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viernes, 5 de febrero de 2016

16 señales de que tu hijo puede estar sufriendo abuso sexual

16 señales de que tu hijo puede estar sufriendo abuso sexual
De acuerdo con un estudio, aproximadamente 1.8 millones de niños han sido víctima de abuso sexual. Aquí te decimos cómo saber si tu hijo es víctima.
16 señales de que tu hijo puede estar sufriendo abuso sexual
La especialista en abuso sexual infantil Laura Landgraf explica en el el portal SerPadres.com cuáles son las señales que indican que tu hijo podría estar sufriendo abuso sexual. 

Aunque no hay un comportamiento definido ante el abuso sexual, ya que cada niño y contexto es diferente; existen ciertas conductas que son señales de alarma de que algo ocurre. A continuación te decimos cuáles son.

¿Cómo saber si mi hijo sufre de aabuso sexual?

Niños pequeños
Tiene pesadillas
Pinta dibujos siniestros
Representa o imita actos sexuales al jugar con sus juguetes
Desarrolla un miedo inexplicable a ciertas personas y lugares
Se niega a hablar acerca de un secreto que comparte con un adulto u otro niño
Nombra o apoda sus partes privadas
Muestra una regresión a comportamientos infantiles, como hacerse pipí en la cama
Muestra una alta dependencia y ansiedad
Cambia sus hábitos a la hora de comer o pierde el apetito.
Aunque no son frecuentes, también puede haber señales físicas como dolor, decoloración, sangrado o descargas/ secreciones no comunes de genitales, ano o boca, y sentir dolor al orinar.

SeñalesAbusoSexualiStock1Feb2
Foto: iStock

Adolescentes
Cortarse o hacerse daño a si mismo
Hablar del suicidio
Depresión o ansiedad
Escaparse de casa
Promiscuidad.
Abuso de drogas y/o alcohol
Falta de higiene personal

Si crees que tu hijo/a está siendo víctima de abuso sexual, acude inmediatamente a denunciarlo a las autoridades. Se trata de una situación extremadamente seria y necesitarás ayuda experta para afrontarla.

martes, 2 de febrero de 2016

Los abusos a menores, más en familia

El abuso de menores en centros y organizaciones juveniles sucede, pero en menor medida que en los entornos familiares. Ésta es la tesis que se desprende de un estudio realizado por el profesor David Finkelhor y su equipo de la Universidad de New Hampshire, en Estados Unidos, y que lleva por título 'Tasa de abuso en organizaciones que ayudan a la juventud'. La muestra arroja una cifra preocupante. Del total de encuestados, 13.052, 12.947 dijeron haberlo sufrido; 105 tuvieron la suerte de no conocerlo.
Sus observaciones se han publicado en la revista Archivos de Medicina Pediátrica y Adolescente. En entrevista con EL MUNDO, Finkelhor advierte: "Es importante que se prioricen ambas posibilidades, tanto el abuso en los hogares como en organizaciones juveniles. Lo que sucede es que es más difícil que las personas se centren en el abuso que sucede en el hogar, así que es algo que hay que recordar continuamente".
Entrenadores, profesionales de las guarderías, profesores... El abanico de profesionales que tienen contacto diario o semanal con un niño es grande. Y sostiene Finkelhor que estudios como el suyo, donde se combinan tres encuestas nacionales (en Estados Unidos) de población por teléfono, "puede ser una fuente de desarrollo de información sobre la epidemiología del abuso" en organizaciones juveniles.
Para evitarles problemas a los niños, la encuesta que ha realizado Finkhelhor a 13.052 niños y jóvenes hasta los 17 años evita mencionar la palabra abuso. Por ejemplo, les preguntaban si "alguien con quien ha crecido ha tocado sus partes íntimas o hizo que te tocaras tú", y también si "otro niño ha hecho algo sexual contigo" e incluso si "alguien hirió tus sentimientos escribiendo o diciendo algo sexual sobre tu cuerpo". En total, la encuesta buscaba saber si estos niños y adolescentes habían sufrido "abuso físico, sexual, agresión verbal o abandono". Otro objetivo importante era comparar los abusos entre miembros de organizaciones juveniles con la familia o personas desconocidas.
De todos los niños preguntados, un 0,8% estuvo expuesto a algún tipo de maltrato durante toda su vida y un 0,4% el año anterior. En cambio, la tasa de abuso perpetrada por alguien de la familia de la víctima sube hasta 11,4% durante toda su vida y al 5,9% durante el pasado año, el mismo que se obtiene cuando se pregunta a los jóvenes por personas que no son de la familia ni de la organización a la que ellos pertenecen. 
El 63,2% de de los abusos realizados por miembros de organizaciones fue verbal, y un 6,4% tomó forma de violencia sexual o asalto sexual. El abuso físico fue nombrado por un 34,6% de los niños que lo sufrieron y un 0,8% nombra la palabra negligencia.
"Nuestro análisis sugiere que el maltrato infantil y juvenil por parte de organizaciones dedicadas a su cuidado es un problema, pero no tanto como el maltrato en el seno familiar", apuntan.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El abusador elige un objeto de amor que va a destruir


La psicóloga Marcela Cozman ha tratado a víctimas y victimarios de abuso sexual en sus años de ejercicio profesional. Actualmente, aparte de sostener su propio consultorio, trabaja para el Estado en el centro de salud del barrio Limache.

¿Existen centros estatales de ayuda a las víctimas de abuso sexual?
En general se derivan a centros de salud, hospitales o centros privados. En la actualidad, puede decirse que las salitas de las diferentes zonas de la ciudad cuentan con psicólogos para atender este y otros tipos de casos.

¿Cómo se puede detectar a un niño que ha sido abusado?
Hay indicios que en general el niño expresa, porque desea que se enteren de lo que le está sucediendo. A pesar de eso, a veces la misma familia no quiere darse cuenta, porque las consecuencias pueden ser hasta su disolución. Luego, esos indicadores dependen de si el abuso fue reciente o no. Cuando es reciente, los chicos reaccionan igual a cualquier otro problema serio. Los síntomas son parecidos a reacciones post-traumáticas. Se denotan cambios de conducta, se ponen muy agresivos, tienen insomnio o están hipersensibilizados, no quieren que se los hable, que se los toque, tienen problemas de alimentación y de relación con los otros. Surgen problemas en la escuela porque están ausentes, dispersos, no quieren jugar y se aislan. Hay también rasgos físicos, como moretones y golpes, no necesariamente en zonas genitales.

¿Y el niño que es abusado desde hace mucho tiempo?
En estos casos pueden aparecer conductas de hiperadaptación. Los chicos que son abusados reiteradamente pueden presentar conductas de sumisión depresiva. También pueden tener preguntas o actividades sexuales que no tienen que ver con su edad. Por ejemplo, una masturbación compulsiva a los ocho años no es frecuente. También cuando las preguntas en torno al sexo son obsesivas o muestran signos de conocer ciertas cosas que son raras para los chicos de su edad... En general la curiosidad sexual surge en torno a los diez años. Antes está el pudor. No son signos definitivos, pero ahí debe estar la vigilancia del adulto.

¿Qué consecuencias tendrá la persona abusada en la adultez?
El otro día leía un artículo donde se decía que la secuela que deja el abuso sexual infantil en el adulto, es igual a un balazo a quemarropa en el aparato psíquico. Y es absolutamente así. Los adultos abusados en la infancia, en general muestran un aparto psíquico devastado. Y las víctimas llegan a adultos con los pedazos que han podido reunir para seguir viviendo. Y como adultos, tienen muchas dificultades para separarse de los padres, para encarar relaciones amorosas duraderas, no logran adquirir una vida sexual plena, etc. Como en general el abuso es ejercido por gente cercana, por alguien que en la mayoría de las veces la víctima tiene una relación afectuosa, a veces la víctima se identifica con el agresor.

¿Recibe muchos casos de adultos abusados en la infancia?
Como es tema tabú, muchas veces se niega, no se denuncia, ni se cuenta. Eso hace que parezca un hecho extraordinario, pero es mucho más frecuente de lo que se puede suponer. Por ejemplo, en la adolescencia hay muchos juegos sexuales, hay cosas relacionadas... Pero la dificultad es cuando estos juegos incluyen a chicos con mucha diferencia de edad. Quiero decir, no es lo mismo que dos niños de seis años se muestren los genitales entre sí, que cuando participa uno de doce años. Por eso es imprescindible la supervisión de los adultos. Los niños necesitan ser supervisados en sus reuniones con primos, amigos del barrio, incluso con sus hermanos. Luego, la educación sexual. Nos vemos obligados a advertir a los chicos acerca del cuidado del cuerpo. Es un bajón, pero es la única forma de prepararlos.

¿La familia prefiere no volver a tocar el tema?
En los casos que he tenido, en los que hay sospechas de abuso, los chicos en general no vienen más. Como son traídos por sus padres o sus familiares, y representan un problema complejo para la familia, no todos están dispuestos a resolverlo. Entonces directamente no los mandan más al psicólogo.

¿Y no es mejor olvidar el asunto?
El mejor pronóstico de recuperación de la víctima, es aquel donde los padres se han hecho cargo del asunto y lo defienden a rajatabla. Es como si el chico tuviera un accidente y los padres se hicieran cargo de su situación. Entonces, el trauma de un accidente grave va a estar presente, pero estuvieron los padres para ayudarlo y curarlo. Sin ese apoyo, el niño se queda sin nada, en total estado de abandonado.

¿Qué le excita de un niño a un abusador?
La sexualidad es plástica y puede tomar como objeto de deseo muchas cosas, personas, elementos. Pero, de todas las formas de la sexualidad que esto provoca, las únicas que son ilegales o que constituyen un delito, son las que se ejercen con niños o forzamientos. En general las situaciones con niños se dan en sujetos perversos, que deben elegir como objeto de amor algo que van a destruir. Allí radica su gozo sexual. No les parecen atractivos un niño o una niña, sino la destrucción, la humillación y el sometimiento que puede provocarle al objeto amado.

http://www.eltribuno.info/salta/123792-El-abusador-elige-un-objeto-de-amor-que-va-a-destruir.note.aspx

lunes, 15 de febrero de 2010

concientizar asobre este tipo de conducta.

El Lunes pasado tuve la oportunidad de ver un programa muy interesante en el show de Oprah en donde entrevistaron a cuatro depredadores sexuales masculinos de diferentes edades y en donde aprendí muchas cosas sobre la dinámica de trabajo de ellos que voy a utilizar para propósitos de este artículo tratando de concientizar a nuestra población sobre este tipo de conducta.

El propósito de Oprah, de la psicoterapista de estos depredadores y de ellos mismos fue el de hacer un programa informativo y educacional para la audiencia.

En todos y cada uno de los segmentos ellos expusieron acerca de sus vidas, si ellos mismos habían sido violados por algún familiar o conocido de la familia, cuantas víctimas habían tenido y de que edades habían sido sus víctimas.

Fueron cuatro ofensores sexuales que comentaron sobre esto, dos de ellos habían sido violados de jóvenes, uno de ellos repetidas veces por miembros de su familia o conocidos, el otro una sola vez, sin sentir nada, conllevando a una vida de adicción al alcohol, drogas y pornografía de mujeres jóvenes de dieciocho años o menores que “legalmente” se hacían pasar como si lo fueran.
Del grupo fueron dos los que comentaron no haber sido violados, pero sin embargo los dos llevaron una vida de negligencia por parte de sus padres con carencia de atención y cariño por parte de sus padres, incluso uno de ellos había sido abandonado por sus padres y se había criado en hogares putativos en donde utilizaban el castigo corporal para corregir su mala conducta.
Las víctimas de todos ellos fueron menores de edad entre los cinco a los diecisiete años de edad, fueron víctimas que confiaban en ellos, y en la que ellos de una manera u otra ejercían el control y la manipulación para lograr sus objetivos. Una de las víctimas, una niña de cinco años le llamaba a violador sexual: “abuelo”, porque aún sin serlo, los padres confiaron en él y dejaban a la niña bajo el cuidado de él  y su esposa (quien estaba enferma), el aprovecho esto para engañar a la niña y lograr sus objetivos.
El otro repetidamente toco inapropiadamente a su hija, una niñita de 12 años.
El tercero abusó de un familiar muy cercano suyo desde que la niña tenía cinco años hasta que cumplió diecisiete cuando tuvo el valor de finalmente confesar lo que le había estado ocurriendo durante el transcurso de todos esos años.
El cuarto buscaba víctimas adolescentes desde los doce a los catorce años y ejercía el mismo tipo de control en ellas.
Los cuatro concordaron en que los padres deben estar alertas a lo que les sucede a sus hijos, y de que cuando los niños deciden hablar y decir que alguien los ha estado tocando inapropiadamente o expresan algún tipo de cambio negativa en su conducta prestar atención a lo que están diciendo.
Entre sus víctimas se encuentran niños/niñas vulnerables, con baja autoestima, con poca confidencia en sí mismos, niños/niñas que son víctimas de negligencia o poca atención por parte de sus padres, niños/niñas que se sienten solos y no tienen a nadie a quien contarles sus problemas, de estos puntos débiles es de donde estos ofensores sexuales se aprovechan y no pierden la oportunidad de atraer a sus víctimas llenando falsamente todas estas expectativas, acercándose paulatinamente y “afectuosamente” a ellos hasta lograr sus bajos objetivos.

Como estos ofensores sexuales confesaron ellos no se acercan a niños/niñas emocionalmente saludables, que guardan una buena comunicación con sus padres, niños completamente confidentes de sí mismos, que tienen una buena auto estima personal, porque estos ofensores saben que con ellos tendrían que trabajar un poco más corriendo el alto riesgo de que estos niños/niñas hablen y les cuenten a sus padres o estos mismos descubran lo que les está pasando a sus hijos.
Ellos añadieron que depredadores sexuales no están al acecho de sus víctimas detrás de los arbustos, ellos lucen y actúan como cualquier otra persona normal, pueden ser tíos, primos, sobrinos, padres, padrastros, novios que tienen tendencia a abusar sexualmente de las personas.

Estos ofensores sexuales reportaron el estar al tanto que no solo es el hecho de violar o de molestar sexualmente a estas víctimas, pero es el dolor y el sufrimiento que causan en sus víctimas de por vida. Uno de ellos mencionó que el dolor que le había causado a su víctima es irreparable, porqué a pesar de que su familiar lo había perdonado y él había formado parte de su terapia, a pesar de que esta persona estaba físicamente aquí, el daño causado es irreversible. El mató a la persona que su víctima pudo haber sido.
Mi experiencia trabajando en este campo me hace decir que son pocas las víctimas que trabajan arduamente en el proceso de su recuperación y llegan a ser individuos respetables de su comunidad, La gran mayoría de ellas viven una vida atemorizada, llena de inseguridades, no toman riesgos propios, no pueden dormir, sus hábitos alimenticios no son los más saludables, constantemente son diagnosticadas con desórdenes alimenticios, y otros tipos de trastornos psicológicos que afectan tremendamente su manera de vivir.
Esto es lo que comúnmente nuestras terapistas lo conocen como “Post Traumatic Stress Disorder, PTSD” – trastorno por estrés postraumático, me arriesgaría a decir que muchas de estas víctimas de no seguir un tratamiento psicológico adecuado no llegan a vivir una vida plena emocionalmente saludable.

Esto es parte de los servicios que ofrecemos aquí en el Concilio de Rappahannock Contra el Abuso Sexual, RCASA por sus siglas en inglés (Rappahannock Council Against Sexual Assault).
Si usted o uno de sus familiares o alguna persona a la que usted desee ayudar necesitan obtener más información sobre nuestra terapias relacionadas al Trauma o trastorno por estrés postraumático, por favor llamen a nuestra línea de ayuda al 540-371-1666 y pidan hablar con alguien en español si lo desean.
Estamos interesados en prestar nuestra ayuda para una salud emocional saludable.
Todas nuestras conversaciones son confidenciales.
Hasta la próxima, no sin antes decir que tratemos de mantener la línea de comunicación abierta con nuestros hijos, brindándoles cariño y comprensión, hagamos de ellos personas confidentes para mantener  estos ofensores sexuales lejos de ellos. No olvidemos que nuestros hijos son nuestro mejor tesoro.
Giovanna “G” Carney, Respondiendo a Crisis Hotline: (540) 371-1666 Office: (540) 371-6771 Fax: (540) 371-9803 http://www.rcasa.org/

sábado, 12 de diciembre de 2009

¿Cómo le hacen los abusadores para no ser descubiertos?


Usa la confianza que el niño tiene en el para asegurar su silencio.
Se ganan la amistad del niño y buscan convertirse en alguien “especial”.
Le hacen creer al niño que solo le hacen “esas cosas” por que los quieren.
Cuando los niños tratan de resistirse les dicen que nadie les va a creer, incluso les hacen creer que todo ha sido culpa del niño y lo van a castigar.
De esta manera el abusador puede seguir abusando sin preocuparse de ser descubierto, pues cuenta con que el niño NO PUEDE defenderse. La prevención incluye enseñar a nuestros niños a que les vamos a creer, que son importantes para nosotros y que no hay nada que ellos puedan hacer que hagan que dejemos de amarlos. La prevención tiene que darle PODER a los niños.
¿Por donde empezar? Pues por hacer conciencia de que una de cada tres niñas y uno de cada seis niños tienen algún tipo de contacto sexual con un adulto antes de cumplir los 18 años.
Los abusadores cuentan con el silencio de los niños o que en el peor de los casos que nosotros no les creamos a los niños que han sido abusados. Un niño seguro de si mismo, extrovertido y que cuenta con un amor adecuado y cariño de sus padres, será mas difícil que acceda a guardar un secreto. Como dice el dicho “mas vale prevenir…”, así que te presentamos las tres estrategias mas importantes para proporcionar a tu hijo lo que necesita para evitar una situación de abuso. En cada estrategia, te proponemos unas actividades… hay muchas mas, pero si haces estas, es un excelente comienzo. Si deseas mas herramientas o conocer que mas puedes hacer por tu niño o que te ayudemos a encontrar las palabras adecuadas para ti, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.
Entonces hay tras estrategias importantes para proteger a nuestros niños:
Hablar del Abuso Sexual Infantil.
Proporcionar una educación sexual de acuerdo a su edad.
Enseñarles el autocuidado del cuerpo a niños y niñas.
¿Como? De la misma manera en que enseñamos a los niños a cruzar la calle fijándose, pues de otro modo podrían atropellarlo, pero esto de ninguna manera implica que aterroricemos al niños con imagenes de sangre o de niños atropellados.
Todo el cuerpo tiene nombre. Pene, vagina, testículos, vulva, clítoris... igual que el brazo la cabeza los ojos y la nariz.
Es importante que también hables de la diferencia entre las partes públicas y las privadas. Por ejemplo. Los niños se dan cuenta que todas las personas vamos al baño, y que vamos solos y en la mayoría de las casas hay una puerta que nos da privacidad. Podríamos decirle: ¿Te has fijado que hacer del baño es un asunto privado?, ¿no hacemos a media calle, verdad?, es por que es privado. Tu cuerpo también tiene partes privadas, por ejemplo tu pene/vagina, es privada. ¿te fijas como la ropa cubre estas partes en todas las personas? y continuar una conversación de este tipo.
Ayudar también a hablar de las caricias que son cómodas y las que nos hacen sentir incomodos. La necesidad de cuidar nuestro cuerpo mediante el alimento, la higiene que nos hace sentir bien.
Jugar algunos juegos que permitan al niño reafirmar estas ideas son solo algunos de los puntos principales, pero hay que tener constancia. Hacerle saber a nuestros niños que son amados y que si alguien les hace daño o trata de tocar sus partes privadas o enseñarles las suyas, nos cuenten.
También ayuda el fomentar la comunicación y el trato respetuoso con el niño que le permita tener confianza en sus sentimientos.

viernes, 9 de octubre de 2009

EL TEMOR A NO QUE NO LE CREYERAN


La madre de Sara descubrió que su hija estaba siendo ultrajada sexualmente por su padre cuando, de forma accidental, lo sorprendió abusando de ella en su dormitorio. La madre tomó varias medidas para que el abuso no continuara y para que el agresor saliera de la casa.


Pero al hablar con Sara lo primero que preguntó fue: ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Siguieron otras preguntas, pero al referirse a esto Sara dice, con mucha tristeza y angustia, que ella siente que nunca debió hablar, que “era mejor cuando nadie más lo sabía”, porque antes no la culpaban, no se sentía acusada y sobre todo sentía que no le creían.Estos elementos inciden para que el silencio que guardan las niñas, niños y adolescentes que viven o han vivido abuso sexual se mantenga, por meses, por años y a veces para toda la vida. Y pueden llevar a una niña, niño o adolescente a retractarse, para negar el abuso.

El abuso sexual, siendo uno de los más grandes horrores que viven la niñez y la adolescencia, también es reconocido como “el secreto mejor guardado”; por qué ocultar una realidad tan dolorosa y que conlleva secuelas tan severas para las personas que lo viven y para su familia.


Según diversos estudios, el ocultamiento del abuso sexual se mantiene fundamentalmente a partir de dos factores, en este artículo me referiré solamente al primero de ellos: El poder que el ofensor sexual mantiene sobre la niña, niño o adolescente.Los mitos que históricamente se han construido en la sociedad y que son sostenidos como verdades por el sistema social.El poder de dominio que el ofensor sexual ejerce sobre niñas, niños y adolescentes se manifiesta en que los hombres desde temprana edad asumen que son dueños del poder y que las mujeres, niñas, niños y adolescentes son seres de segunda categoría a los que él puede y debe mantener sometidas/os y controladas/os.De tal manera que el agresor va a construir el silencio de su víctima sobre el abuso, desde el inicio del mismo. Para ello, podrá utilizar el acercamiento, afecto y confianza, en la que se identifica ante la persona que abusa como su protector, cuidador o bien seductor. Utilizará expresiones de control que le permiten asegurar el silencio. Algunas expresiones del agresor pueden ser:“Esto no debe saberlo nadie, porque mami se va a poner celosa porque no juego así con ella”.“Este es un secreto de nosotros dos, si se dan cuenta te pueden regañar porque van a pensar mal de vos”.


En este sentido, es necesario agregar el factor afectivo, que es aprovechado por el agresor, ya que la manipulación ha sido posible a partir de la tergiversación que él hace de los sentimientos, de ahí que el silencio también es impuesto en nombre del amor.Este control puede ser a través de gestos, miradas, acciones directas o indirectas (la compra de regalos, las atenciones o prohibiciones excesivas para él o ella), que estarán en todo momento minando la fortaleza, confianza y seguridad de la niña/o o adolescente, limitando así sus posibilidades de buscar apoyo.


El tiempo es un elemento que va a sustentar este silencio, ya que en la medida que este transcurra, la niña/o se siente más atrapada/o en el secreto que ahora comparte con su agresor, y por lo tanto se verá más limitada/o de buscar apoyo; viviendo una situación en la que siendo la víctima, a su vez el agresor la hace sentir su principal cómplice.De tal manera que el silencio es uno de los factores traumáticos que lleva a niñas, niños y adolescentes a continuar atrapadas/os en la condición de abuso que viven o han vivido; ya que aunque el abuso termine, las víctimas optan por guardar silencio, lo que conlleva una carga de autoculpabilización, vergüenza y temor que genera diversos síntomas en ellas y ellos.Los elementos hasta aquí expuestos van a incidir para que una vez revelado el abuso sexual, no le crean a la niña o adolescente. Considerando que:Mienten sobre el abuso.Inventan porque tienen una mente muy fértil.
Han sido quienes sedujeron a su abusador.
Les ha gustado la experiencia vivida y por eso lo callaban.Sara ya tiene 25 años, aunque ha iniciado su proceso personal para superar las secuelas del abuso, se refiere de esta forma a la situación que vivió cuando el abuso fue revelado a la madre:“Siento que el daño que me provocó el abuso sexual no sólo llevó a que mi madre dudara de mí, sino a que yo misma me desvalorizara y no creyera en mí. Ahora puedo decir que para la niña que yo era en aquellos momentos, era muy importante no solo que mi madre, sino todas las personas creyeran en mí. Ahora sé que la principal razón por la que no podía decir lo que me ocurría era por el temor a que no me creyeran”.


*Psicólogahablemosde.abusosexual@gmail

domingo, 20 de septiembre de 2009

REACCIONES DE LA FAMILIA, ANTE EL DESCUBRIMIENTO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL.



Cuando el abuso sexual sale a la luz, los miembros de las familias suelen negar o no creen lo que está sucediendo, sobre todo cuando el agresor es un miembro de la familia.
Cuando el agresor no es de la familia, la reacción es muy diferente; la familia actúa inmediatamente y expresan su repulsión ante el hecho.

Lamentablemente la mayoría de los casos de abuso son producidos por los miembros de la familia, por lo tanto la familia trata de negarlo para protegerse o no asumir las consecuencias.

Varios autores identifican 4 tipos de negación, las cuales pueden presentarse en forma independiente o simultánea en las familias:Negación de los hechosSe niega la ocurrencia del abuso, ya sea por el agresor, la familia o la misma víctima.

La víctima puede negar el abuso por temor a las consecuencias.Este tipo de negación es más difícil de enfrentar en especial cuando todos los miembros de la familia niegan colectivamente los hechos y corroboran una historia alternativa.

Negación de la concienciaEl agresor y la familia aceptan la ocurrencia del abuso pero niegan la conciencia del hecho. Por ejemplo, puede afirmar que “estaba borracho”.


En el caso de la víctima puede negarlo diciendo que “no está seguro si pasó en verdad porque estaba dormida y no sabe si estaba soñando”.Negación de la responsabilidad.

El agresor y la familia aceptan el abuso, aceptan que fue consciente pero se le quita la responsabilidad al agresor. Por ejemplo, el agresor puede decir que es culpa de la esposa “por no tener relaciones sexuales con él”, o que es culpa de la víctima porque “lo seducía o le hacía preguntas sexuales”.

Negación del impacto:

El agresor y la familia aceptan el abuso, aceptan que fue consciente, aceptan que el agresor es el responsable, pero minimizan el impacto o efecto del abuso. Por ejemplo, el agresor puede decir que “no fue grave”, “fue solo una vez”, “el niño/niña es muy joven y no se acordará en el futuro”, etc.


Escrito por Luis Aveiga Cinthia Escandón basado en "Todo lo que todos y todas debemos saber sobre el abuso sexual infantil

miércoles, 19 de agosto de 2009

ABUSO SEXUAL INFANTIL


La creciente conciencia social sobre este tema ha registrado un aumento significativo de los trabajos de investigación. Sin embargo, la incidencia de casos que no son revelados se estima que es mucho mayor que la de los que salen a la luz. El niño, muchas veces, tiene miedo de contar lo ocurrido, sobre todo si el abusador es una persona cercana a él. Además los procedimientos legales para validar el episodio son difíciles y complejos y eso hace que los adultos desestimen con mucha frecuencia hacer algún tipo de denuncia con lo cual, se sigue escondiendo una realidad que tiene a los menores como tristes y calladas víctimas.

El papel de los padres (en los casos en que existen vínculos saludables) es fundamental en la recuperación del menor por lo que es muy importante la orientación que les vamos a dar. En ocasiones es necesaria la atención psicológica de los progenitores, ya que pueden sentirse culpables de no haber protegido suficientemente a su hijo, o les resulta inexplicable que estos hechos puedan suceder, invistiéndolos de una gran carga de dramatismo que dificulta al niño o la niña superar los hechos. Tenemos que orientar a los padres sin alarmar y ayudándoles a entender lo ocurrido y a no sentirse responsables de lo ocurrido.

La mejor manera de evitar los abusos sexuales es a través de una buena comunicación con los hijos y con una adecuada educación sexual. Bien es verdad que cualquier niño puede sufrir abusos sexuales, pero también es cierto, que si existe una buena comunicación con sus padres, el niño podrá contarlo antes. Si además, el niño ha tenido una educación sexual, en la que se contempla y se promueve el respeto a los demás, las habilidades para defenderse de un agresor se van a multiplicar. Contemplar la sexualidad como una comunicación privilegiada con los demás, como una forma de expresar amor, lejos de planteamientos machistas de dominación es sin duda un buen antídoto para evitar la violencia sexual. No debemos olvidar que estas medidas también contribuyen a la prevención de los abusadores. En palabras del Profesor Eli Coleman, fundador de la IATSO (International Association for the Treatment of Sexual Offenders) la ausencia de vínculos familiares positivos aparece en muchos abusadores. Si contribuimos a favorecer ese vínculo y promovemos una educación sexual no sexista que favorezca la empatía, en alguna medida estamos evitando futuros abusos. No es casual que Suecia que desde los años 30 viene desarrollando programas de educación sexual .

Por otro lado el gran reto que tenemos es informar sin alarmar, actuar como profesionales responsables, alejándonos del tono morboso que desafortunadamente utilizan algunos medios de comunicación.
LOS ABUSADORES


No todos los agresores tienen el mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado de agresividad. Así, según el grado de violencia con el que se lleva a cabo el delito, diversos autores han clasificado a los agresores en:

a) No violentos.


Emplean la persuasión, engaño o presión para someter a la víctima, basándose en su relación de autoridad y poder (adulto, padre, maestro).

Éstos a su vez, se subdividen en otros dos grupos en función de la exclusividad de su preferencia sexual:

- Pedófilos exclusivos: preferencia sexual exclusiva hacia los niños. Estos adultos experimentan satisfacción en contacto con los niños y les son insatisfactorias o rechazan las relaciones sexuales con otros adultos. Aunque se les ha descrito como personas inmaduras, son capaces de adoptar pautas de comportamiento adulto perfectamente adaptadas.

- Pedófilos oportunistas: Mantienen actividad sexual con adultos y en determinadas circunstancias abusan sexualmente de los niños. Manifiestan no tener predilección por los niños, tienden a racionalizar los abusos atribuyéndolos a las circunstancias en que se produjeron. A diferencia de los pedófilos exclusivos, interactúan con los niños como si éstos fueran mayores. La baja autoestima en la esfera sexual, el alcohol y otras drogas, las desavenencias conyugales, el hacinamiento y la vida desordenada son algunas de las circunstancias presentes en este tipo de abusos. Este subgrupo recoge al mayor número de agresores. En nuestro servicio la mayoría de abusadores son personas consideradas “normales” por sus vecinos y familia.

b) Violentos.

Los que emplean el asalto o la violencia para someter a las víctimas. Son más responsables de lesiones y muertes. Tienen graves características de personalidad psicopática con antecedentes de conducta antisocial. La motivación para el abuso es sexual y violenta al mismo tiempo. Su patrón de conducta obedece a la búsqueda de sensaciones y a su propia satisfacción. Este grupo es mucho menos numeroso y evidentemente mucho más peligroso que el anterior.


RELACIÓN DE LOS AGRESORES CON LOS NIÑOS

Buena parte de los estudios consultados afirma que la gran mayoría de los agresores conoce a los niños, sólo un 15% de los abusos son realizados por desconocidos de la víctima. Además señalan que buena parte de esos abusos son cometidos en el propio hogar de la víctima por familiares próximos. En nuestro servicio podemos decir que efectivamente la gran mayoría son conocidos por los niños y muchos de ellos miembros de la familia.


La edad de los agresores oscila desde los adolescentes a los ancianos, siendo este último el estereotipo social. La referencia al viejo verde es frecuente, quizá el anciano tiene menos habilidades para mantener oculta su acción y puede que inspire menos temor y por eso recibe mayores acusaciones, sin embargo el anciano no es el prototipo del abusador. En nuestro servicio hemos podido ver a chicos adolescentes y a hombres mayores, pero la mayoría esta en una franja de edad de 20 a 50 años.

viernes, 10 de julio de 2009

¿EL ABUSADOR ESTÁ EN LA FAMILIA?


El abuso sexual es una realidad escondida en la vida de muchos hombres y mujeres.
Estas personas no pudieron buscar ayuda durante su infancia o adolescencia y ahora en su adultez el problema se manifiesta en otros aspectos de su vida. A partir de ese momento comienza su lucha por seguir negando lo que vivió, por superar el silencio causado por la vergüenza y la culpa.

Usualmente, el abuso sucedió en el ámbito familiar: fueron los padres, padrastros, cuñados, tíos, abuelos, hermanos mayores o un amigo de la familia. Esto produce una grave confusión porque se comete en el ámbito de la "querida familia". Aunque es un delito, la víctima se calla por temor, culpa, amenazas, vergüenza o porque cree que no le van a creer.

El abusador doblega y descalifica el discernimiento de la víctima, acompañando su acto de violencia con comandos verbales: "esto lo hago por tu propio bien; a ti te gusta; tú me provocaste; no te van a creer a ti", etcétera.


Para el abusador, la víctima es "una cosa" que le sirve para satisfacer su deseo sexual, y se aprovecha de la proximidad. Escondido detrás de un comportamiento violento, hay una personalidad débil e insegura, que no se siente capaz de competir en términos igualitarios con un adulto como él.

Las consecuencias del abuso sexual van mucho más allá del entorno familiar y llegan hasta la vida adulta. Estas son la depresión, la ansiedad, la desconfianza, la baja autoestima y el síndrome de rechazo.

A aquellos que han sido víctimas de este tipo de abuso, les pido que entiendan y acepten que no son culpables. Han sido víctimas por partida doble en un acto de violencia y traición por quienes debieron haberlos querido y protegido, y además, por aquellos que debieron haberles creído.

No importa cuánto tiempo haya pasado; el secreto mantiene el miedo, la inseguridad y el dolor, así como la sensación de ser víctima por siempre de esa situación.

Si no tiene la oportunidad de recibir ayuda profesional, le propongo algunas herramientas de ayuda:

1.- Tenga su cuaderno "secreto"; escriba todo lo que usted siente, lo que quisiera haber dicho y cómo le gustaría enfrentarse a su agresor. Escriba de tantas formas como lo vaya sintiendo.

2.- Escoja una silla, siente de forma imaginaria en el banquillo de los acusados a su agresor, exprese verbalmente todo lo que le tengan que decir; no se guarde nada.

3.- Infórmese sobre adultos abusados sexualmente durante su infancia y las posteriores consecuencias en su vida. Vaya a la biblioteca de su ciudad, busque en internet, compre libros. Estas lecturas ayudaran a entender su presente.

4.- Averigüe qué niños de su familia han estado o están cerca de él y ayúdelos porque han vivido o están viviendo la misma agresión sexual.

Después de este proceso, le aseguro que usted sentirá un gran alivio y habrá ayudado a otras personas.