lunes, 18 de diciembre de 2017

La Iglesia en Australia se compromete a garantizar justicia a víctimas de abuso sexual


Un un amplio informe publicado el viernes, la comisión especial de Australia que investigó la pederastia en el país encontró serias fallas en la protección de niños del abuso cometido al interior de la Iglesia Católica y otras importantes instituciones.
La comisión recomendó el 15 de diciembre que los sacerdotes deberían estar legalmente obligados a revelar los detalles del abuso sexual que fueron narrados bajo el secreto de confesión y que el celibato sacerdotal debería ser opcional.
El Vaticano respondió diciendo que el informe debe ser “estudiado en serio”, reiterando su compromiso de escuchar y acompañar a las víctimas de abuso sexual infantil en la búsqueda de curación y justicia.
Los funcionarios de la Iglesia en Australia se disculparon por el sufrimiento causado y se comprometieron a garantizar la justicia, al tiempo que señalaron la imposibilidad de violar el secreto de la confesión sacramental.
El informe fue el resultado de una investigación en la cual la comisión revisó miles de casos de abuso infantil en instituciones importantes. 
La denominada Comisión Real de Respuestas Institucionales al Abuso Sexual Infantil se estableció en 2013 para investigar el manejo de acusaciones de abuso sexual infantil por parte de grupos religiosos, escuelas, organizaciones gubernamentales y asociaciones deportivas.
De las instituciones examinadas, la mayoría de las acusaciones se presentaron contra la Iglesia Católica, en la que se informaron más de 4.000 casos de abuso infantil, que representan el 61.8% de todos los casos denunciados por parte de entidades religiosas.
En un fragmento del informe previamente publicado, la comisión encontró que el 7% de los sacerdotes católicos en Australia que sirvieron entre 1950 y 2009 fueron acusados ??de delitos sexuales contra niños.
“Decenas de miles de niños han sido abusados ??sexualmente en muchas instituciones australianas. Nunca sabremos la verdadera cifra. No se trata de unas pocas 'manzanas podridas'. Las principales instituciones de la sociedad han fracasado seriamente”, dijo el informe.
El Arzobispo de Melbourne y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Australia, Mons. Denis Hart, dijo que el informe revela un “pasado vergonzoso, en el que una cultura prevaleciente de secretismo y autoprotección provocó sufrimiento innecesario para muchas víctimas y sus familias”.
También reiteró su “incondicional disculpa por este sufrimiento y el compromiso de garantizar justicia para los afectados”.
La hermana Ruth Durick, presidenta de Catholic Religious Australia, agregó que las órdenes religiosas en toda Australia continuarán su reciente trabajo de reformar las órdenes para proteger mejor a los niños.
“Reconocemos con gratitud la valentía de todos los sobrevivientes que se presentaron ante la Comisión Real. Tomaremos muy en serio el informe de la Comisión Real y hemos encargado una evaluación inicial de sus conclusiones por parte del Consejo de Verdad, Justicia y Curación”, dijo Hna. Ruth. 
Como parte del informe, la comisión hizo numerosas recomendaciones, como cambios en el sistema de justicia penal de Australia y varias recomendaciones para la Iglesia Católica, “muchas de las cuales tendrán un impacto significativo en la forma en que la Iglesia Católica opera en Australia”, dijeron los obispos en su declaración.
Sin embargo, entre algunas de las recomendaciones polémicas están que los sacerdotes deben estar legalmente obligados a revelar los detalles de abuso sexual contados en el confesionario, y que deberán enfrentar cargos criminales si se niegan a hacerlo.
En una declaración en agosto, Mons. Hart enfatizó la importancia de mantener la confidencialidad de la confesión y al mismo tiempo garantizar que los niños estén protegidos.
“La confesión en la Iglesia Católica es un encuentro espiritual con Dios a través del sacerdote”, dijo Hart en una declaración del 14 de agosto.
La confesión “es una parte fundamental de la libertad de religión, y está reconocida en la Ley de Australia y en muchos otros países. Debe permanecer así aquí en Australia ... (pero) aparte de esto, todas las ofensas contra los niños deben ser informadas a las autoridades, y estamos absolutamente comprometidos a hacerlo”, agregó.
Además, el informe recomienda que la Iglesia Católica haga del celibato un requisito opcional del sacerdocio, en lugar de uno obligatorio, porque aunque el celibato no es una causa de abuso infantil, la comisión lo consideró un factor contribuyente cuando se combina con otros factores de riesgo, de acuerdo con la BBC.
El Arzobispo de Sydney, Mons. Anthony Fisher, le dijo a The Guardian que cambiar el requisito de celibato no es la solución a la crisis de abuso.
“Sabemos muy bien que las instituciones que tienen clérigos célibes e instituciones que no tienen clérigos célibes se enfrentan a estos problemas. Sabemos muy bien que esto sucede en familias que ciertamente no están practican el celibato”, dijo.
La Santa Sede también respondió al informe y dijo en un comunicado el viernes 15 de diciembre que "merece ser estudiado seriamente".
"La Santa Sede mantiene su compromiso de estar cerca de la Iglesia Católica en Australia mientras escuchan y acompañan a las víctimas y sobrevivientes en un esfuerzo por lograr la curación y la justicia", dijo la declaración del Vaticano.
Al final de la declaración de la conferencia de obispos australianos, los líderes de la Iglesia reiteraron su compromiso de reparar los abusos cometidos en el pasado y pidieron a los gobiernos estatales que los ayuden en esta tarea.
Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Nueve de cada 10 sitios de abuso sexual infantil proviene de cinco países



Nueva York, Estados Unidos
Más de nueve de cada 10 sitios de abuso sexual infantil identificados a nivel mundial están alojadas en cinco países: Canadá, los Estados Unidos, Francia, los Países Bajos y Rusia.
La revelación la hace el informe anual “El Estado Mundial de la Infancia 2017”, publicado por el Fondo de Naciones Unidas para la Niñez y la Adolescencia (Unicef).
“Para bien o para mal, la tecnología digital es un hecho irreversible en nuestras vidas”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake. “En un mundo digital, nuestro doble desafío es saber cómo mitigar los daños y maximizar los beneficios de internet para cada niño”.
A pesar de que los niños están muy presentes en internet –1 de cada 3 usuarios en todo el mundo es un niño– son muy escasas las medidas que se toman para protegerlos de los peligros del mundo digital y para aumentar su acceso a un contenido seguro en línea, dijo UNICEF en su informe anual más importante, publicado hoy.
“Niños en un mundo digital”, como titula el informe de 2017,  analiza por primera vez de manera integral las diferentes formas en que la tecnología digital está afectando las vidas y las posibilidades vitales de los niños, y describe los peligros y las oportunidades. Sostiene que los gobiernos y el sector privado no se han adaptado al ritmo del cambio, y esto expone a los niños a nuevos riesgos y peligros, al tiempo que deja atrás a millones de los niños más desfavorecidos.
El informe explora las ventajas que la tecnología digital puede ofrecer a los niños más desfavorecidos, incluidos aquellos que crecen en la pobreza o que se ven afectados por situaciones de emergencia humanitaria. Estos beneficios incluyen aumentar su acceso a la información, desarrollar aptitudes útiles en un lugar de trabajo cada vez más digital, y ofrecerles una plataforma para conectarse y comunicar sus puntos de vista.
Pero el informe muestra también que millones de niños no están aprovechando la conectividad. Alrededor de un tercio de los jóvenes del mundo, 346 millones, no están conectados, lo que agrava las inequidades y reduce la capacidad de los niños para participar en una economía cada vez más digital.
El informe también señala cómo internet aumenta la vulnerabilidad de los niños a los riesgos y los peligros, entre ellos el uso indebido de su información privada, el acceso a contenidos perjudiciales y el acoso cibernético. La presencia ubicua de dispositivos móviles, según el informe, ha hecho que el acceso en línea para muchos niños esté menos supervisado y sea potencialmente más peligroso.

La violación de niñas y niños es tortura

El mito del rapto de Ganímedes en La Metamorfosis (año 8 DC) de Ovidio fue inspiración de numerosas obras artísticas: desde la prosa de Goethe (1774), en las melodías de Franz Schubert (1817), hasta numerosas esculturas y pinturas entre las que se destaca el “rapto de Ganímedes” de Rubens y de Rembrandt.

Ganímedes era un niño-adolescente príncipe de Troya cuya belleza cautivó a Zeus, quien, transformado/metamorfoseado en águila, lo raptó tomándolo con sus garras por los muslos. Ya en el Olimpo, a Ganímedes le dio el elixir de la vida y juventud eterna y lo convirtió en su copero y amante. El padre de Ganímides fue visitado por el mensajero de los dioses quien, a cambio de caballos consintió el rapto.

El 19 de noviembre es el Día Mundial contra Abuso Sexual Infantil, tema que sigue siendo difícil de abordar a pesar de los avances que existen. Escasas –aunque idóneas– son las voces que advierten a la violación y el incesto contra niñas, niños y adolescentes como una forma de tortura.
La violencia sexual contra niñas y niños es la acción de someter a una persona a la voluntad de un agresor, aprovechándose de la impotencia y el desvalimiento de las víctimas, con la intención de dañarla, causarle dolor y sufrimientos (físicos o mentales), despersonalizarla y dominarla sometiéndola a actos sexuales. La niña o el niño son sujetos dependientes de las/los adultos que los rodean, por ello la situación de abuso sexual, especialmente perpetrado por alguien de su núcleo familiar y con funciones de cuidado, revela la dificultad y silenciamiento que lo encubre.
Un informe de Unicef en América Latina advierte que 1.100.000 niñas y adolescentes de 15 a 18 años de la región han experimentado violencia sexual y actos sexuales forzados. Los datos que comienzan a visibilizarse en Argentina evidencian que los agresores son familiares de las víctimas, y que son el padre y el padrastro los principales perpetradores. No obstante, a nivel regional, no se cuentan con datos conciliados sobre estos delitos. 
Heráclito, allá en el 400 AC, decía que la violencia es padre y rey de todo. Aquí el padre –el varón– es el rey de la violencia. A pesar de los grandes avances en materia de derechos de las mujeres, los estudios de género continúan denunciando el contexto patriarcal y adultocéntrico que persiste. Persiste la figura del varón como máxima autoridad y pater-familias, y se sostienen los estereotipos de género y asimetrías de poder que ello reproduce.
Siguiendo a Domenach (1981), “lo terrible y lo fascinante de la violencia es que ofrece la posibilidad de instituir, en beneficio del más fuerte, relaciones ventajosas economizando trabajo y palabras. En este sentido, el apogeo de la violencia no es el homicidio (que suprime el objeto mismo de la violencia), sino la tortura, pues ésta asocia la víctima, a pesar suyo, a su verdugo. Aparece aquí el enigma de la violencia que Jean-Paul Sartre escenificó tan elocuentemente: la violencia ‘hace sociedad’, una sociedad que es la inmunda caricatura de la sociedad de la razón y del amor”.
El abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, en su máxima expresión como es el incesto y la violación, constituye una de las prohibiciones fundamentales en nuestras culturas y sociedades occidental, de un padre-progenitor a su hija-hijo. Este hecho se encuentra en el margen más crudo de lo abyecto. La violación a una niña o niño, por cualquier vía (en nuestro código penal podría encontrarse con su eufemismo “abuso sexual con acceso carnal”) y el incesto, tal y como lo destaca Eva Giberti en su libro “Incesto Paterno Filial” (reeditado en 2014) aún carece de presencia en el corpus jurídico.
El Relator Especial contra la Tortura de Naciones Unidas, Manfred Nowak, (2008) advierte la dificultad de las víctimas de oponerse al uso de la fuerza, identifica a la violación como “una expresión extrema de esta relación de poder, en que una persona trata a otra como un mero objeto”. Asimismo, expresa que calificar la violación contra las mujeres como un acto de “tortura” implica considerar el señalamiento social, político e institucional para el Estado y sus estructuras jurídicas. Ello incluye proteger a la víctima, penalizar al agresor y generar las acciones reparatorias necesarias para la niña, el niño o el/la adolescente. Y remarca que “cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia”. El Relator Especial expone que debería entenderse que abarca la falta de protección por parte del Estado de las personas que estén dentro de su jurisdicción contra la tortura y los malos tratos por particulares. Aquiescencia en tanto tolerancia y quietud.
En este sentido, la resolución Akayesu, en la que el Tribunal Penal Internacional para Ruanda admitió que la violación es una forma de genocidio como cualquier otro acto cometido con la intención específica de destruir a un grupo determinado, constituye un reconocimiento notable del potencial destructivo de la violación (1993). Tomar este antecedente expone los efectos devastadores de la violación no sólo como acto individual sino como ejercicio de disciplinamiento social. 
¿Qué sucede cuando una madre o abuela denuncian situaciones de abuso sexual por parte del padre u otro familiar, y al cabo de un tiempo el juez desestima la denuncia, la misma no se investiga adecuadamente, la niña o niño (o la madre incluso) se retractan o bien la justicia decide revincularlos con el agresor? Existen inefables ejemplos al respecto. 
Bourdieu destaca la acción pedagógica de la cultura, mediante la cual se logra instalar significaciones del mundo e imponer relaciones sociales de manera que sean legítimas para ese grupo social, ocultando las relaciones de fuerzas y la violencia simbólica que se encuentra en sus bases. No podemos dejar de señalar que las violencias contra niñas y niños no sólo se hallan en el interior de los hogares, sino que encuentran un correlato socio-cultural.
La antropóloga Rita Segato (2017) nos advierte que “el violador es un síntoma social. La ley que consigue tipificar el delito de abuso sexual solo captura la punta del iceberg”; agregamos que la tortura, el terror y el silencio de la violación y el incesto de un familiar hacia una niña o niño se encuentran en la cima del iceberg. 
El mito de Ganímedes se reedita y encuentra en su simbología las asimetrías entre los sujetos sociales y seres poderosos frente a aquellos/as que no tienen voz o que se encuentran invisibilizados/as. La reedición mítica de la pasividad del niño o niña frente al mundo adulto que lo/la somete a sus placeres y deseos.  
La naturalización de las violencias genera niños/as-cuerpos omitidos y sujetos a las disposiciones tutelares que el adultocentrismo sigue instituyendo en sus mitos y prácticas disciplinadoras. Como nos alerta Line Bareiro, nos encontramos frente al surgimiento de discursos post derechos humanos, consideramos que evidenciar las nuevas formas de violación a estos derechos como son los abusos sexual en el ámbito intrafamiliar en tanto formas de tortura, nos desafía a actualizar el debate y visibilizar las diversas formas en que, por aquiescencia o acción se debe interpelar las distintas esferas del Estado.
El cuerpo de Ganímedes, entonces, sigue siendo raptado por águilas rapaces que continúan sobrevolando, esperando a su próxima presa. La pedagogía de la crueldad se traslada a las esferas más recónditas de nuestra vida cotidiana. El desafío es continuar con la sensibilización desde todas las esferas, tanto educativas, familiares, judiciales, comunicacionales, así como la reflexión personal y colectiva de nuestras prácticas.

Pedófilos: Mentes perversas



El abuso sexual infantil se desenvuelve en una amplia cantidad de causas y signos. Quien comete un acto de violación a un menor, definitivamente padece de algún trastorno psicológico que lo impulsa a robarle sin razón la inocencia a un pequeño.

Algunos psicólogos, psiquiatras y terapeutas dan pistas para detectar las señales de violación en un infante, como prevenirlo y por su puesto entender lo que pasa por la mente del agresor.
A lo largo de la historia en diferentes culturas, clases sociales, niveles educativos, grupos religiosos y étnicos, el abuso sexual infantil es un problema que se ha presentado perennemente en la sociedad, dejando consecuencias permanentes en la memoria de las víctimas y sus familiares.

Pedófilos: Mentes perversas

La pedofilia es un trastorno psiquiátrico en el que un adulto o un adolescente experimentan excitación o placer sexual a través de actividades o fantasías con niños de entre 8 y 12 años. Expertos aún no logran argumentar causas específicas de esta patología y explicar cómo es que un ser humano puede ser capaz de ultrajar el cuerpo de un niño.
Algunas hipótesis apuntan a experiencias en la adolescencia o el hecho de haber sufrido abusos en el pasado puede conducir al adulto a cometer este delito.
Los expertos advierten que cada abusador es único. No hay dos iguales. Y sostienen que, por eso, es importante estudiar caso a caso. “Estadísticamente pueden caer en el mismo rango, pero cada uno trae su historia vital que lo condiciona. Evaluarlos individualmente sirve para determinar su peligrosidad y la posibilidad de que reincidan”, explicó Gustavo Álvarez, psicólogo jurista, perito e integrante de la Asociación Latinoamericana de Psicología Jurídica Forense.
“En su mayoría son hombres de entre 25 y 45 años insertos en la sociedad, con trabajo, con familia y sin ninguna característica grosera que los aparte de su entorno”, informó Álvarez.  Estos agresores no tienen un perfil claro y lineal, por ello es casi imposible identificarlos. Los pedófilos sienten un impulso irrefrenable y saltan de la fantasía a la realidad.

Signos de abuso

El cuerpo y la conducta de un niño victimizado, se convierten en los principales indicadores para desterrar  cualquier duda de violación.
Marisa Russomando, especialista en maternidad, paternidad y crianza, y directora del espacio La Cigüeña, afirmó que “Se considera abuso o acoso sexual en niños a toda actividad que sea llevada a cabo por un adulto y que tenga connotaciones sexuales. Ocurre sin el consentimiento y en condiciones de desigualdad entre el abusador y la víctima, como consecuencia de algún tipo de coerción, por lo que conlleva a un acto de poder sobre un niño por placer del adulto”.
Igualmente, la terapeuta familiar Adriana Quattrone precisa que los afectados deben lidiar con un conjunto de situaciones, que van “desde la penetración o agresión física o contacto físico (tocamientos, masturbación, sexo oral) hasta la ausencia de éste último, pero sí de exhibicionismo o erotización con relatos de historias sexuales, como videos, películas y fotografías”.
Claramente existen signos físicos, que van desde las lesiones en la zona genital o perianal, presentes en el 25% de los casos, hasta las señales psicológicas.
Por lo general, los indicadores de alarma refieren a un menor que:
*Verbaliza que fue abusado y espera que se le crea para ser protegido.
*Habla de partes sexuales o de actos sexuales cuando aún no comprende acabadamente el contenido o si es inadecuado para su edad.
*Se encierra en sí mismo, tiene conductas regresivas (enuresis) o se vuelve temeroso a cuestiones específicas.
*Demuestra angustia sin aparente motivo, cansancio o apatía permanente, conductas agresivas persistentes, evitación exagerada al contacto (aislamiento).
*Tiene pesadillas.
*No habla (mudez).
*No mira a la cara a la gente o habla mal de casi todo el mundo.
*Si puede verbalizarlo adecuadamente, tiende a proteger al agresor o minimiza sus actos (algunas veces porque está amenazado o persuadido por el mismo agresor).

Qué hacer ante un posible abuso

Frente a los indicadores, ya sean físicos o psicológicos, el primer paso es no perder la calma y actuar con prudencia, responsabilidad, discreción y sentido común. En la práctica esto se traduce en realizar preguntarle al niño sobre el tema, pero son presionarlo.
Abuso sexual: Lo que callan los inocentes
Lesiones en la zona genital o perianal son los principales signos de violación
“Los tratamientos comprometen al niño y a la familia. Eso incluye la consulta con un profesional que, por lo general, es el pediatra. A partir de ahí, se decidirá si se requiere o no de una evaluación psicológica”, planteó Horacio Vommaro, psiquiatra, luego de advertir que los principales riesgos que se corren en este proceso oscilan entre banalizar y sobredimensionar la situación.
De ahí en adelante, se procederá conforme a la evolución del tratamiento y el consejo de los especialistas. “Lo principal es ayudar a la familia y cuidar al pequeño, que debe sentirse contenido, admirado y sin prejuicios alrededor”, acotó. “Siempre habrá que creerle al niño y recurrir al asesoramiento de profesionales de la salud y la ley”, reforzó Quattrone.
Las denuncias y casos de abuso sexual  en menores de edad son más comunes de lo que se piensa. Aunque muchos estos abominables hechos quedan en el silencio y anonimato por miedo, desconocimiento o impotencia, muchas veces, los niños eligen callar.
Según proyecciones realizadas por la American Academy of Pediatrics, el 1% de los niños del mundo sufrirá anualmente un abuso sexual. En la Venezuela, donde no existen cifras oficiales, se estima que sólo se difunde 1 de cada 10 casos ocurridos.
Un autor de abuso sexual podría ser cualquiera. Podría ocurrir dentro de cualquier hogar. Y podría no saberse jamás. El 70% de estos ataques ocurren en el ámbito intrafamiliar o de primer círculo de conocimiento del niño.
La Nación/El País/El Espectador/Noticia al Día 

martes, 21 de noviembre de 2017

Campaña 2017 "Visibilizando el Silencio"




















Y para cerrar la campaña 2017 "Visibilizando el Silencio", quiero agradecer a título personal y a nombre de mi equipo de ASI, Nunca Más,  a todos esos corazones que se atrevieron a sumarse con nosotros y alzar su voz por aquellos que no tienen aún voz, poniendo  en su foto de perfil  el marco del 19 de noviembre, Día Nacional contra el abuso sexual infantil (fueron más de 1,000 personas, aunque perdí la cuenta y ya no pude agradecer particularmente  a cada uno), a los que me  permitieron que los etiquetara día tras día, a los que reaccionaron -con manita arriba, carita triste, carita enojada o corazón-, a los compartieron, a los que comentaron -tanto en mi perfil como en las redes y página de ASI, Nunca Más-, a los que me etiquetaron y me hicieron partícipe de su propio trabajo, a los que me escribieron de forma privada, a los que me enviaron solicitud de amistad por simpatizar con la causa y a los que me leyeron sin haber dejado rastro...


Por igual,  aprecio mucho a todos ustedes por haber hecho equipo con nosotros, tengan o no tengan esta problemática cercana, pues no es necesario tener cáncer (por citar ejemplo)para condolerse de alguien que si lo padece. Y no tener cáncer, no significa que no se pueda comprender y acompañar a alguien con este problema. Igual pasa en el mundo del abuso sexual a menores, solo se necesita tener empatía, corazón, sensibilidad y compromiso.



Muchas gracias por no permitir  que se siga destruyendo la inocencia de la infancia.



Muchas gracias por no  convertirse en cómplices de los agresores sexuales con el silencio y  la apatía.



Muchas gracias por  ayudarnos a cerrar filas contra l@s perpetrador@s, pues las víctimas no están sol@s.



Muchas gracias por hacer una gran red de apoyo para todas las víctimas de ayer y de hoy.



Muchas gracias a los que se dedican a la prevención  para poner a salvo a nuestra niñez.



Muchas gracias a todos los que no se callaron y nos ayudaron a visibilizar el silencio y tabú  tan profundo que envuelve este flagelo de lesa humanidad.



Muchas gracias a los que se atrevieron a romper su propio silencio.



Muchas gracias a tod@s aquell@s que se han atrevido a recorrer el camino de la sanación, pues ustedes son quienes nos inyectan la esperanza y las fuerzas para seguir pese a todo.



Muchas gracias a esos seres humanos maravillosos que lograron salir del infierno y ahora dedican su corazón, su trabajo y su vida  para inspirar a otros a hacer lo mismo.



Muchas gracias a mi equipo de corazones de ASI, Nunca Más, por resistir estoicamente todo y seguir en pie de lucha.



Muchas gracias a todos mis herman@s de causa de México y otros países.



Muchas gracias a esos ángeles sin alas que siempre están aportando su granito de arena, para que otros estén bien,  ya sean activistas declarados o no.



Muchas gracias a la doctora  María Cecilia López - una de las mejores y pocas especialistas del mundo-, por todos los aprendizajes que nos ha aportado con su brillante, pero sobre todo sensible trabajo con las niñas y niños víctimas de abuso sexual. Tanto en sus consejos personales como en la sabiduría que derrocha en sus libros.



Muchas gracias a mi esposo, a mis hijos y a mi familia  por ser el viento bajo mis alas.



Y muchas gracias a mis querid@s guerrer@s: Jack, Nico, Lucecita, Alex, Ambar, Florecita  y Mariposa Hermosa, por nunca rendirse.



A partir de mañana seguiré con mi activismo habitual (en medida que el trabajo me lo permita). Ya no los etiquetaré (hasta el año que entra). Pero agradeceré que se sigan sumando y alcen su voz, porque DETENER EL ABUSO SEXUAL A MENORES ES RESPONSABILIDAD DE NOSOTROS LOS ADULTOS..



TENGO UN SUEÑO: UNA NIÑEZ AMADA, PROTEGIDA, INFORMADA, SANA, FELIZ Y SIN ABUSO SEXUAL INFANTIL,  ¿Me ayudas a alcanzarlo?



#19deNoviembreDíaNacionalcontraelAbusoSexualInfantil

#ASINUNCAMAS
#NUNCAMASGRITOSSINVOZ
#REDHISPANOAMERICANACONTRAELABUSOSEXUALINFANTIL
#VisibilizandoelSilencio

sábado, 18 de noviembre de 2017

El 19 de noviembre de cada año ha sido declarado como el Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil.



El 19 de noviembre de cada año ha sido declarado como el Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil.
El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) establece que a partir de este 2016 se realizará dicha conmemoración, la cual fue promovida por el  Congreso de la Unión y emitida por el Ejecutivo Federal.
El 19 de noviembre de cada año se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Abuso del Niño, declarado en 1990 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a partir de una iniciativa de la Fundación de la de la Cumbre Mundial de la Mujer, cuyo objetivo es fomentar una cultura de prevención.
Por tal motivo creemos que estas  acciones promovidas por los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, representan pasos positivos en la labor de hacer vigente el principio del interés superior de la niñez y la adolescencia, expresado en el artículo cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la Convención de los Derechos  del Niño, y en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA).



 “Alrededor de 4.5 millones de niñas y niños son víctimas de abuso sexual en nuestro país, de los cuales únicamente 2 por ciento de los casos se conoce en el momento que se presenta el abuso. De ellos, se estima que en el 27 por ciento de los casos el agresor es el padre o la figura paterna del menor; el 18 por ciento es el abuelo; en 16 por ciento un tío o conocido; y en el 12 por ciento es el hermano mayor”.

Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en nuestro país existen más de 16 mil niños y niñas que son obligados a ejercer la prostitución, siendo los destinos turísticos las zonas donde comúnmente se presenta este fenómeno.
Según datos  de la ONU en el mundo existen 275 millones de niños que son maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandono, y una cantidad significativa es obligada a trabajar, a prostituirse o a realizar prácticas pornográficas; otros son víctimas de tráfico humano. “México se ubica en el sexto lugar en América Latina, en homicidios de menores”.


México ocupa el primer lugar a nivel mundial en abuso sexual, violencia física y homicidios de menores de 14 años. Alrededor de 4.5 millones de niñas y niños son víctimas de abuso sexual en nuestro país, de los cuales únicamente 2 por ciento de los casos se conocen en el momento que se presenta el abuso. 
Debemos tener presente que los niños también son víctimas de abuso sexual. Se estima que 77 por ciento de los casos presentados son niñas y 23 por ciento son niños. Además, las personas con discapacidad física o mental, independientemente de su sexo, tienen mayor riesgo de sufrir abuso sexual que cualquier otra persona. 




La Convención sobre los Derechos del Niño, instrumento internacional firmado por México en 1990, establece en los artículos 19 y 34, que los estados parte deberán adoptar: todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo, además de comprometerse a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales. 







#19deNoviembreDíaNacionalcontraelAbusoSexualInfantil
#ASINUNCAMAS
#VISIBILIZANDOELSILENCIO

Recuerda, parar el abuso sexual infantil es responsabilidad de nosotros los adultos. 

VISIBILIZANDO EL SILENCIO

ASI, NUNCA MAS

VISIBILIZANDO EL SILENCIO

Saber escuchar el lenguaje del silencio y/o los gritos sin voz.

Se estima que menos del 7% de los menores que han sido   abusados sexualmente, podrán pedir ayuda y explicar con palabras que les está ocurriendo.

Mientras que más del 93% no podrá verbalizar lo que ha sufrido o está sufriendo.

Para dar un llamado de auxilio, utilizarán el lenguaje del silencio a través del comunicarse sin hablar, dando uno y mil gritos sin voz.

De ahí la importancia de saber escuchar  el lenguaje no verbal o sin palabras de  l@s niñas.
Ell@s hablan otro idioma, a través de síntomas, dibujos, juegos, cambios radicales de comportamiento, entre otros.

L@s infantes no  pueden “hablar”  o expresarse como adultos. Tanto las madres, los padres, l@s psicólog@s, los jueces, los abogados y todos aquellos que sean los encargados de proteger, cuidar y ayudar a los menores deberían usar toda su empatía y sensibilidad. Asimismo,  estar capacitados para poder escuchar, entender  e interpretar  el lenguaje de l@s niñ@s.
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“Los niños/as abusados no solo hablan, gritan  e imploran ayuda. Tan solo, que lo hacen en su propio idioma”.
“Se puede hablar de todo sin decir nada y se puede decir todo sin emitir una sola palabra…
¿Siempre son necesarias las palabras para decir?
¿Con cuántas lenguajes más allá de las palabras puede expresarse un ser humano en su dolor más profundo?”.
María Cecilia López ‘La entrevista psicológica a niñas y niños víctimas de abusos sexuales’
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ESCUCHA, cuida, protege, respeta y bien ama a tus pequeñ@s.

Recuerda, parar el abuso sexual infantil es responsabilidad de nosotros los adultos.

POR UNA NIÑEZ PROTEGIDA, SANA Y FELIZ  ¿Te atreverías a compartir?

#19deNoviembreDíaNacionalcontraelAbusoSexualInfantil
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