Al dar inicio al foro, la senadora Vázquez Mota presentó datos del año 2015 donde "más de 300 menores de edad requirieron atención hospitalaria en México por casos de abuso sexual infantil, siendo casi el 88% de las víctimas niñas y mujeres adolescentes".
"En el año 2018, de acuerdo con otra investigación, Tlaxcala y Querétaro fueron los estados que concentraron la mayor cantidad de casos de egresos hospitalarios, relacionados con el abuso sexual infantil", puntualizó Vázquez Mota.
Al hablar sobre el abuso infantil en México Vázquez Mota indicó que las cifras nacionales se desconocen, ya que cada uno de los estados tiene su código penal diferente y es muy complejo conocer la incidencia real del abuso sexual, desde el punto de vista jurídico penal.
El 50% de mexicanos considera que el primer agresor sexual de menores es un extraño (Foto: Hugo Lago, Infobae México)
Únicos estudios sobre el abuso a menores
El único informe "Percepción del abuso sexual infantil en México" realizado por la organización no gubernamental llamada "Guardianes" destacó que todavía en el 2016 casi el 50% de los mexicanos consideraba que el principal agresor sexual de niños y niñas era un extraño, aunque en realidad los agresores son los familiares directos.
En la investigación se destaca que siete de cada 100 adultos encuestados, por esta organización no gubernamental, reveló haber sufrido abuso sexual en la infancia.
De igual forma el licenciado Bucio dio cifras relacionadas con los casos de abuso sexual donde "reportaron en el secretariado ejecutivo del sistema nacional de seguridad pública en el 2018, 18 mil 288 casos que ya llegaron a un expediente en el ministerio público y hay una cifra negra muy grande que no llega", señaló el licenciado Bucio.
El licenciado Bucio dijo que "en el 2015 teníamos 11 mil 894 casos. En el 2017 en las 32 entidades federativas, otro indicador que es del sistema de salud que se refiere a los egresos hospitalarios por lesiones, provocadas por violencia sexual hay una tendencia en el alza de las 32 entidades federativas".
La CNDH señaló que la violencia es una de las expresiones más graves para los menores y deja huella (Foto: Hugo Lago, Infobae México)
En cuanto a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) señaló que la violencia es una de las expresiones más graves para los menores, "en el cual afecta el libre desarrollo de su personalidad y deja huellas profundas que, eventualmente, pueden derivar en consecuencias".
"Cuadros de depresión, estrés postraumático, trastornos de la personalidad, autolesiones, aislamiento social, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual e incluso conducirlos a privarse de la vida", efectos de las consecuencias ante los hechos de violación.
Las senadoras presentes, junto con los investigadores de diferentes escuelas y las organizaciones finalizaron el foro con la esperanza de poder realizar más estudios y una defensa más accesible hacia los menores en los ministerios públicos.
La Coordinadora del SAINAAV (Servicio Integral de niños niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual) dijo en CIUDAD TV que “el abuso infantil es una situación invisibilizada”. En lo que va del año hubo 90 casos atendidos, el 80% de los cuales ocurrió en Resistencia o el Área Metropolitana. Reclamó el compromiso del Estado para visibilizar y atender los casos. Denunció que 8 de cada 10 embarazos adolescentes corresponde a abuso sexual.
“Trabajamos desde el 2014 en atención. El abuso es una de las formas de violencia”, comenzó explicando Paola Benìtez, para quien “el abuso infantil es una situación invisibilizada”.
Informó que “en lo que va del año llevamos 90 casos atendidos. Esto requiere políticas públicas que garanticen y efectivicen sus derechos. El abuso infantil existe, están las víctimas, y algo tenemos que hacer”, alertando que “nos podemos dar cuenta a través del relato del niño”.
A título de ejemplo menciona situaciones del niño, como “insinuación, o un abuso ocurrido, o cuenta el acto sexual de que fue parte. No podemos poner en duda lo que el niño está contando. No pueden inventar algo que desconocen”, aunque lamentablemente “la primera reacción es que está mintiendo. No puede ser que el papá, el tío o el abuelo hayan hecho algo”.
“Otras veces son indicadores como manifestaciones conductuales, trastornos de conducta, se aisla, se fuga de la casa, cuando viene determinada persona no quiere estar en la casa, se intenta autolesionar, comienza con bajo rendimiento en la escuela. Ello indica que algo le está pasando y tenemos que consultar. Cuando consultamos podemos ayudarlo a salir de la situación”.
“Una vez evaluada la situación, se hace la denuncia a la línea 102, que evalúa el terreno y decide. También se hace la denuncia ante la policía porque es un delito. Con ello, abrimos la puerta de la justicia”, pero agrega aquí que “falta el compromiso político del Estado a visibilizar y atender los casos de niños víctimas de abuso infantil. De nuestra población atendida, el 80% son de Resistencia y área de influencia. Necesitamos un Estado presente con infraestructura y recursos humanos”.
Luego, Benítez dice que “necesitamos promover la prevención. Somos una de las provincias con números más altos de embarazo adolescente. De cada 10 casos, 8 son por abuso sexual. Es allí donde tenemos que apuntar. Debemos proporcionar herramientas como la educación y un Estado presente”.
Puebla.- La primera violación ocurrió el 8 de junio de 2016, cuando dos hombres se subieron al taxi colectivo en que viajaba y, además de asaltarla, abusaron de ella frente al chofer. En octubre de 2017, nuevamente fue atacada sexualmente, esta ocasión en su casa y frente a su hija de 2 años y además, le marcaron su cuerpo con la leyenda “puta”. Le dijeron que eso le pasó por denunciar a Erick, quien participó en la primera violación.
La noche del 8 de junio de 2016, Yanelli N —una joven de 24 años de edad— salió de su trabajo a su casa en el municipio de Huauchinango, Puebla. Ese día, el transporte público tardó más de lo normal en pasar, entonces Yanelli decidió tomar un taxi colectivo, en el que únicamente viajaba el chofer, un señor de la tercera edad, pero a dos cuadras abordaron otros dos hombres; sin embargo, no eran pasajeros, sino delincuentes que asaltaron al chofer, a la mujer y además, abusaron sexualmente de ella.
Un mes después, Yanelli vio cómo una patrulla trasladaba a dos hombres detenidos y reconoció a uno de ellos: a Erick, uno de los dos sujetos que abusó sexualmente de ella. Lo identificó y siguió hasta la Comisaria Municipal sin miedo a equivocarse, pues su rostro jamás se le olvidará. Su nombre lo sabía porque mientras era violada el otro sujeto le decía: “¡Ya Erick, me toca!”.
Su “peor error” fue denunciarlo
Tras girar una orden de aprehensión, Erick fue detenido e ingresado a la cárcel pero la justicia no llegaría aún para Yanelli, pues para la familia del agresor, su peor error fue denunciarlo y seguir el proceso. Tras una serie de amenazas, en octubre de 2017, dos hombres aprovecharon que Yanelli se encontraba sola en su casa con su hija: entraron, la azotaron contra la pared, la pisaron, le escupieron, la ataron y la violaron frente a su pequeña de dos años.
Además, con la punta de una navaja le escribieron en el pecho: “puta”, según le dijeron, “para que nunca se le olvidara lo que era”. A su hija también le pegaron y le tomaron fotografías pues “conocían a alguien que le gustaban las escuinclas”.
En julio de 2018, tras cuatro días de juicio oral, Erick fue sentenciado a 10 años de prisión por el delito de violación. Para las autoridades este caso quedó cerrado con la sentencia condenatoria, olvidaron que participó otro hombre.
Además, las autoridades de la Fiscalía General del Estado “perdieron” el expediente de la segunda violación y, por lo tanto, no han realizado ninguna investigación y los responsables siguen prófugos.
Detienen a un violador por riña, ella lo reconoce y es amenazada e incluso revictimizada por las autoridades poblanas.
La primera violación
Yanelli tenía 24 años cuando abusaron por primera vez de ella. Es Licenciada en Danza Clásica y Licenciada en Enfermería. Además, es madre soltera de una menor, quien en ese entonces tenía 2 años. La noche del 8 de junio de 2016, regresaba del trabajo. Se dirigía a su casa pero como el trasporte público demoró en pasar, tomó un taxi colectivo.
Cuando ella lo abordó, no compartía viaje con nadie más pero dos cuadras después, se subieron dos hombres: uno atrás y uno adelante. Escasos 50 metros adelante, sacaron un arma de fuego y una navaja para asaltarla a ella y al chofer.
Después, le preguntaron al conductor:
—¿No traes nada más?
—No —respondió el chofer
—Claro que sí, está joyita (refiriéndose a Yanelli)
Le ordenaron al taxista que se desviara del camino y en una carretera, que conduce hacía el panteón, abusaron sexualmente de ella. Yanelli recuerda que el taxista intentó ayudarla, pero el señor “ya era un poco grande” y le pegaron en la cabeza con el arma de fuego.
Después, se dieron a la fuga y les ordenaron esperarse 20 minutos, pues si los veían en el camino, los iban a matar.
El conductor le pidió disculpas a Yanelli por no haberla podido ayudar, después le dijo que la trasladaría a dónde ella se lo pidiera: hospital, casa, comandancia. La mujer le dijo que la llevara a su casa, pero se bajó 5 minutos antes de llegar y con la ropa rasgada y sangre en la cara, caminó hasta su domicilio.
Dice que se bajó antes porque no quería que el taxista viera donde vivía: ya no sabía si confiar en él o no.
¡Increíble!, la corren de su trabajo en el municipio
Ese mismo día acudió a denunciar los hechos y al Hospital General de Huauchinango, donde le dijeron que tenía esguince en el cuello. La joven narra que no quería denunciar, pero fue su mamá quien la convenció. Cuatro días después, se trasladó a la Fiscalía General del Estado, ubicada en la capital poblana, para que le hicieran pruebas psicológicas y el retrato hablado de sus atacantes.
Yanelli trabajaba en el área de cultura de un municipio cercano y después de la agresión la corrieron; en primera, porque no querían tener “problemas” y, en segunda, porque la querían “al cien” y ella no lo estaba.
Aunque los violadores y asaltantes se llevaron las pertenencias de Yanelli, durante un mes, aproximadamente estuvo “relativamente tranquila”, en comparación a todo lo que vendría después. Fue a terapia con el psicólogo y tomó tratamiento que le recetó el psiquiatra pues no podía dormir, tampoco podía controlar su ansiedad; no comía y comenzaba a presentar cuadros de desnutrición y anemia.
Fue precisamente con estos medicamentos con los que en dos ocasiones intentó quitarse la vida. Lo hacía con la esperanza de que no resultara y sí resultaba, sabía que le iba a causar un dolor muy grande a su mamá y que su hija la necesitaba.
Las protestas por los delitos cometidos contra las mujeres ya no importan, quedan en el olvido o las autoridades hacen caso omiso de ellas, los violadores y asesinos quedan libres, impunes o con pobres sentencias.
Identifica a su agresor
Un mes después, la hermana de Yanelli la invitó a comer con una amiga. Mientras esperaban el transporte público, pasó una patrulla con dos hombres detenidos. Yanelli se comenzó a poner muy mal pues reconoció a uno de ellos como su agresor. Sin miedo a equivocarse y acompañada de su hermana, llegó hasta la comandancia de la Policía Municipal y se entrevistó con un policía, a quien le pidió información sobre los detenidos: “uno de ellos se llama Erick, no sé su apellido pero es Erick”, le dijo.
Ella sabía el nombre porque recuerda que mientras la violaba, el otro sujeto le decía: “Ya Erick, me toca”.
Los oficiales le confirmaron la identidad y le recomendaron presentarse ante el Ministerio Público. En esa ocasión, Erick fue detenido por participar en una riña pero después se giró una orden de aprehensión en su contra por la violación.
Quizás ese fue el “error” de Yanelli: denunciar su violación y reconocer a su agresor. Después de que Erick fue detenido, comenzaron una serie de amenazas y al poco tiempo las cumplieron. A pesar de que Yanelli había cambiado de número telefónico, los familiares de Erick tuvieron acceso a él y a la dirección de su casa.
“Perra, te vas a morir, ¿no fue suficiente lo que te pasó? Quita la denuncia”, le advertía el hermano de Erick, quien le dijo que “si no se presentaba para desistir de la demanda, él la iría a ver a ella” y, al parecer, así lo hizo.
La violan por segunda ocasión
Después de las amenazas, Yanelli solicitó protección y el Ministerio Público ordenó que dos oficiales la cuidaran. Así lo hicieron hasta que se registró la tormenta “Earl”. Las víctimas del huracán se convirtieron en prioridad. Yanelli dice que lo entendió pero aunque las cosas volvieron a la normalidad, su seguridad no regresó.
La mujer, quien vivía con su hija, hermana y madre aguantó las amenazas y mensajes ofensivos por meses. Mientras más se acercaba el juicio de Erick, las amenazas más se hacían presentes. En octubre de 2017, Yanelli detectó a hombres sospechosos cerca de su casa incluso, en una ocasión tuvo que llamar a la policía.
Sin embargo, en una ocasión, donde su madre y su hermana no se encontraban en la casa, dos hombres ingresaron a la vivienda. A Yanelli le pegaron, azotaron su cabeza contra la pared en múltiples ocasiones, la tiraron, la patearon, le escupieron y la ataron de las manos y pies con un cable y una cuerda.
“Te estás haciendo la muy chingona, si deberás muy cabrona, defiéndete. Lo que van a encontrar después es tu cuerpo, le gritaban”.
Mientras ella gritaba, a su hija de tan solo dos años también le pegaron y la jalaron del cabello. Después, metieron a la menor a un cuarto y le tomaron fotografías: “a mí no me gustan las escuinclas pero conocemos a alguien que sí”. Para que no le hicieran nada más a su hija, Yanelli dejó de gritar para pedir auxilio; después la violaron frente a su hija.
Antes de irse, con la punta de una navaja la marcaron en el pecho.
Yanelli dice que debido a los golpes, ni siquiera sintió dolor cuando le mercaban el cuerpo. Tampoco podía respirar, su nariz estaba llena de sangre y le metieron su largo cabello a su boca; después huyeron y ella perdió el conocimiento. Dos horas después, su madre la encontró ahí tirada y fue a pedir auxilio a los vecinos pues ella no supo qué hacer.
Cuando recobró el conocimiento, Yanelli lo primero que pidió fue ver a su hija, pensó que se la habían llevado o, posiblemente, también abusaron de ella. La pequeña estaba dormida, estaba echa del baño y se veía maltratada, por los golpes pero dentro de todo estaba bien.
Los vecinos pidieron auxilio y al lugar llegaron paramédicos y policías. Fueron estos últimos quienes trasladaron a Yanelli al hospital, donde le dijeron que tenía fracturada la nariz, un esguince, su mandíbula estaba lastimada, presentaba derrame en el ojo, oídos inflamados y un dolor de cabeza que nunca se calmó.
Cuando Yanelli se presentó nuevamente ante el Ministerio Público para declarar, el encargado de llevar su caso se molestó porque dijo que él nunca dio la orden de que se le retirara la vigilancia; sin embargo, la víctima cuenta que la persona que tomó la declaración, escribió lo que quiso y no lo que ella narró. Además, al día siguiente fue atendida por una psicóloga que le advirtió: “si estas mintiendo, yo me doy cuenta y me voy a encargar de que te castiguen”.
Yanelli salió de ese lugar en llanto, pues dijo que lejos de sentirse apoyada, la hicieron sentir peor y fue revictimizada por las autoridades.
Sentencian a Erick; muere la mamá de Yanelli
A principios de julio de 2018, Yanelli tuvo que ver nuevamente el rostro de Erick. Ambos se encontraron en el juicio oral que duró cuatro días donde Erick fue sentenciado a 10 años de prisión. Frente al Juez, Yanelli lo volvió a asegurar: “él es uno de los que me agredió, su cara nunca la voy a olvidar”.
Hace seis meses, la mamá de Yanelli, su principal apoyo, murió. La joven explica que su madre sufría asma pero esta piensa que el dolor de lo que le pasó a su hija y la preocupación terminaron con ella.
Yanelli tuvo que salir a trabajar pues no iba a permitir que su mamá cargara con la responsabilidad de ella y de su hija aunque sabía que lo hacía con mucho amor. Incluso, se retiró de Huauchinango y no pudo estar con su madre el día de su muerte: “me dolió mucho porque me fui no solo por motivos de trabajo, sino de seguridad”.
“Piensan que el dolor solo es para la víctima, pero no saben que toda la familia sufre contigo, a ellos también los lastiman y les duele”, expresó.”
Después de todo lo que pasó, Yanelli se comenzó a capacitar: tomó cursos, talleres y diplomados sobre prevención de abuso sexual, abuso sexual infantil, qué hacer en caso de ser víctima de violación y sobre derechos humanos.
En ocasiones es invitada a realizar foros y platicas en escuelas, donde se ha dado cuenta que no es la única que pasó por esto.
Sobre los responsables de la segunda violación no hay rastro y posiblemente no lo habrá pues le dijeron que la carpeta de investigación número 787/2017/Huauchinango Puebla, se extravió: “tal vez se la llevaron a Puebla para anexarle cosas”, le dicen.
A consecuencia de los golpes que recibió, Yanelli perdió casi al 100 por ciento la vista en su ojo izquierdo y ya lleva ya casi 3 años en constante terapia con el psiquiatra.
A pesar de todo lo que ha pasado, Yanelli dice que todos los días agradece el estar viva, el ser afortunada por contar con el apoyo de sus hermanos y el poder tener a su hija, quien es su principal motivación para seguir adelante.
MOTUL.— El DIF municipal realizó la clausura del programa Prevención de abuso, violencia, acoso y explotación sexual infantil.
Con el fin de detectar y prevenir posibles abusos o violencia sexual infantil, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de Motul, realizó la clausura del programa que se impartió en primarias del municipio.
La clausura se realizó en la primaria Rafael Ramírez Castañeda, el evento fue encabezado por la presidenta del DIF, Kelly Sosa Lugo.
Derechos de los niños
La alumna Jimena Maldonado Canul dirigió unas palabras acerca de los derechos de los niños, como por ejemplo a que se proteja su vida, su supervivencia, su dignidad y a que se garantice su desarrollo integral, y no deben ser privados de sus derechos a la vida bajo ninguna circunstancia.
Seguidamente alumnos de la escuela presentaron una obra titulada “Chavito corre peligro”, y los del tercer grado grupo A realizaron una coreografía en alusión a los temas que abordaron.
A su vez, la maestra María de la Luz Méndez Ramírez, directora del plantel, manifestó su gratitud al DIF de Motul por la difusión oportuna de la información para el beneficio de los alumnos de las escuelas primarias del municipio.
Por su parte, Kelly Sosa resaltó que las pláticas que se proporcionaron a los alumnos de las diferentes escuelas primarias por el personal del DIF, fueron con el objetivo de detectar señales y prevenir algún tipo de abuso infantil, así como dar a conocer los riesgos psicosociales que ocasionan en las familias al enfrentar este problema.— MAURICIO CAN TEC
CIUDAD DEL VATICANO (Por Carl Glantz/CNS)—. Para garantizar la protección legal de los menores y adultos vulnerables de todas las formas de abuso y explotación, el Papa Francisco aprobó una nueva ley y un conjunto de pautas de protección aplicables al Estado de la Ciudad del Vaticano y la Curia romana.
El Papa Francisco estableció las nuevas normas y procedimientos legales, penales y de salvaguardia con una carta apostólica “Motu Proprio” (por su propia iniciativa) —lo que sería equivalente a una acción ejecutiva presidencial—, publicada el 29 de marzo. La ley y los procedimientos entrarán en vigor el 1 de junio.
Debido a que la protección de los niños y las personas vulnerables es una parte integral del mensaje del Evangelio, “deseo, por lo tanto, fortalecer aún más el orden institucional y normativo para prevenir y combatir los abusos contra menores y adultos vulnerables”, escribió el Papa.
La ley y las directrices han sido creadas, escribió, “para que en la Curia Romana y en el Estado de la Ciudad del Vaticano” existan, entre otras cosas: respeto y conciencia de los derechos y necesidades de los menores y adultos vulnerables; mayor vigilancia, prevención y acción correctiva cuando se sospecha o se denuncia de abuso o maltrato; procedimientos más claros, así como oficinas específicas para hacer reclamos; servicios de apoyo y protección para las presuntas víctimas, sus familias y los acusados; y la adecuada formación y verificación de antecedentes del nuevo personal, incluidos los voluntarios.
La nueva ley “Sobre la protección de menores y personas vulnerables” mejora aún más un importante conjunto de leyes penales para el Estado de la Ciudad del Vaticano que el Papa aprobó en 2013; las leyes anteriores trataban el abuso sexual infantil, la pornografía infantil y la venta o prostitución de niños y especificaban que cualquier empleado del Vaticano en todo el mundo podía ser juzgado por un tribunal del Vaticano por violar esas leyes.
Si bien las enmiendas de 2013 llevaron a la ley del Vaticano a cumplir detalladamente con varios tratados internacionales que el Vaticano había firmado en las últimas décadas, la nueva ley sobre protección de la infancia estaba destinada a cumplir mejor con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y su protocolo opcional que el Vaticano ratificó en 1990 y 2001, respectivamente.
Si bien en el Estado de la Ciudad del Vaticano residen muy pocos menores de edad, los hay en el Coro infantil de la Capilla Sixtina, también existe un hospital pediátrico y un seminario menor bajo la jurisdicción del Estado de la Ciudad del Vaticano. Desde septiembre de 2017, los funcionarios del Estado de la Ciudad del Vaticano han estado investigando las denuncias de que un futuro sacerdote abusó de un compañero más joven en el preseminario de San Pío X.
La nueva ley ahora cubrirá todas las formas de abuso físico y emocional, no solo la violencia sexual a través de la coacción, así como las formas graves de maltrato, abandono y explotación contra menores de 18 años, y contra adultos vulnerables.
Así como los actos, comportamientos o condiciones: que ocurren en el territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano, incluida la Villa Pontificia de Castelgandolfo; que perjudiquen a cualquier menor que sea ciudadano o residente; o que presuntamente son perpetrados por cualquier “funcionario público”, que incluye a todos los empleados del Estado y la Santa Sede de la Ciudad del Vaticano, a los miembros de la Curia Romana e instituciones relacionadas, así como a los diplomáticos y personal del Vaticano.
Mientras no rompan el sigilio o secreto de confesión, todos los “funcionarios públicos” deben informar “sin demora” al promotor de justicia en el tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano cualquier abuso del que el funcionario se entere o se le den razones para sospechar mientras ejerce como funcionario o empleado del Vaticano.
Una falla o “demora indebida” en la presentación de informes puede resultar en una multa de 1.000 a 5.000 euros por un “funcionario público” o hasta seis meses de prisión para un agente de policía o funcionario.
Cualquier individuo, incluso alguien completamente desvinculado del Vaticano o de la Santa Sede, puede presentar un reporte si tiene conocimiento de algún comportamiento que perjudique a un menor.
Los delitos contra menores son procesables automáticamente y la oficina del fiscal puede proceder automáticamente, dijo, y agregó que el plazo de prescripción de los delitos es 20 años después de que la presunta víctima cumpla 18 años.
Si el presunto autor es un sacerdote o es miembro de una orden religiosa, su superior será notificado inmediatamente para que puedan comenzar los procedimientos prescritos por la ley canónica.
La nueva ley también contempla:
Los derechos legales, las protecciones específicas y los servicios de apoyo disponibles para la presunta víctima y su familia.
La obligación del tribunal del Vaticano de proteger a la presunta víctima del sospechoso, de una repetición del crimen y de la “intimidación y represalia”.
La forma en que se debe llevar a cabo la investigación y el juicio para que sea justa, imparcial, mantenga una presunción de inocencia para el acusado y respete la dignidad y el estado psicológico de la presunta víctima.
La creación de una oficina especial dentro del servicio de atención médica del Vaticano que ofrecerá asistencia a las víctimas, comenzando con un “servicio de escucha” e incluyendo apoyo psicológico, médico y social.
La disponibilidad de información y programas para educar a todo el personal del Vaticano, a los menores y a las familias sobre el abuso, cómo identificarlo, prevenirlo mejor y la obligación de denunciarlo.
La obligación de hacer una verificación de antecedentes penales y ejercer una mayor vigilancia en la selección y contratación de personal y voluntarios.
Las pautas de seguridad para el Vicariato de la Ciudad del Vaticano cubren el mismo material en la nueva ley con la adición de requerir que el vicario general designe un delegado que coordinará y verificará los esfuerzos de implementación de estas medidas del gobierno de la ciudad.
El conjunto de directrices de cinco páginas se aplica a todas las áreas y a todos los clérigos, capellanes, asistentes, empleados o voluntarios del vicariato, incluso en la Basílica de San Pedro y en el preseminario de San Pío X. Las pautas también se aplican a todos los miembros de la vida consagrada o asociaciones laicas que residen en el Estado de la Ciudad del Vaticano.
Las pautas incluyen prohibir: el castigo corporal; fotografiar, filmar o contactar a un menor por teléfono, en línea o a través de las redes sociales sin el consentimiento escrito de los padres; estar solo o fuera de la vista de los demás con un adulto menor o vulnerable; y mostrar favoritismo a un niño con regalos.
La oficina del vicario general también debe alertar al promotor de justicia del Vaticano sobre cualquier acusación creíble y eliminar al presunto autor de la actividad pastoral.