sábado, 14 de septiembre de 2013

Que les quede bien claro.


El trabajo de prevención contra el abuso sexual contra niñas y niños es el trabajo más dignificante que he realizado en toda mi vida.


El poder ayudar a víctimas, el participar en la aprobación  de leyes, el realizar campañas de difusión y sobre todo poder ayudar a mi familia es algo que me llena de alegría.


El camino en estos ocho años no a sido nada fácil.

Siempre existirán las sombras con nombre y apellido que atacan sin sentido , nunca e entendido que mueve a personas víctimas de abuso a atacar y calumniar sin razón  legal o motivo moral válido a aquellos que sólo quieren contribuir a terminar con este flagelo.

Muchas de estas personas encabezan sus luchas solitarias contra el así. Engañando a la opinión pública y denostando a los pocos seres valientes que se arman de valor y realizan el trabajo de los gobiernos y las organizaciones gubernamentales.

Esas personas  están llenas de odio, rencor y amargura.
A estas personas, les deseo lo mejor, que puedan encontrar su ángel de luz que las conduzca a terapia especializada y capacitada para su pronta recuperacion emocional.

Desde luego que esos ataques infundados me llenan de tristeza momentánea.
Pero  siempre serán  más fuertes  los sentimientos de reciprocidad de los que agradecen la ayuda.

Me queda claro que falta mucho por hacer.
Y que tengo mucho camino por recorrer para que los gritos sin voz sean escuchados.

En este camino nunca he andado sólo.

Caminan junto conmigo muchas madres valientes que luchan por sus hijos.
Caminan junto conmigo muchas víctimas de abuso sexual infantil que desean recuperar la vida y la alegría.

Caminan junto conmigo muchos especialistas psicólogos y psicoterapeutas profesionales y capacitados.

Caminan junto conmigo muchas organizaciones civiles y organizadas.

Caminan junto conmigo muchas mujeres y hombres solidarios que quieren eliminar junto conmigo el delito más voraz de la humanidad.
El abuso sexual contra niñas y niños.

Nunca he lucrado con mi dolor y nunca lo haré.
Que les quede bien claro.
Todos los que  trabajamos en Hispanoamérica en este equipo lo hacemos voluntariamente.

Que les quede bien claro.
No estamos solos.
Nunca más solos.
Somos miles.
Nunca más gritos sin voz.

Soy Miguel Adame Vázquez.
Ciudadano Mexicano.
Padre de una hermosa sobreviviente.
Creador de Asi Nunca Más.





miércoles, 11 de septiembre de 2013

El enemigo esta en la familia


A sus diez años, la niña había sido  violada por su tío en repetidas ocasiones. La niña les confió a las oficiales que en las veces en que “desinteresadamente” el sujeto se prestaba a recogerla a ella y sus hermanos en la escuela la hostigaba sexualmente, y que la primera vez que la violó la amenazó con matar a su mamá si lo denunciaba.
Temerosa por la vida de su madre, que se había divorciado de su papá meses atrás, la niña calló en todas las veces que el tío abusó de ella aprovechándose de las reuniones y fiestas familiares, y la pateaba y cacheteaba si se negaba a su perversión, como  esa mañana en que fue descubierto por la empleada doméstica.
Otra alarma que detectaron los oficiales fue la tendencia autodestructiva de la niña, quien en repetidas ocasiones se había cortado los brazos con objetos punzocortantes sin que su madre lo percibiera, pues la niña luego se arrepentía y se curaba ella misma, usando mangas largas la mayor parte del tiempo para no ser descubierta.
Rosalba se derrumbó en el sofá al enterarse de todo. Su hija había vivido esta pesadilla sola, desamparada y su autoestima estaba destrozada. ¿Qué no es la familia la que debe amarte y protegerte? Una pregunta que madre e hija no podían responderse.
Tras  descubrir el infortunio, la policía, Rosalba y su padre acordaron no decirle nada al resto de la familia mientras continuaba la investigación contra Ezequiel. Había que demostrar lo dicho por la niña con un examen médico más exhaustivo que el aplicado por la médica especializada apurada por irse de vacaciones, y remitirla de inmediato a tratamiento psicológico, así como conseguir la orden de aprehensión cuanto antes.
Pero el violador las acechaba. En los días siguientes inició una intimidación digna de un film de Hitchcock. Una noche en que Rosalba y su familia volvían a casa encontraron los vidrios de las ventanas rotos, al ver la destrucción la niña sólo se apretaba sus manos y hundía su mirada en el fondo del vehículo, como tratando de ignorar la huella que había dejado su agresor. Sin pensarlo dos veces, Rosalba mudó a su familia de domicilio.
Pero Ezequiel dio con ellas obteniendo información de su esposa en charlas triviales. Un día, su auto amaneció bañado en aceite quemado, y a los pocos días las pintas con aerosol obscenas volvieron a aparecer en la fachada, a dicho acoso se le sumaban más de quince llamadas y mensajes intimidatorios diarios al teléfono de Rosalba, quien tuvo que mudar a su familia de nueva cuenta para protegerla de un sujeto que parecía conocer la ineptitud de los encargados de procurar justicia.
Aunque la hermana notó su distanciamiento, no reparó en indagar qué le pasaba a Rosalba, ni por qué se cambiaba de domicilio varias veces. Ella comenzaba a vivir su propia novela con su esposo, que sabiendo que había una denuncia en su contra, comenzó a justificar su probable desaparición discutiendo por todo con su mujer.
Sin embargo, Ezequiel pensó quizás que su intimidación surtiría efecto, porque en vez de huir, continuó acechando a Rosalba. Incluso faltaba a su trabajo, en una constructora, para espiarla, seguirla y estar al tanto de lo que hacía en la Procuraduría, donde el sujeto tuvo a su favor la ineficiencia de los servidores públicos que la atendieron. Habían pasado dos meses y la dependencia no consignaba la averiguación, ni siquiera por las pruebas de acoso e intimidación que Rosalba continuaba aportando a su denuncia.
Mientras tanto, la hija de Rosalba seguía sumergida en la tristeza. Se había cortado  sus brazos de nueva cuenta y su carácter jovial e inquieto había sido conquistado por una actitud retraída y ermitaña. No quería salir de su cuarto y dormía la mayor parte del tiempo. Pese a su estado, el Centro de Atención a Víctimas del Delito las puso a cumplir una serie de burocráticos trámites, evitándose la fatiga y honrando así su costumbre de negar atención oportuna a las víctimas que acuden en busca de ayuda.
La situación empeoró aún más cuando de pronto aparecieron comentarios de amor a Ezequiel en el perfil de Facebook de la pequeña. “Lo amo y no me importa la edad que tenemos”, “¡Te amo Ezequiel!” eran algunos de los muchos comentarios que Ezequiel escribió y difundió por la red social  intentando convencer a las autoridades y a su familia política que no había violado a su sobrina y que su relación había sido “consensuada”.
Los mensajes llegaron a oídas y a la vista de la hermana de Rosalba, quien  “picó el anzuelo” de Ezequiel. Verle como “Abusivo” era mejor que como “violador”, así que la hermana le perdonó la “infidelidad” a su esposo y vertió su rabia en su sobrina, a quien fue a buscar hasta su casa para reclamarle el atrevimiento.
-Tú lo sedujiste!-, le gritó la enfurecida tía a la niña, a quien mantenía encerrada en su recámara, aprovechándose de que Rosalba estaba en ese momento en la PGJE exigiendo hablar con Miguel Ángel García Covarrubias para reclamarle la tardanza en arrestar al sujeto, pues ya se había girado la orden de aprehensión pero los ministeriales “no lo encontraban”, o argumentaban que la colonia Julián Carrillo -donde se escondía el violador- era “muy peligrosa”.
Rosalba llegó a su casa y todavía encontró a su hermana reprimiendo a la menor, por lo que de inmediato se aprestó a defenderla. Ni la explicación a detalle de la propia víctima sobre las veces que había sido ultrajada, ni los mensajes de texto amenazantes a la madre, ni los antecedentes penales descubiertos pudieron convencerla de que su esposo simplemente era un delincuente, psicópata y violador.
A partir de ese día, la familia de Rosalba se fracturó. Su padre y su hermano la apoyaron, pero su madre y una hermana creyeron en la inocencia del agresor y se pusieron del lado de la hermana. Con todo lo que duele el tener un ser querido dándole la espalda, Rosalba sumó a sus problemas la incapacidad de la Procuraduría General de Justicia para bloquear los mensajes que el violador había subido a Facebook tras robarse la identidad de su hija.
-Váyase a la PGR, ahí es donde hacen eso-, le dijeron. Luego de la Prodem, el Cavid, y la Subprocuraduría “Especializada” para la Atención de los Delitos Sexuales, Contra la Familia y Derechos Humanos -donde también recibió atención a medias- la Procuraduría General de la República sería la cuarta instancia a la que Rosalba tendría que recurrir para hacer valer la justicia.
Casi derrotada, y como último recurso, Rosalba tuvo que tomar a su hija y llevarla ante la entonces directora de la policía Ministerial Cristina Hurtado Barrera para pedirle protección, pero la funcionaria, quien poseía una guardia personal de cuatro elementos, se negó a asignarles vigilancia a las víctimas argumentando que no estaba en sus facultades “ponerles guaruras a todas las personas”.
-“¡Entonces  ponga a sus policías a detener a este sujeto, nos ha acosado durante tres meses y ustedes no han hecho nada!”- le espetó la madre a la funcionaria, quien se preguntaba por qué son asignadas a cargos de servicio público personas que no pueden o no quieren hacer su trabajo, pero que reciben el  sueldo y las prestaciones nada despreciables de la sociedad a la que se niegan a atender.
Rosalba aún no salía de la PGJE cuando el enésimo mensaje de texto llegó a su celular: “No me van a hacer nada pen…a ya compré a los policías”, el cual incluía la foto de uno de los policías ministeriales asignados a su caso conversando con el agresor sexual. Encorajinada, Rosalba se dirigió al despacho de Miguel Ángel García Covarrubias para mostrarle el mensaje, pero fue interceptada por el jefe del grupo de policías que estaban a cargo de la investigación, quien le pidió el celular para “imprimir” la foto y  “comprobar” si se trataba de su elemento. La chamaquearon.
Antes de que Rosalba pasara al despacho de García Covarrubias, el jefe de grupo llegó a la oficina con el teléfono de la joven madre aduciendo que no había ningún mensaje. Lo habían borrado. -A lo mejor se equivocó señora- justificó el jefe policial. La madre de la víctima se echó a llorar y aunque aseguró que el mensaje estaba en su teléfono y que el policía que aparecía era parte del grupo policial que investigaba el caso, lo único que logró de la dependencia fue que le asignaran otros policías. Al tercer día lo arrestaron.
Pero no todo acabó con el violador en la cárcel. Rosalba y su familia llevan una vida difícil. Aunque la niña, re victimizada a todas luces por la Procuraduría General de Justicia del Estado y sus instancias recibe apoyo sicológico y el amor incondicional de su madre, le ha sido muy difícil superar esa desgracia.
La familia de Rosalba  sigue separada y debe ser cauta con lo que dice o hace para evitar que sus detractores se enteren, pues ha recibido amenazas a pesar de que el violador está en la cárcel. A Rosalba le duele el infierno que su hija está pasando. Le duele que parte de su familia continúe creyendo en la inocencia de Ezequiel y rechacen a la niña. Atrás quedaron las vacaciones, las fiestas, la confianza y el apoyo que se supone debe haber en ese núcleo primordial llamado familia.


El enemigo en familia http://pulsoslp.com.mx/2013/09/11/el-enemigo-en-familia-2/ vía @pulso_mx


"Esto no debe pasar, desgraciadamente es una historia que se repite día con día, lo indefenso de la victima, la falta de apoyo de las familias la nula sensibilidad y capacidad de las autoridades"
HASTA CUANDO¡


domingo, 8 de septiembre de 2013

¿En dónde quedan los niños?



País: Chile

¿Un niño miente cuando sostiene que sufrió abuso sexual?

NO, recordemos que lamentablemente solo un porcentaje muy pequeño habla de sus abusos sexuales, una inmensa mayoría calla hasta su edad adulta, aveces nunca habla, porque su abusador lo amenaza, controla y aterroriza, por temor, vergüenza y miedo.

Por lo tanto es muy poco probable que mienta o que sea manipulado para inventar semejante atrocidad. LOS NIÑOS NO INVENTAN ACUSACIONES SEXUALES.
Dice la verdad,  por lo tanto hay que creerles.

¿Un abusador puede ser un padre o madre, abuelo, tío o primos?
Lamentablemente en en casa, en el núcleo familiar donde se da la inmensa mayoría de los abusos sexuales.
Y son ellos, los familiares los principales abusadores junto con los curas católicos y pastores de otras religiones que mantienen el celibato.

¿Pero cómo puede ser eso?
¿Si el padre es un banquero prominente, un pastor de una iglesia, es muy religioso y estricto con sus hijos?
La mayoría de los abusadores sexuales  son  ciudadanos de lo más ejemplar en la sociedad.
Ante los demás externa una imagen pura y casta, son de lo más normal ante los demás.

La realidad es que pueden abusar de sus hijos y nietos sin el menor remordimiento de conciencia o moral, lo pueden hacer hasta estando la familia en el comedor desayunando y el abusador atacando a su víctima.

Esa es su máscara, su intachable conducta en sociedad.
Tal vez el único detalle que descuidan es que en su mayoría son alcohólicos, muchas  aveces lo son a escondidas, en su intimidad.

¿Entonces porque es tan difícil encarcelar a un abusador?
Porque en la mayoría de los países la carga de la prueba recarga en las pruebas físicas.
Las declaraciones de los mejores no valen ante un juez.
No como la carga principal de la prueba.

El abusador cuando es denunciado, nunca reconocerá su delito. Y tratara si es llevado a juicio de defender su inocencia basándose en sus principales armas.
Su intachable honestada ante la sociedad.

¿En dónde quedan los niños?
Son revictimizados en los juicios, repitiendo una y otra vez sus testimonios.
Siendo dañados por el sistema judicial que no los protegen, no los defiende porque son niños.
Y jurídicamente no son una personalidad. No votan, no generan impuestos.

"El riesgo de re-victimización consiste en que a los efectos que surgen como consecuencia del delito, se le agregan aquellos derivados de la exposición y experiencias por el niño una vez que inicia el proceso y procedimiento penal.

La revictimización o doble victimización, o también conocida como victimización secundaria, se da cuando los efectos que aparecen debido a la primera violación a sus derechos, cualquiera que haya sido el delito, se le suman aquellos provocados o aumentados por las experiencias a que es sujeto el niño una vez iniciado el proceso penal.

En la práctica del derecho penal, la infancia se enfrenta al proceso penal en su carácter de víctima casi en las mismas circunstancias que un adulto, ya que no existen marcos jurídicos nacionales o internacionales que permitan dar un trato diferenciado y razonable, adecuados a los menores."

Así Nunca  Mas y la Red Hispanoamericana Contra el Abuso Sexual Infantil apoyan incondicionalmente a las valientes tres niñas hijas de Yamile Caba de Chile en su juicio acusatorio contra su abusador.

No están solas
Nunca más solas 
Nunca más gritos sin voz.
Porque somos más que dos.

Miguel Adame Vázquez.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Un abuso es un abuso.

Un abuso es un abuso
REPÚBLICA DOMINICANA.


Cuando oímos del abuso sexual infantil  se viene a la mente, casi de forma automática, una niña abusada y agredida por un hombre adulto, y cuando se admite la existencia del abuso a los niños varones, entonces solo se nos ocurre pensar en el acto coercitivo de un hombre adulto. Se visualiza a las mujeres solo como víctimas del abuso, algo que resulta lógico, por la alta frecuencia y la impunidad con que suceden casos de abuso sexual a niñas o menores en nuestra sociedad. Sin embargo, en este contexto caribeño en el que se incentiva y estimula al sexo masculino a aspirar y ejercer el oficio de macho, son muchos los hombres ya adultos que en la intimidad de sus consciencias, o en la confesión a un amigo o a un terapeuta, cuentan que fueron iniciados, a edades muy tempranas, por una mujer, en eso que ellos consideran el oficio de amar.

Se escuchan narraciones gozosas de aquel encuentro con la sexualidad adulta que les llegó de bruces y de la mano de una adulta que si sabía lo que hacía, y que ejerció su poder sobre un menor para adentrarlo a territorios para los que, ni biológica ni mentalmente, estaban preparados. El hombre adulto que recuerda ese suceso traumático, lo asume como el inicio precoz de una carrera gloriosa y no como lo que es, más allá del disfraz de aceptación social del que disfruta. No se les ocurre ni pensar que fueron niños abusados.

Se escuchan narraciones gozosas de aquel encuentro con la sexualidad adulta que les llegó de bruces y de la mano de una adulta que si sabía lo que hacía.

En términos clínicos, el abuso sexual infantil ocurre como parte de un proceso en el que una persona, al menos tres años mayor, ejerce poder sobre un niño o niña menor de 14 años, de manera asimétrica, mediante manipulación psicológica, chantaje, engaño, fuerza o basándose en un vínculo de dependencia.

El Unicef señala al respecto que el abuso sexual a niños, niñas y adolescentes es un tipo de maltrato que se da en todas  las sociedades, culturas y niveles educativos, económicos y sociales. El maltrato infantil —físico, psicológico o abuso sexual— es toda acción u omisión que produzca o pueda producir un daño que amenace o altere el desarrollo normal de niños, niñas o de adolescentes, y es considerado una grave vulneración de sus derechos.

Sufrir la destrucción de la inocencia que supone ser abusado sexualmente, es un cataclismo en cualquiera de los sexos, femenino o masculino. La memoria del adulto trastoca un recuerdo que fue, la mayoría de las veces, desagradable e incomprensible. Este hecho abrupto deja sus huellas en el psiquismo y se impregna en nuestro comportamiento, en nuestro modo de vida, en la forma en que vamos a vivir la sexualidad cuando ya somos adultos. En algunos casos, constatados clínicamente o conocidos por la confesión de hombres dominicanos, ese acto único o recurrente de sostener relaciones sexuales con una mujer o muchacha adulta, les ha marcado el ámbito de su sexualidad. Cierto desasosiego alrededor del sexo, morbosidad exacerbada, la erotización de todos los vínculos con el sexo femenino y a veces la compulsividad adictiva descontrolada y destructiva (que acarrea prácticas que ponen en riesgo su salud y la de sus parejas, o suponen gastos exagerados en prostitución y pornografía), suelen ser las secuelas postraumáticas de un hecho que les desconcertó o les asustó.

Si bien es cierto que el despertar a la sexualidad en nuestra cultura es cada vez más precoz, y las cifras de embarazos no deseados en menores es un dato que así lo ilustra, no cabe duda que no es lo mismo llegar al descubrimiento y desarrollo de la sexualidad a través de la exploración y la curiosidad lúdica de dos personas de edades semejantes, que llegar a ella como consecuencia del abuso de un adulto, que le otorga a la experiencia un aire de transgresión, suciedad y culpabilidad que se desprende del ejercicio desmedido y abusivo del poder del adulto sobre el menor.

Sería interesante intentar medir la frecuencia con la que esta situación se produce en la vida de los infantes varones dominicanos. Hay historias de niñeras, primas, amigas de la familia, vecinas, que han marcado la vida de niños que vivieron aquella experiencia  entre el espanto y la sorpresa.  Ellas asumen, muchas veces, que han sido las iniciadoras de una carrera hacia la construcción de la identidad del macho dominicano, que tan orondamente exhibe nuestra cultura. Sin embargo, se trata de un comportamiento pernicioso y delictivo sobre el cual es necesario crear consciencia y tomar medidas.

A veces, detrás de ese macho desinhibido y enamoradizo, que dice y presume de ver en cada mujer la posibilidad de una copula, puede que haya un niño herido en su inocencia, que no logra sentirse del todo a gusto con su sexualidad, que la vive con ese sabor a pecado y a cosa insana. Y aunque las estadísticas y estudios de casos muchas veces los dejan fuera, y la permisividad social lo ampara y reviste de un aire de logro o triunfo, lo cierto es que un abuso siempre es un abuso, venga de quien venga y lo padezca quien lo padezca.

jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Qué tiene que hacer un padre cuando un hijo le dice que sufrió abusosexual?


¿Qué tiene que hacer un padre cuando un hijo le dice que sufrió abuso sexual?


En primer lugar tienes que creerle. No puede dudar de ninguna manera. Nadie inventa una historia así, no los niños.

No porque haya pasado hace 1, 2,3, 7 ó 40 años deja de doler o hace menos daño. Se necesita un proceso para sanar las heridas y ese proceso se realiza con un profesional especializado en abuso sexual infantil y con un grupo de apoyo, la gente que forma parte del grupo de apoyo es gente que le cree al sobreviviente, no gente que pone en duda su palabra. 

Si quieres ayudar a tu hijo, TIENES QUE CREERLE!!!!

"Se tiene la idea errónea que si no hubo penetración, no pasó a mayores. Si no hubo penetración, no importa. Si no hubo penetración, al rato se le olvida." 
No tiene que haber penetración, para ser abuso sexual. No tiene que durar años o repetirse varias veces para ser abuso sexual. No tiene que recordarse para ser abuso sexual. No tiene que ser desagradable o doloroso para ser abuso sexual. No tiene que haber contacto físico para ser abuso sexual. 

Las secuelas más dolorosas y difíciles de superar en el abuso sexual son en primer lugar, la traición a la confianza (alguien en quien confías te hace daño), el sentimiento de culpa (por no haberlo evitado y/o por haberlo disfrutado), la segunda traición (cuando lo dices y no te creen o te dicen que lo olvides o que no vuelvas a tocar el tema o lo minimiza y/o cuando protegen al agresor). Con mucha frecuencia, lo físico es lo que menos duele, lo que menos avergüenza, lo que menos tortura. 

Sí, Tu hijo necesita ayuda psicológica y todo tu apoyo para superar lo que pasó. No lo minimices, no lo juzgues, créele, dale tu apoyo incondicional y así el podrá ir superando poco a poco lo que pasó. 

Si todavía ve a los que abusaron de él, creo que sería difícil proceder legalmente contra ellos pero tal vez puedas hacerles saber que sabes lo que  hicieron y que los estás vigilando y buscar la manera de alejar a tu hijo de ellos. No le hace ningún bien verlos ni tener ningún contacto con ellos. 

Tal vez puedas indagar en el vecindario si hay más casos y proceder todos juntos contra estos agresores sexuales.

Cony Díaz.


viernes, 30 de agosto de 2013

Grooming: el delito de mayor impacto sobre adolescentes en la web

A la  llegada del Internet se abrió las puertas a la comunicación instantánea, a la creación de redes sociales, foros, lugares de intercambio en la Red, etcétera. 

Lamentablemente también las redes de abuso a menores llegaron a la nube, con esto  el "grooming"  que es "un nuevo tipo de problema relativo a la seguridad de los menores en Internet también llego.

El grooming  consiste  en acciones deliberadas por parte de un adulto de cara a establecer lazos de amistad con un niño o niña en Internet, con el objetivo de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual".

El grooming comprende todas aquellas conductas ejecutadas "on line" por pedófilos (los groomers) para ganar la confianza de menores o adolescentes mediante la utilización de una identidad usurpada, fingiendo "buena onda", empatía, identidad de intereses o contención emocional con la finalidad de concretar un abuso sexual.

Estos individuos utilizan los chats y las redes sociales como vehículos para tomar contacto con sus víctimas. Generalmente crean una identidad falsa (puede ser la de "un famoso") en Facebook o Twitter utilizando su imagen, y desde ese lugar toman contacto con el menor para emprender el camino del engaño que finaliza con una violación o abuso sexual.

Mediante mecanismos de seducción busca el intercambio de imágenes comprometedoras de contenido sexual, que luego son utilizadas para extorsionar a las víctimas con la amenaza de su exhibición a familiares o amigos

En otros casos, el pedófilo se hace pasar por otro adolescente y mediante mecanismos de seducción busca el intercambio de imágenes comprometedoras de contenido sexual, que luego son utilizadas para extorsionar a las víctimas con la amenaza de su exhibición a familiares o amigos.

En todos los casos, el objetivo de estas acciones es uno solo: mantener un encuentro real con el menor o adolescente para abusar sexualmente del mismo.

El grooming es moneda corriente en la actualidad y cobra a diario víctimas que guardan un promedio de edad que comprende de 10 a 17 años. Los padres y las instituciones educativas deben tomar conciencia de esta modalidad delictiva que tiene particular cuna en las redes sociales, las que decididamente no constituyen una moda pasajera: han venido para quedarse.

En todos los casos, el objetivo de estas acciones es uno solo: mantener un encuentro real con el menor o adolescente para abusar sexualmente del mismo

En Argentina en el Año de 2011 el Senado de la nación aprobó el proyecto de ley para penalizar uno de los delitos más graves en internet: el grooming.
Sin embargo desde esa fecha no se ha tratado el proyecto en la cámara de Diputados lo que provoca que la media sanción se pueda llegar a perder en octubre de este año.

Los que formamos parte del movimiento en todo el mundo de "así nunca más" y las personas y organizaciones que formamos parte de la Red Hispanoamericana Contra el Abuso Sexual Infantil  apoyamos esta iniciativa y a las "madres" que forman parte de este incansablemente movimiento les declaramos todo nuestro apoyo incondicional.