lunes, 27 de mayo de 2013

VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO

ASISTE CON TU FAMILIA, ES UNA OBRA INFANTIL
¿Como prevenir en un tema difícil de conversar?
ESTA ES UNA MAGNIFICA OPORTUNIDAD DE HACERLO.

Necesitamos de tu asistencia, gran trabajo actoral y de dirección, no te arrepentirás.









VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO



Algunos de los que frecuentan esta página seguramente se han topado con el anuncio de la presentación de Valentina y la sombra del diablo con diferentes grupos en las diferentes entidades del país.

AHORA TENDREMOS LA OPORTUNIDAD DE DISFRUTARLA LA PRESENTACIÓN DE ESTA MARAVILLOSA OBRA  EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

La temporada empieza en Sábado 15 de Junio a las 13:00 horas en el Teatro la Capilla en Coyoacan México D.F. y seguirá todos los sábados hasta el sábado 03 de Agosto de 2013.

Para quienes la han visto, saben de qué va la obra Valentina habla no tanto del ASÍ como del poder de la palabra, de la decisión de hablar, de romper con el silencio en torno a este deleznable abuso... o frente a cualquier otro. Con los niños y niñas, los abusos nos inaceptables, sean de la magnitud que sean.

Valentina estará en el Distrito Federal, México y esa es la razón de este anuncio.

La Obra siempre me ha demostrado con creces lo que es capaz de hacer: liberar, sanar… hacer estallar la fuente del llanto guardado por meses, años, décadas de silencio… poner tras las rejas a abusadores cuando algunas valientes valentinas, tras ver la obra, los denunciaron. 

Asiste con tu familia, ayúdame a difundir esta gran oportunidad de crear conciencia con la ayuda del Teatro al ser esta una magnifica puesta en escena con excelentes actores profesionales.




YO TE ASEGURO QUE NO TE VAS A ARREPENTIR.

Libera luces en donde la oscuridad y la sombra moran.

Muchas Gracias.

Miguel Adame Vazquez 
Abuso Sexual Infantil Nunca Mas.

adame.miguel@yahoo.com.mx


Nuestra temporada en La Capilla sólo se sostendrá con su asistencia. Por favor, si pueden apoyarnos replicando la postal en sus muros. Los boletos estarán en 120 público general, 60 pesos niños, estudiantes, maestros e inapam. Gracias


Obra de teatro:
Valentina y la sombra del diablo 
Teatro "la capilla"
Madrid 13 esq. Centenario Coyoacan 

Todos los sábados hasta el 03 de Agosto 2013
120 pesos (público general)
y de 60 pesos (niños, estudiantes, maestros e inapam) 

De Verónica Maldonado
Con:
Tsayamhall  Esquivel 
Luis Mauricio Vázquez 


domingo, 26 de mayo de 2013

LAS MÁSCARAS ANTE EL ABUSO SEXUAL INFANTIL


Una vez leí que el proceso de curación de las mujeres víctimas de abusos sexuales era como esas capas de agua que venden en bolsitas de plástico. Vienen bien dobladas y de tamaño muy reducido, pero una vez que las sacas, ya no hay forma de volverlas a guardar en su funda. Esto es lo que les ocurre a las mujeres que han sufrido abusos sexuales en su infancia y han acudido al taller de abusos sexuales e incesto, o han comenzado terapia individual en el espacio de Salud “Entre Nosotras”. Todas estas mujeres, desde pequeñas han aprendido a sobrevivir. Son supervivientes de un suceso traumático. Habitualmente lo han tenido que hacer solas, sin el apoyo de nadie, sin ninguna comprensión y con un miedo constante. Por ello, se tuvieron que inventar mil máscaras que les ayudaran a salir adelante. 

El ASI se refiere a cualquier conducta sexual mantenida entre dos personas (al menos una de ellas menor), entre las que existe una situación de desigualdad y en la que la menor es utilizada para la estimulación sexual de otra persona. Más que la diferencia de edad - factor, sin duda, fundamental que distorsiona toda posibilidad de relación libremente consentida - lo que define el abuso es la asimetría entre los implicados en la relación y la presencia de coacción (explícita o implícita) (López, 1997; Sosa y Capafons, 1996). Las conductas abusivas incluyen un contacto físico o supone la utilización del/la menor como objeto de estimulación sexual del agresor o incluso terceras personas, como cuando se utiliza a un/una niño/a para la producción de pornografía (Madansky, 1996). 

Los efectos de estas vivencias son desconcertantes; ¿Cómo puede una niña comprender que un “ser querido” en el que confiaban ciegamente, aquel que pensaban que les iba a dar amor, cariño, comprensión... es precisamente el que les está arrebatando la inocencia? 

No pueden. No hay modo de comprenderlo y por eso se lo esconden incluso a sí mismas, lo olvidan durante años, lo camuflan como si no hubiera pasado aunque en el fondo de su 

alma sí saben que ocurrió, lo desvirtúan pensando que quizás fueron ellas las malas que le provocaron, lo tergiversan pensando que tal vez, aquella marca con la que nacieron, era la señal de que eran ellas las culpables y no la persona que realmente estaba cometiendo el abuso, él, el único responsable. 

¿Cómo podría una niña ser la responsable? No comprendía lo que estaba pasando y tampoco entraban en su cabeza ciertos conceptos. Sin embargo, sí se sienten culpables. Se sienten culpables de algo imposible, pues eso les resulta más fácil de creer. Para ellas tiene más sentido pensar que eran malas a que su papá o el tío o quien fuera abusó de su confianza y de su poder. 

Estas niñas esconden los hechos, los camuflan, maquillan, desvirtúan... pero lo que no pueden hacer es esconder lo que sienten, esto sigue latiendo como el primer día, (sienten angustia, rabia inseguridad, miedo...) sólo que al ser camuflados, maquillados o desvirtuados los hechos, no aciertan a comprender sus emociones. 

Es por ello que aprenden a esconder el motivo del verdadero dolor, que al ser tan grande, no son capaces de afrontarlo directamente y se inventan mil artificios que les ayuden a sobrevivir. A este mecanismo de defensa lo llamamos MÁSCARAS. 

Normalmente estas máscaras son muy útiles en su infancia, pues son las únicas estrategias que una niña de su edad, con su nivel de desarrollo y madurez son capaces de utilizar. Son los recursos que tienen a su alcance. El problema es que frecuentemente, les acompañan a lo largo de sus vidas y acaban por utilizarlas en otros contextos. Es entonces, cuando en vez de protegerlas les perjudican. Otras veces, estas máscaras son verdaderas habilidades. 

Las máscaras y su función: 

Es muy frecuente que estas niñas desarrollen una sensibilidad suprema, no les queda más remedio, en medio de su campo de batalla han de estar atentas a todos los movimientos para prepararse ante el peligro. Es como cuando un animalillo que se siente acechado por el peligro. Entonces se inmoviliza y observa... Por eso, muchas de ellas, de mayores desarrollan profesiones de mucha sensibilidad, no es de extrañar que muchas sean músicas, actrices, fotógrafas, bailarinas... 

También es habitual que permanezcan en medio del caos donde han crecido. Pues a pesar de todo, es en el caos donde se saben desenvolver, donde se han criado. Es fácil encontrar supervivientes que viven en un completo caos económico, laboral, amoroso... que sus relaciones se basan en lo que han vivido de pequeñas: en la asimetría de poder, en la sumisión, en las relaciones adictivas. También puede ocurrir que cuando una relación les empieza a ir bien, por miedo al acercamiento, hagan todo lo posible para que esto se rompa y así evitar el peligro, que es lo que les enseñó en su niñez una persona “muy cercana”, su agresor. 

O todo lo contrario, que necesiten el más estricto orden y perfección en su vida como forma de contrarrestar todo lo vivido en su infancia. Recuerdo a una mujer que incluso marcaba con una etiqueta la prenda que iba en cada percha. 

Otra máscara común con la que se camuflan es la de dar apariencia de autónomas, tienen pánico al acercamiento, una vez alguien se acercó demasiado, alguien que supuestamente “iba a darle todo para ella y que lo único que quería era todo para él”. Por eso han aprendido a desconfiar de las demás personas tras la máscara de la autosuficiencia y la independencia. Esto puede pasar tanto con las amistades como con las figuras de autoridad. En este caso nunca irían a preguntar una duda, y no es porque no la tuvieran, sino porque en su momento, una figura de autoridad abusó de ella. Ya no distinguen entre los tipos de relaciones, confunden las relaciones de amistad con las de sexualidad, las de autoridad con las de autoritarismo...

¿Qué ocurre cuando empiezan la terapia? Hasta ahora estaban protegidas bajo todas estas capas, y aunque no eran felices, sabían donde estaban las cosas. Como decía al principio, hasta ahora, las capas de agua estaban plegadas dentro de sus bolsitas, pero cuando acuden al Centro es porque ya han comenzado a sacar esa capa de su lugar, todo se tambalea y remueve. Y al llegar a terapia comienzan a darse cuenta de todas sus máscaras, de todas sus “trampas” y se van quitando capas hasta verse realmente por dentro. 

Este es un proceso muy doloroso, ésta es la fase más dura de la curación, porque en este momento no tienen defensas, se han quitado sus máscaras protectoras y se sienten desnudas y todavía no han creado nuevas capas, fuertes y seguras. Es muy frecuente oírlas decir que aquellas que eran antes ya no les gustan, pero que todavía no saben quiénes son ahora. Es una fase que genera mucha incertidumbre pero que una vez 

que la pasan ya sólo les queda ir encontrando su verdadero YO, sin la cáscara opresora que no les deja crecer. 

¿Cómo trabajamos el abuso sexual infantil e incesto en AMS? La primera vez que una mujer víctima de Abusos Sexuales en su infancia llega al Centro, lo primero que hace es una entrevista con una de las psicólogas para evaluar su estado actual, y hacer un recorrido por su historia de vida. Tras esta primera toma de contacto, comenzará la Terapia Individual. 

La terapeuta es un modelo positivo que va guiando la terapia hacia una serie de objetivos, pero son las mujeres las que van tomando un papel activo por medio de tareas y ejercicios para así fijar su atención en sí mismas y en sus necesidades para promover la adquisición del poder y el control de sus vidas. 

Durante todo el proceso es muy importante generar un clima de confianza donde ellas puedan expresarse sin temor a ser castigadas o criticadas, donde puedan comenzar a verbalizar aquello que nunca pudieron; Ponerle nombre a sus miedos y emociones... 

Lo primero que se hace en Terapia Individual es explorar el grado de conciencia del abuso vivido ¿Qué recuerda?, ¿Cómo lo interpreta?, ¿Qué efectos cree ella que ha tenido en su vida actual?, ¿Alguna vez lo contó?... Así se establece la línea base de la que partimos. 

Más adelante se perfila su definición de ASI, se explican los mitos y distorsiones que hace que al agresor y a sus conductas abusivas se le quiten importancia y gravedad para echar la culpa a las niñas que fueron. 

Una vez que éstos términos están aclarados se comienzan a analizar los efectos que en su vida ha tenido el ASI y por qué es tan frecuente que sean ciertas áreas de sus vidas las que quedan dañadas. Y más adelante, se analizan todos aquellos comportamientos que han protegido a la niña de tanto dolor: “las máscaras”. Todas ellas han sido útiles en un momento dado, probablemente le han servido para protegerse del verdadero daño, que hubiera sido más devastador. Sin embargo, ahora se propone cambiarlo por conductas más adaptativas. 

Desde el momento que rompe el silencio y con ayuda de su terapeuta, se comienzan a ubicar responsabilidades donde corresponde. Pues hasta ahora. 

“Los adultos se quedaban con todo el placer y las niñas con toda la culpa”. 

Se trabaja sobre el dolor, la ira, la vergüenza y se promueve la elaboración del duelo para que poco a poco vayan sintonizando con la niña que fueron. 

Uno de los objetivos de la Terapia Individual es preparar a cada mujer para su inclusión posterior en uno de los talleres específicos, el de Abusos Sexuales e Incesto. 

El taller en “Mujeres para la salud” es clave para comprobar que lo suyo no fue un problema aislado e individual, sino que el Abuso Sexual Infantil y el Incesto son un problema con base social, ubicado en un contexto androcéntrico. Donde los hombres ostentan el poder y hacen uso de su fuerza para su propio beneficio, a costa del respeto y la integridad de las niñas. 

En grupo, se vuelve a hacer un análisis de los efectos y mecanismos de defensa, pero ahora se tiene la oportunidad de compartirlo con otras mujeres que han pasado por situaciones similares. Continúan quebrantando la pesada “Ley del Silencio” y se cuestionan sus sentimientos de estigmatización. Sin saberlo, están siendo protagonistas de la ruptura del círculo de la violencia. 

El apoyo del grupo es de vital importancia, se promueve un clima exento de crítica y lleno de aceptación y comprensión. Y así a lo largo de 6 meses van elaborando sus historias y secuelas, sugiriendo nuevos cambios y actitudes, para ir poco a poco elaborando un modelo personal de vida más sano. 

Una vez que se han roto el silencio y que van entendiendo su historia de vida, es frecuente que necesiten confrontar a sus abusadores y/o que necesiten expresar a otras personas, habitualmente sus madres, el por qué de sus comportamientos y vivencias. 

Durante todo el proceso y de forma transversal se va haciendo hincapié en que comprueben que cada una de ellas es importante. Todas ellas, desde su llegada al Centro ya demuestran que son fuertes, pues han sido capaces de atravesar una situación 

traumática y sobrevivir durante todos estos años. Todas ellas son un modelo de aprendizaje: son un ejemplo de lucha y superación. 

Por eso, desde aquí, les agradezco todo lo que con ellas estoy aprendiendo y ktodo lo que ellas me han enseñado. Con toda mi admiración y respeto os doy las gracias.

ROCÍO CARMONA

La delgada línea que divide la protección del castigo

La delgada línea que divide la protección del castigo
Cuando descubrimos que un niño o niña está siendo abusado o maltratado en alguna forma por sus padres o uno de ellos, algunos inmediatamente piensan que es necesario sacar al pequeño de ese núcleo y entregarlo a un hogar temporal, ya sea para que espere ser adoptado o bien para que se realicen las investigaciones pertinentes y se decida más adelante qué se va a hacer con ese pequeño. Desafortunadamente algunos tienen el poder de hacer esto y no sólo pensarlo.
Éste es un tema delicado y muy difícil porque sí, efectivamente, lo urgente es proteger al pequeño y detener el abuso inmediatamente. En algunos casos, quizá en los menos ésta sea la mejor manera de proceder para salvaguardar al pequeño pero ésta debería ser una medida extrema tomada sólo cuando se ha analizado a profundidad la problemática y no se halla mejor opción.
Una de las razones por las que los niños y niñas callan es el miedo a perder a su familia. Algunos lo piensan por sí solos, a otros se los advierte el agresor.
“Si digo algo mi mamá ya no me va a querer”. “Si lo digo mi papá va a matar a mi mamá”. “Si lo digo me echarán de casa”. “Si lo digo mi familia va a ser destruida”. Y catapúm… lo dice o alguien lo indaga y su peor pesadilla se hace realidad. Las autoridades intervienen y el niño o niña es arrancado de su hogar, el único universo que conoce, y es colocado en un hogar temporal que con mucha frecuencia no es un lugar cálido y protector donde el pequeño encuentre el amor y la seguridad que tanta falta le hace.

Algunos niños pasan años en hogares temporales esperando una adopción que nunca ocurre. Otros son adoptado y regresados como mercancía defectuosa más de una vez y claro, que ante tanto rechazo y no encontrar lo que buscan, ese universo que conocían y por obscuro que fuera era el único que tenían, su carácter se va deformando y van siendo más rebeldes, o retraídos, o violentos, o suicidas, o depresivos, o cualquier otra expresión de pérdida e inseguridad que los hace cada vez más proclives a ser rechazados. Otros más van a hogares donde sufren peores maltratos y algunos encuentran la muerte en esos hogares donde presuntamente se les está protegiendo de sus progenitores. De cualquier forma, para la mayoría de estos niños la vida va de un infierno a otro y a otro y a otro.

El primer mensaje que se debe dar a un niño o niña que sufre cualquier forma de maltrato es “tú no eres el culpable”. Al no ser culpable, no debe ser castigado, por tanto no debe ser arrancado de su hogar, apartado de su familia, arrancado de su entorno. Se debe de extirpar al culpable o a los culpables, no a las víctimas. Muchas veces las madres que fallan en proteger a sus hijos son a su vez víctimas del mismo agresor. Es importante determinar en qué casos la madre es también una víctima y luego de quitar al victimario de la escena, es necesario iniciar un programa que empodere a la madre y le dé las herramientas para protegerse y proteger a sus hijos, que le permita recuperar su autoestima y encontrar los medios para alcanzar la autonomía. A la vez, ese programa debe comprender la restauración del lazo madre-hijo(a) para que juntos puedan sanar las heridas del maltrato y fortalecer su relación que tanta falta hace al niño o niña.
Únicamente cuando se comprueba que ambos padres son agresores se debe recurrir a separar a los pequeños de sus padres pero en estos casos se debe buscar la opción de entregarlos en custodia a un adulto cercano, protector y amoroso de los niños, como pueden ser los abuelos, tíos, padrinos, algún hermano mayor de edad que reúnas las condiciones para poder hacerse cargo del pequeño. Sólo cuando no hay nadie cercano al niño o niña que pueda asumir la custodia, entonces se debería recurrir a los hogares temporales y si fuera necesario, a la adopción; pues por mucho que esta decisión se tome en el mejor interés del pequeño, para él o ella, esta medida representa el castigo a su incapacidad de guardar el secreto y la reafirmación de su profundamente arraigada idea de que él o ella es el responsable del abuso. 

Cony Díaz.

miércoles, 22 de mayo de 2013

800,000 visitas al blog.

nuncamasgritosinvoz@gmail.com

El día de hoy llegamos  a mas de 800,000 lecturas al blog , se dice fácil pero a costado mucha dedicación y esfuerzo que sin lugar a dudas a valido muchísimo la pena.
A pesar de las circunstancias muchas veces adversas en lo personal.
Falta mucho por hacer, pero sigo manteniendo una actitud  muy positiva al pensar que vamos por el camino correcto.
Fue la mejor decisión participar en un blog y apostar Por el Internet y la nube. 

Estoy  seguro que me seguirán acompañando en este esfuerzo que debe ser colectivo.

Este año tenemos muchos sueños y proyectos, todos encaminados a una cultura de prevención y atención a victimas de abuso sexual infantil.

Construir una asociación civil, apoyar la presentación de la obra "valentina y la sombra del Diablo",

Particular en un proyecto colectivo.

Muchas Gracias por acompañarte en este esfuerzo, gracias por leerme y replicar, pero sobre todo muchas gracias a todos aquellos que me ayudan día con día vía electrónica  a orientar a las victimas y a sus familiares, su labor es una acción heroica que deja excelentes frutos.
Se necesita de ti.
"Tenemos un sueño: La creación de un mundo sin abuso sexual infantil”

EL ABUSO SEXUAL ES UN DELITO, tres de cada diez adultos fueron abusados en su infancia. 

• Cada año aproximadamente 150
millones de niñas y 73 millones de niños en el mundo son víctimas de violación y/o de violencia Sexual.

Porque "Todos conocemos a un sobreviviente de abuso sexual infantil."

Pesadilla: Abuso Infantil http://t.co/NcN7Y0q7 vía @youtube

Muchas gracias.



MIGUEL ADAME VÁZQUEZ.

adame.miguel@yahoo.com.mx
http://migueladame.blogspot.mx/
http://redcontraelabusosexual.blogspot.mx/
http://forosobrevivientesasi.blogspot.mx/
http://asinuncamas.org/

nuncamasgritosinvoz@gmail.com


Valentina y la sombra del diablo


¿Cómo son los agresores infantiles?


Opinión de una psicóloga. Quienes cometen agresiones sexuales frente a niños tienen apariencia normal y son conscientes de lo que hacen, sin ninguna patología que los haga incapaces de reconocer las consecuencias para él o ellas y para los niños o niñas agredidos

Contrario a lo que se puede pensar sobre quienes cometen agresiones sexuales contra infantes, estas personas tienen apariencia normal y son  conscientes de lo que hacen, sin ninguna patología  que los haga incapaces de reconocer las consecuencias que puede tener lo que hacen en ellos o ellas  (como adulto) y en  los menores agredidos.
Esto lo explica la psicóloga  clínica infanto-juvenil y experta en abuso sexual infantil Arisleydi Sánchez, quien dice que es difícil   clasificar la tipología de los agresores sexuales, pues “no existe un perfil único que dé respuesta al porqué estas personas se sienten atraídas por los niños y niñas. Tampoco se ha encontrado un determinante aislado, sino que se debe a una conglomeración de factores que los hace sentirse atraídos sexualmente”.
La estudiosa de la conducta humana dice que algunos autores del tema e investigaciones agrupan algunas de las situaciones de historia familiar que podrían, conjugándose, desarrollar este tipo de conducta, como por ejemplo,  haber sido testigo o víctima de violencia intrafamiliar; ser abusado sexualmente en la niñez y/o adolescencia;  baja autoestima; padre y/o madre con una comunicación patológica en temas de privacidad, límites, amor y afecto; déficit en las habilidades verbales y asertividad y exposición y consumo de alcohol y drogas.
“A esto se le suma el detonante que produce la excitación sexual desviada en estas personas, que puede ser cognoscitivo, afectivo, fisiológico o relacionado con el desarrollo”, señala.
El  perfil del agresor. Según las investigaciones entre un 65% y 85% son familiares cercanos del infante. Los abusadores intrafamiliares (dentro de la  familia del menor), suelen tener más de 35 años de edad, y  una carrera universitaria. Utilizan la seducción o el engaño para atraer a sus víctimas.
Arisleydi Sánchez explica que este tipo de abuso dura más a través del tiempo y no suele haber penetración, pero es el que causa mayores traumas a las víctimas por el rompimiento del vínculo emocional que tienen los niños o niñas con estas personas.
¿Cómo evitar que un hijo sea abusado?    Se debe trabajar en lo que se llama prevención primaria, que no es más en la orientación, educación y sensibilización de un tema como el de abuso, antes de que  ocurra, como una forma de tratar de evitarlo.
A modo general, hay que incrementar los factores de protección: patrones de crianza de estilo democrático, núcleo familiar estable, sólidas relaciones afectivas y de apego, manejo del tema de la sexualidad de forma abierta y adaptada a la edad de cada hijo, familias con roles claros...Desde el plano de los padres con sus hijos e hijas: desde temprana edad deben tratar de educar a sus hijos e hijas sobre el derecho que tiene sobre su propio cuerpo, hablarles de que pueden decir que no, aunque se trata de  personas cercanas o familiares, conversar sobre las partes privadas, su cuidado y protección.
También se les debe instruir en la diferencia entre caricias buenas y malas, secretos buenos y malos, comportamientos sexuales adecuados y no adecuados.
Las familias, los padres como cabeza, así como los centros educativos, el Estado, la sociedad, deben invertir en programas de desarrollo de prevención y educación sexual infantil. Es responsabilidad de todos tener niños, niñas y adolescentes sanos física y emocionalmente, desde el plano afectivo, conductual, sexual. 
ZOOM


 El  aumento los casos
La psicóloga dice que el aumento de los casos de violaciones se debe a que las personas tienen un mayor nivel de conciencia sobre el tema. Ahora se perciben más casos porque  la gente lo denuncia. Ya estos casos no  se manejan con prudencia  y en silencio, lo se solía hacer  supuestamente  para evitar la verguenza; generalmente no creía en la palabra de la víctima, se entendía que los niños y adolescentes podían estar minetiendo, y  pensaban que la justicia no iba a actuar y a resolver su caso. 



Prevención
Se está tratando de hacer lo que es la prevención primaria, que se debe a educar, sensibilizar sobre una temática en específico para que las personas tengan mayor información y puedan prevenir, identificar, detectar y tratar la situación.  Debido a la gran incidencia que existe en el país sobre este tema se incrementan las denuncias porque se sabe más sobre el abuso sexual infantil,  y cada vez que los medios de comunicación, la justicia, los profesionales advierten sobre lo que es, lo que se debe hacer en esos casos, las personas están más informadas y pueden actuar en consecuencia.

martes, 21 de mayo de 2013

Valentina y la sombra del diablo.


OBRA DE TEATRO:
VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO


Centro cultual Mexiquense bicentenario.

La obra es a las dos de la tarde al terminar habrá un taller para los niños y una charla para los padres de familia.
No faltes entrada gratuita.

Domingo 26 de Mayo a las 14:00 horas.
Hablar de prevención de abuso sexual infantil puede ser doloroso, pero es un tema que debemos abordar.


sábado, 18 de mayo de 2013

El rito del agua



EL RITO DEL AGUA



Cuando conocí a mi actual pareja, yo estaba en la etapa final de mis Años Oscuros. Fueron los años de promiscuidad, de drogas, de sexo sin control, y me sorprendió que un “chico bueno” como él quisiera estar conmigo cuando yo estaba acostumbrada a cabrones que se aprovechaban de mi debilidad. Estuvimos un año entero jugando al tira y afloja. Yo le decía “vale salimos, pero me vas a dejar, porque no vas a querer seguir conmigo” y él insistía en que no, en que le gustaba cómo era yo. Y al final, parece que cedí y me dejé caer en sus brazos. Hasta entonces, nada de sexo, y cuando me comprometí en serio a salir con él estuvimos aún unos meses sin relaciones íntimas porque yo había entrado en una fase de "monja de clausura". He alternado esas fases varias veces en mi vida. 

Hasta que un día me dijo: “El sábado salimos, te voy a invitar a cenar, pero quiero que te pongas muy guapa, porque va a ser una cena especial”. Quería celebrar que había sido admitido para trabajar en una importante multinacional. Fue una noche totalmente cinematográfica. Yo me arreglé como si fuera a acudir a una ceremonia y él se presentó a buscarme con un traje de etiqueta. Me llevó a cenar a un restaurante en la costa que regentaba un amigo de él. Nos sentaron en un reservado con velas y música suave. Una cena romántica. 

A continuación fuimos caminando tranquilamente a una champanería junto al paseo marítimo. La noche era cálida y estrellada. Durante el trayecto recuerdo sentirme por primera vez la protagonista de una de esas comedias románticas de Hollywood. El local era acogedor, con una pequeña pista central rodeada de mesas redondas y un rincón para la orquesta. Brindábamos con cava mientras un grupo entonaba en directo boleros y canciones de amor, cuando de repente el cantante interrumpió su concierto y explicó que la próxima canción estaba dedicada a una pareja muy especial que quería iniciar una vida juntos y nos nombró. la canción era el clásico de Simón Díaz "Caballo Viejo", el interprete de aquella noche también era amigo de mi pareja. Lo habían preparado todo. 

Me sacó a bailar la pieza con gran ceremonia, y en la pista de baile me dijo:“Yo me siento caballo viejo, porque me está costando mucho conquistar a esta yegua tan rebelde”. No podía creer que aquello fuera verdad. Aún hoy, cuando recuerdo aquella noche, me pregunto cómo es posible que los cuentos se hagan realidad. 

Volvimos a salir a la cálida luz de las estrellas. El paseo marítimo bordeaba la playa a la que se accedía desde varias escaleras estratégicamente distanciadas. Bajamos a la arena con intención de sentarnos en un rincón entre las rocas para hablar y disfrutar de la noche. La brisa del mar, sus palabras de amor, y supongo que el alcohol influyeron para hacerme sentir por primera vez deseos de entregarle mi intimidad de manera voluntaria con el mar como banda sonora. Sin obligación, sin presiones, sin la sensación de ofrecer un pago por los servicios prestados. 

No recuerdo mi primer orgasmo. Mi padre me supo manipular el cuerpo y los he experimentado miles de veces desde antes de cumplir los siete años, pero aquella noche fue la primera vez que entregué mis mas preciadas sensaciones por voluntad propia y tuve mi primer orgasmo total y absolutamente voluntario. Di mi primer paso hacia él invadida de deseo y con un inmenso amor para entregarle, pausando los tiempos y atreviéndome a acariciar el cuerpo de un hombre por primera vez. Lloré de felicidad tras aquella experiencia. 

Durante años siempre pensé que aquello efectivamente había sido mi “Happy End”. El Final Feliz de una historia de terror donde, como en las novelas de mi imaginación, cerraba mi historia. Pero entonces no imaginaba lo que vendría después. Porque a pesar de que efectivamente ha sido un gran final feliz para las dos primeras etapas de mi vida -las peores- el tiempo me llevó a una enorme decepción, cuando vi que tras ese gran final no estaba la tierra prometida. Las secuelas continuaban ahí, y el espejismo se había roto. No todo era tan maravilloso como le hice creer a una parte de mí misma. 

Una caricia en la oscuridad. Una simple caricia en la oscuridad ha sido a lo largo de mi vida sinónimo de intranquilidad, alerta, miedo. Llevo veintiún años casada y entrar en mi propia habitación a dormir supone a veces todo un acto de valor. El sencillo gesto de mi pareja de posar una mano sobre mí para dormir me pone en tensión. Dejar que me arrope con sus brazos en un gesto de cariño me origina un esfuerzo sobrehumano, me cuesta horrores no salir huyendo. A veces tardo varios minutos en conseguir relajarme, a base de repetirme a mí misma que es mi marido y no me va a hacer daño. 

Ha habido épocas en las que me he sentido algo mas confiada, pero nunca segura. Siempre se acuesta antes que yo, y en esos momentos de mas confianza entro en el cuarto y me quedo en la puerta unos segundos escuchando su respiración. Si la siento rítmica y regular, significa que está profundamente dormido, es posible que esa noche no haya demandas. Si le siento moverse me meto en la cama con extrema suavidad, rogando porque sólo sea un simple movimiento dentro del sueño. La caricia de su mano en la oscuridad me recuerda que estoy casada y tengo un deber marital con mi pareja. 

La mayoría de ocasiones no pasa de esa caricia. Simplemente le gusta acurrucarse conmigo para dormir. Otras veces termino cediendo a su demanda exactamente igual que he accedido a las demanda de otros muchos hombres de mis Años Oscuros: Disociándome. Reconozco que la parte de mí que queda consciente, tras la primera y tímida resistencia inicial, siente la excitación, despierta la libido, se imbuye en el deseo y goza de las millones de descargas eléctricas que ya preceden a un catártico orgasmo. Mi lado vulnerable se siente atacado y horrorizado a partes iguales y acusa a mi cuerpo de alta traición. 

Ha habido épocas en las que simplemente he huido pasando la noche en el sofá. Incluso hubo un tiempo en que opté por subir a dormir al otro apartamento de nuestra propiedad en el piso de arriba, que en esos momentos estaba vacío de inquilinos, y regresar casi al amanecer para que él no me echase de menos al sonar su despertador. Como una esposa infiel que hubiera reservado sus mejores caricias para un extraño. 

A veces he odiado volver junto a él. En las mañanas del fin de semana nunca hay prisa para levantarse, y a veces sus demandas se han pospuesto hasta la salida del sol. Es cuando peor lo he pasado porque mi padre me despertaba en ocasiones al meterse en mi cama por las mañanas y me es muy difícil evitar que ese recuerdo regrese a mi mente cuando mi marido me insinúa rozándome con su sexo la excitación que siente. 

Habitualmente me gusta Madrugar. Nunca he sido una gran dormilona. Me gusta desperezarme despacio, como los gatos, estirar mis músculos de manera ritual y escuchar los primeros sonidos de la casa. Y a veces, cuando me siento realmente bien, espero escuchar de nuevo el sonido del mar. Cuando era niña, en la casa de la playa, podía oír las olas romperse en la orilla. Era un sonido reparador. Significaba que todo estaba bien. Allí no había caricias inoportunas. Me quedaba mucho tiempo despierta en la cama observando en el techo de mi habitación aquellas proyecciones de la playa que el Principio de la Cámara Oscura reproducía en mi cuarto. 

El mar, la mar. Entrar en él era cruzar el umbral de otro mundo, donde la luz bailaba sobre el fondo marino de forma caprichosa, donde no existía el olor y mi boca se llenaba a sabor a sal. Donde sentía que mi piel estaba en contacto con todo y con nada. Como si me la quitara o me cubriese con un blindaje especial. 

Mi mente tiene su propia banda sonora. Siempre tengo música en mi cabeza y en la playa del faro solía pasar horas bailando en el agua. Hasta que mi país no ha tenido destacadas deportistas en Natación Sincronizada, yo jamás supe que existiera esa modalidad. Y desde luego de haberla conocido (no se convirtió en disciplina olímpica hasta Los Ángeles 84`) hubiera abandonado de inmediato la pelota, la cinta, el aro y las mazas de mis clases de Gimnasia Rítmica en la que nunca fui muy hábil en su ejecución. Me sentía torpe y como mi autoestima ya se había ido de vacaciones permanentes, siempre me sentía inferior a mis compañeras e incluso en las actuaciones de conjunto tenía la seguridad de llamar la atención por mi especial inhabilidad. 

Mi cuerpo y yo nunca nos hemos llevado bien. He vivido la mayor parte de mi vida desconectada de él y estoy segura que yo misma he colaborado a la enorme descoordinación lateral que padezco, que me impide incluso conducir. Pero en las clases de Rítmica conseguía conectar tímidamente con él y percibirlo un poco mío. Porque el resto del tiempo siempre he vivido al margen de mi cuerpo, como algo prestado, como si no me perteneciera. Como si hubiesen trasplantado mi cerebro a un cuerpo extraño que no es el mío, como en esas películas de científicos locos que juegan a ser dios. Supongo que por eso lo castigaba, porque no lo consideraba digno de mí, no me pertenecía, y además me había traicionado. 

Imagino que al haber sido manipulada desde muy niña sin mi consentimiento hizo que renunciase a mi cuerpo como mi vehículo para comunicarme con el mundo, y encontré en la disociación la alternativa perfecta. Pueden tocar mi cuerpo, pero no llegarán a mi mente. 

En cambio en el agua es otra cosa. Controlar mi respiración durante el buceo, ser consciente del movimiento de mis brazos al nadar o del batir de mis piernas siempre ha sido la única forma en la que he sentido que la sangre corre por mis venas. El hormigueo de mis músculos tras el esfuerzo me hacía sentir viva. Nunca fui rápida nadando. Mi tono muscular nunca ha sido importante para dar potencia a mis brazadas y mi escasa alimentación tampoco contribuía demasiado. Pero el simple hecho de sumergirme en el agua ya era un bálsamo para mí, tal vez porque en esos momentos cuerpo y mente se movían al mismo compás. Además tengo asociado el agua con la purificación. Para alguien como yo que siempre se sentía sucia, un buen baño era -es- el mejor regalo. 

No he dejado de nadar. Cuando tengo tiempo y no me encuentro en una fase de rechazo a mostrar mi propio cuerpo en público, me escapo a la piscina municipal o a una de las playas de mi tierra para sumergirme en el líquido elemento. Y cuando me siento mal, cuando estoy especialmente deprimida, abro la ducha y dejo que el agua hirviendo resbale sobre mí. 

Durante mucho tiempo cuando me aislaba y conectaba con mi cuerpo, cuando me daba un baño en el mar, sentía mi cuerpo, pero casi nunca lo he disfrutado. A lo mas que he llegado es a percibirlo, a sentirlo como algo real, que no era gomaespuma lo que tocaba la gente cuando me daban la mano o me abrazaban. Porque pocas veces sentí un contacto real. Hasta hace pocos años no he percibido como algo cálido y tierno un abrazo o un beso de mi hijo. Hasta hace pocos años sentía mi cuerpo cuando llevaba sobre mí mi coraza invisible, esa que mi mente creaba con el agua , pero no era capaz de percibir con plenitud las caricias de mi marido, porque esa coraza que creaba para protegerme, en realidad me aislaba. 

Hasta ahora no me había dado cuenta de lo mucho que me odiaba, de lo que odiaba mi cuerpo, del inmenso asco que sentía tan sólo recordando las veces que me he abandonado a la lujuria del sexo porque pensaba que era lo que se requería de mí, para lo único que valía, y a continuación odiarme intensamente por sentir placer. Porque a pesar de tener masturbaciones compulsivas, causadas por la ansiedad, no las disfruto en absoluto y son como un nuevo abuso hacia mi persona. 

Uno de los ejercicios que me autoimpuse al inicio de mi rehabilitación fue tocarme. Me ducho mucho, si, pero no utilizo la esponja ni me aplico geles o cremas corporales. Desde hace tres o cuatro años cuando lleno la bañera, añado unas sales minerales, me doy un baño de espuma y dejo que mis manos toquen tímidamente mi piel. Aún siento vergüenza. El simple hecho de escribirlo aquí me produce cierto sonrojo. Pero reconozco que está siendo reparador. Es como mantener una relación íntima conmigo misma, como un gesto de amor hacia mí. El baño empezó a ser algo muy parecido a tu primer amor, en el que vas muy despacio, disfrutando cada paso con esa persona porque deseas llegar al tu primer orgasmo virgen para entregarte con absoluta fidelidad a ti mismo. Y ahora incluso me atrevo a reconocerme a mi misma desnuda ante el espejo. 

Este ejercicio me lo inspiró mi pareja. Salvo por aquella cena romántica del pasado, que a veces creo que es un pliegue de otro espacio y de otro tiempo paralelos, siempre tuve problemas para intimar con él. Tener una relación sexual con alguien a quien aprecio me ha sido casi siempre imposible, porque tengo asociado el sexo con algo sucio de lo que no deben contagiarse. Hasta que descubrimos una forma de intimar en la que yo me sentía realmente bien: La ducha. 

Empezó como un juego hace mucho, en el que él se ofrecía, de manera inocente, a aplicarme jabón en la espalda. Y no sé como, poco a poco fui disfrutando cada vez mas de compartir ese momento en el baño con él. La confianza y la ternura son tal que estamos viviendo una segunda oportunidad de recorrer el perfil de nuestros cuerpos con caricias que en ningún momento me hacen sentir mal, incluso trasladando esos momentos a la intimidad de nuestro dormitorio. Y ahora, como ocurrió hace casi veinticinco años, empiezo a sentirme una adolescente que está aprendiendo a descubrir su sexualidad y me atrevo a tocar además lo que nunca creí que mis dedos rozarían jamás: mi propio cuerpo. 

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Pero tras mi primer Happy End, la segunda película -la Hibernación y la Rehabilitación- está resultando de lo mas esperanzadora. ¿Será una trilogía? No lo sé, pero de momento no quiero anticiparme. De momento voy a buscar mi segundo Final Feliz. 

Aún siento miedo a veces cuando en la noche me acurruco en la cama, esperando esa caricia. Pero en cada vez mas ocasiones, me dejo llevar por el legítimo deseo y aprendo a disfrutar de sus manos por entero, como aquella primera vez que el mar fue el único testigo de nuestra unión. A veces volvemos a ducharnos juntos. Es un momento muy tierno para mí en el que me conecto de nuevo con mi propio cuerpo en el elemento en el que mas cómoda y segura me siento. Jamás he tenido retrospecciones ni me he sentido mal en esos momentos. Y los atesoro como un ritual de limpieza que repara además de mi cuerpo, las heridas de mi alma. 



“Cuando necesitábamos escapar, ejecutábamos un ritual. Descubrimos un mundo silencioso y relajante donde no existía el dolor (bajo el mar) 

Formábamos un círculo encadenados por carne, sangre y agua. Y sólo cuando nuestros pulmones iban a traicionarnos, ascendíamos hacia la luz, y hacia el temor de lo que nos acechaba en la superficie.” 


El príncipe de las mareas. (1991) Película norteamericana dirigida por Barbra Streisand