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miércoles, 25 de febrero de 2015

Entendiendo el abuso sexual infantil


"Se define como abuso sexual infantil a los contactos e interacciones sexuales entre un menor de edad y un adulto o entre menores de edad si existe una diferencia de cinco años entre ellos, o si el niño/adolescente agresor se encuentra en una posición de poder o control sobre la víctima, aunque no haya diferencia de edad", Hartman y Burgess.
Otra definición es la propuesta por el National Center of Child Abuse and Neglect: "Contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) utiliza al menor para estimularse sexualmente a sí mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede también ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando el perpetrador es significativamente mayor que la víctima o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre el menor"
¿Quiénes son las víctimas?
Mayoritariamente son niñas o adolescentes mujeres, pero es necesario remarcar que de cada 10 víctimas, 3 a 4 pertenecen al sexo masculino. De ahí que la prevención debe incluir a ambos sexos por igual.
Los ofensores eligen a las víctimas que responden a los estereotipos de género: niñas o adolescentes dóciles, dependientes, poco aventuradas, sumisas, emotivas, vulnerables, amables. Niños o adolescentes inseguros, introvertidos y sensibles a los sentimientos de otros.
¿Cuáles son los lugares en los que puede ocurrir un abuso?
Cualquier sitio, desde una guardería infantil hasta la propia casa del niño, centros comerciales, Internet, clubes, colegios, la canchita del barrio, campamentos, viajes de fin de curso, pub o discotecas, casas de vecinos o familiares, iglesias o templos y, por supuesto, como ya lo dijimos, pero debemos reiterarlo por ser el sitio más frecuente, la propia casa de la víctima.
¿Qué podemos hacer?
Una adecuada educación sexual a temprana edad y una buena comunicación entre los padres y los hijos disminuye en un 80% la probabilidad de un abuso sexual infantil. Además de esta intervención específica, se recomienda:
Cambiar la educación de las niñas.
Nuestro estereotipo social es hombre fuerte - mujer débil. Así, la misma sociedad crea a sus propias víctimas de abusos y violaciones: los débiles. La feminidad no tiene relación con la “debilidad o pasividad”. Enseñe a las niñas a ser ágiles, a defenderse y a desarrollar sus habilidades físicas.
Cambiar la educación de los niños.
De la misma manera que criamos víctimas a las mujeres, criamos a los varones como victimarios o violadores. Nuestra cultura enseña a los varones a ser agresivos. Asocia la fuerza y la violencia con la masculinidad.
La antropóloga Margaret Mead ha observado que no se oye hablar de violación en las sociedades en las cuales los varones son condicionados por esa cultura para ser protectores y no agresivos. Se inculca a los niños desde edades tempranas a desarrollar un papel de sustento, sacrificio y protección (HYDE, 1979).
Cuidar el ambiente de nuestro hogar.
¿De dónde surgen los abusadores? De familias cualesquiera, pero con una característica común: hogares con conflictos, desavenencias conyugales, gritos, insultos, peleas.
Es improbable que surja de una familia donde el respeto, las caricias y el buen trato sean la norma cotidiana. Por lo tanto, debemos trabajar para que el ámbito de nuestro hogar sea ejemplo del amor auténtico todos los días. ¡Invierta tiempo en su familia!
http://datachaco.com/noticias/view/47704


jueves, 22 de agosto de 2013

Abuso Sexual Infantil: Hacernos parte en el dolor y actores en su prevención.

PAÍS: CHILE
Durante nuestra experiencia orientada a la formación especializada de profesionales que trabajan de manera directa con víctimas de abuso sexual infantil y desde nuestra mirada de cómo abordar el daño que provoca en sus vidas, sus familias y en nuestra sociedad el impacto de constatar cotidianamente como son vulnerados los derechos de quienes debieran crecer “protegidos” por los adultos y las instituciones responsables de su desarrollo; hemos ido reflexionando y desarrollando aprendizajes que nos gustaría compartir con ustedes.
Claramente nos enfrentamos a una de las trasgresiones más graves que puede sufrir un ser humano, los hechos si bien tienen un lugar creciente de visibilización en los medios de comunicación, son parte de la historia de la humanidad, claramente en ello, operan distintas variables que se sintetizan en “una cultura permisiva con el abuso que han experimentado millones de víctimas en el mundo”.Chile, también es parte de esta dolorosa realidad.
  • ¿Ante esta situación, qué podemos hacer los adultos?
  • ¿Qué pueden hacer las instituciones y organizaciones a las que asisten nuestro niñas y niñas?
  • ¿Es posible generar procesos de reflexión y tomar medidas que tiendan a prevenir o tener cursos de acción claros, eficaces y oportunos para interrumpir  el abuso sexual infantil?.
Sin duda las respuestas deberán surgir desde la propia ciudadanía, apoyada de quienes desde distintos organismos e instituciones trabajan en temas de derechos de infancia; pero hay espacios que brindan oportunidades valiosas para pasar de la reflexión a la acción.
Todos quienes compartimos el privilegio de criar o ser parte del proceso de desarrollo de nuestros niños y niñas podemos hacernos parte; muchas veces en reuniones de apoderados, el debate circula en el necesario éxito académico y por supuesto los aspectos administrativos y las actividades extra programáticas; sin embargo, muchas veces dejamos de lado el tratamiento de temas que sin duda debieran tener un espacio de relevancia al menos similar a los ya mencionados.
¿Cuantas veces discutimos acerca de la formación integral de nuestros niños y niñas?.
 ¿Qué visión de sexualidad, autoestima y proyecto vital nos interesa entrecruzar con el éxito académico, deportivo, artístico o de otro tipo?.
Las escuelas, los jardines, los clubes deportivos, los grupos escout, los centros culturales, las instituciones religiosas e incluso las distintas formas de organización formal o no formal en que se desenvuelven nuestros niños y niñas deben asumir una actitud proactiva en esta materia y en otras que claramente conforman la visión de sujetos integrales de quienes están bajo nuestra protección y no solo mirarles como depositarios de nuestra “forma de formar”.
Es sorprendente constatar normativas, reglamentos y protocolos de acción para un sinnúmero de situaciones que si bien tienen un nivel de importancia, pierden sentido cuando no se complementan con procedimientos acerca del cómo abordar situaciones de vulneraciones graves de derechos de la población infanto-adolescente; es por ello que la construcción de protocolos para abordar situaciones de abuso sexual infantil, debe transformarse en una necesidad con sentido de urgencia vital.
Con el solo hecho de respondernos individual o colectivamente estas interrogantes, estaríamos dando pasos que tendrán un tremendo impacto al otorgarle la importancia y significación que le asiste a nuestro rol de adultos responsables. Abriríamos el debate, ampliaríamos nuestros conocimientos, activaríamos la necesidad de construir y traspasar saberes, confrontaríamos experiencias y buenas prácticas, dejaríamos que el tema dejara de ser secreto y tabú, lo pondríamos en un lugar común y consensuaríamos las formas de mirar y actuar desde los distintos espacios; en síntesis, nos sensibilizaríamos y nos  haríamos participes de un imperativo que resulta éticamente necesario para la construcción de una sociedad que quiere hacerse cargo del futuro de nuestros niños y niñas.
Pensemos en los niños y niñas, pensemos en las distintas situaciones que vulneran y trasgreden gravemente sus derechos, pensemos en el daño que provoca el abuso sexual (en cualquier de sus formas); ¿cómo nos estamos preparando para afrontarlo?.
¿Cómo actuaremos, cómo contenemos a las víctimas, como articulamos las medidas reparatorias, cómo informamos, a quién acudimos, cómo trataremos la información, cómo denunciamos, a quién le corresponde, cuál es el marco legal?; son muchas las cosas que podemos hacer y en ello,  todos podemos tomar posición.
Nuestra sociedad, necesita activarse y para ello es necesario dar  pasos concretos, la pregunta final queda abierta a quién quiera responderla desde la acción.
Construir procedimientos y protocolos para abordar el abuso sexual infantil, deja de ser una tarea exclusiva de las autoridades; los padres, las familias, los adultos responsablespueden y deben abrir el debate y plantearse el desafío de que en nuestro país “todas las instituciones y organizaciones en las que participan nuestros niñas y niñas, sean espacios de verdadera protección para su desarrollo integral y  en armonía con sus derechos”.
Simplemente, podemos hacernos cargo y parte!!!

jueves, 20 de junio de 2013

Se le debe creer

Los pederastas y pedófilos son como camaleones monstruosos que se ocultan fácilmente en la sociedad. Los hay de traje y corbata, de jea-ns y zapatillas, con ojos claros u oscuros, rubios o morochos, altos o bajos, gordos o flacos, con o sin hijos, familiares o amigos, vecinos o amigos, conocidos o desconocidos, mujeres o varones, no hay formas de distinguirlos, es por eso que debemos estar atentos a nuestro alrededor y a las señales que dan los mas chiquitos.

“Es sumamente importante saber que un niño es incapaz de crear en su mente un abuso sexual porque a tan corta edad la sexualidad no esta instalada en su cabeza, por eso inmediatamente se le debe creer”, afirman las especialistas consultadas.

A los pedófilos, en el noventa por ciento de los casos, les interesa contactarse con niñas que buscan a través de Internet. Crean un perfil falso en las redes sociales y se hacen pasar por un par, de esa forma logran el contacto que esperaban, ya que lo único que les interesa es obtener imágenes de ellas. Por lo general después de hablar un tiempo, el pedófilo, termina contando su verdadera edad y es ahí cuando la víctima se asusta y quiere cortar el vínculo. Pero muy rara vez puede lograrlo, ya que la amenaza con mostrar las fotografías que previamente le mandó.

“Los pederastas llegan a sus víctimas a través de regalos, amenazas, por su “encanto” u otras cuestiones. Lo cierto es que una vez que se consumó el hecho es muy difícil que los delaten, lo que hace que el abuso perdure en el tiempo porque la persona que lo sufre suele pensar que van a culparlo por lo que le pasó y prefiere no contarlo.





miércoles, 5 de junio de 2013

Abuso infantil; no es lo mismo que maltrato infantil


La expresión abuso infantil tiene implicación sexual por lo que no es apropiada usarla como mero sinónimo de maltrato infantil o de menores.
Con motivo de la celebración hoy del Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, se recuerda que maltrato infantil significa, según el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, ‘acción u omisión intencionada, llevada a cabo por una persona o grupo de personas, la familia o la sociedad, que afecta de manera negativa a la salud física o mental de un niño’, y es sinónima de maltrato de menores y de maltrato a los niños.

En cambio abuso infantil tiene connotación sexual y es una forma, aunque no la única, de maltrato infantil; resulta apropiada en ejemplos como «M. Jackson fue absuelto de cargos de abuso infantil».

Sin embargo, como calco de la expresión inglesa child abuse, que se traduce al español por ‘maltrato infantil’se utiliza abuso infantil con el mismo significado de maltrato infantil y no con el sentido de abuso sexual que tiene en español.
Así en «… un caso de abuso infantil en el que una niña de cinco años ha permanecido encerrada desde hace varios años en una habitación con perros y gatos» lo adecuado habría sido «… un caso de maltrato infantil en el que una niña de cinco años…».

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Cómo son los agresores infantiles?


Opinión de una psicóloga. Quienes cometen agresiones sexuales frente a niños tienen apariencia normal y son conscientes de lo que hacen, sin ninguna patología que los haga incapaces de reconocer las consecuencias para él o ellas y para los niños o niñas agredidos

Contrario a lo que se puede pensar sobre quienes cometen agresiones sexuales contra infantes, estas personas tienen apariencia normal y son  conscientes de lo que hacen, sin ninguna patología  que los haga incapaces de reconocer las consecuencias que puede tener lo que hacen en ellos o ellas  (como adulto) y en  los menores agredidos.
Esto lo explica la psicóloga  clínica infanto-juvenil y experta en abuso sexual infantil Arisleydi Sánchez, quien dice que es difícil   clasificar la tipología de los agresores sexuales, pues “no existe un perfil único que dé respuesta al porqué estas personas se sienten atraídas por los niños y niñas. Tampoco se ha encontrado un determinante aislado, sino que se debe a una conglomeración de factores que los hace sentirse atraídos sexualmente”.
La estudiosa de la conducta humana dice que algunos autores del tema e investigaciones agrupan algunas de las situaciones de historia familiar que podrían, conjugándose, desarrollar este tipo de conducta, como por ejemplo,  haber sido testigo o víctima de violencia intrafamiliar; ser abusado sexualmente en la niñez y/o adolescencia;  baja autoestima; padre y/o madre con una comunicación patológica en temas de privacidad, límites, amor y afecto; déficit en las habilidades verbales y asertividad y exposición y consumo de alcohol y drogas.
“A esto se le suma el detonante que produce la excitación sexual desviada en estas personas, que puede ser cognoscitivo, afectivo, fisiológico o relacionado con el desarrollo”, señala.
El  perfil del agresor. Según las investigaciones entre un 65% y 85% son familiares cercanos del infante. Los abusadores intrafamiliares (dentro de la  familia del menor), suelen tener más de 35 años de edad, y  una carrera universitaria. Utilizan la seducción o el engaño para atraer a sus víctimas.
Arisleydi Sánchez explica que este tipo de abuso dura más a través del tiempo y no suele haber penetración, pero es el que causa mayores traumas a las víctimas por el rompimiento del vínculo emocional que tienen los niños o niñas con estas personas.
¿Cómo evitar que un hijo sea abusado?    Se debe trabajar en lo que se llama prevención primaria, que no es más en la orientación, educación y sensibilización de un tema como el de abuso, antes de que  ocurra, como una forma de tratar de evitarlo.
A modo general, hay que incrementar los factores de protección: patrones de crianza de estilo democrático, núcleo familiar estable, sólidas relaciones afectivas y de apego, manejo del tema de la sexualidad de forma abierta y adaptada a la edad de cada hijo, familias con roles claros...Desde el plano de los padres con sus hijos e hijas: desde temprana edad deben tratar de educar a sus hijos e hijas sobre el derecho que tiene sobre su propio cuerpo, hablarles de que pueden decir que no, aunque se trata de  personas cercanas o familiares, conversar sobre las partes privadas, su cuidado y protección.
También se les debe instruir en la diferencia entre caricias buenas y malas, secretos buenos y malos, comportamientos sexuales adecuados y no adecuados.
Las familias, los padres como cabeza, así como los centros educativos, el Estado, la sociedad, deben invertir en programas de desarrollo de prevención y educación sexual infantil. Es responsabilidad de todos tener niños, niñas y adolescentes sanos física y emocionalmente, desde el plano afectivo, conductual, sexual. 
ZOOM


 El  aumento los casos
La psicóloga dice que el aumento de los casos de violaciones se debe a que las personas tienen un mayor nivel de conciencia sobre el tema. Ahora se perciben más casos porque  la gente lo denuncia. Ya estos casos no  se manejan con prudencia  y en silencio, lo se solía hacer  supuestamente  para evitar la verguenza; generalmente no creía en la palabra de la víctima, se entendía que los niños y adolescentes podían estar minetiendo, y  pensaban que la justicia no iba a actuar y a resolver su caso. 



Prevención
Se está tratando de hacer lo que es la prevención primaria, que se debe a educar, sensibilizar sobre una temática en específico para que las personas tengan mayor información y puedan prevenir, identificar, detectar y tratar la situación.  Debido a la gran incidencia que existe en el país sobre este tema se incrementan las denuncias porque se sabe más sobre el abuso sexual infantil,  y cada vez que los medios de comunicación, la justicia, los profesionales advierten sobre lo que es, lo que se debe hacer en esos casos, las personas están más informadas y pueden actuar en consecuencia.

viernes, 19 de abril de 2013

¿Por Qué la Gente Usa o Abusa Sexualmente de los Niños?


No Hay una Respuesta Sencilla 

No le podemos contestar esta pregunta de una manera simple.  Sin embargo, podemos ofrecer alguna información y algunas reflexiones serias sobre este sensible tema, que se basan en muchos años de experiencia y estudio.  
Vamos a tocar algunos puntos básicos, sutiles y complejos, y esperamos que le sea de utilidad.  
Antes de decir más, queremos recomendar algo.  Mientras usted lea esta página, ponga atención en las emociones fuertes que esta pregunta provoca en usted.  Si las emociones son demasiado fuertes, tome un descanso o haga cualquier cosa que necesite hacer para tranquilizarse.  
Esta pregunta siempre provoca emociones fuertes en las personas que han sido dañadas por una experiencia sexual no deseada o abusiva en la niñez, y en las personas que se preocupan por ellos.  Es normal que estas emociones fuertes tengan un impacto sobre nuestros pensamientos y dificulte nuestra capacidad de pensar con claridad o absorber información.    
Por lo tanto, igual que con todo lo que explore en este sitio del Internet, es importante que vaya a su propio ritmo, que se dé todo el tiempo que necesita, e incluso hacer a un lado por un tiempo esta página y este tema, si lo considera conveniente.  

¿Para Qué se Pregunta “Por Qué”? 

Empecemos con algunas ideas sobre porque usted y otras personas  hacen esta pregunta importante, y que esperan lograr al encontrar un entendimiento sobre el tema.   
Para la mayoría de las personas, hay varias razones por las cuales buscan entender porque otra persona decidió usar o abusar sexualmente de ellos.  Entre estas razones  están:
  • Temen que de alguna manera atrajeron ese abuso, y esperan que al entender a la otra persona demostrarán que ellos  no tuvieron la culpa.  
  • Aman todavía a la persona que los usó o abusó, y esperan que al entender porque esa persona lo hizo  les ayudará a sanar su relación con dicha persona.  
  • Esperan que el entender porque esa persona los usó o abusó  ayudará a prevenir el abuso sexual de otros niños, entre ellos, sus propios hijos.  
  • Consideran que la vida es injusta, arbitraria y/o que no tiene sentido, y esperan que el entender como alguien puede abusar a un niño sexualmente traerá  orden y  sentido a su vida.  
  • El concentrarse en la otra persona y en porque hizo eso puede ser una manera de evitar su propia responsabilidad, como adulto, de tratar los efectos dañinos en su propia vida, entre ellos conductas autodestructivas y dañinas.  (Mencionamos esta razón sin querer criticar a las personas a las cuales describe.  Esto es común y completamente entendible para aquellos que todavía están luchando con grandes efectos negativos del abuso.)  
En realidad, la gente quizás  no esté plenamente consciente de todos los motivos por los cuales está haciendo la pregunta del por qué la otra persona (o personas) hicieron esto.  Posiblemente no reconozca que podría tener esperanzas de sentirse beneficiado al comprender los motivos.  Esto es completamente normal.  Con el transcurso del tiempo, se aclarará el significado de esta pregunta en su vida, o el significado podría cambiar cuando cambien otros aspectos de su vida.  
Cualquiera que sea su situación, el interés que tiene en explorar, de una manera honesta, esta pregunta difícil es una señal de que usted es valiente. A la vez, vale la pena recordar que pueden surgir emociones fuertes, y por lo tanto es una buena idea ir a su propio ritmo y cuidarse.

El Deseo de Entender (o No Entender) Depende de las Experiencias y Emociones que Uno Tiene

Cuando la gente discute este tema, es común que surjan divisiones fuertes entre distintas personas, hasta entre las personas que han sido usadas o abusadas por la misma persona.  Mientras una persona busca “perdonar y olvidar,” otra puede sentirse enfurecida y concentrarse en buscar la justicia o la venganza, mientras que alguna otra puede sentir, una y otra vez, diferentes emociones, percepciones y motivaciones relacionadas con la persona que lo abusó.  
Dichas diferencias y divisiones  son normales y tienen sentido. No existe una sola perspectiva que  siempre sea correcta para todos.  Por supuesto, esto no hace más fácil manejar las distintas perspectivas, necesidades y emociones fuertes, especialmente cuando surgen entre miembros de la misma familia.   
El que alguien esté interesado en entender porque la persona que lo usó o abusó sexualmente hizo tal cosa y cuales sean los razonamientos y perspectivas que se presentan más fácilmente, depende de varios factores. A continuación mencionamos algunos de esos factores, los cuales son muy importantes:   
  • Quien fue (y es) la persona que usó o abusó de usted. 
  • Si él o ella está todavía presente en su vida.
  • El tipo de relación que usted tenía con esa persona en ese entonces y ahora.
  • Hasta que punto usted dependía de esa persona, o si todavía sigue con esa dependencia.
  • Cuanto tiempo llevaba conociendo a esa persona.
  • Como percibía a esa persona antes de ocurrieron las experiencias sexuales.
  • Como percibía a esa persona después de que empezaron las experiencias sexuales. 
  • Cuanto ha sufrido o perdido como consecuencia de lo que sucedió. 
Por ejemplo, si no conocía a la persona, o si siempre le había desagradado o la odiaba,  probablemente usted tendrá poco interés en entender porque esa persona hizo lo que hizo. Tampoco le importará lo que esa persona  estaba sintiendo o como fue su niñez.  
Por otro lado, si fue alguien a quien usted admiraba, o hasta amaba, especialmente si todavía ama a esa persona, puede ser más fuerte el deseo de entender porque esa persona le hizo daño.  La respuesta a esta pregunta será muy importante para usted.   
Hay que recordar que lo que para usted es real, en su situación,  puede ser completamente diferente de la experiencia de otra persona aunque ésta haya sido abusada por la misma persona.

No Hay Respuestas Sencillas, Pero Hay Elementos Comunes

No hay una explicación sencilla sobre el porqué alguien abusa de un puesto de poder o influencia para tener relaciones sexuales con un niño.  Las respuestas no solo son complejas sino también son tan diferentes como las situaciones y personas involucradas.  
Sin embargo, en cada situación en que esto ocurre, hay elementos comunes:  
  • Una persona que tiene poder o influencia sobre un niño desarrolla un interés sexual en el niño. 
  • Esa persona no logra mantener la barrera o tope interno o externo que de lo contrario prevendría que traicionara la confianza de ese niño.  
  • La persona pone en acción sus fantasías sexuales e impulsos con el niño.

El Entendimiento no Tiene que Ver con Pretextos o Perdón 

Es importante tener muy claro lo que es, y lo que no es, el intento de entender porque esto pasó. 
Intentar entender porque alguien se comportó de una manera dañina no tiene nada que ver con buscar pretextos para esa conducta dañina, ni se trata de negar o minimizar los efectos negativos que ha tenido en su vida.  
El entender es distinto a buscar pretextos.  Los pretextos son razones del porque la persona no es responsable de su conducta.  El entendimiento puede aclarar las condiciones y circunstancias que  hacen que sea más probable que una persona desee tener relaciones sexuales con un niño y que actúa siguiendo  sus fantasías e impulsos.  Pero a final de cuentas, la otra persona, si es que fue un joven mayor o un adulto, tomó decisiones (en realidad varias decisiones durante un periodo de tiempo) que resultaron en que cedieran a sus deseos, fantasías e impulsos que de cierto modo sabía que eran incorrectos y que harían daño al niño.    
Todos tienen interés en ver que las personas que abusan sexualmente de los niños rindan cuentas. Esto incluye los intereses de la misma persona que usa o abusa de un niño.  Una persona que usó o abusó sexualmente de un niño,  solo puede sanarse de verdad al hacerse sinceramente responsable de sus propias acciones,  y al tomar la responsabilidad de nunca volverlo a hacer, así como  intentar honestamente  reparar el daño causado (no necesariamente en forma directa con el niño, o con el niño ya convertido en adulto,  quien tal vez no quiera nada que ver con esa persona).
También, se trata de  entender que esto no tiene que ver con el perdón, y que ayudar a alguien a que intente entender las razones no significa que se le esté animando a perdonar
Además, intentar entender el porqué de lo que pasó no tiene  que ver con el perdón, y  ayudar a alguien a entender porque esto pasó no es lo mismo que animarle a perdonar.  El perdón es un regalo para uno mismo y para la otra persona.  Solamente es significativo y real cuando se da libremente y con plena voluntad.  
Quizás usted se sienta listo para perdonar a alguien que lo ha dañado.  O quizás no quiera pensar en perdonar hasta que usted haya realizado mucho trabajo emocional y del alma.  Quizás nunca le interesará perdonar a la otra persona.  Esto queda totalmente en sus manos.   
Cualquiera que sea su situación y su camino, por favor recuerde esto: las demandas, las amenazas, la manipulación, las artimañas y la culpa nunca traen un perdón genuino.  Al contrario, cuando alguien lo intenta manipular o quiere obligarlo a que lo perdone o a que perdone a alguien más, está solamente intentando ayudarse a sí mismo, no a usted.  
Por ejemplo, la otra persona está intentando aliviar su propio sentimiento de culpa, o liberarse de preguntas incómodas que surgen de las experiencias y necesidades que usted ha tenido, tal como porque la familia o la organización de la persona que abusó de usted (por ejemplo, la iglesia) permite que algunas personas dañen a otras personas sin tener que rendir cuentas.  A veces el que la otra persona lo presione puede ser en si una conducta abusiva.

Entender No Tiene que Ver con “Demonizar” a Alguien

Entender a la otra persona no es cuestión de pretextos o perdón, pero tampoco se trata de convertir a la otra persona en un demonio.  
Igual que crear pretextos, demonizar puede crear la ilusión de entendimiento y de tener una resolución emocional sobre lo que pasó.  Esto se revela a través de los estereotipos simplistas que acompañan al proceso de demonizar a las personas que tienen experiencias sexuales con niños.  Por ejemplo, en la televisión y radio, constantemente se habla sobre personas que abusan a los niños sexualmente como si fueran nada más que unos “monstruos” y “predadores.”  
Estas etiquetas expresan la rabia justificada que surge debido a lo que estas personas han hecho, pero no ofrecen ninguna explicación del porqué estas personas abusaron sexualmente y dañaron a los niños de esa manera.  
Igual que crear pretextos, demonizar a otras personas es un modo extremo de responder a dichas experiencias que deja a muchas personas estancadas, aunque sea por motivos completamente normales y entendibles.  (Generalmente esto pasa antes de que alguien haya reconocido plenamente lo que pasó e intenta tratar los efectos, o sucede en los inicios del proceso de reflexión.)  
De nuevo, es posible que estas reacciones extremas sean necesarias para muchas personas, pero no se debe confundir esto con una comprensión genuina.  Cuando mucho, explica el porqué alguien siente compasión o lástima por la otra persona (creando pretextos) o solamente refleja  las peores cualidades de esa persona, que resulta en un sentimiento de odio o desprecio (demonizando a la otra persona.)

Quienes Usan o Abusan de los Niños Sexualmente son Personas Complejas y  están Profundamente Confundidas

En realidad las personas que abusan de los niños sexualmente, sin importar quienes son y lo que han hecho, son como todos, seres humanos complejos.  Tienen cualidades buenas y malas.  Tienen motivaciones positivas y negativas.  Tienen necesidades humanas básicas como el respeto y el amor, y necesitan controlar como buscar satisfacer estas necesidades.    
Por supuesto, las personas que abusan de los niños sexualmente también están  profundamente confundidas sobre lo que necesitan, por lo menos en el campo de las experiencias sexuales.  Y son extremadamente destructivas en su búsqueda por satisfacer dichas “necesidades.”  Aparte de  otros factores que hayan influido en su conducta, una persona tiene que estar totalmente confundida para  creer que tiene el derecho de usar a un niño sexualmente.  En el caso de los niños que usan a otros niños sexualmente, la confusión es sobre el impacto del abuso sexual que ellos mismos han experimentado, además de la confusión y los malentendidos generalizados que los niños tienen sobre el sexo.

No Existe Solo un Camino Hacia el Uso a Abuso Sexual de un Niño

Las personas que usan y abusan de los niños son seres humanos complejos con vidas complejas.  Por lo tanto, no existe solo un camino que los lleve a involucrarse en dicha conducta.  Esto es cierto si la persona ya era un adulto cuando usó sexualmente y dañó a un niño o si era un niño mayor o con más poder.  
A continuación ofrecemos algunas de las claves para poder entender porque una persona particular y compleja ha usado o abusado sexualmente de un niño (hasta donde se pueda entender, porque en muchos casos no es posible conseguir suficiente información para siquiera aproximarse a un entendimiento): 
  • ¿Qué confusiones tiene sobre sus necesidades, y por qué cree que “necesita” tener relaciones sexuales con un niño?  
  • ¿Cómo han contribuido a esta gran confusión sus propias experiencias, especialmente  sus experiencias sexuales, y su forma de reaccionar ante dichas experiencias?  
  • ¿Cuál es la combinación única de creencias, motivaciones y racionalizaciones (confusas) que hizo posible que esta persona usara sexualmente a un niño?  
  • ¿Cómo es que su vida y experiencias (no solamente las sexuales) y sus reacciones a estas experiencias influyeron en tener dichas  creencias, motivaciones y racionalizaciones?  
  • ¿Cuáles barreras internas y externas se eliminaron para poder abusar de un niño sexualmente, y cómo fueron eliminadas (por ejemplo, el uso del alcohol, de la pornografía sexual con niños, el estrés extremo u otras circunstancias que contribuyeron al hecho de que dejara de resistir sus fantasías o impulsos hacia los niños)?   
Hay varios principios generales que los terapeutas e investigadores han aprendido a través de su trabajo en investigaciones con adultos que se han involucrado en estas conductas,  enfocándose al porqué la gente usa o abusa de los niños sexualmente.   
Algunos adultos que usan o abusan de los niños sexualmente concentran toda su energía sexual en los niños.  
Otros que usan o abusan de los niños sexualmente mantienen relaciones sexuales con parejas de su misma edad, al mismo tiempo que usan o abusan de un niño.  
La mayoría de los adultos que usan o abusan de los niños fueron abusados sexual, física y/o emocionalmente durante su propia niñez, y fueron desatendidos física y/o emocionalmente.  A veces reaccionan a estas experiencias de abuso, negligencia, traición e impotencia buscando  poder y control sobre los demás, incluyendo el poder sexual sobre los niños.  
Algunas personas que usan o abusan de los niños sexualmente tienen una posición social alta en un grupo, por ejemplo, un atleta famoso, un músico, un patrón o un gerente, un miembro prominente de la comunidad, hasta una persona muy popular.  Están tan confundidos (e “intoxicados”) por la admiración y elogios constantes que empiezan a creer que las reglas son diferentes para ellos.      
Para algunos adultos que usan o abusan de los niños sexualmente es una conducta que ocurre una sola vez durante un período especialmente estresante, por ejemplo después de la pérdida de un matrimonio o un trabajo, una experiencia de bancarrota, la muerte de una pareja, de un amigo cercano o de un miembro de la familia.  Otras personas luchan de vez en cuando para contener su interés sexual en los niños, y por lo general tienen éxito, pero tienen fallas periódicas.  (El uso del alcohol y las drogas reduce la capacidad de controlar estos impulsos, aunque no causan la conducta.)  
A veces se presenta la oportunidad de tener relaciones sexuales con un niño y la persona (con el potencial de involucrarse en esa conducta) lo hace espontáneamente e impulsivamente.  Esto ocurre con algunos adolescentes, quienes están enfrentando deseos sexuales intensos, los cuales no se concentran en los niños, pero de repente abusan sexualmente de un niño menor o más vulnerable.   
Por último, y esto es sumamente importante, ninguno de estas posibles motivaciones (u otras) justifican el uso o abuso sexual de un niño.  Tampoco disminuye el impacto negativo que dicha experiencia pueda tener sobre una persona que ha sido usada o abusada sexualmente.

El Entendimiento y la Experiencia Actual de la Otra Persona

Si usted piensa hablar o enfrentarse con una persona que lo ha usado o abusado sexualmente, es importante entender dos cosas.  Es probable que la experiencia y entendimiento de esa persona sobre lo que pasó, tanto en aquel momento como  ahora,  sean muy diferentes a las suyas.  
Lo que para usted fue un hecho de mucho impacto que cambió su vida, para la otra persona pudo haber sido simplemente la satisfacción de una “necesidad” percibida en ese momento.  De hecho, es posible que esa persona ni se haya permitido creer, o ni siquiera pensar, que fue algo que lo  dañó a usted.  Hasta un asalto sádico (esto es cuando la otra persona siente placer al causarle dolor) tuvo más que ver con algo que pasaba en el interior de la otra persona que con algo relacionado a usted.  
Repetimos, aunque le parezca bien ver a la otra persona como alguien “completamente malvado,” las personas que hacen daño sexual a los niños son más complejas que eso.  Como todos los demás, tienen distintas ‘partes’ que emergen bajo distintas circunstancias, y algunas ‘partes’ son capaces de realizar acciones muy dañinas.  Todos pensamos a veces, “No puedo creer que hice esto,” u “Odio la parte de mí que hace esto, pero a veces no puedo dejar de hacerlo.”  Es casi igual para las personas que usan o abusan sexualmente de los niños, aunque por supuesto esto es más extremoso y dañino.  Por ejemplo, es posible que estén “disociando” la parte de su personalidad que quiere tener relaciones sexuales con niños, de las partes positivas que generalmente muestran al  mundo (que les permiten tener éxito en el trabajo y en algunas relaciones). 
Además, como todos, las personas que cometen acciones dañinas, y hasta violentas, quieren percibirse como buenas personas, o por lo menos “justificar”  lo que hicieron.  En muchos casos, se perciben como personas que son básicamente buenas, salvo su “parte mala” que los lleva a dañar a otras personas.    
Sin embargo, en casos extremos, una persona puede estar lo  suficientemente confundida y creer que su conducta dañina de alguna manera es buena.  Generalmente esto está basado en relaciones profundamente perturbadoras y traumáticas de su niñez, cuando  llegaron a creer que solamente existen dos tipos de personas – “las débiles y las fuertes,” “víctimas y perpetradores,” “los que agarran lo que quieren y los que pierden lo que tienen.”  Basado en estas experiencias, llegan a percibirse como personas que eligen las “cosas buenas” de una personalidad fuerte, dominante y que consigue lo que quiere.  Todavía llevan dentro de sí las emociones y las esperanzas del niño herido, pero su vulnerabilidad y su capacidad de amar han sido suprimidas por otras personas y por ellos mismos como una “estrategia de supervivencia” que termina por dañar tanto a ellos como a otras personas.      
Para poder eliminar las barreras normales externas e internas contra las relaciones sexuales con niños, muchas veces los adultos que usan o abusan sexualmente de los niños, desarrollan “racionalizaciones” elaboradas sobre su conducta. Hasta se convencen genuinamente que sus acciones son cariñosas y bien recibidas por los niños, y por lo tanto, son aceptables.     
En algunos casos, las personas que usan o abusan sexualmente de los niños tienen sentimientos verdaderamente positivos hacia el niño, incluyendo sentimientos de bondad.  Sin embargo, las fantasías, impulsos y conductas sexuales vienen de una parte diferente de su ser, una parte que tiene poca relación con el niño y el bienestar del niño, porque todo tiene que ver con la satisfacción de su propia “necesidad” compulsiva
En algunos casos, la persona es extremadamente inmadura, le da terror la intimidad emocional o sexual con adultos y no tiene la menor idea de como lograrla.  Quizás crean que los niños son más seguros y más “puros” emocional y sexualmente.  
Ninguna de estas circunstancias significa que estas personas no puedan distinguir entre lo que está bien y lo que está mal.  Después del hecho, si pueden desprenderse de sus racionalizaciones y de las defensas que no les permiten reconocer el daño que han hecho, sentirán un gran remordimiento por sus acciones.  Para otras personas, sus defensas están tan arraigadas que nunca pueden reconocer la verdad tan devastadora.   
A pesar de las razones, cada adulto que daña sexualmente a un niño tiene que rendir cuentas por el daño que ha causado.  Esto es cierto no solamente por el bien del niño que ha dañado (o el adulto en que el niño se ha convertido ) sino para proteger a otros niños que esta persona podría dañar en el futuro, quienes solamente estarán seguros cuando la persona puede superar la posibilidad de dañar a otros niños.  Por último, rendir cuentas es necesario para el bienestar de la misma persona, porque nunca es bueno que use o abuse sexualmente de un niño, y que no acepte lo que hizo y no encuentre una sanación real.

Los Niños y los Jóvenes que Usan o Abusan Sexualmente de Otros Niños 

Un gran porcentaje de todas las interacciones sexuales dañinas con niños son cometidas por otros niños y adolescentes.  Algunas investigaciones indican que es el 40 por ciento o más.  
La mayoría de los niños que usan o abusan sexualmente a otros niños están,  en parte reaccionando a sus propias experiencias de abuso físico, sexual o emocional.  También, como niños y jóvenes sin el conocimiento o capacidad cognitiva de los adultos, no pueden entender plenamente el impacto de lo que han experimentado, mucho menos lo que le han hecho a otro niño.  Algunos son demasiado jóvenes para entender plenamente la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal.  
Sin embargo, es importante enfatizar que aún cuando un niño mayor no entiende los efectos de sus acciones, el uso o abuso sexual de un niño y la traición de la confianza de ese niño puede tener un impacto profundo en la vida del niño.  
Si usted se pregunta cual conducta sexual en los niños es apropiada y cual es preocupante, recomendamos el folleto (la siguiente información solamente está disponible en inglés)  Understanding children’s sexual behaviors: What’s natural and healthy, por Dr. Toni Cavanagh Johnson. Son solamente 26 páginas, está escrito en un lenguaje sencillo para padres (y educadores, etc.) y es barato ($2.50). Lo puede ordenar aquí. Vea también (la siguiente información solamente está disponible en inglés), Do Children Sexually Abuse Other Children, una guía gratis disponible en línea escrita por (la siguiente información solamente está disponible en inglés) Stop It Now.


jueves, 28 de marzo de 2013

¿Qué es el abuso sexual infantil?


El abuso sexual se da cuando un adulto o un menor de mayor edad obliga a un niño a mantener contacto sexual. Para lograr su objetivo, el abusador puede emplear la fuerza física, un soborno, amenazas o aprovecharse de la ingenuidad de la criatura.




Se considera abuso sexual infantil por parte de un mayor u otro menor a los siguientes actos:

* Tocar los genitales de un niño
* Hacer que un menor acaricie los genitales
* El contacto con los genitales de un niño mediante la boca
* Acariciar al niño con los genitales
* Penetrar vaginal o analmente a un menor
* Mostrarle el pene o la vagina a un niño
* Poner en contacto al niño con pornografía
* Hacer participar a un menor de producciones pornográficas
¿Son comunes los casos de menores víctimas de abuso sexual?
Lamentablemente sí. Se da más frecuentemente de lo que las personas creen. Según las estadísticas, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones aseguran haber sido víctimas de abuso sexual durante la infancia.
¿Quiénes son potenciales abusadores?
Lo habitual es que los victimarios sean adultos o niños mayores que forman parte del entorno social del abusado. En ocho de cada diez casos denunciados, los niños aseguran conocer a abusador quien, por lo general, es una persona en la que confiaban.
¿Cómo me doy cuenta si mi hijo es víctima de abuso sexual?
La mayoría de los padres creen que sus hijos les contarán a ellos o a otro mayor en caso de que alguien los violentara sexualmente. Lamentablemente esto no siempre es así y se debe a que los abusadores suelen amenazar o convencer a los niños para que no cuenten lo sucedido. Por su parte, el menor puede sentirse responsable por haber sido abusado, creyendo inclusive que será castigado si es descubierta la verdad.
Sin embargo, si el niño decide contarlo lo hará de una manera muy confusa. Probablemente elija contárselo a un amigo, quien a su vez se lo relatará a sus padres. Sólo son capaces de hablar de lo sucedido aquellos niños a los que previamente se les ha hablado sobre el tema ya sea en su casa o en la escuela. Por lo antes expuesto, los padres deberán estar atentos a los cambios en el comportamiento de sus hijos.
¿Cuáles son los síntomas psicológicos?
* Manifiesto temor por parte del niño a una persona (inclusive el padre o la madre) o a permanecer en determinados lugares
* Reacciones anormales al ser indagado acerca de si fue tocado por alguien
* Alteraciones del comportamiento (como orinarse en la cama)
* Evitar realizar sus deposiciones
* Pesadillas frecuentes
* Protagonismo repentino de su genitalidad
¿Cuáles son los síntomas físicos?
* Secreciones no habituales en el ano o la vagina
* Manifestaciones de dolor en el ano o en los genitales
* Enrojecimiento o sangrado en la vagina o en el pene
* Surgimiento de enfermedades de transmisión sexual (chlamydia, gonorrea, etc…)
* Infecciones urinarias frecuentes (en las niñas)
* Embarazo

¿Qué debo hacer si mi hijo me cuenta que sufrió abuso sexual?

En primer término debés escuchar al niño con toda la seriedad que el caso amerita, sobre todo considerando que los niños suelen ignorar aquellas cuestiones que los hace sentir incómodos. Cuando un menor que denuncia el estar siendo abusado es ignorado por sus padres o éstos no le creen, no considerando el pedido de ayuda, es común que el niño no se arriesgue a mencionar nuevamente el problema. Esta situación pone en riesgo al niño de sufrir abusos reiterados durante meses o años.
Por ello, es crucial que le expliquen la importancia de hablar acerca de aquellos sentimientos incómodos. Escuchá con suma atención los motivos por los cuales no contó la situación antes y dejale totalmente en claro que, bajo ningún concepto, lo sucedido es su culpa. Demuéstrale todo tu amor, bríndale tranquilidad y asegúrate de que quede claro que vas a ayudarlo. Si la situación te enoja, esforzate para que tu hijo sepa que ese sentimiento, de ningún modo, está dirigido a él. Expresale tu reconocimiento a su valentía por habértelo contado y mostrale que comprendés su temor, sobre todo si fue abusado por un familiar o una persona cercana a la familia.
Un aspecto de vital importancia, una vez enterada del asunto, es que lleves a tu niño al pediatra. Este deberá revisarlo y descartar que existan lesiones de algún tipo o haya contraído alguna enfermedad. También te recomendamos que lleves al menor a una consulta con un psicólogo.

¿Debo realizar la denuncia en la policía?

Sí. Reportar el abuso ante las autoridades pertinentes ayudará al menor a sentirse protegido. Además, el acto de realizar la denuncia formalmente ante la ley dejará en claro al menor que fue una víctima y que debe contar su verdad sin avergonzarse de ello.

¿Cómo puedo prevenir el abuso sexual?

De acuerdo con lo aconsejado por la Academia Americana de Pediatría, es recomendable considerar los siguientes aspectos:
1) Diálogo: Explicale a tu pequeño qué es el abuso sexual. Si la escuela a la que asiste le da información sobre esto, conversa con él sobre lo que allí aprende.
2) Partes privadas: Enseñale las partes privadas del cuerpo y los respectivos nombres de esas partes. Comentale que su cuerpo le pertenece y enseñale a pedir auxilio ante una situación en la que se sienta violentado.
3) Poné atención: Prestá suma atención si tu niño desea comentarte algo y, más aún, si hacerlo le resulta difícil.
4) Entorno: Tomate tiempo para conocer a los adultos y a los niños que pasan mucho tiempo con tu hijo. Realizá visitas inesperadas en los lugares en lo que dejes a tu niño para que lo cuiden.

Mediante estos consejos y a través de la cercanía, la atención y la observación de tu hijo, podés evitar un problema que puede marcarlo para toda la vida.
¿Cómo hablar con los chicos sobre el tema?

Según Jill Starishevsky, fiscal neoyorquina especialista en casos de abuso infantil y crímenes sexuales y autora del libro “Mi cuerpo me pertenece”, el primer paso para resguardar la salud sexual de un niño es que los padres rompan con sus propios tabúes en torno a la sexualidad de sus niños y puedan de a poco hablar sobre el abuso sexual como una extensión del tema.
En su libro “Mi cuerpo me pertenece”, uno de los pocos libros que trata el tema del abuso sexual en un lenguaje adaptado para niños entre los 3 a 8 años de edad, Jill asegura que la primera herramienta para prevenir el abuso sexual es enseñarle a los niños desde temprana edad que su cuerpo es suyo. Y que nadie puede tocarlo, ni incomodarlo ni hablar sobre sus partes privadas.

Fuente: www.entremujeres.com