lunes, 17 de agosto de 2009

HABLEMOS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL


Habemos muchas mujeres que aun siendo adultas y hablamos de lo que nos pasó no somos creídas, ni mucho menos apoyadas principalmente por nuestras familias, al contrario somos excluidas, y al final hasta expulsadas por no respetar a nuestros mayores(abusadores) siempre es mi palabra contra la del abusador.

De niñas nos obligan a respetar a los mayores, abuelos, padres, tíos, hermanos mayores, y es en esta condición de obediencia del niño/a hacia el adulto, es que un padre, un tío, o el padrastro, abusa de sus hijos e hijas. Y que al final nos vuelven verdugos de su placer? ¿Es esto lo que dice la Iglesia que debemos perdonar? Yo no lo creo.

Insisto en el perdón porque todavía esta consideración existe y muy marcada en las iglesias, algunas mujeres sobrevivientes todavía lloramos cuando decimos que hemos perdonado a nuestro abusador sexual o abusadores, ¿Qué significa este llanto? Para mí es todavía el dolor que nos causa el abuso y ¿Dónde está la recuperación de su dignidad?
Yo prefiero en este momento perdonarme a mí misma por haberme culpado tanto, por haberme juzgado y cuestionado tanto por lo que viví, sé que puedo restablecer mi dignidad, poner límites y respetar en mí esta condición, reconozco a veces sin palabras lo que debo, creo y tengo que hacer sin sentirme obligada.

Una de mis experiencias de abuso fue el realizado por una tía, he buscado información sobre mujeres abusadoras, pero no hay mucha información, esto para mí es bastante difícil, pero es aquí donde el apoyo, el cariño, se vuelve casi una condición y en el grupo pude lograr mantener esta condición, esta experiencia muy pocas veces la hablo públicamente, pues también se requiere de mucho valor.

Nosotras las sobrevivientes, somos mujeres que estamos en cualquier lugar así como ocurre el abuso sexual, laboramos en diferentes espacios, en la calle, en la empresa en una organización, en una institución, amas de casa, etc, pero no todas estamos conscientes de esto, sólo nos quejamos de los dolores del cuerpo y nos quejamos de otros padecimientos emocionales.

Cuando vamos a un médico o médica nos damos cuenta de más problemas de salud y nos asfixiamos con medicamentos y si son psiquiátricos peor todavía, vamos a las o los terapeutas y nos hacen las pruebas sicométricas para al final diagnosticarnos los diferentes “trastornos” que padecemos, esto muchas veces me paso a mí a lo largo de mi experiencia en la atención.

Sé que muchas nos quejamos por este tipo de atención, pero yo estoy clara siendo psicóloga que también, carecemos de mucha información y de formación también, en la universidad sólo nos dan unas cuantas herramientas, pero también es importante la empatía y los procesos de sensibilización para los profesionales que decidimos brindar este tipo de acompañamiento.

El punto es que las sobrevivientes en nuestro proceso empezamos un camino bastante difícil, pero con muy buenos resultados, es por esto que a veces demandamos del apoyo, de nuestra familia, de nuestros hijos e hijas, de nuestro compañero o compañera de vida, necesitamos el cariño de quienes tenemos cerca y si vamos a la terapeuta, ésta se vuelve como la mejor aliada.

Los mecanismos de defensa que desarrollamos las sobrevivientes son múltiples y muchos de éstos son producto del abuso sexual que vivimos, si las trabajamos en la recuperación pueden convertirse en fortalezas, en estos momentos nosotras, Aguas Bravas desde hace dos años promovemos la formación de Grupos de Apoyo Mutuo con mujeres que vivieron abuso sexual en su niñez y adolescencia y ahora sí podemos hablar más de lo importante que ha sido para nosotras emprender este camino, que sólo comienza con un primer paso, pensar en nosotras mismas.

Agradezco a las organizaciones que nos han abierto sus puertas para continuar con esta iniciativa, al Fundación Entre Mujeres de Estelí, a la casa Materna Mery Barreda de Ocotal, al colectivo Itzá Somoto, Asociación Mery Barreda de León y al Centro Antonio Valdivieso por creer que sí se pude salir adelante.

las sobrevivientes que queremos hablar, queremos apoyo, pero cada día estoy convencida que esto sólo lo hemos logrado nosotras en el grupo de apoyo mutuo, sabemos que hay otras mujeres con mucha empatía y solidaridad en el camino, pero la sociedad, dónde esta, qué dice, por qué sigue culpando a las niñas y adolescentes por lo que nos pasó? Y la respuesta es simple, no nos creen o simplemente la condición del machismo es más profunda que el dolor de una niña que vivió abuso sexual.


Soy sobreviviente.

Aguasbravas_nicaragua@yahoo.com
yotecreo@gmail.com
hablemosde.abusosexual@gmail.com
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