domingo, 2 de diciembre de 2012

APRENDIENDO A CONFIAR EN TI MISMA(O)


Muchos sobrevivientes adultos tienen problemas para creer sus percepciones, sentidos y sentimientos. Tú puedes dudar de tus intuiciones y fallar en confiar en tus propios instintos. Tú podrías no estar conectada(o) con tu calibrador interno que te dice cómo sentirte respecto a lo que está pasando a tu alrededor. Esta falta de consciencia propia es un resultado directo del abuso sexual infantil.

Los niños(as) naturalmente confían. Su primer impulso es amar a las personas que los cuidan. El abuso sexual rompe esa confianza y los(as) niños(as) aprenden que no es seguro responder a sus más básicos instintos.
A muchos niños(as) abusados se les dijo que estaban locos, que sus sentimientos estaban mal o no tenían sentido. Los abusadores a menudo tuercen la realidad: “Esto es lo que un abuelo amoroso hace con su nieta”. “Esto es lo que todos los padres e hijos hacen antes de ir a la cama”. “Si tú no fueras tan malvada, yo no tendría que hacerte esto”. O todas tus percepciones pudieron haber sido negadas completamente: “Nada sucedió. Estás imaginando cosas”. Los niños(as) creen que todo lo que dicen los adultos es verdad, así que las mentiras y las distorsiones remplazan la realidad.
A pesar de que tú no aprendiste a confiar en tus propios instintos y sentimientos cuando eras niño(a), este capítulo te ayudará a aprender a identificar y escucharlos ahora. Mediante aprender a estar presente, deshacerte de los mensajes negativos que absorbiste en la infancia, descubrir tu voz interna, establecer límites y decir no, tú eliminarás muchos de los obstáculos para confiar en ti misma(o).

ESTAR PRESENTE

A fin de estar en contacto con tus pensamientos, percepciones y sentimientos, necesitas estar presente en el momento –de sentir tus emociones, estar en tu cuerpo, prestar atención a lo que está sucediendo dentro y alrededor tuyo. Esto puede ser un reto tremendo para los sobrevivientes, muchos de quienes aprendieron a temprana edad a disociarse, desconectarse de sentimiento no placenteros y sensaciones corporales.
Cuando estabas creciendo, disociarte de tus sentimientos y sensaciones físicas fue una habilidad necesaria y efectiva para enfrentar la realidad. Tú no podías soportar el dolor físico, las sensaciones confusas, la humillación, la intensa confusión de sentimientos que el abuso causó. Así que aprendiste a desconectarte. El problema es que probablemente tú sigues desconectándote, aun cuando no quieres. Como otros mecanismos de defensa de la infancia, las habilidades de supervivencia pudieron prevalecer después de haber cumplido su propósito.

Los sobrevivientes tienden a estar en uno de dos extremos –desconectados y ausentes o híper vigilantes, alertas de todo, todo el tiempo. Si te has disociado toda tu vida, podrías no estar consciente de ello. No estar presente puede ser tan normal para ti que no sabes que te estás perdiendo algo. Podrías no darte cuenta de que te estás desconectando hasta que alguien te lo señala, o hasta que tú decides hacer un seguimiento de tu propia falta de atención. Entonces te das cuenta que te desconectas todo el tiempo y resulta turbador. ¿Quién estaba manejando el auto mientras no estabas poniendo atención? ¿Quién estaba teniendo esa conversación? ¿Quién estaba haciendo el amor cuando no estabas ahí?
Yo me desconecto ___ casi nunca ___ algunas veces ___ muchas veces ___ la mayor parte del tiempo.

Creo que me desconecto el ___% del tiempo.
Si te desconectas regularmente, aprender a estar presente cuando quieres estar es una habilidad importante. Conforme incrementas la destreza de estar presente, tu capacidad de sentir tus sentimientos, pensar tus pensamientos, experimentar tu cuerpo y moverte en la vida con atención puede aumentar dramáticamente. Tal atención incrementa naturalmente tu capacidad para sanar.

APRENDIENDO A ESTAR PRESENTE

Si tú quieres estar más presente, empieza por observar tu conducta actual. Sin juzgar, explora la forma cómo las cosas son. Luego establece la intención de cambiar. Decide que estás dispuesta(o) a estar presente, a sentir los sentimientos y las sensaciones de las que el desconectarte te ha estado protegiendo. Luego practica poner atención. Estar presente es una cuestión de intención, voluntad y respirar.
Conforme inicias tus observaciones, hazte las siguientes preguntas: ¿Puedo diferenciar las ocasiones en que estoy presente de las ocasiones en que no estoy? ¿Qué sucede cuando me desconecto? ¿Cómo se siente dentro? ¿Qué pensamientos surgen en mi mente? ¿Qué sentimientos tengo? ¿Qué sucede en mi cuerpo? ¿Cómo cambia mi conducta? (Si tú no sabes qué hace cuando te desconectas, pídele a una persona que de tu círculo de apoyo que te observe y te reporte sus observaciones).
Cuando me desconecto, se siente como si (estuviera bajando por el desagüe / estuviera bajo el agua / estuviera detrás de un cristal / estuviera flotando en el techo) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Yo empiezo (a hablar muy rápido / mover el pie / sentir mis dedos entumecidos) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Yo dejo de (hacer contacto visual / respirar / sentir cualquier cosa / pensar con claridad) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Yo empiezo a pensar que (voy a morir / no pienso, ese es el problema / las tablas de multiplicar / salir volando en una alfombra maravillosa) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Una vez que estés consciente de la forma cómo te sientes y actúas cuando te desconectas, empieza a llevar un diario de consciencia. Lleva este libro (o pequeña libreta de notas) contigo, cada vez que te sorprendas a ti misma(o) desconectándose (y no te darás cuenta de todas las veces), anota la fecha, hora, lugar y la situación. Luego responde las siguientes preguntas:
DIARIO DE CONSCIENCIA
Momento de desconectarse: _____________________________________________________________
Duración de la des conexión (si lo sabes): ___________________________________________________
Lugar: _______________________________________________________________________________
¿Cuál es la última cosa que recuerdo antes de desconectarme? _____________________________________________________________________________________
¿Qué estaba sucediendo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Quién(es) estaba(n) ahí? (si había alguien) ¿Qué estaba(n) haciendo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Qué emociones estaba sintiendo? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Hubo algo que me turbara en el momento que me desconecté? Si sí, ¿qué fue? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Cuando observes tus periodos de atención e in atención  empezarás a reconocer ciertos patrones. Cuando alguien está enojado contigo, te desconectas. Cuando se espera que te comportes sexualmente, te desapareces. Cuando estás triste o asustada(o), te vas. Entender esos patrones es crucial para aprender a estar presente. Cuando tú aíslas las ocasiones en que te desconectas, puedes identificar la necesidad que estás satisfaciendo y entonces puedes encontrar alternativas para satisfacer esa necesidad.
Me desconecto para no tener que (sentirme enojada / comportarme sexualmente / decir lo que realmente pienso) _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Otras maneras de satisfacer esta necesidad: _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Una ves que hayas reunido información acerca de estos patrones, tú tienes que decidir si quieres cambiar. Esta es una pregunta de voluntad. ¿Estás dispuesta a sentirte enojada? ¿A ponerte de pie por ti misma? ¿A sentirte sexual? ¿A estar presente?
Si tú estás dispuesta(o) a estar presente, algunas técnicas sencillas para volver a tu cuerpo te podrían ayudar. Trata respirar, poner las plantas de los pies contra el piso y decir “estoy dispuesta(o) a estar aquí”. Podrías regresar inmediatamente. Algunas veces tú podrías necesitar otras cosas para ayudarte a volver –mirar a tu alrededor, sentarte o acostarte en el piso, moverte o estirarte, contactar a un persona segura que puede ayudarte a hacer tierra, dar un paseo, recordatorios verbales acerca de dónde estás (o quién eres), contacto físico seguro, o hablar acerca de tu experiencia.
Después de que has hecho contacto otra vez con el presente, tómate unos minutos para dilucidar por qué te fuiste. Registra tus respuestas en tu diario de consciencia.
Aprender a estar presente es un lento proceso de prueba y error. A menudo cuando los sobrevivientes tratan este tema, ellos repentinamente encuentran que ellos se están desconectando mucho más que antes. Esto puede ser muy frustran te  Espera ahí. Sé paciente. Sigue respirando y tráete de vuelta. Estar presente sólo existe en el momento. Tú puedes estar presente ahora… y ahora… y ahora.

Cosas para reflexionar:
• ¿De qué me ha protegido desconectarme?
• ¿Qué me haría falta para hacer el compromiso de estar presente?



MENSAJES INTERNALIZADOS

Cuando los(as) niños(as) son abusados(as), se les dicen cosas terribles acerca de ellos mismos. Los abusadores les dicen cosas increíblemente destructivas. “Tú no eres buena. Tú estás dañada. Eres estúpida. No mereces vivir. Me arrepiento que hayas nacido. Tú nunca llegarás a nada”. Estos mensajes crean una impresión profunda en los niños, quienes creen que los adultos siempre tienen razón.
Aun si estas cosas no se dijeron explícita-mente  el solo hecho de que fuiste abusada(o) te envió el mismo mensaje. Aprendiste que eras de poco valor.
Muchos sobrevivientes adultos todavía creen estos mensajes. La letanía del abuso verbal se interna liza y en lugar de escucharla del exterior, la registras y la almacenas, y terminas diciéndote las mismas frases que de odio hacia ti misma(o). Cuando estás próxima(o) a lograr un triunfo, te deprimes y una voz dentro de ti te dice, “Tú nunca lograrás nada”. Cuando estás luchando por hacer el compromiso de sanar, una voz dentro de ti te dice “¿Qué diablos crees que estás haciendo? Tú no mereces estar viva. Te deberías suicidar”.
Estás voces no tienen nada que ver con la realidad. Son las mentiras regurgitadas de los abusadores. Separar estos mensajes y remplazarlos con afirmaciones verdaderas y positivas, acerca de ti misma(o) es crucial para desarrollar un sentido positivo de ti misma(o). Pero antes de que puedas deshacerte de los mensajes negativos, tienes que identificarlos y aislarlos.
Toma unos minutos para pensar acerca de los mensajes negativos que escuchaste cuando eras niña(o).
Cuando era niña(a) me dijeron:
• Tú sólo sirves para el sexo.
• Tú eres una persona malvada. Tienes una semilla mala dentro de ti.
• Nadie te amará nunca. Tú no puedes ser amada ni por Dios.
• ______________________________________________________________
• ______________________________________________________________
• ______________________________________________________________
Ser abusada me enseñó que:
• No soy muy importante. Yo no merezco nada mejor que esto.
• Si yo no soy abusada, no soy amada.
• Todo lo malo que me sucede es mi culpa.
• _______________________________________________________________
• _______________________________________________________________
• _______________________________________________________________
Todavía creo que:
• No vale la pena tratar de cambiar las cosas.
• Más me vale mantener la boca cerrada o seré asesinada.
• _______________________________________________________________
• _______________________________________________________________
• _______________________________________________________________
Al principio del proceso de sanar, puedes experimentar pensamientos negativos de odio hacia ti misma(o) con la exclusión de todos los demás. Tú puedes pensar cosas terribles acerca de ti misma(o) y no ser capaz de reconocer que tú estás repitiendo el mensaje falso que fue clavado en ti en la infancia. En esta etapa necesitas gente que te apoye y que te señale las veces en que te pierdes en pensamientos negativos.
En tanto te rodees a ti misma(o) de gente que afirme tus fortalezas y tu recuperación, los mensajes negativos serán remplazados gradualmente con la verdad –que tú eres un(a) sobreviviente poderoso(a), fuerte que está llegando al fin del abuso sexual en la infancia. Pero todavía puedes tener momentos en que estos mensajes negativos vuelvan y se impongan con fuerza. Entonces necesitas detenerte y analizar por qué te enganchas de nuevo en el viejo patrón de pensamientos negativos.
Cuando te encuentres a ti misma(o) teniendo pensamientos de odio hacia ti misma(o), responde las siguientes preguntas:
¿Cuándo dejé de sentirme bien conmigo misma(o)? (Ayer después del almuerzo / Cuando desperté esta mañana / Después de que vi a mi padre)
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¿Qué estaba pasando en el momento en que empecé a sentirme mal? (Recibí una carta de mi padre / Estaba teniendo una pelea con mi pareja, y me enojé y lo agredí / Hablé con mi hermana por teléfono)
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¿Qué estaba sintiendo en ese momento? ¿Estaba enojada(o)? ¿Asustada(o)? ¿Impotente? ¿Triste? ¿Qué he estado sintiendo desde entonces? _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Qué pensamientos continúan dando vueltas en mi mente?
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¿Capté este mensaje (o uno similar) cuando era niña(o)? ___ Sí ___ No ___ No estoy segura(o)
Si la respuesta es sí, ¿bajo qué circunstancias?
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¿Quién me lo dijo? _____________________________________________________________________
¿Qué cosa, si la hay, en las actuales circunstancias me recuerdan esa ocasión?
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Identificar y rastrear las raíces de los mensajes negativos es un paso enorme hacia su erradicación. Cuando puedes ver el origen de tus sentimientos malos, afirmas el hecho de que vinieron de algún lado, que no estás loca(o) o que no los están inventando para torturarte a ti misma(o) y que ellos, de hecho, no son verdaderos. Al principio, señalar con precisión los pensamientos que te hacen sentir mal será un proceso lento de prueba y error. Con la práctica, serás capaz de buscar sus orígenes en cuestión de un momento.
Para deshacerse de un mensaje negativo, necesitas remplazarlo con una afirmación positiva acerca de ti misma(o). Una afirmación es una manera de indicar tus fortalezas en una forma poderosa y declarativa: “Soy una gran mujer fuerte que se puede defender a sí misma”. “Soy un hombre vulnerable que puede llorar y aun así ser digno de ser amado”. “Sólo porque estoy viva(o), merezco amor y respeto”. Las afirmaciones son antídoto efectivo contra las mentiras que te dijeron.
Utiliza el espacio de abajo (una hoja aparte) para escribir algunas afirmaciones positivas acerca de ti misma(o) (puedes añadir otras más tarde cuando pienses en ellas):
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• ________________________________________________________________________
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• ________________________________________________________________________
Si tienes problemas pensando afirmaciones positivas acerca de ti (y aun si no los tienes), ve con dos personas de tu sistema de apoyo y pídele a cada uno de ellos que escriba tres afirmaciones acerca de tus fortalezas:
Persona #1
• ________________________________________________________________________
• ________________________________________________________________________
• ________________________________________________________________________
Persona #2
• ________________________________________________________________________
• ________________________________________________________________________
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A pesar que puede ser difícil cree esas afirmaciones al principio, practica diciéndolas en voz alta. Mírate en el espejo y repítelas para ti. Escríbelas en grandes pedazos de papel y pégalas al refrigerador. Léelas para ti en la noche antes de ir a dormir. Gradualmente llegarás a creerlas. Con paciencia y práctica, ellas pueden remplazar las otras viejas declaraciones negativas y que te enseñaron cuando estabas creciendo.
Cosas para reflexionar:
• ¿De qué forma los mensajes internalizados afectaron mi auto imagen?
• ¿Cómo puedo desafiar el poder de los viejos pensamientos dañinos de la infancia que persisten?
• ¿Cómo se siente escribir cosas positivas acerca de mí? ¿El que otras personas escriban mis fortalezas?


LA VOZ INTERIOR

Todos nosotros tenemos una voz interna que puede ser una herramienta muy útil para guiar nuestras acciones. Tu voz interior te alerta del peligro y te guía para hacer elecciones sabias. Cuando la escuchas, tú puedes evaluar lo que quieres hacer en cierta situación. Sales a una cita y reconoces pistas que te dicen que la otra persona está actuando como tu abusador; tú decides no volver a ver a esa persona nunca más. Estás caminando en la calle y presientes el peligro, cruzas la calle justo a tiempo para evitar una confrontación con una persona violenta.
La voz interior es un monitor silencioso de las elecciones que hacemos en nuestra vida diaria. Tienes que decidir si tomas un riesgo particular. Te preguntas si debes hacer un compromiso en una relación. Debes elegir entre dos empleos. La voz interior puede darte información y guiarte para tomar tales decisiones.
La voz interior no es en realidad una voz que escuchas. Más bien es una combinación de sensaciones, pensamientos, sentimientos, corazonadas e impulsos que te dicen cómo te sientes respecto a una cierta situación. Cuando la gente dice: “Tengo esta sensación extraña”, o “Algo estaba molestándome”, o “No sé como lo supe. Sólo lo supe”, ellos están hablando de su voz interior.
La mayoría de las personas no está consciente de que tienen esta voz. Pocos de nosotros hemos estado entrenando para prestar atención a nuestros sentimientos e intuiciones. Conectar con tu voz interior requiere, soledad, tiempo en calma e introspección, cualidades que no son alentadas (o valoradas) en nuestra sociedad orientada a los logros. Pero aun así tu voz interior existe. Incluso si no le has prestado atención en años, está ahí. Está esperado que la descubras.
Cada uno de nosotros experimenta su voz interior de diferente manera. Cuando estás apunto de tomar una mala decisión, podrías tener pesadillas, tener la sensación de estar enfermo(a) del estómago. Tener un deseo repentino de darte un atracón con chocolate, perder el apetito, o ser incapaz de conciliar el sueño. Algo o alguien podría haberte “puesto los pelos de punta”.
Tomará tiempo aprender acerca de las formas cómo tu voz interior se comunica contigo. Puedes empezar por pensar acerca de las formas cómo respondes a las siguientes situaciones:
Cuando estoy a punto de tomar una mala decisión:
• Me siento muy confundida y tengo la constante sensación de que algo está mal. Usualmente trato de ignorarla.
• Generalmente me da una migraña.
• Parece que no puedo decidirme.
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Cuando estoy a punto de hacer algo que está bien para mí:
• Usualmente tengo un sueño donde floto en el océano.
• Me siento especialmente relajada.
• Algunos pensamientos verdaderamente auto-destructivos surgen siempre en el último minuto. Si los ignoro, entonces estoy bien.
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Cuando algo está mal:
• Empiezo a comer en exceso.
• Me descubro deseando azúcar y alcohol.
• Tengo insomnio y no puedo dormir sin importar lo que haga.
• Limpio mi casa una y otra vez.
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Cuando estoy en peligro:

• Mi estómago se hace un nudo y empiezo a respirar rápido.
• La cara de mi padrastro aparece frente a mis ojos.
• Me siento como si tuviera 8 años y estoy a punto de ser golpeada.
• Tengo esta terrible sensación de inmovilidad. No me puedo mover o hablar.
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Tal vez no eres capaz de señalar, inmediatamente, con precisión las formas específicas como tu voz interna se comunica contigo. Si no puedes responder las preguntas ahora, espera hasta la siguiente vez estés en esa situación (enfrentando peligro, haciendo algo bueno para ti) y toma notas acerca de la forma cómo te sientes antes, durante y después del incidente.
Cosas para reflexionar:
• ¿De qué manera mi voz interior puede ser útil para mí?
• ¿Qué está evitando que yo esté en contacto con mi voz interior?
• ¿Qué es diferente entre las ocasiones que le presto atención a mi voz interna, de las veces en que no lo hago?

APRENDIENDO A DECIR NO

En el capítulo “Creando seguridad”*, aprendiste acerca de establecer límites. Parte de establecer límites es aprender a decir no. Decir no es crítico porque te permite establecer límites, protegerte a ti misma(o), hacer elecciones y tomar decisiones acerca de tu vida.
“No” es una de las primeras cosas que los bebés aprenden a decir. Cuando los niños son abusados, su “no” no es respetado. Los niños y niñas son obligados a someterse, a renunciar a su libre albedrío. Como un adulto sobreviviente, todavía puedes sentir que no puedes decir no. Si alguien quiere algo de ti, tú tienes que dárselo, sea sexo, trabajo, compañía, dinero, favores o cualquier cosa.
Si tú escuchas tu voz interna, te darás cuenta que hay ocasiones en que quieres establecer límites. Respetarte a ti misma(o) significa que tú no siempre le darás a la gente lo que ellos quieren. Puedes negarte a satisfacer las necesidades de alguien más si eso significa descuidarte a ti misma(o) o simplemente porque no quieres hacerlo.
Aun así decir no puede resultado atemorizador. Si nunca lo has hecho antes, puedes pensar que el mundo se vendrá abajo. Podrías estar convencida(o) de que no le agradarás a nadie si dices no. Existen posibilidades de que algunas personas estarán molestas por establecer límites, pero otros te respetarán por cuidarte a ti misma(o).
A menudo, cuando las personas empiezan a decir no, ellos sienten que necesitan justificar su establecimiento de límites. Puedes encontrarte a ti misma(o) racionalizando, disculpándote o dando explicaciones. Cuando en realidad decir no es suficiente. No tienes que calificarlo.
Un buen lugar para empezar a aprender a decir no es examinar las actitudes que actualmente tienes. Completa las siguientes frases:
• Si digo no, eso significa que_______________________________________________________
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• Si digo no, me asusta que_________________________________________________________
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• Realmente me gustaría decir no a_______________________________________________________________________
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• Me da mucho miedo decir no a_______________________________________________________________________
___________________________porque___________________________________________________________________________________________________________________________
• Aquí hay algunas formas cómo podría decir no inmediatamente: _________________________
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Cuando empiezas a decir no, tendrás que lidiar con las reacciones de las personas. Si has sido alguien que dice sí a todos, espera algunas respuestas negativas cuando empieces poner límites.
Cuando alguien se enoja conmigo, yo______________________________________________________________________
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Si alguien me hace pasar un mal rato por decir no, voy a_______________________________________________________________________
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Aprender a decir no requiere práctica. Trata de mantener un registro de tus experiencias positivas y negativas al establecer límites. La próxima semana, encuentra dos situaciones en las que puedas decir no. Inicia con algo pequeño y practica con eso. Anota tus experiencias aquí.
¿Qué pasó? Dije no a mi hijo cuando me pidió que hiciera los disfraces para la obra de teatro escolar. Le dije que tengo que estudiar y que su clase tendrá que encontrar otro padre que lo haga.
¿Cómo dijiste que no? Algo así como que le espeté otra cosa y luego deslicé el tema al final. “Ah, y otra cosa…”.
¿Qué respuesta obtuviste? Él me dijo que soy egoísta y que me ocupo sólo de mí, y que me he vuelto así desde que “la mierda del abuso” surgió. Ese muchacho realmente sabe como presionar mis botones.
¿Entonces qué hiciste? Retrocedí y terminé prometiendo hacer más de lo que inicialmente me había pedido.
¿Cómo te sientes acerca de esa interacción? Siento que fallé.
¿Hay algo más que todavía necesites hacer? Necesito decirle que cometí un error y decir no otra vez. Luego quiero discutir con él otras alternativas en lugar de hacer el trabajo yo misma(o). Me gustaría encontrar una solución con él en lugar de sólo dejarle la solución a él.
¿Qué te gustaría hacer diferente la siguiente ocasión? Me gustaría mantenerme firme y no retroceder. Me gustaría responder más directamente, en lugar de deslizar el tema dentro de la conversación como lo hice.
Interacción #1:
¿Qué pasó?________________________________________________________________________
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¿Cómo dijiste que no? ________________________________________________________________________
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¿Qué respuesta obtuviste? ________________________________________________________________________
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¿Entonces qué hiciste? ________________________________________________________________________
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¿Cómo te sientes acerca de esa interacción? ________________________________________________________________________
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¿Hay algo más que todavía necesites hacer? ________________________________________________________________________
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¿Qué te gustaría hacer diferente la siguiente ocasión?________________________________________________________________________
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Interacción #2:
¿Qué pasó?________________________________________________________________________
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¿Cómo dijiste que no? ________________________________________________________________________
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¿Qué respuesta obtuviste? ________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Entonces qué hiciste? __________________________________________________________________
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¿Cómo te sientes acerca de esa interacción? ________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Hay algo más que todavía necesites hacer? ________________________________________________________________________
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¿Qué te gustaría hacer diferente la siguiente ocasión?________________________________________________________________________
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Cosas para reflexionar:

• ¿Cómo se siente decir no? ¿Cómo cambió mi experiencia entre la primera situación y la segunda? ¿Qué fue más fácil? ¿Qué fue más difícil?
• ¿Qué he aprendido acerca de decir no que puedo aplicar a otras situaciones en mi vida?



DECIR QUE NO: UN EJERCICIO ESCRITO

Todos nosotros tenemos a alguien a quien necesitamos decirle que no. Podría ser alguien de tu pasado (un padre que no te protegió, un amigo de la familia que te abuso, un maestro que te menospreciado) o alguien en el presente (un amigo que tomó ventaja de ti, una pareja que te presiona para tener sexo antes de que estés lista). Hay tal vez muchas personas a quienes tú necesitas decir que no.

Elige a alguien a quien necesites decirle que no. Piensa en esa persona y todas las razones que necesitas para decir no. ¿Qué quieres que esa persona deje de hacer? ¿Qué necesita él o ella oírte decir? ¿De cuántas maneras lo puedes decir? Sé creativa(o). Enójate. Sé expresiva(o). (¡Exagera!) Vuelve a leer las instrucciones para escritura libre. Entonces pon una alarma por 20 minutos y dile a esta persona no – claramente y sin disculparte.

REFLEXIONES: APRENDIENDO A CONFIAR EN TI MISMA(O)

Es a menudo difícil para los sobrevivientes confiar en sus propios pensamientos, percepciones, sentimientos e ideas. Sin embargo, cada uno de nosotros tiene una voz interior que nos puede guiar. A medida que aprendes a poner atención y quitar los mensajes negativos que fueron implantados en ti cuando en la infancia, haces espacio para aclarar esa voz interior. Cuando confías en ti misma(o), tú pones atención a tus ideas e intuiciones, estableces límites y fronteras, aprendes a decir no y actúas en tu bienestar.
Aquí hay unas preguntas que te ayudarán a avaluar tus sentimientos, metas y necesidades presentes en torno al tema de aprender a confiar en ti misma(o):

• ¿Qué sentimientos tuve mientras trabajaba este capítulo?
• ¿Qué estoy sintiendo ahora mismo? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?
• ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba este capítulo? ¿De qué edad me siento ahora?
• ¿Qué fue difícil para mí en este capítulo? ¿Qué fue confuso? ¿Qué no entendí?
• ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho? ¿Qué pasos he dado?
• ¿Qué hice de lo que estoy orgullosa(o)?
• ¿Qué está pendiente todavía para mí? ¿Qué, si hay algo, me gustaría volver a trabajar o darle seguimiento?
• ¿Qué necesito hacer para cuidar de mí ahora mismo?

Tomado de El Coraje de Sanar, libro de ejercicios de Laura Davis.


*https://www.facebook.com/groups/grupoapoyomutuosobrevivienteasi/files/


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