jueves, 14 de diciembre de 2017

La violación de niñas y niños es tortura

El mito del rapto de Ganímedes en La Metamorfosis (año 8 DC) de Ovidio fue inspiración de numerosas obras artísticas: desde la prosa de Goethe (1774), en las melodías de Franz Schubert (1817), hasta numerosas esculturas y pinturas entre las que se destaca el “rapto de Ganímedes” de Rubens y de Rembrandt.

Ganímedes era un niño-adolescente príncipe de Troya cuya belleza cautivó a Zeus, quien, transformado/metamorfoseado en águila, lo raptó tomándolo con sus garras por los muslos. Ya en el Olimpo, a Ganímedes le dio el elixir de la vida y juventud eterna y lo convirtió en su copero y amante. El padre de Ganímides fue visitado por el mensajero de los dioses quien, a cambio de caballos consintió el rapto.

El 19 de noviembre es el Día Mundial contra Abuso Sexual Infantil, tema que sigue siendo difícil de abordar a pesar de los avances que existen. Escasas –aunque idóneas– son las voces que advierten a la violación y el incesto contra niñas, niños y adolescentes como una forma de tortura.
La violencia sexual contra niñas y niños es la acción de someter a una persona a la voluntad de un agresor, aprovechándose de la impotencia y el desvalimiento de las víctimas, con la intención de dañarla, causarle dolor y sufrimientos (físicos o mentales), despersonalizarla y dominarla sometiéndola a actos sexuales. La niña o el niño son sujetos dependientes de las/los adultos que los rodean, por ello la situación de abuso sexual, especialmente perpetrado por alguien de su núcleo familiar y con funciones de cuidado, revela la dificultad y silenciamiento que lo encubre.
Un informe de Unicef en América Latina advierte que 1.100.000 niñas y adolescentes de 15 a 18 años de la región han experimentado violencia sexual y actos sexuales forzados. Los datos que comienzan a visibilizarse en Argentina evidencian que los agresores son familiares de las víctimas, y que son el padre y el padrastro los principales perpetradores. No obstante, a nivel regional, no se cuentan con datos conciliados sobre estos delitos. 
Heráclito, allá en el 400 AC, decía que la violencia es padre y rey de todo. Aquí el padre –el varón– es el rey de la violencia. A pesar de los grandes avances en materia de derechos de las mujeres, los estudios de género continúan denunciando el contexto patriarcal y adultocéntrico que persiste. Persiste la figura del varón como máxima autoridad y pater-familias, y se sostienen los estereotipos de género y asimetrías de poder que ello reproduce.
Siguiendo a Domenach (1981), “lo terrible y lo fascinante de la violencia es que ofrece la posibilidad de instituir, en beneficio del más fuerte, relaciones ventajosas economizando trabajo y palabras. En este sentido, el apogeo de la violencia no es el homicidio (que suprime el objeto mismo de la violencia), sino la tortura, pues ésta asocia la víctima, a pesar suyo, a su verdugo. Aparece aquí el enigma de la violencia que Jean-Paul Sartre escenificó tan elocuentemente: la violencia ‘hace sociedad’, una sociedad que es la inmunda caricatura de la sociedad de la razón y del amor”.
El abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, en su máxima expresión como es el incesto y la violación, constituye una de las prohibiciones fundamentales en nuestras culturas y sociedades occidental, de un padre-progenitor a su hija-hijo. Este hecho se encuentra en el margen más crudo de lo abyecto. La violación a una niña o niño, por cualquier vía (en nuestro código penal podría encontrarse con su eufemismo “abuso sexual con acceso carnal”) y el incesto, tal y como lo destaca Eva Giberti en su libro “Incesto Paterno Filial” (reeditado en 2014) aún carece de presencia en el corpus jurídico.
El Relator Especial contra la Tortura de Naciones Unidas, Manfred Nowak, (2008) advierte la dificultad de las víctimas de oponerse al uso de la fuerza, identifica a la violación como “una expresión extrema de esta relación de poder, en que una persona trata a otra como un mero objeto”. Asimismo, expresa que calificar la violación contra las mujeres como un acto de “tortura” implica considerar el señalamiento social, político e institucional para el Estado y sus estructuras jurídicas. Ello incluye proteger a la víctima, penalizar al agresor y generar las acciones reparatorias necesarias para la niña, el niño o el/la adolescente. Y remarca que “cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia”. El Relator Especial expone que debería entenderse que abarca la falta de protección por parte del Estado de las personas que estén dentro de su jurisdicción contra la tortura y los malos tratos por particulares. Aquiescencia en tanto tolerancia y quietud.
En este sentido, la resolución Akayesu, en la que el Tribunal Penal Internacional para Ruanda admitió que la violación es una forma de genocidio como cualquier otro acto cometido con la intención específica de destruir a un grupo determinado, constituye un reconocimiento notable del potencial destructivo de la violación (1993). Tomar este antecedente expone los efectos devastadores de la violación no sólo como acto individual sino como ejercicio de disciplinamiento social. 
¿Qué sucede cuando una madre o abuela denuncian situaciones de abuso sexual por parte del padre u otro familiar, y al cabo de un tiempo el juez desestima la denuncia, la misma no se investiga adecuadamente, la niña o niño (o la madre incluso) se retractan o bien la justicia decide revincularlos con el agresor? Existen inefables ejemplos al respecto. 
Bourdieu destaca la acción pedagógica de la cultura, mediante la cual se logra instalar significaciones del mundo e imponer relaciones sociales de manera que sean legítimas para ese grupo social, ocultando las relaciones de fuerzas y la violencia simbólica que se encuentra en sus bases. No podemos dejar de señalar que las violencias contra niñas y niños no sólo se hallan en el interior de los hogares, sino que encuentran un correlato socio-cultural.
La antropóloga Rita Segato (2017) nos advierte que “el violador es un síntoma social. La ley que consigue tipificar el delito de abuso sexual solo captura la punta del iceberg”; agregamos que la tortura, el terror y el silencio de la violación y el incesto de un familiar hacia una niña o niño se encuentran en la cima del iceberg. 
El mito de Ganímedes se reedita y encuentra en su simbología las asimetrías entre los sujetos sociales y seres poderosos frente a aquellos/as que no tienen voz o que se encuentran invisibilizados/as. La reedición mítica de la pasividad del niño o niña frente al mundo adulto que lo/la somete a sus placeres y deseos.  
La naturalización de las violencias genera niños/as-cuerpos omitidos y sujetos a las disposiciones tutelares que el adultocentrismo sigue instituyendo en sus mitos y prácticas disciplinadoras. Como nos alerta Line Bareiro, nos encontramos frente al surgimiento de discursos post derechos humanos, consideramos que evidenciar las nuevas formas de violación a estos derechos como son los abusos sexual en el ámbito intrafamiliar en tanto formas de tortura, nos desafía a actualizar el debate y visibilizar las diversas formas en que, por aquiescencia o acción se debe interpelar las distintas esferas del Estado.
El cuerpo de Ganímedes, entonces, sigue siendo raptado por águilas rapaces que continúan sobrevolando, esperando a su próxima presa. La pedagogía de la crueldad se traslada a las esferas más recónditas de nuestra vida cotidiana. El desafío es continuar con la sensibilización desde todas las esferas, tanto educativas, familiares, judiciales, comunicacionales, así como la reflexión personal y colectiva de nuestras prácticas.

Pedófilos: Mentes perversas



El abuso sexual infantil se desenvuelve en una amplia cantidad de causas y signos. Quien comete un acto de violación a un menor, definitivamente padece de algún trastorno psicológico que lo impulsa a robarle sin razón la inocencia a un pequeño.

Algunos psicólogos, psiquiatras y terapeutas dan pistas para detectar las señales de violación en un infante, como prevenirlo y por su puesto entender lo que pasa por la mente del agresor.
A lo largo de la historia en diferentes culturas, clases sociales, niveles educativos, grupos religiosos y étnicos, el abuso sexual infantil es un problema que se ha presentado perennemente en la sociedad, dejando consecuencias permanentes en la memoria de las víctimas y sus familiares.

Pedófilos: Mentes perversas

La pedofilia es un trastorno psiquiátrico en el que un adulto o un adolescente experimentan excitación o placer sexual a través de actividades o fantasías con niños de entre 8 y 12 años. Expertos aún no logran argumentar causas específicas de esta patología y explicar cómo es que un ser humano puede ser capaz de ultrajar el cuerpo de un niño.
Algunas hipótesis apuntan a experiencias en la adolescencia o el hecho de haber sufrido abusos en el pasado puede conducir al adulto a cometer este delito.
Los expertos advierten que cada abusador es único. No hay dos iguales. Y sostienen que, por eso, es importante estudiar caso a caso. “Estadísticamente pueden caer en el mismo rango, pero cada uno trae su historia vital que lo condiciona. Evaluarlos individualmente sirve para determinar su peligrosidad y la posibilidad de que reincidan”, explicó Gustavo Álvarez, psicólogo jurista, perito e integrante de la Asociación Latinoamericana de Psicología Jurídica Forense.
“En su mayoría son hombres de entre 25 y 45 años insertos en la sociedad, con trabajo, con familia y sin ninguna característica grosera que los aparte de su entorno”, informó Álvarez.  Estos agresores no tienen un perfil claro y lineal, por ello es casi imposible identificarlos. Los pedófilos sienten un impulso irrefrenable y saltan de la fantasía a la realidad.

Signos de abuso

El cuerpo y la conducta de un niño victimizado, se convierten en los principales indicadores para desterrar  cualquier duda de violación.
Marisa Russomando, especialista en maternidad, paternidad y crianza, y directora del espacio La Cigüeña, afirmó que “Se considera abuso o acoso sexual en niños a toda actividad que sea llevada a cabo por un adulto y que tenga connotaciones sexuales. Ocurre sin el consentimiento y en condiciones de desigualdad entre el abusador y la víctima, como consecuencia de algún tipo de coerción, por lo que conlleva a un acto de poder sobre un niño por placer del adulto”.
Igualmente, la terapeuta familiar Adriana Quattrone precisa que los afectados deben lidiar con un conjunto de situaciones, que van “desde la penetración o agresión física o contacto físico (tocamientos, masturbación, sexo oral) hasta la ausencia de éste último, pero sí de exhibicionismo o erotización con relatos de historias sexuales, como videos, películas y fotografías”.
Claramente existen signos físicos, que van desde las lesiones en la zona genital o perianal, presentes en el 25% de los casos, hasta las señales psicológicas.
Por lo general, los indicadores de alarma refieren a un menor que:
*Verbaliza que fue abusado y espera que se le crea para ser protegido.
*Habla de partes sexuales o de actos sexuales cuando aún no comprende acabadamente el contenido o si es inadecuado para su edad.
*Se encierra en sí mismo, tiene conductas regresivas (enuresis) o se vuelve temeroso a cuestiones específicas.
*Demuestra angustia sin aparente motivo, cansancio o apatía permanente, conductas agresivas persistentes, evitación exagerada al contacto (aislamiento).
*Tiene pesadillas.
*No habla (mudez).
*No mira a la cara a la gente o habla mal de casi todo el mundo.
*Si puede verbalizarlo adecuadamente, tiende a proteger al agresor o minimiza sus actos (algunas veces porque está amenazado o persuadido por el mismo agresor).

Qué hacer ante un posible abuso

Frente a los indicadores, ya sean físicos o psicológicos, el primer paso es no perder la calma y actuar con prudencia, responsabilidad, discreción y sentido común. En la práctica esto se traduce en realizar preguntarle al niño sobre el tema, pero son presionarlo.
Abuso sexual: Lo que callan los inocentes
Lesiones en la zona genital o perianal son los principales signos de violación
“Los tratamientos comprometen al niño y a la familia. Eso incluye la consulta con un profesional que, por lo general, es el pediatra. A partir de ahí, se decidirá si se requiere o no de una evaluación psicológica”, planteó Horacio Vommaro, psiquiatra, luego de advertir que los principales riesgos que se corren en este proceso oscilan entre banalizar y sobredimensionar la situación.
De ahí en adelante, se procederá conforme a la evolución del tratamiento y el consejo de los especialistas. “Lo principal es ayudar a la familia y cuidar al pequeño, que debe sentirse contenido, admirado y sin prejuicios alrededor”, acotó. “Siempre habrá que creerle al niño y recurrir al asesoramiento de profesionales de la salud y la ley”, reforzó Quattrone.
Las denuncias y casos de abuso sexual  en menores de edad son más comunes de lo que se piensa. Aunque muchos estos abominables hechos quedan en el silencio y anonimato por miedo, desconocimiento o impotencia, muchas veces, los niños eligen callar.
Según proyecciones realizadas por la American Academy of Pediatrics, el 1% de los niños del mundo sufrirá anualmente un abuso sexual. En la Venezuela, donde no existen cifras oficiales, se estima que sólo se difunde 1 de cada 10 casos ocurridos.
Un autor de abuso sexual podría ser cualquiera. Podría ocurrir dentro de cualquier hogar. Y podría no saberse jamás. El 70% de estos ataques ocurren en el ámbito intrafamiliar o de primer círculo de conocimiento del niño.
La Nación/El País/El Espectador/Noticia al Día 

martes, 21 de noviembre de 2017

Campaña 2017 "Visibilizando el Silencio"




















Y para cerrar la campaña 2017 "Visibilizando el Silencio", quiero agradecer a título personal y a nombre de mi equipo de ASI, Nunca Más,  a todos esos corazones que se atrevieron a sumarse con nosotros y alzar su voz por aquellos que no tienen aún voz, poniendo  en su foto de perfil  el marco del 19 de noviembre, Día Nacional contra el abuso sexual infantil (fueron más de 1,000 personas, aunque perdí la cuenta y ya no pude agradecer particularmente  a cada uno), a los que me  permitieron que los etiquetara día tras día, a los que reaccionaron -con manita arriba, carita triste, carita enojada o corazón-, a los compartieron, a los que comentaron -tanto en mi perfil como en las redes y página de ASI, Nunca Más-, a los que me etiquetaron y me hicieron partícipe de su propio trabajo, a los que me escribieron de forma privada, a los que me enviaron solicitud de amistad por simpatizar con la causa y a los que me leyeron sin haber dejado rastro...


Por igual,  aprecio mucho a todos ustedes por haber hecho equipo con nosotros, tengan o no tengan esta problemática cercana, pues no es necesario tener cáncer (por citar ejemplo)para condolerse de alguien que si lo padece. Y no tener cáncer, no significa que no se pueda comprender y acompañar a alguien con este problema. Igual pasa en el mundo del abuso sexual a menores, solo se necesita tener empatía, corazón, sensibilidad y compromiso.



Muchas gracias por no permitir  que se siga destruyendo la inocencia de la infancia.



Muchas gracias por no  convertirse en cómplices de los agresores sexuales con el silencio y  la apatía.



Muchas gracias por  ayudarnos a cerrar filas contra l@s perpetrador@s, pues las víctimas no están sol@s.



Muchas gracias por hacer una gran red de apoyo para todas las víctimas de ayer y de hoy.



Muchas gracias a los que se dedican a la prevención  para poner a salvo a nuestra niñez.



Muchas gracias a todos los que no se callaron y nos ayudaron a visibilizar el silencio y tabú  tan profundo que envuelve este flagelo de lesa humanidad.



Muchas gracias a los que se atrevieron a romper su propio silencio.



Muchas gracias a tod@s aquell@s que se han atrevido a recorrer el camino de la sanación, pues ustedes son quienes nos inyectan la esperanza y las fuerzas para seguir pese a todo.



Muchas gracias a esos seres humanos maravillosos que lograron salir del infierno y ahora dedican su corazón, su trabajo y su vida  para inspirar a otros a hacer lo mismo.



Muchas gracias a mi equipo de corazones de ASI, Nunca Más, por resistir estoicamente todo y seguir en pie de lucha.



Muchas gracias a todos mis herman@s de causa de México y otros países.



Muchas gracias a esos ángeles sin alas que siempre están aportando su granito de arena, para que otros estén bien,  ya sean activistas declarados o no.



Muchas gracias a la doctora  María Cecilia López - una de las mejores y pocas especialistas del mundo-, por todos los aprendizajes que nos ha aportado con su brillante, pero sobre todo sensible trabajo con las niñas y niños víctimas de abuso sexual. Tanto en sus consejos personales como en la sabiduría que derrocha en sus libros.



Muchas gracias a mi esposo, a mis hijos y a mi familia  por ser el viento bajo mis alas.



Y muchas gracias a mis querid@s guerrer@s: Jack, Nico, Lucecita, Alex, Ambar, Florecita  y Mariposa Hermosa, por nunca rendirse.



A partir de mañana seguiré con mi activismo habitual (en medida que el trabajo me lo permita). Ya no los etiquetaré (hasta el año que entra). Pero agradeceré que se sigan sumando y alcen su voz, porque DETENER EL ABUSO SEXUAL A MENORES ES RESPONSABILIDAD DE NOSOTROS LOS ADULTOS..



TENGO UN SUEÑO: UNA NIÑEZ AMADA, PROTEGIDA, INFORMADA, SANA, FELIZ Y SIN ABUSO SEXUAL INFANTIL,  ¿Me ayudas a alcanzarlo?



#19deNoviembreDíaNacionalcontraelAbusoSexualInfantil

#ASINUNCAMAS
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sábado, 18 de noviembre de 2017

El 19 de noviembre de cada año ha sido declarado como el Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil.



El 19 de noviembre de cada año ha sido declarado como el Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil.
El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) establece que a partir de este 2016 se realizará dicha conmemoración, la cual fue promovida por el  Congreso de la Unión y emitida por el Ejecutivo Federal.
El 19 de noviembre de cada año se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Abuso del Niño, declarado en 1990 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a partir de una iniciativa de la Fundación de la de la Cumbre Mundial de la Mujer, cuyo objetivo es fomentar una cultura de prevención.
Por tal motivo creemos que estas  acciones promovidas por los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, representan pasos positivos en la labor de hacer vigente el principio del interés superior de la niñez y la adolescencia, expresado en el artículo cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la Convención de los Derechos  del Niño, y en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA).



 “Alrededor de 4.5 millones de niñas y niños son víctimas de abuso sexual en nuestro país, de los cuales únicamente 2 por ciento de los casos se conoce en el momento que se presenta el abuso. De ellos, se estima que en el 27 por ciento de los casos el agresor es el padre o la figura paterna del menor; el 18 por ciento es el abuelo; en 16 por ciento un tío o conocido; y en el 12 por ciento es el hermano mayor”.

Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en nuestro país existen más de 16 mil niños y niñas que son obligados a ejercer la prostitución, siendo los destinos turísticos las zonas donde comúnmente se presenta este fenómeno.
Según datos  de la ONU en el mundo existen 275 millones de niños que son maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandono, y una cantidad significativa es obligada a trabajar, a prostituirse o a realizar prácticas pornográficas; otros son víctimas de tráfico humano. “México se ubica en el sexto lugar en América Latina, en homicidios de menores”.


México ocupa el primer lugar a nivel mundial en abuso sexual, violencia física y homicidios de menores de 14 años. Alrededor de 4.5 millones de niñas y niños son víctimas de abuso sexual en nuestro país, de los cuales únicamente 2 por ciento de los casos se conocen en el momento que se presenta el abuso. 
Debemos tener presente que los niños también son víctimas de abuso sexual. Se estima que 77 por ciento de los casos presentados son niñas y 23 por ciento son niños. Además, las personas con discapacidad física o mental, independientemente de su sexo, tienen mayor riesgo de sufrir abuso sexual que cualquier otra persona. 




La Convención sobre los Derechos del Niño, instrumento internacional firmado por México en 1990, establece en los artículos 19 y 34, que los estados parte deberán adoptar: todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo, además de comprometerse a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales. 







#19deNoviembreDíaNacionalcontraelAbusoSexualInfantil
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Recuerda, parar el abuso sexual infantil es responsabilidad de nosotros los adultos. 

VISIBILIZANDO EL SILENCIO

ASI, NUNCA MAS

VISIBILIZANDO EL SILENCIO

Saber escuchar el lenguaje del silencio y/o los gritos sin voz.

Se estima que menos del 7% de los menores que han sido   abusados sexualmente, podrán pedir ayuda y explicar con palabras que les está ocurriendo.

Mientras que más del 93% no podrá verbalizar lo que ha sufrido o está sufriendo.

Para dar un llamado de auxilio, utilizarán el lenguaje del silencio a través del comunicarse sin hablar, dando uno y mil gritos sin voz.

De ahí la importancia de saber escuchar  el lenguaje no verbal o sin palabras de  l@s niñas.
Ell@s hablan otro idioma, a través de síntomas, dibujos, juegos, cambios radicales de comportamiento, entre otros.

L@s infantes no  pueden “hablar”  o expresarse como adultos. Tanto las madres, los padres, l@s psicólog@s, los jueces, los abogados y todos aquellos que sean los encargados de proteger, cuidar y ayudar a los menores deberían usar toda su empatía y sensibilidad. Asimismo,  estar capacitados para poder escuchar, entender  e interpretar  el lenguaje de l@s niñ@s.
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“Los niños/as abusados no solo hablan, gritan  e imploran ayuda. Tan solo, que lo hacen en su propio idioma”.
“Se puede hablar de todo sin decir nada y se puede decir todo sin emitir una sola palabra…
¿Siempre son necesarias las palabras para decir?
¿Con cuántas lenguajes más allá de las palabras puede expresarse un ser humano en su dolor más profundo?”.
María Cecilia López ‘La entrevista psicológica a niñas y niños víctimas de abusos sexuales’
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ESCUCHA, cuida, protege, respeta y bien ama a tus pequeñ@s.

Recuerda, parar el abuso sexual infantil es responsabilidad de nosotros los adultos.

POR UNA NIÑEZ PROTEGIDA, SANA Y FELIZ  ¿Te atreverías a compartir?

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viernes, 17 de noviembre de 2017

ASI, NUNCA MAS VISIBILIZANDO EL SILENCIO




ASI, NUNCA MAS

VISIBILIZANDO EL SILENCIO

El cuerpo siempre habla lo que la mente quiere olvidar o callar con recuerdos, pesadillas, enfermedades… La mente y la conciencia olvidan, pero no el cuerpo. Nuestro cuerpo guarda memoria absolutamente de todo lo que ha vivido alguna vez.
Los grandes dolores o traumas que nuestra memoria olvida se va al inconsciente y se convierte en sombra, en ira, en violencia, en depresión y en enfermedades de todo tipo, que después hay que estar anestesiando con una y mil formas; pero al final, el cuerpo sigue hablando.

Las investigaciones sobre como habla, es más grita el cuerpo, fueron realizadas por Alice Miller, una psicoanalista y filósofa   especializada en los daños que dejan todos los tipos de maltrato infantil, incluyendo el abuso sexual infantil.

Sus obras nos cuentan los resultados de sus experiencias sobre cómo fue la niñez de mucha gente que llegó a su consultorio y cómo fue la de muchas personas famosas y no tan famosas. En sus libros, Alice Miller habla sobre las secuelas que dejan el maltrato físico, el maltrato psicológico y el abuso sexual en niñas y niños. En una mayoría de casos, los niños fueron golpeados, castigados y abusados “por su bien” y por la gente que los debió cuidar, proteger, respetar y dignificar. Alice Miller va más allá y no sólo habla de las secuelas individuales que sufre cada persona. También explica las consecuencias colectivas que el maltrato infantil tiene para toda la sociedad. Y enseña que una sociedad sólo mejora si logra romper la cadena de violencia, a través de romper el propio silencio.

El  cuerpo  sabe realmente lo que se  ha vivido, aunque uno no lo sepa de forma consciente, esta información se queda en cada una de las células.  Habla sobre todo de las emociones no expresadas y de cómo -al no poder vivirlas conscientemente ni de niño ni de adulto y expresarlas de manera adecuada- estas se almacenan en el cuerpo y más tarde –ya de adulto- dirigirá estas emociones hacia otras personas o incluso hacia pueblos enteros, o bien contra sí mismo, lo que le llevará a grandes depresiones o a serias enfermedades, a la drogadicción, a la auto lesión, al suicidio o a la muerte temprana.

Los síntomas emanan con fuerza a esa resistencia. El alma se expresará a través del cuerpo y la mediadora es la salud como órgano de la verdad del silencio lapidado.

Alice Miller  estudió, desde diferentes puntos de vista, la negación del sufrimiento padecido en la infancia. Describe las consecuencias que tiene para el cuerpo la disociación de las emociones intensas y auténticas. Aborda el conflicto causado entre lo que sentimos y lo que nuestro cuerpo ha registrado y, entonces, el cuerpo a menudo se rebela, con graves enfermedades. Contra esta negación y esta falta de reconocimiento de los traumas infantiles no superados.

Alice Miller nos explica, mediante numerosos ejemplos, cuáles son los mensajes que dichas enfermedades revelan, y  nos permite comprender estos mensajes que nos envía el alma y así liberarnos de los síntomas e, incluso, de los traumas.

Con la terapia y el acompañamiento adecuado, los síntomas remiten y el cuerpo sana. Lo más maravilloso es que nos demuestra que se puede, qué la sanación es posible, a través de ejemplos concretos de gente real que pasó por su consulta.

Alice Miller (Piotrków Trybunalski, Polonia, 12 de enero de 1923 – Saint-Rémy-de-Provence, Francia, 14 de abril de 2010).

¡Atrévete a escuchar tu cuerpo!
¡Atrévete a romper el silencio!
 ¡Atrévete a recorrer el camino del dolor!
¡Atrévete a sanar las heridas de la infancia!

Cuida, protege, respeta y bien ama a tus pequeñ@s.

Recuerda, parar el abuso sexual infantil es responsabilidad de nosotros los adultos.

POR UNA NIÑEZ PROTEGIDA, SANA Y FELIZ  ¿Te atreverías a compartir?

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jueves, 16 de noviembre de 2017

ASI, NUNCA MAS VISIBILIZANDO EL SILENCIO



ASI, NUNCA MAS
VISIBILIZANDO EL SILENCIO

¿Sabías qué?

L@s agresor@s o pederast@s NO son ENFERMOS MENTALES, son PERVERS@S y saben lo qué hacen, cómo lo hacen y a quién eligen.
La gratificación  que buscan no es sexual, es de poder o sometimiento de la víctima.

L@s perpetrador@s no tienen justificación o merecen empatía.

En voz de los especialistas, aquí está la definición.

“Se define al abuso sexual infantil como la acción de
involucrar a la niña, niño o adolescente en actividades sexuales que estos no pueden llegar a comprender debido a su desarrollo evolutivo inmaduro, o que transgreden las leyes o las restricciones sociales. La característica principal del abuso es la imposibilidad de dar ningún tipo de consentimiento,
justamente por la condición de niño o niña de la víctima.

Las actividades pueden manifestarse entre un adulto/a y una niña/o,
o entre dos niños/as que, ya sea por su edad o su desarrollo uno de ellos/as se encuentra en posición de responsabilidad, confianza o poder sobre el/la otro/a.
Estas actividades –cuyo fin es gratificar o satisfacer las necesidades de la persona que tiene más poder– abarcan: la inducción a que un niño/a se involucre en cualquier tipo de actividad sexual; la explotación de niños/ as a través de la prostitución; la trata u otras formas de prácticas sexuales
y la explotación de niños/as en la producción de materiales y exhibiciones pornográficas.

Existen tres características que definen los comportamientos abusivos:

· Diferencia de poder:

El abuso se basa en la diferencia de poder existente entre dos personas, esta diferencia le facilita a quien lo detenta, el control físico, mental y emocional sobre la víctima, quien nunca podría planear ni consensuar el encuentro sexual.
Este desequilibrio puede deberse a relaciones de parentesco, vínculos jerárquicos y/o de autoridad, a la diferencia de estatura, tamaño corporal y/o fuerza física que permiten que el agresor/a pueda manipular al niño, niña o adolescente mediante la intimidación y/o la coerción física y/o emocional, mediante sobornos, promesas o engaños, etcétera.

· Diferencia de conocimientos:

El hecho de que una de las partes (agresor/a) tenga conocimientos más avanzados acerca del significado y los alcances del comportamiento sexual determina que nos encontramos frente a una situación abusiva.
Vale destacar que en estos casos no cuenta tanto la diferencia en la edad cronológica entre el abusador y su víctima sino más bien el mayor grado de conocimientos, una mayor inteligencia o mayor evolución psicosexual.
La víctima carece de conocimientos respecto de las implicancias sociales y personales que tiene el hecho de involucrarse en este tipo de prácticas; y el abusador/a, a sabiendas de esto, para que no se resista, suele engañarlo
mintiéndole acerca de sus verdaderas motivaciones (por ejemplo, es común oírlos decir a los niños/as que aquello que le hacen en realidad es una manifestación de un “amor único y especial” –y por lo tanto, secreto- hacia ellos; también suelen decirles que ellos son los “elegidos” entre todos los demás, hermanos, por ejemplo).

· Diferencia en las necesidades satisfechas:

En los casos de abusos sexuales a niños, niñas o adolescentes el objetivo de los comportamientos no es la gratificación sexual mutua sino la satisfacción exclusiva de los impulsos sexuales del agresor/a y su dominio sobre la víctima, sin importarle que dicho comportamiento pueda resultar –y de hecho resulte– intrusivo, abrumador y/o doloroso. Más allá de los comportamientos y formas en que se manifieste el abuso, la meta del agresor/a no será tanto la gratificación genital como la búsqueda de un goce basado en el  sometimiento de su víctima”.
LOS DIBUJOS EN EL ABUSO SEXUAL INFANTIL. María Beatriz Müller     María Cecilia López. Editorial Maipue. Argentina. 2011. Páginas 45-46

Cuida, protege, respeta y bien ama a tus pequeñ@s.

Recuerda, parar el abuso sexual infantil es responsabilidad de nosotros los adultos.

POR UNA NIÑEZ PROTEGIDA, SANA Y FELIZ  ¿Te atreverías a compartir?

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