sábado, 11 de julio de 2009

¿PORQUE ACUDIR A TERAPIA?



Terapia

Importancia de la terapia.

El apoyo de un(a) terapeuta puede ser muy útil en el proceso de sanación. Un buen terapetua es un testigo compasivo de la curación.

Al ofrecer de manera constante apoyo, aliento, esperanza, información e intuiciones, un terapeuta proporciona un espacio seguro dentro del cual podemos aprender a aceptarnos a nosotras mismas.
Para muchas personas, un terapeuta proporciona un lugar seguro donde derramar los secretos, el dolor y las esperanzas que han estado reprimidas en el interior. Para las sobrevivientes dañadas por personas próximas a su familia, una de las cosas más importante al visitar a un terapeuta puede representar la oportunidad de volver a confiar.

En la terapia se produce algo mágico, una transformación. Se recuperan sentimientos, se curan antiguas heridas, se vuelve a ver la vida y el futuro como llenos de posibilidades. Lo que antes parecía imposible vuelve a estar al alcance de la mano. La terapia puede ser un potente vehículo para el cambio.


Cómo escoger a un terapeuta

El hecho de que alguien sea un terapeuta profesional y que pueda ayudar a otras personas no necesariamente significa que te pueda ayudar a ti. Tienes que decidir por ti misma si es que es una persona en la que puedes confiar para ayudarte a resolver tus problemas. Tienes el derecho de seguir buscando al terapeuta que necesites hasta que lo encuentres.

Hay que estar dispuesta a trabajar bastante para encontrar un buen terapeuta. No te quedes con la primera persona que veas. Aunque estés pasando por una crisis y creas que no puedes sobrevivir una semana sin ayuda, no te comprometas en una relación terapéutica prolongada mientras no hayas buscado a conciencia.

Una buena forma de encontrar un terapeuta es obteniendo una referencia a través de alguien en quien confíes, como por ejemplo, un amigo u otra persona que haya sufrido una agresión similar, un miembro de la familia, etc. Es importante sentirse "segura" con el terapeuta.
Aunque las personas que han sufrido de abuso sexual a menudo tienen dificultad para confiar en las personas, tú debes sentir cierto grado de afecto y de simpatía para poder comenzar la terapia.

Hay que tener presentes algunas referencias cuando estés evaluando a tu futuro terapeuta. Es importante que el terapeuta:

• Nunca reste importancia a tus experiencias ni a tu sufrimiento.
• Tenga información (o esté dispuesto a buscarla) sobre el proceso de curación de adultos que sufrieron abuso sexual en la infancia.
• Centre su atención en ti y no en el agresor.
• Te deje espacio para explorar tu propia historia sin intentar definirla por ti.
• No te presione para que te reconcilies o perdones.
• No quiera entablar contigo una relación fuera de la terapia.
• No hable de sus proeblemas personales.
• No quiera tener una relación sexual contigo, ni ahora ni después de la terapia.
• Respete tus sentimientos (aflicción, rabia, furia, tristeza, desesperación, alegría).
• No te fuerce a hacer aglo que no desees hacer. (Las únicas excepciones a esto son los casos en que la persona tiene intenciones suicidas o amenaza con hacer daño a otra persona. Si durante la terapia revelas una situación en que actualmente hay abuso de un niño o niña, el terapeuta estará obligado a informar de ese abuso, lo quieras tú o no. Cuando se encuentran ante un caso de este tipo, muchos terapeutas ayudarán a la paciente a sentirse lo suficientemente fuerte para hacer ella mismas la denuncia.)

• Te anime a crearte una red de apoyo fuera de la terapia.
• Te anime a relacionarte con otras supervivientes de abuso sexual en la infancia.
• Te enseñe técnicas y habilidades para cuidar de ti misma.
• Esté dispuesto a hablar de los problemas que surjan en la relación terapéutica.
• Se responsabilice de los errores que pueda cometer.

Efectividad de la terapia

Cuando trabajas con un buen terapeuta, debieras sentirte comprendida y apoyada. Debieras sentir que hay afecto entre el terapeuta y tú. Y esto debiera ocurrir pronto en el proceso de la terapia.

Sin embargo, no se puede juzgar si es buena o no la terapia por lo que se siente en el momento. Para algunas mujeres la terapia es una especie de refugio al cual acuden con regularidad e impaciencia. Otras temen cada sesión y tienen que obligarse a ir.

La terapia no es siempre agradable ni cómoda, pero sabes que estás con un buen terapeuta si con el tiempo se van desarrollando cada vez más habilidades para cuidar de ti misma. Aún cuando haya un primer período de fuerte dependencia, finalmente una ha de volverse más y más independiente.

Aunque la relación con el terapeuta puede ser enormemente importante para ti, es esencial que no le entregues todo tu poder. Recuerda que eres tú quien está en el centro de tu vida y de tu curación. Un buen terapeuta es sólo uno de los muchos recursos que vas a utilizar.

Problemas en la terapia


Si no te sientes respetada(o), valorada(o) o comprendida(o), o si el terapeuta resta importancia o deforma tu experiencia, es señal de que estás en una mala terapia, o al menos de que no hay una buena conexión entre tú y el terapeuta. Si te parece que algo va mal en la relación, o si te sientes dolida o furiosa con tu terapeuta, habla de ello en la sesión. Después de hablar debieras sentir que has sido escuchada y comprendida. Pero si el terapeuta no hace caso de tus sentimientos o reacciona a la defensiva, entonces quiere decir que no estás recibiendo el respeto que te mereces. Busca en otra parte.

Un viaje mutuo
Cuando confiamos en un terapeuta para que sea testigo y apoyo de nuestra curación, permitimos que esa persona nos vea, nos conozca y toque nuestra vida de manera profunda. El o la terapeuta deberá considerarlo un honor y un privilegio, y deberá hacernos partícipes de su habilidad, experiencia y compasión. Por nuestra parte, ofrecemos nuestra disposición a enfrentar nuestro pasado y a trabajar sinceramente con el mayor esfuerzo. La consecuencia es una colaboración en la cual somos capaces de sanar, crecer y crearnos una vida rica y satisfactoria.
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