miércoles, 24 de junio de 2009

GRUPOS DE MUJERES TEJEN COLCHAS PARA DENUNCIAR EL ABUSO SEXUAL


Varias latinas de Houston, muchas de ellas amas de casa, con o sin papeles, de escasos recursos económicos, iniciaron una singular campaña contra las agresiones sexuales a través de su trabajo colectivo en varios quilt, o colchas hechas de retazos.

“Estos pedazos de tela, representan la voz de muchas personas que en este momento no pueden usarla. Son voces unidas desafiando el silencio”, dice Concepción Miranda, especialista del Houston Area Women Center (HAWC), en referencia a las colchas que varias mujeres tejen juntas como expresión de protesta por la violencia sexual doméstica.

Las imágenes de las colchas son muchas y poderosas: una mano con un puño cerrado del que brotan gotas de sangre, rosas que pierden pétalos, corazones con y sin espinas, manos abiertas dispuestas a ayudar.

Los mensajes son profundos y reflexivos: “El sexo no es dolor, significa amor”. “Mi cuerpo es mío, no se toca, no se viola, no se mata”. “No calles, tienes que decirlo. La violencia sexual te cambia la vida. Te arranca tus sueños, las sonrisas”, entre otros.

El problema del abuso sexual doméstico es complejo porque tiene un índice muy bajo denuncias.

Sólo el año pasado se reportaron aproximadamente 8,500 casos de asalto sexual en Texas, según el HAWC, pero los especialistas señalan que más del 60% de este tipo de casos en el país queda sin reportar.

La última encuesta realizada por el Texas Council on Family Violence (TCFV), un organismo sin fines de lucro, indica que dos de cada cinco mujeres hispanas en Texas han experimentado abusos severos y una de cada cinco hispanas en Texas ha sido forzada a tener sexo en contra de su voluntad.

La violación y el asalto sexual son de los crímenes de los que menos se habla, pues en muchos casos lo lleva a cabo un conocido o familiar y se teme denunciarlo”, explica Miranda, cuya organización ayuda a víctimas de violencia doméstica y sexual.
Por eso, en HAWC decidieron retomar la tradición del quilt y contar una historia.

Laprimera colcha surgió cuando el HAWC fue a dar una charla a un grupo de mujeres hispanas de la iglesia Impact Houston, en Weber St., a fines del año pasado.

“Nos dijeron: ‘imagínense que alguien está aventando gente de lo más alto al vacío. ¿Ustedes que harían para evitarlo?’ Una señora respondió: ‘Yo pondría un letrero que dijera alto a la violencia’. Pero otra dijo: ‘¿Qué tal si ese papel se pierde?, pues lo hacemos en otro material’. Así nació la cobija. Nuestra idea era crear una comunidad libre de maltrato”, cuenta Magdalena Gallindo, directora del Ministerio de Mujeres de Impact.

Y así, 60 mujeres mexicanas se pusieron manos a la obra: unas escribieron los mensajes en inglés y español, otras los bordaron, otras pusieron lentejuelas.
“Muchas de nosotras estuvimos calladas. Pero hay que terminar con el abuso. Tengo seis hijos, cuatro con el matrimonio sufrido, dos con el matrimonio feliz. Yo ya vi la luz”, cuenta María Martínez, que participó.

En febrero, la colcha estuvo lista. Al conocer lo que habían hecho las mujeres de Impact, empezaron a surgir otras colchas. La idea es que a final de año puedan exhibirse en un museo de Houston, dice Miranda.

Una de ellas fue creada en mayo por mujeres inmigrantes de entre 30 y 60 años que toman cursos de inglés en la escuela de Félix Tijerina, en la calle Sherman. En la cobija aparece un árbol de la vida del que salen nuevos frutos.

Otra, la realizaron amas de casa hispanas que tomaban clases en el programa HIPPY (Home Instruction for Parents of Preschool Youngsters) que enseña a padres a ayudar a sus hijos a tener éxito académico en la escuela Brookline, en el South Loop.

“Es como una cadenita, debemos ir ampliando el tema y mejorando a la comunidad”, dice Ana Marjorie Torres, madre de dos hijos, que participó en esta colcha.
En febrero, las mujeres de Impact viajaron a Austin para pedir más fondos contra la violencia doméstica. “Recuerdo que una de las mujeres me dijo: ‘me trajeron para hacer el quehacer y ahora estoy hablando con congresistas’...”, cuenta Gallindo.
Publicar un comentario