lunes, 4 de marzo de 2019

Iglesia tica pide disculpas por abusos sexuales realizados a menores

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Referencia

Los nueve obispos de Costa Rica que integran la Conferencia Episcopal realizaron un comunicado en el cual le piden perdón al país por los abusos sexuales a menores de edad que han hecho algunos de sus propios sacerdotes.
Sin embargo, para Alberto Rojas, teólogo de la Escuela Ecuménica de la Universidad Nacional (UNA), esto llega “muy tarde y solo porque están contra la pared de tanta presión".
“Siguiendo el ejemplo del papa Francisco, admitimos que no siempre la Iglesia ha dado la respuesta justa y oportuna a este flagelo contra personas menores de edad. Humildemente reconocemos nuestros errores y pedimos perdón por las faltas que dolorosamente han sido cometidas por algunos miembros de nuestra Iglesia”, explica la Conferencia en el comunicado.
“La presión de las denuncias, la presión de la prensa y la presión de un amplio sector del país los obliga a pedir disculpas y a aceptar que no han atendido las denuncias sobre abuso sexualinfantil como se debe. No parece algo analizado, algo que realmente comprendieron y de corazón lo hacen, esto es más un comunicado hecho por pura presión, obligados porque tanta denuncia los tiene contra la pared.
“La Conferencia Episcopal está pidiendo perdón muy tarde. Hace varios años tuvieron que hacerlo, es algo que la sociedad costarricense estaba esperando, pero no obligados sino sinceros, bien pensado. Ahora lo hacen porque ya no podían seguir tapando las cosas”, afirmó el teólogo de la UNA.
“Como nos lo pide el Santo Padre, nos comprometemos a que en el centro de la respuesta a esta problemática esté siempre la atención a las víctimas", Conferencia Episcopal tica.
Para Rojas, una vez pedidas las disculpas se viene una etapa fundamental a lo interno de la Coferencia Episcopal.
“El papel aguanta lo que le pongan, ahora se ocupan acciones, que se dejen de comunicados y comiencen a tomar medidas para hacer algo fundamental, evitar que se vuelva a repetir un abuso sexual de un sacerdote a un menor de edad.
"Eso es lo que realmente se necesita, acciones, porque la iglesia católica tica se está quemando sola desde adentro con tanta denuncia por abuso sexual, eso tiene que parar y ya”.
Michael Rodríguez, quien denunció de manera canónica al cura Mauricio Víquez por supuestos abusos cuando era menor de edad (actualmente tiene 38 años) y monaguillo en Tres Ríos, cree muy poco del perdón pedido por la Conferencia Episcopal.
“Es difícil creer estas palabras cuando vemos a los diferentes voceros que la iglesia nombra (canciller, Jefe de prensa), minimizar el abuso sexual a menores “llamándolo conducta inadecuada”, llamar una “queja“ a la denuncia formal interpuesta al anterior arzobispo y a José Rafael Quiros.
“Como en otros comunicados han puesto en duda el por qué seguimos a nuestro abusador, teniendo la más mínima empatía por las victimas, es como si juzgáramos a una mujer agredida físicamente que vuelve con su agresor”, explicó Michael este viernes 1 de marzo.
Michael se planta firme y asegura que la iglesia católica ahora pide perdón pero hasta hoy lo único que hizo fue tapar al abusador.
“No, la iglesia no actuó, encubrió, protegió una institución, protegió al abusador y se olvidó de las victimas. Detrás de una excusa viene la otra.

Silenciar, negar, callar

Por: Piedad Bonnett

Silenciar, negar, callar

“Después de años de silencio y negación, la Iglesia católica ha admitido que el secreto pontificio de la ley canónica fue una de las causas fundamentales del encubrimiento del abuso sexual infantil por parte del clero. El Vaticano ha anunciado que será abolido”. Estas palabras pertenecen a un artículo de Kieran Tapsell, un abogado civil australiano, ya jubilado, que alguna vez hizo parte de la Iglesia católica, y que desarrolló una investigación que culminó en un libro, La esposa de Putifar: el secreto del Vaticano y el abuso sexual de niños. Tapsell descubrió en 2007 que su maestro en el seminario, “un buen hombre que se había convertido en obispo, había encubierto el abuso sexual infantil por parte de sacerdotes de su diócesis”, e intuyó que el derecho canónico tenía que ver con esa decisión. Indagando, se encontró con que antes del Código de 1917 los sacerdotes abusadores podían ser despedidos y entregados a las autoridades para su castigo. Pero que en 1922 el Papa Pío XI impuso por decreto a los miembros de la Iglesia lo que se ha dado en llamar “el secreto Pontificio”: quien denunciara a las autoridades los casos de abuso sexual en la Iglesia sufriría excomunión automática. El informe que Kieran Tapsell presentó ante la Comisión Real tiene mucho que ver con la posible abolición futura de dicho secreto, que cada uno de los papas posteriores a Pio XI confirmó o amplió, y que es una de las causas del encubrimiento de las innumerables violaciones y abusos cometidos por los sacerdotes católicos.
Las víctimas se han quejado de la vaguedad de las propuestas del Vaticano para luchar contra la pederastia, pero lo cierto es que el papa Francisco tuvo que rendirse ante la evidencia de las denuncias y ponerle la cara al problema, en un intento de recuperación de la credibilidad cada vez más pobre de la Iglesia. Se le abona. Reconocer ya es un primer paso, en tiempos que gritan, por fin, que la consigna es “no es hora de callar”. Con dificultad, pero poco a poco, por fortuna, están saliendo los homosexuales del clóset al que los condenó la historia durante siglos, so pena de zaherirlos, aislarlos, encarcelarlos y hasta matarlos o llevarlos al suicidio. Y poco a poco, pero con valentía y fuerza, muchas mujeres vienen denunciando el acoso y la violencia sexual de que han sido víctimas, y destapando la hipocresía de sectores tradicionalmente machistas, donde proteger a los depredadores ha sido lo normal. Las mujeres sabemos que abuso y acoso es también la caricia no consentida del jefe, el nalgazo del entrenador, la mano larga del borracho, y tantos manoseos que se disfrazan de cariño y que no son sino lascivia e irrespeto que fueron naturalizados durante años.
Silenciar, negar, callar, ha sido también una estrategia de los que persiguen impunidad y un viejo recurso de los manipuladores de la historia. Hay quienes creen todavía, por ejemplo, que pueden ocultar verdades limitando la libertad de cátedra o negando la existencia del conflicto. También a ellos hay que denunciarlos, en tiempos en que la verdad peligra todos los días.

Pedro Salinas sobre cumbre antipederastia: "Hubo quienes esperaban cosas concretas y no se dio"

Pedro Salinas estuvo en el Vaticano y fue parte de las actividades de la cumbre antipederastia de la Iglesia católica. Esta es su mirada crítica de lo que fue este evento. 
Por José Alván S.
La Iglesia católica busca enfrentar al peor de sus fantasmas que le ha quitado parte de su credibilidad en el mundo entero: el abuso sexual al que han sido sometido miles de niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres. Nadie se ha salvado de ese lado endemoniado de la ‘representación de Dios en la tierra’.
Theodore McCarrick en Estados Unidos, Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo en México, Fernando Karadima en Chile y el Sodalicio en el Perú son solo un puñado de los casos más escandalosos de abuso sexual en la Región que, pese a los centenares de víctimas, no han concluido con el único pedido de los afectados: justicia.
Solo en agosto de 2018 la Corte Suprema de Pensilvania publicó un reporte que documenta 300 casos de sacerdotes “depredadores” sexuales en seis de las ocho diócesis del estado. El número de víctimas supera las mil personas, quienes en su mayoría eran menores de edad.
En los escándalos de abuso infantil de la Iglesia católica las víctimas se cuentan de cientos a miles de niños que sufrieron de vejaciones dentro de las escuelas religiosas, los conventos y hasta en los mismos templos.
No hay lugar donde no llegue la maldad de quienes creen tener un poder ‘divino’ para dejar llevar el abuso sobre personas inocentes que lo único que hicieron es creer y por desgracia muchas veces callaron.
Los miles de casos de abuso sexual que hicieron de la Iglesia católica una de las instituciones religiosas más cuestionadas del mundo son todavía un reto que el papa Francisco trata de afrontar “como al toro por las astas”, según la lectura que le da Pedro Salinas, quien hasta hace poco estuvo en el Vaticano para ser parte de la cumbre antipederastia, PBC2019.
Vaticano
Los obispos reunidos en la cumbre antipederastia convocada por el papa Francisco. EFE
Esta cumbre antipederastia logró reunir a los obispos de las conferencias episcopales de todo el mundo para hablar sobre las acciones que debería hacer la Iglesia católica para detener los casos de abuso sexual y dejar de lado esa imagen de “injusta y encubridora”.
Fueron 3 días de cumbre entre discusiones, propuestas y oraciones. Previo al encuentro, el comité organizador se reunió con 12 víctimas de abusos de la Iglesia católica, entre ellos estaba Pedro Salinas, el periodista que junto a Pola Ugaz revelaron el caso de pederastia más vergonzoso dentro del clero peruano.
Pedro Salinas
Pedro Salinas y el grupo de las 12 víctimas de abuso dentro de la Iglesia católica. El Desconcierto
“El día previo a la cumbre antipederastia convocada por el papa Francisco invitaron a 12 personas, de los cuales 11 eran víctimas sexuales menos yo. Eso me llamaba la atención. Cuando pregunté, me explicaron que yo había sido víctima de abusos psicológicos y maltrato físico en el Sodalicio”, cuenta Salinas en entrevista con La República.
El autor de Mitad monjes, mitad soldados, uno de los libros que denuncia el abuso del poder del Sodalicio en el Perú dice sentirse agradecido por esta invitación hecha desde el Vaticano.
Además, añadió que pese a la “persecuión” que denuncia sufrir del arzobispo de Piura, José Antonio Eguren Anselmi, tiene el respaldo de la Santa Sede que quiere cambiar su discurso con respecto al trato de las denuncias por abuso.“Él está en las antípodas del Vaticano y no comulga con lo que el papa Francisco quiere para la Iglesia católica”, dice Pedro Salinas sobre el sacerdote.
Pedro Salinas y Charles Scicluna
El monseñor Charles Scicluna, uno de los organizadores de la cumbre antipederastia y Pedro Salinas. El Desconcierto.
El periodista tuvo la oportunidad de  conversar directamente con monseñor Charles Scicluna, secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y mano derecha del papa Francisco para la organización de la cumbre antipederastia.
“Lo importante de la cumbre antipederastia es que apunta a un cambio total de mentalidad. Los ejes han sido bien claros: La responsabilidad de los obispos, que la Iglesia católica rinda cuentas. Finalmente, y no menos importante, la transparencia. Esos eran los tres ejes de este encuentro”.
“Es la primera vez que la Iglesia enfrenta este cáncer. Lo ha hecho con tropiezos, con metidas de pata. No todo ha sido perfecto, es verdad, pero no se puede dejar de reconocer que este es el primer pontífice que le pone cara al asunto, que quiere enfrentar al toro por las astas y que se está rodeando de gente calificada como monseñor Scicluna. Ojalá que intervenga otra gente de otros dicasterios, donde también deben hacer limpieza, porque hay mucho obispo encubridor en estos mismos”.
¿Cuáles crees que podrán ser las acciones principales que se percibirán en los días posteriores a esta cumbre?
En las conferencias episcopales debería crearse unidades de trabajo, pero que trabajen en serio, con recursos que se habiliten al interior del país para detectar más casos, que hagan sus propias investigaciones, que no estén esperando que la prensa las reviente y a partir de ahí empiecen a reaccionar. De lo contrario, volvemos a la misma historia de indolencia e indiferencia de siempre.
¿Hubo señales en el Vaticano de posibles siguientes encuentros por el mismo tema?
Yo lo único que sé es que la comisión del Vaticano se quedaba toda esta semana para aterrizar alguna de las recomendaciones y conclusiones a las que se llegaron el día domingo 23 de enero.
¿Cuál fue el clima entre los asistentes y todos aquellos que participaron de esta cumbre?
Había gente que estaba insatisfecha, que esperaba cosas más concretas, más específicas, más tangibles y eso no se dio.
El papa cometió el error de levantar las espectativas. Las víctimas estaban esperando decisiones radicales, obviamente quieren que rueden cabezas, pero eso no va a ser de un día para el otro.
Estamos hablando de una institución de más de 2000 años que por primera vez en su historia va a enfrentar la mayor enfermedad que ha padecido a nivel de pandemia  en todo el cuerpo eclesial.
Si la Iglesia católica deja la cumbre antipederastia como un 'gesto para la platea' y nada más, yo creo que ‘arde Troya’ y los fieles se van a ir en estampida en los próximos 20 años. Sin embargo, si toman en serio las iniciativas de Francisco y se rodean de gente como el monseñor Scicluna. Además, comienzan a trabajar como lo han venido haciendo en Chile, pero en el resto del mundo, entonces yo creo que ahí hay que ver con cierta confianza y esperanza de que las cosas podrían cambiar para bien.