jueves, 6 de febrero de 2014

Abuso sexual infantil: hay que hablar del tema



Las niñas entre 6 y 9 años son las más vulnerables, pero mayoritariamente expresan más que han sido víctimas de este delito. Los niños callan, porque temen ser juzgados. La Fundación Humanizando lidera una campaña para hacer conciencia de que el abuso sexual es un tema real.

En este momento, a esta hora en que usted lee este artículo, un niño o niña está siendo abusado sexualmente. Datos del Instituto de Medicina Legal señalan que cada dos horas, un niño o niña es forzado, en el 93% de los casos, por un integrante de su familia, en su propia casa, a realizar actos que en el 99% de los casos lo dejarán marcado para siempre.

En este instante, mientras algunos prefieren guardar silencio sobre el tema, un niño o niña puede estar siendo amenazado por su abusador y éste puede estar diciéndole que tiene que callarse y haciéndolo sentir culpable. Y en este minuto, alguien puede estar presenciándolo, alguien puede saber lo que le pasa a este niño o niña y no lo está denunciando.
Las cifras son tan sólo números, pero en un delito como el abuso sexual ayudan a contextualizar el peligro que corren los niños: hasta agosto del año pasado, 11.333 niños y niñas habían sido abusados sexualmente en el país y vergonzosamente, Santander ocupa el primer lugar con 57 casos, que fueron puestos en conocimiento de la Fiscalía. Pero solo se denuncia el 10% de los hechos. Las cifras varían, porque en muchas ocasiones, en mitad del proceso, los familiares abandonan el trámite.

Según datos de la Fundación Humanizando, en la zona de Vélez es donde más abuso sexual se comete, y se pudo determinar que los perpetradores son, en la mayoría de los casos, los abuelos de las víctimas.

¿Qué está pasando? ¿Por qué está agresión a nuestros niños?
“Pasa que la familia, que es la célula más importante de la sociedad está enferma. Pasa que los que somos los encargados de la protección de los niños, somos los que los estamos depredando”, señala Luz Helena Saavedra, directora de la Fundación Humanizando, ubicada hace 3 años en Bucaramanga y que trabaja con temas de abuso sexual.
¿Y de quién es la culpa? ¿Por qué cada año se publican nuevas cifras de abuso sexual infantil sin que efectivamente pueda detenerse el fenómeno? 
“Más que buscar culpables lo que hay son circunstancias que se reúnen para que se presente el abuso sexual: la madre que trabaja y tiene que dejar al niño al cuidado de otro, el padre que se va de la casa, no cumple con lo necesario y obliga a que la mamá tenga que alquilar un cuarto y el inquilino de pronto es un abusador sexual; la madre que trabaja y deja la niña en casa de su abuela de 85 años. Culpables somos todos: la misma sociedad, la violencia que se vive, las telenovelas, los medios, la violencia dentro de las escuelas, las caricias inadecuadas, no partir desde la prevención”, comenta Saavedra.  

Secretos que duelen

Cuando era niña, el padrastro de Sandra la sentaba sobre su pene y le decía que le iba a enseñar un juego. Sandra sentía que esto era inadecuado, sucio, pero ella no se atrevía a decirle nada a su mamá. El hombre era el papá de su hermana y el que mantenía la casa. Sandra ahora es una profesional y aunque lleva una vida tranquila, siempre ha cargado en su alma con este secreto, tan doloroso que no consigue hablar de ello con detalles.
Sandra, reflexionando, asegura que su mamá sabía que su padrastro la llamaba aparte todas las noches y ella, sin sospechar o sin querer asumir lo que estaba pasando, permitía que ella fuera. Otros familiares con quienes vivía en la casa también podían haberlo notado. ¿Por qué no se denuncia? Luz Helena Saavedra, quien además de liderar la Fundación Humanizando es economista, mamá y educadora, explica que los imaginarios llevan a quienes tienen conocimiento de un caso de abuso a callar, a retractarse, a esconderse de la verdad. 
La trabajadora social de la UIS Yisel Laurie Vera señala que “la dinámica entre el abusador y el niño o niña se basa en la manipulación de los lazos afectivos, un discurso culpabilizante, la imposición u obligación del silencio y del secreto. Las consecuencias de ello son la aparición de eventos traumáticos (angustia, miedo, temor, somatización) y también la adaptación de la niña y niño a la situación, teniendo en cuenta su dependencia del abusador y el proceso de sumisión y manipulación que éste le impone. Esta dinámica, en algunos casos, se convierte en una situación ‘normal’ para el niño o niña, pues se supone que la familia es la protectora y cuidadora y que lo que ocurre dentro de la misma se encuentra en los parámetros de la normalidad, llevando a una concepción errónea y falsa”.
“Cuántos niños siguen creciendo con secretos que les duelen, pero ¿por qué no se denuncia? Porque alrededor de la denuncia hay una serie de imaginarios que están tapando la crisis: se ha dicho que todo niño abusado es un posible abusador, con ese imaginario ¿quién va a denunciar? Se ha dicho que todo niño abusado va a ser gay, ¿quién va a denunciar de esa manera? ¿Cómo denuncias a tu abuelo, que es la persona que representa el respeto y la autoridad en la  casa?, ¿cómo denuncias a tu papá, a tu tío, a tu padrastro, que es el que está llevando la comida a la casa?, ¿cómo se denuncia eso?”, afirma Saavedra.
Pero una vez que se hace, se puede salvar la vida de un niño ,porque los últimos casos registrados han dejado claro que a los niños no solo los están abusando, los están matando.
El caso de una niña de 13 años que fue asesinada en 2011 en Floridablanca y sobre quien se comprobó había sido víctima de abuso sexual y el caso de una niña de dos años asesinada en Semana Santa, cuyo cuerpo maltratado fue dejado a su suerte en el hospital de Bucaramanga, donde finalmente murió después de sufrir toda clase de vejámenes por parte de su padrastro y su mamá, son apenas dos ejemplos de que nunca es tarde para comenzar a prevenir. Los abusadores de esta última pagan hoy 41 años de cárcel.
“Desde los 18 meses de edad debemos dotar a nuestros niños de herramientas de autocuidado y que haya una detección temprana del delito”, puntualiza Saavedra.
¿Se puede tener la certeza de que el abusador será capturado? Luz Helena dice que lo primero es creerle al niño o a la niña, sacar al abusador de la casa, denunciar en la Fiscalía o comunicarse con Humanizando, mantenerse en la denuncia y tener la firme idea de que está salvando la vida de un niño. 
Detener el abuso
El psicólogo Gabriel Orlando Peña, de la Universidad de Pamplona, señala que para descubrir que un niño o niña está siendo abusado sexualmente, es importante notar que el comportamiento infantil se altera con facilidad por las emociones, así como en la vida cotidiana desarrollan un lenguaje, cuando ese lenguaje se vea alterado, puede ser un signo de que algo les está pasando.
“En la actualidad, los procesos de educación están orientados hacia la comunicación directa con los padres. Hay que creerle al niño o niña en todas las ocasiones. Hay dificultad, porque a veces se ha encontrado que no se trataba de un caso de abuso, lo que ha llevado a ciertos sectores a decir que lo niños pueden manipular. Pero la verdad es en toda ocasión hay que creerles a los niños, porque lo que dicen se va a evidenciar en su comportamiento”.
¿Cómo repercute el abuso sexual en los niños y niñas?
“El abuso repercute en diferentes esferas: la construcción emocional se altera y aún más cuando el abusador está al interior del hogar. Esa realidad genera problemáticas en las relaciones afectivas de los niños y niñas: hay alteración de la relación con sus pares, incluso reproducción del acto sexual a través del juego o juguetes. La construcción psíquica del niño o niña y la edad incidirán para realizar una intervención a tiempo”.
¿Cómo se realiza en la actualidad un acercamiento psicológico con un niño o niña que ha sufrido abuso?
“El acercamiento en la actualidad tiene algunas dificultades, porque en ocasiones el abuso si es detectado no es denunciado. El familiar tiene sospechas, pero para evitar desestructurar su hogar no denuncia. En ocasiones son los profesores quienes pueden darse cuenta o en una revisión de rutina un médico puede notarlo. Suele suceder que cuando se detecta el abuso sexual, se lleva al niño a Bienestar Familiar, Fiscalía o Medicina Legal, entonces el recorrido para el menor es un proceso que lo victimiza, mientras tiene que contar una y otra vez lo que le pasó. En ocasiones sucede que en la intervención los niños han pasado por varios profesionales y el testimonio no reúne ya todos los elementos
¿Cómo se evalúa al niño?
“Dependiendo de la edad se utilizan imágenes de la figura humana para hacer las preguntas pertinentes, para saber si hubo tocamiento que no se pueda verbalizar y cómo se dio el abuso, mientras se evalúan otros aspectos”.

¿Qué puede pasar en el futuro de un niño o niña abusada?

“Es cierto que hay una cadena generacional de las expresiones de violencia, aprendes un lenguaje basado en el abuso y lo más esperado es que estos niños y niñas aprendan a ser violentos. Cuando uno ve a niños jugando, si son violentos, se puede presumir que hay violencia en su entorno. En cuanto a la expresión de la identidad de género ya es diferente: el abuso puede estar vinculado no solo en términos de lo sexual, sino también de orden psicológico o  maltrato físico. No es cierto que el abuso sexual cree homosexuales. La homosexualidad es una orientación. Lo que sí puede pasar es que si hay violencia en la infancia, habrá una manera de expresarlo en lo cotidiano, porque es la única manera que se conoce. No significa que todo niño que fue abusado será abusador, porque depende de la intervención que se realice y de la estructura de su personalidad”.
La Fundación Humanizando
Esta fundación nació hace 15 años en San Gil, liderada por la economista Luz Helena Saavedra, cuyo periplo en busca de concientizar a la población acerca de la necesidad de hablar del tema del abuso sexual infantil la ha llevó a Bogotá, donde compartió con la senadora Gilma Giménez. La fundación también ha hecho presencia en departamentos como Huila, Cesar, Magdalena, Bolívar e internacionalmente, en Buenos Aires, San Luis y Córdoba en una alianza con la Fundación Comisión Católica de Argentina, dirigida por el Italiano Sante Cervelline y el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.

En Bucaramanga, Humanizando comenzó hace tres años en el Barrio El Prado, donde lucha diariamente por sostener la casa donde atiende a los niños y niñas abusados y a sus familias, en áreas como psicología, trabajo social y asesoría jurídica.

“Una vez que la denuncia se realiza por la Fiscalía o por la comisaría de familia, los niños comienzan su proceso terapéutico. La primera persona que entrevista al niño es la trabajadora social, que empieza a mirar el entorno. De trabajo social se remite a psicología al sobreviviente, como se le llama al niño o niña, y la familia se remite a jurídica, para empezar a mirar cuáles son los procesos que hay que tener en cuenta. Nosotros tenemos convenios con varias universidades, con la Unab, Unad, Udes, Uniciencia, que nos permiten dar esa orientación y hacerla gratuita para que el proceso continúe adelante. Luego, dependiendo de si lo amerita, viene la intervención de psicología clínica. Tenemos un psicólogo clínico que nos da unas horitas para manejar la parte conductual del niño o niña abusado”, explica Luz Helena.
Luz Helena habla siempre con vehemencia del tema y asegura que añora el día en que tengan sólo que luchar para ayudar a un menor maltratado sin estar pendientes de cuántos meses de arriendo debe la casa o a cuántos profesionales se les adeudan sus servicios.
Las personas que deseen apoyar a esta fundación pueden llamar a los teléfonos 68319186836458 en horario de oficina.

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://m.vanguardia.com/santander/region/245351-abuso-sexual-infantil-hay-que-hablar-del-tema. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com
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