lunes, 7 de marzo de 2011

13 medidas para prevenir el abuso sexual infantil

1.- En primer lugar, es muy importante que la comunicación entre padres e hijos esté muy abierta, para que haya una libre expresión y sea más fácil contar con la confianza de los menores para que cuenten lo que les ocurre.

Hablar sin tapujos y con la mayor claridad posible.

2.- Como padres o tutores, hay que estar siempre alerta de cualquier tipo de cambio de actitud o carácter de su hijo, enseñe a los niños a decir NO a las amenazas sexuales de los mayores.

3.- Haga que los niños le informen a usted o a otro adulto de confianza, acerca del abuso sexual de otro mayor sin importar que éste sea de la familia.

4.- Hable abiertamente con los niños acerca del abuso sexual además de enseñarles la privacidad que merece su cuerpo, esto podría ser a partir de los 3 a los 5 años de edad.

Llame a las partes íntimas por su nombre, para evitar confusiones en el menor. Esto puede darse a partir de los 18 meses de edad.

5.- Siempre escuche lo que el niño/a tengan que decirle, ponga la mayor atención cuando el menor muestra gran interés en explicarle algo, podría tratarse de un tema relacionado con el abuso.

Y no juzgue ni dude de lo que el menor le comenta, escuche y busque ayuda profesional.

6.- Proporcione al niño el tiempo suficiente para que le cuente todo lo que le ha ocurrido, ya que el no hacerlo puede crear inseguridad y temor en el niño (a) y el abuso, en caso de existir, podría seguir existiendo.

7.- Siempre esté atento de con qué personas mayores, pasa mayor tiempo su hijo y en medida de lo posible, no le pierda la vista ni permita que pase mucho tiempo y menos a solas con personas mayores que no sean de su entera confianza.

8.- Si conoce o sospecha que algún menor está siendo abusado sexualmente, no dude en comunicarlo a las autoridades para que éstas lleven a cabo las averiguaciones correspondientes.

9.- Infórmese si en el colegio al que asiste su pequeño, existe algún programa de Prevención de Abuso Sexual Infantil tanto para maestros como para alumnos, de lo contrario, lleve a cabo uno en casa o propóngalo en la institución escolar.

10.- Tenga en cuenta que el abuso sexual puede presentarse desde los meses de edad de los pequeños, por lo que es necesario instruirlos a la brevedad para evitar que paso algo de gran gravedad.

11.- De los 5 a los 8 años de edad, es recomendable explicar la seguridad lejos de casa y la diferencia entre el cariño bueno y un cariño malo.

Dé la confianza al niño a platicar acerca de experiencias que le hayan dado miedo.

12.- De los 8 a los 12 años ya puede enseñarles a profundidad, temas de seguridad personal y explíquele las reglas de conducta sexual aceptadas por la familia.


13.- A la edad de la adolescencia, que abarca de los 13 a los 18 años de edad, explíquele en qué consiste la violación, las enfermedades sexuales y el embarazo indeseado.

Entre más pequeños se haga esta explicación, se prevendrán mayores delitos. Pero ante todo, infórmese adecuadamente para no trasmitir información errónea.

La forma de operar de los abusadores sexuales y cómo lo viven las niñas y niños

Karla Olivares Pérez
Opinión

En esta ocasión quiero compartir con ustedes uno de dos artículos en los que comenzaré mencionando las etapas en las que ocurre el abuso sexual, por qué causa tanto daño y principalmente ese daño qué relación tiene con las estrategias que utilizan los abusadores sexuales para llevar a cabo su delito en contra de niñas, niños y adolescentes.

Es precisamente debido a que el abuso sexual se produce en periodos críticos de formación de la personalidad, incluyendo la forma en que la persona se ve a sí misma, se relaciona con el mundo y con las otras personas, es frecuente encontrar efectos negativos en la Autoimagen, una autoevaluación negativa y culpa. Los efectos son devastadores, transforman la vida de las niñas, niños y adolescentes en un mundo lleno de inseguridades, angustias, desconfianza y temores. Muchas (os) de las niñas y niños refieren: “Nunca nada va a ser igual, ya no vale la pena vivir, por qué me tuvo que pasar esto a mí.” Los comportamientos abusivos producen un cambio en la percepción de los cuidados familiares, de un ambiente protector, a uno abusivo y sexualizado. Éste es sentido por las niñas, niños y adolescentes como amenazante y confuso, generándoles estrés, angustia y pérdida de energía.

Ya hemos sabido que los abusadores sexuales son en su mayoría hombres, muy pocas son mujeres, conocen a la niña, niño o adolescente, tienen algún vínculo con ella o él. Son también en su mayoría sus propios padres, padrastros, abuelos, tíos, primos, novios, vecinos, maestros, líderes religiosos, conocidos, etc.

Calculan paso a paso cada una de sus estrategias, controlan los recursos, las situaciones y a las personas cercanas a la niña, niño o adolescente.

El primer momento es llamado Fase de atracción que como la misma palabra lo dice, su intención es atraer a la niña o niño, ganar su confianza, para esto les hacen creer y sentir que son “las preferidas”, las defienden de las y los hermanos, incluso de la madre, les hacen regalos, les dan dinero, muestran un exagerado interés en ella o él. En este momento es cuando comienzan a introducir valores y percepciones que les permite que las niñas y niños crean en lo que les dicen: “yo soy el único que te puede proteger, nadie más te quiere como yo”.

En los casos en los que las niñas, niños y adolescentes no cuentan con alguna persona en la que confían y los haga sentir seguros, están sufriendo maltratos, no son escuchados, ni creídos, no se sienten amados, entre otros factores, es mucho más probable que el abusador potencialice todo esto a su favor.



Cómo viven esto las niñas y niños:

En este momento se le ve a la niña o el niño buscándolo, preguntando por él. Todavía no hay en una expresión abierta de sus verdaderas intenciones, no requiere de violencia, esta actitud puede confundir al adulto o adulta que está cerca de la niña o niño que ha sido escogido como víctima ya que es visto mayormente como: “es que la quiere (lo quiere) mucho”.

La fase de interacción sexual: La fase anterior le permitió la puerta de entrada para no hacer necesaria la utilización de la fuerza física. Aquí es cuando comienzan los tocamientos: le da besos cerca de la boca, le hace cosquillas, le toca sus genitales en carácter de juego, por ejemplo: “adónde están los huevitos o el panchito”.

Luego avanza con caricias más abiertas en todas las parte del cuerpo hasta llegar de forma paulatina a los genitales de la niña, el niño o la adolescente, comienza a masturbarse frente a ella o él, la (lo) obliga a tocar los genitales de él, tiende a hacer aseveraciones como “esto es un juego de papá y su niña” “que es una niña especial”, “que lo hace porque la quiere mucho, y que es preferible que lo haga con él primero que con otra persona”.



Cómo viven esto las niñas y niños:

* Ya hay confusión, se pueden culpar por sentirse así: “Talvez yo estoy de mal pensada nada más”, “por qué me hace eso si dice que me quiere, yo quiero saber si los otros papas se lo hacen a sus hijas”

* Hay sentimiento de extrañeza, no entienden claramente lo que está pasando porque siguen queriendo mucho al abusador: “Es mi papá”.

* El abusador enseñó a la niña a utilizar el comportamiento sexual como una estrategia para relacionarse con él o con otros y esto puede desencadenar secuelas como miedo a la intimidad a no poder sentir, rechazo del propio cuerpo, rechazo de la sexualidad, masturbación, comportamientos sexuales agresivos, promiscuidad, prostitución, fobia a la intimidad sexual, etc. Como pueden darse cuenta, la estrategia principalmente usada por el abusador hasta este momento ha sido la seducción, por eso estemos pendientes del siguiente artículo para conocer cuáles son los siguientes pasos y cómo va preparando el terreno para no ser descubierto y para que no se crea en la revelación de las niñas, niños y adolescentes.

*Psicóloga
hablemosde.abusosexual@gmail.com
yotecreo@gmail.com
Movimiento contra el Abuso Sexual.

jueves, 3 de marzo de 2011

Las Secuelas del abuso sexual en el área de la sexualidad

En esta ponencia quiero ir más allá del análisis psicológico de la etiología y las secuelas de los delitos sexuales contra las mujeres, los niños y las niñas, hacerlo desde la cultura sexual patriarcal, que es el sistema de dominación básico sobre el que se asientan los demás sistemas (raza, clase). Entiendo la violencia sexual como un conjunto de estrategias destinadas a mantener este sistema, o el conjunto de relaciones estructuradas de acuerdo con el poder, en virtud de los cuales un grupo de personas queda bajo el control de otras. Al ser una relación de poder, esta relación entre los sexos es política. Esta apropiación de la sexualidad femenina no es sólo reflejo de la opresión de las mujeres sino un factor importante en la construcción de todas las formas de poder.

Esta exposición está dividida en tres secciones:

1. Aspectos teóricos sobre la violación de las mujeres adultas.

2. Teoría género sensitiva en el abordaje del abuso sexual. Especialmente el incesto padre/hija.

3. Una mirada crítica al DSM IV y las llamadas disfunciones sexuales.

1. Aspectos teóricos sobre la violación de adultas

La violación define el encuentro sexual paradigmático de la opresión femenina. El mensaje de la violación materializa la jerarquía del poder masculino y la erotización del mismo. ¿Qué quieren los hombres que violan a las mujeres? La pornografía nos ofrece algunas respuestas de lo que los hombres quieren sexualmente de las mujeres, tomarlas cuando así lo desean, tratarlas y exponerlas como objetos, atarlas, torturarlas, humillarlas, degradarlas y hasta asesinarlas.

La asociación entre violación y placer se constata en las imágenes de la pornografía. Las mujeres son colocadas en las categorías más despreciables de los seres humanos, en las cuales los niños y las niñas son incluidas/os. Estar sexualmente objetivada se refiere a tener un significado social como una cosa que puede ser utilizada sexualmente. Y existe una relación entre excitación y jerarquía genérica en donde la sexualidad masculina se activa por la violencia hacia las mujeres. Por lo tanto mantener sometida a las mujeres excita a los hombres (Mac Kinnon, 1998).

Muchos violadores entrevistados han confirmado que ese sometimiento femenino les eleva la autoestima después de la violación y encuestas aplicadas a estudiantes americanos reportan que la tercera parte de los hombres violarían a una mujer si no fueran atrapados. De tal forma que buscar una sexualidad equitativa sin una transformación política es buscar la igualdad en condiciones de desigualdad, lo cual no es posible.

La violación es una estrategia política para mantener a las mujeres en estado de terror. Muchas de las mujeres asesinadas han sido previamente violadas y esto es un mensaje claro de lo que podría pasarle a las mujeres que no obedecen los mandatos de la sumisión (French, 1992).

Para la ideología masculina, la sexualidad está articulada con el poder. La relación entre sexualidad y violencia es estrecha. La coerción sexual y la cosificación del cuerpo femenino son parte de la sexualidad aprendida asociada al poder. Tempranamente los hombres aprenden que las mujeres les pertenecen. Se construye el binomio que me aterra: placer es violencia y violencia es placer. Los hombres aprenden a excitarse con la dominación, la sumisión y la humillación. Violar, abusar a niñas se convierte en un camino que alimenta la masculinidad del violador.

2. Poder y masculinidad

El ejercicio del poder del hombre no se da solamente en la familia, sino que se legitima socialmente.

El poder simbólico, el concreto, el económico, el psicológico que tienen los hombres deriva de la posición de superioridad sobre las mujeres, dentro y fuera de la familia.

“Los hombres aprenden a ejercer poder sobre las mujeres y este ejercicio incluye no escuchar la voz de las mujeres, subordinar los deseos y la voluntad de ellas a los suyos y concentrarse en el cuerpo femenino como un objeto y una imagen no como una expresión integral de una persona completa consciente, con derechos y sentimientos”. En la relación de pareja, las estrategias sexuales usadas por los hombres están destinadas a obtener control, son similares a las usadas en la sociedad, destinadas a obligar a renunciar al adversario. Lo masculino es visto como lo más valioso, tanto en el ámbito privado como público, lo que le otorga a la masculinidad privilegios y beneficios sociales.

En cuanto al poder masculino, las mujeres estamos en posición inferior, bajo una menor jerarquía. Esta diferencia genera las condiciones propicias para el dominio y la violencia y, así mismo, posibilita el control de las mujeres, de sus vidas, sus cuerpos y decisiones. Las mujeres tenemos el poder de las desposeídas y los hombres ostentan el poder de los que dominan y controlan.

La violencia sexual en el hogar tiene como objetivo tener a la pareja bajo control para obtener beneficios, como una forma de imponer la esclavitud a una persona para que sirva a otra.

3. Mitos de terapeutas sobre violación en relación a la violencia sexual.

La violación es percibida por las mujeres como una especie de pérdida, simboliza una pérdida de control y una gran humillación y denigración. La mayoría de las mujeres violadas desarrollan reacciones emocionales negativas extremas y alteraciones fisiológicas, conocidas como desorden de stress post traumático. La violación es inadmisible, quiebra el cumplimiento de los derechos humanos y causa daño a las familias y la humanidad. La violación es un delito que degrada, deshumaniza y viola el yo de las víctimas.

En un estudio realizado en la UNAM en (falta año) las secuelas fueron: anorgasmia 38%, disminución del deseo sexual 25%, vaginismo 13%, aversión a ser tocada 13%.

El 73% presentó sensaciones de desrealización y despersonalización y 69% sensación de muerte inminente. Seis meses después, el 64% de las víctimas no había restablecido su vida sexual.

Sin embargo, la atención de la violación en todas las áreas, salud, justicia, policía sigue siendo vergonzosamente deficitaria.

Asociada a mitos y poderes masculinos, la violación es vista aún, como responsabilidad de la víctima en la mayoría de nuestros países. En un test sobre actitudes y mitos que el Programa Regional que dirijo aplicó a terapeutas, se evidenció que con frecuencia el mito de la provocación femenina sigue presente, y su prevalencia es del 64,8% en países como Guatemala, Honduras, Panamá, El Salvador, Uruguay y Paraguay.

Persisten percepciones que depositan en factores externos la responsabilidad del comportamiento abusivo. Elementos que minimizan la responsabilidad del ofensor y ocultan el poder determinante del poder en la violación.(Batres, 1999).

4. Abuso sexual y violación contra las niñas y niños

Cuando en 1986, inicié el primer programa de atención a víctimas infantiles de abuso sexual, no imaginé cuán difícil iba a ser el camino. Desde entonces, hasta la actualidad el tema del tratamiento del abuso sexual infantil, tanto en Costa Rica, como en América Latina ha padecido, tal cual, una enfermedad crónica de lentos avances y dolorosas pérdidas.

Lo lento que ha sido el ingreso de la práctica terapéutica al sistema de salud nacional, las políticas nacionales sin aplicación a la atención del abuso sexual, el tratamiento escaso, encontrándose al momento desbordados pequeños grupos de salud que trabajan en distintos hospitales, y por último, la ausencia de organizaciones no gubernamentales que tengan el trabajo con víctimas de delitos sexuales como primordial.

En cuanto a los avances, puedo decir que existe una mayor aceptación de la necesidad de seguir modelos de tratamiento específicos para el tratamiento de las secuelas traumáticas del abuso sexual y observo la progresiva solicitud para obtener ese entrenamiento, que lamentablemente, el Programa que funciona en el ILANUD no puede satisfacer como quisiera. Sin embargo, intentamos dar respuesta paulatina y nos complace haber iniciado ya capacitaciones para funcionarios de la Caja Costarricense del Seguro Social en Costa Rica.

4.1 El incesto padre -hija

El incesto más frecuente es el incesto padre/hija, y por ello, me referiré al mismo.

Las estadísticas son contundentes. En países en donde los mecanismos de recolección de la casuística ha mejorado, como en Costa Rica, Nicaragua y El Salvador las cifras respaldan esta verdad. En algunos otros países aún es nebuloso el tema y las estadísticas deficientes. La precaria estructuración de las instituciones hace que los registros señalen en ocasiones al padrastro como el principal victimario, lo que ha sido usado para protegerse del horror que representa la verdad de que las niñas están siendo abusadas par aquellos con los que tienen lazos sanguíneos.

Estos subregistros o los estereotipos mistificadores también obedecen a otras consideraciones de tipo práctico e ideológico, la verdad es que el padre es la figura más amenazante y poderosa tanto en la familia como en la sociedad y esto es un obstáculo a la hora de tomar la decisión de realizar la denuncia. Todos estos factores inciden en los registros parciales y en las dificultades para denunciar.

El padre, el padrastro, hermano, tío, abuelo, maestro, médico y otros, son, sin duda, patriarcas con poder inmenso frente a la pequeña víctima. Por lo tanto, el incesto padre/hija representa el paradigma de la victimización sexual femenina. Este gran poder del padre, del padre adoptivo, del padrastro, produce impotencia y terror, ya que es el adulto más poderoso de la vida de la niña.

La conciencia de que el incesto es un acto despreciable, traumático y destructivo, es un hecho reciente. Las sociedades han sido reticentes para aceptar esta verdad, a pesar de que cientos de mujeres, niños y niñas abusadas (os) sexualmente transitaron y transitan por los consultorios.

Frente a tan deliberada ignorancia, las explicaciones no pueden ser de índole teórica. Debió haber un velo ideológico en el acto de cambiar el sexo y parentesco con las víctimas de los ofensores, alguien necesitó ser protegido probablemente porque el incesto es un acto de atrocidad cometida por los hombres principalmente.

Las teorías que culpan a las niñas (os) y a veces a las madres aún están vigentes. Se enseñan en nuestras universidades como única alternativa teórica. He observado con atención y amor a las sobrevivientes en terapia y con asombro y dolor confirmé que todas ellas y ellos tienen un nivel profundo de perturbación, dolor, rabia e impotencia. Todas ellas y ellos llegan a la consulta atrapadas en esta red de injusticias.

Como el incesto inicia generalmente cuando la niña es pequeña, cuatro, cinco años; aunque hay suficientes casos estremecedores de niñas abusadas desde los primeros meses de vida, las víctimas sufren de grandes quebrantos y alteraciones en las etapas de desarrollo.

El sentido del yo, de ser persona debe ser construido en un ambiente impredecible, con relaciones corruptas, como son las que establece el padre ofensor, caracterizadas por el control totalitario, el terror cotidiano, el aislamiento y el secreto impuesto. Así las sobrevivientes enfrentan grandes dilemas en esa familia, en la cual deben desarrollar una identidad, su capacidad de autonomía, su imagen y estima. En un lugar en donde se le trata como esclava o como una niña prostituta, donde se le exige aceptar el abuso a cambio de cariño, ¿Cuál imagen corporal sana puede desarrollar? Necesita desarrollar defensas para la vida, cuando su cuerpo debe estar noche y día a disposición del abusador, ¿Qué posibilidad tiene de adquirir confianza cuando sus relaciones están dictadas por la traición? ¿Cuál autonomía puede gestarse, cuando su voluntad, su no, es permanentemente quebrantado?

El abuso, por lo contrario, congela a la víctima en un estado precario del yo, en donde la posibilidad entre la vida y la muerte es una constante. Sus síntomas son los gritos disfrazados de los secretos jamás contados. Los secretos que fueron tan terribles no pueden ser dichos con palabras. Sus síntomas, hablan de esos horrores.

El abusador con sus palabras, coloniza su lenguaje, el lenguaje del amor y del desamor, convirtiéndolo en el cotidiano. Ella habla con metáforas como una forma de inventar una manera de comunicarse que el ofensor no haya mancillado.

Debe creer en la justicia cuando para ella no llega, en la humanidad aunque nadie la escucha. Aceptar que frecuentemente no existe reparación, que los ofensores, sus padres, son insensibles, indiferentes a sus reclamos, y no queda otra alternativa, más que aceptar que ellas crecieron en soledad y peligro.

Las víctimas deben cargar sentimientos de culpa, difíciles de desarticular aún en terapia, porque la culpa la salva del hecho dantesco de aceptar, que de niña, estuvo en manos de un padre que en vez de cuidarla, la explotó y esclavizó. Así, prefiere pensar que ella es la mala, antes que ver como tal a la persona de quien ella depende. Los sentimientos de culpabilidad cumplen una función protectora frente a sentimientos insoportables de fragilidad.

Desconectarse de sus sentimientos, de su cuerpo, es una tarea frecuente y extraordinaria de la mente cuya función es sobrellevar el dolor que causa el incesto. Disfrutar del cuerpo es algo prohibido, ellas no confían ni en su cuerpo ni en manifestaciones del mismo. El cuerpo no se lleva, no se siente, no se ama. Por ser éste el vehículo en el cual ha recaído directamente la ofensa. La atención sin intenciones sexuales es desconocida. Un hombre que no busque el contacto sexual no es de fiar y aquel cuyas intenciones son sexuales, representa al padre, lo que deposita un descarnado dilema en los hombros de la sobreviviente.

Para ellas, éstas pérdidas son desconsolantes. Se pulverizan los supuestos básicos que necesita todo ser humano para crecer. Las personas necesitan creer que las cosas malas les suceden a las demás, suponer la existencia de la justicia y que el mundo es significante. La aceptación de las pérdidas que el incesto deja, siempre produce resistencia y un profundo dolor. Admitirlas es reconocer que no tenemos poder para cambiar lo que pasó, ni control sobre quienes nos infringieron ese dolor.

Al igual que otras disciplinas, la teoría sobre la violación y el abuso sexual necesita ser sometida a una exhaustiva revisión que deconstruya nociones que aparecían como verdades universales. Necesitamos retomar con un nuevo enfoque, como vivimos, como organizamos la vida familiar, las pautas cotidianas, los roles en la pareja, las teorías acerca de la crianza de los hijos, las decisiones laborales, así como las consideraciones para medir salud y enfermedad en mujeres, niños y niñas. Para así poder asegurarnos que el abordaje, los parámetros y sobre todo lo que promovemos como ciencia y verdad, no revictimice a la mujer, niños y niñas refuerce roles sociales, promueva dependencia o inferioridad.

Es importante despertar la conciencia de que la mirada estándar, y por lo tanto las definiciones que constituían nuestras herramientas de trabajo profesional, provenían de un observador masculino y expresaba una perspectiva masculina no universal. El develamiento del trasfondo patriarcal en las teorías, reposiciona la pregunta de a que sujeto observamos, conocemos y definimos. Por lo tanto, necesitamos revisar la ciencia que se nos propone como verdadera y poner límites a las certezas de lo considerado “universal”.

4.2 Secuelas del incesto y abuso sexual

Desde 1985 David Finkelhor propone un marco para un entendimiento más sistemático de los efectos del abuso sexual infantil. El modelo propuesto postula que la experiencia del abuso sexual puede ser analizada en términos de cuatro factores traumatizantes, el día de hoy, especialmente mencionaré lo que él llamó la sexualización traumática que se refiere al proceso en el cual se le da forma a la sexualidad de una niña, incluyendo tanto los sentimientos sexuales como las actitudes sexuales, en una manera inapropiada en términos del desarrollo; y disfuncional en términos de la interpersonalidad, como resultado del abuso sexual. Esto puede manifestarse en una gran variedad de formas a lo largo del abuso. La sexualización traumática puede ocurrir cuando una niña es premiada repetidamente por su ofensor por un comportamiento sexual que es inapropiado para su nivel de desarrollo. Ocurre por medio del intercambio de afecto, atención, privilegios y regalos por el comportamiento sexual, de tal manera que la niña aprende a utilizar el comportamiento sexual como una estrategia para relacionarse con otros. Ocurre cuando ciertas partes de la anatomía de la niña se le da cierto carácter de fetiche, una importancia y significado distorsionados. Ocurre por medio de las concepciones erróneas y las confusiones acerca del comportamiento sexual y de la moralidad sexual que el ofensor transmite a la niña. Y pasa también cuando algunos recuerdos y eventos que lo atemorizan mucho son asociados en la mente de la niña con la actividad sexual.

Las experiencias del abuso sexual pueden variar dramáticamente entre una niña y otra. Las experiencias en las que el ofensor hace un esfuerzo para estimular, la respuesta sexual de la niña, son probablemente más sexualizadoras que aquellas en que el ofensor usa a una niña en forma pasiva para masturbarse. Las experiencias en las que la niña se le incita a participar son probablemente más sexualizadoras que aquellas en las que se utiliza la fuerza bruta, sin embargo, aún con el uso de la fuerza, puede ocurrir una forma de sexualización traumática como resultado del miedo que se asocia con el sexo inmediatamente después de tal experiencia. El grado de comprensión de la niña también puede afectar el grado de sexualización. Las experiencias en las que la niña por su temprana edad o por su nivel de desarrollo no entiende las implicaciones sexuales de las actividades, pueden ser menos sexualizantes que aquellas que implican una mayor comprensión. Las niñas que han sido sexualizadas en forma traumática emergen de sus experiencias con repertorios inapropiados de su comportamiento sexual, con confusiones y concepciones erróneas acerca de sus conceptos del sexo y con muchas asociaciones inusuales entre emoción y actividad sexual (Finkelhor, 1985).

La experiencia del abuso sexual puede repercutir en la vida adulta en todas las fases de la vivencia sexual. Es frecuente que la mujer víctima de incesto no experimente deseos sexuales afirmando que no siente nada o rechazando todo lo relacionado con la sexualidad y el cuerpo. También se pueden dar problemas con el orgasmo y la excitación. En otros casos, puede ocurrir que la mujer disfrute haciendo el amor pero tenga problemas con determinada posición o con el contacto oral-genital. Algunas de las secuelas pueden ser: miedo a hacer el amor, no poder sentir, disociación, rechazo del propio cuerpo, rechazo de la sexualidad, conductas sexuales compulsivas, actividad sexual precoz, comportamientos sexuales agresivos, promiscuidad, prostitución, fobia a la intimidad sexual.

Secuelas observadas más frecuentemente en 100 casos atendidos en mi consulta privada entre 1992 y 1995 de tipo: conductuales, emocionales, relacionales y problemas físicos.

5. Una nueva visión sobre las llamadas disfunciones sexuales

En octubre del año 2000, se reunieron un grupo de expertas/os con la finalidad de aportar una visión crítica a la APA, en relación con su visión sobre los problemas sexuales de las mujeres, que en realidad muchas de ellas son secuelas de traumas en la infancia, adolescencia y vida adulta. Los mismos opinaron que las barreras fundamentales par entender la sexualidad femenina es el esquema médico utilizado por la APA y que aparece en el DSM IV.

Se divide los problemas sexuales para los hombres y las mujeres en cuanto a categoría disfuncionales tales como: Trastornos del deseo sexual, (deseo sexual hipoactivo, trastorno por aversión al sexo) trastorno de la excitación sexual, trastornos orgásmicos, trastorno sexual por dolor. (dispareunia, vaginismo, por enfermedad médica)

Estas “disfunciones” se asumen como una respuesta psicológica universal y han estado basadas en la teoría de Master y Johnson. La más seria distorsión es que reduce los problemas sexuales desde su función fisiológica. El énfasis fisiológico conribuyó a concluir que los desórdenes son también similares. Muchos estudios han reportado que las respuestas masculinas y femeninas difieren en muchos más. Por ejemplo, las mujeres no separaran el deseo de la excitación.

Un énfasis en las etiologías fisiológicas ignora las implicaciones que la inequidad basada en el género, la clase social, la etnia, la orientación sexual etc… generan. Las condiciones sociales, políticas y económicas, incluyendo la violencia sexual, las limitaciones de las mujeres para acceder a educación sexual, placer, satisfacción están ausentes.

Todas las mujeres no tienen las mismas necesidades sexuales, satisfacciones y problemas como para catalogarlas en las categorías, de deseo, excitación, orgasmo y dolor. Se propone una nueva clasificación para los problemas sexuales de las mujeres en donde se tome en cuenta la individualidad y las inhibiciones basadas en la cultura y las relaciones de pareja.

En 1999, las Asociación Mundial de Sexología adoptó la Declaración de los Derechos Sexuales algunos de ellos son:

• El derecho a la libertad sexual, que excluye toda forma de coerción, explotación sexual y abuso.

• El derecho a la autonomía sexual y la seguridad.

• El derecho al placer, que es una mezcla de lo físico, psicológico, intelectual y espiritual.

• El derecho a la información sexual

• El derecho a la salud sexual

Propuesta para una nueva clasificación de secuelas sexuales desde la perspectiva del género:

La nueva clasificación se define como una insatisfacción con los aspectos emocionales, físicos, o relacionados con la experiencia sexual. La propuesta que toma en cuenta los aspectos genéricos, sociales y culturales, es la siguiente:

I. Problemas sexuales relacionados con aspectos socio-culturales o factores económicos.

A. Ignorancia y ansiedad por una educación sexual inadecuada, falta al acceso a los servicios de salud.

1. Falta de vocabulario para describir subjetiva o físicamente la experiencia.

2. Falta de información acerca de biología de la sexualidad y los diferentes cambios de la vida.

3. Falta de información acerca de la influencia de los roles genéricos en mujeres y hombres, las expectativas, creencias y conductas.

4. Acceso inadecuado a la información y servicios sobre anticonceptivos, aborto, desórdenes sexuales, prevención y tratamiento, trastornos sexuales y violencia doméstica.

B. Angustia por percibirse como incapacitada para alcanzar las metas culturales para la sexualidad.

1. Ansiedad o vergüenza acerca del cuerpo, no sentirse atractiva sexualmente o por su respuesta sexual.

2. Confusión o vergüenza acerca de la orientación sexual, identidad, fantasías o deseos.

3. Falta de interés, fatiga o falta de tiempo para las obligaciones familiares y laborales.

II. Problemas sexuales relacionados con la pareja y la relación.

A. Inhibición o aflicción derivada de la traición, por miedo a la pareja, abuso de la pareja, desigualdad en el poder, o por patrones negativos de la pareja en la comunicación.

B. Discrepancia en el deseo por la actividad sexual o en las preferencias de esas actividades.

C. Disminución del deseo provocado por conflictos o experiencias traumáticas, por ejemplo infertilidad o muerte de un hijo/a.

D. Disminución en el deseo o la excitación del compañero.

III. Problemas sexuales asociados a factores psicológicos

A. Agresión sexual, falta de confianza o inhibición sexual del placer por:

1. Experiencias pasadas de abuso sexual, físico o emocional.

2. Depresión o ansiedad.

B. Inhibición sexual por miedo al acto sexual o sus posibles consecuencias: dolor, embarazo, enfermedades de transmisión sexual, pérdida de la pareja.

IV. Problemas sexuales asociados a factores médicos

• Enfermedades

• Medicación o tratamientos

• Iatrogenia

(Ellyn Kaschak, PhD y Leonere Tiefer, 2001)

Conclusiones:

1. No podemos hablar de sexualidad desde una supuesta neutralidad científica indiferente a las implicaciones políticas e ideológicas subyacentes. Subrayando que el hecho sexual nunca es un fenómeno biológico aislado, sino se traduce como un hecho cultural, socializado en su expresión, pero también en su interpretación. La sociedad patriarcal, al definir lo humano como masculino, ha definido a la mujer como lo negativo. La sexualidad femenina ha sido vista como “faltante”.

2. La sexualidad es una relación social que contiene internamente relaciones de poder y está inmersa en la red de las relaciones sociales. Toda relación de poder es una relación política y por lo tanto la sexualidad tiene contenido político, que ha sido ocultado, omitiendo que existen opresores y oprimidos, perdiéndose la posibilidad de explicar las llamadas “disfunciones sexuales. La psicología y la psiquiatría tienen una gran deuda con las víctimas de la violencia sexual. El avance en América Latina hacia una atención respetuosa y efectiva es hasta hoy, sólo ideas.

artículo de Gioconda Batres

miércoles, 23 de febrero de 2011

MARTINA ES UNA NIÑA DE OCHO AÑOS.



Martina es una niña de 8 años, alegre, pelo castaño ondulado, grandes ojos verdes, su sonrisa ilumina todo a su alrededor. Siempre le gusta vestir con vestidos de color rosa y flores. 

Los pantalones los deja siempre para día de gimnasia. Siempre va vestidita con vestidos y deja al aire sus piernecitas inocentes de 8 años. 

Es una niña que siempre está contenta y alegre,en el colegio, en casa en reuniones familiares. 


Cada semana iba a casa de sus tíos a pasar el día, su tío juan su preferido pues siempre la tenía muy mimada,un regalo preparado cada semana, y veían películasde dibujos los dos juntos comiendo palomitas,mientras los demás adultos charlaban abajo en otra sala. Uno de eso días su tío juan, le dijo e hizo algo que a ella le incomodó y le dio miedo, pues su tío ese día no se comportó como siempre. 

Juan se acercó a Martina y le preguntó: ¿tú sabes cómo se besan los mayores? ella contestó si lo he visto en las películas,pero da mucha vergüenza. 
Su tío le dijo, no nada vergüenza Martina, es muy bonito en gente que se quiere ¿porque  me quieres Martina? y ella: claro tío  Juan ; Pues ya verás nos daremos un beso y se te quita la vergüenza. a Martina no le dio tiempo decir nada, su tío juan la cogió fuerte de los brazos y le dioun beso en la boca. 

Ella se quedó  inmóvil, no podía entender, su tío le dijo esto es un secreto entre nosotros, no se lo puedes contar a nadie, ni a tus papis, pues se enfadarían mucho si saben que me has besado. 
Desde ese día Martina cambió, ya no queríavestidos, se ponía pantalones pues después de aquel beso de su tío Juan, empezaron las caricias en sus partes más íntimas, donde ella sabía tan solo esas partes se las podía ver y tocar ella y para bañarse, o su mamá, papá la vio alguna vez pero en el baño, y no tenía la misma mirada y actuación que su tío Juan. Svivió triste, poco habladora, tenía pesadillas de noche,ya no quería ir a casa de sus tíos, se tenía que hacer la enferma para no ir...cambió tanto. 

Que su madre le preguntó: ¿Martina que te ocurre? y ella solo pudo decir nada mamá. Pero por dentro gritaba y gritaba diciendo lo que su tío juan, le hacía cosas no le gustaban y la obligaba, y que si se lo contaba a sus papis se enfadarían con ella porque creyó lo que tíojuan le dijo, que se enfadarían, pues has hecho cosas de mayores conmigo. 

Martina estaba muy inquieta pues debían ir a casa de sus tíos, pues vinieron de vacaciones de visita, otros tíos y el primito Carlitos, tan solo se llevaban 1 año, Carlitos era mayor que ella.Cuando llegaron a la casa Carlitos fue corriendo a abrazar a Martina, ella se quedó inmóvil, pues ya teníamiedo a todo, sus padres le dijeron no le das un beso a Carlitos? ella lo beso en mejilla y se puso roja, todos se rieron, pero ella estaba aterrada, por si podían descubrir el secreto de su tío juan y de ella. 


Fue Pasando la tarde y Martina no se apartaba de su madre, y les dijeron pero iros arriba a jugar como siempre...Martina negó con la cabeza, Carlitos le dijo ven Martina y jugamos, Martina al final subió sin ánimos. Cuando ya pudo comprobar Martina que tan solo iban a estar ellos dos solos se tranquilizó. Y cambio reía jugaba con su primito Carlitos. Hablaron del colegio de sus amigos, Carlitos le preguntó tienes novio? ella se separó enseguida y se arrinconó,Carlitos se acercó y le dijo, no tengas miedo Martina, solo era una pregunta, no diré nada si tienes novio. 


Ella dijo no tengo ni quiero, no me gusta lo que se hace con un chico. Carlitos le dijo...porqué tenias miedo a subir aquí? Martina no contestó, Carlitos le dijo te voy a contar un secreto. Sabes que hacíamucho tiempo no subía aquí? ahora por que no vivo cerca ,pero antes ya no quería subir, tenía miedo. Martina le preguntó por qué? porque cuando tu no venías el tío juan subía conmigo y me enseñaba juegos y hacíamos cosas no quería ni gustaban. Martina se echó a llorar...Carlitos le dijo a ti también te lo ha hecho? ella dijo sí, pero no puedo contárselo a nadie, se enfadaran. Carlitos dijo...lo que nos hace no está bien y no nos gusta. 

Debemos contarlo aunque se enfaden y nos castiguen nuestros padres, ¿bajamos los dos juntos y lo contamos? así nos creerán y sabrán que no nos gusta. Bajaron los dos cogidos de las manos. Se pusieron enfrente de los mayores. Y dijeron debemos contaros algo. Aunque os enfadéis...los mayores tíos, padres, Sonrieron y dijeron a ver que habéis echo o roto? no es eso...es que el tío Juan, nosobliga a hacer cosas no nos gustan, nos besa, nosquita la ropa nos toca. 

Y aunque nos castiguéis, no queremos jugar más a esas cosas. 
Ante el silencio de todos. Martina preguntó. ¿Nos vais a castigar verdad? los padres de Martina se acercaron a ella, la abrazaron y dijo su madre, sabes...van a castigar a tu tío juan. Yno nosotros sino la policía y el juez. No os preocupéisvosotros no tenéis la culpa...no se puede hacer algo a un niño no quiera, ni obligarlo, ni tocarlo, ni besarlo. 

No Se pueden hacer cosas de grandes con los niños, los niños debéis ser felices, jugar, reír y sea quien sea os haga algo no os gusta siempre debéis contarlo que os creeremos siempre y ayudaremos. Juan a todo esto decía estos niños que dicen...los vais a creer? 
Por Supuesto los creemos, hay cosas y actitudes que los niños no se pueden inventar. 

Carlitos y Martina se miraron y sonrieron. Ellos recuperaron su inocencia y felicidad....y juan tuvo que pagar lo que hizo...juzgado por un juez, fue a la cárcel

En esta historia es un tío,pero puede pasar con un vecino, profesor, otro familiar incluso puede ser papá. 

 puedes decir no.¡¡¡ grita si te obligan o agarran fuerte, escapa si algo no te gusta,cuéntaselo siempre a un adulto, té debe creer y defender...nunca te guardes un secreto de estos, te pondrás triste, con miedo, y si no lo cuentas no podrán ayudarte

Rompe el silencio.

  puedes decir no. con mi cuerpo no se juega.

 Lulú Osorio...

Víctima en la infancia de abusos sexuales .a.s.isuperviviente, terapeuta de abusos sexuales y sus secuelas.