jueves, 22 de agosto de 2013

Abuso Sexual Infantil: Hacernos parte en el dolor y actores en su prevención.

PAÍS: CHILE
Durante nuestra experiencia orientada a la formación especializada de profesionales que trabajan de manera directa con víctimas de abuso sexual infantil y desde nuestra mirada de cómo abordar el daño que provoca en sus vidas, sus familias y en nuestra sociedad el impacto de constatar cotidianamente como son vulnerados los derechos de quienes debieran crecer “protegidos” por los adultos y las instituciones responsables de su desarrollo; hemos ido reflexionando y desarrollando aprendizajes que nos gustaría compartir con ustedes.
Claramente nos enfrentamos a una de las trasgresiones más graves que puede sufrir un ser humano, los hechos si bien tienen un lugar creciente de visibilización en los medios de comunicación, son parte de la historia de la humanidad, claramente en ello, operan distintas variables que se sintetizan en “una cultura permisiva con el abuso que han experimentado millones de víctimas en el mundo”.Chile, también es parte de esta dolorosa realidad.
  • ¿Ante esta situación, qué podemos hacer los adultos?
  • ¿Qué pueden hacer las instituciones y organizaciones a las que asisten nuestro niñas y niñas?
  • ¿Es posible generar procesos de reflexión y tomar medidas que tiendan a prevenir o tener cursos de acción claros, eficaces y oportunos para interrumpir  el abuso sexual infantil?.
Sin duda las respuestas deberán surgir desde la propia ciudadanía, apoyada de quienes desde distintos organismos e instituciones trabajan en temas de derechos de infancia; pero hay espacios que brindan oportunidades valiosas para pasar de la reflexión a la acción.
Todos quienes compartimos el privilegio de criar o ser parte del proceso de desarrollo de nuestros niños y niñas podemos hacernos parte; muchas veces en reuniones de apoderados, el debate circula en el necesario éxito académico y por supuesto los aspectos administrativos y las actividades extra programáticas; sin embargo, muchas veces dejamos de lado el tratamiento de temas que sin duda debieran tener un espacio de relevancia al menos similar a los ya mencionados.
¿Cuantas veces discutimos acerca de la formación integral de nuestros niños y niñas?.
 ¿Qué visión de sexualidad, autoestima y proyecto vital nos interesa entrecruzar con el éxito académico, deportivo, artístico o de otro tipo?.
Las escuelas, los jardines, los clubes deportivos, los grupos escout, los centros culturales, las instituciones religiosas e incluso las distintas formas de organización formal o no formal en que se desenvuelven nuestros niños y niñas deben asumir una actitud proactiva en esta materia y en otras que claramente conforman la visión de sujetos integrales de quienes están bajo nuestra protección y no solo mirarles como depositarios de nuestra “forma de formar”.
Es sorprendente constatar normativas, reglamentos y protocolos de acción para un sinnúmero de situaciones que si bien tienen un nivel de importancia, pierden sentido cuando no se complementan con procedimientos acerca del cómo abordar situaciones de vulneraciones graves de derechos de la población infanto-adolescente; es por ello que la construcción de protocolos para abordar situaciones de abuso sexual infantil, debe transformarse en una necesidad con sentido de urgencia vital.
Con el solo hecho de respondernos individual o colectivamente estas interrogantes, estaríamos dando pasos que tendrán un tremendo impacto al otorgarle la importancia y significación que le asiste a nuestro rol de adultos responsables. Abriríamos el debate, ampliaríamos nuestros conocimientos, activaríamos la necesidad de construir y traspasar saberes, confrontaríamos experiencias y buenas prácticas, dejaríamos que el tema dejara de ser secreto y tabú, lo pondríamos en un lugar común y consensuaríamos las formas de mirar y actuar desde los distintos espacios; en síntesis, nos sensibilizaríamos y nos  haríamos participes de un imperativo que resulta éticamente necesario para la construcción de una sociedad que quiere hacerse cargo del futuro de nuestros niños y niñas.
Pensemos en los niños y niñas, pensemos en las distintas situaciones que vulneran y trasgreden gravemente sus derechos, pensemos en el daño que provoca el abuso sexual (en cualquier de sus formas); ¿cómo nos estamos preparando para afrontarlo?.
¿Cómo actuaremos, cómo contenemos a las víctimas, como articulamos las medidas reparatorias, cómo informamos, a quién acudimos, cómo trataremos la información, cómo denunciamos, a quién le corresponde, cuál es el marco legal?; son muchas las cosas que podemos hacer y en ello,  todos podemos tomar posición.
Nuestra sociedad, necesita activarse y para ello es necesario dar  pasos concretos, la pregunta final queda abierta a quién quiera responderla desde la acción.
Construir procedimientos y protocolos para abordar el abuso sexual infantil, deja de ser una tarea exclusiva de las autoridades; los padres, las familias, los adultos responsablespueden y deben abrir el debate y plantearse el desafío de que en nuestro país “todas las instituciones y organizaciones en las que participan nuestros niñas y niñas, sean espacios de verdadera protección para su desarrollo integral y  en armonía con sus derechos”.
Simplemente, podemos hacernos cargo y parte!!!
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