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viernes, 6 de septiembre de 2013

Un abuso es un abuso.

Un abuso es un abuso
REPÚBLICA DOMINICANA.


Cuando oímos del abuso sexual infantil  se viene a la mente, casi de forma automática, una niña abusada y agredida por un hombre adulto, y cuando se admite la existencia del abuso a los niños varones, entonces solo se nos ocurre pensar en el acto coercitivo de un hombre adulto. Se visualiza a las mujeres solo como víctimas del abuso, algo que resulta lógico, por la alta frecuencia y la impunidad con que suceden casos de abuso sexual a niñas o menores en nuestra sociedad. Sin embargo, en este contexto caribeño en el que se incentiva y estimula al sexo masculino a aspirar y ejercer el oficio de macho, son muchos los hombres ya adultos que en la intimidad de sus consciencias, o en la confesión a un amigo o a un terapeuta, cuentan que fueron iniciados, a edades muy tempranas, por una mujer, en eso que ellos consideran el oficio de amar.

Se escuchan narraciones gozosas de aquel encuentro con la sexualidad adulta que les llegó de bruces y de la mano de una adulta que si sabía lo que hacía, y que ejerció su poder sobre un menor para adentrarlo a territorios para los que, ni biológica ni mentalmente, estaban preparados. El hombre adulto que recuerda ese suceso traumático, lo asume como el inicio precoz de una carrera gloriosa y no como lo que es, más allá del disfraz de aceptación social del que disfruta. No se les ocurre ni pensar que fueron niños abusados.

Se escuchan narraciones gozosas de aquel encuentro con la sexualidad adulta que les llegó de bruces y de la mano de una adulta que si sabía lo que hacía.

En términos clínicos, el abuso sexual infantil ocurre como parte de un proceso en el que una persona, al menos tres años mayor, ejerce poder sobre un niño o niña menor de 14 años, de manera asimétrica, mediante manipulación psicológica, chantaje, engaño, fuerza o basándose en un vínculo de dependencia.

El Unicef señala al respecto que el abuso sexual a niños, niñas y adolescentes es un tipo de maltrato que se da en todas  las sociedades, culturas y niveles educativos, económicos y sociales. El maltrato infantil —físico, psicológico o abuso sexual— es toda acción u omisión que produzca o pueda producir un daño que amenace o altere el desarrollo normal de niños, niñas o de adolescentes, y es considerado una grave vulneración de sus derechos.

Sufrir la destrucción de la inocencia que supone ser abusado sexualmente, es un cataclismo en cualquiera de los sexos, femenino o masculino. La memoria del adulto trastoca un recuerdo que fue, la mayoría de las veces, desagradable e incomprensible. Este hecho abrupto deja sus huellas en el psiquismo y se impregna en nuestro comportamiento, en nuestro modo de vida, en la forma en que vamos a vivir la sexualidad cuando ya somos adultos. En algunos casos, constatados clínicamente o conocidos por la confesión de hombres dominicanos, ese acto único o recurrente de sostener relaciones sexuales con una mujer o muchacha adulta, les ha marcado el ámbito de su sexualidad. Cierto desasosiego alrededor del sexo, morbosidad exacerbada, la erotización de todos los vínculos con el sexo femenino y a veces la compulsividad adictiva descontrolada y destructiva (que acarrea prácticas que ponen en riesgo su salud y la de sus parejas, o suponen gastos exagerados en prostitución y pornografía), suelen ser las secuelas postraumáticas de un hecho que les desconcertó o les asustó.

Si bien es cierto que el despertar a la sexualidad en nuestra cultura es cada vez más precoz, y las cifras de embarazos no deseados en menores es un dato que así lo ilustra, no cabe duda que no es lo mismo llegar al descubrimiento y desarrollo de la sexualidad a través de la exploración y la curiosidad lúdica de dos personas de edades semejantes, que llegar a ella como consecuencia del abuso de un adulto, que le otorga a la experiencia un aire de transgresión, suciedad y culpabilidad que se desprende del ejercicio desmedido y abusivo del poder del adulto sobre el menor.

Sería interesante intentar medir la frecuencia con la que esta situación se produce en la vida de los infantes varones dominicanos. Hay historias de niñeras, primas, amigas de la familia, vecinas, que han marcado la vida de niños que vivieron aquella experiencia  entre el espanto y la sorpresa.  Ellas asumen, muchas veces, que han sido las iniciadoras de una carrera hacia la construcción de la identidad del macho dominicano, que tan orondamente exhibe nuestra cultura. Sin embargo, se trata de un comportamiento pernicioso y delictivo sobre el cual es necesario crear consciencia y tomar medidas.

A veces, detrás de ese macho desinhibido y enamoradizo, que dice y presume de ver en cada mujer la posibilidad de una copula, puede que haya un niño herido en su inocencia, que no logra sentirse del todo a gusto con su sexualidad, que la vive con ese sabor a pecado y a cosa insana. Y aunque las estadísticas y estudios de casos muchas veces los dejan fuera, y la permisividad social lo ampara y reviste de un aire de logro o triunfo, lo cierto es que un abuso siempre es un abuso, venga de quien venga y lo padezca quien lo padezca.

miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Alguien que amas tiene personalidad limítrofe?

¿Tratas de evitar discusiones horribles con argumentos confusos ocultando tus sentimientos y pensamientos?
¿Estás siendo acusado de cosas que nunca hiciste o dijiste?
¿Tienes la impresión que siempre estás caminando sobre cascarones de huevo?, ¿qué todo lo que digas o hagas será usado en tu contra?
Es difícil aun para los especialistas diagnosticar la personalidad limítrofe. Pero las personas que viven o aman a alguien que la padece experimentan sentimientos y sensaciones similares.
·         Me siento como que estoy caminando sobre cáscaras de huevo. No importa lo que diga o haga, ella(él) lo retuerce y lo utiliza contra mí.
·         Me culpa y me critica por todo lo que va mal, incluso cuando no tiene sentido.
·         Me siento como que estoy en una montaña rusa emocional. ¿Cuando llego a casa, seré saludado en la puerta por la persona de quien me enamoré? ¿O será el tirano rabioso que la(lo) controla?
·         Él(ella) me ve totalmente bueno(a) o totalmente malo(a) y nunca me ubica en un punto intermedio. Y cuando me percibe de una manera, no puede recordar haber sentido ninguna otra cosa por mí.
·         Me siento manipulada(o), controlada(o) e incluso engañada(o).
·         Tengo miedo de pedir lo que necesito en nuestra relación. Cuando lo hago, ella(él) me dice que soy demasiado exigente o que mis necesidades no son apropiadas o no son importantes.
·         Me encuentro ocultando lo que pienso y siento porque simplemente no vale la escena que sigue cuando soy honesto(a).
·         Se ha vuelto tan automático que la paso mal tratando de averiguar lo que realmente siento.
·         Él(ella) me acusa de hacer las cosas que no he hecho nunca o nunca he dicho. Me siento tentada(o) a grabar nuestras conversaciones y reproducirlas frente a ella(él).
·         Ella(él) está constantemente sofocándome. Pero tan pronto como tratar de irme, ella(é) actúa amorosa(o), promete que cambiará y suplica por que me quede. O bien, ella(él) me amenaza.
·         Trato de hacer lo que ella(él) quiere. Pero justo cuando creo que entendí las reglas, ella(él) las cambia.

Si varias de estas afirmaciones te resultan familiares, tenemos buenas noticias para ti. No estás loco(a). No todo es tu culpa. No estás solo. Esto sucede porque alguien a quien amas o por quien te interesas tiene desorden limítrofe de la personalidad. Si la persona que te interesa realmente quiere ayuda, hay tratamientos disponibles que pueden ofrecer esperanza. Y aun si no cambia su comportamiento, hay pasos que puedes seguir para retomar el control de tu vida. 


jueves, 14 de marzo de 2013

INCIDENCIA DE LA VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LA INFANCIA



El abuso sexual infantil es una de las formas más graves de violencia contra la infancia y conlleva efectos devastadores en la vida de los niños y las niñas que lo sufren. Sin embargo, estas prácticas, que se han presentado siempre en la historia de la humanidad, sólo han empezado a considerarse como un problema que transgrede las normas sociales cuando -por un lado- se ha reconocido su impacto y las consecuencias negativas que tienen en la vida y el desarrollo de los niños o niñas víctimas y -por otro lado- se ha reconocido al niño como sujeto de derechos.

El abuso sexual infantil implica la transgresión de los límites íntimos y personales del niño o la niña. Supone la imposición de comportamientos de contenido sexual por parte de una persona (un adulto u otro menor de edad) hacia un niño o una niña, realizado en un contexto de desigualdad o asimetría de poder, habitualmente a través del engaño, la fuerza, la mentira o la manipulación.

El abuso sexual infantil puede incluir contacto sexual, aunque también actividades sin contacto directo como el exhibicionismo, la exposición de niños o niñas a material pornográfico, el grooming o la utilización o manipulación de niños o niñas para la producción de material visual de contenido sexual.


Cualquier forma de violencia sexual contra los niños y las niñas es un problema social que tiene consecuencias en su vida, en su entorno y en todos y cada uno de los contextos en los que el niño o la niña víctima se desarrolla. De ahí que los ámbitos para la intervención en la protección de los niños y las niñas contra este tipo de violencia incluyan, desde la familia y su entorno social, a los ámbitos educativo, sanitario y policial, así como el legislativo y de políticas públicas.


INCIDENCIA DE LA VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LA INFANCIA

En el mundo

La mayoría de estudios sobre el abuso sexual infantil coinciden que, en su mayoría, las víctimas son niñas. Finkelhor señala en 2005 que el porcentaje se sitúa entre el 78 y el 89%1. En España, según un estudio de Félix López de 1994, un 23% de niñas y un 15% de niños menores de 17 años, han sufrido un caso de abuso sexual; y de éstos, un 60% no han recibido nunca ningún tipo de ayuda en España.
Por otro lado, el Estudio de Naciones Unidas sobre violencia contra la infancia, de 2006, menciona que una revisión de encuestas epidemiológicas de 21 países, principalmente países de ingreso alto y medio, halló que por lo menos el 7% de las mujeres (variando hasta 36%) y el 3% de los hombres (variando hasta 29%) afirmaron haber sido víctimas de violencia sexual durante su infancia. Según estos estudios, entre el 14% y el 56% del abuso sexual de niñas y hasta el 25% del abuso sexual de niños fue perpetrado por parientes, padrastros o madrastras.
1 Emily M. Douglas and David Finkelhor. Childhood sexual abuse fact sheet. Crimes against Children Research Center
May 2005. http://www.unh.edu/ccrc/factsheet/pdf/CSA-FS20.pdf


DATOS Y ESTIMACIONES

Abuso y explotación sexual

• En todo el mundo, una de cada cinco mujeres y uno de cada 10 hombres afirman haber sufrido abusos sexuales en su infancia. 
• Estos niños y niñas tienen mayores probabilidades de verse implicados en otras formas de abuso en su vida futura. Imágenes de abuso a través de Internet y las nuevas tecnologías
• El abuso a niños, niñas y adolescentes a través de Internet es cada vez mayor.
• Algunas formas de abuso online: ciberacoso, grooming, imágenes de abuso sexual
infantil, sexting.
• INTERPOL tiene en su base de datos más de 550.000 imágenes descargadas de internet de niños y niñas víctimas de abuso sexual a partir de la cuales se han identificado 1.453 víctimas.

 Datos citados en la ponencia de la Guardia Civil, en el seminario Infancia sin violencia, Madrid, 2012).  La BIT es la unidad policial destinada a responder a los retos que plantean las nuevas formas de delincuencia en el entorno de las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC), Para más información http://www.policia.es/bit/ index.htm 4 OMS, Violencia contra la Mujer, 2010.





viernes, 11 de mayo de 2012

ESTUDIO COMPARATIVO DE LOS FACTORES PSICOLÓGICOS ENTRE VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL DENUNCIANTES Y NO DENUNCIANTES


El abuso sexual es una problemática que va en aumento, las estadísticas muestran que en el mundo 223 Millones de infantes (68% de ellos niñas) sufrieron abuso sexual en 2008, reportó el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) afirma esto ya que existen cada vez más denuncias sobre estos hechos, sin embargo, preocupa el que el índice de casos parece ser aún mayor, pero la cifra no puede estimarse ya que existen muchas víctimas que no se atreven a denunciar. Las víctimas, en su mayoría son abusadas por personas conocidas, y muchas veces pertenecientes a su núcleo familiar lo que dificulta el que exista una denuncia del hecho, por la ambivalencia emocional que se presenta entre la víctima y el victimario.

En función de aportar elementos que ayuden a comprender dicha situación, esta investigación se plantea, comparar que factores psicológicos favorecen la denuncia así como los que interfieren en la omisión de la misma, con la finalidad de reconocer las predeterminantes psicológicas para la toma de decisiones en las víctimas de la denuncia y de la no denuncia. Para aproximarse a esta problemática se propone un estudio cualitativo, transversal, de una muestra no probabilística de tipo intencional de mujeres voluntarias víctimas de delitos sexuales, a las que se les propondrá que nos narren las razones por las cuales han denunciado o por qué han omitido la denuncia, con la finalidad ofrecer una posible respuesta que fortalezca los modelos actuales de promoción de la denuncia de delitos sexuales con la contribución de la psicología clínica.

Introducción

Los términos de abuso sexual difieren según el contexto en el que se encuentre, la cultura, y la época.
Entender el término abuso sexual, es la pauta para comprender si se ha llevado a cabo un abuso o si este no entra en las categorías de agresiones o delitos sexuales. Más complicado aun es cuando hablamos del abuso sexual a un menor, pues las definiciones para que puedan ser constatadas en un marco legal varían de país en país, y haciendo referencia a la Republica Mexicana son diferentes en los estados.

González Serratos (1995) hace referencia al abuso sexual a “todo hecho en el que se involucra una actividad sexual inapropiada para la edad del infante (niña o niño), se le pide que guarde el secreto sobre dicha actividad y /o se le hace percibir que si se relata provocará algo malo a sí mismo, el perpetrador y /o a la familia. Estos actos sexuales provocan sentimientos de confusión emocional, miedo y en ocasiones, de placer; sin embargo, este tipo de experiencias son consideradas extrañas y desagradables para el infante. El abuso sexual incluye a desnudez, la exposición a material sexualmente implícito, el tocamiento corporal, la masturbación, el sexo oral, anal y /o genital, el exhibicionismo, las insinuaciones sexuales, conductas sugestivas, el presenciar como abusan sexualmente de otro infante, la exposición a actos sexuales entre adultos, la prostitución así como la pornografía infantil.”
En el código penal del estado de Tamaulipas, se encuentran tipificado en delitos contra la seguridad y libertad sexuales, en el cual, el Artículo 275 menciona que: Se equipara a violación y se sancionará con la misma pena I. Al que sin violencia cópula con persona menor de doce años de edad; II. Al que sin violencia realice cópula con persona que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho o por cualquier causa no pueda resistirlo; y, III. Al que sin violencia y sin fines lascivos introduzca por vía anal o vaginal cualquier elemento o instrumento distinto del miembro viril en una persona menor de doce años de edad o persona que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho, o por cualquier causa no pueda resistirlo, sea cual fuere el sexo de la víctima. Si se ejerce violencia física o moral el mínimo y el máximo de sanción se aumentarán en una mitad.

La pena con la que se castiga es de ocho a catorce años de prisión.A su vez, en los agravantes, en el artículo 277 señala que “…se aumentarán seis a dos años de prisión, cuando el responsable tenga parentesco con sanguíneo, por afinidad o civil con la ofendida…”
En atención a la promoción y a la divulgación de que el problema se encuentra latente en México se obtuvieron resultados de una investigación en usuarias de un centro de salud en la ciudad de México donde se muestran estudios de prevalencia de violación en comunidad señalan que entre 2.8 y 5% de mujeres violadas alguna vez en la vida. Sin embargo, se ha informado, precisamente, que existe una alta cifra negra de este delito. 

En cuanto a la relación violador-víctima, el sexo y la edad de las víctimas, en el país se encuentran tendencias similares a las del continente: la mitad de los casos ocurren en niñas y adolescentes. Considerando que 70% de los agresores son miembros de la familia o amigos –particularmente figuras paterna– y que la mitad de estos delitos ocurren en las casas de las víctimas, se infiere que esta "privacidad" ha favorecido el encubrimiento y la impunidad.
Así mismo informa que solamente el 16% de las mujeres violadas hicieron una denuncia legal, es decir, poco menos de dos por cada 10 casos
En Tamaulipas, existen cifras acerca de la denuncia de la violencia contra la mujer, donde incluyen los delitos sexuales, según el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) informa que de los casos denunciados de violencia familiar, 468 corresponden a Tampico, 109 a Ciudad Madero y 50 a Altamira en el 2010.

El municipio de Tampico encabeza la lista de abusos contra la mujer, menores y adultos mayores en la entidad, seguido de Ciudad Victoria, Matamoros, Madero y Altamira, según el informe de la procuradora de la Defensa del Menor, la Mujer y la Familia del DIF estatal. Destacan que 325 mujeres, niños y niñas han sido víctimas de delitos sexuales en toda la entidad, los cuales se presentan tanto en el núcleo familiar como en las escuelas, destacando los municipios de Victoria, Nuevo Laredo, Matamoros, Reynosa, Río Bravo y su zona conurbada.
Un estudio realizado por Programa de Atención Integral a Víctimas y Sobrevivientes de Agresión Sexual (PAIVSAS), de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de México aplicado a una muestra de niños de 2 a 14 años de edad en sus resultados señala que el 70% teme a que la madre se enoje con la revelación del abuso, tal resultado se obtuvo con el instrumento de evaluación del trastorno por estrés postraumático en víctimas de abuso sexual. Estos resultados demuestran que el miedo es un factor psicológico predominante en la omisión de la revelación del abuso a las figuras parentales, en especifico a la madre, y por consecuente hace difícil una denuncia legal.

La denuncia, es entendida en esta propuesta como:

Acto legal de dar a conocer o informar, acerca de un hecho que es supuestamente delictuoso o de quien es su autor a las autoridades correspondientes, tales como el ministerio público, o en su defecto, ser atendidos asociaciones encargadas de asistir la violencia sexual.
En referente al abuso sexual infantil, Echeburúa (2000) menciona que el abuso sexual en el que está implicado el incesto, las causas más frecuentes de la omisión de la revelación por parte de la víctima son el hecho de obtener ciertas ventajas como regalos y privilegios por parte del agresor o el temor a no ser creído, incluso, a ser acusado de seducción, y el miedo a destrozar a la familia. En tales casos, hace mención también del papel de la madre como encubridora del abuso, debido a la ambivalencia de la situación, del miedo a perder a la pareja y a su vez, destruir a su familia.

La primera hipótesis referida por Echeburúa en referente a las ventajas obtenidas de la víctima, se encuentran en la última posibilidad que sugiere la hipótesis de esta investigación.
En cuanto a la definición para esta propuesta de factores psicológicos se utilizará como las consideraciones cognitivas y emocionales experimentadas al abuso sexual.
La revelación por parte del niño constituye un momento especialmente delicado, ya que provoca una carga emocional intensa en el adulto. Como hemos visto, en caso de que el abuso se manifieste en la infancia, se corre el riesgo de que el niño mantenga en secreto el abuso durante mucho tiempo si el adulto en el que pudiera confiar duda de las narraciones del niño. Para esto, debemos tomar en cuenta la necesidad de determinar el carácter prohibido y por consiguiente, el delito cometido por el adulto.

En los casos anteriores se hace énfasis en el silencio de la víctimas de delitos sexuales como el causante principal de la escasa denuncia de los mismos, para lo cual, no se presenta una cifra real de los abusos sexuales cometidos en México.

Por lo anterior, el objetivo de esta investigación es conocer los factores psicológicos por las cuales las víctimas no se atreven a denunciar, y de la misma manera analizar aquellos factores psicológicos que favorecen la denuncia. Partiendo de la hipótesis de que el miedo es el principal factor para la omisión de la denuncia de abuso sexual.

La omisión de la denuncia, debe de ser analizada profundamente ante el discurso de las víctimas debido a que va más allá de los factores culturales como lo es el estigma social y la falta de creencia en el procedimiento legal, que si bien es cierto son indicadores directos para que la denuncia no se lleve a cabo, el detenerse a comprender la dinámica psicológica de las víctimas nos permitiría tener una visión más amplia acerca de su silencio ante estas circunstancias que atentan contra la dignidad humana, más aun, cuando el abuso perpetua en la infancia y no es revelado a tiempo para que se lleve a cabo la denuncia legal.

La importancia de la denuncia no tiene como finalidad tan solo el castigo a los victimarios sino con gran importancia para la restauración emocional de las víctimas que han sido sometidas a tales abusos. El buen manejo de la dinámica de la denuncia es una opción de instrumento de apoyo, protección y recuperación.

La finalidad de comparar los factores que intervinieron en el acto de la denuncia entre los sujetos participantes, no es el de enjuiciar a las víctimas no denunciantes por el contrario, la contribución principal de los resultados que se obtengan de esta investigación es la de proporcionar información de primera fuente para ser usada en la divulgación de la promoción de la denuncia, dando a conocer que existen factores que están involucrados en que se mantenga en secreto el abuso lo cual tiene consecuencias a corto, mediano y largo plazo, tanto para sí mismas como para la sociedad.

Existen posibles contribuciones al realizarse esta investigación, así como la de otras que mantengan el mismo objetivo, para las cuales se enuncian:

I. El papel del psicólogo como profesional estrictamente necesario en los modelos de promoción de la denuncia legal así como en los peritajes en casos de abuso sexual.
II. Obtener cifras reales que obliguen la modificación y creación de nuevas leyes en materia de delitos sexuales. Así como la mejora en la calidad en de los servicios públicos relacionados.
La denuncia legal y el ejercicio de la justicia es considerada parte fundamental para la reparación emocional, devuelve al individuo la confianza de sí mismo y de su entorno.

2. Método
2.1 Sujetos
Muestra no probabilística, (casos- tipo) de mujeres voluntarias víctimas de abuso sexual en la infancia que hayan sido denunciantes y mujeres víctimas de abuso
sexual en la infancia que no hayan sido denunciantes. Rango de edad: mayores de 13 años. Sin importar el tiempo, la edad, ni el modo en que haya sido perpetuadas. Preferentemente de la zona sur de Tamaulipas.

2.2 Instrumento
Se elaborará un formato de entrevista con la finalidad de obtener datos demográficos y biográficos, para lo que se les propondrá que nos narren las razones por las cuales han denunciado o por qué han omitido la denuncia. Tal instrumento se utilizará como guía para el entrevistador, ya que en virtud a respetar la narrativa de las participantes se considerará la opción de usar un equipo de grabación de voz para posteriormente ser analizados con el software Atlas Ti versión 5.

2.3 Procedimiento
El tipo de investigación es de corte cualitativo transversal con diseño narrativo-biográfico. Para lo cual, el tipo de muestra (casos- tipo) será convocada por medio de psicoterapeutas que atiendan o conozcan a mujeres con las características de inclusión requeridas. A las cuales, se les comunicará la intensión de la investigación por escrito en la que deberán firmar de enterado dando su consentimiento para ser utilizado, dándoles la libertad de leer lo que se pondrá en el informe de la investigación y si lo prefiriese modificar o cambiar antes de ser publicado. En todo caso se cuidará el anonimato de las participantes.

Referencias
Adame M. (2010). El abuso sexual infantil en números. Abuso sexual infantil nunca más. Recuperado el 10 de abril de 2012 en http://migueladame.blogspot.mx/
Código Penal y Procedimientos Penales de Tamaulipas. 2001. México. Art. 275, 277.
Echeburúa E., Guerricaechevarría, C. (2000). Abuso Sexual en la infancia, victimas y agresores. Un enfoque clínico. España: Ariel. Recuperado el 10 de abril de 2012 en www.books.google.com
Encabeza tampico casos de violencia contra la mujer. (2010) El mañana. Recuperado el 10 de abril de 2012 en http://m.elmanana.com.mx/notas.asp?id=186106
Serratos R. G. (2009). Circunstancialidad y trastorno postraumático en infantes abusados sexualmente. En M. G. Otero, La violencia sexual. Un problema internacional, contextos socioculturales (págs. 289-307). México: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Silva J. (1995). Derecho procesal penal. México. Oxford.
Sugerencias para la detección de violencia contra niñas, niños y adolescentes en el Distrito Federal y para la toma de decisiones. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz y Comisión de Derechos Humanos de Distrito Federal, pp. 36
Ramos L. Saltijeral, M.T. Romero, M. Caballero, M. A. Martínez, N. A. (2001). Violencia sexual y problemas asociados en una muestra de usuarias en un centro de salud. Salud Pública. Vol. 43 (3). Recuperado el 20 de marzo de 2012 en http://www.scielo.org.mx/

María Fernanda Coronado NoreñaUnidad Académica de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Autónoma de TamaulipasMafer.coronado@hotmail.com