer día o posponer el inicio del cambio, además que podría ser otra nueva forma de auto castigarte.

Si decides que tú verdad es que eres floja, no digas: me voy a levantar a las 5 todos los días, voy a correr 10 km todos los días, voy limpiar la casa todos los días. Elige sólo una. Algo que realmente quieras hacer, tengas que hacer y estés dispuesta a hacer.
Soy bajita * No lo puedo cambiar. Me acepto como soy y me amo.

Soy desidiosa * Sí lo puedo cambiar. Hay muchas cosas que he dejado de hacer por desidia. Hoy me comprometo a atender una de esas cosas. Mi compromiso es ordenar el ático para ello voy a tirar las cosas que no uso y no ya necesito, limpiaré, y pondré en cajas las cosas que quiero seguir conservando.

Nota: Una de las características que en más trampas nos mete a muchos, sobrevivientes y no sobrevivientes, es “estoy gorda(o)”. Si ese es tu caso, primero calcula tu índice de masa corporal o pregunta a un médico si tienes sobrepeso, no te confíes a lo que ves en el espejo porque te puedes engañar, ni confíes en la forma cómo te queda la ropa pues puede ser que sólo estés usando la talla incorrecta. Sí ya es oficial que tienes sobrepeso inicia un plan para perder peso gradualmente, nunca de prisa. ¿Cuánto tiempo te tomó ganar ese sobrepeso? Seguro que no fue una semana así que no intentes hacer una dieta o seguir un consejo milagroso que te ofrece bajar más de 500 gramos en una semana. Podría tratarse de un método que te deshidrate o te descompense causándote serios problemas de salud. Si las matemáticas dicen que no tienes que bajar de peso pero aun así crees que debes bajar de peso, quizá se trate sólo de hacer tono muscular y sustituir poco a poco, grasa por músculo. Para eso puedes hacer ejercicio moderado y con la asistencia de un preparador físico. Si no puedes costear un preparador físico, camina 30 minutos diarios y notarás la diferencia.





lunes, 26 de noviembre de 2012

APRENDIENDO A CONFIAR EN TI MISMA(O)



Muchos sobrevivientes adultos tienen problemas para creer sus percepciones, sentidos y sentimientos. Tú puedes dudar de tus intuiciones y fallar en confiar en tus propios instintos. Tú podrías no estar conectada(o) con tu calibrador interno que te dice cómo sentirte respecto a lo que está pasando a tu alrededor. Esta falta de consciencia propia es un resultado directo del abuso sexual infantil.

Los niños(as) naturalmente confían. Su primer impulso es amar a las personas que los cuidan. El abuso sexual rompe esa confianza y los(as) niños(as) aprenden que no es seguro responder a sus más básicos instintos. 

A muchos niños(as) abusados se les dijo que estaban locos, que sus sentimientos estaban mal o no tenían sentido. Los abusadores a menudo tuercen la realidad: “Esto es lo que un abuelo amoroso hace con su nieta”. “Esto es lo que todos los padres e hijos hacen antes de ir a la cama”. “Si tú no fueras tan malvada, yo no tendría que hacerte esto”. O todas tus percepciones pudieron haber sido negadas completamente: “Nada sucedió. Estás imaginando cosas”. Los niños(as) creen que todo lo que dicen los adultos es verdad, así que las mentiras y las distorsiones remplazan la realidad. 
A pesar de que tú no aprendiste a confiar en tus propios instintos y sentimientos cuando eras niño(a), este capítulo te ayudará a aprender a identificar y escucharlos ahora. Mediante aprender a estar presente, deshacerte de los mensajes negativos que absorbiste en la infancia, descubrir tu voz interna, establecer límites y decir no, tú eliminarás muchos de los obstáculos para confiar en ti misma(o).

ESTAR PRESENTE

A fin de estar en contacto con tus pensamientos, percepciones y sentimientos, necesitas estar presente en el momento –de sentir tus emociones, estar en tu cuerpo, prestar atención a lo que está sucediendo dentro y alrededor tuyo. Esto puede ser un reto tremendo para los sobrevivientes, muchos de quienes aprendieron a temprana edad a disociarse, desconectarse de sentimiento no placenteros y sensaciones corporales. 

Cuando estabas creciendo, disociarte de tus sentimientos y sensaciones físicas fue una habilidad necesaria y efectiva para enfrentar la realidad. Tú no podías soportar el dolor físico, las sensaciones confusas, la humillación, la intensa confusión de sentimientos que el abuso causó. Así que aprendiste a desconectarte. El problema es que probablemente tú sigues desconectándote, aun cuando no quieres. Como otros mecanismos de defensa de la infancia, las habilidades de supervivencia pudieron prevalecer después de haber cumplido su propósito. 

Los sobrevivientes tienden a estar en uno de dos extremos –desconectados y ausentes o híper vigilantes, alertas de todo, todo el tiempo . Si te has disociado toda tu vida, podrías no estar consciente de ello. No estar presente puede ser tan normal para ti que no sabes que te estás perdiendo algo. Podrías no darte cuenta de que te estás desconectando hasta que alguien te lo señala, o hasta que tú decides hacer un seguimiento de tu propia falta de atención. Entonces te das cuenta que te desconectas todo el tiempo y resulta turbador. ¿Quién estaba manejando el auto mientras no estabas poniendo atención? ¿Quién estaba teniendo esa conversación? ¿Quién estaba haciendo el amor cuando no estabas ahí?
Yo me desconecto ___ casi nunca ___ algunas veces ___ muchas veces ___ la mayor parte del tiempo.

Creo que me desconecto el ___% del tiempo.

Si te desconectas regularmente, aprender a estar presente cuando quieres estar es una habilidad importante. Conforme incrementas la destreza de estar presente, tu capacidad de sentir tus sentimientos, pensar tus pensamientos, experimentar tu cuerpo y moverte en la vida con atención puede aumentar dramáticamente. Tal atención incrementa naturalmente tu capacidad para sanar.

APRENDIENDO A ESTAR PRESENTE

Si tú quieres estar más presente, empieza por observar tu conducta actual. Sin juzgar, explora la forma cómo las cosas son. Luego establece la intención de cambiar. Decide que estás dispuesta(o) a estar presente, a sentir los sentimientos y las sensaciones de las que el desconectarte te ha estado protegiendo. Luego practica poner atención. Estar presente es una cuestión de intención, voluntad y respirar. 
Conforme inicias tus observaciones, hazte las siguientes preguntas: ¿Puedo diferenciar las ocasiones en que estoy presente de las ocasiones en que no estoy? ¿Qué sucede cuando me desconecto? ¿Cómo se siente dentro? ¿Qué pensamientos surgen en mi mente? ¿Qué sentimientos tengo? ¿Qué sucede en mi cuerpo? ¿Cómo cambia mi conducta? (Si tú no sabes qué hace cuando te desconectas, pídele a una persona que de tu círculo de apoyo que te observe y te reporte sus observaciones).
Cuando me desconecto, se siente como si (estuviera bajando por el desagüe / estuviera bajo el agua / estuviera detrás de un cristal /estuviera flotando en el techo) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Yo empiezo (a hablar muy rápido / mover el pie / sentir mis dedos entumecidos) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Yo dejo de (hacer contacto visual / respirar / sentir cualquier cosa /pensar con claridad) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Yo empiezo a pensar que (voy a morir / no pienso, ese es el problema / las tablas de multiplicar / salir volando en una alfombra maravillosa) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Una vez que estés consciente de la forma cómo te sientes y actúas cuando te desconectas, empieza a llevar un diario de consciencia. Lleva este libro (o pequeña libreta de notas) contigo, cada vez que te sorprendas a ti misma(o) desconectándote (y no te darás cuenta de todas las veces), anota la fecha, hora, lugar y la situación. Luego responde las siguientes preguntas:

DIARIO DE CONSCIENCIA 

Momento de desconectarse: _____________________________________________________________
Duración de la desconexión (si lo sabes): ___________________________________________________
Lugar: _______________________________________________________________________________
¿Cuál es la última cosa que recuerdo antes de desconectarme? _____________________________________________________________________________________
¿Qué estaba sucediendo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Quién(es) estaba(n) ahí? (si había alguien) ¿Qué estaba(n) haciendo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Qué emociones estaba sintiendo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Hubo algo que me turbara en el momento que me desconecté? Si sí, ¿qué fue? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Cuando observes tus periodos de atención e inatención, empezarás a reconocer ciertos patrones. Cuando alguien está enojado contigo, te desconectas. Cuando se espera que te comportes sexualmente, te desapareces. Cuando estás triste o asustada(o), te vas. Entender esos patrones es crucial para aprender a estar presente. Cuando tú aíslas las ocasiones en que te desconectas, puedes identificar la necesidad que estás satisfaciendo y entonces puedes encontrar alternativas para satisfacer esa necesidad.
Me desconecto para no tener que (sentirme enojada / comportarme sexualmente / decir lo que realmente pienso) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Otras maneras de satisfacer esta necesidad: _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Una ves que hayas reunido información acerca de estos patrones, tú tienes que decidir si quieres cambiar. Esta es una pregunta de voluntad. ¿Estás dispuesta a sentirte enojada? ¿A ponerte de pie por ti misma? ¿A sentirte sexual? ¿A estar presente?

Si tú estás dispuesta(o) a estar presente, algunas técnicas sencillas para volver a tu cuerpo te podrían ayudar. Trata respirar, poner las plantas de los pies contra el piso y decir “estoy dispuesta(o) a estar aquí”. Podrías regresar inmediatamente. Algunas veces tú podrías necesitar otras cosas para ayudarte a volver –mirar a tu alrededor, sentarte o acostarte en el piso, moverte o estirarte, contactar a un persona segura que puede ayudarte a hacer tierra, dar un paseo, recordatorios verbales acerca de dónde estás (o quién eres), contacto físico seguro, o hablar acerca de tu experiencia. 

Después de que has hecho contacto otra vez con el presente, tómate unos minutos para dilucidar por qué te fuiste. Registra tus respuestas en tu diario de consciencia. 
Aprender a estar presente es un lento proceso de prueba y error. A menudo cuando los sobrevivientes tratan este tema, ellos repentinamente encuentran que ellos se están desconectando mucho más que antes. Esto puede ser muy frustrante. Espera ahí. Sé paciente. Sigue respirando y tráete de vuelta. Estar presente sólo existe en el momento. Tú puedes estar presente ahora… y ahora… y ahora.

Cosas para reflexionar:

• ¿De qué me ha protegido desconectarme?
• ¿Qué me haría falta para hacer el compromiso de estar presente? 






Tomado de El Coraje de Sanar, libro de ejercicios de Laura Davis.
Espera los siguientes ejercicios sobre Aprendiendo a Confiar en Ti.

TRADUCCIÓN: CONY DIAZ.

Abusos sexuales a niños: claves para su prevención

Abusos sexuales a niños: claves para su prevención
Los abusos sexuales a niños son algo realmente serio y la peor de las opciones es la de no hacer nada, mirar para otro lado o actuar como si no existieran o no pudieran existir. Dejar las cosas tal y como estaban ha sido el modo de que permanezcan los abusos.
Lamentablemente no hay trucos ni palabras mágicas que puedan garantizar, con absoluta certeza, que eviten posibles situaciones de abusos sexuales en la infancia. Tampoco los hay para que, en caso que se produjesen, se detectaran inmediatamente. Así las cosas, y generalizando, ante los abusos sexuales a niños caben dos posibilidades: encender todas las alarmas o poner un poquito de sentido común.

Claves para prevenir el abuso sexual en niños

Poner sentido común es saber afrontar el problema, pero sin caer en trampas por abordarlo con prisas o con ansiedad. Este tema es suficientemente importante como para no ir por atajos. Los niños y niñas más vulnerables frente a un posible abuso sexual son quienes no saben hablar de sexualidad o no tienen con quién. Por tanto, las claves más importantes para prevenir el abuso sexual son:
1. El silencio no protege. Habla con tu hijo o con tu hija de sexualidad y que aprenda que contigo se puede hablar de todo lo relativo a la sexualidad. Es un modo de garantizar que “si algo ocurriese” probablemente te lo cuente. Si en casa nunca se ha hablado del tema… indudablemente el niño carece de ese apoyo. El atajo consistiría en aprender hablar de sexualidad hablando únicamente de situaciones de abuso, lo que no parece el mejor modo de aprender que lo sexual tiene que ver con muchas cosas y muchas de ellas muy bonitas.
2. La intimidad. No es lo mismo si, por ejemplo, el niño ha aprendido que lo sexual tiene que ver con la esfera de la intimidad o con la esfera de lo prohibido. Y esto es algo que se aprende cuando, por ejemplo, ante la conducta de acariciarse los genitales en público, se le dice “esto aquí o ahora NO se hace” en vez de únicamente  “esto NO se hace”. Pero también se aprende por la observación de cómo se abordan otros muchos temas en casa, las escenas de sexo en televisión, los comentarios en voz baja, el manejo del pudor…  Parece sensato pensar que se previene bastante más enseñando lo que es “la intimidad”, espacio sobre el que se puede ejercer algún control y sobre el que se puede hablar, que abocando la sexualidad a “lo prohibido”, un lugar que “por definición” se supone que no existe y, por tanto, del que no habría nada ni que contar ni que preguntar.
3. Enséñale a decidir. La tercera clave que ayuda a la prevención, y a que como padre o como madre uno se quede con la sensación de “tener los deberes hechos”, es la de enseñar a tomar pequeñas decisiones, lo que de algún modo lleva implícito que el niño o la niña aprendan a qué se le considera. No parece que pueda aprender a zafarse de una situación de abuso, negándose a la misma, quien ha aprendido que todo se decide en su nombre y que su opinión y sus gustos son poco relevantes. Para aprender a decir que sí, o que no, a las cosas importantes (como lo es decir un NO a una potencial situación de abuso) es imprescindible primero haber hecho algo parecido frente a situaciones aparentemente nimias y con resultados positivos. Que dicho sea de paso, no significa que haya que hacer siempre lo que el niño decida: se le escucha, se le considera y, en su caso, se le razona.  
En definitiva no hay mejor modo que tratar de prevenir los abusos sexuales en la infancia que tratar de hacerEducación Sexual con mayúscula. Esto es, la que apunta en la dirección de contribuir a que niños y niñas aprendan a conocerse, a aceptarse y a expresar su sexualidad de modo que resulte satisfactoria. Lo que evidentemente ha de significar que no hay presencia de abusos sexuales ni de otros problemas. 
Carlos de la Cruz, sexólogo

Carlos de la CruzDoctor en Psicología y Sexólogo
Director Máster Oficial en Sexología UCJC-IUNIVES
Vicepresidente Asociación “Sexualidad y Discapacidad”

http://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/abusos/abusos-sexuales-a-ninos-claves-para-su-prevencion/

La Justicia y la violencia sexual intrafamiliar


las12
VIERNES, 23 DE NOVIEMBRE DE 2012
EL MEGAFONO
ARGENTINA



No se puede hacer nada, está todo hecho para que ellos ganen.” Así dijo mi hija, once años, víctima de abuso sexual infantil, hace dos semanas.
Ellos. Su progenitor, su abuela paterna. Tal vez todos los ellos.
Le pregunté por qué decía eso: “¡¿No te das cuenta?! Porque si realmente la jueza estuviera pensado en mí, ya se habría solucionado, y vos hace años que vas y venís haciendo cosas. Ya está, mamá”.
Siguió diciendo, en llanto silencioso, de adulto vencido que ha visto demasiado:
Que nunca va a tener hijos, porque no quiere elegir un marido que pueda hacer con sus hijos lo mismo que su papá con ella.
Que si tiene hijos, su papá, abuelo de esos hijos, puede insistir en verlos como la abuela hace con ella y eso –que los vea– sería horrible, y no quiere que pasen por la misma situación que ella ahora.
Que la dejen en paz. Que no puede más.
Que por qué la jueza y la defensora no la escucharon cuando les dijo que no, y tuvo que salir corriendo del despacho desesperada y llorando: “Ayudame, mamá, me quieren convencer para que vea a mi abuela”.
Que por qué, si ya les dijo, insisten e insisten.
Lástima que tenga tan claro lo que muchas madres sabemos y no nos animamos a aceptar ni a decir de viva voz:
Que no se puede hacer nada. Que está todo hecho para que ellos ganen.
¿Qué es lo que pasa en la Justicia argentina para que una nena de once años tenga esta lucidez?
Pasa que está viviendo toda una infancia prisionera de esa Justicia: ocho años, contados desde sus tres años y medio. Y la condena sigue, sigue.
Pasa que mi hija, y con ella cientos de niñas y niños víctimas de violencia y de abuso sexual intrafamiliar, sufren la violencia, todavía más dañina, de ser tomados por los funcionarios judiciales como meros objetos y no como sujetos pensantes, sufrientes, resilientes y deseantes.
Pasa que todos estos niños y niñas aprendieron desde muy chiquitos que son carne de cambio. Primero en manos de sus abusadores. Después, y aun más perversamente, en manos de quienes tienen la obligación de pensarlos como sujetos y protegerlos.
Aprendieron que no importan, que no pueden esperar que los defiendan funcionarios de la Justicia que los auditan y no los escuchan porque lo que dicen está en las antípodas de lo que quisieran oír, o que ponen a un traumatólogo forense a cargo de pericias ginecólogicas, o que les dicen que lo que les pasó en realidad no les pasó, que es la mamá quien dice que les pasó.
Todos estos chicos y chicas saben que la ley es letra muerta para ellos, que deben luchar contra fuerzas más grandes que las de un solo perverso: en silencio, llorando, huyendo del despacho de una jueza, o gritando su impotencia.
Mi hija también dice que cuando cumpla dieciocho va a hacer una gran fiesta: bye jueza, defensora, peritos, padre y abuela.
La fiesta de su liberación.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/20-7661-2012-11-23.html

COBARDE ES SU NOMBRE



Despertó sobresaltada, creyó haber oído un golpe seco. Sigilosamente, se sentó en la cama atemorizada, intentando escuchar... No era la primera vez que sucedía. En otra ocasión, se había despertado igual, oyendo a su madre sollozar a la vez que suplicaba un "por favor, por favor, no despiertes a los niños".

Aquella otra noche se levantó a ver lo que sucedía y al entrar en el salón, vio como papá castigaba con un cinturón a mamá, mientras ella, acurrucada en un rincón del suelo, intentaba cubrir el rostro con los brazos a la vez que le pedía: "por favor, por favor, no despiertes a los niños". Ninguno se dio cuenta de su presencia, asustada, corrió a esconderse bajo las mantas. Y a solas, lloró. Hasta que el sueño calmó su dolor.

A la mañana siguiente su madre la despertó como cada día, con un beso y una sonrisa. Desayunaron y les acompañó a su hermano y a ella a la escuela mientras les contaba cuentos de niños felices que llevaban otras vidas.

Nunca dijo a nadie nada, jamás comentó con alguien lo que aquella noche observó. Su padre seguía siendo el hombre bueno que cada noche les acostaba con un beso. Su madre, la mujer que cantaba feliz al planchar la colada...Si alguna vez lo recordaba, pensaba al instante que debió de haber sido una pesadilla, que su padre jamás sería capaz de comportarse como el animal salvaje que aquella noche golpeaba con rabia a su mamá.

Pero hoy, de nuevo un ruido sordo la despertó. Como aquella otra noche, se decidió a investigar qué sucedia. Con cautela, salió de su habitación intentando no despertar a su hermano menor. En la oscuridad del corredor se veía brillar la luz de la habitación de sus padres por la rendija de la puerta a medio abrir.

Escuchó la voz de papá, hablaba de manera pausada, pero no entendió nada de lo que decía...de pronto, oyó sus pasos hacia la puerta y atemorizada, pegó su espalda a la pared de una de las esquinas, mientras sentía sus piernas temblar. Su padre salió de la habitación, no la vió oculta entre las sombras. Como un loco se dirigió a la puerta de la calle y cerró tras de él con un enorme portazo.

Ella, se asomó con miedo a la habitación. El horror entró por sus ojos y estalló en su corazón. En el suelo, sobre un gran charco de sangre, su madre parecía una muñeca rota. De su pecho, sobresalía el mango de uno de los cuchillos de la cocina...

No pudo moverse, no pudo gritar, no pudo correr, no pudo llorar. 

No supo cuánto tiempo pasó ni qué sucedió, hasta que un policía la tomó en sus brazos y la sacó a la calle. Allí, su hermano pequeño la esperaba sollozando dentro de una ambulancia, no comprendió por qué era a ellos a quienes se llevaban los médicos, estaban equivocados, era a su mamá a quien debían curar....

Pero no pudo decirles nada, asustada, sólo pudo gritar.


Que este día deje de necesitar una conmemoración, 
porque ya no haya ni una sola víctima a quien apoyar, 
ni un solo cobarde a quien denunciar.
Mi solidaridad a todas las víctimas del maltrato.
Si conoces un maltrato, por favor, no te calles: ¡DENUNCIA!!

http://larebeldequenofui.blogspot.mx/2012/11/cobarde-es-su-nombre.html

sábado, 24 de noviembre de 2012

Súmate

Pronto iniciaremos un proyecto


En el cual conjuráremos esfuerzos individuales para un mismo fin.
Evitar la violencia infantil en todas sus formas.
En este esfuerzo que será colectivo y que constara en su primer etapa de crear una asociación civil en México y un colectivo cultural y social a nivel mundial se necesita de su adhesión y ayuda para llevarse acabo.
Si tienes como profesión alguna actividad creativa y Artística.
Si eres abogado o psicólogo.
Publicista o diseñador gráfico, productor, Fotógrafo, caricaturista o dibujante o simplemente quieres sumarte como voluntario.
Esta es el momento adecuado para para ayudar.

Hagamos de este sueño una realidad.

Ya es nuestro momento


Escríbenos a:
adame.miguel@yahoo.com.mx


http://migueladame.blogspot.mx/
http://redcontraelabusosexual.blogspot.mx/
http://forosobrevivientesasi.blogspot.mx/
http://asinuncamas.org/
adame.miguel@yahoo.com.mx




jueves, 22 de noviembre de 2012

Cómo tratar a un niño que ha sido abusado sexualmente




Cómo tratar a un niño que ha sido abusado sexualmente
El abuso sexual infantil es toda actividad sexual de un adulto hacia un menor. Éste tipo de conductas está penado por la ley y tiene serias consecuencias psicológicas para la víctima. La prevención del abuso sexual a menores es una tarea fundamental, la educación a los niños en relación al tema resulta de suma importancia para poder evitar que este tipo de situaciones sigan sucediendo. Si bien los casos de abuso sexual contra menores siguen aumentando, aquí te presentaremos algunos consejos que contribuyan a tratar de la mejor manera este tema con tu hijo en un intento de disminuir los efectos negativos de esta situación. A continuación, te presentaremos, cómo tratar a un niño que ha sido abusado sexualmente.
Instrucciones
Sospechas. Si tienes sospechas de que tu hijo ha sufrido un abuso sexual, habla con él. Pregúntale si alguna persona le ha hecho algo, lo ha tocado o ha intentado alguna actividad sexual con él. Es fundamental estar tranquilo para poder transmitirle al niño seguridad y tranquilidad.
Negativa. Si el niño niega una situación de abuso pero los indicios son evidentes, consulta con un médico especialista. Infórmale al niño que lo haces por su salud y no porque desconfíes de su palabra, pero explícale que se trata de un tema muy delicado y grave. En todo momento el niño tiene que sentir que tú lo apoyas, confías en él y que lo cuidas.
Verbalización. Si el niño te cuenta que ha sido víctima de un abuso sexual, escúchalo con atención. Los niños raras veces inventan historias que tengan que ver con abusos. Trata de hacerle preguntas claras y evita preguntar cosas que aumenten notablemente su grado de angustia. Siempre trata de mantener la calma.
Sentimientos. Los niños frente a esta situación se sienten angustiados, avergonzados y culpables. Tú debes tratar de demostrarle que no deben sentirse de este modo, porque no es su culpa y que siempre tú vas a estar para apoyarlos en todo. Muéstrale amor durante esta conversación, abrázalo y dile que todo va a estar bien.


Consulta con un especialista. Coordina una cita con un médico especialista para que realice un examen físico del niño. Infórmale a tu hijo, que lo vas a llevar con personas que lo van a ayudar y que les va a tener que contar lo que le sucedió a ellos. Aclárale en todo momento que se quede tranquilo que tú lo vas a acompañar en este proceso.
Denuncia. Es fundamental que realices la denuncia ante las autoridades. El niño debe saber que esa persona realizo algo malo y que por lo tanto será castigado. Explícale la importancia que tiene denunciar e informar el hecho.
Consulta psicológica. El abuso sexual tiene diversas consecuencias negativas, es por ello, que resulta fundamental contar con el apoyo de un psicólogo que elabore un adecuado tratamiento para este caso. También puedes consultarle a este profesional como llevar este tipo de situaciones de la mejor forma posible.
Prevención. La educación para prevenir los abusos sexuales es fundamental. Trata de dejar un tiempo prudencial para hablar con tu hijo sobre la prevención de este tipo de situaciones. Es importante que él no se sienta agobiado por toda esta situación y que se respete su tiempo. Trata de transmitirle la información de forma clara y con cariño, de manera de generar confianza y seguridad en él.
Demostración de cariño. Hazle saber al niño que siempre estarás ahí para lo que él necesite, demuéstrale frecuentemente tu cariño y trabaja su autoestima. Es importante que en el hogar haya un clima de amor y tranquilidad de manera de sobrellevar la situación de la mejor manera posible.
Entorno. Habla con las personas allegadas al niño, como por ejemplo, profesores, niñera, padres de amigos, es importante que estén al tanto de la situación, de modo de colaborar para que la situación se supere de la mejor manera posible.
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