Los delitos del orden sexual causan severos daños a quien los padece. En la mayoría de las ocasiones son perpetrados por personas conocidas. Cuando las víctimas son menores de edad, el daño es aún mayor.
El desconocimiento de aspectos importantes sobre la sexualidad humana en los niños y adolescentes, los vulnera y expone a ser fácilmente víctimas.
En esta historia, una niña de escasos 12 años es agredida por un sujeto de 58 años, conocido de confianza de su familia. Sus padres no se dan cuenta hasta que la niña, está por dar a luz. Tiempo después regresa este sujeto, confiado de que sus acciones ya no tienen consecuencias, sin embargo, la justicia lo espera.
Como se dan cuenta
No habíamos notado nada extraño en ella. Su mamá que es la que está más tiempo con ella y además es mujer, no notó nada raro. La niña tampoco nos dijo nada.
Mi hija siempre fue llenita yo si la notaba más gordita, pero no le tomé importancia. Ese día llegué a la casa y me dijo mi esposa que la niña se sentía muy mal, que tenía cólicos muy fuertes. Le toqué el vientre y se lo sentí muy duro e hinchado. Le dije que la lleváramos al doctor.
Fuimos y en el centro médico del rancho, nos van diciendo que la niña estaba embrazada y que estaba por dar a luz. Que la teníamos que llevar a un hospital, de la ciudad porque era muy peligroso y que tenía que ser rápido.
Cuando íbamos para Zacatecas, yo iba pensando que eso no era posible. Como que estábamos en estado de shock y no hablábamos nada, nada más la niña se iba quejando.
Yo pensaba que estaba intoxicada de alimentos, que la doctora del rancho se había equivocado.
Luego pensaba qué, si era cierto, iba a matar al que le hubiera hecho eso.
Llegamos al hospital y les dijimos que traía muy fuertes los cólicos. La revisaron y nos confirmaron lo que nos dijeron en el rancho.
También nos dijeron que había mucho riesgo y le tenían que hacer cesárea por chiquilla. Mi hija no entendía lo que pasaba y estaba como traumada.
Como sucedió
Yo no quise presionar a mi hija para que todo saliera bien. No le preguntamos nada.
Ya cuando pasó todo y nos dijeron que la niña estaba bien y fuera de peligro.
Nos empezó como a caer la verdad de lo que estaba pasando.
Los doctores le preguntaron que qué había pasado. Ella no les decía nada y hasta llegaron a pensar que yo la había violado.
Porque me dijeron que eso era un delito y que se sabría por una prueba de ADN.
Ya cuando nos la entregaron y llegamos al rancho. Le pregunté de lo que le había pasado.
Fue cuando me dijo que mi compadre. Que siempre la andaba siguiendo y que un día la jaló y se la llevó a un lugar. Eso fue todo lo que me dijo. No me aguanté más y me fui a buscarlo.
Me dijeron que se había ido para Estados Unidos. De ahí me fui a ponerle una denuncia para que lo metieran al bote.
La voz de la jovencita
Yo tenía mucho miedo. No quería decirle a nadie lo que ese viejo me hizo, porque me amenazó con matarme y matar a mi papá.
Ese día que me violó, yo iba caminando por la calle, cerca de donde vive el viejo. Desde antes me molestaba y me seguía. Otras veces que pasaba en su troca me decía cosas muy peladas.
Yo le tenía miedo y ya casi no quería salir para no encontrármelo.
Siempre andaba muy borracho y a mí me daba asco.
Ese día iba para la iglesia al coro. Entonces, de repente sentí que me jalaron con una mano y con la otra me agarraban como de la panza.
Cuando volteé. Me di cuenta de que era mi padrino. Estaba borracho, porque olía mucho a alcohol.
Me metió a su casa y en donde me encerró. Yo estaba muy asustada, empecé a gritar y me tapó la boca con su mano.
Solo me acuerdo que me quitó mi ropa y sentí mucho dolor.
Yo creo que me desmayé porque ya no me acuerdo de nada más de eso hasta que iba caminando sola para mi casa.
Me sentía muy triste y con mucho miedo. No sabía que había pasado por eso no le dije nada a nadie.
Casarse con ella
Cómo mi compadre se había ido a Estados Unidos y no se sabía bien en donde estaba, ese asunto duró parado como 3 años. No podíamos rechazar a mi hija y a la niña que tuvo.
Pero yo si me sentía muy enojado con esa situación. Los hijos de mi compadre ya están grandes, casi de 30 años todos.
Y ellos también se sentían mal. Dejaron de hablarnos cuando supieron que tenía demandado a mi compadre.
Un día ya para acercándose la fecha de las fiestas del pueblo. Mandó decir que se iba a hacer cargo de la chamaquilla, pero que le retiráramos la demanda. Para eso mi hija ya había cumplido los 16 y la niña 3.
Yo le dije a mi ahijado que se llevara su cochino dinero. Le había mandado mil dólares. Después me enteré de que mi hija le agarró el dinero. También supe que había ido a querer retirarle la demanda.
Lo bueno es que no pudo. Para las fiestas del pueblo vino a Zacatecas. Andaba escondido, nos mandó decir que se quería casar con mi muchacha ya para que quedara todo limpiado.
Mi compadre había enviudado, poco antes de embarazar a mi hija. Nos mandó de decir que él iba a mantener a mi hija y a la niña. Yo le mandé decir que si se le acercaba yo mismo lo iba a matar con mis manos.
Aunque me estuviera toda la vida en la cárcel.
Le siguió mandando dinero y nada más se estaba esperando a que mi hija fuera mayor de edad, según para casarse con ella y quitarse el problema.
Volvió
Regresó muy confiado de que así le iba a hacer. Ese tiempo le estuvo mandando el dinero a mi hija. Dejé que lo agarrara para que tuviera bien a mi nieta.
Nosotros les damos todo lo que necesitan, pero ese dinero le sirvió para hacerse un cuartito con su baño.
Creyó que, porque ya era mayor de edad mi hija, ya se había acabado todo. Lo agarraron en el jardín para las ferias.
Dijo que mi hija se le subía a la troca, que nunca le hizo nada a fuerzas. Que el día que pasaron esas cosas estaba borracho y no sabía lo que hacía.
Que mi hija lo buscaba porque lo quería. Que además mantenía a la niña y a mi hija. Y que todo había sido por voluntad de mi hija.
De todas maneras, lo dejaron preso. Llevaron a mi hija a que declarara. Si tenía miedo de que se fuera a retractar, pero no. Volvió a decir lo que pasó. Además, estaba muy niña para saber lo que estaba pasando.
Le ofreció una casa para que le quite la demanda, pero no se puede. Se tiene que hacer justicia. Que pagué en la cárcel y de todas maneras mantenga a la niña.
Cifras lamentables
De acuerdo a cifras presentadas por ADIVAC (Asociación para el Desarrollo Integral de Persona Violadas A. C.) se estima que, en México, cada nueve minutos se violenta sexualmente a una persona, lo que sólo en el Distrito Federal representa sesenta mil víctimas por año.
El abuso sexual es uno de los delitos más graves cometidos contra la integridad y los derechos de la otra persona y cuando las víctimas son menores de edad, la gravedad de esta agresión aumenta y las consecuencias son aún más devastadoras, pues por desgracia muchas veces el abuso comienza en la infancia y continúa durante años perpetuándose incluso hasta la adolescencia o vida adulta de la víctima.El abuso sexual infantil es 65 veces más común que el cáncer pediátrico, 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 niños es abusado sexualmente durante la infancia o adolescencia.
Al menos el 20% de las personas han sufrido o sufrirán abuso sexual durante su infancia. El último número oficial (2013) refleja que el total de denuncias realizadas por este delito fue de 5 mil 736, en México, sin embargo, se estima que éste representa tan sólo el 10% del total de abusos sexuales que suceden y de éstos en solamente el 1.5% de los casos se consigna al agresor.
Otra cifra alarmante, es que en 6 de cada 10 casos de abuso sexual a niños el agresor es familiar directo; el incesto ocurre en todos los tipos de familia.
Por otra parte 1 de cada 5 víctimas de abuso sexual infantil es contactado a través de Internet número que, de no supervisarlos de forma adecuada, se prevé irá creciendo rápidamente debido a la gran accesibilidad versus escasez de información sobre medidas de autocuidado que poseen los niños.
Miles de pedófilos utilizan cada vez más el llamado "lado oscuro de internet" para intercambiar imágenes obscenas de niños, según reveló una investigación de la BBC.
La Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido ya había advertido en un informe este año que cada vez más pederastas recurren a sitios anónimos y tecnologías de encriptación de datos.
Uno de los sitios investigados por la BBC recibía, según su fundador, 500 visitas por segundo.
"Cada vez hay más pedófilos navegando en el lado oscuro de internet. No sé si trata de nuevos pederastas o de personas que ahora operan de esta forma porque encontraron que el navegador Tor es más seguro", señaló.
Muchos gobiernos ya reconocen públicamente la amenaza del lado oscuro de la red y fuerzas policiales de varios países cooperan en un grupo llamado The Virtual Global Taskforce o Grupo de Acción Virtual Global para combatir en forma conjunta la explotación de menores en internet.
Es posible obtener datos de usuarios analizando, por ejemplo, el tráfico en el chat. De los más de 10.000 usuarios en un sitio usado por pedófilos 2.000 eran "productores de contenido", es decir, personas que suben imágenes, según Virgin. Y de éstos, el 20% eran residentes del Reino Unido.
"La red profunda sólo refleja los que sucede en el mundo real y es apenas una ventana a esa realidad terrible”.
Los promotores de esta campaña quieren estimular a los jóvenes para que no guarden silencio ante estas situaciones
Para descargar la aplicación, puedes entrar a www.abusedemojis.com (Foto: Abused Emojis)
Una aplicación creada por BRIS, una organización sueca que opera con una línea telefónica de ayuda para niños y adolescentes permitirá denunciar situaciones de maltrato infantil o violencia doméstica con “emojis”.
Según muestra la campaña emitida en YouTube, la Abused Emojis App anima a los jóvenes a abrirse sobre problemas serios como pueden ser la violencia física, psicológica, el abuso sexual o el alcoholismo.
Abused Emojis App funciona igual que otras apps: se descarga, se instala en el móvil, y una vez hecho se podrán insertar los dibujos en mensajes de texto, whatsapps, emails y redes sociales.
Entre los emojis aparecen figuras que representan varias formas de violencia y abuso doméstico, así como la depresión, el suicidio o la autolesión. Según se explica en YouTube, estas sirven para que los niños y adolescentes puedan expresarse ante circunstancias complicadas y que son difíciles de comentar.
La aplicación por el momento solo se encuentra disponible en App Store.
Sólo uno de cada mil abusos a menores se esclarece
El caso de Rocío Girat, la joven que fue abusada sexualmente por su propio padre, sirvió para empezar a quebrar el silencio en torno a la problemática. Para la ONU, es "el crimen encubierto más extendido".
El caso de Rocío Girat, la joven de Mar del Plata que fue abusada sexualmente por su propio padre y tuvo la fortaleza de denunciar su infierno, logrando que el miércoles condenasen al perverso sujeto, se presenta como paradigmático para comenzar a quebrar el cerco de silencio alrededor de esta problemática. La Organización de Naciones Unidas considera que el abuso sexual infantil es "el crimen encubierto más extendido en la humanidad". En Argentina, los especialistas afirman que sólo uno de cada 1000 hechos llegan al esclarecimiento, y que de cada 10 abusos que padecen las niñas y niños al menos siete son cometidos por los denominados "enemigos íntimos", que son familiares, vecinos o amigos de la familia.
"Las niñas y niños victimizados duermen con el enemigo en sus hogares, conviven con el monstruo de la pedofilia intramuros. Tenemos que decirlo, verbalizarlo y dejar de esconder este drama que padecen tantas víctimas. Escucho todo el tiempo testimonios de adultas y adultos que lograron contar luego de muchos años sus experiencias con el horror.Y es una muestra de lo mucho que falta, porque son personas que nadie acompañó cuando sufrieron el drama. No los escucharon en su entorno, la casa, la escuela y mucho menos la justicia", dijo la experta Elvira Berardi, directora del Programa A.N.A.S "Ayuda a Niños Abusados Sexualmente".
Las cifras internacionales acerca de los abusos sexuales que padecen niñas y niños son coincidentes con las estimaciones locales. Así, se menciona que alrededor del 70% de las personas que sufrieron ataques contra su integridad sexual durante la niñez resultaron victimizadas por conocidos.
Un caso: Laura es una mujer adulta. Su historia marca que fue abusada a partir de los cinco años por su padre. A los 10 sintió "cosquillas" en su panza. Estaba embarazada. Su madre pagó para que le realizaran un aborto. Todo fue silencio en el entorno hogareño. Los ataques, por supuesto, continuaron. A los 12 hubo otro embarazo y un nuevo aborto. Luego, la víctima logró mudarse a otra casa y salió de esa pesadilla. Recién pudo romper el silencio a los 33 años.
"Nadie se enteró del caso de Laura (es un nombre ficticio) en la justicia. Y como ella, la enorme mayoría de los hechos quedan absolutamente invisibilizados, mientras puertas adentro los abusos, las torturas, continúan", manifestó Berardi.
Semanas atrás, en una charla sobre abusos en la infancia, el juez federal Carlos Rozanski, impulsor de la ley que impone la utilización de la Cámara Gesell para que las víctimas menores sean escuchadas en espacios adecuados, explicó sobre las cifras en Argentina que "normalmente se esclarece el dos o tres por ciento de los hechos delictivos que suceden, y si se tiene en cuenta que de los casos de abuso infantil no llegan a denunciarse más que 10%, la proporción es geométrica: cada mil abusos se esclarece uno y los otros 999 quedan impunes".
Consultado sobre el momento en que las víctimas logran revelar que sufren ataques, el magistrado dijo que "no existe un estudio que determine cuántos años pasan entre que un niño o niña es abusado y puede verbalizarlo, incluso es algo que a veces no sucede jamás, pero lo que sí sabemos es que por las características propias del delito esta denuncia nunca es inmediata".
El juez, autor del libro "Abuso Sexual Infantil, ¿denunciar o silenciar?", describió como características propias del delito, además de la corta edad de las víctimas, que "en la mayoría de los casos se da en el ámbito intrafamiliar en una sociedad que inculca que 'los trapitos sucios se lavan en casa'".
"Esto lleva a que muchas víctima demoren años en denunciarlo, por lo que no se puede fijar un límite para investigar. Incluso hay quienes no lo denuncian nunca, de hecho se estima que sólo se llevan a la justicia un 10% de los casos", precisó, mientras planteó la necesidad de un debate profundo para que esta clase de delitos se consideren "imprescritibles".
¿En qué se diferencia el abuso sexual infantil de la violación?
El “abuso sexual infantil” no existe, es la costumbre de hablar mal, de simplificar. No hay abuso sexual infantil, porque infantil es un calificativo de abuso y el abuso no es calificable como infantil. La forma correcta es decir: “Niños y niñas abusados sexualmente por adultos”. De la otra manera queda encubierto que el adulto es el responsable. Dentro del abuso están los incestos, palabra que fue sacada de nuestro Código Penal para lavar el acto con la expresión: “violación agravada por el vínculo”. Violación o incesto es la penetración del adulto a una criatura y se produce en el 90% de los casos por el padre a su hijo o hija.
¿Qué pasa con esos chicos y chicas?
Lo que sucede y cuesta entender y aceptar, es que este tipo de “acariciamiento” puede ser placentero para la criatura, que cede porque esas caricias estimulan sus resortes sexuales. Entonces el niño encuentra, o la niña, que es placentero aquello que se le está haciendo y éste es uno de los problemas más serios porque sostiene la práctica del seductor, que no avanza con la fuerza física. Éstas son las formas de iniciación del abuso, que suelen ser encubiertas en forma de “manoseo”. En general los abusadores son hombres, lo que no excluye que a veces haya mujeres que buscan ese tocamiento.
¿Es cierta la teoría del abusador abusado?
No es una teoría, es un mito y es grandilocuente llamarlo así porque el mito es algo serio. Esto es una pavada. Es una creencia interesada, porque si el violador o abusador empezara por ser una víctima sería entendido o perdonado, justificado. Si esto fuera así, las mujeres seríamos violadoras, mucho más que los varones. Ésta es una de las tantas trampas que utilizan los adultos: ese sujeto por haber atravesado una situación dañina, a los 20, 35 o 43 años se transforma en violador. No hay manera de justificarlo técnicamente. No hay ni teoría sexológica ni psicológica que vaya a decir que una violación temprana conduce en la adultez al desencadenamiento de la pulsión de poder, que en realidad es la pulsión que moviliza el ataque sexual.
¿Qué es la pulsión de poder?
Es una necesidad de utilizar a alguien indefenso y puede ser a través de la seducción. La seducción también es un ataque. Quien está seducido o atacado queda en manos y a disposición del seductor y es eso lo que lo excita. La experiencia sexual viene en segundo lugar.
¿Cuáles son las consecuencias?
No pueden clasificarse por sus efectos. No todas las criaturas que han sido victimizadas por violación o por abuso van a tener 10 años después síntomas acordes con ese episodio. Es mucha la gente que es abusada y violada desde niña y sigue viviendo sin que este episodio le obstaculice definitivamente la vida. En cambio hay otros seres humanos que quedan mal marcados, por ejemplo aquellos que son sistemáticamente abusados o violados. Entonces el efecto de los abusos depende del tipo de abuso, de su reiteración y de los recursos que la criatura tenga para poder resolver lo que se suele llamar resilencia, que es la capacidad de reacción y superación que tenemos los seres humanos respecto de situaciones traumáticas.
¿Cómo se ve el abuso en los chicos?
Muchas cosas: que no se hacía pis y se hace, el insomnio, pesadillas, cambia la conducta en la escuela. Las maestras se dan cuenta antes que los padres, porque el chico cambia o la nena llora en los rincones, se pone agresiva con las amigas, no quiere salir al recreo. Las maestras son grandes colaboradoras. Los más chiquitos no quieren que los bañen.
¿De qué depende que el niño pueda contar o no?
De cada niño o niña. Si la mamá o el papá son cuidadosos pueden advertir que hay cambios en los juegos y en las conductas y muchas veces es útil decirle: “Haceme un dibujo de lo que quieras”, o “un dibujo de cuando vas a jugar con el abuelo”. Fijate la figura que elijo, porque es reiterada, dejás al abuelo para que cuide a la nena y la mamá no sabe por qué se toca la vulvita y se irrita. No se toca ella la vulvita.
¿Por qué las madres no nos damos cuenta?
¿Por qué vas a garantizar que tu amor ha sido tan inteligente y sensible que eligió a una persona respetable? Éstos son los mecanismos narcisistas de cada uno. “Cómo me iba a imaginar que Fulano a quien yo amé”, “cómo puede ser que la persona que yo elegí para amar y para tener un hijo le hace esto”. Porque cuando vos te enamoraste no estaba a la vista, una no pone al otro bajo sospecha. Lo digo para que las madres no se sientan culpables, una no puede hacerle un test a cada novio.
¿Y una campaña?
No sirven si no son permanentes porque se multiplican las denuncias y después caen. Deberían ser sistemáticas, pero es muy doloroso. El juez tiene que creer en la verosimilitud del chico y rápido, porque defensivamente la criatura va deformando el recuerdo para salvarse del horror. Los que llegan a la Justicia tienen que tener un buen abogado, que empuje el expediente. Para no perder tiempo. Y tomarle el pulso al juez, que si está muy preocupado por la “revinculación” del chico con el padre, ahí es donde perdemos. Si el juez, ideológicamente, quiere que el padre no sea acusado, ¿cómo voy a decir que el padre es un delincuente? No puedo porque ataco a la familia y no puedo atacar a la familia: ése es el discurso jurídico patriarcal.
El concejal proponente de la Alianza Social Independiente (ASI) Luis Bernardo Vélez Montoya advirtió sobre las alarmantes cifras de violencia y explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en Medellín, al afirmar que “nuestras niñas están siendo utilizadas como mercancía sexual en la ciudad”.
En sesión en el Concejo, en la que se debatió sobre el maltrato infantil, Vélez Montoya afirmó, además, que las niñas están siendo utilizadas como botín de guerra en los enfrentamientos armados de algunas comunas de la ciudad.
Un informe presentado por la Personería de Medellín en la sesión, señala la Comuna 13, San Javier, como el lugar de mayores amenazas contra la vida de los niños, niñas y adolescentes, en especial entre los 15 y 17 años. Según el informe, las razones más recurrentes por las que la vida de niños y niñas se ve amenazada son negarse a pertenecer a grupos armados, desvinculación activa del grupo armado, negarse a transportar armas y sustancias psicoactivas y cruzar fronteras invisibles.
Vélez Montoya pidió que la problemática sobre la trata de personas y abuso sexual comercial que hoy sufren niños y niñas no siga siendo paisaje en la ciudad. “En Medellín nos acostumbramos a vivir con éste fenómeno de vulneración de derechos de nuestros niños y niñas en las calles. ¿Cuál es la sanción moral de una sociedad acostumbrada a esta realidad?”, advirtió el concejal de la ASI.
Anotó que la situación de maltrato, explotación sexual comercial y trata de niños y niñas en Medellín es el reflejo de los fenómenos de la ilegalidad y la informalidad en la ciudad.
El año 2011 ingresaron al Ministerio Público 24.741 denuncias por delitos sexuales.
De ellas, un 72% correspondieron a menores de edad, es decir 17.944 compatriotas que a temprana edad, sufrieron violencia sexual.
Imaginemos un niño víctima de violencia sexual. Su agresor generalmente es un adulto que logró, por diversas circunstancias, establecer una relación de poder sobre él, y que a partir de ese hecho, ha cometido un delito que la ley tipifica como “Abuso Sexual”. Este delito está definido como cualquier contacto sexual de un adulto (conocido o no) con un niño o una niña, realizado mediante amenaza, uso de la fuerza o engaño, para concretar una o más de las siete figuras penales que asume: violación, incesto, estupro, sodomía, abuso sexual, pornografía infantil y/o explotación sexual comercial.
Si bien el riesgo de que un niño, niña o adolescente sufra abuso sexual siempre estará presente, basándonos en el viejo dicho la oportunidad hace al ladrón, podríamos señalar que la misión social está en reducir las oportunidades que pudiese tener un agresor sexual para cometer el delito.
El niño abusado, casi seguramente, sufrió el atropello de su dignidad antes de llegar a la pubertad. Según el último estudio del Ministerio del Interior (2008) sobre el tema, un 56% de los abusos se producen entre los 8 y 12 años. Asimismo, es probable que su agresor sea alguien emocionalmente significativo para él, considerando que el 29% del total de abusos, es de tipo intrafamiliar.
El niño de la historia, ha sido profundamente dañado, pero la evidencia empírica indica que, además, su entorno se encuentra en riesgo y que su historia tiene altas probabilidades de no ser aislada. Dentro de él, sus amigas, por ser mujeres, tienen tres veces más probabilidades de sufrir esta misma violación de derechos, y si una de ellas es discapacitada, este riesgo aumenta a cuatro veces.
Si el agresor fue descubierto y denunciado, se confía que se hará justicia. Pero ello no siempre ocurre en medida satisfactoria ya que los estudios señalan que por cada delito de agresión sexual intrafamiliar denunciado, 12 quedan en la impunidad. Si el agresor es un conocido, la cifra baja a siete, y si es un desconocido, a tres.
El final de esta historia permanece abierto. El niño ingresa a un programa especializado en reparación, pero el proceso es lento, porque existen dificultades de cobertura y acceso, sobre todo si él vive en un sector rural, donde la red de protección del Estado aún no es capaz de llegar con oportunidad y eficacia.
LA PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL, UN ESCENARIO POSIBLE
La Convención de los Derechos del Niño establece en su artículo 34 el derecho a ser protegido de la explotación y abusos sexuales, y exige a los Estados Partes, establecer mecanismos de garantía. Con las últimas iniciativas legislativas como el registro de pedófilos, nuestro país avanza hacia el cumplimiento de esta norma. No obstante ello, los énfasis han estado puestos en la penalización y no en la prevención.
Si bien el riesgo de que un niño, niña o adolescente sufra abuso sexual siempre estará presente, basándonos en el viejo dicho la oportunidad hace al ladrón, podríamos señalar que la misión social está en reducir las oportunidades que pudiese tener un agresor sexual para cometer el delito.
Asumiendo una vida moderna que frecuentemente aleja a los menores de sus figuras protectoras, surgen tres estrategias: empoderarlos (as) a temprana edad, entregando herramientas de autocuidado y formación de su condición de sujetos de derechos. En segundo lugar socializar a las familias y comunidades para que cumplan un rol consciente de garante co-responsable de derechos, para lograr control social y denuncia. Y, finalmente, hacer frente al hecho de que Chile es el único país latinoamericano que no cuenta con una Ley de Protección Integral de Derechos de la Niñez y Adolescencia, generando una norma que permita a los distintos ministerios involucrados financiar programas concretos de apoyo a las familias en esta labor. Exigiendo su pronta discusión, estaríamos en vías de conseguir que la agenda gubernamental oriente de manera efectiva todos sus recursos y servicios al interés superior de la protección de nuestros niños, niñas y adolescentes.
Hace unos meses se público una nueva estadística, entre el 15 y el 20% de los niños en España menores de 16 años, sufren abusos en el ámbito familiar, y por ser ese el ámbito del delito se convierte en un tema tabú. La publicación de estos datos durante el mes de agosto, parece ser que también obedece a esa oscuridad que rodean estos hechos. Los abusos sexuales dentro de la familia es algo que la sociedad no quiere ver, son niños que un padre, un tío, un primo o un abuelo les mata la inocencia quedando paralizados por el miedo, por ello es difícil que exista una denuncia, que sean creídos y que además puedan enfrentarse a un juicio con pruebas, que permitan una condena.
El abusador hace ver que la víctima es su tesoro y que es un secreto que tiene que llevar. No se habla, no se dice, no se comenta. En la mayoría de los casos, la víctima se anima a contarlo cuando llega a los 35 o 40 años, fechas que para entonces, dichos delitos se encuentran en la mayoría de los casos prescritos, y sino, con tal carencia de pruebas que dificultan una condena al abusador. A veces cuando el niño se atreve a contárselo a su madre, ésta lo suele negar, ya porque ella misma sea víctima de malos tratos o porque supone una intervención, la judicial, que destruye a la familia y crea un estigma social.
El año 2010, ultima estadística con la que se cuenta, se pusieron 3.500 denuncias por presuntos abusos a menores, pero se entiende que éstas no suponen ni el 10% de los casos que se producen. La falta de pruebas hace que muchas de estas denuncias se archiven, al cometerse los hechos dentro de la intimidad del entorno familiar; de puertas para dentro.
En este país, estamos mucho mas concienciados con los problemas de la violencia de genero aunque quede mucho por hacer, sin embargo no existe esa conciencia en la violencia sobre los niños. Al año sabemos que entre 60 u 80 mujeres mueren en manos de sus parejas, por esa violencia de género, sin embargo no se dice, no se publica, no es objeto de información ni de tratamiento legal especial la violencia contra los niños, cuando al menos uno de ellos muere al mes fruto de esos abusos, fruto de la violencia contra los más débiles, los grandes olvidados de la Justicia.
La infancia es el mayor tesoro de un adulto. Momento en el que nos hacemos personas, el génesis de nuestro desarrollo como personas. Una infancia alimentada por la violencia, no puede ocasionar mas que trastornos en la personalidad del adulto, porque le robaron uno de los elementos esenciales de la persona: LA INOCENCIA.
¿La propia familia puede ser el mayor enemigo del niño?
Dejo esta pregunta sin respuesta, todos hemos sido niños, e incluso algunos a veces nos gustaría volver a ese estado de inocencia y de paz, donde todo es mucho mas fácil. Para algunos, o muy difícil para otros.
Sudáfrica tiene uno de los mayores índices de violación y abuso sexual infantil del mundo. Se estima que cada día se denuncian allí 50 violaciones a niños y niñas, pero los activistas por los derechos de los niños y niñas dicen que hay cientos más que quedan sin reportar. Durante los últimos seis años, Mariella Furrer ha retratado el mundo del abuso sexual infantil en Sudáfrica con una cámara de fotos y una grabadora. A través de fotos y entrevistas, ha documentado tanto la brutalidad de la violación, como la capacidad de recuperación de estos jóvenes sobrevivientes y la dedicación de toda la gente que trabaja para protegerlos.
Un viaje al mundo del abuso sexual infantil, por Mariella Furrer
Michaela Ganchi fue secuestrada, sodomizada y brutalmente asesinada. Su asesino, Ronald Jones, de 27 años, primero intentó matarla golpeándole la cabeza con una piedra, pero como no lo logró, acabó por degollarla con un pedazo de botella. Michaella también tenía 6 años.
La lista de niños y niñas inocentes que han sido víctimas de la brutalidad sexual sigue y sigue… Afortunadamente, no todos los chicos que fueron abusados sexualmente acabaron asesinados, pero los crímenes sexuales representan terribles abusos de poder y expresiones de brutalidad. Para las víctimas, las cicatrices que deja el abuso sexual son imborrables.
Este proyecto es un viaje personal que empezó, para mí, hace 30 años, cuando fui molestada por un extraño. Un viaje que, desde entonces, me ha llevado a explorar el mundo del abuso sexual infantil con mi cámara y una grabadora, documentando tanto la brutalidad de la violación, como la capacidad de recuperación de estos jóvenes sobrevivientes y la dedicación de toda la gente que trabaja para protegerlos.
Elegí centrar mi atención en Sudáfrica, un país con uno de los mayores índices de violación infantil y de abuso sexual infantil del mundo. Se estima que cada día se denuncian en Sudáfrica 50 violaciones a niños y niñas, pero los activistas por los derechos de los niños dicen que hay cientos más que quedan sin reportar, y eso porque siempre es menos probable que los pequeños cuenten que han sido abusados. Las asociaciones estiman que la cifra real es 20 superior.
Debido a que el abuso sexual infantil todavía es tabú, algo de lo que no se habla y, en algún sentido, invisible, espero que este proyecto dé voz a los incontables chicos que han pasado por esa terrible experiencia, y ayudar a la gente a comprender qué significa, exactamente, ser abusado sexualmente cuando se es un niño.
He trabajado en este proyecto sin descanso, desde hace ya seis años, inspirada por la fortaleza de estas jóvenes víctimas y la de sus familias. Mi esperanza es que este proyecto sirva para crear conciencia sobre el abuso sexual infantil y sobre la explotación sexual de niños y niñas, ya que sus comunidades juegan un papel crucial a la hora de dar seguridad a los chicos. Y también espero que la sociedad civil sea la que presione a sus respectivos gobiernos para que dicte leyes más estrictas y sentencias más duras para asegurar la protección de los niños, de una vez y para siempre.
Una chica de 13 años viaja en el coche de la Policía tras haber sido rescatada en un operativo nocturno de un grupo especial policial dedicado a combatir la explotación sexual infantil. La joven había sido secuestrada en Durban y llevada a Johanesburgo para ser prostituida. Todavía no la habían obligado a trabajar, pero ella asegura que su proxeneta y otro hombre la alcoholizaron y la violaron. Germistan, Johanesburgo, noviembre de 2004
Dra. Lorna Jacklin, pediatra y fundadora de la Clínica Osito Teddy para Niños Abusados, comienza el chequeo clínico a una niña de 2 años y medio que fue abusada por un hombre que vivía en la casa de la familia. Su madre se dio cuenta de que algo iba mal cuando su hija empezó a simular movimientos sexuales y se volvió hiperactiva. Johanesburgo, noviembre de 2004.
Una niña intenta salir del cuarto donde van a hacerle un chequeo, después de que un familiar de 9 años de edad admitiera haber mantenido “juegos” sexuales con ella. Clínica Osito Teddy para Niños Abusados. Marzo de 2003.
Preparación de una niña para un chequeo médico después de que un familiar de 9 años de edad admitiera haber mantenido “juegos” sexuales con ella. Clínica Osito Teddy para Niños Abusados. Marzo de 2003
Un forense guarda ropa interior ensangrentada de una niña de 3 años, como prueba de una violación. Port Shepstone. Noviembre de 2002.
Un médico forense examina a una niña de 3 años, violada el día anterior por un dependiente de 17 años. Su madre descubrió que algo iba mal mientras bañaba a la niña: la pequeña se negaba a que su madre la tocara en sus “partes privadas”. Vio que tenía sangre y la llevó a la Unidad Policial de Protección Infantil. Port Shepstone. Noviembre de 2002.
Una madre angustiada escucha al Inspector Theo Steyn, de la Unidad Policial de Protección Infantil, que le toma declaración a su hijo de 11 años. Éste admitió haber abusado de su sobrina de 8 años, es decir, de la nieta de la mujer.
Una niña de 8 años muestra sus cicatrices. La pequeña fue violada, sodomizada, estrangulada y apuñalada en el pulmón y el corazón. Tras esos sucesos, se escondió durante toda la noche, 12 horas, entre los arbustos, hasta que consiguió arrastrarse hasta una calle, donde la encontraron unos transeúntes. Tuvo que someterse a una cirugía de corazón y pulmón. Mitchell's Plain, Western Cape, Julio de 2005.
Una niña brinda apoyo a una amiga, que presuntamente fue violada, junto a otra chica, durante una salida escolar. Hospital General de Johanesburgo, noviembre de 2002. Clínica Osito Teddy para Niños Abusados. Noviembre de 2002.
Tinka Labuschagne, empleada del ministerio de Educación, le pide a una niña de 8 años que fue abusada por un grupo de niños mayores en su escuela, que le enseñe qué le hicieron usando un muñeco adaptado. Los chicos solían acorralarla a ella y a cuatro de sus amigas y les introducían palos a la fuerza en la vagina. Thembisa, noviembre de 2005.
El Dr. Mueller y su equipo operaron a una joven que fue sodomizada, lo que le causó un importante daño en la pared recto-vaginal y el músculo esfínter. En la operación, los médicos encontraron que la pared había sanado lo suficiente, pero el esfínter sigue dañado, y es probable que la joven padezca incontinencia por el resto de su vida. Hospital Académico Pretoria. Julio de 2006.
Una niña de dos años que fue violada por un desconocido en enero de 2006 es llevada a la sala de operaciones, donde le quitarán la bolsa de colostomía.
Un niño de 9 años es llevado a la Unidad Policial de Protección Infantil. Cinco chicos con los que estaba jugando (de 8, 11 y 13 años) lo violaron, lo sodomizaron y lo golpearon. Luego lo ataron a un árbol y lo dejaron toda la noche. A la mañana, como no había muerto, lo soltaron. El niño fue encontrado por un policía. La banda de abusadores nunca fue a la cárcel, porque el pequeño tenía demasiado miedo de hablar. Ciudad del Cabo, marzo de 2004.
El inspector Theo Steyn, de la Unidad de Protección Infantil, intenta que Chris, un niño de 9 años víctima de una violación grupal, haga la denuncia. Nunca la hizo, porque estaba demasiado traumatizado. Cabo Oeste, marzo de 2004.
Las piernas mutiladas de Susanna, una chica de 24 años que sufre un Trastorno de Identidad Disociativa, antes conocido como Desorden de Personalidad Múltiple. Como consecuencia de haber sufrido abusos sexuales graves de manera continuada durante casi 18 años, Susanna desarrolló el TID como un mecanismo de defensa. Tiene más de 240 identidades diferentes que luchan contra los abusos que les han infligido, y la mayoría de estas identidades, incluida Susanna, se automutilan. Diciembre de 2008.
Expertos llevan el kit forense de delito sexual de la Unidad FCS (Violencia Familiar, Protección Infantil y Delitos Sexuales, en su sigla en inglés) al laboratorio para su procesamiento. Julio de 2005.
Un joven sobreviviente de violación dibuja en una terapia grupal en el Childline. Johanesburgo, junio de 2005.
Anuncio por la pequeña Sheldean Human, que desapareció de la puerta de su casa en Pretoria. Febrero de 2007.
Un equipo de oficiales de la Policía analiza la estrategia de búsqueda de Sheldean Human, la niña de 7 años que desapareció el 18 de febrero de 2007 cuando jugaba en el jardín con un amigo. Pretoria, febrero de 2007.
La Unidad de Policía Montada se une a un convoy de varias unidades policiales en la búsqueda de Kamo, de 7 años, que desapareció en diciembre de 2005. Eldorado Park, Johanesburgo, diciembre de 2005.
El Insp. Grobelaar, oficial de Búsqueda y Rescate, con la Unidad de Policía Canina en Soweto, y su perro, Fargu, busca a Kamo, de 7 años, que desapareció cuando volvía a casa después de clase. Johanesburgo, diciembre de 2005.
Fargu, el perro con el que trabaja el Insp. Grobelaar en Soweto, busca a Kamo, de 7 años, que desapareció en diciembre de 2005. Johanesburgo, diciembre de 2005. El Insp. Grobelaar, official de Búsqueda y Rescate, con la Unidad de Policía Canina en Soweto, busca a Kamo, de 7 años, que desapareció en diciembre de 2005. Johanesburgo, diciembre de 2005.
El Insp. Grobelaar busca la forma de decirle a la madre de una niña de 7 años desaparecida que todavía no han podido encontrar a su hija. Grobelaar, junto con otros policías y civiles voluntarios la buscaron cada día durante un mes. La pequeña fue vista por última vez caminando de la mano de un desconocido hacia una autopista cercana a su casa. Nunca fue encontrada. Eldorado Park, diciembre de 2005.