miércoles, 29 de octubre de 2014

Llegamos a un millón setecientas mil visitas a nuestros contenidos.



Nuestros contenidos han llegado al día de hoy a más de 1,700,000,000  visitas.



Muchas Gracias a todos aquellos que en estos ocho años me han acompañado, a los que lo han hecho desde el principio y a los que amorosamente se suman día con día.

Esta causa es una causa muy noble.

Por los que no tienen voz y quieren ser escuchados.
Nunca Más Gritos sin voz.
Yo alzo mi voz.





Miguel Adame Vazquez.



http://migueladame.blogspot.mx/
http://redcontraelabusosexual.blogspot.mx/
http://forosobrevivientesasi.blogspot.mx/
http://asinuncamas.org/

Canal de Youtube:
www.youtube.com/user/71ADAME

19 días de activismo para la prevención del abuso y la violencia contra las niñas y los niños. 2014
















19 días de activismo para la prevención del abuso y la violencia contra las niñas y los niños.


19 Días de Activismo  1-19 noviembre


• Al año 2011, el número de muertes relacionadas con las drogas, fue estimada en 211.000.
• 320.000 jóvenes, de los 15 a los 29 años, mueren de causas relacionadas con el alcohol, lo que representa el 9% de las muertes de este grupo de edad.
• Cada año aproximadamente 150 millones de niñas y 73 millones de niños en el mundo son víctimas de violación y/o de violencia sexual.
• 3 de cada 4 niños experimenta disciplina con violencia en sus casa
• Solamente 38 países han pasado prohibiciones, de manera integral, al castigo corporal
• 85 millones de niños (55 millones de niños y 30 millones de niñas) están involucrados en la formas más atroces de trabajo infantil
• Más de la mitad (53%) de los 215 millones de niños trabajadores en el mundo, lo hacen en condiciones de alto riesgo.
• Más de un billón de niños vive en países afectados por el conflicto armado.
• A la fecha, un estimado de 300.000 niños son reclutados y utilizados por diversos grupos armados en más de 30 países.
• Cerca de la mitad de las personas sometidas a desplazamientos forzosos son niños, cifra que representa alrededor de 12 millones de niñas y niños
• Entre 20% y 65% de los niños en edad escolar dicen haber sido víctimas de intimidación verbal o física.
• Entre 80 a 100 millones de niñas han “desaparecido” de la población mundial. Son víctimas de infanticidio femenino, de malnutrición y de abandono.

• Cada año 1,2 millones de niños son víctimas de tráfico.


Foro por el Día Mundial de la Prevención del Abuso y la Violencia Contra los Niñas y los Niños.

martes, 28 de octubre de 2014

Yucatán, séptimo estado con más casos de abuso sexual en escuelas



La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) informó que Yucatán es la séptima entidad del país con más denuncias por abuso sexual, acoso, violación y tocamientos contra menores de entre 3 y los 17 años en las escuelas públicas y privadas de la entidad.
La información indica que en Yucatán se han reportado 88 casos de abuso ante la Secretaría de Educación del Estado y 12 ante la Procuraduría de Derechos Humanos de la entidad.
Yucatán junto con otras 22 entidades cuenta con un programa de prevención contra la violencia sexual infantil, pero no es suficiente para limitar este tipo de delitos contra las niñas y niños yucatecos.
Las autoridades estatales tiene como estrategia para evitar la violencia sexual la impartición de cursos de desarrollo de potenciales para profesores, cursos de equidad de género, formación cívica y ética y capacitación en temas de salud, que son insuficientes desde la óptica de la CNDH.
En la recomendación se hace hincapié de impatir cursos específicos en el tema de violencia sexual infantil, destacando la forma de prevenirlo y detectarlo a tiempo.
Según el estudio, los casos de abuso en planteles se han incrementado debido a la negligencia de las autoridades educativas, omisiones para sancionar a los atacantes y la inadecuada atención a las víctimas.
De acuerdo con la recomendación No 21 sobre la prevención, atención y sanción de casos de violencia sexual en contra de las niñas y los niños en centros educativos del país, que incluye Yucatán, revela se han registrado mil 197 denuncias por actos cometidos contra alumnos en los últimos 14 años.
De estos, 204 fueron en preescolar, 722 en primarias, 849 en secundarias, 179 en educación media superior y 15 en instituciones de educación especial, mientras que en 22 casos no se especificó el nivel en el que se encontraban los alumnos agredidos.
En las quejas a la SEP, destaca el DF con 546 casos, seguido de Veracruz con 190; Estado de México con 156; Jalisco con 139 y Guanajuato con 124.

lunes, 27 de octubre de 2014

El abuso sexual infantil y la necesidad de deslindar el derecho a lasexualidad de un “asunto familiar”.

El abuso sexual infantil y la necesidad de deslindar el derecho a la sexualidad de un “asunto familiar”.
Denise Meade Gaudry

Todavía hace algunos años, se consideraba como un problema privado, la violencia familiar, argumentando que sólo eran de competencia exclusiva del hombre de familia, peor aún, se basaban en prácticas antiguas de procedencia bíblica, donde mujeres y niños, son considerados propiedad de padres o esposos. Esto claro, daba como consecuencia, la total indefensión y vulnerabilidad a los miembros de la familia, invalidando a estos, cualquier posibilidad de acceso a los derechos básicos, los derechos humanos.

Afortunadamente, mujeres valientes levantaron su voz, salieron a las calles y reivindicaron su derecho a una vida libre y sobre todo, sin violencia. Aún así, podemos seguir observando que la violencia hacia la mujer en el hogar, continúa ocurriendo con frecuencia. Pero, ¿qué pasa todavía con los niños, quienes no pueden salir a la calle a luchar por sus derechos y alzar su voz por lo que se considera derechos básicos de cuidado y protección?, ¿Cómo evitar que se les siga tratando a través de abusos de poder, disfrazados de educación?Pues sí, es en el hogar, donde ocurren los peores abusos contra la niñez, en la total invisibilidad. 

Donde millones de padres cometen crímenes terribles contra sus hijos, en la total impunidad, destruyéndoles la vida y sin que nadie intervengaSobre todo, cuando se trata de abusos emocionales o psicológicos y peor aún, sexuales, donde la mayoría de estos pequeños,no cuentan con los recursos para defenderse de los adultos. Bajo estas circunstancias, los niños y los jóvenes, son el grupo más controlado de nuestra sociedad, y es justamente en estos ambientes de in equidad, donde se pueden llegar a cometer los peores excesos contra los menores

Cuando son pequeños, los niños necesitan la guía de los padres, para saber qué comer, qué vestir, cómo hablar, etc. Sin embargo, en ocasiones se puede perder el límite entre lo que el niño necesita y el abuso de poder. Y en esta creencia de que ellos no saben lo que les conviene, los adultos decidimos si aprobamos o no, lo que comen, lo que piensan, a sus amigos, etc..y nos reservamos el derecho de ignorar sus opiniones, de castigarlos, de amenazarlos, de golpearlos, y también,  de quitarles derechos y privilegios. De esta manera, natural y justificada, vamos normalizando la violencia y lo que es peor, no sólo se considera aceptable, sino normal. Recientemente podremos encontrar ya en la bibliografía, aunque de manera muy escasa en la cultura latina, autores que empiezan a describir este fenómeno, exhibiendo el trato desigual entre los derechos humanos de un adulto, en relación a los de un niño.

Ahora bien, si esto lo llevamos a un plano actual, donde los senadores de nuestro país, en conjunto con asociaciones de la sociedad civil, hace unas semanas,plantearon la posibilidad de contar con una Ley del menor, donde se brinda de la posibilidad de establecer prácticas que favorezcan un ambiente libre de abusos y donde el niño o la niña, puedan desarrollarse libremente, en todas las áreas. Pese a estos esfuerzos, escuchamos voces en contra, que aterrorizan y mal informan a la sociedad y lo que es peor, satanizan esta ley. Por ejemplo, los obispos y la Asociación Nacional de Padres de familia, quienes pretenden que se retiren los artículos donde se habla del derecho que  los niños a ejercer su sexualidad y el derecho a la intimidad. Los argumentos son muy endebles y sin fundamento. Ellos afirman que un niño o niña, no debe tener derecho a tener relaciones sexuales o a esconderse. Confundiendo sexualidad con relaciones sexuales o intimidad con secrecía, pintando de un tono perverso la iniciativa original, donde consideran que los derechos de los niños a su sexualidad, es cuestión de la dinámica que cada padre quiera establecer al interior de la familia o como mejor lo considere. Pintando de colores partidistas,polarizando la opinión y dejando de un lado los planteamientos y las ideas que favorezcan las necesidades de los niños y niñas. Volvemos al principio. Más preocupante aún, es la ausencia de voces expertas de profesionales en la salud emocional, psicológica y física del menor, sobre todo de especialistas en el desarrollo psicosexual de los niños, quienes podrían dar argumentos a favor o en contra, relacionados con lo que más conviene a los niños.

Por tal motivo, me atrevo a sostener que la sexualidad no es una cuestión de permisos o dadivas, de leyes o no. Es un derecho natural, es decir, el desarrollo de la sexualidad humana empieza desde que se nace, justamente desde el primer contacto físico, en ese primer instante en el que nacemos y somos acariciados. Esto es natural y necesario que ocurra. Es aquí donde se empieza a vivir al sexualidad. No se puede privar al bebé de contactos corporales y del reconocimiento de que es un ser sexuado, en relación consigo mismo y con los demás. Todo esto es necesario para que construya una identidad sexual propia.

Gracias a la sexualidad infantil, el niño o la niña pueden ir desarrollando su personalidad y las relaciones con la afectividad.

La sexualidad es un aspecto natural, es una función como comer, caminar, leer, estudiar, etc. Por lo tanto, este tema debe ser tratado con naturalidad, cariño, responsabilidad y sobre todo, honestidad y respeto, para lograr un sistema integrador para el libre desarrollo de la personalidad de todo niño y niña.  Además, toda persona tiene derecho a conocer, disfrutar, explorar y decidir sobre su cuerpo, de la misma manera, tener acceso a información de cómo cuidarse y ser responsable del mismo.

Sin embargo, las interferencias de esta libertad de desarrollarse sana y libremente en cuanto a su sexualidad, y el derecho a su intimidad y a estar informados, expone a los niños a un alto grado de vulnerabilidad y a la posibilidad de sufrir abusos, aún por parte de sus propios cuidadores, pues no hay que olvidar que entre un 80 a un 85% de los abusos sexuales a los niños y niñas, ocurre al interior del hogar o por personas cercanas a este. 

Sigamos levantando la voz, para que los niños tengan acceso a un ambiente protector, donde puedan vivir libremente su sexualidad y prevalezca el acceso a sus derechos y a la información.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Abuso sexual infantil, delito oculto en la familia: experta



Periódico La Jornada
Martes 21 de octubre de 2014, p. 38
Una de cada cinco niñas y hasta 10 por ciento de los niños son víctimas de abuso sexual, lo que equivale a alrededor de 4.5 millones de víctimas en México de las que casi no se sabe nada. Únicamente 2 por ciento de los casos se conocen en el momento que se presenta el abuso. El resto son individuos que llegarán a la adolescencia y edad adulta con problemas como ansiedad, depresión, entre otros trastornos mentales, además de relaciones disfuncionales, entre otras.

Se trata de un problema grave, oculto en el ámbito familiar, donde ocurre 90 por ciento de los casos, aseguró Denise Meade, directora de la asociación Abuso Sexual Infantil Nunca Más. Advirtió que la ley que se discute en el Congreso sobre los derechos de los niños, iniciativa preferente de Enrique Peña Nieto, no aborda el tema.

Sin embargo, dice la psicólogo e investigadora, tendría que formar parte de la discusión e incluirse de manera explícita como un delito en contra de la infancia.

Las autoridades deberían abocarse a tratar el abuso sexual infantil, el cual no siempre implica relaciones sexuales como tales, dijo la especialista.

El tema es complejo, y por ello es indispensable empezar a hacerlo visible ante la sociedad, a fin de empoderar a los niños, para que alcen la voz, denuncien a sus abusadores y se eviten nuevos casos.
Esta es la parte más difícil, porque los agresores llenan de culpa y responsabilidad a los niños. Por eso no hablan y, cuando se atreven, no les creen o la madre prefiere ignorarlo, pensar que es mentira, sobre todo si hacer caso implica la desintegración familiar, el divorcio y el escándalo, comentó Meade.

Uno de los principales retos de que el abuso sexual infantil permanezca oculto es que se desconoce su dimensión. Las estimaciones iniciales se basan en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2010, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) informó sobre 18 mil 12 denuncias de maltrato infantil, de las cuales 5 por ciento correspondían a abuso sexual. Es decir, dijo Meade, cerca de 900 denuncias en ese año. Muy pocas respecto de lo que ocurre en la realidad.

Datos de Unicef indican que 228 niños, niñas y adolescentes son víctimas de abuso sexual en América Latina cada hora. En México, entre 55 y 62 por ciento de niños y niñas han sufrido alguna forma de maltrato (físico, emocional o sexual) en algún momento de su vida.
Investigaciones en Estados Unidos señalan que 20 por ciento de los casos de abuso sexual infantil son de padres con sus hijas; en 65 por ciento los abusadores son hermanos, tíos, abuelos y novios que viven en la misma casa. Meade añadió que 5 por ciento involucra a sacerdotes y son los que más escándalo y denuncia pública provocan.

En entrevista, la especialista en el tratamiento de víctimas comentó que la inexistencia de daño físico en los menores violentados inhibe denunciar a los abusadores. Sin embargo, la masturbación frente a los pequeños, tocarlos u obligarlos a tocar al abusador o exponerlos a pornografía también es abuso sexual que, de no atenderse, deja secuelas.
Por otra parte están las carencias en la impartición de justicia. Los Ministerios Públicos no cuentan con preparación para atender los casos y revictimizan al menor de edad con preguntas y revisiones médicas también agresivas. Y luego, cuando no hay daño físico, desestiman el dicho de los pequeños agredidos.

La organización Abuso Sexual Infantil Nunca Más cuenta con una página en Internet desde donde promueve la concientización sobre el problema, con información y testimonios de víctimas.
Además, realiza una campaña de recolección de fotografías de personas que simpatizan con la causa. Envían su imagen con un letrero que lleva la leyenda asinuncamas.

El siguiente paso, explicó Meade, es impulsar acciones que lleven al diseño de programas de prevención, sobre todo en las escuelas, capacitación para impartidores de justicia y modificación de leyes para tipificar el delito.

El 19 de noviembre con motivo del Día Internacional contra el Abuso Sexual Infantil, la agrupación llevará a cabo un foro en el Senado y concluirá la campaña de difusión de los 19 tipos de violencia en contra de la infancia, entre otros, abandono, negligencia, trata de personas y pornografía.

Comunicación con hijos





Puebla, Puebla.- Al analizar la situación del abuso infantil en la entidad, expertos del Tecnológico de Monterrey campus Puebla recomendaron a los padres de familia a romper tabús y escuchar a sus hijos a fin de prevenir o actuar con prontitud en casos de violencia.
La directora de la carrera de Psicología en esta casa de estudios, María José Vera Gómez, comentó que muchos padres de familia no enseñan a los hijos a acudir a ellos en primera instancia, pues lo primero que les dicen cuando el menor busca acercarse, es: “no tengo tiempo para hablar”, “estoy ocupado”, “no molestes ahora”, etcétera.
La especialista destacó que además de reforzar la comunicación padres-hijos, es fundamental la confianza, a fin de que cuando ocurra una situación de agresión, el menor pueda denunciar con las palabras exactas la situación de que están siendo acosados sexualmente.

“Se debe lidiar con ciertos tabús, desde llamarles a los órganos sexuales por su nombre hasta tener esa confianza en distintos tipos de autoridad, sea la policial, maestro, gobierno y padres de familia”, sentenció Vera Gómez.

En este sentido, dijo que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta el año pasado Puebla ocupaba el quinto lugar a nivel nacional en contar con el mayor número de casos de abuso sexual, con 576. Esa cifra coloca al estado por debajo de Baja California, el Distrito Federal, Guanajuato y Jalisco.
Destacó que a nivel internacional, 150 millones de niñas son violentadas sexualmente al año; mientras que 73 millones de niños también pasan por esta situación, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Finalmente, el director del departamento de Psicología de esta misma institución, Héctor Cerezo Huerta, manifestó que muchas de las veces los psicólogos, siquiatras y/o abogados, no tienen entrenamiento, ni formación sensible para entrevistar —a la hora de realizar las investigaciones— a los niños que han sido víctimas de algún tipo de agresión sexual, por lo que ante la falta de preparación de los “expertos”, a veces resulta más grave el abuso cometido por la autoridad que el inicial.

martes, 14 de octubre de 2014

Emite CNDH recomendación por abuso sexual contra menores en escuelas


Emite CNDH recomendación por abuso sexual contra menores en escuelas 

La Redacción

14 de October del 2014

MÉXICO, D.F. (apro).- De enero de 2000 a agosto de este año, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) recibió 190 quejas contra la Secretaría de Educación Pública (SEP) e instancias educativas de todo el país por abuso, acoso y  hostigamiento sexual y violación y tocamientos a menores de cero a 17 años.

En el mismo lapso, el organismo emitió 18 recomendaciones relacionadas con algún tipo de violencia sexual en centros escolares, 13 de ellas en los cuatro últimos años, pero “los casos de violencia sexual continúan ocurriendo”.

Por ello la CNDH emitió la Recomendación General 21 sobre la prevención, atención y sanción de casos de violencia sexual contra menores en centros educativos públicos y privados, dirigida a la SEP, gobiernos de los estados y al jefe de gobierno del Distrito Federal.

De acuerdo con dicha recomendación de los 210 casos de abuso denunciados ante la CNDH, 146 correspondieron a niñas y 64 a niños.

Uno de los casos sucedió en el nivel de educación inicial, 24 en preescolar, 71 en primaria, 52 en secundaria, 37 en nivel medio superior y cinco en centros de educación especial.

De los presuntos agresores –233 en total– 218 eran hombres y 15 mujeres, 107 eran alumnos y 126 empleados del centro escolar donde ocurrieron los hechos.

Además de los casos registrados por la CNDH, los organismos defensores de derechos humanos locales recibieron un total de 657 quejas por este tipo de abusos de 2000 a 2013.

El número de denuncias fue tres veces mayor en las secretarías de educación estatales donde en total de registraron mil 997 quejas relacionadas con violencia sexual, en el mismo periodo de tiempo.

Para realizar su análisis y emitir su recomendación, la CNDH realizó 73 solicitudes de información. Recibió datos de los 32 organismos locales de defensa de derechos humanos y únicamente 28 gobiernos de entidades federativas, a través de sus secretarías de gobierno.

Baja California Sur, Chihuahua, Michoacán y Zacatecas, omitieron proporcionar la información solicitada.

De las mil 997 denuncias recibidas por las secretarías de educación que sí proporcionaron datos, seis  fueron presentadas por casos de violencia sexual en educación inicial, 204 en preescolar, 722 en primaria, 849 en secundaria, 179 en educación media superior y 15 en instituciones de educación especial. En 22 casos no se especificó el nivel en el que se encontraban los alumnos agredidos.

Con la información recabada, la CNDH detectó que existen una serie de irregularidades relacionadas con la prevención, investigación, sanción y atención de casos de violencia sexual infantil en centros escolares, lo que “obstruye que los mismos sean detectados y tratados de forma oportuna”.

Además, refiere el organismo, destaca la falta de una normatividad administrativa que regule la forma de proceder frente a este tipo de abusos en algunas entidades federativas y la inexistencia de mecanismos de atención para estos casos en centros escolares.

También, dice, es evidente el desconocimiento o bien la negligencia por parte de las autoridades escolares respecto al procedimiento que se debe seguir cuando se ha detectado un caso de violencia sexual escolar, además de la inadecuada atención a las víctima.

Otra omisión observada por el organismo es la falta de instalaciones adecuadas en los centros escolares, y la carencia de control en la contratación de personal.

También observó que la mayoría de los estados carece de una normatividad que señale de forma puntual la manera en que las autoridades educativas deben actuar al momento de detectar un caso de violencia sexual escolar, por lo que destacó la necesidad de crear lineamientos en las entidades federativas que no cuenten con éstos.

En este punto recomienda que la SEP, en su carácter de autoridad rectora del sistema educativo, sea la que emita una normativa en la materia a fin de establecer los criterios mínimos aplicables para todas las entidades federativas.

La CNDH advierte en su recomendación que la existencia de lineamientos, leyes, reglamentos y cualquier tipo de normatividad para atender este tipo de casos, “no resulta efectiva si quienes deben aplicarlos la desconocen, o bien no la aplican de la manera correcta”.

Por ello, sugiere que dentro de la capacitación proporcionada a los docentes se incluya la formación relacionada con la aplicación de los lineamientos existentes para proceder de manera oportuna al momento de detectar algún caso de violencia sexual infantil.

En algunas ocasiones, añade, este tipo de abusos no se atienden de manera oportuna o adecuada porque no se da aviso oportunamente a los padres de familia, o si se conocen los hechos no se realizan acciones al respecto no se proporciona atención psicológica a la víctima, o se permite que el agresor continúe en contacto directo con los alumnos sin ningún tipo de supervisión, o se desincentiva la denuncia, entre otras omisiones.

“Situaciones como éstas generan que la violencia sexual pueda quedar en la impunidad y que, a su vez, la niña o niño agredido sea revictimizado, o bien no se repare el daño ocasionado a los mismos”, enfatiza la CNDH.

El organismo señala también la necesidad de que las conductas de violencia sexual por parte de servidores públicos en contra de menores estén tipificadas como “graves e imprescriptibles”,  que se prevean medidas de protección para víctimas de delitos que impliquen violencia sexual, y que se consideren agravantes cuando hayan sido perpetrados por servidores públicos.

La CNDH afirma en su recomendación que las autoridades tienen la responsabilidad de crear las condiciones necesarias y tener las herramientas suficientes para prevenir la violencia infantil, y para lograrlo, agrega, deberán contar con medidas legislativas, políticas públicas y recursos económicos y materiales que tengan una aplicación efectiva.

En particular solicita a la SEP emitir directrices o guías con contenidos “mínimos” sobre las obligaciones de atención, prevención, investigación, sanción y reparación de casos de violencia sexual en centros escolares que sirvan de base para que las autoridades educativas estatales diseñen sus propios lineamientos o ajusten los ya existentes.

También le pide capacitar a quienes laboran en centros escolares, sobre los lineamientos que deberán aplicar cuando se suscite un caso de violencia sexual escolar; realizar revisiones en los planteles públicos y privados para asegurar que las instalaciones son adecuadas al interior de las mismas, y se gestione la instalación de cámaras de video en puntos estratégicos.

Asimismo le solicita generar lineamientos para garantizar que la evaluación, ingreso y permanencia del personal docente dependa de las aptitudes y capacidades que tengan para tatar con niños y niñas.

La CNDH sugiere en su recomendación que mientras se emiten los lineamientos de prevención, investigación, sanción y atención a casos de violencia sexual escolar en centros escolares, se dicte un acuerdo a fin de que las entidades federativas que no cuenten con normatividad estatal, adopten la normatividad de la SEP.

Abuso sexual infantil: la cámara Gesell;es la prueba de oro

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  •  El sistema de cámara Gesell se ha transformado en los últimos años en una prueba fundamental para condenar delitos de abusos sexual con niños víctimas. Sin embargo, el proceso muchas veces es cuestionado no sólo por los abogados defensores sino por el resto de las partes involucradas cuando el resultado no se condice con las expectativas iniciales de la denuncia. El Poder Judicial encontró en este tipo de procedimientos lo que consideran como "una prueba de oro" porque permite traer a discusión "datos guardados" en la memoria de los afectados. Se acompaña con otros indicios que surgen de la investigación judicial.
La cámara Gesell es un medio de prueba instrumentado en favor de las víctimas más vulnerables, que son los niños y adolescentes hasta los 17 años. Se aplica a los que han sido víctimas o testigos de delitos de todo tipo pero sobre todo en casos cometidos contra la integridad sexual de los menores. Con este método se evita que el juez interrogue directamente al niño y pueda revictimizarlo. "El legislador de Río Negro evaluó que los jueces no deben tomar declaraciones directas a menores víctimas", explicó el camarista de Cipolletti Guillermo Baquero Lazcano. 
"Es la principal fuente de prueba en casos de abusos sexual porque no hay testigos, son delitos entre paredes y la mayoría se producen en el seno de la intimidad del hogar", sostuvo.
En el 90% de los casos, el agresor sexual es de la familia o allegado a ella y aprovecha la situación de contacto con el niño.
"Al no haber testigos se debe reconstruir el hecho, se reconstruye a partir de lo que pudo haber quedado en la memoria de la víctima", explicó un psicólogo del Poder Judicial.
El relato, además, va a acompañado de sensaciones y de ciertos datos que luego van a servir para contrastar con el resto de las pruebas. "La Gesell no es la única prueba, pero es la principal", argumentó Baquero Lazcano. 
"Normalmente hay otros indicadores", explicaron los fiscales de Cipolletti. Hay delitos, como el "manoseo" por ejemplo, que no dejan secuelas en el cuerpo pero sí desde el punto de vista psicológico. En este caso los profesionales realizan pericias para evaluar las consecuencias en la salud mental de la víctima. "Lo que se conoce como el estrés postraumático", explicaron. 
"Hay abusos que no dejan marcas en el cuerpo pero sí en el espíritu y hay datos, que se obtienen por la Gesell y por las demás pericias psicológicas que sirven como indicadores: cambios de conducta, cómo revela el secreto el niño, a quién se lo revela", explicó el camarista. 
¿La cámara Gesell pueda estar contaminada?, se le consultó a un psicólogo. "Sí, si se advierte que el niño aparece con un discurso introducido o un relato que no revela sensaciones o sentimientos o hay un discurso aprendido el profesional se da cuenta", respondió.
Existe un test que lo hace otro psicólogo, que analiza cómo declaró el menor en la Gesell. Hay indicadores para llegar de una manera científica a determinar si una cámara merece credibilidad, explicó un juez de instrucción.
¿Porque es la prueba de oro?, se le consultó a Baquero Lazcano. "Hay una investigación que se inicia a partir de la declaración del niño. Si la víctima no dice nada en la Gesell, porque hay casos en que la angustia no les permite hablar, se reconstruye la situación a partir de otros datos. Por ejemplo si estuvo con un pariente y aparece con la ropa manchada con sangre hay un indicador de abuso y se empieza a reconstruir la historia. Pueden darse declaraciones confusas pero eso se va valorando con el resto de la prueba. Es la prueba de oro porque el niño te va a dar datos de su memoria".
"Esta pericia es testimonial, significa que no puede ser repetida porque no se puede revictimizar al chico. Por eso es grabada y filmada. Si el juez la quiere convertir en prueba la convierte, el tema es que no es solamente esa la prueba definitoria", explicó en una entrevista difundida en Diario La Prensa Osvaldo Varela, profesor de Psicología Jurídica de la facultad de Psicología de la UBA.

sábado, 11 de octubre de 2014

Violencia sexual contra niñas y niños




Afirma el informe de Unicef que la protección de los niños contra toda forma de violencia es un derecho fundamental garantizado por la Convención sobre los Derechos del Niño y otros tratados y normas internacionales de derechos humanos. 
Sin embargo, e independientemente de las circunstancias económicas, sociales, culturales, religiosas o étnicas de los niños, la violencia aún es un componente muy real de sus vidas en todo el mundo. Con frecuencia, el desarrollo de los niños que han sido objeto de abusos graves o de abandono es inadecuado, y tienen dificultades de aprendizaje y desempeño escolar.

También pueden tener bajos niveles de autoestima y sufrir depresión, lo que, en el peor de los casos, puede ser motivo de que adopten conductas de alto riesgo y comportamientos autodestructivos. Similares consecuencias pueden sufrir los niños que presenciaron episodios violentos. Los niños que crecen en hogares o comunidades violentas tienden a interiorizar esas conductas violentas como manera de resolver disputas, y a repetir esas pautas de violencia y abuso contra sus cónyuges e hijos. Aparte de sus consecuencias trágicas para los individuos y familias, la violencia contra los niños conlleva graves costos económicos y sociales debidos tanto al desperdicio de potencial como a la reducción de la capacidad productiva.
De seguidas exponemos lo relativo a las víctimas infantiles sometidas a relaciones sexuales forzadas y a otras agresiones del mismo género.

Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de una de cada 10) han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Sin embargo, las niñas que viven en determinadas partes del mundo parecen correr más peligro que otras. En 13 de los 18 países del África subsahariana sobre los que se dispone de datos pertinentes, las tasas de prevalencia de las relaciones sexuales forzadas son del orden de 10%, por lo menos. Por otro lado, en todos los países de Europa Central y oriental y la Comunidad de Estados Independientes con datos comparables (excepto la República del Moldavia), la proporción de niñas adolescentes que denunciaron haber sufrido violencia sexual fue inferior a 1%.

También se analizó la edad en que las niñas fueron objeto de violencia sexual por primera vez. En 18 de los 21 países con datos comparables, la mayoría de las adolescentes dijo haber sido objeto de violencia sexual por primera vez entre los 15 y los 19 años. Sin embargo, una proporción substancial de ellas sufrió agresión sexual por primera vez a edad aún más joven. En los 21 países, con la excepción de la India, Liberia, la República de Moldavia, Santo Tomé y Príncipe y Zimbabue, por lo menos una de cada 5 niñas que dijeron haber sufrido un incidente de violencia sexual como mínimo señaló que la primera agresión ocurrió cuando tenía entre 10 y 14 años.

En la gran mayoría de los casos, los responsables de la violencia sexual contra las niñas son los cónyuges, novios o parejas íntimas presentes o pasados. En el Estado Plurinacional de Bolivia, en Guatemala, Kenya, la República de Moldavia, República Dominicana, la República Unida de Tanzania y Uganda, una considerable proporción de niñas afirmó haber sido víctima de agresiones sexuales por parte de amigos y conocidos.

Según datos correspondientes a cuatro países, los niños varones también son víctimas de la violencia sexual, aunque en mucho menor medida que las niñas. En Uganda, la proporción de adolescentes varones que denuncia incidentes  de relaciones sexuales forzadas u otros actos sexuales forzados es casi dos veces menor que la proporción de niñas adolescentes que formulan denuncias similares. En Mozambique, la proporción de adolescentes varones que afirmaron haber sido objeto de violencia sexual también es muy inferior a la de las niñas de la misma edad (3% y 9%, respectivamente). Al igual que sucede con las niñas, los incidentes iniciales de violencia sexual contra los niños ocurren cuando tienen entre 15 y 19 años de edad, y son generalmente perpetrados por parejas íntimas actuales o pasadas.

También corren riesgo de violencia sexual los adolescentes que viven en países de altos ingresos. En Suiza, por ejemplo, una encuesta nacional de niñas y niños de 15 a 17 años que se llevó a cabo en 2009 puso en evidencia que 22% de los niños y 8% de las niñas, respectivamente, sufrió por lo menos una vez en su vida un incidente de violencia sexual que involucró contacto físico. En ese país, la forma más común de violencia sexual, tanto para las niñas como para los niños, es la victimización a través de Internet. En Estados Unidos, la segunda encuesta nacional sobre la exposición de los niños a la violencia National Survey of Children’s Exposure to Violence(NatSCEV II), que se realizó en 2011, registró las tasas de victimización sexual de los varones y las niñas de 14 a 17 años. Las mismas fueron de 35% para las niñas y de 20% para los varones.

Las víctimas no suelen denunciar sobre los incidentes de violencia, y esto es una calamidad. Independientemente del tipo de violencia que hayan sufrido o las circunstancias en que esta se haya producido, la mayoría de las víctimas la mantiene en secreto y no solicita ayuda. Los datos que se ofrecen en este informe confirman que casi la mitad de todas las niñas adolescentes de 15 a 19 años que mencionaron haber sido objeto de violencia física o sexual también dijeron que nunca se lo había contado a nadie. En Jordania, Kirguistán, Nepal, Nigeria, Pakistán, Tayikistán y Uganda la proporción de las víctimas que han guardado silencio supera 50%. Las niñas y mujeres que sufren violencia sexual constituyen el sector menos proclive a informar sobre el abuso, al contrario de las que solo son objeto de violencia física o de una combinación de violencia física con violencia sexual. Un análisis comparativo de los datos de países sobre los que se disponen de datos correspondientes a ambos sexos indica que los niños varones tienden a mantener su victimización en secreto en la misma medida que las niñas.

Entre las niñas adolescentes de 15 a 19 años de edad que alguna vez han sido víctimas de violencia física y/o sexual, casi 7 de cada 10 indicaron que nunca pidieron ayuda para poner fin a la situación de abuso. Aunque las razones sean diversas, muchas niñas dijeron que no se percataban de que sufrían una forma de violencia y que no creían que el abuso fuera un problema. Según una cantidad limitada de datos estadísticos, en algunos países los varones tienden a pedir ayuda en proporciones aún menores que las niñas. Y de manera similar a las niñas, la mayoría de los niños que han sido objeto de violencia mantienen el silencio con respecto a sus experiencias, independientemente del tipo de violencia que hayan sufrido, porque no consideran que se trate de un problema. Cuando las niñas y mujeres que han sufrido violencia piden ayuda, la mayoría la solicita a sus familiares. Generalmente buscan el apoyo de personas conocidas más que de instituciones como la policía, las agrupaciones religiosas o los organismos de servicios sociales, aun cuando sepan que estas les pueden ayudar.

He aquí, crudamente expuestos, diez datos relevantes que presenta Unicef (2014), en su informe Ocultos a plena luz, cuya sinopsis hemos expuesto:1) Solamente en 2012, el número de niños y adolescentes menores de 20 años que fueron víctimas de homicidio llegó a 95.000, casi 1 de cada 5 víctimas de homicidio al año. 2) Alrededor de 6 de cada 10 niños del mundo (unos 1.000 millones) de 2 a 14 años de edad sufrieron de manera periódica castigos corporales a manos de sus cuidadores. 3) Cerca de 1 de cada 3 estudiantes entre los 13 y los 15 años en el mundo informaron haber participado en una o más peleas en el último año. 4) Casi más de 1 de cada 3 estudiantes entre los 13 y los 15 años en el mundo sufrieron actos de acoso o intimidación de forma sistemática. 5) Casi una tercera parte de los adolescentes de 11 a 15 años de Europa y América del Norte reconocieron haber acosado o intimidado a otros en la escuela por lo menos una vez en los últimos dos meses. 6) Casi una cuarta parte de las niñas de 15 a 19 años del mundo (unos 70 millones de niñas) dijo haber sido objeto de alguna forma de violencia física desde los 15 años de edad. 7) Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Los niños también están en peligro, aunque no hay un cálculo mundial debido a la falta de datos comparables. 8) A nivel mundial, casi 1 de cada 3 adolescentes de 15 a 19 años (84 millones) que integran uniones formalizadas ha sido víctima de violencia emocional, física y/o sexual por parte de su marido o pareja en algún momento de su vida. 9) Alrededor de 3 de cada 10 adultos del mundo creen que para criar o educar de manera adecuada a un niño es necesario apelar al castigo físico. 10) Casi la mitad de las niñas de entre 15 y 19 años de todo el mundo (unos 126 millones) creen que en algunas ocasiones se justifica que los maridos o las parejas íntimas golpeen o agredan a sus cónyuges.

Mencionemos que entre nosotros la violencia infantil vuelve a tocar las puertas de nuestra conciencia, gritándonos desesperadamente que algo sigue mal. De 190 países, 3 naciones de América Latina encabezan un nuevo informe estadístico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), sobre la violencia contra menores en el mundo.

Los 3 países con las cifras más altas en homicidios de niños y adolescentes son El Salvador, con 27 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. Guatemala, con 22 por cada 100.000, y Venezuela se ubica en este renglón con una tasa de 20 homicidios de niños por cada 100.000 habitantes. El informe menciona que en todos estos países el homicidio es la principal causa de muerte entre los hombres adolescentes.