lunes, 5 de julio de 2010

Una vez más…soy sobreviviente

Laura Jiménez*

Hoy le dije a una persona nueva que soy sobreviviente. Se trata de un hombre. El segundo a quien le digo personalmente. Desde hace días venía rondándome la idea de revelárselo pues su manera de preguntarme por qué andaba leyendo libros sobre abuso sexual me hizo darme cuenta de que él ya lo sabía.

Me gustó mucho poder expresarle “yo soy sobreviviente”. A diferencia de la primera vez que le dije a un hombre que soy sobreviviente, esta vez no lloré, al menos no frente a él. Por supuesto que las circunstancias eran completamente diferentes y me facilitaron el no quebrarme frente a él: Estar con terapia individual, con terapia grupal, con terapia corporal, hablar con otras personas sobre lo que vivo y siento, pero sobretodo, hacerlo porque quiero sanar y en efecto estoy sanando.

También me ayudó mucho que este hombre sabe y entiende un poco, lo doloroso que es ser sobreviviente. En cambio, al primer individuo me tocó explicarle todo el significado de la palabra sobreviviente: Haber vivido abuso sexual en la infancia, tener que crear una serie de mecanismos de defensa para intentar vivir. Tratar de tapar el dolor, la rabia, el enojo, la indignación y la impotencia que viví de niña. Además, tener que explicarle que sanar toma mucho, desafortunadamente, mucho tiempo, dedicación, energía y dinero, pero sobretodo, el valor de querer enfrentar cada paso en el proceso de sanación.

Hoy pude hablar con este hombre tranquilamente, sin sentirme ansiosa, sin tener miedo. Di este paso importante pero al rato, ya a solas, me quebré. Rompí a llorar. Es que el llanto se vuelve un compañero tan fiel. Las lágrimas en mi rostro caen como lluvia porque con ellas libero parte de mi dolor. Se llevan un trozo sumamente lastimado de mi alma.

Anhelo el día en que ya no necesite llorar. Estoy consciente de que llorar es un privilegio para mí porque me limpia, me aliviana la carga, pero quiero estar sana, completamente sana. Ya no quiero tener que llorar. Anhelo sentarme en el asiento trasero de un carro con las ventanas cerradas sin temer un ataque de claustrofobia. Quiero tener energías para bailar, cantar, reír. Quiero vivir intensamente. Deseo ser feliz y no sentir este vacío que de repente es tan fuerte en mi corazón y cubre como un velo oscuro todo lo positivo que hay en mi vida. Quiero sentir que estoy disfrutando la vida, que la tengo fuertemente en mis manos, saboreándola, respirándola, siendo parte de ella en vez de sentir que los días pasan como suspiros, haciéndome cada día más vieja, con el tiempo en mi contra porque hay límite de edad para ciertas metas que aspiro cumplir.

Quiero sanar. Ésa es mi prioridad aunque muy poca gente lo sabe. Es curioso porque este hombre a quien acabo de revelarle que soy sobreviviente me dijo: “te veo muy cansada, Laura, vos andás en muchas cosas y eso no es bueno”. Hace años anduve atiborrada, estudiaba, trabajaba, colaboraba en varios proyectos, me mantenía todo el tiempo ocupada. Desde niña he sido bien activa. Ésa era mi forma de llenar el vacío que me dejó el abuso sexual y que ha partido mi alma profundamente.

Pero, desde hace buen rato he dejado atrás prácticamente todo y me he ido centrando en sanar y en mi trabajo profesional. Incluso, desde hace meses mi prioridad es sanar. La gente todavía sigue pensando que ando en muchas cosas lo cual es falso. A veces les dejo creer que sí continúo con mi agenda saturada, a veces les digo que no estoy atiborrada, que sólo estoy trabajando. Pero aún así me estoy dando cuenta de que no me creen.

Lo que ellos no saben es que cuando me ausento de algo, no participo de un evento social, o no me quiero levantar, o estoy muy cansada, no es porque ande en muchas cosas. Es porque mi proceso de sanación me absorbe, literalmente, toda mi energía. Apenas me queda algo de baterías para trabajar, pero todo lo demás se me va en sanar, en sentir, en vivir, en sacar.


Probablemente otras personas estén igual que yo. Pero, si están sanando, como yo, no se detengan. A pesar de lo difícil del proceso de sanación, me queda la satisfacción de ir reconociendo poco a poco cada victoria que voy dando.

Es tan agradable darme cuenta que cada vez es más fácil reconocer mi fortaleza, sentir menos dolor porque poco a poco lo he ido expulsando de mi cuerpo y de mi mente. Es placentero apreciar la vida y respirar más libremente sin sentir temor. Estoy completamente segura que llegará el día en que podré decir: “Estoy sana, estoy viviendo intensamente”.
aguasbravas_nicaragua@yahoo.com yotecreo@gmail.com  hablemosde.abusosexual@gmail.com

5 comentarios:

silvia dijo...

sera por esto que nos cuesta disfrutar lo que tenemos, yo soy una inconformista, tengo dos hijos y no me siento feliz, no valoro a mi marido, nada....

conymx dijo...

Es una declaración muy valiente. Me identifico totalmente con Laura, así estuve muchos años y cuando me decían que iba a sanar, que iba a superar el abuso, me costaba creerlo, pero quiero decirle a Laura que pasara, que realmente pasara. Nunca se olvida, pero deja de doler y es posible confiar, amar, ser feliz.

Carlos Rivera carlosriverajacome60@hotmail.com dijo...

TIENES UNA EXELENTÍSIMA PÁGINA, CON UN CONTENIDO SOCIAL DE INFINITA AYUDA Y GUÍA PARA LOS PADRES.... MUCHAS FELICITACIONES POR ESA GRAN OBRA QUE EJECUTAS...

Luna. dijo...

Esta es la primera carta que le escribí a mi agresor, hace 5 años.
Escrito por Luna.
"CARTAS PARA MIS VERDUGOS"
Tantos años en silencio desde la primera vez que peturbaron mi intimidad dos tipos en ese descampado, detrás de aquel restaurante, justo el día de mi octavo cumpleaños.
Tantos años callando y sufriendo sin entender que hice, como paso y porque. Después de toda esa agonía empezaste tu igual que ellos. La diferencia entre tu y ellos fue el tiempo, el tiempo que duro su acción, de 30 minutos a dos o tres años.
Si tuviera que escribir una carta al creador de mi propio infierno le diría, sinceramente, todo y nada a la vez. No sabría ni por donde empezar. Todas las sensaciones, miento, algunas son tan difusas que no se distinguirlas de mi imaginación o de mi realidad. La claridad se cierne en otras escenas que vislumbro con pánico en mi mente y en mis sueños terroríficos por las noches. ¿Que herencia me dejaste basura inmunda del ser humano?¿Que esperabas de mi?¿Lo que lograste?¿o acaso esperabas mas? Quejándote una y otra vez de la carencia de toda moralidad que tenían los demás,de tu moralidad! que con los años descubrí que no era tal, porque si tu tenias que hablar de moralidad mas valdría haberte cortado la lengua. Me enseñaste a sentirme inútil en las matemáticas que decías se me daban mal; me enseñaste a sentirme nada en casi todo lo que yo se con certeza podría haber superado a muchos de mi edad, no me dejase crecer, truncaste mi infancia y ahora, después de muerto,estas aun maldiciendo mis días de adulta,que no se todavía si lo soy o si me merezco ese adjetivo. Tu me anclaste en esa infancia! Me volviste una muerta en vida, una niña hostil y silenciosa,una niña invisible a los ojos de todos, o quizás tu arraigado entorno no quería verme en este estado carencial. Yo era la antisocial, yo era la oveja negra de esta falsa, hipócrita y sucia familia! yo! era yo? Ahora te redescubro, viejo fantasma, pero no como tal, si no como una consecuencia nefasta en mis días, en mi ahora, y casi te dejaba ganar terreno, pero divise una pequeña rendija de luz, tan pequeña que es casi imperceptible por mi, pero que con fuerza intento abrir cada día, cada semana, cada mes.
Voy encajando las piezas de este gran puzzle terrorífico que es mi vida, el porque me sentabas en tu regazo,agradecida que me prestaras atención,aun no se si era por cariño hacia mi como niña o había otros intereses ocultos. !que incrédula y estúpida me siento,me haces sentir! Entiendo también, poco a poco, porque no te visite en el hospital cuando te estabas muriendo, y porque no sentí tu posterior muerte, !que ilusa! Y aun te di el placer de ver mi sentimiento de culpa durante años y años por ese motivo!
Te he descubierto, y no pienso dejarte descansar tranquilo porque te odio de tal manera que desearía tu muerte una y mil vidas mas si las tuviera, quiero que vivas en el infierno que tu creaste para mi, es el único sitio donde mereces estar tu y todos los que son como tu!

Luna. dijo...

Esta es la primera carta que le escribi a mi agresor, hace 5 años. Escrito por Luna.
"CARTAS PARA MIS VERDUGOS"
Tantos años en silencio desde la primera vez que peturbaron mi intimidad dos tipos en ese descampado, detrás de aquel restaurante, justo el dia de mi octavo cumpleaños.
Tantos años callando y sufriendo sin entender que hice, como paso y porque. Después de toda esa agonía empezaste tu igual que ellos. La diferencia entre tu y ellos fue el tiempo, el tiempo que duro su acción, de 30 minutos a dos o tres años.
Si tuviera que escribir una carta al creador de mi propio infierno le diría, sinceramente, todo y nada a la vez. No sabría ni por donde empezar. Todas las sensaciones, miento, algunas son tan difusas que no se distinguirlas de mi imaginación o de mi realidad. La claridad se cierne en otras escenas que vislumbro con pánico en mi mente y en mis sueños terroríficos por las noches. ¿Que herencia me dejaste basura inmunda del ser humano?¿Que esperabas de mi?¿Lo que lograste?¿o acaso esperabas mas? Quejándote una y otra vez de la carencia de toda moralidad que tenían los demás,de tu moralidad! que con los años descubrí que no era tal, porque si tu tenias que hablar de moralidad mas valdría haberte cortado la lengua. Me enseñaste a sentirme inútil en las matemáticas que decías se me daban mal; me enseñaste a sentirme nada en casi todo lo que yo se con certeza podría haber superado a muchos de mi edad, no me dejase crecer, truncaste mi infancia y ahora, después de muerto,estas aun maldiciendo mis días de adulta,que no se todavía si lo soy o si me merezco ese adjetivo. Tu me anclaste en esa infancia! Me volviste una muerta en vida, una niña hostil y silenciosa,una niña invisible a los ojos de todos, o quizás tu arraigado entorno no quería verme en este estado carencial. Yo era la antisocial, yo era la oveja negra de esta falsa, hipócrita y sucia familia! yo! era yo? Ahora te redescubro, viejo fantasma, pero no como tal, si no como una consecuencia nefasta en mis días, en mi ahora, y casi te dejaba ganar terreno, pero divise una pequeña rendija de luz, tan pequeña que es casi imperceptible por mi, pero que con fuerza intento abrir cada día, cada semana, cada mes.
Voy encajando las piezas de este gran puzzle terrorífico que es mi vida, el porque me sentabas en tu regazo,agradecida que me prestaras atención,aun no se si era por cariño hacia mi como niña o había otros intereses ocultos. !que incrédula y estúpida me siento,me haces sentir! Entiendo también, poco a poco, porque no te visite en el hospital cuando te estabas muriendo, y porque no sentí tu posterior muerte, !que ilusa! Y aun te di el placer de ver mi sentimiento de culpa durante años y años por ese motivo!
Te he descubierto, y no pienso dejarte descansar tranquilo porque te odio de tal manera que desearía tu muerte una y mil vidas mas si las tuviera, quiero que vivas en el infierno que tu creaste para mi, es el único sitio donde mereces estar tu y todos los que son como tu!