viernes, 11 de septiembre de 2009

LA DORADA INFANCIA, ¿REPERCUTE EN NUESTRAS VIDAS ADULTAS?


"Es sabido que lo que vivimos en la infancia, tarde o temprano, repercute en nuestra vida.

Y, precisamente porque lo sé, está dedicado a todos aquellos niños y mayores que en algún momento de sus vidas, no han sabido o no han podido decir "no" a alguna situación de abuso, seguramente por falta de información y de apoyo".

"Hoy sé que nada de lo que sucede es en vano y que la comprensión, pero sobre todo la aceptación y la transformación son parte de un mismo proceso, que nos puede llevar al amor.

Sí, al amor incluso hacia esas personas que nos han herido.

Esas personas, seguramente, también sufrieron, pero al contrario de los que hemos podido transformar el dolor, la rabia y el odio, ellos no supieron cómo sanar sus heridas

Cifras

Según la Asociación para la Sanación y Prevención de los Abusos Sexuales en la Infancia (Aspasi), este tipo de maltrato se da en todos los niveles sociales y, en la mayoría de las ocasiones, lo cometen de forma repetida familiares y allegados. Este es el principal motivo que ocasiona que se silencie en un alto porcentaje de los casos, alrededor del 86 por ciento.
"Se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños sufre abuso sexual antes de cumplir los 17 años de edad, y la mayoría no se atreven a expresarlo", .

Las abusadores suelen ser personas aparentemente normales, perfectamente integrados socialmente y que suelen mantener una vida sexual normal. Las consecuencias inmediatas del abuso sexual infantil pueden ser físicas (pesadillas, cambios de hábitos de comida) y emocionales (miedo, agresividad, aislamiento). A largo plazo, algunas de las secuelas más importantes que pueden acabar desarrollando la víctima van desde la anorexia, depresión, psicosis y prostitución, hasta la drogadicción, autolesiones, e incluso el suicidio
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