martes, 6 de abril de 2010

Cómo prevenir el abuso de menores

Las estadísticas arrojan un número estremecedor: Se estima que, en el año 2006, 905,000 niños en los Estados Unidos fueron víctimas del abuso y la negligencia. Es una cifra preocupante, pero es importante subrayar que siempre es posible prevenir el abuso y la negligencia de menores. Siempre se puede hacer algo. Los estados, los gobiernos locales, las organizaciones comunitarias y los ciudadanos ya están tomando cartas en el asunto para proteger a los niños.

Según los investigadores, los padres y cuidadores que cuentan con el apoyo de sus familias, amigos y comunidades tienen más posibilidades de construir un hogar seguro y saludable para sus hijos. Pero cuando los padres se sienten aislados o carecen de este apoyo es más probable que tomen malas decisiones que pueden llevar al abuso o al descuido de un menor.

Cada vez más los ciudadanos y las organizaciones se están dando cuenta que la mejor manera de prevenir el abuso de menores es cuando los padres encuentran ayuda para desarrollar sus habilidades e identificar los recursos que necesitan para proteger a sus hijos. Los padres que reciben esta ayuda están en mejor posición para entender las necesidades físicas y emocionales que juegan una parte importante en el desarrollo de sus hijos.

Programas de prevención
Muchos estados, gobiernos locales y organizaciones religiosas llevan a cabo actividades de prevención. Los servicios que proveen varían ampliamente. Hay servicios de prevención diseñados para un público general, tal como los anuncios de servicio público en español (en la tele o la radio) para concientizar al público sobre el abuso de menores. Otros servicios están específicamente dirigidos a individuos y familias donde existe un mayor riesgo de abuso o negligencia de menores. Una clase sobre la maternidad responsable para madres jóvenes y solteras es un buen ejemplo de estos servicios. Algunos servicios están diseñados específicamente para familias donde ha ocurrido el abuso o la negligencia, y sirven para prevenir su reincidencia o para aminorar los efectos negativos. Todos podemos hacer algo para prevenir el abuso y la negligencia de menores. Estas son algunas de las actividades y campañas que organizan con frecuencia los programas de prevención, y que usted podrá encontrar en su comunidad o en su condado:

Concientización pública
Por medio de anuncios de servicio público en español, pósters y folletos que promuevan un cuidado infantil saludable y responsable; información sobre la seguridad de los niños y consejos para denunciar el abuso de menores.

Programas escolares
Para que los niños desarrollen destrezas y habilidades, y para que aprendan sobre la seguridad y cómo autoprotegerse. Muchos de estos programas se enfocan en la prevención del abuso sexual

Educación para los padres
Para ayudarlos a desarrollar habilidades positivas de cuidado infantil y para identificar y reducir comportamientos relacionados al abuso y la negligencia de menores

Grupos de apoyo para que los padres puedan trabajar juntos y para que fortalezcan sus familias y construyan redes de apoyo social

Visitas a domicilio
Para promover la seguridad de los niños ayudando a las madres embarazadas y a las familias con recién nacidos y niños pequeños para que aprendan más sobre cómo ser buenos padres y sobre el desarrollo de los niños

Programas de crisis y de apoyo
Para el cuidado de los niños que ofrecen asistencia a corto plazo a los padres o cuidadores que pasan por situaciones difíciles o estresantes

Otro aspecto clave para garantizar el éxito de un programa de prevención es su capacidad para proveer servicios basados en evidencia, en datos duros. Esto quiere decir que se investigan todos los temas de manera exhaustiva, y que se busca la evidencia para demostrar que el servicio impacta de manera positiva a los niños y a las familias para quienes fue diseñado. Es decir, van más allá del “sentido común” (”este programa no puede ser malo”) y buscan resultados verificables. Esto hace que los proveedores de servicios tengan más confianza en su trabajo. También puede ser una manera de justificar la existencia del programa y el presupuesto necesario para financiarlo cuando los recursos públicos son escasos.

Factores de protección
Por mucho tiempo el enfoque de los programas de prevención ha sido reducir el impacto de los llamados factores de riesgo, o circunstancias que los investigadores han asociado con el abuso y el descuido en las familias. Por otra parte, los servicios de prevención también reconocen cada vez más la importancia de los llamados factores de protección, que a su vez son circunstancias familiares o comunitarias asociadas a la salud y al bienestar en las familias. Donde hay más factores de protección, hay menos factores de riesgo, y esto es bueno para las familias.
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