jueves, 11 de agosto de 2011

LAS HERIDAS DE UN SECRETO


Heridas grandes abundan en mi corazón, en mi alma, en mi espíritu. Heridas grandes en una niña de tan solo 8 años que tuvo que callar solo porque pensaba que protegía a sus queridos padres. Heridas que tuvo que guardar y ocultar durante 10 años con su hermanito al lado. Heridas que yo tuve que guardar y ocultar durante 10 años, Esa es mi historia; Una historia de supervivencia constante, una historia de silencio, una historia de lagrimas guardadas y gritos ahogados. Me robaron mi niñez, mi alegría, mi dignidad, mi autoestima, mi respeto, mi valor, entre otras cosas… Me robaron demasiadas cosas que hasta el día de hoy me ha costado muchísimo recuperar y que algunas de ellas nunca recuperare. Si, fui Violada, fui humillada, fui avergonzada, pero eso no fue lo peor, lo peor fue lo que vino después de eso. Lo peor fueron los años de silencio, los intentos de suicidio, las humillaciones, las palabras duras de padres y hermanos. Lo peor fue “Estar muerta en vida” y estar “Sintiendo que mi vida era un infierno”. Al leer esto puedo sentirme algo perdida pero comprendo que la mente es un extenso campo donde hay recuerdos sembrados por doquier.

A la edad de 8 años fui abusada sexualmente, fui ultrajada, mis sueños, sonrisas, deseos, esperanzas fueron robadas por un “primo” que tenia 16 años, a esa edad siento que perdí muchísimas cosas, empezando por mi virginidad, recuerdo ese momento como el peor de mi vida, sentía que mi cuerpo y alma se partían en 2, sentía el ardor, el dolor, mis lagrimas caían por mi rostro y a el no le importaba, solo seguía “jugando”. Porque así llamo a aquella perturbadora experiencia, así pudo convencerme de aquello, diciendo que era un “juego” del que nadie se podía enterar porque era una “travesura”. Una sola vez tomo mi pequeño cuerpo, mi cuerpo de niña y lo hizo, me penetro, en esa misma cama donde mis padres cumplían sus fantasías y satisfacían sus deseos, pero fue más que suficiente para marcar mi vida, NO, no lo disfrute, porque realmente no lo disfrute y recuerdo que pase demasiadas horas pensando ¿cual era la ciencia de ese juego? Obviamente no pude respondérmelo. Mi hermanito en ese entonces tenia 10 años, mi único hermano, un varón; Estuvo allí presente mientras me pasaba, el hacia el papel de “vigilante”, estaba pendiente de que mama no viniera por allí. Aun no recuerdo si el participo en eso, no recuerdo que función cumplía exactamente en ese juego, supongo que mi mente y corazón prefiere creer que solo vigilaba. 2 niños abusados, a pesar de que fui a quien penetraron, a quien abusaron físicamente, mi hermanito estaba allí y supongo que lo vio todo, 2 seres llenos de vida y de ilusiones, abusados de esa manera.
Esa no fue la única vez que fui victima de abuso, recuerdo que en esos mismos días me tomo de la mano mientras estaba acostado en cama de mis padres, y comenzó a masturbarse, mi hermanito nuevamente estaba allí presente. Me obligo a masturbarlo, debo reconocer que no quería ser parte de eso, pero aun así, no dije no. Recuerdo perfectamente el momento de la eyaculación, todo su “pipi blanco” cayo en varias partes de la cama y de mi rostro, y yo solo sentía ASCO, solo podía pensar que mi primo me había orinado la cara. Que método más extraño para orinar. Supongo que de aquí es donde mi intenso asco hacia el yogurt por asociarlo con este “pipi blanco”.
Una noche mientras todos dormían se levanto y comenzó a tocarme, comenzó a bajarme mis ropitas, y comenzó a hacerme sexo oral, por mas loco y descabellado que parezca, no sabia que era lo que estaba haciendo pero lo disfrute, tuve mi primer orgasmo, a los 8 años y ni siquiera sabia lo que me estaba pasando, no podía imaginar que era lo que hacia que me hacia sentir tan bien, pero que definitivamente no me tocaba vivir en ese momento. Es vergonzoso admitir que en un momento disfrute el abuso, pero no puedo mentirme a mi misma, es asqueroso decir eso, suena hasta Masoquista pero no puedo engañarme a mi misma. El cuerpo siente, a pesar de que la mente a veces no sepa lo que sucede.

Para mi, esos acontecimientos marcaron mi vida “de por vida”. Obviamente mi hermanito y yo callamos, porque nadie podía descubrir la travesura que habíamos cometido, mis padres son de un carácter fuerte, y solo podíamos imaginarnos los azotes con el cinturón al enterarse de haber cometido una travesura de niños. Claro, eso piensan un niño de 8 0 10 años, que lo castigaran, que no podrá salir a jugar, que no le compraran el juego que desea, etc… Pero si en ese momento hubiese sabido que decirles a mis padres aquella travesura que habíamos cometido era mas sano para mí y no generaría tantas secuelas, lo hubiese hecho.
Me toco ser y sentir la adultez a mis 8 añitos. Me toco cargar un saco ENORME de porquería. Y sin embargo, no entendí lo que pasaba hasta entrar en la etapa de la adolescencia cuando comencé a saber lo que era el sexo, comencé a entender que lo que me había pasado no era un “juego” ni una “travesura” fue cuando mi saco se comenzó a llenar mas y mas.
Me preguntaba y me pregunto hoy en día, ¿como hizo ese abusador para saber que yo no diría nada? ¿Que me refugiaría en libros, que me refugiaría en mi misma, y que no buscaría ayuda? Claras fueron mis señales para pedir ayuda, pero gracias a la ignorancia, nunca nadie pudo verlas. Fuertes eran mis gritos, pero nadie se tomaba el tiempo para escucharlos, así poco a poco fui cayendo en un abismo del cual no sentía que había salida. Para hacer mi dolor más grande, mi hermanito, ese que vivió conmigo esa horrible experiencia, me hizo pensar y me dejo en claro que estaba sucia, que no servía, que no era pura, cada vez que gritaba esperando que alguien me dijera ¿Por qué gritas tanto? ¿Qué es eso que deseas que todos escuchemos? El solo estaba allí para decirme, ¡Calla!, que tu siempre aguantaras como los mudos, y me hacia los mismos gestos que yo hacia cuando era abusada. Años, escuche esas frases, años calle, años aguante, años soporte criticas de mis padres. Trate de ser la mejor en todo, solo para que ellos se sintieran orgullosos, y nunca dije nada solo para que ellos no sufrieran, Imagínense, yo solo pensaba; ¡Dios mío! Que dolor tan grande sentirá mi padre al saber que el hijo de su única hermana ha violado a su hijita, ¡Dios mío! Mi madre sentirá que ha fallado, que nada de lo que ha hecho ha valido la pena. Nunca me detuve a pensar en mí, en lo que yo sentía, en lo que yo quería, en lo que yo deseaba. Di señales MUY CLARAS de que había sido victima de abuso sexual y nadie nunca lo supo interpretar, mi ansiedad no me dejaba ni dormir, sufría de migrañas constantes, comía demasiado, siempre quería comer, era “malcriada”, “grosera”, y siempre he estado en una burbuja sin dejar que nada ni nadie ahonde en mis sentimientos. A pesar de eso, nunca mis padres me preguntaron ¿hija, que te pasa?, ¿hija, que sientes?, o nunca me dijeron, Hija, estoy acá para ti; TE AMO y nunca te dejare sola. Horrible escuchar a tu madre docente en educación especial, hablar de un caso del colegio, donde una niña fue violada por su tío y su mama no sabia nada, escucharla decir “como es posible que una madre no se de cuenta de lo que le pasa a su hija”… Desgarradoras palabras que solo provocaron que fuera a mi cuarto a llorar y a pensar que el mío, era un caso similar.
Mis momentos más bajos y vergonzosos fueron cuando trate de suicidarme 2 veces, intentos fallidos, ya que nunca llegue a cortarme lo suficiente, pero si tomaba un cuchillo y me quedaba horas ante el mirándolo, pensando en matarme, en como seria la vida sin mi, y como seria todo para mi, Pero Gracias a esa misma mala experiencia aprendí a ser fuerte, y a nunca tomar el camino fácil, en ese momento el camino fácil era ese cuchillo.
Me jure a mi misma llevarme ese secreto a la tumba, pero no fue así, no me cumplí, y se que no cumplirme fue lo mejor. Es muy difícil llevar ese saco de “Mierdas” por tanto tiempo, es muy difícil. Es muy difícil hacer tu primera comunión y que a la hora de confesarte cuando el padre pregunta, ¿Tienes algo mas que decirme? solo sentir un nudo en la garganta, callar varios segundos, y luego sonreír y decir: “No padre, eso es todo”. Es muy difícil llegar a la confirmación y que te hagan la misma pregunta y que aun tengas la misma respuesta. Es extremadamente doloroso pensar, ¡Dios mío! Toda mi vida te la he dedicado, he creído en ti, he rezado, he sido buena, ¿Por qué me has abandonado?, ¿Por qué me has hecho pasar este infierno si aun no muero?, ¿Por qué yo?
Pero lo mas difícil de todo es lidiar 10 años o toda una vida con un espejo, espejo al que debes ver todos los días y donde solo se refleja un cuerpo ultrajado, sucio, asqueado, marcado, humillado, un cuerpo que prefieres que no este allí, y que no exista. Un cuerpo que hubieses preferido no tener en ese momento. A esto se le unen los sueños, sueños donde eres espectadora de tu propia violación, de tu propio sufrimiento, donde todo va en cámara lenta y hasta te paras al lado de aquella niña que lloraba en silencio, y ves su carita, sus lágrimas, su expresión, su dolor, su sufrimiento. También se une el hecho de ver a esa persona que abuso de ti constantemente, y que a tus quince años tenga el descaro de decirte “¿Aun eres virgen, Prima?” No bastaba con quitarme la vida en minutos, también debía humillarme.

Años de insomnio me toco vivir, insomnio que a veces me persigue. Insomnio en el que recuerdo cada instante de esos abusos, de ese “pipi blanco”, de mi primer orgasmo, y de mi primer beso; el cual fue con un tío, estaba tan ebrio que supongo no debe recordarlo, pero que yo si recuerdo, en esas noches de insomnio recuerdo sus insinuaciones, su asquerosidad, recuerdo ese beso, donde solo me picaban sus asquerosos bigotes, y el olor a licor me provocada arcadas. Mi primer beso, a los 10 años más o menos… con un tío, mi primera experiencia sexual, con un primo. ¿Por que no pude elegir con quien tener mis primeras experiencias? ¿Por que tuve que crecer tan rápido? ¿Por qué callé? Preguntas frecuentes que se hace una victima, preguntas que nos hacen sentir culpables cada día de nuestra vida, cuando sabemos que no tenemos la culpa. ¿Qué niño de 8 años quiere tener sexo? ¿Como iba a ser mi culpa? si solo veía todo como un juego.
Años soñando con la manera de decirle todo a mis padres, una manera sana, una manera tranquila, una manera que solo se podía soñar ya que la realidad era muchísimo mas dura. En mis sueños muchísimas veces me vi sentada en el tope de aquella cama, mirando a los ojos a mi madre, a mi padre y diciéndoles: “Tengo algo importante que hablar con ustedes”, las lágrimas invadían mi rostro, las palabras se juntaban todas en mi garganta, lamentablemente para mi nunca vi en mis sueños como era el desenlace ni el final de aquella desgarradora confesión que sabría que afectaría a mis padres de una manera que no seria fácil recuperarse. Pocas veces también soñé con decírselos gritándoles, diciéndoles “¿Por qué defiendes tanto a tu hijo, si el dejo que me violaran?”, supongo que eran señales de mi subconsciente de que algo dentro de mi se estaba moviendo, y que el silencio no duraría mucho mas.

Años de infierno, porque sencillamente no hay otras palabras que describan lo que yo sentía que era mi vida, no sentirme valorada a pesar de las altas notas que tenia en la escuela, no sentirme querida a pesar de tener una familia, sentirme SOLA cuando hay miles de millones de personas en el mundo, sentirme sucia a pesar de acabar de salir de la ducha, sentirme indigna a pesar de ser lo mejor posible para merecer un lugar en el mundo, me sentía asqueada de mi misma, me sentía gorda, me sentía tan despreciada. Sentía muchas cosas que una persona no debe sentir.

A todo esto se le juntaba el hecho de lidiar con una madre maltratadora, que por cualquier cosa peleaba con papa y hasta ollas tomaba para golpearlo gravemente, cosas como esas me toco ver en casa. Cosas que hubiese querido nunca ver, Madre que muchas veces me llamo “Zorra”, “Puta”, solo por el hecho de salir un rato con mis amigos a tratar de olvidar lo que tanto recordaba en casa. A mis 18 años todavía no he podido experimentar mi primera experiencia sexual plena, y sin miedos. Cada vez que siento un ardor en la vagina, me paralizo y pienso automáticamente en ese instante, pero no lo veo como la victima, si no como la espectadora. Por eso me hería tanto que mi propia madre me llamara de esa manera, cuando solo estaba bromeando con mis amigos. Solía pensar, “¿Pero como me dices eso? ¿Qué pasaría si supieras lo que me ha pasado? Seguro te sentirías como la propia basura al saber todo lo que tu hija ha tenido que pasar. Pero nunca quise que ella se sintiera así, por eso solo callaba y me iba a mi refugio, mi cuarto a llorar sola, a pensar miles y miles de cosas que solo dios y yo sabemos.

Tantas veces, tanto tiempo que le dije a mi madre, “Mamá, necesitas ir a un psicólogo, necesitas ayuda” tantas veces tratando de darle a entender que yo necesitaba ayuda, pero nunca lo entendió. Recuerdo la única vez que decidió ir a terapias por ella misma fue porque había tenido una pelea tan grande con mi papá que el se fue de casa. Paso 1 mes antes de que el volviera, y la acompañe a su primera terapia, para expresarle mi apoyo, mi amor, para que sintiera que no estaba sola. Era algo agridulce para mí, porque por una parte mi mamá al fin estaba buscando ayuda, pero por la otra me sentía tan lejos pero tan cerca de mi salvación. Estando allí sentada, en ese consultorio esperando que mi mamá saliera de la terapia, yo solo sentía ganas de gritar, de gritarle al mundo: ¡Ayuda! ... y volví a callar, volví a dejarme a mi a un lado solo porque entendía que ese era el momento de hablar de mi mama, no el mío. Ese era su momento de sentirse ayudada, no el mío. ¿Qué loco no?, sin darme cuenta, me convertí en una especie de hija parental, que en vez de dejar que mis padres me protegieran a mi, yo solo trataba de protegerlos a ellos. No se que traumas habrán en la vida de mi madre, pero confió profundamente en mi teoría, si ella hubiese buscado ayuda a tiempo, hoy no seria tan difícil seguir mi camino, si se hubiese ayudado en vez de ocultar las cosas debajo de la tierra, hubiese sabido entender lo que le trataba de decir su pequeña hija con gritos y alborotos. Siempre quise ser perfecta, siempre quise una especie de “Inmaculada” niña, adolescente y mujer, no salía a fiestas muy seguido, no ingería alcohol, no fumaba, no me la pasaba con malas compañías y siempre evite al máximo que las demás personas tuvieses motivos para hablar mal de mi. Deje de hacer muchísimas cosas, deje de tener fiestas de “quince años”, deje de tener amigos, deje de tener experiencias sexuales, deje de tener confianza en mi, deje de acercarme a personas y deje de permitir que las personas se acercaran a mí. Deje de hacer eso y mucho mas solo para que alguien se tomara el tiempo para pensar en mi, en que era lo que me volvía tan “amargada”, tan “seca” de sentimientos, tan “distante”, en que era lo que no me permitía tratar de ser feliz, eso nunca llego para mi, y me atrevo a decir que lo que he superado ha sido por mi. Una sola amiga, a la que hoy llamo “hermana” fue la única persona en la que pude confiar tanto como para decirle mi gran secreto siendo una adolescente aun. Mas adelante fueron varias personas en las que pude confiar y en las que me refugie cuando mi dolor era tan grande. Pero aun así, ninguna de ellas sabe hasta ahora, que estuve al borde del suicidio, a pesar de considerarlos mis más grandes amigos en todo el mundo, no saben todo lo que hay dentro de mi corazón, a pesar de todo, mis heridas no me permiten contar mi ajhistoria como es; real, cruda y verdadera.

Aun no puedo entender como personas como yo pueden callar tantos años, como pueden ir cargando un saco que cada día se llena mas y mas con muchísimas cosas diferentes, yo callé 10 años, pero hay victimas que duran toda su vida para darse cuenta de que necesitan ayuda. Se como victima, que muchas personas como yo, sienten en su corazón esperanza, sienten esa fe de que algún día todo será mejor, de que algún día alguien nos ayudará.
Al cumplir mis 18 años, solo pensaba en una cosa: “Graduarme para irme de la casa que me traía recuerdos, y donde ni mi madre me hacia sentir valorada” pero era algo que debía esperar al menos 1 año mas, y mi alma no podía esperar 1 año mas para poder sacar todo lo que tenia dentro. A esa edad, todo grito, todo insulto, toda humillación se me hacia cada vez mas insoportable, se me hacia cada vez mas penetrante en las profundidades de mi alma. Comencé a tener sueños violentos, soñaba que asesinaba a mis padres, supongo que producto de la gran rabia que había dentro de mí, además, siempre veía programas donde se estudiaban mentes asesinas y casi siempre los asesinos eran aquellos que habían sido abusados en su niñez, que habían sido maltratados, entre otras cosas. Mi mente asociaba rápidamente mi gran secreto con esos programas de tv, por increíble que parezca, mi psiquis me enviaba claras señales de que un volcán dentro de mí, estaba a punto de estallar.
Recuerdo esa noche, la noche más Agridulce de mi vida, el día en que sentí al menos algo de “libertad”, y que el edificio tan grande y con tantas columnas que construí a partir de esos 8 añitos comenzó a derrumbarse, y esa burbuja donde estaba metida comenzó a explotar. Mi madre me pidió un favor y solo porque accedí con mal humor a hacerlo, comenzó a insultarme y de nuevo a llamarme “Zorra”, supongo que ese fue el interruptor que activo mi mecanismo de defensa, lo que me hizo llenarme de ira y comenzar a defenderme, a decirle “Yo no soy ninguna zorra, ¡ya estoy harta de que me llames así!, a lo que respondió “pero si nunca te he llamado así”, fue cuando le recordé cada vez que lo hizo, obviamente mi tono de voz era alto, casi llegamos a los golpes, y yo solo podía pensar ¿Cómo hago para salirme de esto, porque se que si seguimos le diré toda la verdad? Así que le dije que me iría de la casa, que estaba harta de todos, y solo me dijo “termina de largarte de una vez, Pero no te vas hasta que me hagas el favor”, Me halo el cabello, me golpeo, me dio cachetadas y yo solo quería irme de esa casa… eso era todo en lo que podía pensar, y cuando estaba apunto de salir de todo eso me dijo: “entiende que aquí la mama soy yo”, a lo que no me dejo mas opción que responder “Pero no fuiste mi mama el día que me violaron en tu propia casa”.
Obviamente su actitud no fue la de sorpresa, su actitud fue la de odio, la de cólera, la de obligarme a hablar y hablar, se formo tremendo escandalo en casa, solo estábamos mis padres y yo, era todo una gran alharaca. Yo solo podía arrodillarme y pedirle perdón, solo podía decirle “Perdóname mama yo nunca quise que supieras eso” solo podía mirar al cielo a cada 5 minutos mientras mis padres se echaban la culpa y decir “Dios, no me abandones mas, No ahora, ahora te necesito mas que nunca” dije que me había violado, pero no di detalles, solo dije que había sido victima de abuso. Mi padre fue quien mas me ayudo con su actitud, ya que solo trataba de calmarme y decirme que yo no tenía la culpa, que yo solo era una bebe, mi mama no podía ni verlo porque solo quería matarlo, ya que mi violador fue su sobrino, ella no podía pensar más que mi padre era el único culpable. Les suplique de rodillas que me ayudaran, que me llevaran a un psicólogo, porque de estas no podía salir sola, siempre supe eso, pero no sabia como buscar ayuda sin que ellos supieran, pase horas llorando con ellos, temblando, pidiéndole al dios que me abandono esa noche en que perdí muchas cosas, que me acompañara.
Hace pocos meses que estoy yendo a terapia, y aun solo puedo pensar en graduarme para irme de esta casa. Solo puedo pensar en superar esto de la mejor manera. Tengo una excelente psicóloga que además era amiga de la familia, que me ha ayudado muchísimo. No lo voy a negar, me ha costado mucho buscar dentro de mi, y sacar muchísimas respuestas a preguntas que parecen no tener sentido, pero que si lo tienen.
El contacto con mis padres sigue como antes, casi no hablo con ellos. Pero ya no me importa, porque pase poco más de 10 años en silencio por el profundo amor que les tengo, y aun así ellos no saben como retribuirme. Tuve mi recaída, pensé en suicidarme nuevamente. Pero pensé que ya había hecho lo más difícil para mí, que no podía rendirme ahora. Se y Entiendo que mis padres necesitan su propio proceso de sanación, porque este proceso no es nada fácil, Pero ojala ellos pudieran centrarse un poco en mi, y saber que no la he tenido fácil, y que los necesito en mi propio proceso. Y que los que más hemos sufrido con esto, somos mi hermanito y yo. Aun hoy, después de haber dicho todo esto, siento un desprecio total de mi madre al momento de darle un abrazo, de darle un beso, etc…Si no fuese por el profundo amor que le tengo, no se que hubiese pasado.
Abandono es la palabra que mas describe como se siente una victima de abuso sexual, abandono por parte de todos.

Soy una SOBREVIVIENTE, y me siento orgullosa al decirlo, porque los verdaderos sobrevivientes y esperanzados por una realidad mas bonita pueden sobrevivir y no tomar el camino sencillo del suicidio.

DILE NO AL SILENCIO, y únete a esta lucha personal contra el abuso sexual infantil. Muchísimas lagrimas derrame al escribir esto, Lagrimas se derraman al buscar ayuda y recordar tantas cosas, pero aun así, debo hacerlo, quiero hacerlo, mi experiencia e historia pueden ayudar a muchísimas personas a ROMPER EL SILENCIO. No solo violaron mi cuerpo, también violaron mi “NO”… La vida es hermosa, a pesar de nuestro dolor, hay algo mas allí afuera que nos da ganas de vivir. ¡NO TE RINDAS! ¡NO ESTAS SOLO! ¡ESTOY CONTIGO en esta lucha!

R. M, Sobreviviente del A.S.I.
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