miércoles, 11 de enero de 2017

Cuando el hogar se torna escena de un delito

El seno familiar, en el que se espera que los niños se encuentren protegidos, en ocasiones se ha convertido en un sitio de terror y sentimientos encontrados para algunos pequeños que conviven con su agresor sexual, con quien tienen un vínculo afectivo y de parentesco.


De acuerdo con denuncias recibidas en las Fiscalía de la Niñez y Adolescencia, en muchos de los casos los menores han sido vulnerados sexualmente en su vivienda.

Se debe actuar

  • Ralf Coello, abogado del departamento legal de Misión Internacional de Justicia (IJM), señaló que es importante que si un niño o adolescente alguna vez tiene la confianza de expresar el abuso, no se tome a la ligera.
  • Es probable que el menor haya develado su “secreto” porque se le inspira confianza y es posible que sea la única vez que lo haga. “Hay que actuar, hay que concienciar a la población, porque es un flagelo bastante común en nuestra sociedad”, refirió.
Misael Torres, fiscal de la Agencia de Delitos Sexuales contra la Niñez y Adolescencia, refirió que entre las denuncias que han recibido de manera reciente se encuentra el de una niña de 4 años, quien manifestó agresión sexual por parte de su abuelo materno.
El fiscal indicó que con el informe psicológico del Ministerio Público (MP) se procesó al abuelo por agresión sexual con agravación de la pena, en agravio de su nieta.
“Las agresiones sexuales son un poco más difíciles de probarlas. En la primera declaración tenemos que demostrarle al juez que tenemos los indicios racionales suficientes para acreditar que la persona que estamos sindicando es responsable de los hechos que se le imputan”, aseveró.
Contó que cuando la madre acudió a denunciar el hecho al módulo de atención inmediata se hizo un informe de atención y la niña describió los ultrajes que sufrió. Además, la menor mencionó que lo mismo les ocurrió a sus primas, de 2 y 6 años.
La psicóloga reconoció en su informe que es difícil que una niña de esa edad mienta y le dio crédito al relato. Ahora la fiscalía cuenta con cuatro meses para investigar.

Fuerte impacto

  • Gloria Solares, psicóloga y gerente de Cuidado Posterior de IJM, refirió que se debe tomar en cuenta que más de alguna madre, cuando la hija le dice que alguien la tocó, responde que solo fue eso; pero las agresiones sexuales son mucho más fuertes para esa niña que quizá una sola violación por un desconocido, ya que el daño psicológico es relativo, pues no es lo mismo sufrir años de tocamientos y que estos sean por un conocido, como el padre o un pariente.
Otro caso en que el MP logró abrir un proceso penal y que se encuentra en investigación es el de una joven, 17, que acudió a la fiscalía a denunciar que era víctima de violación por parte de su padre desde que tenía 13 años, y que sentía miedo de que él comenzara a abusar de su hermana, 10. Un día después que se recibió el testimonio, la fiscalía solicitó orden de allanamiento y también de captura contra el señalado.
Al enterarse de lo sucedido, una tía de la víctima, 23, acudió al MP y narró, entre llanto, que había sido abusada por su cuñado desde que tenía 10 años y que la última vez fue en marzo del año pasado, por lo que decidió irse de la vivienda. Agregó que también su hermana, 21, fue violada por él, y que tiene un hijo, producto del acto.
La madre de la menor cuenta que cuando se casó se llevó a sus dos hermanas, de 6 y 8 años, porque sus padres habían muerto; pero indicó que desconocía que sufrían abuso sexual, ya que ella se iba a trabajar todo el día.
Torres refirió que el día del allanamiento encontraron al hombre en la casa dondeestaban dos niñas, 12 y 13, que no eran sus hijas, bajo el cuidado del agresor, quien les afirmó que era pastor evangélico, que daba cursos bíblicos y que las menores llegaban para que les compartiera la Palabra de Dios, y además era su niñero. El hombre se quedaba en casa y hacía las labores del hogar.

Síndrome

  • La psicóloga Gloria Solares señaló que las víctimas de abuso sexual infantil pueden sufrir del síndrome de acomodación, el cual se da en cinco fases.
  • La primera es el secreto, cuando el agresor seduce al niño y lo amenaza.
  • Luego viene la indefensión, el menor piensa que nadie le va a creer. La tercera es acomodación, en la que la víctima se acostumbra a la rutina. La cuarta es  la revelación,   cuando un tercero se entera. La última es la retractación de la víctima por temor, por culpa.
La hija, 10, manifestó que a la vivienda llegaban las niñas, con quienes jugaba. La pequeña denunció que también la visitaba otra menor, 15. Por esa declaración, la Fiscalía investiga si existen otras posibles víctimas.
La cuñada del ahora procesado no quiso declarar ante la Fiscalía, por vínculos sentimentales con su agresor.
Otro caso que investiga la fiscalía es el de un niño, 9, que indicó haber sido ultrajado por un primo, 23, contra quien existe orden de captura, pero la familia lo oculta.
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