lunes, 25 de octubre de 2010

Cuando somos adultos sobrevivientes de abuso sexual infantil

Cuando somos adultos sobrevivientes de abuso sexual infantil solemos escuchar con mucha frecuencia frases como las siguientes: “ya olvídalo, ya pasó”, “te gusta vivir en el pasado”, “¿Otra vez vas con lo mismo?”, entre otras similares.


¿Por qué volvemos a lo mismo? ¿Por qué, aparentemente, no lo superamos? Porque el abuso sexual es una semilla que el abusador planta en nuestra alma y germina rápidamente: Sus raíces crecen profundas, retorcidas, penetran nuestras entrañas y se funden con cada uno de nuestros órganos. Todos los aspectos de nuestra vida quedan entrelazados con esas raíces que hieren, que lastiman. Mientras que en la superficie crecen ramas secas, retorcidas, gruesas, cubiertas de espinas y se entrelazan al grado que no permiten que los rayos del sol penetren la gruesa corteza.

Nosotros hemos aprendido a vivir enredados entre esas redes espinosas que nos atan, nos limitan. Hemos tenido que hacer un doble, triple esfuerzo para movernos y no permitir que esa raíz y esa corteza nos paralicen totalmente. Hemos aprendido a lograr nuestros objetivos a pesar de la coraza.

El proceso de curación significa que estamos luchando tenazmente en retirar cada fragmento de esos tejidos de nuestro organismo, de nuestra mente, de cada uno de nuestros pensamientos. Las partes pequeñas, más profundas son las más difíciles de alcanzar y resulta tremendamente doloroso desprenderlas pues llevan consigo fragmentos de tejido. Cada parte rasgada, cicatriza y esas cicatrices endurecidas causan dolor cuando intentamos movilizarlas.

Para lograr retirar todas esas raíces y esas cortezas, necesitamos ayuda, no podemos hacerlo solos. Sin embargo, tenemos a favor que somos fuertes pues hemos aprendido a vivir a pesar de esa prisión interna; de modo que al irnos liberando de nuestra prisión la resultante es una persona altamente capaz, funcional, sensible… un mejor ser humano.

Sólo requerimos paciencia, comprensión, apoyo. Es labor de años, no espere sanar de un día para otro. La sanación deja cicatrices, no esperes que no queden marcas. Confía en que lo lograrás, quédate y sigue intentando.

CONY DIAZ.
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