lunes, 4 de marzo de 2019

Pedro Salinas sobre cumbre antipederastia: "Hubo quienes esperaban cosas concretas y no se dio"

Pedro Salinas estuvo en el Vaticano y fue parte de las actividades de la cumbre antipederastia de la Iglesia católica. Esta es su mirada crítica de lo que fue este evento. 
Por José Alván S.
La Iglesia católica busca enfrentar al peor de sus fantasmas que le ha quitado parte de su credibilidad en el mundo entero: el abuso sexual al que han sido sometido miles de niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres. Nadie se ha salvado de ese lado endemoniado de la ‘representación de Dios en la tierra’.
Theodore McCarrick en Estados Unidos, Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo en México, Fernando Karadima en Chile y el Sodalicio en el Perú son solo un puñado de los casos más escandalosos de abuso sexual en la Región que, pese a los centenares de víctimas, no han concluido con el único pedido de los afectados: justicia.
Solo en agosto de 2018 la Corte Suprema de Pensilvania publicó un reporte que documenta 300 casos de sacerdotes “depredadores” sexuales en seis de las ocho diócesis del estado. El número de víctimas supera las mil personas, quienes en su mayoría eran menores de edad.
En los escándalos de abuso infantil de la Iglesia católica las víctimas se cuentan de cientos a miles de niños que sufrieron de vejaciones dentro de las escuelas religiosas, los conventos y hasta en los mismos templos.
No hay lugar donde no llegue la maldad de quienes creen tener un poder ‘divino’ para dejar llevar el abuso sobre personas inocentes que lo único que hicieron es creer y por desgracia muchas veces callaron.
Los miles de casos de abuso sexual que hicieron de la Iglesia católica una de las instituciones religiosas más cuestionadas del mundo son todavía un reto que el papa Francisco trata de afrontar “como al toro por las astas”, según la lectura que le da Pedro Salinas, quien hasta hace poco estuvo en el Vaticano para ser parte de la cumbre antipederastia, PBC2019.
Vaticano
Los obispos reunidos en la cumbre antipederastia convocada por el papa Francisco. EFE
Esta cumbre antipederastia logró reunir a los obispos de las conferencias episcopales de todo el mundo para hablar sobre las acciones que debería hacer la Iglesia católica para detener los casos de abuso sexual y dejar de lado esa imagen de “injusta y encubridora”.
Fueron 3 días de cumbre entre discusiones, propuestas y oraciones. Previo al encuentro, el comité organizador se reunió con 12 víctimas de abusos de la Iglesia católica, entre ellos estaba Pedro Salinas, el periodista que junto a Pola Ugaz revelaron el caso de pederastia más vergonzoso dentro del clero peruano.
Pedro Salinas
Pedro Salinas y el grupo de las 12 víctimas de abuso dentro de la Iglesia católica. El Desconcierto
“El día previo a la cumbre antipederastia convocada por el papa Francisco invitaron a 12 personas, de los cuales 11 eran víctimas sexuales menos yo. Eso me llamaba la atención. Cuando pregunté, me explicaron que yo había sido víctima de abusos psicológicos y maltrato físico en el Sodalicio”, cuenta Salinas en entrevista con La República.
El autor de Mitad monjes, mitad soldados, uno de los libros que denuncia el abuso del poder del Sodalicio en el Perú dice sentirse agradecido por esta invitación hecha desde el Vaticano.
Además, añadió que pese a la “persecuión” que denuncia sufrir del arzobispo de Piura, José Antonio Eguren Anselmi, tiene el respaldo de la Santa Sede que quiere cambiar su discurso con respecto al trato de las denuncias por abuso.“Él está en las antípodas del Vaticano y no comulga con lo que el papa Francisco quiere para la Iglesia católica”, dice Pedro Salinas sobre el sacerdote.
Pedro Salinas y Charles Scicluna
El monseñor Charles Scicluna, uno de los organizadores de la cumbre antipederastia y Pedro Salinas. El Desconcierto.
El periodista tuvo la oportunidad de  conversar directamente con monseñor Charles Scicluna, secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y mano derecha del papa Francisco para la organización de la cumbre antipederastia.
“Lo importante de la cumbre antipederastia es que apunta a un cambio total de mentalidad. Los ejes han sido bien claros: La responsabilidad de los obispos, que la Iglesia católica rinda cuentas. Finalmente, y no menos importante, la transparencia. Esos eran los tres ejes de este encuentro”.
“Es la primera vez que la Iglesia enfrenta este cáncer. Lo ha hecho con tropiezos, con metidas de pata. No todo ha sido perfecto, es verdad, pero no se puede dejar de reconocer que este es el primer pontífice que le pone cara al asunto, que quiere enfrentar al toro por las astas y que se está rodeando de gente calificada como monseñor Scicluna. Ojalá que intervenga otra gente de otros dicasterios, donde también deben hacer limpieza, porque hay mucho obispo encubridor en estos mismos”.
¿Cuáles crees que podrán ser las acciones principales que se percibirán en los días posteriores a esta cumbre?
En las conferencias episcopales debería crearse unidades de trabajo, pero que trabajen en serio, con recursos que se habiliten al interior del país para detectar más casos, que hagan sus propias investigaciones, que no estén esperando que la prensa las reviente y a partir de ahí empiecen a reaccionar. De lo contrario, volvemos a la misma historia de indolencia e indiferencia de siempre.
¿Hubo señales en el Vaticano de posibles siguientes encuentros por el mismo tema?
Yo lo único que sé es que la comisión del Vaticano se quedaba toda esta semana para aterrizar alguna de las recomendaciones y conclusiones a las que se llegaron el día domingo 23 de enero.
¿Cuál fue el clima entre los asistentes y todos aquellos que participaron de esta cumbre?
Había gente que estaba insatisfecha, que esperaba cosas más concretas, más específicas, más tangibles y eso no se dio.
El papa cometió el error de levantar las espectativas. Las víctimas estaban esperando decisiones radicales, obviamente quieren que rueden cabezas, pero eso no va a ser de un día para el otro.
Estamos hablando de una institución de más de 2000 años que por primera vez en su historia va a enfrentar la mayor enfermedad que ha padecido a nivel de pandemia  en todo el cuerpo eclesial.
Si la Iglesia católica deja la cumbre antipederastia como un 'gesto para la platea' y nada más, yo creo que ‘arde Troya’ y los fieles se van a ir en estampida en los próximos 20 años. Sin embargo, si toman en serio las iniciativas de Francisco y se rodean de gente como el monseñor Scicluna. Además, comienzan a trabajar como lo han venido haciendo en Chile, pero en el resto del mundo, entonces yo creo que ahí hay que ver con cierta confianza y esperanza de que las cosas podrían cambiar para bien.

viernes, 1 de marzo de 2019

Miles de niños migrantes reportan abusos en centro de detención de Estados Unidos

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El representante Ted Deutch, demócrata por Florida, hizo público el reporte de denuncias de acoso y abuso sexual en centros de detención de niños migrantes. CreditTom Brenner/The New York Times
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WASHINGTON — El gobierno federal estadounidense recibió más de 4500 quejas en cuatro años respecto al abuso sexual a niños migrantes que estaban en custodia de centros de detención financiados por el estado. También hubo un aumento en las denuncias durante la política de separación familiar de Donald Trump, según dio a conocer el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Los registros de niños que ingresaron a Estados Unidos sin acompañamiento adulto o que fueron separados de sus padres en la frontera detallan las acusaciones. Según estas denuncias, el personal adulto de los centros acosó a los niños y abusó de ellos de distintas maneras, como tocarlos o besarlos, mirarlos mientras se bañaban y casos de violación. También hay casos de posible abuso sexual de los niños por parte de otros menores de edad en los centros.
De octubre de 2014 a julio de 2018, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), la parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos que cuida a los menores no acompañados, recibió 4556 denuncias de abuso o acoso sexual; 1303 de ellas fueron referidas al Departamento de Justicia. El reporte dice que de esos 1303 casos considerados los más serios, 178 eran acusaciones de que el personal adulto de los centros había abusado sexualmente de los niños migrantes y el resto eran acusaciones de abuso sexual de los menores por parte de otros niños.
“La seguridad de los menores es nuestra principal preocupación en la gestión del programa UAC”, dijo Jonathan Hayes, director en funciones de la ORR en un comunicado; UAC se refiere a la sigla en inglés de menores no acompañados. “Ninguna de las acusaciones involucran al personal federal de ORR. Todas las acusaciones fueron investigadas y se tomaron acciones correctivas cuando fue apropiado”.
Los registros no detallan el resultado de todas las quejas, pero indican que se determinó que algunas de las denuncias eran infundadas o que no había evidencia suficiente para procesar la denuncia. En un caso un miembro del personal de una instalación de detención en Chicago fue acusado de tocar y besar a un menor en abril de 2015 y luego imputado. El reporte no señala si fue declarado culpable.
Los documentos, reportados en un inicio por el medio Axios, fueron hechos públicos por el representante demócrata de Florida Ted Deutch, justo antes de una audiencia sobre la política de separación familiar en la Comisión de Asuntos Jurídicas de la Cámara de Representantes, realizada el martes 26 de febrero. La política de separación, instaurada a principios de 2018, resultó en que más de 2700 menores de edad fueron alejados de sus padres. Esto se debe a que la medida de “tolerancia cero” acusa penalmente a quien sea detenido por cruzar ilegalmente la frontera, incluidas las familias con niños que buscan asilo por razones humanitarias.
En la mayoría de los cuatro años mencionados en el reporte, la cantidad de denuncias que llegó hasta la Oficina de Reasentamiento de Refugiados se mantuvo relativamente estable. Pero la cifra aumentó después de que se implementó la política de separación de familias. Entre marzo y julio de 2018 la agencia recibió 859 quejas, la mayor cantidad de reportes en cualquier periodo de cinco meses de los años previos. De esas quejas 342 fueron referidas al Departamento de Justicia, de acuerdo con el informe.
Durante la audiencia del martes, una discusión de los registros llevó a un intercambio intenso entre el representante Deutch y el comandante Jonathan White, del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos, quien advirtió en varias ocasiones el año pasado a un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos que la política de separación familiar causaría trauma permanente entre los niños afectados.
Cuando Deutch leyó parte del reporte, White lo interrumpió y gritó: “¡Eso es falso!”.
Después de disculpó al reclamar que “una vasta mayoría de las denuncias resultaron ser infundadas” y que él no estaba al tanto de alguna queja contra personal que tuviera mérito para proceder.