lunes, 11 de agosto de 2008

ABUSO SEXUAL INFANTIL NUNCA MÁS.


México D.F., 11 de Agosto de 2008.

Felipe Calderón Hinojosa: Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Eduardo Medina Mora Icaza: Procuraduría General de la República.
Marcelo Luis Ebrad Casaubon: Jefe de Gobierno del Distrito federal.
Miguel Mancera Espinosa: Procuraduría General de Justicia del Distrito federal.
Santiago Creel Miranda: Presidente de la Cámara de Senadores.
Ruth Zavaleta Salgado: Presidente de la Cámara de Diputados.
Guillermo I. Ortiz Mayagoita: Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Víctor Hugo Cirigo Vásquez: Presidente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Alejandro González Alcocer: Presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Senadores.
César Camacho Quiroz: Presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados.
José Luis Soberanes Fernández: Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Emilio Álvarez Icaza Longoria: Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
María Guadalupe Morfín Otero: Fiscal Especial para los Delitos de Violencia Contra las Mujeres y la Trata de personas.
Rocío García Gaytán: Instituto Nacional de las Mujeres.
Martha Lucía Mícher Camarena: Instituto de las Mujeres del Distrito federal.

PRESENTE:

En los últimos veinte meses de mi vida, e dedicado gran parte de mi tiempo disponible a tratar de crear conciencia social y sobre todo, solidaridad hacia aquellos niños que han sido víctimas de algún tipo de abuso sexual y que actualmente se encuentran lamentablemente desprotegidos en todo el sentido de la palabra.
Quiero informarle, que el abuso sexual infantil es muy frecuente en nuestra sociedad, sobre todo entre personas familiares o cercanas al ámbito doméstico; que la mayoría de estos delitos los cometen sujetos aparentemente normales, pero que no poseen valores sociales, que están presentes en todas las clases sociales y ambientes y que las víctimas no necesariamente se encuentran en situaciones de hacinamiento o en un clima de violencia familiar, que el abuso sexual puede ocurrirle a cualquiera, como lamentablemente le ocurrió a mi hija a pesar de todas las precauciones y cuidados, que ocurre sin distinción de edad del niño y sexo, que las niñas y niños difícilmente mienten cuando dicen haber sufrido abusos sexuales y que el agresor utiliza como arma para lograr su cometido, la persuasión y el engaño y que siempre negará lo sucedido ante una acusación de delito.
Quiero informarle que dentro de las acciones que contribuyen a disminuir o eliminar el abuso sexual a menores y sus posibles secuelas físicas o psíquicas está educar a la población en general y específicamente a los individuos en riesgo, en este caso los niños.
Quiero informarle que es por eso que el crear programas de intervención para el diagnóstico oportuno de factores de riesgo y el contribuir a su control o erradicación puede minimizar la incidencia de este tipo de acontecimientos, que para garantizarle a la niñez y la juventud una vida libre de abusos sexuales se requieren nuevas estrategias para reconocer, diagnosticar, tratar y recuperar a las y los menores abusados.
Quiero informarle que en nuestro país, no existe un modelo de evaluación eficaz en la investigación y el seguimiento de este tipo de delitos, que no existen estudios serios ni estadísticos al respecto.
Que se sigue sin reconocer que el abuso sexual infantil es uno de los problemas de mayor importancia en la sociedad actual por su frecuencia y por sus graves consecuencias físicas y psíquicas que matan la infancia de las víctimas para siempre.
Quiero informarle que tanto en el sector salud como en la procuración y administración de justicia no se dispone de personal preparado para recoger indicios biológicos iníciales importantes para las pruebas periciales y diagnosticarlos con el objetivo entre otros, evitar revictimar a quienes ya fueron victimados.
Quiero informarle, que en la mayoría de las instancias que les corresponde por responsabilidad directa velar por la procuración e impartición de justicia como los Funcionarios del Ministerio Público y los Fiscales, se observa indiferencia y falta de compromiso a la hora de denunciar la sospecha de estos delitos, que la falta de infraestructura básica para la operación de las oficinas ministeriales y la deficiente tecnología con que cuentan las procuradurías para la investigación del delito, la sobrecarga estructural, la falta de capacitación aunado con la falta de legislación actualizada son el principal problema de la falta de justicia, rápida y expedita como marca nuestra constitución.
Quiero informarle que cuando una víctima rinde su declaración, no cuenta con el apoyo de personal especializado en la atención psicológica y emocional de menores y que las diligencias en materia de exploración médica, psiquiátrica o ginecológica no son practicadas por personal especializado en el tratamiento de menores de edad.
Quiero informarle que no se utilizan medios audiovisuales para registrar la declaración principal del menor, así como en las diligencias, inspecciones y careos que se practican.
Quiero decirle que las audiencias de desahogo de pruebas no se lleven a cabo a puerta cerrada y en un lugar apto para los menores, que los juicios suelen durar años en prejuicio del menor y su integridad personal.
Por último quiero decirle, que la mayoría de las personas abusadas sexualmente en su infancia difícilmente pueden denunciar directamente el delito, ellos al no tener la capacidad para comprender el hecho y nosotros por no contar con las garantías mínimas descritas anteriormente, que es por estas razones principalmente que los delitos sexuales cometidos contra menores de edad quedan impunes y sin denuncia como es el caso que me atañe.
Esta realidad tiene que cambiar, no en un futuro distante, tiene que ser ahora, de modo que le solicito, le ruego, le exijo, de la manera más atenta su apoyo, para que junto con la participación conjunta de los tres poderes de la Unión, se tenga la voluntad Política, moral y social lejos de diferencias e intereses partidistas e ideológicos y que a medida de sus propias responsabilidades y atribuciones apoye, facilite y promueva las reformas legales necesarias que conduzcan a la pronta solución de este mal que aqueja a nuestra sociedad actual.
Sé que no represento a ninguna organización social, civil o política y que no pertenezco a ningún grupo de influencia social, pero también sé, que en lo individual y en lo colectivo ya son muchas las voces y voluntades que se han sumado en este esfuerzo particular, de modo que no desaprovechemos esta oportunidad única que se nos presenta ahora en nuestro tiempo y hagamos algo a favor de los derechos más básicos y elementales de los niños, el derecho a ser protegidos en la etapa más hermosa del desarrollo del ser humano, la infancia.

Atentamente.
MIGUEL ADAME VÁZQUEZ.
Ciudadano de los Estados Unidos Mexicanos.
Abuso sexual infantil, nunca más.
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