lunes, 20 de junio de 2011

Acciones, no indiferencia ante el Abuso Sexual Infantil


Ahora mismo hay niños y niñas sufriendo abuso sexual. En este preciso instante su mundo está siendo despedazado a cambio de una vida marcada por la soledad, la culpa, la vergüenza... De un dolor profundo que a partir de este momento teñirá todas sus vivencias. 

Cierra los ojos a tu realidad y mira en tu corazón la carita inocente de ese niño o niña. Observa su pequeño cuerpecito vulnerable. Contempla su mirada asombrada porque todo lo que esos ojitos ven es nuevo y maravilloso. Ahora siente como ese cuerpecito sufre mientras es mancillado, lee su mente confusa que se pregunta por qué y no halla respuesta. El alma de ese pequeño ser que está despertando al mundo, está siendo rota en este instante y no comprende qué fue lo que hizo mal para estar siendo castigado de semejante manera.

¿Le darás la espalda? ¿Cerrarás los ojos de tu alma a su dolor? ¿Podrías vivir sin hacer nada por ese niño o esa niña?

El primer paso a dar como sociedad es romper el silencio que sólo protege a los pederastas y pedófilos. El único interesado en seguir manteniendo el abuso sexual infantil en secreto es el propio agresor y sus cómplices. No seas uno de ellos. Habla, denuncia, no te calles. Aun si no conoces un solo caso de abuso sexual infantil, si en tu familia no ha ocurrido, si no te pasó a ti en la infancia. Por más lejano que te parezca este atroz delito, los niños y niñas necesitan que la sociedad entera alce la voz y los proteja. Mas aun esos pequeños que en casa no encuentran protección sino violencia.

Lo segundo que puedes hacer, si conoces un caso de abuso sexual infantil. Créele al niño o a la niña, no pongas en dudas sus palabras. Los pequeños no mienten sobre un delito tan terrible para empezar, porque un niño o niña que no sufre abuso simplemente no tiene ninguna referencia sobre este crimen y por tanto es incapaz de inventarlo. Protege al menor a toda costa. Aléjalo de su agresor y hazle saber en todo momento que él o ella no son culpables en absoluto de lo que está pasando. Los pequeños no deben sentirse castigados por denunciar, deben sentirse protegidos. Siempre es mejor sacar del entorno del niño al abusador y no al niño de su entorno; sin embargo, sino es posible proteger al niño o niña dentro de su entorno, entonces es preciso sacarlo de ahí y hacerle saber que él o ella no hicieron nada malo, que si se los retira de su entorno es para protegerlos y no para castigarlos.

Tercero. Es fundamental denunciar al agresor frente a las autoridades y exigir a las autoridades proceder legalmente contra el abusador. Desafortunadamente en muchos países las leyes y su aplicación son una burla para quien denuncia y además de exponer al pequeño a un proceso tanto o más traumático que el propio abuso, el agresor termina libre y redimido ante la sociedad. No podemos permitir que esto siga ocurriendo y, callar “porque nunca pasa nada” no es una opción. Debemos denunciar y exigir justicia a toda costa. No es fácil luchar contra un sistema de impunidad y mala administración de la justicia pero los países que han logrado pasar esta barrera son aquellos donde los ciudadanos no se han cruzado de brazos ante el sentimiento de impotencia de un sistema de justicia deficiente y retorcido. Denunciemos y exijamos justicia.

Un niño o niña que sufre abuso sexual en la infancia, es un adulto que no puede desarrollar su potencial al cien por ciento. En muchos de los casos, incluso es un ser humano que no logra llegar a adulto porque el dolor y el sentimiento de culpa que acompaña a un pequeño que ha sido víctima de abuso sexual, lo lleva a destruirse a sí mismo a temprana edad. Para tener una mejor sociedad necesitamos individuos plenos y felices, capaces de desarrollarse al cien por ciento en las áreas de la vida que ellos elijan libremente. Por lo tanto, para tener la sociedad que deseamos debemos proteger a nuestros niños y niñas antes de que sean lastimados y si ya lo han sido, debemos detener su sufrimiento y ayudarles a sanar del abuso sexual infantil.

Consuelo Díaz Barriga S.
Publicar un comentario