lunes, 26 de julio de 2010

abusadores sexuales

Lorna Norori Gutiérrez*
Hace unas semanas se inició, en esta columna y a través del correo electrónico del Movimiento contra el abuso sexual, un debate en relación a si los abusadores abusan por haber sido abusados en su niñez, si hay bases biológicas o la secuela del abuso sexual pudo derivar en que un niño que ha vivido abuso sexual, sea un abusador.

Ha habido muchos y diversos aportes, y esto me ha motivado a expresarme nuevamente sobre el tema de los abusadores sexuales, sobre todo porque es necesario seguir derribando los mitos que alrededor de éste se han construido y que buscan desculpabilizarlo, justificar su actuar e invisibilizar el delito.

Uno de los primeros aspectos que debemos tener claro es que la no credibilidad social ante el abuso sexual es una de las bases que determina la búsqueda de argumentos que lleven a justificar al abusador. Muchas personas me han dicho que para ellas es inexplicable el porqué una persona se convierte en abusador sexual y la explicación que más fácilmente se da es que abusa porque es “un enfermo”.

Las madres de niñas, niños y adolescentes que han vivido abuso sexual por parte de un hermano/a, cuando llegan a la consulta se observan muy consternadas, impactadas por la doble situación en que se encuentran: Una es que su hija ha sido abusada sexualmente y la otra es que el abusador es su hijo. De tal forma que se siente mala madre por no haber cuidado y protegido a su hija; también siente que no asumió bien su papel de madre, porque su hijo es un abusador.

En medio de la angustia, el dolor, la auto-culpabilización y la confusión, muchas veces, esta madre trata de buscar una explicación que le haga sentir menos su estado emocional y de esta forma llega a plantear el argumento del hijo “enfermo”, o que si no sería que a él le pasó lo mismo y ahora lo está reproduciendo. Para ella esto último resulta menos doloroso, una madre me decía “prefiero eso y no pensar que parí un monstruo que me le hizo daño a mi niña”.

De tal manera que asumir un mito como realidad, resulta menos doloroso y complicado para una madre. Igual que ella, la sociedad siempre está tratando de dar una explicación que –después de todo- solo lleva a mantener la perversidad del abusador oculta, invisible o no creíble. Las madres no son culpables de buscar estas explicaciones, la sociedad tampoco lo es. Esto es solo parte de la responsabilidad que debería asumir el abusador y que es cargada socialmente a través de los mitos.

Las causas del abuso sexual están centradas en las relaciones de poder que históricamente se establecen. En la práctica esto significa que el abusador va a estar muy consciente de su actuar. Más aun, sabemos que el abusador siempre tiene una estrategia para someter, controlar y sexualizar una niña, niño o adolescente. Esto descarta que el abusador pueda ser una persona “enferma”, que “no se da cuenta de lo que hace”, que “está loco”, “es psicópata” o algo por el estilo.

¿Cómo llega hasta ahí? Es la pregunta que trata de ser respondida aduciendo que probablemente fue abusado en su niñez y ahora está reproduciendo el abuso. Dichosamente esto no es cierto, porque de lo contrario la ocurrencia del abuso sería todavía mayor de lo que ya es. La realidad está diciendo que la mayoría de las niñas, niños y adolescentes que han vivido abuso sexual, rechazan el abuso como algo abominable.
Significaría que habría más mujeres abusadoras que hombres, pues son ellas –de acuerdo a las estadísticas- quienes en su mayoría viven abuso sexual; lo cual tampoco es así, pues en su mayoría quienes abusan son hombres. Y si de niños se trata, debo decir que cuando he estado en grupos de hombres que han vivido el abuso sexual en su niñez o adolescencia, así como en consulta individual con ellos; expresan un total rechazo a la terrible experiencia que les tocó vivir y por supuesto, al daño que les ha generado; por eso también rechazan la ocurrencia del abuso de forma amplia. Rechazan que el abuso sexual se siga produciendo.

Esto no significa que no hayan abusadores sexuales que han vivido abuso sexual en su niñez, pero no debemos buscar ahí su explicación; pues esto sería justificar su delito cuando ya tiene total conciencia de lo que esto significa y del daño que genera. La explicación va a estar siempre centrada en el ejercicio de poder, que más allá de una condición traumática generada por el abuso sexual vivido en su niñez, se trata de la reproducción misma del ejercicio de poder.

El debate continúa y desde el Movimiento contra el Abuso Sexual invitamos a todas y todos los profesionales, educadores y educadoras para que de alguna manera participen en esta reflexión.

*Psicóloga
Hablemosde.abusosexual@gmail.com
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