domingo, 7 de febrero de 2016

Cómo sobrevivir a los abusos sexuales en la infancia


Supervivencia. Esta palabra es, a juicio de los especialistas, la que mejor define a las personas que han sufrido abusos sexuales en la infancia. "Es la lucha por sobrevivir", asegura Alexandra Membrive, quede niña fue víctima de agresiones y ahora preside la asociación El Mundo de los Asi, que trata a adultos que han sufrido abusos sexuales en la infancia. "La mayor parte de estas personas se recupera totalmente", puntualiza Carlos Cordovilla, psiquiatra infantil. Pero tras este mensaje optimista no todo es de color de rosa. Todo depende "del tipo de abuso, de la duración y de si se produjeron de forma continuada o no", aclara el médico y también de si el agresor y el agredido son del mismo sexo, entonces las repercusiones psicológicas son mayores. 


En el camino hacia la superación del trauma se quedan "las personas más vulnerables, las que tienen menos fortaleza, las que no cuentan con el apoyo de su entorno", remata Cordovilla. Este drama de la infancia es responsable de algunas depresiones y suicidios, también del desarrollo de características de inestabilidad.
Las cifras oficiales revelan que entre el 10% y el 25% de los niños, tanto del sexo masculino como del femenino, han sufrido abusos en la infancia, pero los datos son más desfavorables para las mujeres. Los porcentajes oscilan significativamente por la dificultad de cuantificar los casos.

TRASTORNOS DIVERSOS

Los abusadores suelen elegir a sus víctimas entre aquellas que tienen "menos recursos emocionales e intelectuales y están en situación de riesgo", consideran los psiquiatras. Las señales que disparan las alarmas y ante las que hay que estar atentos son los cambios que se producen en el comportamiento del agredido, que haya conducta o dificultades de concentración. Cada vez que detectamos estos parámetros "te planteas si estás ante un caso de abuso", indica Cordovilla.


Las asociaciones de víctimas piden un teléfono para denuciar los abusos

La asociación El Mundo de los Asi reclama a los partidos que creen un teléfono de atención para víctimas y familiares, lo mismo que sucede con los casos de drogodependencia y violencia doméstica. También solicitan que se realicen campañas de prevención para informar a los ciudadanos sobre los abusos infantiles y se cree un protocolo de actuación. La entidad pide tratamientos gratuitos para las víctimas y que no prescriban los delitos de abusos sexuales en la infancia. También revindican que se acorten los procesos judiciales de los niños y que las pruebas periciales se realicen lo más rápido posible para "no eternizar el suplicio y por el bienestar psicológico de las víctimas".
Los médicos dicen que los síntomas posabusos son "inespecíficos", pero las personas que llegan a la oenegé El Mundo de los Asi, nombre que tiene su origen en el libro 'El mundo de Sofía', explican que sufrieron un retroceso en los estudios, irritabilidad, enuresis nocturna, enfermedades diversas y algunas también comenzaron a tartamudear. Y sobre todo “miedo, mucho miedo", cuentan los náufragos de los abusos. Estas son las lesiones traumáticas más inmediatas, pero hay otros efectos psicológicos que se prolongan en la edad adulta "autolesiones y muchos casos de bulimia y anorexia se producen por abusos sexuales en la infancia", apunta Membrive.


LA LEY DEL OLVIDO

Las escuetas estadísticas que existen sobre esta lacra cuantifican que el 80% de las agresiones se producen en el entorno familiar: el 43% de los casos apuntan al padre biológico y el 10%, al adoptivo. El hecho de que el abusador sea miembro de la familia intensifica todavía más la dureza del trauma. "La herida es la misma si el agresor es familiar o no, pero en ocasiones los niños lo silencian porque no quieren que se rompa la familia", apunta Membrive para explicar el porqué de estos silencios.
Algunas agresiones se acallan durante largo tiempo, permanecen amortiguadas en alguna parte del cerebro, hasta que se produce un 'feedback' que puede ser la escena de una película, una palabra, un paisaje, un olor ... y entonces se comienzan a vomitar los recuerdos. Y es difícil que salga todo a la luz "porque funciona la lógica del olvido, la amnesia y tratas de olvidar todo lo que te ha sucedido", señala Alexandra Membrive. "No recordar es un mecanismo de protección", remarca Cordovilla. Solamente el 10% de los niños denuncia los abusos, generalmente lo comunican inconscientemente. Del total de agresiones, únicamente el 10% de las víctimas son creídas por su entorno familiar.

VERBALIZAR LOS HECHOS

Las víctimas tienen claro la importancia de verbalizar su caso, porque ese es el punto de partida para comenzar a superar el trauma. Sin embargo, no todas estas vivencias traumáticas salen a la luz con la misma virulencia "hay gente que lo recuerda todo de golpe, otros poco a poco y algunos tan solo guardan en la mente un detalle", reconocen los especialistas en abusos.


Las agresiones no se producen nunca entre iguales. “Siempre se da una situación de abuso de poder”, aclara Cordovilla. Este psiquiatra reconoce que también se pueden calificar de abusos, aunque no sean sexuales, todos los casos de "coacciones y chantajes para que no se publiquen fotografías comprometidas de una persona". Los médicos coinciden en que existe un perfil de agresor sexual infantil masculino: "Suelen ser personas reservadas, con poca fortaleza, escasa vida pública y en su vida personal les gusta mantener una relación de poder". En el caso de abusadoras femeninas no hay rasgos comunes que las definan. La mayoría de los agresores son hombres y entre el 10% y el 30%, mujeres. Sin embargo, hay algunas coindencias que igualan a los dos géneros, ya que algunos agresores "han sido víctimas en su infancia de la misma situación que después reproducen de adultos", recuerdan los psiquiatras.
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