Mostrando entradas con la etiqueta RELIGIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELIGIÓN. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de marzo de 2016

Canción de comediante australiano desafía al Cardenal a “venir a casa”por juicio sobre abuso sexual infantil

Cardinal Pell at WYD 2011
El Cardenal Pell durante el Dia mundial de la juventud en 2011- Foto cortesía del usuario Flickr: Iglesia Católica de Inglaterra y Wales (CC BY-NC-SA 2.0).
Una canción provocadora del músico satírico australiano Tim Minchin desafió al cardenal George Pell de la iglesia católica a “regresar a casa” para enfrentar a la comisión real de respuestas institucionales contra el abuso sexual infantil.
Pell es un alto funcionario del vaticano, nombrado por el Papa Francisco para supervisar las finanzas de la iglesia. La comisión le ha otorgado un permiso para declarar desde Roma por video conferencia a causa de un problema de salud.
El estuvo en el centro de una polémica encubierta sobre una cadena de denuncias de abuso sexual infantil que involucra al clero católico en Australia, lo cual fue causa de la creación de la comisión real en 2012.
Muchas víctimas se han indignado por su ausencia y planean volar a Roma, con la esperanza de observar el testimonio del cardenal.
Ellos no fueron los únicos en emitir dudas sobre los motivos del cardenal para no regresar:

@HittingAlice @Pontifex A Pell se lo ve cordial y alegre. ¿Qué podría impedirle volar a la Comisión Real?
Los ingresos por las ventas en Internet de la canción Come Home (Cardinal Pell) van a un fondo para ayudar a enviar sobrevivientes de la diócesis de Ballarat en Australia, un “centro” de presunto abuso sexual infantil en el país, a Roma.
Un esfuerzo de financiación multitudinaria recaudó casi 130.000 dólares durante los primeros tres días.
El sitio web explicó:
La ciudad de Ballarat se ha convertido en el foco de atención de la comisión real de respuestas institucionales para el abuso infantil, como un epicentro de abuso por muchos años.
El Cardenal George Pell fue obligado a dar testimonio en Ballarat, pero está demasiado enfermo para viajar, perdiéndose la oportunidad no solo de prestar declaración personalmente, sino también de otorgar esperanzas a toda la ciudad.
Los sobrevivientes de Ballarat y la oficina de abuso del distrito sienten que una audiencia cara a cara es importante para recuperarse y entender.
La letra es deliberadamente ofensiva, como es típico del estilo de comedia frontal de Minchin.
Llama a Pell un “cobarde”, una “escoria” y un “ampuloso bufón”. En un muy provocativo final, incita al cardenal: “ven a casa, enfrentáme y demándame”.
El Cardenal Pell ha ofrecido desde entonces “encontrarse, escuchar a las víctimas y expresarles su apoyo continuo”.
Frank Brennan, sacerdote jesuita y abogado de derechos humanos, ha elevado su nombre con francos comentarios en el pasado sobre “el cerrado sistema del clericalismo” y una clara “necesidad de una mayor transparencia” en relación con el abuso de los niños entre el clero.
Sin embargo, advirtió ‘que el viraje de la comisión a un “hazmerreír” corre el riesgo de descarrilar los procedimientos”.
Frank Brennan ha obtenido críticas en las redes sociales:

@AndreaGorman8 @johndory49 el Padre Frank Brennan muestra dónde esta su preocupación, no con los abusados, otra desgracia católica.
Sin embargo, tiene simpatizantes:

La controversia de George Pell: Los seguidores de izquierda del Cardenal bloquean a la comisión real
Otro satirista de Australia, Dan Ilic, se unió a la riña en Twitter:

La Iglesia dice que la canción sobre Pell de @timminchin esta dañando a las víctimas de abuso. Yo arriesgaría un pronóstico, probablemente no más que el abuso real.
Tim Minchin apreció el apoyo de Ilic:

@danilic Deberías ver los mensajes que recibo de los sobrevivientes, Dan. Increibles.
Minchin ha perdido algunos simpatizantes con la canción…

@timminchin Primero te ví en el concierto de RAHall. Pensé “qué talento”. Ahora, después de la grabación sobre Pell, pienso “qué egoista intencionado y hostigador”.
Mientras convence a unos pocos simpatizantes más: el video de YouTube de la canción de Minchin acumuló más de 800.000 visitas en sus primeros cuatro días.
No es del todo sorprendente que mucha gente en las redes sociales este haciendo comparaciones con la película Spotlight, recientemente lanzada, que cuenta la historia verdadera de las investigaciones de la prensa sobre las acusaciones de abuso infantil de John Geoghan, un sacerdote estadounidense de la iglesia católica y romana.
Geoghan murió estrangulado por un recluso en una cárcel de Massachusetts en 2003 después de ser encarcelado por una agresión sexual y cargos de ataque que involucraban a un niño de diez años, el año anterior. Se cree que él molestó a docenas de jóvenes.

Acabo de ver Spotlight después que el @BostonGlobe expuso su covertura del abuso sexual infantil cometido por el Cardenal Law quién fue transferido al Vaticano, al igual que Pell.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Estancada, iniciativa del Papa contra abuso sexual


CIUDAD DEL VATICANO (09/MAR/2016).- La propuesta del Papa Francisco de crear un tribunal dentro del Vaticano para enjuiciar a obispos que encubrieron casos de curas pedófilos parece estancada.

A pesar del éxito de la película "Spotlight", que trata sobre cómo un periódico destapó el escándalo de los curas abusadores, la propuesta de Francisco no ha avanzado. Ha caído víctima de expectativas prematuras, cuestiones administrativas y legales irresueltas y resistencias tanto dentro como fuera de la Santa Sede, dicen funcionarios de la Iglesia y abogados canónicos.

La sorpresiva propuesta acaparó los titulares de prensa cuando fue anunciada el 10 de junio como la primera iniciativa de gran magnitud por parte de la comisión creada por Francisco. Un comunicado del Vaticano aseveró que el Papa y sus nueve cardenales asesores habían acordado por unanimidad crear un nuevo departamento dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe para manejar casos de "abuso del cargo", contra obispos acusados de no proteger a sus congregaciones de curas pedófilos.

Sin embargo, la propuesta inmediatamente hizo sonar alarmas entre abogados canónicos y funcionarios del Vaticano.

En primer lugar, la congregación, que desde el 2001 se ha encargado de todos los casos de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes en todo el mundo, no fue consultada, ni siquiera informada. Actualmente, la congregación está necesitada de recursos y personal, abrumada con todos los casos de curas que abusaron de menores y con el deber de asesorar a las diócesis sobre cómo proceder.

"En realidad, la congregación no sabe nada de esto. El tema quedó ahí. No lo han enfrentado", dijo el reverendo Davide Cito, abogado canónico de la Universidad Pontificia de la Sagrada Cruz de Roma, que ha ayudado a investigar casos de abusos para esa congregación.

El comunicado del Vaticano dice que será designado un nuevo secretario para la congregación y que vendrá más personal y recursos. Pero han pasado nueve meses y nada de eso ha ocurrido. Francisco recientemente reiteró que asignaría a un secretario, pero aun si lo hace, el funcionario tendrá que comenzar desde cero en una tarea titánica.

"Confiamos en que el anuncio del Santo Padre sobre su intención de nombrar un secretario para la Sección de Disciplina es una clara señal de que la implementación de sus decisiones previas será expedita", declaró el cardenal de Boston Sean O'Malley, director de la comisión asesora sobre casos de abuso sexual, en un comunicado.

martes, 8 de marzo de 2016

Pederastas impunes

http://www.m-x.com.mx/2016-03-07/pederastas-impunes-por-lydia-cacho/

El padre de la joven de 13 años que decidió que ningún hombre debía apropiarse del cuerpo virginal de su hija sino él mismo, es un arquitecto de clase media cuyas amistades jamás hubiesen calificado de abusador.
El sacerdote de la iglesia en Puebla comenzó a tocar al pequeño monaguillo, un niño maltratado en un hogar, tímido, sometido a una adultocracia que no le reconoció el derecho a la protección hasta que una feligresa desconocida descubrió al sacerdote abusando del pequeño y eligió rescatarlo.
Un abuelo que mantuvo amenazada a la nieta que “cuidaba”, al ser descubierto aseguró que la niña de cinco años lo había seducido con su belleza y necesidad de afecto.
Un adolescente de 12 años por fin se atrevió a denunciar a su profesor de karate, quien lo forzó durante un año a hacerle tocamientos sexuales para “convertirlo en hombrecito de verdad”.
El más reciente informe del Vaticano reconoce que en una década se han recibido 6 mil denuncias de abuso sexual infantil y juvenil perpetrado por sacerdotes de la orden católica.
Los estudios de subregistro de expertas internacionales revelan que sólo se denuncia ante las autoridades uno de cada seis abusos sexuales infantiles y juveniles.
El Centro Nacional de Víctimas de Crímenes (NCVC, por sus siglas en inglés) asegura que una de cada cinco niñas y uno de cada 20 niños son víctimas de abuso sexual antes de cumplir 18 años.
Las edades más vulnerables para el abuso sexual son entre los siete y los 13 años, cuando el despertar del deseo y el reconocimiento del placer físico hace sentir culpables a las víctimas. El discurso de amedrentamiento por parte de los victimarios es similar en todo el mundo: se centra en amenazar, silenciar y manipular a la víctima para hacerla sentirse culpable de una falsa provocación.
El 93 por ciento de las víctimas menores de 18 años conocen personalmente a su victimario: padre, hermano, abuelo, tío, médico familiar, portero escolar, profesor, sacerdote, entrenador deportivo, gobernador o alcalde.
El poder moral, emocional, económico y físico que los perpetradores tienen sobre sus víctimas es el principal factor de silenciamiento. Cada vez se crean más organizaciones de prevención de abuso infantil, más campañas para informar a niñas y niños sobre sus derechos a recibir protección y pedir ayuda.
Sin embargo, aún no hay suficiente fuerza social, políticas públicas y persecución criminal a los perpetradores. En nuestra cultura que teme confrontar a los poderosos y tiende a culpar a la víctima y hacerla corresponsable del crimen que se comete en su contra, no hemos dado la batalla con suficiente fuerza para detener la cultura de normalización y silenciamiento del abuso sexual infantil.
Para lograrlo hay que poner sobre la mesa algunos nombres y temas. Por ejemplo, recordar que el poderoso legislador Emilio Gamboa Patrón y el político veracruzano Miguel Ángel Yunes forman parte de una red de encubrimiento y asociación de la red de tratantes de niñas y niños con un solo detenido: Jean Succar Kuri.
Que Carlos Slim, el mexicano entre los más ricos del mundo, jamás se pronunció contra los abusos y encubrimiento de los Legionarios de Cristo y sus probados abusos, ni ha apoyado a causas contra esos abusos, sólo apoya a los Legionarios.
Que el PRI, como otros partidos, sigue relanzando a pedófilos y encubridores como Mario Marín y otros que deberían estar en prisión.
Que el papa, como representante del Estado Vaticano, se concentra en el perdón discursivo religioso más que en la justicia penal.
Que Enrique Peña Nieto decretó una ley de protección a la infancia, pero aceptó desfondar los proyectos de prevención y atención a víctimas infantiles.
Que los que armaron el escándalo de Mamá Rosa en Michoacán se han quedado callados ahora que se reabrió y devolvieron a las víctimas al albergue.
La lista es larga. Si cada persona pusiera un nombre de alguien poderoso que usa su influencia para proteger a los criminales, tendríamos una lista interminable.
El tema central es que el abuso sexual infantil y el incesto persisten por un desequilibrio de poder y un enmascaramiento tramposo, pero también porque las y los poderosos que podrían detenerlo usan su influencia para encubrir, silenciar, ignorar o desacreditar la gravedad de este fenómeno criminal.

viernes, 4 de marzo de 2016

Todos los responsables de la pederastia clerical

Carlos Arturo Baños Lemoine.
Profesor UAM-Xochimilco y UPN-Ajusco
El mutis que, sobre la pederastia, hizo Jorge Bergoglio durante su reciente visita a México, se conectó con la pasada noche de los Óscares. De nuevo el tema de la pederastia clerical salió al escenario. La cinta Spotlight (“En primera plana”) ganó el Óscar a la mejor película del año 2015. Se trata de una película del género dramático, dirigida por Thomas McCarthy, que cuenta la historia de los esfuerzos desplegados por la unidad de investigación del periódico Boston Globe, en torno al ocultamiento sistemático que llevó a cabo la Iglesia Católica de Massachusetts en relación con los múltiples casos de abuso sexual infantil cometidos por algunos de sus sacerdotes.
El caso que detona la bomba es el de un sacerdote, John Geoghan, que violenta sexualmente a cerca de 80 menores. Al respecto, un par de hechos resultan asombrosos e ignominiosos: a) la inacción o dilaciones cómplices de varias autoridades civiles y eclesiásticas, y b) la voluntad de la Iglesia Católica de “solucionar” estos problemas mediante arreglos extrajudiciales con descaradas cláusulas de extrema confidencialidad.
Las víctimas lo fueron por partida doble: al abuso sexual se sumó la impunidad judicial; impunidad que caminó todo el tiempo tomada de la mano del enorme poder de la Iglesia Católica de EEUU.
La investigación periodística comienza a desenmascarar a propios y a extraños, hasta acumular algo así como 250 casos de sacerdotes abusadores, pertenecientes a la poderosa y millonaria Arquidiócesis de Boston, la cuarta en importancia del catolicismo estadounidense. Poco a poco van saliendo a la luz los nombres y las historias de los sacerdotes pederastas que fueron estratégicamente protegidos, durante décadas, por la jerarquía católica y no pocas autoridades civiles.
Por supuesto que la película de inmediato nos hizo recordar el silencio vergonzoso de Jorge Bergoglio, alias “Papa Francisco”, durante su visita a México, con respecto al tema de la pederastia clerical. Se trató de un silencio que le resultará sumamente costoso al Papa en turno, porque para nadie es desconocido que en México se han dado casos paradigmáticos de abuso, corrupción e impunidad, con Marcial Maciela la cabeza, y que en México siguen en pie las acusaciones de encubrimiento que las víctimas les han dirigido a altos jerarcas de la Iglesia Católica de nuestro país, comenzando por el Arzobispo Primado de MéxicoNorberto Rivera.
La crisis que actualmente sufre México en materia de derechos humanos, al menos en parte tiene olor a incienso.
Con respecto a la pederastia clerical, un fenómeno extendido a todo lo largo y ancho del mundo, la Iglesia Católica ha tomado una posición reprobable. Primero, intentó negarlo todo, taparlo todo, diluirlo todo. Y cuando las evidencias eran demasiadas como para poder taparse la cara, llena de lodo, claro está, la Iglesia optó por lavársela, pero a conveniencia.
La Iglesia salió a pedir perdón urbi et orbi. Inclusive, detrás de la renuncia del Papa Benedicto XVI se pudo ver, con mucha claridad, su desprestigio como “líder espiritual”, sobre todo porque, habiendo sido muchos años integrante de la Curia Romana, Joseph Ratzinger tuvo que saber muy bien qué cadáveres tenía la Iglesia dentro del clóset.
Pero ese rostro de arrepentimiento y expiación de la Iglesia Católica ha sido sólo una pose, porque el Vaticano no tuvo reparo alguno en canonizar (en el 2013) a Juan Pablo II, un pontífice sumamente pasivo y defensivo con respecto al tema de los curas pederastas, y, en tanto Iglesia, el Vaticano sigue obstaculizando, hasta donde puede, las indagaciones en contra de los sacerdotes acusados de pederastia. México es uno de los mejores ejemplos de ello.
Pero con respecto al problema de los sacerdotes pederastas no se suele ver a todos los responsables. Solemos ver la punta del iceberg.
Que este tipo de coyunturas nos sirva para hacer un mapa de todos los responsables de la pederastia clerical.
Claro, hay que colocar, en primer plano, a la Curia Romana, o sea, al cerebro de toda la Iglesia Católica en el mundo. A esos altos clérigos recluidos en el Vaticano que, siguiendo las enseñanzas de Nicolás Maquiavelo, han hecho de la defensa a ultranza de la Iglesia la única finalidad de sus vidas, apelando incluso a la “razón de Estado”. A estos prelados nada les ha importado ni la justicia de los mortales ni la “caridad evangélica”. Primero, y ante todo, está el poder de la Iglesia.
En segundo plano están las jerarquías de las iglesias locales, ésas que se la pasan cambiando de parroquia en parroquia a los curas que comenten abusos sexuales, especialmente contra los infantes. Ésas que esconden a los abusadores con sotana, que niegan información, que entorpecen las pesquisas judiciales, que ofenden aún más a las víctimas.
En tercer plano, debemos ubicar a las autoridades civiles que le dan un trato privilegiado a la Iglesia, especialmente a sus delincuentes sexuales, como si la separación Iglesia-Estado se aplicara de forma discrecional.
En cuarto plano, hemos de colocar a todas las familias (sobre todo a padres, madres y tutores) que cometen el gravísimo error de confiar estúpidamente en el “padrecito”, y les entregan a sus hijos en bandeja de plata para que hagan con ellos lo que quieran, a cambio de sentirse “especiales” o a cambio de algunos “apoyos económicos”.
Y, en quinto plano, debemos ubicar a toda la feligresía católica, absolutamente a toda, que cree de forma insensata en la viabilidad del “voto de castidad” y del “celibato sacerdotal”, negando de esta manera las fuerzas pasionales de la naturaleza humana.
Muchas culpas y responsabilidades personales e institucionales se hallan detrás del lesivo fenómeno de la pederastia clerical. Hagamos recuentos más exhaustivos, porque no todos los responsables visten sotana.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Cardenal niega haber ocultado su conocimiento de pedófilos


Uno de los principales asesores del papa Francisco rechazó el miércoles las acusaciones de que ocultó haber estado al tanto de dos notorios sacerdotes pedófilos, al decirle a los investigadores australianos que indagan múltiples casos de abuso sexual infantil que él enderezó una cultura de "crímenes y encubrimiento" al interior de la Iglesia católica.

El cardenal australiano George Pell dijo esta semana a la Real Comisión de Respuesta Institucional sobre Abuso Sexual Infantil que fue engañado en dos ocasiones por las autoridades eclesiásticas con respecto a las acusaciones de abuso sexual infantil en contra de los sacerdotes Gerald Ridsale y Peter Searson.
Pell dijo que, cuando él era vicario parroquial en la ciudad australiana de Ballarat durante la década de 1970, el obispo Ronald Mulkearns no le dijo que Ridsale fue trasladado de un sitio a otro en el interior de la diócesis en repetidas ocasiones debido a las acusaciones de pedofilia.
Pell también aseguró que, como obispo auxiliar en Melbourne a principios de la década de 1980, la Oficina de Educación Católica y el arzobispo Frank Little le ocultaron las acusaciones de pedofilia en contra de Searson.
La principal abogada que asiste a la comisión, Gail Furness, le dijo a Pell que su evidencia sobre el encubrimiento de la Oficina de Educación Católica era "completamente inverosímil".
La afirmación de Pell de que fue engañado por las autoridades eclesiásticas tanto en Ballarat como en Melbourne era una "posición extraordinaria", subrayó Furness.
"Abogada, este era un mundo extraordinario. Un mundo de crímenes y encubrimientos y personas que no querían alterar el estatus quo", dijo Pell a la investigación en Sydney a través de una videoconferencia desde su hotel en Roma.
"No sólo alteré el estatus quo, sino que cuando me convertí en arzobispo, enderecé la situación para que los procedimientos de Respuesta Melbourne estuvieran años luz por delante de toda esta confusión, evasión y engaño", añadió al referirse al programa que fundó en 1996 para pagar compensación a las víctimas de abuso por parte de sacerdotes.
Furness le echó en cara a Pell que él sabía de las acusaciones en contra de Ridsale y que había sido informado de manera apropiada por parte de la Oficina de Educación Católica sobre las acusaciones contra Searson. Pell lo negó.
Furness acusa al clérigo de 74 años y principal asesor financiero del papa Francisco de negar haber estado al tanto sobre los pedófilos como una explicación sobre su falta de acción.
La comisión real —la cual es la forma de pesquisa más elevada en Australia— indaga la manera en que Pell lidió con las acusaciones de abuso mientras era sacerdote, educador y asesor de Mulkearns, así como la forma en que la arquidiócesis de Melbourne respondió a las acusaciones de abuso, incluida la época en la que Pell fungió como vicario parroquial.
Mulkearns está moribundo y muy enfermo como para testificar ante la comisión. Little falleció en 2008.
Ridsdale se encuentra en prisión, condenado de abusar de más de 50 niños. La Iglesia corroboró cuatro acusaciones de abuso sexual infantil en contra de Searson, quien murió en 2009.


Read more here: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/article63444937.html#storylink=cpy

George Pell prestó declaración desde Roma ante la Comisión Real queinvestiga abuso a menores en Australia


George Pell prestó declaración desde Roma ante la Comisión Real que investiga abuso a menores en AustraliaCrédito: Reuters

George Pell prestó declaración desde Roma ante la Comisión Real que investiga abuso a menores en Australia
El cardenal australiano George Pell, el funcionario del Vaticano de más alto rango que ha testificado sobre casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos, dijo que la Iglesia cometió "enormes errores" y "ha decepcionado a las personas" en el manejo del escándalo.

Ofreciendo su testimonio a víctimas de abusos desde una habitación de un hotel en Roma, Pell dijo a la Comisión Real de Australia sobre Respuestas Institucionales al Abuso Sexual Infantil que a los niños a menudo no se les creía y a los sacerdotes se los traspasaba de parroquia en parroquia.
"La Iglesia cometió enormes errores y está trabajando para remediarlos, pero la Iglesia en muchos lugares, sobre todo en Australia, estropeó las cosas, ha decepcionado a las personas", dijo Pell través de una videoconferencia con la comisión en Sídney. "No estoy aquí para defender lo indefendible", agregó.
"NO ESTOY AQUÍ PARA DEFENDER LO INDEFENDIBLE" 
La investigación australiana sobre casos de abuso sexual que ocurrieron hace décadas ha adquirido implicaciones más amplias sobre la responsabilidad de los líderes de la Iglesia católica debido a la alta posición de Pell en el Vaticano, donde ahora sirve como ministro de Finanzas.
Pell, de 74 años, se ha convertido en el punto focal de la frustración de las víctimas sobre lo que dicen ha sido una respuesta inadecuada de la Iglesia católica. Pell no está acusado de abusos sexualesy se ha disculpado dos veces por la respuesta lenta de la Iglesia.

George Pell junto al papa Francisco, a quien sirve como ministro de Finanzas del Vaticano

"El Papa debe actuar: despida a Pell ahora", pide al cartel

Pell dijo varias veces que estaba al tanto de rumores y quejas sobre curas pedófilos cuando era un sacerdote joven en la década de 1970, pero que las autoridades de la Iglesia tendían a dar el beneficio de la duda a los miembros del clero, algo que reconoció que estuvo mal.
CUANDO PELL DIJO QUE NO PODÍA RECORDAR CASOS PARTICULARES, LAS VÍCTIMAS ESTALLARON 
Cuando se le consultó sobre situaciones específicas de sacerdotes particulares, Pell dijo en repetidas ocasiones que no podía recordar los incidentes que se le estaban presentando, citando en un momento "una laguna", lo que enfureció a los testigos en Roma y Sídney.

"Pell, vete al infierno", dice la pancarta que sostiene una de las víctimas de abuso sexual en Australia

"No más silencio", dice la remera que viste una de las víctimas que se manifestaron en contra de Pell en Sídney

"Él es un hombre inteligente, que está en una posición tan alta, todos tenemos nuestras lagunas pero no en algo como esto", dijo en Sídney Trish Charter, que dice que fue abusada entre las edades de cuatro y ocho años en un orfanato dirigido por las Hermanas de la Misericordia.

lunes, 29 de febrero de 2016

Norberto, Francisco y ;Spotlight

norberto rivera
Cuando obtuvieron los documentos judiciales de un caso de abusos de un sacerdote en contra de 84 niños, los reporteros del Boston Globe, que ahora se han hecho famosos por la película 'Spotlight', se quedaron pasmados no por lo que encontraron en las alrededor de diez mil páginas del expediente, sino por lo que no encontraron.

Lo que no había en los documentos, le contaron esos periodistas a Sarah Larson, de The New Yorker (http://www.newyorker.com/culture/sarah-larson/spotlight-and-its-revelations), era el “mínimo indicio, en ninguna parte, de preocupación por los niños a los cuales se les había causado daño. En ninguna parte. Todo era acerca de proteger la reputación de la Iglesia, y de mantener el secreto. Siempre el punto era la secrecía”.

La cinta cuenta la odisea periodística del Globe para desenmascarar a más de 200 sacerdotes abusadores en la arquidiócesis de Boston, religiosos que fueron protegidos durante décadas por la jerarquía católica y, justo es decirlo, por una comunidad –medios de comunicación incluidos– que durante demasiado tiempo eligió desoír los testimonios de las víctimas.

Quiso el destino que la película llegara a pantallas mexicanas días antes de la visita de Francisco, el papa que se rehusó a entrevistarse con algunas de las “miles de miles” (así se calcula el número de abusados por curas en nuestro país) de víctimas de sacerdotes pederastas. El papa incluso se negó a dar en suelo mexicano mensaje alguno sobre este gran pendiente, ético y legal, de la Iglesia católica con México.

En The New Yorker, Larson recupera una opinión del cómico, y sobreviviente de abuso infantil, Barry Crimmins sobre Francisco que calza perfectamente con quien eligió ser este papa en su visita a México: “El papa Francisco es la manera de la Iglesia de cambiar la conversación sin cambiar la Iglesia”.

Francisco, ya se sabe, sí abordó el tema, pero fue a pregunta expresa y lejos de México. Se podría decir, no sin simbolismo, que incluso hizo sus declaraciones lejos de la tierra, en el vuelo a Roma. Palabras tardías, retóricas, ¿huecas?

A pesar de lo anterior, para Bernardo Barranco, especialista en religión, las declaraciones de Francisco son un dardo directo, e ineludible, en contra de, para empezar, Norberto Rivera, arzobispo de la Ciudad de México.

“Un obispo que cambia a un sacerdote de parroquia cuando se detecta una pederastia es un inconsciente y lo mejor que puede hacer es presentar su renuncia”, fueron las palabras de Francisco, según las recupera Barranco en la columna publicada el miércoles pasado en donde pide la renuncia de Rivera. http://www.jornada.unam.mx/2016/02/24/opinion/019a2pol

Norberto fue luego cuestionado sobre los dichos del Papa. Pasó lo que tenía que pasar. Este cardenal, que está involucrado en la protección del abusador Nicolás Aguilar, tuvo la desvergüenza de declarar que no había sabido de las palabras de Francisco porque él no iba en el avión. Literal.

Quince años después de los reportajes del Globe que ahora son película, Francisco y Norberto repiten el patrón de privilegiar la secrecía, de poner por encima de las víctimas a la Iglesia.

El primero habló del tema desde la comodidad del avión. Además, lo hizo en abstracto, sin animarse a llamar a esos sacerdotes ni por su nombre ni por su actividad: criminales.

El segundo cree, seguramente, que sus ominosos hechos no lo alcanzarán.

Pero como dijera García Riera, el cine es mejor que la vida. Por lo mismo, seguro muchos de los muchos que en México vieron Spotlight saben que la versión cuatro de esa película tendría a Rivera, y a Francisco, de protagonistas. Del lado equivocado, no del lado de las víctimas.

​Twitter: @SalCamarena