lunes, 13 de julio de 2009

Hablemos de Abuso Sexual.


Podemos decir que el abuso sexual es toda aquella relación con intenciones sexuales, con o sin violencia entre un adulto y un menor, o entre dos menores, cuando uno ejerce poder sobre el otro ya sea mediante la fuerza, la coacción, imposición o la persuasión.

Si es así, también podemos decir que el abuso sexual es un delito castigado por la ley. Pero además, a las personas que sufrieron abuso les puede marcar para siempre su personalidad, con todos los problemas que ello conlleva.

Aun conociendo del abuso sexual de forma cotidiana, da la impresión de que se trata de un problema aislado que “a mis hijos no les sucederá”, “que en mi familia no puede pasar”, incluso con lo mucho que se ha hablado por diferentes medios hay personas que todavía siguen creyendo que solo ocurre entre los pobres, sin embargo, insisto, abramos los ojos, el abuso sexual es más habitual de lo que creemos y quizá debiéramos tenerlo presente para intentar salvaguardar la infancia de nuestros hijos e hijas.

La mayoría de las víctimas de abuso sexual son menores de 8 años y muchos de ellos nunca dicen nada por temor. Esto significa que una gran cantidad de niños soportan en silencio este tipo de vivencias. Que nuestros hijos no sean uno de ellos.

Estar alerta: los padres y madres podemos estar alerta para evitar que pueda darse una situación de abuso. Lugares donde debemos estar pendiente: ¿qué dice de los maestros, preguntarles qué pasa cuando nos vamos, con quién quedan los niños, qué dicen ellos sobre las personas que los cuidan, observas si hay reacción extraña cuando esa persona se le acerca?

Una tercera parte de las víctimas son abusadas por miembros de su familia. Los abusadores establecen una relación de confianza con los padres de las víctimas y debemos tener en cuenta que cualquiera puede serlo.


Valoremos con detenimiento las señales físicas como irritación, inflamación o sarpullido en los genitales, infecciones de vías urinarias, etc. y otros problemas como dolor abdominal o de cabeza fruto de la ansiedad. No dejar pasar si observamos un comportamiento y lenguaje abiertamente sexual y atípico para la edad pueden ser también signos de alarma.

Reducir los riesgos: el abuso infantil ocurre cuando un adulto está a solas con el niño.Ojo con Internet porque es una gran puerta de entrada para los abusadores, debemos supervisar el uso que puedan hacer nuestros hijos de la red.

Hablar sobre el tema: los niños suelen mantener el abuso en secreto. Los abusadores manipulan y confunden a los niños para que crean que la culpa es de ellos o que lo que están haciendo es algo normal o un juego, pueden amenazar al niño o incluso amenazarle con hacer daño a otras personas de su familia. Hablar con los niños sobre el abuso, adaptando nuestro diálogo a su edad puede hacer que se elimine la barrera del silencio.

Informarse, para saber reaccionar: responder ante la verdad expresando incredulidad o rabia y arrechura puede hacer que el niño intente justificar la acción, que cambie la versión o que evite preguntas y diálogos que vuelvan sobre el tema.

Actuar cuando hay sospechas: las sospechas dan miedo, pero pueden ser la única oportunidad de un niño o niña de salvarse (o de varios menores, los abusadores tienen varias víctimas). Primero pensar en la seguridad de los niños/as. Después atrevernos a denunciar, podemos contactar con algunos centros de atención a Mujeres, el Ministerio de la Familia, La Comisaría de la Mujer, el centro de salud o con una organización cercana, etc.

Involucrarse: No necesitamos sufrir abuso sexual o saber que alguien lo sufre en la familia para luchar contra este delito. Podemos apoyar en muchas cosas, por ejemplo: la formulación de leyes, organizarnos en los barrios, hablar de ello en la familia, siempre habrá una manera.

Patricia Sánchez B.
hablemosde.abusosexual@gmail.com
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