viernes, 5 de septiembre de 2008

TESTIMONIO.


Testimonio: Violadores quedan libres gracias a autoridades
Denuncia mujer agresión contra su hija de 13 años, pero acusa incompetencia o flagrante corrupción de las autoridades
El Universal
Ciudad de México Lunes 01 de septiembre de 2008

El pasado 17 de octubre violaron a mi hija, de 13 años, mientras se encontraba sola en casa. Desde ese día hasta hoy he luchado porque se castigue a los culpables, pero la increíble incompetencia o flagrante corrupción desde los agentes judiciales hasta el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal han frustrado todos mis intentos.

Mi niña ya no guarda ninguna esperanza de justicia. Ella no cree más en policías, jueces, gobernantes, marchas, comisiones de Derechos Humanos, medios de comunicación. Después de intentarlo todo y forzarla a repetir una y otra vez lo que le hicieron, a casi un año de nuestra tragedia, lo único que mi hija desea es olvidar. Parece ser lo que nos queda. Para mí, este será el último esfuerzo por llamar la atención de las autoridades, sensibles sólo a los casos que ven por televisión.

Todo comenzó una tarde, entre las 16:00 y las 16:40 horas. Como madre sola, tuve que ir a trabajar y dejar a mi hija sola en casa, cosa que sólo hacía excepcionalmente.
Hablé con ella por última vez a las 15:30. Poco tiempo después nuestro vecino, Daniel Reyna Santiago, subió a pedirle una pluma. Apenas pasó un minuto después de que él se la devolviera, cuando mi hija salió rumbo a la casa de una amiga. Pasó frente al departamento del vecino, donde vio junto a él a tres técnicos de SKY.
Salió del edificio, cruzó la calle, y luego de dar unos pasos dos sujetos la apresaron. Le preguntaron: "¿Dónde vives?" Con la boca tapada y los pies sujetados, la niña sólo señaló con el dedo hacia el edificio. Los sujetos le quitaron sus llaves, abrieron la puerta principal, cruzaron todos los departamentos hasta el más alto, que era el mío y en su propio cuarto la violaron.
Los malditos se fueron sin robar nada, dejando las llaves de la niña en el departamento y una tarjeta telefónica. ¿Con ayuda de quién o cómo salieron del edificio? Cuando mi hija se repuso estaba sola, desnuda.
Me llamó a las 16:44 horas para contarme lo ocurrido. Llegué a las 17:00 horas y de inmediato fuimos a denunciar a la agencia especializada en delitos sexuales número 2; ahí declaramos, le hicieron exámenes médicos y psicológicos con lo cual quedó demostrada la violación en la averiguación FDS/FDS-2T2/560/07-10.
Para cuando nos entrevistó un judicial, de apellido Pichardo, yo ya sabía los nombres de los técnicos que habían ido al edificio ese día. Le di los nombres, la empresa para la cual trabajan y la dirección, así como una copia del reporte de trabajo que dejaron para Daniel Reyna.
Dicho reporte tenía fecha del 18 de octubre y decía haber terminado a las 17:00 horas, siendo que en realidad fue realizado el día 17 y que a esa hora los técnicos ya no se encontraban en el edificio. El MP no quiso tomarme los datos, dijo que tenía que esperar a dárselos a los judiciales que me atendieran.
Al día siguiente fueron a mi casa 3 peritos. Con vecinos del departamento 2 estaba yo haciendo un recuento de las personas que entraron y salieron del edificio el día anterior cuando Daniel Reyna nos interrumpió, muy nervioso. Quería el reporte que los técnicos; dijo que era indispensable recuperarlo. Él no sabía que yo ya lo tenía.
El 19 de octubre la niña hizo dos retratos hablados de los violadores. El 23 de octubre me asignaron a Martha Monroy como Ministerio Público, pero no me atendió porque tenía llena su agenda; insistí en darle la información que había conseguido. La rechazó y me dio cita hasta el 30 de octubre. En esa fecha ratifiqué mi declaración mientras ella me trataba de forma burlona. No me permitió ver el expediente.
Hasta el 8 de noviembre me contactaron los judiciales Arturo Campos y Margarita de la Rosa. Les di toda mi información. 20 días después, el 28 de noviembre, nos llevaron a mi hija y a mí hasta el centro de trabajo de Vicente Eduardo Milián Puebla, uno de los violadores. La niña reconoció de inmediato al sujeto, cuyo rostro, además, correspondía al retrato hablado que mi hija había realizado semanas antes y a una fotografía que yo conseguí de él el 27 de noviembre.
Al ver a los judiciales y a mi hija el tipo dijo: "Ah, ya sé de qué se trata". Los judiciales omitieron esa declaración de su reporte. Después de la detención no volví a saber nada de ellos, pese a que los busqué constantemente.
El 30 Noviembre Vicente Milián fue consignado al reclusorio Oriente del Distrito Federal y el caso fue al Juzgado 20 penal a cargo del juez interino Lic. Edgar Vicente Peralta.
Una semana después, el 6 diciembre, el juez le concede al auto de libertad al sujeto "por insuficiencia de pruebas ya que sólo existe la imputación de la menor".
Nadie me avisó nada, de la audiencia en el reclusorio o del fallo judicial. Nunca pude aportar más pruebas. Al momento de la decisión aún no se tenía el dictamen genético del semen encontrado en la nilña; el dictamen judicial de la confronta salió hasta el 10 diciembre.
El Juzgado 20 penal del Reclusorio Oriente apeló la decisión del juez. Justo ese día entraron dos tipos armados al edificio donde me había cambiado por seguridad. No robaron nada, ni lo intentaron, sólo entraron, asustaron y se fueron.
La segunda semana de diciembre llamé al Juzgado 20 penal del Reclusorio; me dicen que están de vacaciones y que llame hasta enero. El 3 de Enero les maqué; me informan que tenía que ir al reclusorio porque por teléfono no dan ninguna información. Ya el 4 de enero, en el penal, me notifican sobre la libertad de Vicente Milián y sobre la apelación. No me dieron el número de expediente argumentando que ya lo habían enviado al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.
El caso llega a la 4ta Sala Penal del tribunal. Ahí, por fin pude ver mi expediente el 14 de enero, en el cual encontré muchas contradicciones en las pruebas a favor del acusado.
Presentaron como testigo a quien yo señalé como cómplice desde mi declaración: Daniel Reyna Santiago. Éste declaró que en su casa estuvieron sólo dos técnicos de SKY a las 16:00. Vicente Milián y Jurguen Bolaños dijeron haber estado con él dos horas antes, a las 14:00. Además, las declaraciones de los vecinos afirman que ese día fueron tres los técnicos que estuvieron en el edificio y no dos.
El 17 o 18 de febrero el Tribunal Superior ratificó la decisión del juez. El 23 de enero la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal resolvió que la averiguación previa estuvo bien integrada. Hace apenas dos semanas la Comisión Nacional de Derechos Humanos me dijo lo mismo.
Pese a mi insistencia, la Procuraduría del DF no ha reiniciado mi caso. Vicente Milián y Jurguen Bolaños siguen libres. Nunca se investigó a los cómplices de Vicente. He acudido a casi todos los medios de comunicación, pero me han ignorado. ¿Qué más puedo hacer?
Hoy, una niña de apenas 13 años ya perdió la esperanza en el país. Yo, aún quiero justicia, pero el sistema ya me acabó.

Karla Flores
México, DF
Publicar un comentario