sábado, 25 de septiembre de 2010

LAS FASES DELPROCESO DE CURACIÓN

Tomado de EL CORAJE DE SANAR, Laura Davis y Ellen Bass

(Si es necesario, cambia los términos femeninos por masculinos y viceversa para el texto se adapte a tus circunstancias)

Si bien la mayoría de estas fases son necesarias para todas las supervivientes, algunas (la fase de crisis, recordar el abuso, confrontarse con la familia y el perdón) no son aplicables a todas las mujeres.

LA DECISIÓN DE CURAR. Una vez que se han reconocido los efectos del abuso sexual en la propia vida, es necesario comprometerse activamente a curar. La curación profunda sólo ocurre cuando la eliges y estás dispuesta a cambiar.

LA FASE DE CRISIS. Cuando se comienzan a enfrentar los recuerdos y sentimientos suprimidos se puede producir una enorme confusión en la vida. Recuerda que esta es solamente una fase. No durará para siempre.

RECORDAR. Muchas supervivientes suprimen todos los recuerdos de lo que sucedió cuando eran niñas. Aquellas que no olvidan los incidentes reales suelen olvidar lo que sintieron en esos momentos. Recordar es el proceso de recuperar el recuerdo y los sentimientos.

CREER QUE SUCEDIÓ. Las supervivientes suelen dudar de sus percepciones. Llegar a creer que el abuso realmente tuvo lugar y que realmente te hizo daño es una parte vital del proceso de curación.

ROMPER EL SILENCIO. La mayoría de las supervivientes guardaron en secreto el abuso cuando eran niñas. Contarle a otro ser humano lo que ocurrió es una potente fuerza curativa que puede disipar la vergüenza de ser una víctima.

COMPRENDER QUE NO TUVISTE LA CULPA. Las niñas suelen creer que ellas tienen la culpa del abuso sexual. Las supervivientes adultas deben poner la culpa donde corresponde, directamente en los hombres agresores.

COMUNICARSE CON LA NIÑA INTERIOR. Muchas supervivientes se desconectan de su vulnerabilidad. Ponerse en contacto con la niña interior puede servir para sentir compasión por ti misma, más rabia contra el agresor y mayor intimidad con las demás personas.

CONFIAR EN TI MISMA. La mejor guía para sanar es la propia voz interior. Aprender a confiar en las propias percepciones, sentimientos e intuiciones forma una nueva base para la actuación en el mundo.

SENTIR Y DESAHOGAR LA AFLICCIÓN. Mientras eran niñas víctimas de abusos y después adultas en lucha por sobrevivir, muchas supervivientes no han llorado sus pérdidas. Desahogar tu dolor es una manera de respetarlo y honrarlo, dejarlo marchar y avanzar hacia el presente.

LA RABIA, PIEDRA ANGULAR DE LA CURACIÓN. La rabia es una fuerza potente y liberadora. Ya sea que haga falta ponerse en contacto con ella o que siempre haya habido mucha y en exceso, dirigir la rabia directamente contra el agresor, y contra las personas que no te protegieron, es fundamental para sanar.

REVELACIONES Y CONFRONTACIONES. Confrontarse directamente con el agresor y/o a la familia no es posible para todas las supervivientes pero puede ser un instrumento de limpieza extraordinario.

¿PERDÓN? El perdón al agresor no es una parte esencial en el proceso de curación, aunque suele ser el que más se recomienda. El único perdón esencial es el perdón de ti misma.

ESPIRITUALIDAD. La percepción de que hay un poder superior a una misma puede ser una franca ventaja en el proceso de curación. La espiritualidad es una experiencia particularmente personal. La puedes encontrar en la religión tradicional, la meditación, la Naturaleza o el grupo de apoyo.

RESOLUCIÓN Y… A OTRA COSA. Pasando una y otra vez por estas fases llegarás a un punto de integración. Los pensamientos y perspectivas se estabilizan. Llegarás a una especie de acuerdo con el agresor y otros familiares. Aunque no se va a borrar el pasado, harás cambios profundos y duraderos en tu vida. Habiendo adquirido conciencia, conocimiento, comprensión y poder con la curación, tendrás la oportunidad de trabajar por un mundo mejor.

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