lunes, 13 de junio de 2011

El Crimen Secreto.

El abuso sexual de los niños es un crimen del cual nadie quiere hablar, menos aun las víctimas. Este atroz delito suele permanecer en estricto secreto, es un crimen que se extiende de generación en generación y por toda la sociedad.
Está al acecho de todos  los hogares, escuela y cualquier lugar. Es un secreto a voces que lastima.
Según el organismo de Paz y Esperanza Internacional, las consecuencias del abuso sexual infantil son devastadoras, causan  un impacto tremendo y  las secuelas   perduran hasta la edad adulta. En 1962, los expertos reconocieron el problema bajo el nombre de  “El Síndrome del Niño Abusado”, el cual explica los efectos negativos del abuso como: problemas de salud física y emocional, problemas  para aprender, baja estima personal, y pensamientos suicidas que, en algunos casos son ejecutados.
Las estadísticas son alarmantes. Aunque la cifra exacta de niños abusados sexualmente es difícil de encontrar, las Naciones Unidas estiman que 275 millones de niños alrededor del mundo sufren algún tipo de violencia, incluyendo el abuso sexual.  Al menos 40 millones de ellos tienen menos de quince años. En los Estados Unidos en el 2009, aproximadamente 1.5 millones de niños fueron abusados, y 1,770 murieron a causa del abuso a que fueron sometidos. América Latina reporta uno de los índices más altos de abuso contra niños y mujeres, según las Naciones Unidas. Esta misma fuente sugiere que en esta región, el abuso infantil queda impune por no ser reportado. No obstante, el abuso contra niños en cualquier parte del mundo ocurre en todas las esferas sociales.

Ella pudo sobreponerse, a otros les ha costado la vida…

Ella tenía solo cinco años cuando su vida cambió, el abuso del cual fue víctima,  la llevo a convertirse en  otra niña, afecto  su autoestima y sembró  las más dolorosas emociones que le recordaran aquella tarde en  su vida que se torno en angustia y dolor. Se separo del grupo de primos con que el que  jugaba pues  encontró algunas monedas que le permitirían comprar dulces  y fue esto lo que la puso cara a cara con su agresor, el esposo de la dueña de la tienda donde compraría  las golosinas.  
El tiempo pasó, pero para  ésta víctima  el silencio se convirtió en su mejor compañía, con  un vacío que crecía cada día que ella callaba. “Después del abuso me volví gorda y me enfermaba mucho...me volví la niña sabelotodo y agresiva...en la escuela, para que nadie se diera cuenta.”Cuenta que  ella decidió callar por temor a la reacción de su familia. “Pensé que si no me creían, iba a perder a mi familia para siempre,  además sufría las amenazas de muerte de mi agresor, puedes imaginar a una niña pequeña amenazada de muerte”.

No  era fácil contar lo ocurrido y decidió encerrarse en sí misma. “Jure llevarme el secreto a la tumba era muy difícil no poder gritar  me abusaron.”  La comunicación con su familia se torno cada día más difícil.  “No  permitía que nadie invadiese mi espacio, siempre había una barrera invisible con mi familia, que yo misma construí.”
Sin embargo, hace dos años decidió romper el silencio con su familia por lo que les relato el abuso del que fue víctima. Toda su familia  lucha ahora con ella, el golpe fue duro  para todos pero había dentro de la desgracia muchas cosas que aprender.Ella ha logrado confiar en la gente, ha vencido el miedo al tacto a definido sus prioridades y sabe que su recuperación es lo más importante, por su parte su familia   ha aprendido a amar a la persona en la que  ella se ha convertido. La persona que "habría podido llegar a ser" murió a los 5  años, la primera vez  que   ella tiene  el recuerdo certero de haber sido abusada sexualmente, algunas veces  parece como si aún fuese la misma persona, pero ella es  diferente y su familia lo ha aceptado.
Hoy, ya toda una mujer madura que ha superado este trauma, de la mano de su hermana su compañera y protectora  inseparable, luchan incansablemente: aconsejan a  los padres a cuidar de sus hijos, sean niños o niñas. Además, decidieron  que transformarían esa amarga experiencia en algo positivo, tratando a toda costa de evitar el abuso,  creando programas de prevención y   redes de soporte, el terrible dolor que sufrieron  y el  tortuoso  camino  a la recuperación que viven  cada día,  es el motor que las impulsa a no desfallecer en su lucha.  Decidieron Romper el silencio cada día…
 “Es responsabilidad de todos  prevenir y cuidar a los niños  y hacerles saber que no están solos.”

Elizabeth Suarez Trejo.
Psicóloga Universidad Autónoma de Querétaro
Maestría en periodismo Internacional Universidad de florida.

Wilma Hernandez  Periodista.

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