jueves, 26 de febrero de 2015

Marisol… el calvario de una joven abusada sexualmente.

Acabar con el abuso sexual
Marisol sintió de nuevo una especie de escalofrío cuando su maestro Armando la abordó en el pasillo para decirle que debía acudir al laboratorio de matemáticas para darle unos trabajos que tenía que repartir entre sus compañeras y compañeros de grupo.


La indicación del profesor la inquietó sobremanera, al grado de sentir temor y un poco de miedo, pues suponía que la intención del docente, en realidad, era otra.
Habían pasado apenas unos minutos después de las 7 de la mañana (hora de entrada a la escuela) y a las 7:30 horas se dirigió al laboratorio (tal y como se lo requirió el maestro), ubicado al otro extremo del área de los salones de clase de la escuela secundaria, perteneciente a la delegación Venustiano Carranza, de la Ciudad de México.
Armando ya la esperaba impaciente y sin mediar mayores trámites comenzó a seducir a la jovencita de 14 años de edad, algo que el profesor ya había hecho en ocasiones anteriores, sólo que ahora intentaría sobrepasar los límites.
Sin importar que le llevara más de la mitad de la edad, el docente la abrazó con ansiedad desmedida y comenzó a besarla en la boca y el cuello, así como a tocarle los pechos y las caderas, pese al rechazo de la adolescente.
En respuesta, él insistió en que nadie se iba a enterar de lo sucedido y que no le iba a pasar nada. El forcejeo duró poco, ante la mayor fortaleza y habilidad de Armando. Fue entonces cuando giró a Marisol de espaldas hacia él y la recargó en el escritorio, para después levantarle la falda y bajarle la ropa interior.
La chica le pedía que la dejara, pues no quería continuar haciendo eso, ya que no estaba bien. Armando, visiblemente excitado, le insistía en que no pasaría nada, mientras bajaba el cierre de su pantalón. De nada servían las súplicas de la jovencita, sobre todo cuando Armando intentó penetrarla –infructuosamente-, en varias ocasiones.
La directora atestiguó el ilícito
De pronto, la puerta del laboratorio se abrió. Armando y Marisol voltearon de inmediato, sin ocultar su sorpresa y vergüenza. Era la maestra Sara, directora del plantel, quien visiblemente azorada por la escena, no ocultó su molestia, por lo que le pidió a la chica que saliera de inmediato del laboratorio.
Sara había comprobado, así, el abuso sexual infantil cometido por Armando en la escuela pública. No había vuelta de hoja, ni tampoco serviría de pretexto que el maestro argumentara que la jovencita lo había provocado.
Ante la gravedad del hecho, la directora llamó por teléfono a la mamá de Marisol indicarle que debería presentarse a la escuela secundaria, en donde horrorizada se enteró del lamentable incidente, ante la presencia de la jovencita.
La directora procedió entonces a levantar el acta administrativa correspondiente de lo sucedido, con la declaración de la víctima.
Posteriormente, la madre de Marisol acudió a presentar la denuncia correspondiente a la Procuraduría General de Justicia del DF, por lo que policías de investigación le solicitaron que los acompañara a la escuela para identificar al agresor. Al llegar a la secundaria, Armando se percató de la presencia de los elementos policiales y de inmediato se dio a la fuga, pese a estar vigilado por otro maestro y ante la intermediación de otra maestra que lo ayudó a escapar.
El calvario burocrático en los sistemas administrativos y judiciales
A partir de entonces, Marisol y su madre comenzarían a vivir el calvario que representa afrontar este tipo de delitos ante las autoridades administrativas y judiciales correspondientes.
Poco después de un mes de los hechos, el 18 de junio de 2014, la mamá de Marisol presentó la queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), quien dio entrada a la denuncia y abrió el expediente CNDH/2/2014/4421/Q, mismo que el pasado 30 de enero se tradujo en una Recomendación hacia el titular de la SEP, Emilio Chuayffet, por las agresiones sexuales que sufrió la jovencita a cargo de su maestro.
En la Recomendación, la CNDH detalla las anomalías administrativas y judiciales del largo proceso que, a nueve meses de distancia, sigue sin resolverse satisfactoriamente.
Entre las irregularidades detectadas, destacan las siguientes:
El 13 de junio, al acudir al Área Jurídica de la Dirección Operativa número 4 de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, dependiente de la SEP, a presentar su declaración de los hechos, no se le permitió a Marisol asistir acompañada de su abogado, aunado a que Armando se encontraba presente.
Previamente, Marisol ya le había manifestado a otro maestro que Armando la estaba hostigando y pese a ello, el docente no informó de los hechos a la directora del plantel ni a los padres de la chica.
Dos funcionarios del sistema de educación pública faltaron a la observancia de los “Lineamientos para la Atención de Quejas o Denuncias por Violencia, Maltrato, Acoso Escolar y/o Abuso Sexual Infantil, en los Planteles de Educación Inicial, Básica, Especial y para Adultos en el Distrito Federal”, vigentes a partir del 3 de mayo de 2011, al permitir que Armando estuviera presente durante la declaración que Marisol realizó en el Acta Administrativa, de 13 de junio de 2014, en la Dirección Operativa número 4 de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal.
El 13 de mayo, la agente del Ministerio Público adscrita a la Fiscalía Desconcentrada en Venustiano Carranza de la PGJDF, remitió la averiguación previa a la Fiscalía Central de Investigación de Delitos Sexuales de la misma Procuraduría por tratarse de hechos de su competencia.
El 23 de mayo, el agente del MP de la Fiscalía Central de Investigación de Delitos Sexuales de la PGJDF acordó remitir la AP a la PGR, debido a que los hechos probablemente constitutivos de delito federal ocurrieron al interior de la escuela secundaria, perteneciente a la SEP.
El 29 de mayo, el agente del MP de la Federación, titular de la Mesa 1, de la Subdelegación Zona Norte de la Delegación de la PGR en el DF, emitió el Acuerdo de Radicación, mediante el cual se tuvo por recibida la AP y se inició otra por el delito de violación en grado de tentativa, dentro de la cual, por medio de oficio 1357, de 19 de junio de 2014, el agente del MP de la Federación solicitó la localización del maestro Armando.
Del 13 de mayo al 5 de junio, Armando no se presentó a laborar, no obstante, volvió a asistir los días viernes 6 y lunes 9 de junio, faltando el martes 10 del mismo mes. El 11 de junio, el inculpado acudió nuevamente a la secundaria, y ese día se le notificó que tendría que presentarse en la Subdirección de Administración y Personal de la Dirección Operativa número 4 de la Administración Federal de Servicios Educativos en el DF.
En su declaración del 13 de junio, Armando se contradijo respecto a lo que había señalado en la declaración del 12 de mayo (cuando se suscitaron los hechos), toda vez que en esta última indicó que se sentía muy apenado y arrepentido y que le gustaría hablar con la madre de Marisol. Manifestó también que ese día después de enseñar a unas alumnas como resolver un ejercicio, fue al laboratorio donde se encontró a la joven y después de platicar mucho, “no supo en qué momento” se atrevió a darle un beso y “dio a más”, destacando que no supo cuánto tiempo pasó, ya que después entró la directora.
Se comprueba responsabilidad del maestro
Con base en la investigación realizada, la CNDH observó que los hechos y agresiones de los que Marisol fue víctima en la escuela secundaria , fueron cometidos por el maestro Armando, servidor público federal, los cuales tuvieron como consecuencia que la joven presentara diversas secuelas a raíz de la experiencia traumática vivida.
La CNDH advierte que el caso en particular es de preocupación especial, toda vez que de los hechos narrados, así como de la Averiguación Previa iniciada ante la PGR, se observa que el maestro intentó violar a la adolescente al tratar de penetrarla reiteradamente en contra de su voluntad, aunado a que de acuerdo a lo manifestado por Marisol, el docente la obligó en otras ocasiones a tener sexo oral, siendo la violación una de las manifestaciones de violencia sexual de las más graves, por lo que ello implica una transgresión innegable a los derechos a la integridad, seguridad personal y libertad sexual así como a vivir una vida libre de violencia.
Agrega, además, el hecho de que Armando haya intentado establecer una relación amorosa con Marisol, lo cual resulta violatorio hacia la integridad de la chica, considerando que el docente se encontraba en una posición de autoridad frente a ella, esto es, estaban en una relación asimétrica de supra subordinación, la cual fue aprovechada por el maestro para tratar de comprometer a la joven en una relación amorosa, lo que constituye a su vez una forma de violencia sexual y emocional en contra de ella, que pudo influir incluso en la percepción de los demás alumnos hacia ella.
Nota de la Redacción: Los hechos relatados son reales y sólo se establecieron nombres ficticios para resguardar su integridad.
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