miércoles, 22 de julio de 2009

EDUCACION SEXUAL INFANTIL ¿DESDE TEMPRANA EDAD?


Ningún padre puede estar cuidando de sus hijos todos los días, durante cada segundo de sus vidas. Ni puede aislarlo de amigos, la escuela, los vecinos, los conductores del autobús escolar o la vida en general. Pero sí puede enseñarle que hacer y cómo manejar ciertas situaciones conflictivas, así como también diversas maneras de evitar quedar implicado en un problema de abuso sexual.

Por eso, cualquier niño debe ser educado para prevenirse por sí mismo de estas situaciones, y es responsabilidad de todo padre hacerlo, para asegurarle su seguridad física y emocional.

Los abusos sexuales pueden ocurrir con niños de cualquier edad. Existen incluso casos de chicos menores de seis meses que han sido violados por algún conocido de la familia, hasta chicas de diez años que han dado a luz a causa del abuso sexual.

Para que un padre se asegure de que su hijo sea educado apropiadamente con respecto a este flagelo, las charlas al respecto deben comenzar tan temprano como sea posible, es decir a la edad de un año o un año y medio. A esta edad, los nenes son como esponjas, por lo que se les debe enseñar el nombre de cada una de las partes de su cuerpo.

Cuándo el chico se acerca a los tres años, ya puede comenzar a enseñarle cuestiones relacionadas a las partes privadas del cuerpo, así como también su derecho de decir “no” al toque no deseado.

Un chico que es forzado constantemente a besar, abrazar o sentarse en el regazo de alguien, podrá perder la sensación de que el cuerpo es suyo. A menudo sentirán que si ellos deben besar o abrazar a alguna persona, deben también tener que hacer otras cosas para consentir a los demás.

Si un niño hace preguntas acerca de sexo, debe contestárselas sinceramente. No los confunda con ambigüedad ni ignore la pregunta, porque le dará el mensaje de que es vergonzante hablar sobre este tema.

Comenzando una línea abierta de comunicación con su hijo a esta edad de tres o cuatro años, aumentará las oportunidades de que su hijo le hable sobre todos los problemas que podría presentir más adelante. Especialmente, en las situaciones de incesto en la familia, que podrían continuar si el niño las guarda en secreto por temor a hablar sobre las mismas. Teniendo más libertad para hablar sobre sexo, la tendrá también para hablar sobre este tipo de situaciones tan delicadas.

A medida que su hijo crezca, y comience a ir a los hogares de otros compañeros, quizás permaneciendo durante toda la noche, será tiempo de discutir abiertamente los temas de seguridad cuando se está lejos del hogar.

Su hijo debe estar bien enterado de la diferencia entre los toques buenos y los toques malos. Siempre debe preguntarle a su hijo que paso durante su salida, e incentivarlo a discutir cualquier tipo de experiencia, desde las más agradables hasta las más espantosas. (Pregúntele por lo verdaderamente mejor y verdaderamente peor de la salida)

Cerca de los doce años, los chicos y las chicas a menudo comienzan a prestarse atención el uno al otro. La pubertad ha comenzado, y los cambios de sus cuerpos van de la mano con estos cambios. Los chicos de esta edad, a menudo sienten que están exentos de cumplir muchas de las órdenes y regulaciones impuestas por sus padres. Quieren salir “al mundo real” junto con sus amigos y compañeros, sea para dar un paseo en bicicletas o para marcharse un fin de semana a la playa, lejos de la vista de sus padres. Pero es justo en ese momento, donde los jóvenes estarán lejos del cuidado de sus progenitores, por lo que se debe hablar detenidamente y sin tabúes de la seguridad personal y la conducta sexual.

Además, todo padre debe saber donde y con quien está pasando el tiempo su hijo. Cerciórese también que su niño esté con otros pares de su edad. Evite permitirle que permanezca mucho tiempo fuera de los lugares habituales para su edad, cerca de jóvenes más adultos o directamente adultos. Muchos padres se estremecerán de la sola idea de que sus hijos solo piensen acerca de su conducto sexual. Pero se debe admitir que ellos ya han crecido, y que el sexo hoy en día es visto de una forma muy diferente a como se lo veía en el pasado.

Por eso, siéntese y discuta abiertamente sobre el abuso sexual, su diferencia con el sexo gozoso, y lo que esto podría conllevar. Muchos hijos, sí comprenden bien de que se les está hablando, se darán cuanta de que cualquier tipo de forzamiento a la que los someta un hombre, podría ser el principio de un abuso sexual, por lo que sabrán detenerlo a tiempo.

Háblele claramente sobre todos los hechos relacionados a este flagelo. Si tiene miedo de atemorizarlo, o de no explicárselo convenientemente, recurra a su pediatra para que lo ayude en la tarea. Pero asegúrese que ellos estén al tanto de todos los peligros de los “extraños” con los que se vinculen, sobre todo por internet.

Aunque no lo crea, podrá comprobar que existe mucha ignorancia de los chicos con respecto al sexo seguro, ya que los mensajes transmitidos por los medios suelen ser ambiguos, confusos, con mucha liviandad, y sin profundidad. Por eso, en este tiempo, será imprescindible que las líneas de comunicación entre un hijo y un padre estén completamente abiertas, de una forma desinhibida.

Si su hijo parece querer discutir alguna cuestión, pero le cuesta hablar sobre el tema, trate de comprenderlo, pero asegúrese de que sepa que usted está interesado en aclararle todo lo que necesite.

Pasada la edad de los doce años, el chico debe también estar enterado de todo lo referente a la seguridad al tener sexo, ya que a partir de esa edad se dan las primeras relaciones. Fundamentalmente, deben tener en claro como prevenirse de las enfermedades transmitidas sexualmente y de los embarazos no deseados.

Si la escuela tiene un programa de prevención de abuso sexual, y su hijo asiste al mismo, este también será un tiempo oportuno para hablar sobre el problema. Si usted fue abusado cuando era un niño, comuníquele a su hijo todos los detalles que se sienta cómodo de compartir. Sabiendo lo que usted debió atravesar, su hijo será mucho más cuidadoso de sí mismo, y podrá manejarse de forma más adulta.

Una de las cosas más importantes para recordar, es darle a su hijo todo el tiempo que necesite para hablar sobre el tema, tanto para prevenirse como si ya fue víctima de un abuso sexual. Un niño solitario, que no es escuchado en su casa, será un blanco perfecto para cualquier pedófilo.
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