martes, 30 de julio de 2013

EL DIAGNOSTICO DE ABUSO SEXUAL A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES



 Lic. Graciela M. González

 Directora Dpto. de Prevención de la violencia y el abuso Sexual Infantil de APBA

Los y las psicólogos/as también nos criamos  y crecimos en un mundo con ideas patriarcales. Las leyes registran los cambios y progresos alcanzados como conjunto social, pero no bastan para cambiar las mentes de las personas
El hecho de que hayan desaparecido los elementos coercitivos del patriarcado tanto en el plano de la ley como en el de las costumbres se debe fundamentalmente a las luchas del feminismo que lograron primero el voto [1]femenino  y fueron luego conquistando otros derechos, provocando una  transformación de las relaciones y políticas de acción positiva, como por ejemplo el cupo femenino
Estas luchas lograron  que dejara  de  considerarse la violencia contra las mujeres como natural, que esta opinión ya no pueda ser sostenida públicamente, sino que sea  sancionada como un grave delito sexista
          Muchos de los asesinatos de mujeres son  perpetrados por hombres que no aceptan la ruptura de la pareja, ya que tienen la idea de poseen derecho de vida o muerte sobre la mujer, cual pater familia, siendo esta una de las expresiones más trágicas del orden patriarcal o sistema estratificado de género.
Del mismo modo el incesto genera un horror que nos lleva a refugiarnos en  la consoladora idea de que el abuso no existe y sin hacernos cargo de la parte que nos toca, nos tranquilizamos pensando que los abusadores y los violentos son  otros, visión funcional a nuestra cultura y sistema de poder.
Diversos factores relacionados con la familia, la cultura y la sociedad que reproducen la desigualdad de poder entre adultos, niños, niñas y adolescentes, favorecen la ocurrencia del abuso sexual infantil. Estos factores además nos hacen dudar de la veracidad del relato de los niños, niñas y adolescentes cuando develan una situación de abuso, sobre todo cuando el relato de la víctima entra en contradicción con el relato de un adulto que lo niega. Con un  enfoque de género podremos analizar las diferentes situaciones de las víctimas, identificando los sesgos y estereotipos de género que favorecen la reproducción de patrones de conducta violenta ya que como la gran mayoría de los agresores sexuales son hombres y  la gran mayoría de las víctimas son mujeres; no podemos dejar de lado la pregunta sobre cómo se realiza la socialización de género en nuestra sociedad
Esta  herramienta de análisis permite visualizar la situación de niños, niñas y adolescentes, a la luz de las expectativas, roles y comportamientos que les son socialmente atribuidos en función de su sexo. Sus principales hallazgos se vinculan al develamiento de prejuicios y estereotipos presentes en las situaciones de abuso sexual que  operan en distintos niveles, afectando a las familias de las víctimas, a los /as profesionales encargados de detectarlas y tratarlas, y a los encargados/as de la protección [2]
Hagan la prueba de pensar que un hombre amado, su padre, su hermano, su pareja, etc. violó a su propia hija, que ese adulto que debía cuidarla invadió violentamente el cuerpo y la psiquis de la niña sin reconocerle su privacidad ni una identidad propia y diferente. No podemos concebir la idea. Todos desmentimos, negamos, usamos cualquier justificación para no ver y así somos cómplices con nuestro silencio, nuestra pasividad y nuestras excusas
La  madre de una víctima de abuso sexual nos dice:” pónganse en la piel de esa nena que sufrió el incesto. ¿Pueden imaginarse? Prueben, intenten ponerse en el lugar de esa nena, en el cuerpo y en la mente de esa nena, yendo a una terapia y sufriendo lo indecible en silencio, peor todavía, hablando o dibujando o jugando en sesión con una profesional "que no se daba cuenta".
Los psicólogos y psicólogas también vivimos en este mundo patriarcal, a todos nos ha costado mucho cambiar de paradigma
Nuestra carrera de grado no provee formación específica  en género. En la Universidad de Buenos Aires, en Facultad de de Psicología, dentro de las materias obligatorias solo se encuentra “Psicología Ética y Derechos Humanos” con dos ofertas cuyos titulares son los profesores Michel Fariña y Rovaletti. El primero propone “  formar a los estudiantes de Psicología en un conocimiento riguroso del concepto de ética,… posibilitar una articulación entre ética y derechos humanos que sea respetuosa de la complejidad que estos conceptos encierran, organizando así un marco para el abordaje de los dilemas éticos que se presentan en la práctica psicológica”
La segunda  “plantear el campo específico de la Psico-ética, como interacción de la Psicología, Ética y Derechos, …caracterizar problemas éticos frecuentes en la práctica clínica, laboral, institucional, educacional, forense y de evaluación, teniendo en cuenta las situaciones concretas donde éstos se desarrollan y describir modelos, estructura y funciones de los Comités asistenciales de Ética y los de Investigación.
Esta materia si bien plantea  problemas éticos no  tiene una mirada  específica sobre la violencia y el abuso sexual .La única materia que contempla esta formación en dicha casa de estudios es electiva “Introducción a los Estudios del Género” y su titular es  la profesora Ana María Fernández. También se puede cursar una Carrera de Especialización en Violencia Familiar
De todas formas estamos obligados a formarnos y a cumplir y hacer cumplir los códigos de ética de la profesión. En el año 2013 no tenemos excusas para no oír a los chicos/as víctimas de abuso, no podemos  fallar  en darles condiciones optimas, sin minimizar el daño que han sufrido, creyendo sus relatos, porque los chicos/as abusados/as  que hablan con sus voces, con sus cuerpos, con sus dibujos.
En los casos de abuso  los profesionales no formados en género y tomados por estas ideas patriarcales, no diagnostican el abuso porque no loven, desmienten, niegan Y aun peor, a muchos su concepción patriarcal de la familia los hace trabajar para que dicha familia siga unida a pesar de los abusos y violencia en su interior, porque consideran que ese es " el padre que te toco"
Lo incestuoso provoca  severas secuelas de  perturbación psíquica,  el lugar asignado al padre se ve alterado: este lugar  no tiene que ver sólo con lo biológico, al considerar que únicamente desde allí se tienen derechos, sino también con el establecimiento de un vínculo de cuidado y protección hacia los hijos, y de responsabilidad por su bienestar.
Ahora bien, estar tomados por una ideología patriarcal y no ver abuso o violencia, esta injustificado a esta altura , pero además existe una situación aun más grave que no puede permitirse  de ninguna manera que siga ocurriendo : aquellos profesionales que se dedican a revincular a ultranza,  a la fuerza a los niños/as con sus abusadores, justificando esta actitud con una teoría a-científica como el sap,  rechazada hasta por el DSM IV y V y que contraviene los dictados del Código de Ética de la FEPRA (Federación de Psicólogos de la Republica Argentina) y de la APBA (Asociación de Psicólogos de Buenos Aires)
Son aquellos/as que describendispositivos de revinculación entre los cuales se encuentra:  “la presencia de personal de seguridad o policial que en muchos casos traslada al menor al Programa debido al rechazo a realizar el proceso de revinculación ordenado por el juez” [3] y que no se preguntan el porqué de ese rechazo del niño/a ( decir menor  es anacrónico y está fuera de la teoría de protección integral de los derechos del niño) sino que lo adjudican a que el otro progenitor lo está manipulando. Y aun en ese caso, que culpa tendría el niño/a para ser conducido por la policía?
El artículo 11 de la Ley N° 26061 de Protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, consagra el derecho de “mantener en forma regular y permanente el vínculo personal y directo con sus padres,…. salvo que dicho vínculo, amenazare o violare alguno de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que consagra la ley” .No podemos obviar esta salvedad
Muchas veces la  justicia asume un rol perverso: el niño/a ha revelado el abuso, y no sólo no lo han escuchado, sino que lo han desmentido: en muchos de casos de abuso sexual infantil la denuncia termina con el  sobreseimiento del abusador y la acusación hacia  la madre, invirtiéndose así  los  lugares ya que el victimario del niño/a pasa a ser una  víctima de la madre que será entonces la  nueva victimaria
Para empeorar la situación, una persona que fue a buscar ayuda, se encuentra convertida en victimaria y se aplican entonces estos dispositivos de revinculación forzosa y diversas terapias de amenaza basadas en las teorías de un pedófilo confeso [4]
La  escucha psicoanalítica no nos exime  de conocer la normativa vigente en materia de protección a las víctimas de abuso sexual  y violencia de género,  los  recursos a nivel legal, jurídico y de atención que existen, para poder ser así efectores de su divulgación. Quien  escucha  el padecer de un niño/a debe tener conocimientos específicos sobre la teoría psicoanalítica, sobre género, sobre derechos humanos, etc. en un marco necesariamente  inter y transdisciplinario Si no usamos todas las herramientas teóricas y técnicas disponibles  a nuestro alcance, el orden patriarcal insistirá una y otra vez, fundado en el autoritarismo, la  apropiación, la jerarquía y el control, revictimizando a las víctimas y también a los/as profesionales que podrían ayudarlas
Es  maltrato preferir  mantener el orden familiar patriarcal en vez de pensar al niño o niña como sujeto de derechos y es maltrato también  cuando frente a la impunidad de la crueldad,  el otro progenitor ve sus  acciones protectoras  desautorizadas  por parte del sistema que debería brindarles protección y legalidad
El peso que en nuestra cultura tiene la concepción de la familia nuclear por sobre el bienestar y la singularidad de cada uno de sus miembros, hace que se otorguen derechos asentados en la biología, sin considerar la dimensión ética del problema: el abuso sexual implica un ejercicio abusivo del poder. En el caso de niños, niñas y adolescentes, la edad determina una condición de indefensión física y psicológica, siendo ésta última mayor cuando existe un vínculo afectivo con el/la agresor/a, particularmente cuando esta persona es la encargada de su cuidado
Es por ello que tanto desde lo ético como  desde lo académico,  considerando la perspectiva de los Derechos Humanos y la de género, he presentado un proyecto en el Parlamento de Mujeres, en representación de la APBA,   donde solicitamos dos puntos: 1)  la obligatoriedad de la inclusión de la perspectiva de género en la formación académica de las carreras cuyos egresados/as  tengan trato con quienes padecen abuso y violencia  y 2) la prohibición del uso  en ámbitos judiciales y psicológicos  de  supuestas técnicas diagnósticas sin aval científico nacional e internacional. Nos comprometemos también a la lucha continua  sin olvidarnos del os profesionales que asisten a las víctimas y que son perseguidos /as, acusados y han recibidos agresiones por parte de los violentos
Nuestro código de ética establece que no se aplicarán o indicarán técnicas psicológicas que no sean avaladas en ámbitos científicos, académicos o profesionales reconocidos lo cual se aplica a este caso ya que el sap no cumple con los criterios  establecidos: se basa en la interpretación subjetiva del experto, no tiene la total aceptación de parte de la comunidad científica y no informa sobre  la tasa de errores y o efectos no deseados entre otros
Ninguna asociación profesional puede aceptar este síndrome inexistente sin olvidarnos además que  la  razón más probable para que un niño rechace a un progenitor es la propia conducta de éste
Por la plena aplicación de las leyes vigentes de protección a las victimas .Por el cumplimiento del código de ética




[1] [1] La ley Sáenz Peña que hablaba de voto secreto, obligatorio y universal no notaba que en ese universo faltaban las mujeres
[2] ACHNU PRODENI-SENAME, Estudio “Género, infancia y maltrato”, mayo de 2007.
[3] Terapia de Revinculación: Dispositivo específico para el abordaje del Síndrome de Alienación Parental Prof. Dra. Susana Quiroga, Lic. María del Carmen Pérez Caputo, Lic. Griselda Grubisich, Dra. Glenda Cryan

[4] “Si la madre ha reaccionado al abuso de manera histérica, o lo ha usado como excusa para una campaña de denigración del padre, entonces el terapeuta hace bien en tratar de ‘traerla a la cordura’... Su histeria...contribuirá al sentimiento del niño de que se ha cometido un horrible crimen y por lo tanto disminuirá la posibilidad de todo tipo de acercamiento con el padre. Uno debe hacer todo lo posible para ayudarla a poner ‘el crimen’ en una adecuada perspectiva. Ella debe ser ayudada a apreciar que en la mayoría de las sociedades en la historia del mundo, tal comportamiento era omnipresente, y que esto aún es así.” Gardner Richard A. 
Verdaderas y Falsas Acusaciones de Abuso sexual  Infantil  1992),  pag. 584-585

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