martes, 16 de agosto de 2011

CREER QUE PASO

A menudo es difícil para los sobrevivientes mantener la creencia de que ellos fueron abusados. Un día puedes tener la certeza de que fuiste abusado(a) y al siguiente te puedes encontrar dudando de si realmente sucedió o cuestionándote si tu experiencia cuenta como abuso. Este proceso de duda y reafirmación, duda y reafirmación, es una parte natural del proceso de sanar. Si tienes dudas, no significa que no fuiste abusada(o). Sólo significa que no estás listo(a) para vivir con el conocimiento consistente de que fuiste abusada(o). A veces este proceso puede tomar años. Esto parece paradójico, pero hay muchas razones por las que los sobrevivientes luchan por creer que el abuso realmente ocurrió.
Para empezar, podrías desesperadamente querer que el abuso desaparezca. No quieres que haya sucedido. No quieres creer que la gente que supuestamente te debía cuidar te haya dañado tanto. No quieres lidiar con las repercusiones que tiene en la adultez. O tal vez es sólo que no estás lista(o).
Si no tienes muchos recuerdos, podrías tomar eso como prueba de que el abuso no sucedió realmente. Si tienes recuerdos, podrías estar convencida(o) que no son de la “clase correcta”. (Lee los ejercicios anteriores sobre recordar).
Como muchos sobrevivientes, podrías tener dificultades en confiar en tus propios sentimientos y percepciones. Cuando los niños o niñas son abusados, su sentido de realidad es manipulado. La imagen que tu abusador te presentó del mundo podría haber estado totalmente en desacuerdo con tu experiencia. ¿Cómo podría tu maravilloso padre, devoto médico, haberte torturado con enemas en la noche? ¿Cómo podría tu madre, una respetable líder social, haberte forzado a masturbarla?
Tu abusador pudo haberte lavado el cerebro o decirte directamente que eras un(a) mentiroso(a): “Tienes una imaginación muy activa. Estás loca. Nunca nadie te creería nada de lo que digas”. O podrías haber experimentado tal tortura y atrocidades que son difíciles de creer. Eso no significa que no sucedieron. Sólo significa que tenemos que dejar de ser ingenuos. Tenemos que ampliar nuestra percepción del mal.
No todos los sobrevivientes dudan de su abuso. Algunas veces la evidencia y los recuerdos son tan claros, que no hay espacio para la duda. (Llevaste a tu agresor a la corte. Tienes hermanos(as) que también recuerdan. Nunca olvidaste nada de lo que te sucedió. El abuso nunca fue negado en tu familia).
Si tú crees que sucedió, el siguiente paso para ti podría ser creer que sí importó –que el abuso tuvo un impacto en tu vida y que mereces hacer algo al respecto. Si tú crees que el abuso realmente no te afectó, trata de trabajar a través de los ejercicios abiertos en este capítulo, sustituyendo las palabras, “Si yo creyera que tuvo alguna importancia”, en lugar de “si yo creyera que sucedió”. Si, por el contrario, consistentemente crees que fuiste abusado(a) y sabes que sí te afectó, tal vez quieras saltar los ejercicios de este capítulo.
Yo creo que fui abusada(o) el ___ % del tiempo. El resto del tiempo, yo…
No tengo dudas acerca de mi abuso porque…
___ Creo ___ NO creo que el abuso realmente me haya afectado porque…

NO QUIERO CREERLO
Si estás teniendo problemas para creer que el abuso realmente sucedió, probablemente tienes buenas razones. En el capítulo anterior analizaste tus razones para no recordar. Esta vez, tomate unos minutos para examinar las razones por las que no quieres creer que el abuso ocurrió. (Está bien si algunas de las razones coinciden).
No quiero creerlo porque mi padre realmente me amaba.
No quiero creerlo porque querría matar a mi tío.
No quiero creerlo porque es demasiado horrible. Los adultos no torturan niños.
No quiero creerlo porque…
No quiero creerlo porque…
No quiero creerlo porque…
No quiero creerlo porque…
Podrías no querer creer en el abuso porque piensas que inevitablemente te llevaría a tomar ciertas acciones y conclusiones. Posiblemente tendrías que modificar tus relaciones con el agresor, hacer un compromiso más profundo para sanar, o renunciar a tus fantasías acerca de una infancia amorosa.
Si yo creyera que sí sucedió, yo tendría que…
Si yo creyera que sí sucedió, yo tendría que…
Si yo creyera que sí sucedió, yo tendría que…
Si yo creyera que sí sucedió, yo tendría que…
Temas para reflexionar:
  • ¿Qué evitó que yo creyera que el abuso realmente ocurrió?
  • ¿De qué, si lo hay, me estoy protegiendo? ¿Todavía necesito esa protección?
  • ¿A qué tendría que renunciar si creyera que realmente sucedió?

INVESTIGA TU NIÑEZ
Un poco de trabajo detectivesco algunas veces ayuda a confirmar que el abuso realmente ocurrió. Finalmente la única “prueba” que necesitas son tus propios recuerdos y percepciones, pero a lo largo del camino puede resultar fructífero y alentador investigar en las fuentes de información de la infancia que todavía estén disponibles para ti. Los sobrevivientes han hablado con familiares, amigos de la familia, vecinos y conocidos y han obtenido información y validación valiosas. Los hermanos han sido capaces de corroborar las historias y fragmentos de memorias. Tías y tíos han revelado secretos de familia que han sido encubiertos por años. Vecinos han reportado cosas que han visto y escuchado. Rastrear en la escuela y los registros médicos o psiquiátricos han, en algunos casos, proporcionado evidencia tangible.
Podrías no tener acceso a ninguna información de este tipo. Podrías haber roto lazos con todos en tu pasado y no tener interés en reavivarlos. Podrías haber crecido en otro país o en un lugar que no quieres volver a ver jamás. Todos en tu niñez podrían estar muertos. Podrías sentirte muy temerosa(o) o avergonzada(o) como para abordar el tema. Podrías intentar contactar gente de tu pasado, sólo para encontrar con que nadie tiene voluntad de cooperar. O el abuso podría haber sido encubierto tan efectivamente que nadie vio o escuchó nada. En estas instancias, tú tendrás que confiar en tus propias percepciones y experiencias para establecer las bases de tus creencias.
Sí has, o no, elegido hacer esta clase de investigación depende de ti. Podrías no querer invertir la energía. Podrías pensar que no vale la pena hacerlo. Te sientes segura(o) sin hacer esto. O puedes sentir que es esencial porque actualmente hay algún niño o niña en peligro de ser abusado(a).
Yo __ estoy ___ no estoy interesada(o) en investigar mi niñez porque…
Esta clase de recopilación de información puede ser particularmente efectiva si lo estás haciendo en conjunto con otros sobrevivientes. Si estás en un grupo de apoyo, por ejemplo, y varios de ustedes están de acuerdo en hacer esta clase de investigación, pueden comparar notas y alentarse unos a otros.
Si decides volver a tu pasado e investigar, hazlo cuidadosamente. Protégete a ti misma(o). Hablar con los miembros de la familia u otras personas de tu pasado puede ser explosivo. Cuando les hables acerca del abuso, no serás capaz de controlar sus reacciones. Si estás considerando acercarte a personas de tu pasado, trabaja en los ejercicios de “Rompiendo el silencio” y “Confrontaciones” primero, de modo que tengas una idea más clara de lo que puedes esperar.
Luego pregúntate que pasos puedes dar. ¿Con quién puedes hablar? ¿Hay alguien que podría darte información imparcial acerca de quién eras en tu infancia? ¿Acerca de tu agresor? ¿Hay algunos registros que podrías rastrear? ¿Hay alguien en la familia que podría ofrecer información, sea directa o indirectamente?
Las siguientes preguntas pueden ayudarte a establecer un plan para la recopilación de información:
¿Qué espero encontrar?
¿A quién tendría que contactar?
¿Cuál es mi meta al contactar a esta persona?
¿Cómo haré el contacto?
¿Qué tanta información quiero revelar sobre mí y mi propósito verdadero?
Una vez que establezca el contacto, ¿cuáles son las preguntas que quiero hacer?
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Una vez que has desarrollado tu plan, mantén un archivo para documentar tu progreso. Toma notas sobre las llamadas de teléfono o sobre otros contactos. Mantén un registro de con quién has hablado y por qué. Guarda copias de cualquier correspondencia. Escribe las cosas que aprendes. Anota las cosas que tienes que darles seguimiento.
Temas para reflexionar:
  • ¿Qué haré si encuentro la información que estoy buscando? ¿Qué si no encuentro nada?
  • ¿Estoy lista(o) para validar mis percepciones? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Qué puedo ganar o perder en este proceso?
REFLEXIONES
Frecuentemente es difícil mantener la creencia de que fuiste sexualmente abusado(a) cuando estabas creciendo. Es perfectamente normal vacilar en tu convicción durante las etapas tempranas del proceso de sanar. Con el tiempo, el conocimiento de que fuiste abusado(a) se solidificará y se hará firme.
Mientras tanto, hay algunas pocas cosas que puedes hacer para reafirmarte a través del proceso. Puedes validar y aceptar tus razones para no recordar, investigar las cosas que sucedieron en tu infancia, y tomar otra mirada en la forma cómo el abuso a moldeado tu vida.
Ultimadamente no hay nada que puedas hacer para forzarte a creer que fuiste abusado. Si todavía estás vacilando en tu creencia, trata de ser paciente y gentil contigo mismo(a). Date tiempo.
Aquí hay algunas preguntas que te ayudarán a evaluar tus sentimientos presentes, metas y necesidades en torno al tema de creer que sucedió.
  • ¿Qué sentimientos tuve mientras trabajaba en este capítulo?
  • ¿Qué estoy sintiendo ahora mismo? ¿Qué sensaciones estoy experimentando en mi cuerpo?
  • ¿De qué edad me sentí mientras trabajaba este capítulo? ¿De qué edad me siento ahora?
  • ¿Qué me resultó difícil en este capítulo? ¿Qué fue confuso? ¿Qué no comprendí?
  • ¿Qué aprendí? ¿Qué compromisos he hecho? ¿Qué pasos he tomado?
  • ¿Qué he hecho de lo que me sienta orgullosa(o)?
  • ¿Qué queda pendiente todavía para mí? ¿Qué, si lo hay, quiero volver a revisar o darle seguimiento?
  • ¿Qué necesito hacer para cuidar de mí misma(o) ahora?

Tomado de EL CORAJE DE SANAR, libro de ejercicios por Laura Davis.

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