miércoles, 11 de marzo de 2015

LAS HUELLAS QUE MARCARON EL TERCIOPELO.



LAS HUELLAS QUE MARCARON EL TERCIOPELO.

Estos acontecimientos comienzan un lunes de la segunda semana de agosto del año 2007. Ese día me esperaba una jornada de trabajo ardua y es por eso que traté de llegar más temprano de lo acostumbrado.
Laboro en una institución educativa desde hace ocho años y cada año,  en el mes de agosto, celebro la “Semana de la Salud Mental”.  Nunca imaginé que esta semana marcaría mi vida más que todos los años anteriores y tal vez los años venideros.
Planifiqué los temas de acuerdo a las necesidades de los alumnos y alumnas y quedaron distribuidos de la siguiente forma: Violencia Doméstica, Violencia Intrafamiliar, Tipos de Violencia, Depresión en la Adolescencia, y Cómo hacer las denuncias de Violencia de Género a las Autoridades Competentes.
El viernes mientras impartía la última capacitación a un grupo de estudiantes me llamaron para resolver un problema en una de las oficinas administrativas. Fui a ver qué era lo que sucedía y mi sorpresa fue encontrar al Sub-Director del Instituto anotando el nombre de tres alumnas y dos alumnos para darles expulsión inmediata ya que, según él, estaba denigrando a un profesor al acusarlo de enamorar  a las alumnas involucradas.  Recuerdo manifestarle mi molestia por no atender las acusaciones de las y los estudiantes y solo proteger la dignidad del docente cuestionado. En ese mismo instante tomé una decisión y le dije: “déjeme que yo haré una entrevista individual de cada alumna y alumno”… Él accedió…
Durante las entrevistas salieron a relucir frases como: “el profesor Toribio  enamora a una de las alumnas que está afuera esperando para que usted la entreviste”… “el profesor Toribio le da licor y la lleva a un hotel”… “el profesor Toribio me manda mensajes por el celular después de estar con esa alumna y me enamora y también me invita a salir fuera del colegio”…. “el profesor enamora  a otra  alumna que está también  afuera, esperando para que usted la entreviste”…. “es mentira, sólo somos amigos con el profesor”…… “es mentira, el profesor Toribio me ha invitado a bailar y hemos ido, pero nunca ha pasado algo”… y así fui tomando nota de todo lo que los y las  cinco  estudiantes dijeron.
Hice un reporte de las denuncias recibidas, para pasarlo a la Dirección del plantel y le dije a mi superior que no se trataba de simples acusaciones, que eran denuncias graves en contra de un docente, por lo que ameritaba una investigación exhaustiva.
El día miércoles de la siguiente semana llegué al colegio a la hora de costumbre  y en la entrada de mi oficina se encontraban doña María y don Paco.  Ambos eran los padres de Carmelita.
Carmelita, es una alumna de la institución que ingresó a los doce años al séptimo grado.  Desde que la entrevisté para abrirle su expediente de Orientación, descubrí en ella muchos talentos, por lo que siempre ella estaba presente en todas mis actividades con mis alumnas y alumnos. Recuerdo cuando llegaba los sábados como asistente mía para ayudarme a atender la Escuela para Padres. Recuerdo cuando la miraba ensayando danzas folclóricas, su nombre escrito en el cuadro de honor por excelencia académica, que ganaba los primeros lugares en los “Festivales de la canción fono mímica”; y que siempre fue miembro del Tribunal Electoral Estudiantil para elegir las autoridades estudiantiles, etc.
Ese día atendí a sus padres con la misma amabilidad de siempre. Sin embargo, noté cierta confusión en sus rostros. Les pregunte por Carmelita que ya para ese entonces contaba con 16 años y me respondieron: de eso precisamente venimos a hablar con usted.
El padre de la alumna, me preguntó si yo conocía muy bien a todos y todas las docentes, le respondí que, hablando en términos profesionales, podría decirse que sí. Pero don Paco mencionó al profesor Toribio e inmediatamente pasaron  por mi mente todas las acusaciones que había recibido la semana anterior de parte de dos alumnos y tres alumnas acerca de ese profesor.
¿Qué pasa don Paco?, le pregunté. ¿Tiene algo que contarme? Y me dijo: “Si… Ese profesor  abusó sexualmente de Carmelita y mi hija ahora se encuentra en estado de embarazo”.
Sentí un escalofrío en mi cuerpo, no supe por unos segundos qué responder, ni me imaginé la odisea que Carmelita y yo viviríamos a partir de allí dentro de la institución educativa. Don Paco y doña María me comentaron que ya habían puesto la denuncia en la fiscalía del menor, pero que ellos querían informarnos de lo que el profesor había hecho con la alumna. Inmediatamente me reuní con los padres de Carmelita y con el Director del Instituto. Ellos narraron todo lo que su hija les confesó. El director tomaba nota de lo ocurrido y de repente  don Paco se levantó y dijo: “Quiero ver a ese profesor porque mi sangre hierve cada vez que hablo de lo que me le hizo a mi hija”. Don Paco es un señor de aproximadamente 1.80 m de estatura, de contextura gruesa y yo, con mis apenas 1.48 m tuve que redoblar esfuerzos y lograr que tomara asiento y que su dolor se consumiera en esa silla. No sé como lo logré ya que, al mismo tiempo, entendía la furia e impotencia que puede desencadenar en un padre y una madre el hecho que le toquen lo más preciado de sus vidas: un hijo o una hija.
Una vez que los padres de Carmelita abandonaron la institución educativa me reuní a solas con el Director y él me prometió que llevaría el caso a las instancias superiores de educación, o sea, a la Dirección Distrital para que tomaran una decisión con el docente. A todo esto, confiando en lo que el Director me prometió, seguí mis actividades educativas y comprendí la importancia de brindar esas capacitaciones en la “Semana de la Salud Mental” sobre la violencia y sus tipos, ya que eso puso al desnudo, lo que estaba ocurriendo en la institución. Carmelita siguió con sus estudios  porque era su último año de secundaria.
Hay un dicho que dice “en pueblo chico infierno grande” y lo mismo podría decir de las instituciones educativas pequeñas.  Sin que yo hiciera ningún comentario de lo acontecido, como por arte de magia, todas las profesoras y profesores, incluso el maestro Toribio ya lo sabían. Bueno, por un momento pensé que era mejor así, ya que de esa forma las y los docentes apoyaríamos a Carmelita en su dolor, una niña que a sus cortos dieciséis años de edad, con un futuro prometedor, debía llevar en sus entrañas un ser que ella no decidió tener, ni se le dio la oportunidad de planificar.
El torbellino comenzó cuando las y los profesores me acusaron de mala compañera de trabajo e hicieron comentarios, como que yo tenía que proteger al docente acusado.  La mayoría  no me dirigía la palabra. Cuando entraba a la institución, la mayoría de ellos y ellas se reunían en grupo, incluyendo al profesor Toribio y cuchicheaban y me miraban con desprecio. Podría decir que me quedé sólo con un profesor y una profesora a mi favor. El profesor Toribio me llamaba por teléfono y me pedía que no le hiciera caso a los comentarios de esa alumna que todo era mentira, que no olvidara lo bien que nos llevábamos como compañeros de trabajo, me citaba para que nos viéramos a solas y habláramos del caso, a lo que nunca accedí respondiéndole que sí quería conversar conmigo lo hiciera en horas de oficina en la institución educativa. La verdad no podría decir que con el profesor Toribio nos lleváramos mal antes de lo sucedido. Compartía con él todo tipo de lectura, poemas de Neruda, críticas de libros, etc.
Era tanta la presión psicológica que un día me senté a llorar y me reclamé a mí misma de que tal vez era la culpable de lo acontecido y que, con el afán de involucrar a Carmelita en actividades extracurriculares, le había abierto el camino para ser admirada por unos y deseada por otros. ¿Será posible que haya que ser invisible o pasar desapercibida como mujer, para que no se nos violenten nuestros derechos sexuales? Algo me decía en mis adentros: recuerda el juramento que hiciste el día de tu graduación que te comprometía  a honrar y desempeñar tu profesión con todo el civismo y compromiso que  caracteriza a todas y todos los docentes, ya que así lo espera la patria; recuerda que la violencia sexual es un delito y hay que denunciarla y detenerla.
Carmelita me comentaba lo mal que la trataban sus profesoras. No le querían recibir sus tareas e incluso después de ser la mejor estudiante, sus calificaciones eran cuestionadas. Me llegó a comunicar que escuchó comentarios de sus profesoras de ser una “ofrecida”, de que ella era la que había “orillado” al profesor para que la embarazara, incluso que era una marginada social y lo que quería era un nombre y apellido que la sacara de su pobreza. Igualmente me comentó que alumnas y alumnos la miraban con desprecio y hacían los mismos comentarios. Esa violencia psicológica que ella estaba sufriendo en el aula de clases la documenté en su expediente de Orientación. 
A un mes después de vivir ese infierno en el colegio, justamente me llega la notificación de la Fiscalía del Menor para brindar declaraciones como Orientadora de la Institución Educativa, ya que soy la encargada de velar por el estado físico, emocional y social de las y los educandos. La guerra psicológica se recrudeció en contra de mi persona y Carmelita, ya que las y los docentes decían que me sacarían de la institución por mala compañera de trabajo y que se quitaban el nombre si no lo lograban.  Ese día, las y los  docentes que iban de parte del profesor Toribio solicitaron una reunión de consejo de profesores/as.  En esa reunión me dejaron entrever que yo estaba manipulando a los/las estudiantes para desprestigiar a los profesores, que yo inducía a las/los educandos para que acusaran a los docentes y que ellos habían tomado la decisión que no iban a permitir mi presencia en la Institución Educativa si seguía con la terquedad, de atender las denuncias de las/los adolescentes.
 Ante esa advertencia me dirigí con voz firme  al  consejo de docentes de la jornada nocturna que se encontraba presente en ese momento y dejé clara mi posición: les manifesté, que si bien es cierto que yo debo mantener buenas relaciones interpersonales en mi trabajo, también es cierto que mi función es la de cuidar la salud mental de mis estudiantes. Así dejaba bien claro ante el consejo que no aceptaría chantajes de ningún tipo, que yo brindaría mi declaración  ante las autoridades judiciales de la Fiscalía de la Niñez y diría todo lo que sabía, lo que había anotado del testimonio de los padres de Carmelita, incluyendo las denuncias de los dos alumnos y tres alumnas en contra del profesor Toribio, y el maltrato psicológico que Carmelita estaba sufriendo dentro del aula de clases de parte de algunas profesoras y que me tenía sin cuidado lo que ellos y ellas pensaran hacer hacia mi persona. Eso sí, les advertí, tengan mucho cuidado de lo que me acusan, porque yo sí tengo pruebas de las denuncias de los/las  alumnas en contra de este profesor. Ustedes deben tener pruebas convincentes en contra de mi persona y, si me van a acusar  por el hecho de no proteger a mi compañero de trabajo pues, adelante, los espero en los tribunales de justicia. Quedaron perplejos ante mi decisión.
 Al día siguiente me presenté al citatorio y brindé mi declaración tal y como la tenía documentada. No dije más, no dije menos.  Sólo lo que tenía que decir. Actualmente el profesor sigue en su proceso judicial y fue obligado, a pesar de la oposición de los profesores/as que lo protegían,  a que pusiera una licencia de trabajo en la institución educativa sin goce de sueldo.  La Sociedad de Padres y Madres de familia del instituto hicieron un comunicado, firmado por ellos/as, planteando su decisión de no permitir que el profesor Toribio regrese a la institución educativa aunque las y los docentes que lo protegen se opongan, ya que los padres y madres quieren seguridad para sus hijos e hijas.
En cuanto a Carmelita ya tuvo una bebe tan preciosa como lo es su madre. Ella está queriendo reconstruir su vida al lado de sus padres, su hermano, hermana y su hija. Me dice que su graduación en la institución fue tormentosa, que las docentes querían ponerle calificaciones mínimas pero, con su valentía y dignidad, luchó por pasar todas sus asignaturas. Ahora me dice que está esperando que su hija crezca un poco más para ingresar a la universidad y cumplir sus sueños de ser Administradora de Empresas, lo cual tengo la seguridad que lo logrará, a pesar que doña María llega a visitarme al colegio  y me comenta con mucho dolor que su hija ya no es la misma, que está yendo al hospital para ser atendida por el psiquiatra, ya que últimamente está de mal humor y a veces muy triste, obviamente por las secuelas que deja la violencia sexual en las víctimas.
Doña María y don Paco apoyan en lo que pueden  a su hija y a su nieta, con muchas dificultades económicas sí, ya que ellos tienen que sufragar todos los gastos de manutención. A pesar de las llamadas y amenazas que recibieron de personas desconocidas para que se retirara la denuncia, se mantienen firmes esperando el veredicto de los tribunales competentes, que por cierto ha tardado mucho en resolverse.
Los padres de Carmelita dejaron una gran lección de dignidad en la institución educativa ya que al  romper el silencio pusieron claro ante las y los docentes que, si bien cierto son de escasos recursos económicos, eso no les quita el coraje para evitar que  el caso de su hija quede en la impunidad.
De los profesores y profesoras que me condenaron por tomar la decisión de brindar una declaración transparente sin vicios ni chantajes, no me queda más que comprender que son el producto de un sistema patriarcal hegemónico, donde la violencia sexual entra sigilosamente a las aulas de clases a la vista y paciencia  de muchos y sale con toda la impunidad de otros y otras.
En cuanto a mi persona, todavía tengo en mi subconsciente el impacto psicológico que dejó el acoso laboral que recibí de parte de las y los compañeros de trabajo. Pero cada vez que atravieso el portón de entrada hacia el Instituto, levanto la frente y pienso que nunca me avergonzaré de mi misma, de mi profesión, que senté un precedente en el colegio  y que, mientras siga laborando allí, denunciaré cualquier tipo de abuso que se cometa, sea este físico, psicológico o sexual, en contra de las y los alumnos. Después de un año, he dejado de recibir el acoso laboral que recibía, aunque de vez en cuando, encuentro “recordatorios” sobre mi escritorio como un afiche roto, que yo tenía pegado en la pared y que decía: “Alto al comercio y explotación sexual de las adolescentes”.  Ya no me asusté porque ese fantasma siempre me perseguirá y estoy plenamente convencida que es el precio que pagaré por hacer la diferencia de tener dignidad y perder el miedo de decir la verdad.

Quiero invitar a todas y todos los docentes y encargados de la salud mental de las instituciones educativas, a que hagamos labor de hormiga para que la violencia sexual no siga destruyendo la vida de nuestras alumnas y alumnos; para que no legitimemos el comportamiento de muchos docentes que, con su jerarquía de poder, logran intimidar, engañar y persuadir, incluso a sus mismas compañeras de trabajo; para que detengamos la explotación sexual, el tráfico de menores de edad y el abuso sexual que sabemos que existe en las instituciones educativas. Pero  muchas veces por miedo o por indiferencia no lo denunciamos. Sin embargo a pesar de que cuesta romper con ese silencio, estamos en la obligación de hacer la denuncia.


NOLVIA VERÓNICA LÓPEZ RECINOS
País: HONDURAS
Colaborador de la Red Hispanoamericana Contra el Abuso Sexual Infantil
Miembro de Asi nunca mas Centroamérica.

viernes, 6 de marzo de 2015

Desde el otro lado de la oscuridad.



Creo que nunca he escrito desde el otro lado de la oscuridad, de una u otra he expresado mi sentimiento de solidaridad a aquellos que les robaron la oportunidad de tener una infancia plena y feliz.Pero nunca he escrito desde mi perspectiva como alguien que ama a una hermosa sobreviviente. Sé que tal vez los psicólogos no les guste en termino sobreviviente, porque de una u otra forma es encasillar a un ser que fue violentado sexualmente en su infancia. Creo que sobreviven diariamente a lo que fueron expuestos a su voluntad. Muchas víctimas cuando son adolescentes o adultas han podido superar el sufrimiento de la culpabilidad, el odio la baja auto estima y el dolor. Muchas no lo logran del todo, la mayoría no lo lograran completamente y eso es triste y perturbador, porque me queda claro que son muchos los factores que lo condicionan, el principal es la nula posibilidad de recibir terapia oportuna. Son escasos y limitados los lugares donde terapeutas calificados brindan la oportunidad de un trabajo ético y profesional.

Esta también la familia, muchas veces es ese entorno el que violenta, la falta de información y el morbo.Siempre tenemos la oportunidad de decidir, de mirar para otro lado. Mi decisión fue no quedarme inerte, siempre he puesto en la balanza los costos de mis decisiones, en ese proceso siempre ha pesado más la idea de tratar de ayudar y aportar para generar el cambio reconociendo y admitiendo mis propias limitaciones, buscando siempre nuevos aliados mejor preparados y capacitados para poder colaborar con ellos y aportar a la par con su guía y esfuerzo. Aunque tengo que reconocer que en ese proceso me he llevado muchas desilusiones y tropiezos.

Pero soy optimista.

Lo más maravilloso de esta decisión es sin duda el descubrir a personas que realmente están haciendo algo sobresaliente para erradicar la violencia sexual contra las niñas y los niños.Personas que se desgastan literalmente de manera diaria poniendo todo su esfuerzo y empeño por aquellos que no  tuvieron voz y que ahora la tienen con ellos.Quiero rendir un homenaje a cada uno de ellos que en lo individual y en lo colectivo desde su trinchera se esfuerzan sinceramente por incidir con hechos y no solo con palabras.

Admiro su valentía, anegación y dedicación, porque tienen que ganar batallas continuas contra la indiferencia, el desánimo de otros, el poco apoyo social y gubernamental a la temática y también con aquellos que bajo otros intereses muy personales e individuales desvirtúan la problemática. Siempre habrá aquellos que prefieren su propio brillo que el trabajo colectivo y honesto.

Sigo creyendo que ganará la luz, el amor y la solidaridad, a pesar de la infinidad de relatos que leo a diario que me muestran lo más oscuro del ser humano.Nunca he perdido mi propia humanidad, porque la recupero con cada uno de ustedes, amigos y no amigos, héroes anónimos en una lucha desigual.No hay de otra más que seguir para adelante, un amigo que es digno de apreciar por sus conceptos profundos y bien arraigados, me ha enseñado que tenemos que ser mejores cada día, amar a los seres que nos aman, escuchar a los demás, ser firmes en nuestras creencias e ideales, defender sin vacilar si es preciso, siempre hacer lo que es correcto, aunque eso signifique el rechazo y repudio de otros.

Yo también afronto mi propia lucha personal y diaria contra ese pasado que marco a mi familia. Pero vivo rodeado de personas que se interesan en mis intereses y eso es un tesoro invaluable.

Siempre admiraré y respetaré a aquellos que les robaron su luz en la infancia, y sé que muchos de ellos no pueden actuar como quisieran en el proceso de erradicar este delito atroz y de lesa humanidad contra las niñas y los niños.

Es por eso que es muy importante replicar los esfuerzos individuales y colectivos de aquellos que trabajan animosamente por disminuir la violencia sexual contra las niñas y los niños. El mayor obstáculo para lograrlo es que no son muy visuales, porque sus objetivos no están en la intención mediática. Mi mayor deseo es ser replicador de estos ejemplos de vida.Es por eso que, desde el otro lado de la oscuridad debemos actuar.Muchas gracias.

 Miguel Adame Vázquez.


Relato de un sobreviviente.



¿Cómo reconstruyes una vida cuando esta hecha trozos, tan pequeños que no puedes sostenerlos en las manos?

Muchas veces, en un laberinto oscuro del que no alcanzo a mirar la ruta de escape, con recovecos y rincones que creía olvidados, sepultados en el pasado pero que siguen ahí recordándome lo que mientras viva voy a arrastrar el ser sobreviviente de incesto y abuso sexual infantil.

La mente que es sabia, sabe que para sobrevivir hay que bloquear el dolor, por lo que ha sido un largo camino el ir recuperando poco a poco los trozos del rompecabezas que fue mi vida. 

Mis primeros recuerdos de abusos son un tanto vagos, de cuatro años, tal vez menos, pero aun tan pequeño, en mi interior había una certeza de que algo no estaba bien, por muy niño que seas, sabes diferenciar cuando te tocan de manera diferente, ya siendo mayor hice conciencia de cuanto me habían herido y que esas cicatrices quedaron sin sanar muy profundamente.

Yo vivía en casa con mi abuelo, el hacia rituales conmigo, no solo el, habían mas personas según recuerdo, me quitaban la ropa, me abusaban, yo miraba el piso, me quería perder en el, en el color rojo oscuro del piso, recuerdo bien el color del piso, no se porque, también tenía frío, no quería que me quitaran la ropa, no quería ser tocado, tenía miedo, mucho miedomuchos adultos creen que los niños no recuerdan, que no saben, yo tenia apenas cuatro años y aun así si que sentía y sabía que algo no estaba bien, que me dolía, me asustaba, tenía miedo del fuego, me ponían en un circulo de fuego en ocasiones, en otras me daban cosas a beber, también me decían cosas, eran como ciertas ceremonias, era muy chico y aun así recuerdo bien esos detalles, algunas cosas no las quisiera recordar nunca pero creo que nunca voy a olvidar muchas cosas, vienen y van como relámpagos fugaces…

 ¿seré libre algún día? No lo sé, ya no aspiro a olvidar sino a poder recordar sin dolor, y aún no lo consigo,  cuando parece que ya voy dejando atrás esto y que puedo seguir adelante con mi vida, estos traumas vuelven a salir por una película, un recuerdo, una fotografía, una canción, un sueño, una pesadilla… es mentira que no le afecte a un niño o a un bebé que le abusen, eso no se olvida, cada vez que te abusan una parte de ti se va muriendo, yo, viví o sobreviví bloqueando todo esto, no lo recordaba y aun así siendo ya mayor y siendo independiente, pasaba noches enteras llorando sin saber por que, muriendo en vida, deprimido, triste, intente el suicidio desde que fui adolescente, en mi caso no funcionó el alcohol o drogas para olvidar, si bien las probé, pero no me funciono, no me gustaban, me hice adicto a algo mas enfermo; el auto lesionarme, hacerme daño de distintas maneras, es como castigarme y cada vez que lo hago siento un gran placer que después se va diluyendo para dejar un gran vacío y sentimiento de culpa… se que no esta bien y voy buscando diversas ayudas para superar esto pero no siempre logro vencer esa adicción, muy en el fondo deseo ser maltratado, tengo mucha culpa y mucha vergüenza en mi, aun a pesar que me digan que no es mi culpa odio mi vida, odio lo que me hicieron y odio estar tan dañado, sigo preguntándome porque a mi… y lo mejor es sobrepasar estos días negros pues llegan otros días mas luminosos en que la vida vuelve a tener cosas bonitas, detalles que alegran y donde los recuerdos se vuelven mas llevaderos.

LA PRINCIPAL ÁREA DE BATALLA ES LA MENTE, no solo en mi caso, sino en el de muchos –si no todos- los que vivimos A.S.I. pues ahí es donde todo sucede, ahí se levantan esas “fortalezas negativas” que debemos destruir, sean estos traumas, adicciones, voces, deseos o actos destructivos o recuerdos que no nos dejen vivir.

Mi mente regresa a esos episodios en casa de mi abuelo, esto no fue una vez, fueron muchas, fueron varios rituales, también otras personas lo hicieron conmigo, me llevaban a distintas casas, me daban cosas a tomar, me tocaban o abusaban y recuerdo que cuando  terminaban me llevaban de regreso en auto y yo me pasaba recargado en la ventanilla del automóvil llorando sintiendo un profundo asco, asco de mi de lo que me hacían, de no poderme defender o escapar de esto… a veces me lastimaron con cosas mientras me abusaban, creo que mezclan las supersticiones con abusos sexuales y también torturas o sexo sádico en grados… recuerdo que pedí ayuda alguna vez pero no me creyeron, eso me confundió mucho pues no es que no me creyeran, es que no me ayudaban, eso me estaba acabando, del miedo, del pavor, sorprendente mente a la par que esto sucedía yo también llevaba una vida normal, o lo más normal posibleestos episodios eran esporádicos, también vivía el abuso en mi propia casa, esto me empezó a pasar después que regrese de casa de mis abuelos, donde viví unos años a vivir a casa de mis padres, después entendí que seguramente mis papas tenían problemas como pareja, pero siendo chico no hay mucho que uno pueda hacer, la vida es como es y ya está...

Muy chico entendí que mi rol era hacer feliz a mis padres y a mi familia, no dar problemas que todo estuviera en calma, mis padres se gritaban mucho, peleaban a diario, y esto me alteraba mucho después dejaron de compartir el cuarto, mucho tiempo después, siendo adulto entendí que no tenían intimidad como pareja, pero siendo chico no sabia nada de esto, tampoco sabia porque mi papa se acostaba conmigo, solo sabia que le quería mucho y el a mi y que debía ser muy cariñoso con elque le gustaba estar conmigo y que estaba muy enojado con mama así que debía contentarlo, y acostarme con el… mi cuerpo sentía muchas cosas, si, pero no sabia que esto estaba mal, me gustaba eso, mi papa nunca me lastimo como antes me hicieronno relacionaba una cosa con otra, pues unos eran los abusos con rituales que viví mas chico y otra muy diferente para mi era lo que pasaba con mi padre, yo mas bien sentía que era muy cariñoso conmigo, y nunca me obligaba ni me forzaba a nada, para mi era natural dormir con el, esto era mi realidad, no algo raro o traumatizosi alguna vez me dolía lo que pasaba el paraba, es duro decir esto, pues también me gustaba y después que me fui dando cuenta me hacia sentir una inmensa culpa, mas cuando fui creciendo y entendía que mis amigos no vivían eso con su papa, cuando entre en la adolescencia fue que entonces me hice muchas preguntas y que nació en mi mucha culpa y deseo de morir, y lo intente varias veces, cometí intento de suicidio varias veces desde los quince años, muchas veces me reanimaron y estuve internado en varios hospitales por eso y anorexia y depresión, pero lo que la medicina no puede curar son las heridas que van quedando en el alma, en el interior, el saber que soy un objeto de los demás, que pueden hacer lo que quieran conmigo, el que no me dejen experimentar mi propia sexualidad, que te trastornan tu sexualidad e identidad al grado de aborrecer el contacto físico, el que te abusen, te violen, que a veces te maltraten o te torturen en rituales, como se sana de eso?????.

Si alguien lo sabe me gustaría que me lo dijera porque no consigo sobrepasar esto… lo mejor que puedo hacer es seguir viviendo, aprovecho los días buenos y sobrevivo a los malos.

Cada vez que me abusaban, sentía una gran culpa, además de una gran suciedad recorriendo mi cuerpo, desde que recuerdo esas son mis grandes compañeras de toda la vida; las pesadillas, sobre todo en las que estaba desnudo y todos me veían, o mi cuerpo lleno de llagas asquerosas, mas allá de las pesadillas también tengo recuerdos que me afectan mucho, en cualquier momento regresan, como cuando me obligaban a hacer sexo y yo lloraba y me golpeaban para que no me resistiera, al fin cedía y una voz en mi mente decía “tu naciste para esto, naciste para sufrir” recuerdo que muchas veces me dolía lo que me hacían, me violaban pero también usaban cosas para lastimarme, otras veces no, era mas “suave” pero de todas las cosas físicas, la peor secuela esta en el alma, en los recuerdos, en la inocencia que te quitan, el no tener un noviazgo como los demás chicos, o tener miedo de dormir, miedo de estar despierto, miedo de recordar, sentirse sucio todo el tiempo, que no vales nada que no mereces ser querido, que debes sentirte culpable constantemente… sentir la necesidad de lastimarme y de no seguir viviendo, actualmente he tratado de hacer las paces conmigo mismo, perdonar a mi abuelo, a mi papa, a los hombres y aun mujeres que me abusaron y violaron siendo niño y aun adolescente y adulto, porque al ser abusado de niño uno crece sin esa capacidad que todos tienen de auto-protegerse… hasta que cumplí 30 empece a defenderme de los abusos, no solo sexuales o físicos, de cualquier tipo, también he aprendido o voy aprendiendo a disfrutar las cosas bonitas que la vida nos ofrece, como abrazar a los demás, comprarse una camisa o verme al espejo, disfrutar la comida… cada una de esas cosas es para mi un reto.

No es posible borrar ese pasado, pero si se puede intentar vivir el resto de nuestros días y ese presente de una manera diferente, yo creo que hay una llave que puede traspasar esa puerta infranqueable del odio a mi mismo, del temor, el terror a dormir y tener pesadillas, las ansias de lesionarme, el deseo del suicidio, la depresión…. Esa llave es el perdón, perdonar, a los que nos maltrataron, martirizaron, violaron abusaron etc… a los que nos quitaron las ganas de vivir, perdono a los que me violaron, abusaron, drogaban, a los que me usaron para rituales, perdono a mi abuelo, perdono a mi papa y creo que fui victima de victimas, porque esas personas que me hicieron eso y mas, que los llevo a ser así???? ¿¿¿Qué tuvo que pasar en sus vidas para que se divirtieran martirizando a un niño??? Seguramente muchas cosas malas y se fue formando un circulo vicioso pero ese circulo se rompe aquí conmigo porque decido perdonar… no es fácil, pero es una decisión, no es un acto de sentimiento nada mas sino de voluntad, es algo con lo que tengo que trabajar cada día, porque sigo sintiendo mucha depresión y caigo en rachas de volverme a cortar a lastimar, etc… pero también tengo días buenos, días nuevos en que respiro el aire puro mientras salgo a correr y me dan ganas de seguir vivo y aquí, y hacer el bien con lo poco que puedo hacer y con el tiempo que me resta con vida… no me engaño, se que estoy muy mal a niveles muy profundos, he tenido terapia con varias psicólogas y doctores y he llegado a la conclusión que mi caso es serio y que estoy muy dañado, que tal vez no resuelva todas las heridas pero puedo tratar con cada una, una a la vez y que no importa si no resuelvo todo… sino en no rendirme, lo demás no esta en mis manos, en mis  manos solo esta el tiempo que se me ha concedido, yo no puedo decidir que cosas vivir, miles de veces he maldecido mi vida y he deseado nunca nunca haber nacido pero, eso no lo puedo controlar, solo aceptar… aceptar el pasado es una manera, la mejor manera pienso yo, de dejarlo ir y vivir el presente, el aquí y el ahora como se me va presentando y es la mejor enseñanza que puedo compartirle a quien como yo sea victima o sobreviviente de incesto, si…. Igual la vida puede ser un infierno con nuestras secuelas… pero no tiene que ser solo eso, no permitamos que lo que nos arrebataron antes nos siga atormentando hoy… yo antes culpaba a Dios por esto, ahora creo que El me permitió vivir esta vida para transformar esas tinieblas en luz, ¿es fácil? No. Preferiría haber tenido otra vida u otra misión pero esto es, y hay que tener valor.

Anónimo.

martes, 3 de marzo de 2015

Súmate a la red.


Cuando tuvimos el sueño de crear la Red Hispanoamericana Contra el Abuso Sexual Infantil, nunca dudamos que algún día sería realidad.

Dolorosamente vemos la gran necesidad de prevenir en cada país de nuestro continente. Y así poder apoyar a las víctimas y sus familiares en esta lucha tan desigual.
Creemos que el camino correcto para terminar con el abuso sexual infantil es la prevención. 
Para llegar a las provincias y a las comunidades más apartadas, ya sea una provincia apartada de Colombia, Argentina o Chile, o en cualquier país de Centro América o mi país México.

Como sociedad civil organizada tenemos el reto de aumentar nuestra incidencia en la toma de decisiones mediante una participación voluntaria e inteligente.

Nosotros como sociedad civil, como ciudadanos reales, como individuos activos y organizados, seremos el contrapeso para el Estado promoviendo programas, foros y políticas para obtener el bien común de las niñas y los niños. Lo hemos estado haciendo y lo seguiremos intentando y desarrollando.

Los gobiernos en muchas ocasiones por si solos no se pueden encargar de las problemáticas del país, tales como el abuso sexual infantil. Es por eso que las organizaciones civiles no debemos actuar aisladamente si no con el apoyo de los gobiernos, a través de la participación activa en la difusión de temas como la prevención y atención del abuso sexual infantil.

Ayúdanos aportando tu granito de arena.

Hemos creado tres blogs que regionalizarán nuestros esfuerzos.

Asi nunca más Colombia.
http://asinuncamascolombia.blogspot.mx/

Asi nunca más Argentina
http://asinuncamasargentina.blogspot.mx/

Asi nunca más Chile.


Esperamos que estos blogs sean el inicio de un movimiento regional unido entre todos los que trabajamos en esta problemática urgente.




Colabora en este tu blog y súmate. Escribe a:
 nuncamasgritosinvoz@gmail.com 

Se parte de este sueño.

Muchas gracias 

Atentamente 

Miguel Adame
Nunca más gritos sin voz 
Así nunca más 
Yo alzo mi voz 
asinuncamas.org


"Tenemos un sueño: La creación de un mundo sin abuso sexual infantil”



sábado, 28 de febrero de 2015

Escribo porque quizás todos y todas tenemos una historia de abuso quecontar…







Escribo porque quizás todos y todas tenemos una historia de abuso que contar…

Cuando era niña me encantaban subirme a un carro, así no fuera a ninguna parte, con solo estar allí sentada y mirar por la ventana era feliz… Recuerdo que cuando tenía 10 años insistí a mi madre que me dejara estudiar modelaje en una academia que estaba lejos de casa; me enseñaron que el trasporte público me dejaba en la puerta y allí mismo me recogía.

Pero un día festivo en mi país, era lunes lo recuerdo bien, me dirigí hacia la academia sin tener conocimiento de que estaba cerrada; por lo cual tuve que devolverme… pero las calles estaban solas, espere un rato y no pasaba ningún carro o buseta que me llevará de regreso a casa; luego de esperar y esperar apareció un Dodge dar verde claro… a penas lo vi, lo reconocí; era el auto de la casa que para esa época lo manejaba un amigo de la familia, él transportaba gente y entregaba un diario a mi madre.

El auto se detuvo en frente mío, el hombre sonrió y me dijo: “Súbase yo la llevo” ¡Genial! Pensé y me subí, por el camino recogimos pasajeros pero cuando estaba llegando a casa él me dijo: no se baje, acompáñeme, hoy está solo y así pasea más… ¡genial! Pensé una vez más, Iba a pasear. Ese día sentada justo a su lado, fue muy amable, me compró algunos dulces y una bebida de mis favoritas, en todo momento buscó complacerme.

Después de casi dos horas me dejo cerca de casa, me dio un abrazo que me hizo sentir extraña, creo que fue algo de vergüenza lo que experimenté. Mi madre se enteró que no había clase en la academia y me castigo, pero jamás supo dónde o quien estaba.

Hoy después de muchos años y siendo conocedora de lo que es el abuso sexual infantil (ASI) no tengo duda, lo que él buscaba era tener un contacto más íntimo conmigo y quizás lo habría logrado, si mi madre no me tuviera la capacidad de activar todas las alarmas y colocarme bajo toda protección, pues desde ese día ya no volví sola; y él cuando iba a casa a arreglar cuentas, me miraba sonreía pero, era diferente su sonrisa hacia mi cuando nadie lo veía.

Así como mi historia sé que hay muchas, hoy después de una taller o conferencia, se acercan personas y me dicen “Cuando estabas  hablando sobre la amabilidad, empatía con los niños y su capacidad para ganar la confianza que tienen los abusadores, yo recordé a mi primo, a mi tío, al vecino, al amigo de papá, al señor de la tienda de la esquina… porque siempre era especial conmigo, era diferente, pero por alguna razón que no voy a nombrar aquí (Son muchas) nunca pasó nada malo; pero si estuve en riesgo”

Por eso hoy creo que no todos hemos sido víctimas de ASI, pero si es muy posible, si hacemos memoria, que hayamos estado en riesgo, fuimos afortunados, pero tristemente no todos pueden decir lo mismo; muchos sí han sufrido el ASI, y quizás hasta hoy sea una historia que permanece en el silencio, emocionalmente devastados y sin lograr superar esa terrible experiencia que cambia la vida del ser humano, cada historia que he tenido que escuchar de aquellos que han pasado por esto es particular, las víctimas experimentan signos físicos que van desde dolorescrónicos hasta síntomas emocionales como sentimientos de culpa y vergüenza.
Muchos hoy desean morir, o quizás ya lo han intentado, otros tienen problemas para dormir, las pesadillas no han desaparecido, no han podido ser felices con una pareja y otras consecuencias que este delito deja en la vida de quien lo sufre.

Esa es la razón por la cual hoy te invitamos a sumarte a esta iniciativa para Colombia y toda Hispanoamérica “ASI Nunca más”; NO SEAS INDIFERENTE ante esta realidad, las estadísticas no mienten, es alarmante la situacióntú aporte es importante para nosotros, difundiendo la información que semana a semana estaremos publicando, contando a tus amigos y conocidos, tus ideas, tus habilidades, tu conocimiento es importante para evitar que más niños, niñas y adolescentes tenga que pasar por esto.
Únete porque estamos seguros que la mejor defensa contra el ASI es la prevención, para que no haya una historia más de abuso que contar.

Colombia dice ASI Nunca más.

Con aprecio.

Maira Alejandra Castro Sanjuan.
Profesional Psicosocial
Fundación Vida & Libertad
Colaborador de la Red Hispanoamericana contra el abuso sexual infantil
Miembro de Asi nunca mas Colombia.

http://asinuncamascolombia.blogspot.com/2015/02/escribo-porque-quizas-todos-y-todas.html



jueves, 26 de febrero de 2015

En el marco del Foro de Consulta con las Organizaciones de la Sociedad Civil

                        



En el marco del Foro de Consulta con las Organizaciones de la Sociedad Civil en Preparación de la Sustentación del Cuarto y Quinto Informe Consolidado de México sobre el Cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño, ASI, Nunca Más, A.C. participó en el diálogo o mesas de trabajo de "Desarrollo social y salud" y "Violencia y explotación sexual y trata de personas", para conocer de los avances y retos que tiene México en materia de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, a través de la sociedad organizada e instituciones que trabajan por los derechos de la niñez.


El resultado fue un ejercicio muy enriquecedor para saber y entender quealcanzar la meta de ante poner el bien superior de la infancia aún está muy lejos de obtenerse  en México, en cuanto a políticas públicas y acciones concretas. Sin embargo, hubo mucha disposición de todos de sumar esfuerzos para lograr el objetivo.

En seguimiento de los temas a tratar en cada en cada una de las sietes mesas,emitidos por el Comité de los Derechos del Niño, ASI, Nunca Más, A.C.declaró que el Abuso Sexual Infantil (ASI) es un problema de salud, pues un alto porcentaje de situaciones como la anorexia, la bulimia, la obesidad, las adicciones,  suicidios, entre otros, están enraizados  justo en el ASI. Por otro lado, no se puede desligar el ASI de la violencia y explotación sexual y de la trata de personas.

Se destacó la apertura que ya están teniendo las instancias gubernamentales como la Secretaría de Gobernación, el DIF Nacional, la Subcomisión de los Derechos de la niñez de la Segob y la Comisión  Ejecutiva de Atención a Víctimas para atender a nuestra convocatoria y disponer todo para llevar a cabo el 1er Foro Nacional contra el Abuso Sexual Infantil, primer gran paso de muchos proyectos para romper el silencio, atender, sancionar y erradicar el ASI, para garantizar los derechos humanos de nuestras niñas, niños y adolescentes.
Se hizo un breve bosquejo del activismo social que se viene desarrollando en ASI, Nunca Más desde hace 8 años - en cuanto a visualización y prevención del ASI-, como el cómic El Secreto de Ana, los 19 días de activismo para la Prevención del ASI, la campaña Tómate la foto… 

Con mucha alegría vimos corazones  dispuestos a sumarse como embajadores de la Red Hispanoamericana contra el Abuso Sexual Infantil, entre ellos: Cidetec, A.C. (Armando Hermoso), Casa de las Mercedes IAP(Claudia y Aquiles Colimoro), Consejo Nacional de Población(José Luis Chávez y Joel Vázquez), Educación por la Experiencia (José María Corte)PsicoCartoon (Martha Cecilia Rendón), DIF Nacional (Elva Leonor Cárdenas), IMSS(Roberto Karam y Ana Victoria Flores), Secretaría de Turismo(Claudia García), Ririki Acción Social, A.C. (Isabel Esteinou), Colibrí A.C. (María Araceli García) y Líderes de  la Experiencia (Carmen Avila).