miércoles, 8 de julio de 2009

COLABORACIÓN


Hace ya cierto tiempo que las televisiones empezaron a emitir programas especiales para recaudar fondos para todo tipo de causas y enfermedades. También, cada vez más, los medios emiten anuncios para prevenir el cáncer provocado por el tabaco, para concienciarnos sobre los accidentes de tráfico, para la prevención de embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual o para mostrarnos la realidad de la violencia de género. Y ahora que se acercan las fiestas navideñas, esta oferta aumenta con espacios tipo “maratón” de todo un día cuyo objeto es concienciar a la población y recaudar fondos para una causa en particular.

De entrada alguien podría pensar que estoy escribiendo todo esto para, posteriormente, mostrar mi desacuerdo o para efectuar alguna crítica al respecto. Digamos que en cierto modo así es. Y no por ninguna causa en concreto; me parece estupendo todo lo que se pueda hacer para la causa que se promociona, defiende o previene, pero me gustaría llamar la atención sobre un aspecto preocupante y que me atañe particularmente. ¿Alguien ha visto algún programa que denuncie o prevenga el abuso sexual infantil? ¿Alguien ha visto tan siquiera un anuncio, por breve que sea? ¿Alguien ha visto algo?

Cuando me preguntan sobre la realidad de los abusos sexuales infantiles suelo decir que hemos avanzado mucho, pero claro, lo hemos hecho teniendo en cuenta que partíamos de cero, por lo tanto todo lo que hay es avance. Hasta aquí muy bien, sin embargo el camino que queda por recorrer es todavía muy largo. A veces pienso que demasiado, pienso que la sociedad no quiere saber ciertas cosas, que es más fácil cambiar de tema y mirar hacia otro lado. El abuso sexual infantil sigue siendo invisible, silenciado, algo que no se quiere ver, que no se quiere cuantificar, que no se quiere enfrentar. Sin embargo está aquí, siempre lo ha estado y, desgraciadamente, creo que siempre estará. ¿Cuándo vamos a abrir los ojos?
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