miércoles, 29 de septiembre de 2010

REACCIÓN: HONRAR LO QUE SE HA HECHO PARA SOBREVIVIR

Muchas supervivientes se critican por la forma en que reaccionaron para arreglárselas. Es posible que una no quiera admitir algunas de las cosas que tuvo que hacer para sobrevivir. Pero estas reacciones no tienen por qué causar vergüenza. Se ha sobrevivido y es importante honrar y valorar la capacidad de encontrar recursos.

Si bien algunas de las maneras de reaccionar han devenido en positivas (éxito profesional, ser autosuficientes, tener sentido del humor, bienestar ante situaciones de crisis), otras se han convertido en hábitos contraproducentes (robar, abusar del alcohol o las drogas, comer compulsivamente). Muchas veces nuestro comportamiento contiene tanto aspectos sanos como destructivos. Para sanar es preciso distinguir entre ambos. Es entonces cuando se pueden valorar las fuerzas y cambiar los comportamientos que ya no sirven.

LAS BÁSICAS

• Restar importancia

Restar importancia es hacer como si lo que ocurrió no fue tan malo en realidad. Significa decir “Mi padre está algo enfadado” cuando en realidad ha hecho trizas el armario a golpes. Los niños que crecen rodeados de maltratos suelen creer que todo el mundo vive igual. ¿Acaso no todos los padres meten así a su hija en la cama?

• Racionalizar

Racionalizar es la manera como los niños explican el maltrato para disculparlo. “Ah, es que no pudo evitarlo. Estaba borracho”. Inventan razones para justificar al agresor. “Cuatro hijos eran demasiado para ella. No me extraña que no se haya ocupado de mí”. La racionalización centra la atención en el agresor.

• Negar

Negar es volver la cabeza hacia otro lado y hacer como que lo que está ocurriendo no lo está, o que lo que ha ocurrido no ocurrió. Es un comportamiento básico en las familias de alcohólicos. Por lo que se refiere al incesto, es universal. “Si me desentendía el tiempo suficiente, lo olvidaba”.

La negación puede ser también una manera de evitar decirle a alguien lo del abuso. Es más cómodo para una niña negar la realidad que encarar el hecho de que los adultos que la rodean no la van a proteger y que, de hecho, le hacen daño.

Algunas supervivientes reconocen que fueron víctimas de abusos, pero niegan que eso les causara algún efecto.

• Olvidar

Olvidar es una de las maneras más corrientes y eficaces con que los niños enfrentan los abusos sexuales. La mente humana tiene un enorme poder de represión. Muchas niñas son capaces de olvidar el abuso sexual “incluso mientras está sucediendo”.

Esta capacidad de olvidar explica por qué tantas supervivientes adultas no tienen conciencia de haber sufrido abusos sexuales. Algunas recuerdan el abuso, pero no recuerdan cómo se sintieron en el momento.



DESDOBLAMIENTO – ESCISIÓN

Aunque estas dos palabras describen estados o actitudes diferentes, las usamos indiferentemente para referirnos a los dos estados porque las supervivientes las usan así.

En un sentido clínico, “escisión” es la tendencia a considerar a las personas o acontecimientos totalmente buenos o totalmente malos. Es una manera de reaccionar que permite a la persona tener dos visiones contrarias, no integradas. La niña separa al padre de quien depende afectivamente y para su protección, del padre que abusa de ella o la maltrata. Esto le permite conservar la imagen del padre “bueno”, pero a un elevado precio. Ella entonces se considera la “mala” para que el abuso o maltrato tenga sentido.

“Desdoblamiento” describe también la sensación que tiene la superviviente cuando separa su conciencia de su cuerpo, se “ausenta” o “abandona” su cuerpo.

• Falta de integración

Una de las consecuencias de olvidar es una sensación de estar dividida en más de una persona. Está la niña que tiene una infancia feliz, pero en el fondo está la niña que tiene pesadillas y ve personas ocultas en el rincón de la habitación. Muchas supervivientes continúan así en la edad adulta. En su interior se sienten malas y perversas y saben que algo va muy mal, pero presentan al mundo una fachada diferente.

En los casos de maltratos muy extremos, este tipo de desdoblamiento escisión puede tener como consecuencia el desarrollo de personalidades múltiples.

• Abandonar el cuerpo

Los niños que son víctimas de abusos sexuales o malos tratos y golpes suelen insensibilizar el cuerpo para no sentir lo que se les hace. Otros realmente abandonan su cuerpo y observan el abuso como si estuvieran a una gran distancia.

• Control

El control es un hilo que atraviesa las vidas de muchas supervivientes. “Tengo una tremenda inclinación a que las cosas se hagan a mi manera”.

Cuando la sobreviviente se ha criado en un ambiente caótico. Suele hacer lo imposible por mantener el orden en su vida.

Ese control puede ser positivo. La buena organización es una ventaja cuando se es jefe, madre o empleada. El lado negativo pueden ser la falta de flexibilidad y la dificultad para negociar o transigir.

• Caos

A veces la superviviente mantiene el dominio generando caos. Si su comportamiento es descontrolado, obliga a los demás a atender a sus problemas. De esa manera consigue que le presenten atención (aunque negativa) y se convierte efectivamente en la persona que manda.

Igual que los hijos de alcohólicos, las supervivientes suelen ser buenas tanto para resolver problemas como para crearlos.

“Dicen que los seres humanos tienden a gravitar sobre lo que es cómodo, sobre lo que conocen. De ser cierto, explicaría porque frecuentemente se encuentra a las supervivientes en medio de un caos. No sólo están familiarizadas con el caos, sino que lo manejan maravillosamente”.

Si bien esta capacidad para manejar crisis puede servir para ciertos empleos, también puede ser una manera de evitar los sentimientos. Una persona así podría estar huyendo de sí misma.

• Despistes o ausencias

Las supervivientes tienen una extraordinaria capacidad para despistarse y ausentarse. Hay muchas maneras de hacerlo.

Siempre que algo le asusta, una superviviente encuentra un objeto en la habitación en que fijar su atención, igual hacía ante el acoso de un abuso sexual.

El problema de ese tipo de distanciamiento es que la persona se desconecta, no sólo del dolor sino también de la alegría de la vida y de los sentimientos humanos. Se evita el dolor pero, a cambio, se pierde todo lo demás.

• Alerta constante

Estar al tanto de cada detalle y matiz del entorno puede haber salvado a la niña de los abusos sexuales. Es posible que la mujer esté siempre totalmente consciente de su ubicación en una habitación; tal vez escoge un asiento en un lugar desde donde vigilar la puerta, cerciorándose de que nadie puede aparecer por detrás. Igualmente puede estar muy consciente de las personas que la rodean, anticipándose siempre a sus necesidades y estados de ánimo.

Esa atención y alerta excesiva puede ser una ventaja. Hay supervivientes que han llegado a ser excelentes terapeutas, médicos sensibles, periodistas o reporteras caza noticias, madres perceptivas, amigas comprensivas. Este estado de alerta constante puede ser muy agotador. Todos necesitamos relajarnos de vez en cuando.

• Humor

Un inalterable sentido del humor, un ingenio mordaz o un cierto cinismo pueden ayudar a pasar los momentos difíciles. Mientras se tenga a toda la gente riendo se puede mantener una distancia protectora. Mientras uno vive riéndose no necesita llorar.

El humor puede ser una ventaja. Los demás disfrutan con uno. Se puede evitar la depresión. Incluso se puede ser una buena actriz de comedia. El objetivo es utilizar el humor eficazmente, sin esconderse detrás de él.

• Ocupación constante

Mantenerse ocupada puede ser una manera de ausentarse del momento presente y evitar los sentimientos. Muchas supervivientes viven de acuerdo a la lista de cosas por hacer que escriben a primera hora de la mañana.

• Escape

A veces la niña o la adolescente puede haber hecho intentos de marcharse de casa. Si era más pasiva, escapaba durmiendo, leyendo o mirando la televisión [haciendo ejercicio excesivamente]. Muchas supervivientes adultas continúan leyendo con obsesión.

Si la niña no puede permitirse creer en el abuso que está ocurriendo realmente, puede imaginar que está pasando otra cosa. Algunas niñas se inventan fantasías que exploran su deseo de poder en una situación de impotencia. Muchas supervivientes continúan una intensa vida de fantasía cuando son adultas.

No obstante, las fantasías pueden ser la fuente de una rica vida creativa.



CUANDO EL DOLOR ES DEMASIADO GRANDE

• Enfermedad mental

Los problemas surgen cuando se diluye la línea divisoria entre la fantasía y la realidad. Para muchos supervivientes es de mucha utilidad “volverse loca”.

“Tenía que enfermarme para marcharme. Entonces me iba alejando y alejando cada vez más en mi mente para no tener nada que ver con la realidad”.

• Automutilación

Para las supervivientes la automutilación es una manera de controlar su experiencia del dolor. En lugar de ser el agresor quien les hace daño, ellas se hieren a sí mismas. Una mujer se azotaba fuertemente con un cinturón. Otra se hería la pierna con un cuchillo.

• Intentos de suicidio

A veces el suicidio parece ser la única opción que queda en una vida sobre la que se siente no tener control.

Los intentos de suicidio no siempre son físicos o evidentes. Una mujer se pasó toda la infancia recitando la oración “si muriese antes de despertar” con los dedos cruzados.



ADICCIÓN Y AISLAMIENTO

Las adicciones son maneras corrientes de hacer frente al dolor del abuso sexual. Suelen ser contraproducentes y autodestructivas. Puede haber adicción a las situaciones peligrosas, a las crisis o al sexo. Puede haber adicción a los fármacos, drogas, alcohol o la comida, para mantener a raya los recuerdos, para entumecer los sentimientos. Ha de ponerse fin a las adicciones si se quiere sanar.

El aislamiento suele ir parejo con las adicciones. Si no intimamos con nadie y no tenemos a nadie, ya nadie puede herirnos. Las supervivientes suelen cerrarse a los demás, creándose así una manera de vivir a su propia medida.

• Problemas en el comer

Muchas veces hay problemas con la comida a consecuencia del abuso sexual. Las adolescentes que fueron víctimas de abusos sexuales a veces enferman de anorexia o de bulimia. En un sistema familiar rígidamente controlado en el cual el abuso sexual se oculta y todas las apariencias son de normalidad, la anorexia y la bulimia pueden ser un grito de auxilio. Para las niñas que han sido forzadas a una relación sexual que no deseaban puede ser aterrador que su cuerpo se transforme en el de una mujer. La anorexia y la bulimia pueden ser un intento de decir no, de hacer valer su dominio sobre sus cambiantes cuerpos.

La compulsión a comer en exceso es otra manera de enfrentarse al problema. Las supervivientes pueden pensar que la gordura les va a evitar tener que vérselas con avances sexuales.

• Mentir

Cuando a la niña se le dice que no hable jamás con nadie acerca del abuso, o cuando la niña no quiere que la gente sepa lo que ocurre en realidad en su casa, puede convertirse en una experta mentirosa. A veces, este hábito de mentir para encubrir o proteger continúa en la vida adulta.

• Robar

Robar es una ocupación totalmente absorbente. Permite olvidarlo todo durante unos instantes, incluso el abuso. Es una manera de crearse distracción o emoción, de reproducir los sentimientos que se tuvieron cuando se sufrió el abuso: la culpa, terror, la acometida de la adrenalina. Robar es también una forma de desafiar a la autoridad, un intento de recuperar lo que fue robado, de desquitarse. Puede ser también una llamada de auxilio.

• Juego

Jugar es una forma de mantener la esperanza de que la vida puede cambiar mágicamente. Es una manera de representar el anhelo de que la suerte cambie, de que se haga justicia: si ganas un premio gordo recibirás finalmente lo que te mereces.

El juego es también una emoción, una manera de escapar a las dificultades y desafíos de la vida cotidiana entrando en otro mundo, un mundo totalmente absorbente en el cual los riesgos y las ganancias están bien definidos.

• Adicción al trabajo

Las supervivientes suelen ser una irresistible necesidad de triunfar para compensar la maldad que sienten escondida en su interior. Ser sobresaliente en el trabajo es algo que se puede controlar y aporta apoyo en nuestra cultura orientada hacia el éxito. Si bien trabajar en exceso puede ser la expresión de una fuerte motivación al éxito, también puede ser una manera de eludir la vida interior o el relacionarse con las personas que nos rodean.



SEGURIDAD A CUALQUIER PRECIO

Mientras algunas sobrevivientes se han sentido impelidas a lanzarse al mundo y superar todos los obstáculos, otras han elegido la seguridad. Estas son las hijas obedientes, las alumnas con matrícula de honor, las buenas esposas, las madres abnegadas. Corren pocos riesgos, sacrificando oportunidades a cambio de la protección. Optar por la seguridad puede ofrecer estabilidad pero también puede significar renunciar a las ambiciones y sueños.

La familia es una de las maneras más comunes en las mujeres de encontrar seguridad.

• Evitar la intimidad

Si la mujer no permite que nadie intime con ella, nadie puede dañarla. Una mujer comentó “No puedes estar en una relación abusiva si no entablas relación alguna”. Y otra añadió: “Yo me mantengo segura y sola”.

Las supervivientes hacen lo imposible para poner límites a la intimidad. Una mujer decía “soy capaz de dejar de ser amiga de alguien y no volver a pensar en el asunto”. Otra sólo tenía relaciones con hombres que vivían a gran distancia de ella: “Uno vivía a distancia de un vuelo en avión. El otro no tenía coche. Francamente fantástico”.

Algunas supervivientes evitan la intimidad de manera menos evidente, parecen extravertidas y amistosas por fuera, pero esconden sus verdaderos sentimientos en su interior. Una superviviente tenía una “Lista de secretos oficiales” de los que hablaba libremente.

• Religión

También se puede encontrar seguridad adhiriéndose a un sistema de creencias que tiene reglas y límites claramente definidos.

La religión más tradicional puede ser un ancla también. El atractivo del perdón divino puede ser un poderoso estímulo para la superviviente que aún cree que el abuso fue culpa suya.



BÚSQUEDA O EVITACIÓN COMPULSIVA DEL CONTACTO SEXUAL

Si el abuso fue la única manera de contacto físico que tuvo la niña, es posible que después continúe buscando la intimidad sólo de manera sexual.

Es posible que llegue a ser promiscua o que trate de satisfacer sus necesidades no sexuales mediante la relación sexual.

Si bien algunas sobrevivientes utilizan la actividad sexual como medio de escape o la experimentan como adicción, muchas hacen lo imposible por evitar la sexualidad.

Otras insensibilizan sus cuerpos de manera que ya no reaccionan a los estímulos sexuales.



ES POSIBLE CAMBIAR

Cuando eras niña no tenías muchas opciones. Ahora tienes más recursos. Puedes reconocer los comportamientos autodestructivos. Puedes elegir entre ellos comportamientos de defensa. Puedes desechar los que ya no te son útiles y conservar las habilidades positivas que has desarrollado.

No todo el mundo tiene las mismas oportunidades. Si una mujer reaccionó de tal manera que obtiene un reconocimiento positivo, como por ejemplo siendo muy cariñosa o tendiendo éxito en su trabajo, sus opciones son más amplias que si recurrió a las drogas para sobrevivir. Si está en la cárcel o en un hospital mental, ciertamente no tendrá el mismo poder para cambiar su vida. Si los trastornos en el comer han hecho estragos en su salud, tendrá que enfrentarse a verdaderas limitaciones. Y, lógicamente, la situación económica, la posición social, la raza y las preferencias sexuales van a influir en las oportunidades.

Sin embargo, el punto de partida para todas es contemplar la manera en que reaccionó para sobrevivir y perdonarse. No hay motivo alguno para avergonzarse. Hiciste lo mejor que pudiste cuando eras niña en circunstancias muy difíciles, terribles. Te has ganado el nombre de SOBREVIVIENTE. Ahora eres una mujer adulta que tiene el poder para cambiar. Desde una actitud de aceptación y amor puedes hacerlo.



EJERCICIO ESCRITO: LA REACCIÓN DE SUPERVIVENCIA

Acabas de leer acerca de las diferentes formas en que han reaccionado muchas personas para arreglárselas. Con algunas de esas formas te habrás identificado. Posiblemente hay otras que no se han mencionado y que han sido temas recurrentes en tu vida. Ahora tienes la oportunidad de escribir acerca de esa experiencia, sobre tu reacción para arreglártelas: cómo la recuerdas, cómo la continúas ahora, cómo ha afectado tu vida. Escribe con el máximo de detalles posible, siempre desde la perspectiva de honrar lo que hiciste.



Tomado de EL CORAJE DE SANAR de Ellen Bass y Laura Davis.
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