jueves, 24 de marzo de 2011

Estimados Ministros de la SCJN:

Estimados Ministros de la SCJN:



Soy mamá de 3 hijos que me inspiraron a trabajar en contra de la explotación sexual de niñas y niños. Fundé una Asociación Civil, diseñé y coordiné 2 diplomados sobre la temática con la Universidad Iberoamericana, el Instituto Politécnico Nacional y los mejores investigadores, médicos y activistas. Pude conocer experiencias en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Nicaragua, Paraguay y Perú. Sin embargo hoy, ante la posible liberación de una cómplice de la violación de un niño de 4 años en Oaxaca, me doy cuenta que no sé qué tendría que hacer para lograr que se hiciera justicia y quisiera que a mí y al resto de las mamás mexicanas nos orientaran. Lo más probable es que yo recomendaría o haría exactamente lo que ha hecho Leticia Valdés, mamá del niño, pero me doy cuenta que podría ser en vano, incluso contraproducente.



Si uno de mis hijos a los 4 años mostrara fuertes resistencia para ir a la escuela, intentaría que me diera razones, pero probablemente estaría amenazado y, como la generalidad de los niños, no me diría que está siendo violado incluso para protegerme; iría entonces a la dirección a preguntar, pero como para que se den las violaciones que él describe es necesaria la complicidad, me dirían que todo está bien. Si yo notara en su ano semen, le pediría aterrada a un médico de mi confianza que lo revisara; si me dijera que hubo una violación pero que para denunciarlo sería mejor un dictamen de un experto, llevaría a mi hijo, con pesar por lo que implica, a una nueva revisión y mandaría a analizar las sustancias necesarias a un laboratorio. También iría a un Ministerio Público y, a pesar de saber lo inadecuado que es el sistema de procuración de justicia para los niños, le pediría a mi hijo que narrara lo que vivió. Tal vez lograría la orden de aprensión de los culpables pero, como la explotación sexual de niños produce mucho dinero, es probable que autoridades protegieran a los responsables. En ese caso, acudiría a instancias federales, pero ahora sé que hay la posibilidad de que la policía estatal impida una detención en este tipo de casos. Si eso pasara, acudiría a alguna instancia de derechos humanos a presentar una denuncia y si ello derivara en una Recomendación y las autoridades no hicieran caso, acudiría a los medios de comunicación.



Les pido orientación porque ahora sé que un dictamen médico de alguien cercano podría invalidarse, el resultado del laboratorio, si fue hecho por una persona que lo entregó al responsable para ser firmado, podría invalidarse, la declaración de mi hijo podría invalidarse, la acción de la policía estatal para impedir la detención y la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, podrían ignorarse y los detenidos y prófugos podrían quedar libres y continuar con este negocio tan redituable.



Me interesa mucho su respuesta porque también sé que el daño en el niño, registrado en la Recomendación 04/2008 de la CNDH es muy profundo y muy difícil de reparar, sé que no sólo sucedió en la escuela San Felipe porque cuando la mamá lo narró ante los medios, varias madres del municipio de Etla fueron a mi organización a platicar que sus hijos habían vivido lo mismo. Finalmente, sé por todos los casos que conozco que es muy probable que no se haga justicia. ¿Qué tendríamos que hacer entonces?



Raquel Pastor.
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