martes, 2 de noviembre de 2010

Quiérete a ti mismo(a)

Quiérete a ti mismo(a)

Muchas veces, cuando hablo con sobrevivientes acerca de quererse a sí mismos, ellos voltean sus ojos y me lanzan una mirada cansada, como si dijeran: “Tendremos paciencia contigo. Sabemos que eres de California”. Quererse a sí mismo es visto como una práctica New-Age. O como algo auto-indulgente (y, por tanto, mal) que sólo hacemos bajo coacción (como un mal mayor). En realidad, aprender a amarse y cuidarse a sí mismo es parte esencial de proceso de curación.

Cuando los sobrevivientes quieren saber qué tan lejos se encuentran en el proceso de curación, yo les pregunto qué están haciendo para cuidarse a sí mismos antes de preguntar ninguna otra cosa. No pregunto si tienen recuerdos. No pregunto si están enojados. No pregunto si han confrontado al agresor. Lo que pregunto es: “¿Eres gentil e indulgente contigo cuando comentes un error? ¿Eres capaz de tomar algún respiro? ¿Eres capaz de hacer las cosas que disfrutas? ¿Estás de tu lado o estás luchando contra ti a lo largo de todo el proceso? ¿Te das crédito por tus logros? ¿Estás orgulloso de ti mismo?

Cuando seas capaz de responder afirmativamente esas preguntas, llevarás un gran avance en el proceso de curación. No obstante, si estuvieras en la etapa de emergencia, no serías capaz de responder con un sí a una pregunta simple. Muchos de nosotros hemos estado muy ocupados escapando, sobreviviendo y arreglándonos como para considerar la posibilidad de querernos a nosotros mismos. Sin embargo, incluso si sólo estás empezando, te aliento a dar pequeños pasos para cuidar de ti misma(o) en la medida que puedas. Es el principio de amarte a ti misma(o).

Cuando fuiste abusado(a), no recibiste la clase de amor, cuidados y retroalimentación positiva que construyen una autoestima sólida (sentimientos positivos hacia ti misma(o)) y las bases para una vida adulta sana. Ya que no tuviste estas cosas en la niñez, necesitas aprender a darte ese amor y a cuidarte a ti mismo(a) ahora. Al principio, otros (un terapeuta, una pareja, un amigo cercano) lo pueden hacer por ti, pero finalmente tú tienes que aprender a hacerlo por ti mismo(a).

Esto puede ser particularmente difícil para los varones sobrevivientes. Las mujeres, en nuestra sociedad, han sido condicionadas para dar cariño y cuidados. El concepto de ser tierno o gentil con cualquiera –particularmente a sí mismo(a)– resulta ajeno a la mayoría de los hombres. No obstante, quererse a sí mismo es necesario para sanar aun si te parece algo extraño o “afeminado”.


Un buen comienzo es tomar una actitud gentil hacia el mismo proceso de curación. No tienes que abusar de ti mismo(a) (sobre estimularte con material acerca del abuso sexual, colocarte repetidamente en situaciones abrumadoras porque “son buenas para ti”, nunca tomar respiros) con la finalidad de sanar. Acepta en que parte del proceso te encuentras y da un paso pequeño, no diez. Presionarte a ti mismo no favorece la curación; la impide.

Trata de romper con viejo adagio de víctima: “si se siente intenso, algo debe estar pasando” [dicho de otro modo, “si no duele, no sirve”]. HABIENDO CRECIDO EN UNA SITUACIÓN CAÓTICA, PUEDES ESTAR CREANDO CRISIS EN TU VIDA ADULTA PORQUE TE RESULTA FAMILIAR. Sabes cómo responder frente a una crisis. Tú no sabes que hay una alternativa. Y no hay duda que partes del proceso de recuperación son catárticas y llenas de drama, pero también necesitas momentos de calma para integrarte, para reunir fuerzas. Te tienes que dar el tiempo para descansar, para digerir los pequeños y a veces tumultuarios cambios de la curación.

Es tan importante que aprendas a comer bien, a divertirte, a tener momentos “normales” sin crisis; como importante es que enfrentes los recuerdos, sientas el dolor y expreses la indignación. Necesitas darte tiempo para relajarte y asimilar los cambios en tu vida, para mantener un ritmo en el camino.

Tomado de The Courage to Heal Workbook [El coraje de sanar, libro de ejercicios] de Laura Davis.

Espera los ejercicios acerca de aprender a cuidar de ti.
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