viernes, 18 de septiembre de 2009

ESPIRAL



El proceso tortuoso que se pone en macha desde que se detecta un caso de abuso sexual infantil hasta que el presunto agresor comparece ante la Justicia es el argumento de Espiral.
Este es el título del cortometraje que presentó ayer en Huelva la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía para hacer reflexionar a los profesionales implicados en el desarrollo de esta espiral.
La desafortunada protagonista de la película es la historia que se repite hasta 7 veces en un periodo que se estima entre dos y cuatro años. La madre, la pediatra, la trabajadora social, la Policía, el forense, el Servicio de Asistencia a las Víctimas, el juez y el abogado de la Defensa forman parte de la lista de implicados a los que la víctima, menor de edad, una niña, tiene que relatar los hechos. La directora general de la Infancia y Familias de la Consejería de Igualdad, Carmen Belinchón, explicó ayer que se trata de una idea de la Fundación Márgenes y Vínculos con el objetivo de hacer reflexionar sobre "lo que estamos haciendo y los pasos que tenemos que dar para proteger a la víctima".El corto es una llamada de atención contra la llamada victimización secundaria o doble victimización, que se produce cuando el menor debe recordar y relatar una y otra vez los abusos a los que fue sometido; es decir, el efecto nocivo de una inadecuada actuación por parte de los profesionales y del sistema. Ante esto, Belinchón pidió a los agentes públicos un esfuerzo para que la intervención con estas víctimas, "menores de edad, sea mínima para evitar que se convierta en un espiral desde que se detecta la agresión hasta que se prueba que lo ha sido". El sistema debe mejorar y el camino está en "acortar los tiempos; algo que es necesario y para lo que tenemos medios", afirmó ayer la directora general.La otra cara de la moneda está en los resultados que, a juicio de Carmen Belinchón, está logrando el sistema que ha demostrado que "con una detección a tiempo y su inmediata intervención con estos menores podemos reparar los daños".
El avance se ha logrado, en los últimos años, gracias a herramientas como el teléfono de atención a la infancia, la formación y coordinación de profesionales. Estas medidas han hecho que en Andalucía se hayan detectado 538 casos de abusos sexuales a menores. Desde el pasado mes de noviembre en la provincia de Huelva la Junta de Andalucía ha intervenido en 53 casos con menores víctimas de abusos sexuales, de los que 18 (el 34%) están en fase de tratamiento. Este tipo de maltrato infantil, que no es el único, es "difícil de detectar porque los niños lo manifiestan en silencio mediante actitudes y comportamientos; el riesgo es mayor cuando se trata de menores con familias en las que este tipo de comportamiento se ha podido normalizar, afortunadamente este estas actitudes que podíamos calificar de anónimas cada vez se hacen más visibles", explicó Belinchón. Los estudios, que existen sobre estas agresiones, estiman que alrededor del 23% de las niñas y el 15% de los niños sufren en su infancia algún tipo de violencia sexual. Maltrato que no es el único pues también existen casos de agresión física, privación de alimento o maltrato emocional.Junto a este corto y al protocolo de actuación establecido en el año 2000, la Consejería de Igualdad y Bienestar Social tiene decidido implicar a cuantos departamentos sean necesarios para mejorar el proceso. Ya se han suscrito procedimientos de coordinación con las consejerías de Educación y Salud y las distintas fuerzas de seguridad del estado con cuerpos especializados en estas agresiones. Además, se prepara un protocolo con la de Justicia.Cerca de 200 profesionales de distintos ámbitos (salud, seguridad, justicia, educación y social) visionaron ayer en el salón de actos del centro de mayores Mora Claros el cortometraje Espiral para reflexionar y actuar dentro de sus posibilidades.
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