jueves, 8 de septiembre de 2011

Pornografía y explotación sexual de niños


Los organismos federales y estatales encargados de aplicar la ley, los fiscales, los proveedores de servicios de Internet, las compañías de tarjetas de crédito, los bancos y organizaciones sin fines de lucro trabajan juntos para frenar la explotación sexual de niños en Internet. Son dignos de elogio por ello.

En su mayor parte, sin embargo, estas mismas entidades gubernamentales y privadas han hecho la vista gorda a la explosión de pornografía dura para adultos en Internet y en otros lugares. Esta no muestra a niños reales, pero muestra escenas de sexo con personas que se parecen a niños y con "adolescentes". La pornografía dura para adultos también incluye representaciones de sexo con animales, con otros miembros de la familia, con parejas múltiples ("sexo grupal"), y con prostitutas. También describe actividades de excreción y violencia sexual contra mujeres, incluida la violación y la tortura.

Un agente especial del FBI ya jubilado, Roger Young, señala:
Fue mi propia experiencia luego de trabajar en casos de obscenidad como agente especial del FBI (1975 - 2001), así como mi entender al haber hablado con otros agentes que investigaron estos casos, que no existe algo así como un caso único de obscenidad. Los delitos relacionados con los delitos de obscenidad incluyen incendios intencionales, soborno, conspiración, terrorismo doméstico, drogas, extorsión, servidumbre involuntaria, manipulación del jurado, secuestro, fraude postal, lavado de dinero, asesinato, obstrucción de la justicia, prostitución, corrupción pública, asociación ilícita, violación, robo, asalto sexual, explotación sexual de niños, evasión fiscal e intimidación de testigos.

La explosión de pornografía dura para adultos a través de Internet y en otros lugares está contribuyendo a la explotación sexual de los niños en una variedad de maneras, incluyendo las siguientes:

• Los criminales utilizan pornografía adulta para preparar a sus víctimas.
• Para muchos criminales no hay una progresión desde ver pornografía adulta a ver pornografía infantil.
• Lo que ven en pornografía adulta intentan realizarlo con niñas prostitutas y los proxenetas usan pornografía adulta para instruir a las niñas prostitutas.
• Los niños imitan los comportamientos pornográficos de adultos con otros niños.
• Los criminales utilizan pornografía adulta para excitarse sexualmente.
• La adicción a la pornografía adulta destruye matrimonios, y los niños criados en hogares monoparentales tienen más probabilidades de ser explotados sexualmente.


Por otra parte, mientras que la protección de niños contra la explotación sexual (abuso) debería ser la máxima prioridad, sin embargo, no solamente debemos preocuparnos por ello. En el caso de Paris Adult Theater I versus Slaton, la Corte Suprema reconoció que hay varios "intereses estatales legítimos en juego en la contención de la marea de obscenidad". Estos incluyen:

• Proteger a los niños de la exposición a la pornografía
• La protección de la calidad de vida y el medio ambiente de toda la comunidad
• La protección de la seguridad pública
• El mantenimiento de una sociedad decente
• La protección de los intereses sociales de orden y la moral
• La protección de la vida familiar


La exhibición de pornografía es también un componente frecuente en los casos de acoso laboral sexual en ambientes laborales, y el tiempo perdido viendo pornografía en Internet reduce la productividad de los trabajadores.

Pero, dirán algunos, el negocio de la pornografía es un negocio floreciente, que es un indicio de que o bien "todos" están viendo pornografía, o bien el estadounidense promedio ya no considera la pornografía inaceptable.

Los defensores de la pornografía pasan por alto al menos tres factores. En primer lugar, el mayor consumo de pornografía dura por parte de adultos lo realiza un porcentaje relativamente pequeño de individuos que son adictos a ella. En segundo lugar, sólo porque una persona experimenta pornografía adulta por un periodo de tiempo o ocasionalmente sucumbe a la tentación de ver pornografía, no significa que la apruebe, sobre todo cuando los que distribuyen pornografía para adultos promocionan sus productos agresivamente y con frecuencia en forma engañosa . En tercer lugar, muchos visitants de "sitios web para adultos" son menores de edad.

En los últimos años, Morality in Media ha encargado a Harris Interactive para que realice preguntas sobre pornografía en tres encuestas diferentes de opinión a nivel nacional. Los resultados de las encuestas fueron los siguientes:
• En 2005, más de tres de cada cuatro (77%) adultos estadounidenses dijeron que apoyaban el nuevo esfuerzo del Departamento de Justicia para hacer cumplir las leyes federales de obscenidad.
• En 2006, casi tres de cada cuatro (73%) adultos estadounidenses dijeron que no consideran moralmente aceptable ver páginas web pornográficas y videos.
• En 2008, tres de cada cuatro (75%) adultos estadounidenses dijeron que apoyarían al próximo presidente si hiciera todo lo posible para aplicar el poder constitucional de velar para que las leyes federales de obscenidad se aplicaran con vigor.


Los depredadores sexuales utilizan con frecuencia la pornografía como una herramienta que los ayuda en el proceso de ablande. Durante el proceso de “ablande” los abusadores de menores comienzan a construir la confianza con el niño para la transición de una relación no sexual a una relación sexual de manera que parezca natural y sin amenazas. En última instancia, la relación aparentemente sana es sólo una farsa que es utilizada para aprovecharse de un niño vulnerable.

Los abusadores de niños utilizan tanto la pornografía adulta como la pornografía infantil en el proceso de ablande, aunque con fines diferentes. La exposición repetida tanto de pornografía de adultos como de niños tiene por objetivo disminuir las inhibiciones del niño y dar la impresión de que el sexo entre adultos y niños es normal, aceptable y agradable.
En su monografía " Efectos de la pornografía en adultos y niños" (Morality in Media, 2001, disponible en www.obscenitycrimes.org) el Dr. Victor B. Cline dice que como psicólogo clínico, ha tratado aproximadamente 350 adictos al sexo, delincuentes sexuales, y otras personas (96% hombres) con enfermedades sexuales. Estos casos incluyen sexo compulsivo, abuso sexual infantil, exhibicionismo, voyeurismo, sadomasoquismo, fetichismo, y violación. Con algunas excepciones, la pornografía ha sido un mayor o menor contribuyente o facilitador en la adquisición de su desviación o adicción sexual.

El Dr. Cline describe las cuatro etapas de la adicción a la pornografía de la siguiente manera:

Primera etapa: adicción

El primer cambio que ocurrió fue un efecto de adicción. Los consumidores de porno quedan enganchados. Una vez que se habían involucrado con material pornográfico, volvían una y otra vez por más. El material parecía proporcionar un estimulante sexual muy potente o efecto afrodisíaco, seguido por la liberación sexual, la mayoría de las veces a través de la masturbación.

Segunda etapa: escalada
La segunda fase fue una escalada de efectos. Con el paso del tiempo, la persona adicta requiere material sexual más duro, más explícito, más desviado, y "pervertido" para “encenderse” y poder aumentar cada vez más alto su excitación. Esto recuerda a las personas afectadas por adicciones a las drogas. Con el tiempo casi siempre hay una necesidad creciente de más estimulante para conseguir el mismo efecto inicial.
Tercera etapa: desensibilización
La tercera fase fue la desensibilización. El material que fue percibido inicialmente como impactante, ilegal, repugnante o inmoral, con el tiempo llegó a ser considerado como aceptable y común. La actividad sexual que se muestra en la pornografía (no importa lo antisocial o desviada que fuera) pasó a verse legitimada. Hubo una creciente sensación de que "todos lo hacen", y esto les dio permiso para hacerlo también, a pesar de que la actividad fuera, posiblemente, ilegal y contraria a sus creencias morales anteriores y sus normas personales.

Cuarta etapa: exteriorizar sexualmente
La cuarta fase fue una creciente tendencia a exteriorizar sexualmente los comportamientos vistos en la pornografía, incluida la promiscuidad compulsiva, exhibicionismo, sexo en grupo, el voyeurismo, frecuentar salones de masaje, tener sexo con niños menores, violación y producir dolor a ellos o su pareja durante la actividad sexual. Este comportamiento a menudo se convirtió en una adicción sexual en la que se encontraban encerrados y eran incapaces de cambiar o revertir, sin importar las consecuencias negativas que tuvieran en su vida.
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