lunes, 7 de diciembre de 2009

La recuperación emocional de las niñas y niños que viven abuso sexual


“No hay mayor desastre que el dolor interno, porque es prácticamente incomunicable. Una casa tarde o temprano se reconstruye o sobre un predio desbastado se siembra un jardín. Pero, qué jardín se levanta sobre la destrucción interna de la vida misma”. (Palabras de una sobreviviente de abuso sexual).

Valores, experiencias vitales, concepciones entre otros son aspectos importantes a considerar para plantearnos qué jardín queremos construir sobre la base de los innumerables daños o secuelas ocasionados por el abuso sexual, que implica perdidas múltiples, el cual sume a las personas en un profundo dolor, tristeza y desesperanza que se manifiestan en su cuerpo y espíritu.

Desde el Movimiento contra el Abuso Sexual estamos las organizaciones de la sociedad civil aunando esfuerzos para visibilizar, dignificar y defender los derechos de la niñez que están expuestos a situaciones de riesgo ante el abuso sexual. Estos esfuerzos van encaminados a la prevención, promoción de sus derechos y atención.

Al identificar estas situaciones, pretendemos definir el rol de los profesionales, maestros, padres, madres que tienen la función de protector, es decir las características, responsabilidades y competencias, de quien acompaña a la niñez que vive situaciones de riesgo, y construir a partir de ahí herramientas que les ayuden en la promoción del desarrollo integral, teniendo presente que “la condición fundamental para el desarrollo infantil en una relación estable y a largo plazo con, al menos, un adulto capaz de demostrar amor, comprensión y también de guiar y enriquecer la experiencia del mundo que tiene el niño y la niña”.

El niño/a que es víctima de abuso sexual prolongado, usualmente desarrolla una pérdida de autoestima, tiene la sensación de que no vale nada y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad. Puede hasta llegar a considerar el suicidio.

Los niños/as que están sufriendo abuso sexual envían señales o mensajes a los adultos pidiendo ayuda a través de su comportamiento:
Interés excesivo, o el evitar todo lo de naturaleza sexual
Problemas con el dormir o pesadillas
Depresión o aislamiento de sus amigos y familia
Dice que tienen el cuerpo sucio, que hay algo malo en sus genitales
Negarse a ir a la escuela
Secretividad
Molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías
Agresividad excesiva
Comportamiento suicida
Mucho miedo o tristeza.
Chupa la ropa o su pulgar.
no crece o se desarrolla bien.
Llora mucho.
Juega con muñecos u objetos que representan al agresor.
No habla. no come, o como mucho.
Se comporta como bebé o como una persona mayor.
Tiene frecuentes dolores de cabeza o estómago.
Se junta con personas problemáticas o peligrosas.
Se siente culpable por el abuso que vive.
Planea la venganza.
No se asea apropiadamente.
Miedo a la oscuridad y a irse a dormir.
El niño/a que vive abuso puede manifestar tres o más de estos comportamientos, ante estas señales el adulto tiene que buscar la ayuda necesaria, con el objetivo de protegerlo y llevarlo a un lugar o espacio seguro.

Para el acompañamiento a quien vive abuso sexual, es importante establecer una buena relación, iniciar la conversación con un tema neutral creando un clima de confianza y calidez, permitir que se comporte de manera espontánea. Reconociendo los sentimientos que exprese, aceptando en sus propios términos, clarificando lo que piensa y siente.

Escuchar las preocupaciones, sentimientos que él o ella le esta diciendo. Respetar si quiere o no compartir lo que le ha pasado, él tiene su propio ritmo, no forzarlo.

Identificar los sentimientos del niño/a es fundamental como adultos protectores. Expresar los sentimientos en sus propias palabras y preguntarle si es así como se lo estamos expresando.

Ofrecerle libros, folletos, cuentos, pintura, plastilina, dibujos para que tenga la oportunidad de auto-expresarse a través de etc.

Estas son algunas medidas preventivas a tomar en cuenta en el cuido a niños y niñas desde la cotidianeidad:

*Decirle a los niños/as que "si alguien trata de tocarte el cuerpo y de hacerte cosas que te hacen sentir raro o incomodo, decirle que NO a la persona y contármelo enseguida."

*Enseñarles que el respeto a los mayores no quiere decir que tienen que obedecerles ciegamente y a las figuras de autoridad, por ejemplo, no les digan "siempre tienes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer."

*Estimular y apoyar las actividades para la prevención en la escuela, la iglesia, la comunidad y la familia.

*Informarse en relación al tema del Abuso Sexual y compartirlo en la comunidad, en la escuela, en la iglesia y todos los espacios donde estemos.

Los niños que han sufrido abusos sexuales y sus familias necesitan tratamiento profesional. Los profesionales de la salud pueden ayudar a recuperar su sentido de auto-estima, a sobrellevar sus sentimientos de culpabilidad sobre el abuso, y a comenzar el proceso de superación del trauma. Entran al camino de la Recuperación Emocional y de esta forma se reduce el riesgo de las secuelas provocadas por el abuso y evita que el niño/a o adolescente desarrolle serios problemas cuando llegue a adulto.

*Psicóloga
Instituto Centroamericano de Integración Social (ICIS)
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